Esta escena se relaciona con todo lo que sintió Azize al darse cuenta de que los supuestos rumores que le contó Tevfik sobre Cevdet y Eftalya, podrían ser ciertos...

Capítulo 12 "Los celos"

Azize caminó por la calle buscando la dirección de esa mujer. El médico en jefe le había pedido que le alcanzara las medicinas que necesitaba tomar y ella no pudo hacer otra cosa. Pero, por sobre todo, quería volver a verla, luego de todo lo que había escuchado a través de Tevfik.

Por un lado, ella quería pensar que nada de lo que se decía sobre ella y Cevdet era cierto. Pero luego de escucharla a ella misma diciendo la clase de hombre que era su marido, ya no estaba tan segura…

Se acercó a la casa tratando de dejar de lado esa sensación de incomodidad que le generaba pensar si no era la última en enterarse de todo con respecto a esa supuesta relación oculta cuando vio que la puerta de la casa de la mujer se abría y Cevdet salía, agradeciéndole y diciendo que todo había sido muy agradable.

Se quedó ahí, a unos cuantos pasos, congelada, su corazón hecho trizas en un par de segundos, tratando de entender, cuando Eftalya la vio, y al quedarse tan afectada como ella, Cevdet, que estaba de espaldas, giró para mirarla…

Ella quiso esfumarse, desaparecer de allí, sentía vergüenza ajena de todo eso y lástima de su situación… bajó la cabeza y recordó el motivo por el que estaba allí…

Avanzó hacia ellos y mantuvo la cabeza baja, tratando de ocultar todas las emociones que la situación le producía…

-Buenas noches…- dijo en el tono más neutro que pudo- el doctor me envió aquí…- agregó sin mirar a ninguno- tiene que tomar esta medicina…- y le entregó un paquete.

-Gracias enfermera…- dijo Eftalya y Azize giró para irse.

-Buenas noches...- dijo Cevdet a la mujer y caminó tras Azize- Azize…- la llamó y ella no le prestó atención, quería irse, escaparse de allí… mientras las lágrimas bañaban sus mejillas sin poder contenerse.

Cevdet no la siguió mucho más, sintió una pena tan grande en su corazón por estar haciéndola sufrir que respetó el hecho de que no se sintiera más expuesta ante él de lo que estaba…

Quiso abrazarla y no soltarla nunca más, pero supo que no era el momento, no allí…

Ella se apuró y se subió a un carruaje para volver a la mansión…


Cuando llegó, se quedó un buen rato mirando hacia la puerta, debatiéndose entre salir corriendo o entrar… y a pesar de que no quería hacerlo, por estar tan enojada y dolida, pensó en su madre y en sus hijas y finalmente entró.

Mamá Hasibe salió a saludarla, a recibirla, pero ella no se detuvo, necesitaba desahogarse y no podría hacerlo con nadie más, tenía que estar sola…

Se encerró y preparó su baño. Tenía que limpiarse toda esa mugre, aunque estuviera pegada en su corazón… en su alma más que en su cuerpo…

Cuando estuvo lista, comenzó a tirarse agua sobre la cabeza mientras los pensamientos no la dejaban tranquila. Recordó sus momentos con Cevdet en el baño, cuando él volvía del frente, entonces ella lo recibía con un baño y lo reconfortaba y le repetía cuando lo amaba, lo echaba de menos…

Pero luego, esos recuerdos tan llenos de significado, tan llenos de amor, se convirtieron en una tortura debido a que, en su imaginación, Cevdet acariciaba, amaba a esa mujer… a otra mujer y compartía con ella todas las cosas que había compartido con ella, incluida la intimidad…

Pudo verlo mirándola y acariciándola con deseo y no pudo soportarlo más… lloró amargamente, buscando descargar su pena, su enojo… pero lo que sentía era demasiado intenso, tan intenso como ese amor que todavía tenía por él y que evidentemente no era correspondido, ya no más…

Y es que era tanta la ira, la rabia que terminó golpeando con furia el cacharro que usaba para mojarse y lloró desconsolada y casi a los gritos, sin importarle quien la oyera durante un buen rato…

-Allah, te lo ruego, libérame… toma mi vida, toma mi vida, mátame, mátame… no lo aguanto más… Allah, mátame, mátame, mátame, mátame- repitió como un mantra- no lo puedo soportar, mátame, mátame…-siguió sin poder frenar ese sentimiento de que su corazón se desgarraba…

Se fue calmando de a poco, porque se quedó sin lágrimas y decidió salir del baño. Pensó en acostarse directamente, sin comer nada, no tenía hambre. Subió las escaleras despacio, aunque escuchó que mamá Hasibe había salido a buscarla…

Pasó toda la noche sola, casi sin dormir, agotada de los pensamientos desgarradoramente tristes que tenía y cuando se hizo de día, salió para buscar a su hija e ir a trabajar…


Una de las criadas le avisó que el coronel Cevdet la esperaba en los baños y, a pesar de que su mente le gritaba que no fuera, su corazón ganó la batalla… necesitaba mirarlo a los ojos, saber si él se atrevía a mirarla luego de ese engaño...

Cevdet la esperaba adentro y ella le dijo que estaba apurada, que tenía que ir al hospital.

-Tendrás que hacer esto antes…- le indicó y ella bajó la vista. Era increíble la doble sensación de amor y odio que tenía en ese momento con él…

Ella se acercó, tomó un cacharro y dejó caer el agua casi con violencia un par de veces.

Él no pudo hacer otra cosa que sonreír ante la forma que tenía ella de tomarse revancha por lo que había sucedido.

-Antes lo hacías con más cariño, Azize…- le dijo con una sonrisa.

-Si no te gusta, hazlo tú…- le dijo ella con sequedad y enjabonó su cabello mientras él se reía, disfrutando de esas caricias tan particulares.

Azize le tiró un poco de agua para enjuagar el cabello y no pudo evitar deslizar su mano por su nuca, entrecerró los ojos, le dolía el cuerpo de la necesidad que sentía de acariciarlo… encontró la herida que tenía en su espalda y se quedó mirándola con tristeza…

-Es…- dijo ella, tratando de adivinar.

-Es el recuerdo que me dejaron los otomanos…- dijo con pesar y ella dejó su mano allí, y lo miró con algo de empatía.

Azize salió de ese estado y terminó de enjuagar el cabello de él y se levantó.

-Tú puedes hacer el resto…- le dijo cuando se puso de pie.

-Quédate… tengo que hablar contigo…- le dijo y ella giró para mirarlo con enojo.

-Por favor, ¿ahora quieres hablar?

-¿Por qué no?

-Y tienes el descaro, Cevdet… ¿por qué no te bañó ella?

-Azize, respétame…- le dijo tomándola del brazo, quería que ella se quedara.

-¿Y tú hablas de respetar? - le dijo mientras él hacía que se volviera a sentar a su lado.

-Yo te sigo respetando Azize… como el primer día… a pesar de que tú ya no quieres nada conmigo, a pesar de que me pediste el divorcio… porque yo, te sigo amando…

Ella se quedó mirándolo, sin saber qué decir y él acarició su cara con suavidad. Vio tanto dolor en su mirada que quiso abrazarla…

-Pasé a ver a esa mujer por cortesía… porque se desmayó en la taberna… no me importa lo que digan los demás… me importas tú… yo te amo a ti y de ti solo tengo malos tratos y enojos…

-¿Qué es lo que quieres de mí, Cevdet?

-Te echo de menos… quiero a mi Azize…- le dijo y deslizó sus dedos por los labios de ella.

-No hagas eso…- le dijo y él la miró de cerca, observando como los labios de ella temblaban de deseo por sentir los suyos…

Se inclinó y los capturó con necesidad… ella protestó, pero él sintió sus brazos acomodándose sobre sus hombros y acercándolo más a ella…

Cevdet tiró de ella y la sentó sobre sus rodillas y la exploró con suavidad mientras sus manos recorrían su cuerpo…

-¿Qué es lo que quieres? - le dijo ella entre besos.

-A ti… extraño nuestra intimidad… te echo de menos a ti…- le dijo y ella lo calló con un beso y ambos se dejaron llevar por la pasión durante un buen rato…

Cuando todo terminó, él la tomó en sus brazos y lanzó una carcajada feliz…

-No puedo creer que pensaras que podría traicionarte con esa mujer… adoro que estés celosa, pero no quiero que sufras, mi vida… ¿lo entiendes?

-Cevdet… ¿puedo confiar en ti? ¿puedo creerte? Eres casi otra persona…

-Puede ser que sea otra persona en algunos aspectos, pero mi amor por ti no ha cambiado, Azize… tú sigues siendo la mujer de mi vida…- le dijo y besó sus labios con suavidad…

Azize se permitió sonreír un poco, la realidad era que todo ese amor que se tenían, había superado incluso la muerte, y ella debía confiar…


Bueno, esta es mi versión, porque aunque la relación de Cevdet y Eftalya nunca existió, no hacía falta que Azize sufriera también por esto. Espero que les haya gustado! Gracias por seguir leyendo!