Se que hacía mucho tiempo que no actualizaba esta historia y aprovecho ahora que no tengo tantas en curso para hacerlo! También quería contarles que estoy preparando el último capítulo de la primera temporada de "Como debió ser" (me refiero a la primera temporada de la novela) y aprovecharé ese final para tomar un descanso y así, de ser posible, preparar la segunda parte...

Con respecto al capítulo de hoy, se refiere al momento en que, luego de que Cevdet rescatara a Azize y se reencontraran, al volver a Esmirna, ambos deben lidiar con los fantasmas de todo lo que pasó durante esa separación. Algo de esto debió ocurrir en la novela, lástima que no fue así...

Capítulo 22

"Mis heridas, tus heridas"

Azize se quitó la ropa en silencio. El brazo aún le dolía y se sentía algo extraña en su casa, pero ya estaba de vuelta… aunque todavía le conviniera esconderse, hasta que pudieran encontrar alguna escapatoria para las sospechas que había en su contra…

Cevdet se había ido hacía un buen rato al cuartel, porque el general Filippos lo había mandado a llamar y mamá Hasibe había insistido en que tomara un largo y relajante baño…

Se anudó la toalla bajo los hombros y se sentó un rato, el vapor parecía acariciarla suavemente.

Se sintió tan sucia, tan avejentada, tan fea… a pesar de que sabía que el amor entre ella y Cevdet se mantenía idéntico, intenso, por momentos inexplicable…

Ahora ella era otra vez libre, no porque en algún momento se hubiese sentido atada a Tevfik, pero desde que él había muerto en manos de Cevdet, no había ningún impedimento para estar junto a él…

Cerró los ojos. No estaba segura de soportar que nadie la tocara, pero con Cevdet era distinto, el problema era cuál sería su reacción al saber por todo lo que ella había pasado…

Inspiró hondo, tomó el cacharro y lo llenó de agua. Lo volcó sobre su cabeza y suspiró. Hacía siglos que no se daba un buen baño y el agua era como un bálsamo de energía…

Sonrió, perdida en sus pensamientos, recordando algún que otro baño con sus hijas y sobre todo, alguno con su Cevdet… las veces que él había regresado del frente y esa pequeña ceremonia tan íntima en la que ella lo recibía y limpiaba sus heridas…

Rio con amargura al darse cuenta de que probablemente era ella quien necesitaba que sus heridas se curaran…

Escuchó la puerta y cuando levantó la vista, lo vio de pie frente a ella, su barba muy crecida, descuidada, su torso desnudo, la toalla anudada a la cintura… estaba más flaco, algo pálido, pero en sus ojos había tanta ternura que ella se sintió sobrecogida por su expresión…

-Siento molestarte… quería compartir esto contigo…- le dijo él y se acercó despacio.

-No me molestas… ¿cómo podrías? - le dijo ella con una mueca parecida a una sonrisa.

Cevdet se sentó a su lado y tomó el cacharro. Lo llenó de agua y se mojó un poco el cuerpo. Miró hacia un costado y entonces vio las heridas en la espalda de Azize.

Su expresión se transfiguró y ella cerró los ojos, avergonzada, incómoda, temerosa de su reacción…

-Mi vida…- dijo con angustia mientras sus dedos se deslizaban con suavidad por las heridas- ¿qué te han hecho?

-Cevdet… creo que está claro…- le dijo y bajó la cabeza. Cevdet siguió acariciándola, pero buscó sus ojos.

-Quiero los nombres… necesito acabar con la vida de quienes te hicieron esto...

-Cevdet… estamos en guerra… me torturaron, pero sobreviví… estoy otra vez a tu lado… no es necesario que hagas nada…

-Yo… no puedo permitirlo, necesito vengarme… vengarte…- le dijo y ella levantó una mano y acarició su barba húmeda.

-¿De quién tendría que vengarme yo, entonces? - le preguntó y se arrodilló frente a él, acariciando cada una de sus incontables heridas.

-No es lo mismo, lo sabes…

-Por supuesto que lo es… estas heridas no significan nada más para mí… y menos ahora que recuperé a mi familia… a ti… no se los nombres de quienes mi hicieron esto… pero si los supiera, no te los daría… porque te necesito a mi lado, porque debemos recuperar siete años de ausencia… siete años y todos estos meses… y no me importa nada más…

-Azize…- insistió él y ella colocó un dedo sobre sus labios y lo calló.

-Necesito a mi marido… a mi Cevdet… estoy en paz con mis heridas… ahora solo quiero estar contigo…- le dijo y se sentó sobre sus rodillas.

Cevdet se quedó mirándola y ella apoyó su cabeza en el hombro de él, su nariz hundida en su cuello y sus manos acariciando su torso, memorizando cada nueva cicatriz…

Él cerró los ojos, la angustia lo sobrepasaba y a pesar de lo que ella le había dicho, sus pensamientos no dejaban de torturarlo…

Ella de alguna manera sintió sus cavilaciones y se incorporó para mirarlo a los ojos.

-En los peores momentos… siempre pensé en ti… recordé nuestros momentos juntos, las cosas buenas y las malas… te recordé a ti…

-Mi vida…- dijo y acarició su cara, volviendo a memorizar sus rasgos.

-Luego de lo que me sucedió, durante mucho tiempo, los buenos recuerdos se mezclaban con los malos… Cevdet… ayúdame a crear nuevos recuerdos nuestros, más felices, a pesar de todo lo que nos pasó, a pesar de la guerra…- le dijo y él besó su frente y ella se puso de pie, tiró de sus manos y finalmente dejó caer su toalla y la de él…

Cevdet cerró los ojos cuando la vio inclinarse y besar con suavidad las nuevas heridas, producidas por las esquirlas de la explosión, las manos de ella acariciando su espalda.

Azize terminó su recorrido y buscó sus labios, y lo besó húmedamente. El roce de sus cuerpos la hizo erizar a ella y lo estimuló a él.

Cevdet quiso terminar con sus demonios antes de aceptar que ella se entregase en cuerpo y alma a él, otra vez y la hizo girar.

Azize tembló un poco y cerró los ojos al sentir la exploración de él, primero suavemente con sus dedos, luego con sus labios, prestándole especial atención a cada una de sus cicatrices…

Corrió su cabello y apoyó su nariz a la altura de la nuca, su cuerpo cobijándola, cubriéndola por completo y sus manos ascendieron por su pecho hasta que la escuchó suspirar…

-Cevdet…- murmuró ella cuando él la rozó con deseo.

-Dime…- le dijo al oído él.

-Hazme el amor…- le dijo en voz baja y él se sentó y la llevó consigo, haciéndola girar y descender sobre él.

Se dedicaron a sentirse y a sanarse uno en brazos del otro y finalmente, cuando ambos se sintieron satisfechos, se bañaron uno al otro y terminaron en un abrazo intenso, símbolo de esa nueva unión…

-Bienvenida…- le dijo él y ella lo miró y le sonrió con dulzura, con un dejo de complicidad.

-Bienvenido tú… bienvenido a una nueva vida...- dijo ella y él tomó las toallas y se las colocaron para salir.

Él la llevó de la mano a la habitación y se recostó con ella, abrazándola por detrás, ambos disfrutando del milagro de volver a dormir uno en brazos del otro y se entregaron a un dulce sueño, estaban agotados…

Azize se despertó y sonrió al verlo inclinado sobre ella, de pronto sentía que el tiempo no había pasado y que habían estado juntos siempre…

Cevdet se inclinó y besó sus labios. Hubieran querido quedarse allí, pero ella comenzó a sentir hambre…

-Mi madre muere de ganas por preparar algo para darnos de comer… démosle el gusto…- le dijo y ella sonrió con ternura.

Mamá Hasibe sonrió cuando los vio bajar a comer algo. Casi no podía creer que ellos estuvieran juntos, unidos, aunque todavía hubiera muchas cosas que ella no comprendiera…


Bueno, creo que fue un lindo reencuentro! Espero que les haya gustado! Nos vemos en el próximo!