Buenas queridos lectores, aquí Trainer trayéndoles una pequeña re-edición de un fic viejo.

Básicamente intente mejorar el fic, arreglando la ortografía y alguna que otra cosilla de narrativas para que sea más disfrutable, pero la escensia original deberia seguir ahi xD.

Espero que les guste.

Nota: Este fic participó en el reto "Rehaciendo Cliches" del extinto foro "Dexholders del profesor Oak".

Disclaimer: Todos los personajes que aparecen aquí son propiedad de The Pokémon Company.

Enjoy :D


A un golpe del amor.

Capítulo Uno: Concursos

Todos nos hemos enamorado, y todos hemos sido (o somos) adolescentes, pero el combinar estas dos cosas puede traer cosas bastante raras. Normalmente el amor deja de ser un concepto vago a volverse algo más importante en la adolescencia, y si combinamos esto con una mente que apenas se está desarrollado, tenemos como resultado relaciones donde se juran amor eterno al día de empezar y cortan a las tres semanas, o incluso mucho antes en algunos casos.

El amor adolescente es llevar el concepto de "amor liquido" a su máxima potencia. Aunque no podemos ser demasiado duros, apenas vamos empezando a entender como relacionarnos de manera mucho más seria con otros seres humanos, y las hormonas están llevando a cabo su revolución en nuestro cuerpo. Es por eso que muchos aman el amor adolescente.

Sin embargo, no a todos les gusta, como a la estudiante de la preparatoria de Sinnoh; Maylene. Una chica que ve con un poco de incomodidad como la mayoría de sus compañeros entran a esta etapa súper cursi.

Ella se encontraba discutiendo con su amiga, Candice, en medio de la cafetería de su escuela. Dejando a medias su delicioso arroz, la chica del pelo rosa tuvo que escuchar la buena noticia que le traía su amiga. Sin embargo, conforme terminaba su historia, Maylene puso una cara de fastidio.

—No, Candice, que Gold te haya dicho guapa no significa que este enamorado de ti —dijo fastidiada Maylene.

—¿Tu que sabes Maylene? Gold no le dice eso a cualquiera, menos con esa voz tan romántica —suspiró Candice con un tono acaramelado, sujetando con fuerza su vaso de café helado.

—Por Arceus, eso se lo dijo a Y, a Platinum, y hasta a Gardenia, y con ninguna de ella ha tenido nada. —replicó molesta.

—Tú estás celosa de que no te lo dijo —respondió, frunciendo el ceño y sacándole la lengua.

—Si el me llegara a decir algo así le daría una patada en la boca, para que se acuerde de mi —dijo con voz retadora, para después comer un poco de arroz.

—Siendo tu no me sorprendería —afirmó Candice con una risita, para después voltear a ver atrás suyo—. Mira, ahí viene Pearl.

Pearl recién entraba a la cafetería, llegaba consigo su clásica camisa a rayas, su bufanda y una guitarra al hombro. De inmediato reconoció a Candice y a Maylene, por lo que después de comprar algo de comida se acercó a ellas.

—Hola Maylene, Candice—saludó de manera alegre, sentándose a lado de Maylene.

—Hola Pearl —Candice le dio una gran sonrisa.

—¿Qué hay? —Maylene levanto la mano y Pearl de inmediato las chocó con ella.

—Nada, acabo de venir de los ensayos con Gold e Y...

—¿Y sabes a donde fue Gold? —interrumpió Candice, bruscamente.

—Fue al patio a practicar aparte con su bajo —respondió con una gran expresión de confusión en su rostro.

—Genial —Candice dio un pequeño saltito, después se terminó de un sorbo su café helado y se puso su mochila—. Chicos, si me disculpan iré a darle una pequeña visita —con una mirada traviesa, Candice se retiró del lugar.

Pearl no pudo evitar sorprenderse de aquello, apenas conocía a Candice pero aquello si había sido bastante extraño, por un momento pensó que se trataba más de Blue que de ella. Rápidamente alzó los hombros y miró a Maylene, buscando respuestas.

—Gold le dijo que era guapa y piensa que él está enamorado —contesto Maylene, riendo.

—¡Ah! Es eso —al entenderlo no pudo evitar reír un poco, para después suspirar—. Pobre Candice, se va a llevar una gran decepción.

—Yo se lo advertí, pero no me escucho —dijo para después intentar comer algo de arroz y darse cuenta que se lo había acabado—. ¿Te piensas comer tu arroz? —preguntó, apuntando a la charola de su amigo.

—Adelante —dijo Pearl, dándole su comida sin mayor problema.

Maylene no pudo sentirse más contenta por esto. Luego de que el rubio le sirviera esa pequeña porción de arroz, la chica le dio un gran mordisco. La comida estaba caliente, por lo que no pudo evitar sentirse bastante contenta.

—La única comida que no me hace sentir culpable —admitió con una pequeña sonrisa—. Por cierto, ¿ya tienen algo para el concurso? Sera en una semana.

—No —suspirando—. Gold propuso una canción bastante pervertida y lo declinamos, mientras que Y propuso un cover de los Beatles, pero está demasiado quemada.

—Vaya, ¿y tú que propusiste? —preguntó con una ceja levantada.

—Un cover de Kanye West, pero igual es demasiado lenta, así que oficialmente no tenemos nada —admitió pesadamente, tomando el pequeño nugget de pollo que tenía en su plato—. Mañana propondremos nuevas cosas, y la más votada se queda.

—Bueno, no me sorprende, su banda no tiene tantas buenas ideas como las otras —bromeó, riendo fuertemente.

—Al menos no somos como las personas que están en el concurso de taekwondo, que se creen "rudos" por dar pataditas —Pearl puso cara retadora después de comer su nugget.

—¿Quieres que te demuestre que no soy una chica posser? —gruñó Maylene.

—Ahí vamos de nuevo. No importa cuánto me retes, siempre te dejare ganar para que tu autoestima no caiga, después de todo soy un caballero —respondió burlonamente Pearl.

—Si claro, supongo que todas esas veces dejaste que casi te rompiera el brazo—exclamo Maylene, mientras observaba la hora en su reloj—. Sera mejor que comas rápido, la siguiente clase está por comenzar.

—Ya casi acabo, lo bueno es que solo pedí unos nugget —Pearl se comió los últimos nugget de su orden—. Solo me tomó mi agua y nos vamos.

—Bueno, si ese es el caso —Maylene tomó sus cosas y le levantó—. Te propongo esto, el ultimo que llegue al salón de química le compra un refresco al otro. Empezamos a la una, dos… ¡tres! —gritó.

Maylene corrió de inmediato, con bandeja en mano, hacia el lugar donde se limpiaban. Luego de casi tirarla donde estaban las demás, la chica corrió hacia el salón.

—No, otra vez no —exclamó Pearl con pesadez.

El chico recogió su bandeja y la llevó lo más rápido que pudo hacia el lugar donde la había dejado su amiga. Acomodándose bien su guitarra y sujetando su agua, Pearl corrió de manera torpe hacia su salón, donde Maylene lo esperaba con una sonrisa burlona.

Ella lo recibió con una risa burlona, mientras él solo pudo responderle con una cara que pasó del odio a una molestia fingida. Después de todo tendría que comprarle un refresco, otra vez.

Esperaron un poco hasta que el profesor de química llego y dio la clase, en la cual Maylene se la paso una gran parte del tiempo mirando por la ventana y Pearl solo escribía algunas ideas para su próxima canción. Debía tener dos listas para mañana.

Luego de unas horas la clase finalmente terminó. Para su fortuna el profesor no había dejado ninguna tarea, por lo que los alumnos podrían disfrutar de una tarde relajada. Al menos con ese profesor.

Maylene apenas había sacado cosas, por lo que fue bastante rápida para guardar sus cosas y esperar a que el rubio guardara las suyas, mientras todos los demás alumnos se retiraban.

—Pensé que esta clase nunca se terminaría —dijo cansada Maylene—. Este tipo da la clase tan lento.

—No puedes culparlo, la mayoría de nosotros no somos lo suficientemente capaces de diferenciar un ácido de un oxido. —respondió Pearl mientras terminaba de recoger sus libros y su guitarra.

—¿Y tú si lo sabes cerebrito? —cuestiono la chica.

—Pues, el óxido oxida y el ácido, ¿acida? —Respondió con un tono nervioso, alzando los hombros— Igual eso refuerza mi pun…

Al internar girar con su guitarra puesta, Pearl golpeó con un poco de fuerza a una chica que estaba detrás de él, provocando que esta chica cayera junto a los libros que tenía en los brazos.

—Bien hecho torpe —mencionó Maylene, golpeándose en la frente—. Debes tener más cuidado con esa cosa, andas tirando a la gente.

—Guarda silencio —Pearl parecía bastante apenado al ver que a quien había tirado era a Platinum—. Lo siento, señorita, déjeme ayudarle.

—No necesito su ayuda —gruñó la chica, tomando sus cosas—. Ten más cuidado, Pearl —dijo en tono prepotente.

Platinum se levantó y se fue muy enojada del salón, dejando a los amigos solos.

—Bien hecho, hiciste enojar a la "princesa", ahora probablemente te maten a la salida —Maylene arqueó la ceja de manera burlona.

—Tú cállate, ella se tropezó conmigo, además no sé de qué se enfada —respondió mientras tomaba sus cosas.

—Se ha vuelto un poco más insoportable desde que Diamond se fue de intercambio —Maylene se cruzó de brazos y miró hacia la puerta.

—Lo sé, pero antes ella era un poco más agradable, aunque honestamente nunca la soporte de todo —admitió, saliendo del salón—. Tenía todos esos chicos que la seguían a todas partes, era engreída y presumida, aunque Diamond me decía que no era así y trató de que ambos nos conociéramos, pero simplemente no congeniábamos.

—Es natural, a casi nadie le agradaba Platinum, solo esos chicos que querían andar con ella por tener algo de esos millones. Parece ser que Diamond fue el único que se acercó con interés genuino, tú mismo me dijiste que está enamorado de ella, ¿no? —preguntó Maylene.

—Básicamente —Pearl se detuvo un momento para pensar y después sacar una sonrisa burlona—. Un momento, ¿tu hablando de enamoramiento? ¿Acaso los ácidos del laboratorio te frieron el cerebro?

—Cállate —Maylene acertó un golpe en el hombro del chico— ¿Qué no ves que quiero tener una plática normal contigo y tú siempre lo arruinas?

—Ya, tranquila —sobándose la cabeza—. Solo se me hacía raro.

—Pero tengo una duda, ¿A ti te interesaría Platinum? —cuestionó una vez más.

—Que preguntas —se inquietó el rubio—. Es novia de mi amigo, y no me agrade del todo. Sí, es bastante linda, ¿pero de qué sirve eso si su personalidad no es compatible con la mía?

—Bueno, si tú lo dices —mencionó con una expresión de desagrado.

—¿Acaso estas celosa?

—Ahora sí, te lo ganaste Pearl —la chica alzó el puño con coraje.

Aquello hizo que una gota de sudor bajara por la frente del rubio, estaba muerto. Sujetando bien su guitarra, el rubio comenzó a correr como si su vida dependiera de ello, abriéndose paso entre los pasillos repletos de alumnos de la escuela.

Después de algunas cuadras de persecución, Pearl decidió que arreglarían las cosas, a la manera de Maylene, en medio de un parque cerca de su casa. Al llegar, ambos dejaron sus cosas y se quitaron los zapatos.

—Pagaras por lo que dijiste —grito Maylene poniéndose en posición de pelea.

—No importa cuántas peleas tengamos, siempre te dejare ganar —respondió, dejando su guitarra en el suelo y poniéndose en posición de pelea—. Adelante.

Entonces Maylene se acercó al chico e intento acertar una patada al costado del chico, el cual este bloqueó con su antebrazo.

—Muy fácil —admitió Pearl, con una mirada burlona.

—Hare que te arrepientas de esas palabras.

Maylene volvió a dar otra patada más fuerte del otro lado, pero Pearl la bloqueó con su pierna. El intercambio de patadas por parte de Maylene siguió, mientras Pearl las bloqueaba casi todas, provocando que sus músculos temblaran cada vez que recibía un impacto. Por Arceus que esta chica pega fuerte, fue lo que pensó Pearl.

Maylene increíblemente no se cansaba tanto, e igual había recibió algunas patadas de su amigo, que para su fortuna eran demasiado débiles, y no es que las fingiera, si no que en verdad eran débiles.

—¿Y así piensas vencer a Sapphire en el torneo? No le haces daño a un novato —provocando.

—¡No me la menciones, oíste! —gritó Maylene.

Maylene dio un giro y trató de dar una patada giratoria en la cara a su amigo. Sin embargo, este la esquivó con algo de suerte. Lo que no pudo esquivar fue una patada directa en el estómago, patada que le hizo caer en el suelo. Maylene, con un rostro enojado, pisó levemente el pecho del chico.

—Recuerda que yo no soy esa niña pretenciosa con aires de rudeza —refunfuñó.

—Está bien, se nota que te cae mal —dijo, alzando las manos y con la respiración agitada—. Por cierto, debes trabajar en tu patada giratoria.

—Lo sé, la practico todos los días con mis hermanos, solo me falta un poco… ahora levántate perdedor —dijo para dejar de pisar al chico y ofrecerle la mano para levantarlo.

—Te dije que te dejaría ganar —se levantó y acomodo su camisa—. Bueno, tengo que irme, debo tomarme un baño y después pasar toda la tarde tratando de sacar algo bueno.

—Claro perdedor, yo seguiré practicando, las semifinales son en tres días y debo patear el trasero de Sapphire Birch para poder ganar —confiada, la chica tomó su mochila—. Nos vemos luego.

—Si dominas esa patada podrás ganarle, así que sigue entrenando—levanto la mano para chocarla— Nos vemos luego —luego de chocarla el chico caminó u poco y volteó de repente— ¡Adiós, Mayli!

Pearl salió corriendo de ahí, dejando a una Maylene con cara de asesina por haber usado ese apodo que usaban desde niños. Ya luego podría arreglar cuentas con el rubio, por ahora debía concentrarse en entrenar.

[…]

Lo primero que hizo Pearl al llegar a su casa fue darse un buen baño, no podía andar con las marcas de lodo hechas por las patadas de Maylene en su cuerpo. Luego de asearse, el chico procedió a sentarse frente al ordenador para empezar a escribir algunas letras que se le ocurrieran, usando música de fondo para poder inspirarse.

Su trabajó duro poco, pues a los pocos minutos le llegó un mensaje de su amigo, Diamond. El chico le preguntaba si podían tener una video-llamada, a lo que él chico aceptó gustoso. Apagando la música y poniéndose unos audífonos, el rubio entró en llamada con su amigo.

—Hola, Pearl —saludó Diamond desde la pantalla.

—Dia, quiero decir, Diamond ¿Cómo has estado? ¿Qué tal la escuela de cocina?—preguntó de manera entusiasmada.

—Bien, y bien, este semestre las clases han tomado un rumbo muy bueno, nuestro maestro ahora es Siebold, el chef más famoso de Kalos, estoy muy emocionado, él dijo que soy uno de los mejores alumnos de su clase —una sonrisa se dibujó en el rostro de Diamond—. ¿A ti como te ha ido con el concurso?

—Genial, estamos en las semi-finales, pasado mañana tocaremos contra la banda de Roark, lo malo es que aún no sabemos que canción tocas —el chico se rascó la nuca, un poco avergonzado.

—¿Han pensado en tocas uno de sus clásicos?

—Si fuera tan fácil, pero las reglas especifican que no podemos usar las mismas canciones —dijo, recargándose en su silla—. ¿Tienes algún buen tema del cual podríamos cantar?

—Hmm —Diamond se llevó los dedos a la barbilla y comenzó a pensar— Tal vez algo relacionado con Sinnoh, una canción dedicada a la luna, algo para los huevos revueltos, para el arroz en salsa…

—¡Esas cosas son de comida! —gritó Pearl, asustando a Diamond.

—Agradezco no estar en tu habitación porque me hubieras golpeado —rio Diamond, rascándose la mejilla.

—Cuando vuelvas te daré los que me debes, junto a una multa por eso.

—Y por eso no volveré en hasta final se semestre —bromeó, riendo levemente—. Por cierto, ¿sabes qué ha estado pasando con Platinum? Hace tres días que no contesta mis mensajes.

De inmediato la cara de Pearl se transformó, recordando su pequeño incidente en la escuela. Además, le pareció extraño que la chica no le hubiese hablado a Diamond, podría jurar que era el único amigo que tenía.

—Pues, la verdad no estoy seguro —admitió—. Desde que te fuiste no habla con nadie.

—Eso supuse, la última vez que le hable la note un poco triste, pensé que tal vez tu sabrías algo —un pequeño suspiró salió de sus labios—. Sé que no te agrada, pero, ¿podrías preguntarle si todo está bien? O al menos dile que he intentado hablar con ella.

—Supongo que puedo hacerlo, pero no te prometo que me responda de buena manera —Pearl cerró los ojos y asintió con la cabeza.

—Gracias por intentarlo —el chico de los ojos azules agradeció con una sonrisa bastante tierna—. Por cierto, ¿qué tal esta Maylene? Me dijo que pronto entraría a las semifinales.

—¿La monstruo rosa? Está bien, de hecho está bastante emocionada por patear el trasero de Sapphire.

—Bueno, Maylene es una chica de carácter fuerte, y Sapphire es "la chica salvaje", era natural la rivalidad —dijo, alzando los hombros—. Bueno, tengo que irme, salúdame a todos, y suerte con tu tocada.

—Gracias, Diamond, igual a ti suerte en Kalos, recuerda traerme algo.

La videollamada terminó con una sonrisa en el rostro de ambos. Pearl disfrutaba mucho de hablar con su amigo, hacía que la distancia no se sintiera tanto.

Luego de terminar, Pearl sintió como su estómago rugía, por lo que bajó a la cocina por algo de comer. Después de comer volvió a su habitación decidido a escribir algo para su banda.

El sonido de las manecillas del reloj continuaba de manera constante y acelerada mientras Pearl intentaba pensar en algo. Sin embargo, al pasar de las horas, lo único que pudo hacer Pearl es quedarse dormido, víctima de la sazón de su madre y el cansancio mental y físico.

El sueño duro poco, pues a las dos horas de quedarse dormido un sonido estridente le despertó. Con la cabeza mareada y los labios secos, el rubio comenzó a buscar con molestia el aparato del cual emergía aquel ruido; su teléfono. Cuando tuvo el aparató en sus manos pudo percatarse de que aquello se trataba de una llamada de su mejor amiga.

—Bueno —dijo con voz cansada y molesta.

—Buenas noches, bello durmiente, ¿esperabas el beso de tu príncipe azul? —bromeó Maylene—. Bueno, a lo que te llame, ¿Ya viste el artículo que publicaron en el periódico de la escuela?

—No, me quede dormido como hace unas dos horas —dijo mientras pasaba su mano libre por su rostro, intentando despertarse del todo— ¿por qué?.

—Oh amigo, tienes que verlo, no te dijo más, será algo muy divertido —Maylene rio de manera maliciosa—. Nos vemos mañana.

Maylene colgó, dejando a Pearl bastante confundido. Con una ceja levantada, el chico entró a la página de la escuela lo más rápido que pudo. Una vez dentro, se dirigió a la sección del periódico escolar. Entre los últimos artículos subidos, se encontraba uno que era una entrevista a la heredera Platinum.

Pearl estaba bastante más confuso que al principio. ¿Acaso Platinum hizo algo raro? De ser así, debía ser lo suficientemente grave como para que Maylene se interesara y le hablar. Sin perder tiempo abrió el artículo y comenzó a leer con curiosidad. Nada le parecía fuera de lo normal, hasta que se encontró con algo que le hizo hacerse para atrás.

"Hay rumores de que el vocalista de la banda "The Blazes", Pearl, está interesado románticamente en usted. ¿Qué piensa al respecto?

Platinum:

Pearl es un chico que siempre me pareció desagradable, y no dudo que este enamorado de mí, estoy segura que daría todo por tenerme, pero estoy interesada en alguien más, y no me rebajaría a su nivel"

El rostro de Pearl se llenó de incredulidad al terminar de leer aquello. Su respiración se volvió más profunda conforme la ira le empezaba a subir a la cabeza. No podía creer que Platinum hubiese dicho aquello.

—¡Maldita mocosa pretenciosa! —gritó con rabia— ¿Enserio te sientes la gran cosa?

Una vena se le saltó mientras apretaba los puños. En un movimiento brusco volvió a tomar su teléfono y buscó el número de Diamond, pero al recordar la diferencia horaria desistió de aquella idea.

Aunque intentó calmarse, su mente le proyectaba imágenes de Platinum mirándole de una manera completamente condescendiente, haciéndolo menos. Aquello no hacía más que incrementar su ira.

Mientras intentaba pensar que hacer, el chico tuvo una idea. Aquella furia no sería en vano, canalizaría ese enojo en una venganza que le devolvería el golpe de aquella humillación que le acababa de hacer.

Con su furia convertida en inspiración, las manos de Pearl parecían moverse por voluntad propia mientras escribía una canción, una canción de retribución contra aquella chica. Aquella noche empezaría su retribución.


Solo quisiera recordarles que, el BattleManiacShipping es el único shipping shido del Pearl uwu.