Este capítulo se basa en el reencuentro de Azize y Cevdet luego de la explosión del hangar griego... no podía faltar en este grupo de historias, por supuesto...

Capítulo 8 "Llamas de amor"

Azize suspiró mientras acomodaba las cosas en su casa. Sabía que a pesar de que Cevdet quisiera lo contrario, ella debía volver allí por su propia sanidad mental. Porque, aunque en un rincón de su corazón ella pensara que tenía que odiarlo, el hecho de estar allí, compartiendo la habitación, la cama con él, suponía una fuerza de voluntad en ella que a menudo pensaba que terminaría flaqueando… entregada a ese profundo amor que, por supuesto, todavía existía entre ellos…

Acomodó unos libros en un estante y encontró una vieja y amarillenta fotografía de ella y Cevdet, posaban sonrientes, llenos de amor, uno al lado del otro…

Azize cerró los ojos y recordó la ocasión, acababan de enterarse de que ella estaba embarazada por primera vez…

-Cevdet… mi Cevdet… mi vida…- dijo acariciando la foto y sintió un estruendo, y su cuerpo se estremeció. Fue una sensación rara, como de emoción contenida.

Se asomó a la ventana y pudo ver el resplandor de lo que parecía una explosión y escuchó los gritos de asombro de algunos de sus vecinos…

Se preguntó que podría haber pasado, si habría gente en peligro… y pensó en Cevdet… pero supo que él estaba bien, que estaba a salvo, lo sabía perfectamente en su corazón… como siempre, aún después de todos esos años sola, sin verlo y luego de que hasta su madre lo hubiese dado por muerto, ella siempre sabía…

Supo que lo que había explotado era el arsenal de armas de los griegos y sonrió. Esperaba que no se hubiese cobrado muchas vidas inútilmente, pero seguramente esas vidas habían preservado a las de sus compatriotas…

Tuvo, a su juicio, una estúpida satisfacción al pensar que Cevdet podría haber causado todo eso, de ser ciertas sus especulaciones sobre su supuesta misión… pero se obligó a pensar que eran sus fantasías, aquellas que lo seguían viendo como a un héroe cuando en realidad era un traidor…

Escuchó golpes en su puerta y se apresuró a abrir, quizás se trataba de alguien con novedades, o pidiendo su ayuda…

Cuando abrió la puerta y lo vio allí, frente a ella, sintió, por un lado, tranquilidad en su corazón de que estuviese bien, pero por otro, la desilusión de verlo vestido así, en permanente traición a su patria…

-Te dije que no vinieras a esta casa…- le dijo en tono imperturbable él, como odiaba ella que él usara ese tono cuando estaban solos.

Azize no le contestó nada, no quería discutir con él… Cevdet entró y le dio una mirada rápida a la casa, temiendo que ella estuviese con Tevfik, otra vez…

-Lo que querías sucedió- le dijo otra vez de pie junto a ella- alguien voló el hangar, todos los cañones y armas desaparecieron ¿estás feliz ahora? - le preguntó y ella sonrió.

-Sí, mucho… ni te lo imaginas… gracias al cielo por quién lo hizo…- le dijo desafiándolo- le deseo lo mejor, quien quiera que haya sido ese valiente…- insistió.

-Bien…- dijo él y sonrió, luego la tomó del brazo- ahora vamos…- agregó queriendo que ella lo siguiera.

-No iré a ninguna parte…- le dijo soltándose y él se quedó mirándola, contemplando las posibilidades.

Cevdet cerró la puerta y Azize sintió que su corazón se aceleraba con una mezcla de miedo y curiosidad. ¿Acaso él no insistiría en llevársela de allí?

Se acercó a ella, mirándola a los ojos…

-¿Te das cuenta? La resistencia en Anatolia ya comienza…- le dijo y él siguió acercándose- ¿qué pasó? El arsenal que reunías ¿ahora está en llamas? - le dijo y miró sus labios mientras él seguía acercándose.

Azize retrocedió sin darse cuenta mientras él se acercaba cada vez más a ella, mirando sus labios, casi sin poder contener su necesidad.

-No es tan fácil pisotear a una nación que se revela ¿mmm? ¿qué pensabas? - y al ver que él no se detenía agregó- ¿qué estás haciendo? - le dijo fingiendo enojo y él se quitó la gorra- ¿pensaste que no pagarían por pisotear a nuestros hijos? Bien… ahora vete…- le indicó la puerta y él la tomó de la ropa y se acercó a ella- vete de aquí ¿qué estás…? ¿qué estás...? - y no pudo seguir hablando porqué él la besó intensamente, arrinconándola contra la pared…- basta…- dijo en su boca, pero él continuó besándola.

Azize no quiso tocarlo, sabía de sobra que cuando sus fuerzas se esfumaran sería demasiado tarde, hacía siglos que lo echaba de menos, que su piel, sus manos, sus labios no resistirían mucho tiempo más… dijo "basta" más para sí misma que para él varias veces hasta que su corazón cedió y su cuerpo se apoderó de su razón y sintió que se entregaba a él, sus manos tomándolo de los costados de la cara cuando comenzó a responder sus besos y se sintió empujada hacia la habitación…

Cevdet parecía no querer pensar en otra cosa que no fuese volver a sentirla y luchó con su ropa y la de ella hasta que pudo acariciar su piel con total libertad.

Los besos no se interrumpieron en ningún momento y él la hizo recostar sobre la cama y se sumergió en ella mientras besaba cada milímetro de su piel, escuchando sus suspiros, intercambiando algunos besos con ella, que no se quedó pasivamente sintiéndolo, sino que también se esforzó por complacerlo, ambos con la sensación de ese reencuentro tan pospuesto… tan deseado…

Cevdet se perdió en sus ojos cuando ambos volvieron a sentirse uno solo y ella lo escuchó murmurar un "te amo" y sintió que su corazón se aceleraba, buscando emparejarse al de él…

Los minutos podrían haber sido horas, o tan solo segundos, lo único importante para ellos era su amor…

Volvieron a sentirse cómplices, se habían amado físicamente tantas veces que el tiempo no parecía haber pasado, que tantas penurias y nostalgia les servían de consuelo ante tamaña prueba de pasión entre ambos…

Azize sintió que volvía a ser esa casi niña que lo había conocido en el hospital, vestido de soldado y se había enamorado perdidamente de él, a primera vista…

Él la tomó de la cara y suspiró, se sentía increíblemente perfecto tenerla en sus brazos, otra vez… y tenía tanto miedo de que no fuera para siempre…

Ella sonrió, anhelando compartir los recuerdos con él, pero supo que él experimentaba algo parecido… y se abandonó a sus caricias una vez más…

Cevdet no se detuvo hasta que la sintió temblar en sus brazos, producto del intenso clímax que experimentó…

Y cuando ella se reponía, sus ojos perdidos en los de él, Azize lo vio entregarse al máximo placer también, besando sus labios y luego mordisqueándolos, incapaz de saciarse…

Él colapsó agitado sobre ella y Azize aspiró el aroma de su cuello, cerró los ojos y quiso quedarse allí lo que le quedara de vida… pero luego de un rato él se desconectó y la tomó entre sus brazos…

-Si tan solo pudiéramos ser nosotros… como acabamos de serlo…- dijo él en su oído y ella se estremeció.

-Me encantaría… pero no estoy segura de donde nos dejaría eso… al menos fuera de estas cuatro paredes…- dijo y suspiró.

-Nos amamos, eso es lo que importa…- dijo y ella asintió y cerró los ojos.

Se quedaron dormidos un par de horas y Azize soñó con él, con sus besos, con ese aroma que no podía olvidar, ni en un millón de años, soñó con que hablaban cómplices luego de su noche de amor y que él le aseguraba que volvería con ella y su familia… vistiendo el uniforme otomano, el correcto… pero en un momento él desapareció y Azize se despertó diciendo su nombre…

-No hace falta que me llames en sueños, aquí estoy…- dijo y ella lo vio terminando de vestirse, otra vez con el uniforme- tengo que ir al cuartel ahora, pero te llevaré a casa…

-No, no es necesario…- dijo desanimada ella.

-Azize…- se quejó él.

-Explotó un hangar lleno de armas griegas, tienes que hacer… no dejes esperando al General…

-Cierra la puerta entonces, y no salgas a calles, están llenas de peligros…

Él intentó acercarse, pero ella se tapó con la manta y le dio la espalda…

-Azize… déjame cuidarte… soy tu esposo y lo que acaba de suceder fue muy importante para mí… espero que lo entiendas…

-Lo entiendo…

-Me iré, pero quiero que sepas que querría quedarme contigo… dormir en tus brazos y que querría poder despertarme y volver a hacerte el amor…

-Cevdet…

-Es la verdad… te amo…

-Lo se…- dijo ella y giró para mirarlo antes de que se fuera.

Azize se sentó en la cama cuando escuchó la puerta y sintió que las lágrimas bañaban sus mejillas. No estaba segura de si lloraba de tristeza o de emoción… o quizá lloraba por el profundo amor que sentía por él y no podría segur ocultando detrás de su enojo…


Bueno, espero que les haya gustado! Nos vemos en el próximo capítulo! Gracias por leer!