Esta escena se basa en el momento en que Cevdet vuelve de su misión, luego de haber estado al borde de la muerte y Azize lo recibe ansiosa, dispuesta a dejar de lado las diferencias por amor...
Capítulo 7 "Sano y salvo"
Azize, que se había quedado medio dormida apoyada en el respaldo de su cama, se despertó de golpe al escuchar un caballo que llegaba a la mansión.
Se acercó a la ventana esperando que sus plegarias hubiesen surtido efecto y sintió que su corazón se aceleraba al verlo entrar. No vio mucho, pero él había entrado caminando, así que exhaló el aire que estaba reteniendo.
-Cevdet…- dijo y corrió hacia la puerta y la destrabó- gracias Dios por perdonarle la vida…
Se paró frente al espejo y arregló un poco su cabello y frotó sus mejillas para darles algo de color, no quería pensar en nada más que en él abriendo esa puerta para poder verlo de cerca…
Cevdet caminó por el pasillo de la casa y se encontró con su madre. Mamá Hasibe salió a su encuentro y cuando él intentó abrazarla, levantó sus manos para evitar que lo hiciera, estaba muy enojada con él…
-Sus rezos se hicieron realidad…
-¿Los rezos de quien, mamá? - le preguntó él algo confundido.
-Ve… no la hagas esperar…- le dijo casi sin querer tocarlo- ve… ve…- le dijo y lo empujó con rabia.
Cevdet la miró de costado mientras desaparecía en su habitación y cerraba la puerta.
Subió las escaleras sintiendo que todo el cuerpo le dolía y cuando llegó a la puerta de la habitación que compartía con su esposa, se quedó un momento afuera, sin estar convencido de entrar… la última vez que había estado allí ella estaba enojada con él… y no se sentía en condiciones de seguir discutiendo…
Solo quería perderse en sus brazos y no soltarla nunca mas… necesitaba de su Azize, de ese cariño y de su bienvenida, como cuando volvía a su casa en Salónica y ella lo recibía con un tierno abrazo y sus cálidos besos…
Cuando abría la puerta, miró hacia la cama y se desilusionó al no verla. Sin embargo, su corazón se detuvo un instante al verla de pie, a pocos metros de él…
Entró, cerró la puerta y Azize sintió que todo su cuerpo temblaba de estremecimiento, no sabía qué hacer, no quería ocultar su felicidad…
La emoción incontenible la hizo flaquear y aunque trató de disimular, su voz sonó exactamente como se sentía…
-Regresaste…- le dijo y él se acercó a ella con la cabeza baja, estaba tan cansado, tan abatido- te prepararé el baño, Cevdet…- le anunció.
Y cuando se encaminaba hacia la puerta, él giró para mirarla, era como que no podía hablar… como que las palabras se le confundían con el cansancio…
Ella se detuvo frente a la puerta y sintió que no podía irse, que necesitaba de él más de lo que estaba dispuesta a reconocer. Giró sin poder contener las lágrimas y fue a su encuentro y lo abrazó llorando… sin importarle qué uniforme vestía o qué había hecho…
Él se sorprendió un poco, pero agradeció su gesto, eso era todo lo que necesitaba para sentirse mejor, y ella se lo estaba dando sin pedir nada a cambio.
-Tuve tanto miedo… pensé que te había pasado algo…- le dijo llorando sin soltarlo y él cerró los ojos con alivio, sus palabras también eran necesarias para sanarse.
Se separó de él y lo miró llorando…
-Me dieron esto, Cevdet…- dijo y le mostró el amuleto que ella le había hecho con sus manos, el que llevaba un mechón de su cabello y que lo mantendría a salvo de todo.
Cevdet lo tomó de sus manos y aprovechó para acariciar sus dedos con suavidad y para tomar sus manos entre las suyas.
Sonrió con placidez al sentirla tan cerca… pero no fue suficiente y Cevdet se dio cuenta de que si ella le decía todo eso, esperaba que él le demostrara lo mismo, que la había echado de menos y que agradecía su preocupación…
La abrazó con intensidad, hundiendo su nariz en el cuello de ella, desesperado por sentir su aroma. Ella siguió llorando de emoción y él apoyó su mentón en el hombro de ella, manteniéndola cerca, casi sin poder pensar en la posibilidad de soltarla…
-Tranquila, estoy bien…- le dijo en voz baja.
-Le pido a Dios que me perdone…- dijo cuando se separó y sin poder mirarlo- le rogué que te matara a ti o a mí…
-Y… ¿lo hiciste porque me amas o porque me odias? - le dijo y miró sus labios, cuando vio que ella hacía lo mismo. Azize estuvo a punto de gritarle que lo amaba, pero no se animó y él lo supo.
-Esta herida…- dijo tratando de cambiar de tema ella y él tomó su mano cuando ella tocó suavemente la herida que mencionó-
-No es nada grave…- le dijo con una sonrisa y la vio bajar la vista.
-Iré a preparar el baño para ti…- ella sonrió también.
-No tienes que hacerlo- le dijo perdido en sus ojos y luego mirando sus labios.
-Claro que sí, no puedo dejarte así…- le dijo y él sonrió cuando ella salió apurada a preparar todo para su baño.
Azize cerró la puerta de la habitación y sonrió con emoción, necesitaba que él sintiera todo el amor incondicional que ella tenía por él, a pesar de todo…
El temor a perderlo había despertado todo el amor y la pasión que ella creía dormidos…
Un rato después, Azize comenzó con el ritual, "su ritual" del baño con su esposo y su corazón se aceleró cuando vio que él llevaba el amuleto otra vez colgado de su cuello.
Lo vio estremecerse cuando tiró un poco de agua sobre él y se quedó mirándolo. Volvió a hacerlo y esta vez acarició sus heridas con suavidad. Él cerró los ojos y ella continuó.
Tomó un cacharro con agua y lo volcó sobre su mano, que tenía muchas raspaduras y cuando acarició las heridas, él notó que llevaba puesto el anillo de bodas… y tomó su mano.
Ella lo miró con una leve sonrisa…
-¿Supiste que la había vendido?
-Lo encontré… y te lo pusiste…- le dijo y la vio sonreír, eso no podía ocultarse.
Azize continuó con el baño…
-¿Qué cambió ahora? - le preguntó y ella se perdió en sus ojos- ¿aceptaste a tu esposo, el coronel griego? - agregó provocándola y ella se acercó más.
-No es el momento ahora…- le dijo ella para cambiar de tema.
-¿Mamá y los niños como están? - le preguntó él todavía tomando su mano y ella dejó el cacharro a un costado.
-Están bien… tenían miedo también…- tocó una de sus heridas en el hombre y frunció la nariz- Cevdet… ¿quién te hizo esto, por qué?
-No es importante…
-¿Por qué no me dices qué está pasando?
-Shhh- dijo y apoyó un dedo sobre sus labios.
-¿Dónde fuiste? ¿qué hiciste? ¿quién te hizo estas cosas? - dijo sin darse cuenta de que cada vez estaban más cerca.
-Azize, no preguntes- dijo y acarició su cara, deslizando su dedo pulgar por los labios de ella, rogando que no siguiera- ¿por qué sientes tanta curiosidad? Dijiste que fuera al infierno, ¿no lo recuerdas? - le dijo casi rozando sus labios y consciente de que ella también lo provocaba.
Cevdet se dejó llevar y deslizó su nariz por la cara de ella y luego por su cuello y su cabello, deseando que ambos terminaran con la tortura y se entregaran definitivamente uno al otro…
Azize cerró los ojos y tembló cuando sintió la mano de él sobre sus piernas, acariciándola con suavidad, estimulándola y desafiando a la poca cordura que le quedaba…
Cevdet acercó su cara a la de ella… y ella lo dejó hacer…
-Aún no me respondes si me amas o me odias…
-¿Hace falta que lo responda? - le preguntó ella y él buscó sus labios con los de él.
-Por favor…- le dijo y ella lo besó húmedamente, apasionadamente durante unos cuantos segundos…
-Te amo… a veces me odio por eso… pero no puedo evitarlo… eres mi destino, Cevdet…
Cevdet la tomó entre sus brazos y la besó con pasión, Azize se sorprendió al principio, pero luego lo abrazó y lo dejó profundizar el beso. Sus manos lo acariciaron con suavidad porque tenía miedo de lastimarlo o causarle dolor, estaba demasiado acostumbrada a eso…
El beso se hizo eterno y ella terminó, como tantas otras veces, sobre sus rodillas, sintiendo las manos de él llegar justo a los lugares más sensibles de su piel…
El tiempo pareció detenerse y las toallas de ambos desaparecieron para que el contacto piel contra piel fuera absoluto…
Cevdet suspiró y sintió que tocaba el cielo con las manos cuando se sintió parte de ella una vez más, luego de tanto tiempo… la miró a los ojos y la vio cerrarlos, totalmente entregada a él…
Parecía que todo volvía a ser como antes, que nada había cambiado, que esos años de separación habían sido unos instantes…
Volvieron a ser Azize y Cevdet de Salónica…
Se amaron en voz baja durante un buen rato y luego se mantuvieron cerca, abrazados y besándose otro rato…
-Te amo, mi vida…- le dijo él y ella sonrió y besó sus labios.
-Lo sé… yo también…- le dijo y cerró los ojos, sintiendo que a cada paso que daba, lo tendría a su lado, vistiera el uniforme que vistiera…
Bueno, hasta aquí llegamos! Espero que les haya gustado! Nos vemos en el próximo, gracias por leer!
