Este capítulo se basa en la escena en que Azize, enojada por las injusticias que estaba cometiendo Cevdet, lo enfrenta en la puerta del hospital para decirle que quiere el divorcio.
Capítulo 10 "Nuestro anillo"
Cevdet levantó el anillo de Azize que acababa de recuperar y sonrió. Pudo leer su nombre grabado en el interior y suspiró. Levantó su mano y observó el suyo, él no se lo había podido quitar nunca… pero bueno, ella se lo había quitado por necesidad… aunque ahora quisiera hacerlo por rabia… y él la comprendía, pero bajo ningún punto de vista podía darse el lujo de perderla…
Volvió a sus obligaciones mientras pensaba en qué momento podría reunirse con ella, tratar de convencerla y si era necesario rogarle que las cosas volvieran a ser como antes… que ellos volvieran a convertirse en marido y mujer, como debía ser…
Se recostó en su cama luego de darse un baño y quitarse el uniforme, cerró los ojos y pudo ver su enojo, cuando le mostró el anillo del soldado moribundo y le pidió el divorcio…
Él salía del hospital y escuchó su voz llamándolo. Giró, esperanzado de que ella le dijera algo que no fuera para discutir… su cuerpo reclamando una mínima atención de ella…
-Coronel Cevdet…- había dicho ella y se quedó de pie frente a él.
-¿Qué pasa? - le preguntó él con malhumor al ver la expresión fría de ella.
-¿Le resulta familiar? - le dijo mostrándole un anillo.
-¿Por qué me resultaría familiar?
-Es el anillo de ese soldado, me pidió que se la de a su esposa…
-¿Adónde quiere llegar?
-Nosotros también tuvimos anillos como este… vendí el mío, usted no estaba aquí por eso ahora no se lo puedo devolver… pero asuma que se lo devuelvo… ya que usted no es mi Cevdet… ya no soy su Azize…
-¿Qué significa eso? - dijo él con una mezcla de tristeza y enojo.
-Lo que dije, ahora ya no es mi Cevdet usted… es un extraño para mí… tendremos que divorciarnos…- dijo y él suspiró con fastidio y se subió al carruaje.
-Vámonos…- le dijo al cochero.
-Dije que quiero divorciarme…- dijo ella con rabia.
-Te oí…- dijo él sin mirarla.
-¿Me oíste? ¿es todo?
-Así es… me divorciaré cuando yo quiera…- le dijo en el mismo tono y sin mirarla- vámonos…- repitió y el carruaje arrancó.
Cevdet se levantó y tomó su abrigo. Estaba vestido de civil, con un pantalón negro y una camisa blanca.
Se miró al espejo y se acomodó el bigote… por primera vez en mucho tiempo sintió que sus manos temblaban, producto de todo lo que estaba en juego…
Levantó el anillo y lo miró una vez más… lo guardó en su bolsillo y salió.
Tomó su caballo y se apuró a llegar a la casa de su familia… su familia que ya no quería ser tal…
Casi no había nada de luz, solo algunas lámparas de aceite y dejó su caballo atado un poco más lejos…
Supo que no podía tocar la puerta porque era demasiado tarde, además corría el riesgo de que no lo dejaran entrar…
Escaló la ventana del primer piso sabiendo que allí era adonde quería llegar…
Abrió la ventana con cuidado y al entrar la vio durmiendo de su lado de la cama. Era increíble porque él nunca había compartido esa cama con ella, sin embargo, ella seguía guardando su lugar allí…
Se acercó con cuidado y se arrodilló a su lado. La acarició con la mirada, ella tenía un semblante tranquilo.
Se preguntó si ella entendería algo de lo que había ido a decirle… no lo sabría hasta intentarlo…
Deslizó una mano cerca de su cara, acariciándola sin tocarla, desesperado por sentir su piel bajo sus dedos… disfrutando la anticipación…
Ella abrió los ojos y él apoyó su mano sobre la boca de Azize para evitar una reacción que lo delatara con los demás miembros de la casa.
Azize sintió que su corazón se detenía al perderse, en la penumbra, en esos ojos azules que tanto había echado de menos…
-Por favor no grites… soy yo, Azize… tu marido…- le dijo en voz baja y ella asintió, asegurándole tácitamente que no haría ruido y él destapó su boca.
-Cevdet…- jadeó, todavía agitada por el susto.
-Siento haber entrado así… pero tenía que verte…
-No tenemos nada que hablar… y tampoco hay necesidad de vernos…- dijo volviendo a su postura defensiva.
-Sí, Azize… la hay…- dijo y ella se sentó en la cama y él se sentó a su lado.
-Habla rápido y vete… no quiero que nadie te vea aquí… no eres más mi marido…
-Sigo siéndolo…- dijo él reclamándole.
-Te dije que si tuviera el anillo te lo devolvería… ¿no entendiste?
-Me dejaste pensando… por eso fui a lo de ese tipo…- dijo y extrajo el anillo de su bolsillo y se lo mostró- y se lo reclamé…
-Bien… ahora lo tienes… es tuyo…- Azize tembló imperceptiblemente cuando lo vio, ese gesto la había impactado.
-No, Azize… mira…- dijo y le mostró su mano, en donde todavía estaba su anillo- no me lo he quitado… porque tú eres mi esposa y lo serás toda la vida…
-¿Y lo que yo quiero no cuenta?
-Azize… he venido a que entiendas que te quiero a mi lado…
-Lo entiendo… pero no quiero lo mismo ¿lo entiendes tú?
-¿Estás segura? - le dijo él y se acercó- yo creo que si te doy un beso ambos nos aseguraremos de lo que pasa aquí…
-No te atrevas Cevdet…- le dijo levantando una mano para detenerlo y él se inclinó e intentó besarla.
-Si no te vas ya, gritaré y no me importará quien venga o quien se despierte…
-Shhh… dijo él, apoyando sus dedos sobre los labios de ella y luego reemplazándolos por su boca…
El beso fue húmedo, intenso… y ella le permitió el acceso a su boca luego de batallar un poco… era tanta la necesidad que tenía de él que no pudo disfrazarla con nada…
Él la apretó entre sus brazos y suspiró cuando sintió que ella comenzaba a responderle, el anillo cayó al suelo, pero ellos no reaccionaron. Cevdet la empujó hacia atrás y se posicionó sobre ella, rozándola con su cuerpo, desesperado por sentirla suya otra vez…
Cevdet desabotonó su camisón y la acarició con toda la suavidad que su ímpetu y necesidad le permitieron.
Ella desabotonó su camisa y acarició su torso y luego su espalda mientras sus bocas seguían conectadas, sus lenguas estimulándose mutuamente…
Azize cerró los ojos al sentirlo sobre su abdomen, deslizó una mano y la apoyó sobre el corazón de él…
-Cevdet…- le dijo en su boca.
-Déjame volver a ser tu Cevdet, mi vida… porque tú nunca dejaste de ser mi Azize… te he hecho el amor en sueños durante siete años…
-Yo soy la misma… tú eres quien cambió…
-Sólo cambié de ropa, mi vida… pero ahora no tengo mi ropa… déjame mostrarte…- dijo y deslizó su pantalón y ropa interior hacia abajo y ella suspiró.
-Hazlo… demuéstramelo… por favor…- le dijo ella con deseo y él le sonrió complacido…
Lo que quedaba de ropa desapareció en cuestión de segundos y se abandonaron a las caricias durante un buen rato, alternando turnos para que ambos pudieran sentir al otro como necesitaban…
Cevdet perdió sus ojos en los de ella cuando la sintió estremecerse de placer y la siguió a los pocos instantes…
-Te amo, mi Azize…- le dijo agitado, tratando de reponerse.
-Te amo…- respondió ella en voz baja.
-Azize…- dijo él tomando sus manos y besándolas con ternura- dime que no nos divorciaremos… yo… acepto que no es lo ideal, pero te prometo que trabajaré para superar nuestras diferencias… y te prometo que alguna vez comprenderás…
-Pero…- intentó decir ella.
-Dame una oportunidad, mi vida… ¿acaso crees que lo que acabamos de vivir no lo demuestra? - dijo y la soltó, se bajó de la cama y rescató el anillo que había rodado debajo de la cama.
-Cevdet…- le dijo cuando él regresó a ella y tomó su mano, deslizando otra vez el anillo en su dedo y luego besándolo amorosamente.
-Nunca debió haber salido de aquí…- le dijo perdido en sus ojos y ella sonrió.
Cevdet besó su frente y Azize cerró los ojos. La realidad era que el amor que ella sentía por él era demasiado intenso como para arreglarlo con un divorcio, a pesar de todo, a pesar de la guerra y del uniforme que le había tocado vestir a él…
Él cerró los ojos también, esperando poder disfrutar de ella un par de horas más, y sabiendo que probablemente, el momento de sincerarse y decirle sobre su misión estaba cada vez más cerca…
Bueno, hasta aquí llegamos. Espero que les haya gustado. Esa escena del anillo ameritaba un arreglo! Nos vemos en el próximo, gracias por seguir leyendo esta historia.
