—¿Qué? ¿Por qué? ¡Esto no es justo! ¡E-Es una confusión! Jefa Beifong… ¡Lin, por favor!
—Lo siento Asami, no hay nada que hacer, la evidencia es concisa… eres pareja de una menor de edad y eso es penado por la ley con prisión hasta que Vaatu intente liberarse de nuevo.
—P-pero yo no la he tocado de "esa" forma desde que está así… ¡Lo juro! ¡E igual mi novia tiene mente adulta! ¡Diles, Korra!
La mujer que estaba forcejeando con los policías se giró a ver a su novia, esperando que dijera algo en su defensa, pero se sorprendió al ver a una bebé gatear hacia ella.
—Agú- dijo la infanta de a lo mucho un año de edad, ladeando la cabeza sin entender.
—¡¿Qué rayos?! ¡¿Korra, desde cuando te hiciste más pequeña?!
—Encima llamas novia a una bebé y le gritas… Me enfermas… ¡A juicio!
Antes de que Asami pudiese protestar, ya estaba ante el estrado, donde un intimidante juez alzaba su Mazo y le señalaba mientras rugía a viva voz…
—¡CULPABLE!
—No… No… -El mazo se blandió furioso e iba catastróficamente agrandándose y cayendo en dirección a su rostro- ¡NOOOOOOOOO!
Tras un sonoro y doloroso golpe en su rostro se despertó
—Auch… mierda… ¿Pero qué…? -mas su confusión fue resuelta al enfocar y ver un piecito moreno entre sus cejas- Ah, claro que sí… como sospeché antes, ni dormida se queda quieta.
Con cuidado quitó la piernita morena de encima de su rostro; mientras se sobaba la frente del golpe recibido y trataba de olvidar esa horrible pesadilla, se sentó observando a la niña desparramada en la cama, en una posición completamente diferente a la que inicialmente se había dormido y con la pancita destapada y su manita sobre ella.
Suspiró, le quitó la manita de allí y con cariño le bajó le acomodó la "bata", la cual en realidad era la última blusa que tenía que podía quedarle relativamente bien a Korra.
—S-sami… dame más galletas por favor… -balbuceó la niña entre sueños- prometo no volver a hacer tierra control en la cocina para tomar el tarro…
La pelinegra rodó los ojos y la vio con diversión.
—Quien viera el ángel que parece mientras duermes no creería el demonio que eres al despertar, Korra… -Le dijo, saliendo con cuidado de la cama, colocándose su sobretodo y saliendo sigilosamente de la habitación.
Por lo que había visto en el reloj de la pared ya eran las diez, así que sus ayudantes domésticos, como había ordenado el día anterior, ya debían haber hecho los quehaceres y partido a sus respectivos hogares. Era mejor así, aprovechar los despertares tardíos de Korra para que ellos hicieran los quehaceres y así tampoco dejarles tener mucho contacto con la niña. Si bien eran personas de confianza, era mejor no arriesgarse y que la información llegara a la prensa.
Fue a la lavandería y encontró la Ropa de Ropa en un tendedero de interior. Decir "la ropa de Korra" Era un eufemismo, puesto que, salvo al conjuntito manchado con el que Korra había llegado a casa, las prendas en realidad eran de Asami; y eran solo dos viejas camisas. Una que la niña había usado para dormir la noche del viernes y otra para casi todo el sábado.
—Siguen mojadas… -habló para sí misma, tocando la ropa- que bueno que tenía esa otra blusa con la que está durmiendo y que el calzoncito que tiene puesto se secó rápido ayer…
Resignada dejó la ropa secarse, apuntando la idea mental de a futuro construir una máquina para secar prendas en poco tiempo, tomó las predas originales (y manchadas) de la niña y salió de esa habitación rumbo a la cocina para calentar el desayuno que había dejado instruido que les dejaran.
Después de ese loco día que fue el viernes, el sábado planeó tomar un respiro y dedicarse a descansar… ¡Oh, ingenua ella que pensaba que podría descansar con una mini Korra a su lado!
Si la Korra adulta tenía mucha energía, su versión compacta no se quedaba atrás.
Apenas abría sus orbes azules era como si le hubieran puesto baterías o se alimentara con energía solar (de hecho, esa era otra buena idea con la cual experimentar para su maquinaria y patentar, tomó nuevamente nota mental).
Dejó la ropita en el mesón y calentó la comida en la nuevamente limpia y ordenada cocina, agradecida mentalmente de que uno de sus ayudantes fuera maestro tierra y arreglara el terreno de esa habitación que Korra por traviesa había alterado para conseguir las dichosas galletas de la discordia.
Porque oh sí, si a la versión infantil le agregaban la "sustancia Azucar" se armaba un Pandemónium. La niña trascendía del estado humano y pasaba a ser una fuente pura de energía, inagotable e inextinguible.
—Ahora entiendo por qué Pema me clava cuchillos con la mirada cuando llevo dulces para los niños… -caviló mientras ponía la comida en el desayunador y pensaba en lo admirable que era esa mujer, hacerse cargo de un infante no era nada fácil y Pemma había tenido nada más y nada menos que cuatro.
Por un momento se imaginó cuatro mini Korras y se estremeció de miedo.
—Hmmm… aquí falta algo… Ya sé -fue al refrigerador y sacó la leche para servírsela a la morenita- Después de todo, técnicamente está en pleno crecimiento ¿No?
Viendo su desayuno completamente servido cogió la ropa y salió rumbo al cuarto para despertar a la morena y ayudarla con su aseo.
Debian partir rápido, el tiempo apremiaba y ese sería un día pesado después de todo.
Korra, grande o pequeña, siempre había sido una bebé, y los bebés odian que los despierten. Asami lo había sospechado en sus días en el mundo espiritual, pero lo vino a confirmar en el mes que llevaban viviendo juntas. Korra se levantaba de mal humor si no lo hacía por sus propios medios o si Asami no utilizaba su "Sato táctica"
Dejó la ropita en la cama y se acercó a la pequeña que estaba dormida en una posición aún más extraña que la anterior (En serio, ¿Cómo puede moverse tanto mientras duerme? ¿Y cómo puede estar dormida como contorsionista?). La colocó con cuidado en una posición normal y se acostó a su lado, viendo su rostro y comenzó a acariciar su rostro, haciendo delicadamente a un lado las castañas hebras que caían sobre este ya que las liguitas de su cabello yacían en la mesita de noche.
—Cariño, es hora de despertarse… -dijo dando repetidos besitos de piquito amorosos y ligeros como plumas en todo su moreno y bello rostro- Vamos linda, el desayuno ya está servido
La ojiverde continuó dando besitos y caricias y al poco tiempo vio una sonrisita plasmarse en la boquita de muñeca de la morena mientras se desperezaba y comenzaba a abrir sus azules orbes mirándola con cariño.
Su técnica había funcionado. Korra era una bebé mimada que si no le daban cariñitos al despertarse estaría de malas.
—Hola Sami… -susurró la niña aún con somnolencia plasmada en su voz mientras se abrazaba al cuello de su novia- ¿Qué haremos hoy? ¿No estaremos en casa?
—No cariño, ya ayer descansamos… (Sí, claro, como si perseguir y vigilar a Korra por todo el terreno de la mansión para que no se cayera de los árboles, ni que Naga la botara de un rebote, o se ahogara en la piscina - ¡Hey, es de la tribu agua pero aun así es chiquita! - fuera descanso) Hoy debemos ir a comprarte ropa…
—Pero ¿qué tiene de malo esta? -Dijo parándose en la cama y saltando, mientras Asami se sentaba y la cogía de las manitas (Por precaución… evitar las caídas era lo mejor)
—No tiene nada de malo, pero usando las tres únicas blusas que te quedan medio decentes, no es una buena forma de andar por allí… -al ver que la morenita abría la boca nuevamente para rebatir, añadió- ¡Y la desnudez tampoco es la solución! -dijo, recordando que después del baño de la noche anterior le había costado mucho que la niña se pusiera algo más que su calzón.
—Aish… aburrida -Korra hizo un puchero y se dejó caer cruzando de piernas en la cama.
—Hey vamos, será divertido… además hay otras cosas que comprar para facilitarte todo aquí -dijo con simpatía picándole la regordeta mejilla, pero Korra solo la infló más y desvió la mirada.
"Genial, ahora una rabieta, lo que me faltaba… y lo peor es que se ve tan mona que ni enojarme puedo con ella."
La pelinegra se paró, cogió el taburete de su tocador y fue al baño. Luego salió.
—Vamos, ya te puse el banco, aséate mientras yo busco que ponerme- al ver que la morena no se movía entrecerró los ojos- ¡Avatar Korra, o vas ahora mismo a arreglarte o te juro que seré yo la que te lave cada parte concienzudamente y hasta te limpie cuando vayas al baño!
La morena se sonrojó violentamente de la vergüenza y al ver la furia en los ojos de su novia espabiló y estrepitosamente se deslizó de la cama hacia el suelo
—¡Ya voy! ¡Ya voy! ¡Yo puedo sola, Sami! ¡No te enojes por favor!
Pasó como bólido al lado de la ingeniera y se encerró en el baño -sin seguro como le había indicado su novia el día anterior- dispuesta a hacer sus necesidades biológicas y asearse la cara y dientes.
—¡Y cuidado te caes en la taza!
—¡Lo tengo bajo control!
Asami suspiró, ayer la niña se había quedado con el trasero atrapado en el hueco de la taza hasta que Asami la había ido a salvar. Fue solo por una hora que Asami se había despegado de la morena para cocinar la cena, y estando concentrada de repente se dio cuenta de que todo estaba tranquilo… demasiado tranquilo…
Fue a buscarla de habitación en habitación hasta que escuchó unos quejidos e insultos desde el baño de la alcoba que compartían. Allí encontró a la morenita que había ido a hacer pis y se había quedado atrapada… pero que por su orgullo herido prefirió quedarse allí estancada e intentar infructuosamente salir sola de esa calamidad.
Se hubiera reído a carcajadas si no hubiera visto la mirada avergonzada de su amada. Prefirió ayudarla sin mediar palabra y luego pasar como si nada a la cena. Al ver su carita sonriente y lo cariñosa que había estado después de eso (Pese a que no la dejó comer más que dos galletas) sabía que había hecho lo correcto.
Después de unos 5 minutos, la castaña salió del cuarto de baño, ya aseada.
—¿Ahora me visto?
—Sí, pero ten cuidado y no vayas a ensuciar la ropa al desayunar que ya no tienes más.
—¡Enterado, Sami! – dijo adoptando una graciosa pose militar.
La CEO sonrió, entró al cuarto de baño a asearse, salió dejando el banquillo en su lugar, se vistió y al ver a Korra luchando con su cabello frente al espejo, la agarró por las axilas y la sentó en su regazo comenzando a cepillarla.
Se vio a sí misma y a la castaña reflejadas en el espejo y sonrió con dulzura al ver la expresión de relax reflejada en el rostro de la menor mientras peinaba sus hebras y las recogía en las dos pequeñas coletas caídas delanteras y una trasera, igual pequeña, pero elevada.
—Quedaste preciosa- elogió dándole un besito en la coronilla.
—Tú eres la preciosa aquí – Dijo sonrientemente, girando para verla y dándole un sonoro beso en la mejilla antes de bajar de su regazo y correr hacia la puerta del cuarto -¡Quien llega última a la mesa es un huevo podrido!
Asami rodó los ojos, sabiendo que sería un huevo podrido.
Menos mal el desayuno no tuvo contratiempos.
—Ni lo sueñes -espetó la niña, frunciendo el sueño e inflando las mejillas mientras hacía un puchero y se cruzaba de brazos.
—Pero cariño, es taaaan lindo, y te quedará divino…
—Asami, mi mamá nunca logró que me pusiera uno de esos vestidos y créeme que tu tampoco lo harás. Ahora aléjalo antes de que lo queme.
—Bah, tan chiquita y tan gruñona…
Asami dejó el vestidito de encajes rosados y rosas rojas en el aparador y volvió a empujar el carrito de compras donde Korra estaba sentada en la parte infantil.
Llevaban ya más de una hora en el centro comercial, más exactamente en la tienda departamental número uno de la ciudad. Pero para desgracia de la pelinegra, esta salida no había sido tan entretenida como en su mente lo había pensado.
Primero que nada, Korra era difícil con la ropa, buscaba prendas que no apretaran su tierna pancita rechoncha (En la cual placía hacerle trompetillas, pero no había encontrado el momento hasta ahora), es más parecía que quisiera que nada le cubriera allí. Asami pensó que graciosamente esa costumbre la había seguido hasta su etapa adulta, pues a Korra le encantaba andar en casa con el torso cubierto solo por sus vendajes o con los tops que Asami le había regalado, presumiendo así de su escultural vientre (Cómo esa pancita se había convertido en ese abdomen escupido por la mismísima Raava, era un misterio… uno del cual nunca se quejaría)
Pero no solo era eso, adicionalmente su pequeña y enfurruñada novia solo había elegido blusas, shorts y pantalones monocromáticos: O eran azules o celestes, y por allí rara vez con algún aplique café o blanco.
No es que a Asami le molestaran los colores de la tribu agua ni sus vestimentas típicas, de hecho, le encantaba que su novia portara dichas prendas con orgullo, pero…
¿Qué chiste había en tener una novia que volvía a ser una niña si no la podías vestir como a una muñequita bonita?
"Ni los zapatitos de charol me dejó comprar… ah, pero eso sí, el perro oso polar de peluche de una lo agarró haciéndome ojitos… méndiga niña interesada, cría cuervonejos y te sacarán los ojos" -refunfuñó en su pensamiento mientras avanzaba y veía a la niña saltar en el asiento de metal
—Hey Sami, creo que vi la ropa interior infantil por allí, bájame.
La pelinegra, que estaba ahora tratando de escoger entre el shampoo para bebés "Varrick Varrick" aroma Lavanda pingüino-nutria o manzanilla pato-tortuga, alzó la ceja y miró a su novia.
—¿No quedamos en ir pasillo por pasillo como siempre? Además, no creo que sea buena idea que vayas sola…
—Vamos Sami, no seas exagerada -la niña miró derredor y al confirmar que no había nadie cerca, susurró- luzco así, pero sigo siendo una adulta y sobre todo el avatar, ¿Qué de malo me podría pasar?
Vinieron mil y una ideas a la mente de la CEO, pero prefirió callar. Quizás sí estaba exagerando. Suspiró dejando ambos shampoo en el carrito y bajó a la morenita al suelo.
—Okey, Trae una docena como mínimo, pero no demores mucho, ¿Vale? … y no hables con extraños… Te veo en el pasillo de los accesorios de infantiles para el hogar.
—¡Enterada capitana! Cuida a Naga Jr. por mi mientras vuelvo.
La ojiverde asintió y vio a la castaña marcharse alegremente doblando una esquina. Suspiró y enfocó su vista en el asiento del carrito ahora ocupado por el peluche.
—Apurémonos a escoger lo que falta y sacarla de aquí Naga Jr.
Al llegar al centro comercial habían estado de acuerdo en no causar mucho revuelo y no hablar de que ella era Korra, lo último que querían era que la prensa armara un revuelo y leer en los encabezados "EXTRA: ¡El avatar pasó de combatir villanos a no saber lavarse bien las manos!" (Y era real, ya por no lavarse bien antes de comer la había retado… aunque si era sincera, eso también sucedía en su versión adulta.)
Pero por más que quisiera, no podía mantenerla en una burbuja, postrada en ese carrito como si fuese una niña más. No lo era. Era la misma Korra que ella amaba, solo que en un cuerpo diferente.
Con no hablar de que ella era el avatar, como habían acordado, bastaba ¿Verdad?, igual nadie la reconocería así… sí, okey, debía admitir que sí había sentido unas cuantas miradas sobre ellas en lo que llevaban en el local… después de todo era una figura pública y verla con una niñita de la Tribu Agua… pero afortunadamente nadie se había acercado a cuestionarles nada…
"Pero… ¿Y si se acercan a Korra y no sabe que decir? No alcanzamos a acordar una coartada… Debería ir a verla… ¡NO!"-Se contraatacó mentalmente, debía confiar en ella.
Comenzó a escoger los artículos que necesitaba:
Inspiró con fuerza y continuó agarrando los utensilios que necesitaba: Un adaptador de silla para que Korra pudiera comer en el comedor sin tener que ponerle cojines o estar parada en la silla, una silla para el carro (Sabía que tendría problemas con ella por eso pero al menos de esto podía culpar al departamento de tránsito), un adaptador de asiento para el inodoro y varias escalerillas fáciles seguras de mover para que Korra pudiera realizar sus actividades sin requerir ayuda o sacar bloques de concreto del suelo.
No sabe cuanto tiempo había pasado… ¿Quizás mucho? ¿Quizás poco? Pero ya comenzaba a angustiarse por la ausencia de Korra, pero antes de que su rostro angustiado corriera por toda la tienda, un extrañamente conocido carraspeo la sorprendió por detrás
—¿L-Lin? Q-que agradable y policiaca sorpresa encontrarte aquí… -menciona la ingeniera tratando de ocultar su nerviosismo. La pesadilla con la que se había despertado, había vuelto a su mente haciéndola sentir temerosa e incómoda… además algo le decía que la presencia de Beifong aquí no iba para algo bueno… "¡¿Por qué de todos los lugares tengo que topármela aquí?! Tsk… Menos mal Korra no está a…"
Mas sus palabras murieron en su mente antes siquiera pensarlas. Usando su metal control, la Chief saca de su espalda a una morenita de ropa manchada, ceño fruncido, puchero en pico y canastita llena de calzones incluida.
—Asami… -la policía carraspeó corrigiéndose, cuando estaba de servicio solía ser más formal- Señorita Sato, ¿"Esto" es suyo? – Mencionó señalando con un gesto a la niña enfurruñada que colgaba del cable a más de un metro del suelo.
Como un flash mental pasó la idea de negar y seguir… pero no podría ser tan desgraciada… amaba a Korra por sobre todas las cosas… y por más traviesa que fuera no quería que la manden a servicios infantiles.
—S-sí, viene conmigo… -Mencionó estirando las manos para que la jefa deposite a la niña en ellos. Entrecerrando los ojos, la policía hizo caso al gesto y liberó a la niña del agarre metálico. Esta inmediatamente sonrió y se abrazó posesivamente al cuello de Asami susurrándole "Lo siento, intenté librarme de ella, pero no me dejó en paz", acto seguido se giró, aún abrazada de su novia y le sacó la lengua a Lin.
—¿Ve señora policía gruñona? No mentía. Yo vine aquí acompañada de Asami, así que ahora puede irse. -Asami se sobresaltó ante las palabras de Korra, pero una parte de sí esperaba que la Jefa de policía le hiciera caso a su novia tamaño bolsillo.
La oficial frunció el ceño y enarcó una ceja. Decidió ignorar a la infanta y volvió a mirar a los ojos a la CEO que lucía extrañamente incómoda. Sospechosa.
—¿Y bien? ¿No me explicará quién es la mocosa y de dónde salió?
Mientras escuchaba a Korra quejarse del trato, la mente de la CEO iba a mil por hora.
Maldita sea. Pero claro, había sentido en la pregunta de la representante de la ley. Si no fuera alguien conocida, quizás la pequeña hubiera pasado como hija, hermanita o sobrina y al reconocerla la niña, se acabaría el tema. Pero la oficial sabía que nada de lo anterior era el caso… y obviamente querría saber qué hacía una niña de la tribu agua con ella.
Tragó grueso y barajó rápidamente sus opciones.
¿Y si decía que era la hija de Korra y ella?
"No, no nos hemos casado… Hmmm… Avatar Korra Sato no suena nada mal" -Se ruborizó un poco ante el pensamiento- "Deja de fantasear y enfócate Sato. Sin matrimonios no hay adopciones en ciudad República así que eso queda descartado"
¿Y si decía que era hermanita de Korra?
"Porque claro, una nueva hija del Jefe de la Tribu Agua del Sur y hermana del Avatar no sería noticia bomba en los periódicos… Duh" – Se regañó con sarcasmo
¿Y si decía… la verdad?
No, imposible. Después de ese sueño había quedado aterrada. Así que volvió a pensar y su cerebro hizo que su boca pronunciara el primer pensamiento semi coherente y más o menos estructurado que logró fabricar.
—Ella es una primita de Korra…
—¿Prima de Korra? ¿Unalaq tuvo otros hijos aparte de Eska o Desna? -preguntó la Chief enarcando una ceja.
—Sí… Digo, ¡No! - La CEO Carraspeó y ordenó sus ideas nuevamente- No es por parte de padre, sino de madre. -Eso Asami, con suerte como la rama familiar de Senna no era tan conocida, la mentira podría parecer verdad.
Agradeció infinitamente a Raava cuando la Chief, aunque aún con semblante algo dudoso, asintió y pasó su mirada de la adulta a la menor.
—Con razón se parecen tanto… ¿Y cuál es el nombre del piojo alacrán?
—Su nombre es… es…
—¡Rako!
Asami vio incrédula a su novia. "¿En serio? ¡¿EN SERIO?!" Pensó e intentó transmitírselo por telepatía. Pero la niña ni se inmutó, inflando el pecho y haciéndole frente a la policía, lo cual daba cierto grado de dulzora ya que aún seguía estando en brazos de la ingeniera.
—¿Ra…ko?
—Ese es mi nombre, no lo gastes policía gruñona.
—Se nota que el encanto viene de familia… -espetó con evidente sarcasmo la policía, pero al ver a la niña sacándole la lengua y hacerle caras molestas, la oficial solo volteó los ojos con fastidio- Como sea… -volvió a observar a la CEO, ya con una actitud corporal menos rígida, al parecer el momento "profesional" había acabado y ya no la consideraba tratante de menores- ¿Y el Avatar? ¿Cómo así no anda pululando a tu alrededor cual quinceañera enamorada?
Asami rió ligeramente al notar el rubor en las mejillas de la menor que de repente algo avergonzada hizo un puchero murmurando muy bajito "Yo no actúo así…", solo pudiendo ser captada por su pareja
—Ella pues… está de viaje… ya sabes, cosas de Avatar…-dijo quitándole importancia con un gesto de la mano.
—Extraño, no pasó a avisarme a la estación -medito la oficial, más para sí misma, ya que el avatar últimamente cooperaba mucho con las fuerzas del orden de Ciudad República.
—Oh, es que tuvo que irse rápido al mundo espiritual… me dijo que no era nada grave pero que sí tiene que solucionar ciertas cosas y no sabe cuánto tiempo le tomará…
—Oh, entiendo… ¿Por eso pidió que cuidaras de su prima?
—¡S-sí! -al notar su propia emoción de que su coartada pareciera cobrar solidez, carraspeó- La niña… Rako… justo había llegado de visita, así que prometí cuidarla bien. Pero como la casa no está acondicionada y le falta algo de ropa, la traje aquí.
—Está bien, entonces las dejo en lo suyo. Solo cuida de que no se aleje mucho, es peligroso que los niños tan pequeños anden solos. Más si tiene un familiar tan importante como El Avatar. Pueden ser un blanco para inadaptados.
—Sí señora- mencionó Asami, impresionada "Así que por eso había seguido a Korra, para cuidarla…"
—Y un gusto conocerte piojo alacrán… -dio una pequeña sonrisa camuflada al ver a la niña enfurruñarse y a la CEO taparle la boquita que aparentemente iba a soltar un improperio no apto para su corta edad- Asami…
Tras asentir a modo de despedida, la Chief siguió su camino, dejando a las dos más jóvenes solas en ese pasillo. La primera hablar fue la Ceo, destapando los labios de la morenita e interrogándola con escepticismo.
—¿Rako? ¿En serio? ¿Tu nombre invertido? Hasta casi y suena al del ex presidente Raiko...
—¡Hey! ¡Fue lo primero que se me ocurrió!… Además ¿Prima mía? Tienes suerte de que no le den relevancia a la familia de mi mamá, porque sería una inmensa sorpresa una prima improbable, hija de tíos o tías maternos inexistentes.
—Ni que lo digas -suspiró con alivio Asami- Ahora sube al carrito para partir de aquí antes de que acabe mi cuota de suerte diaria.
Sin embargo, al querer ponerla en el asiento nuevamente, la niña se revolvió entre sus brazos.
—No, espera, quiero caminar, yo puedo ir sola.
—¿Qué no acabas de escuchar a Beifong, es peligroso para una niña…?
—¡Pero yo no soy una niña!
—¡Pero lo pareces!
Mientras forcejeaban, una para meter a la otra en el asiento y la otra para no dejarse, ninguna notó la presencia detrás de ellas hasta que una voz conocida las hizo parar en seco.
—¿No es una niña? - Preguntó Beifong, estando nuevamente junto a las otras dos féminas.
—¡P-Pequeña! Está en esa fase rebelde de decir que no es una niña pequeña… ya sabes, cosas de niños… por eso se había ido hace un rato para demostrar "independencia", pero ya se va a portar bien si no quiere que la enojada señora policía la lleve a un orfanato o a una correccional de menores… ¿Verdad querida Rakito?
Ante el énfasis de la amenaza camuflada, la menor refunfuñó en voz baja, pero se dejó meter en el asiento del carrito nuevamente.
La Jefa de policía, por su parte, se quedó viendo con ojos entrecerrados y boca fruncida a ambas menores. Allí había búho gato encerrado, su instinto se lo decía… pero por ahora tenía prisa y Sato era aliada, no enemiga, así que dejaría pasar la sospechosa situación… por ahora.
—Como sea… Solo quería pedirte que cuando llegue Korra le digas que me vaya a ver en cuanto pueda, hay una redada contra las triadas que quiero planear con ella.
—Enterado.
Tras una última mirada de soslayo, la Chief volvió a asentir como despedida para irse esta vez definitivamente.
Pasados unos minutos, tanto Korra como Asami soltaron el aire que no sabían que estaban aguantando.
—Sami, creo que es mejor que nos vayamos. Conozco esa mirada en Lin, sospecha que algo ocultamos… así que es mejor alejarnos de donde esté -mencionó la niña, abrazando a Naga Jr.
—Concuerdo. -Afirmó la mayor con un asentimiento y luego añadió en voz más baja- además tenemos otra parada que realizar…
Agradecida de que la niña estuviera concentrada en el peluche y no en sus palabras, acomodó bien en el carrito la canasta con los calzoncitos que Korra había conseguido "De perros osos polares ¿En serio?… ¿En prendas interiores si admite lo tierno?", avanzó sin demora por el pasillo cogiendo de paso algunas cosas que vio útiles y arribó a la caja a pagar.
—¿Qué tanto compraste Asami? -preguntó la niña tratando de levantarse del asiento trasero y ver que era lo que los ayudantes de la tienda departamental ayudaban a guardar en el baúl del Satomovil; cosa que le fue imposible ya que la mayor la volvió acomodar y abrochaba su cinturón, revisando que quedara bien seguro.
—Cosas que me darán paz y que nos serán de gran utilidad…
La CEO le devolvió el peluche a una ya asegurada morenita, le dio un cariñoso besito en la frente (acto que evitó que la niña siguiera preguntando, sacándole un sonrojo avergonzado) y cerró la puerta. Viendo que todo estaba embarcado les dio propina a los muchachos y se subió en el asiento del piloto.
—¿Lista cariño? -mencionó encendiendo el vehículo y ajustando el retrovisor
—¡Sí! ¿Ya iremos a casa? ¡Muero de hambre!
Asami rió. Korra podía tener un cuerpo pequeñito, pero seguía con el hambre de un Bisonte Volador.
—No te preocupes linda, te aseguro que llevaré a comer a un lugar donde te sentirás como en casa.
Acto seguido partieron del centro comercial rumbo a su nuevo destino. Quizás Korra se enojaría con ella… Pero sabía que lo que iba a hacer era lo correcto.
La amaba, la adoraba, pero era realista y sabía que necesitaba ayuda con esto.
¡Hola!
Un nuevo capítulo de Petite por fin.
Entre la carga de la universidad, situaciones personales y la maldita lisiada laptop que un día anda bien, al otro mal y al otro peor, se me ha hecho difícil encontrar la disponibilidad de tiempo y motivación necesarios para poder sentarme a redactar.
Pero chibi Korrita lo vale, así que por ella me lleno de paciencia para luchar con el pc y compartir con ustedes mi cariño por la bebé avatar.
Si encuentran muchos errores… lo siento, es difícil hacer las post-revisiones así.
Ya saben, si les gustó el capítulo espero sus reviews, son gratis y le sacan una sonrisa a baby Korra.
Saludos.
Le chat et l'abeille.
