Y avanzamos otra casilla xD.
Me pasa mucho que veo mis fics viejos y me preguntó "¿En que demonios estaba pensando al hacer esto?" ¿A ustedes no les pasa?
Bueno, aquí el penúltimo capitulo, espero lo disfruten.
Enjoy :D
Capítulo 3: Problemático.
Las semifinales del torneo de taekwondo se celebrarían en el gimnasio de la escuela. Las gradas se encontraban repletas de alumnos que esperaban ansiosas que empezara el combate.
En medio de todo figuraba el ring de la batalla que se conforma de un gran cuadrado de color rojo, que contenía otro cuadrado azul dentro y, a su vez, tenía cuadrados rojos en el centro, separados por unos cuantos centímetros.
Del lado derecho se encontraba Maylene junto a su amiga Candice y su entrenador, mientas que por el lado contrario solo estaba el entrenador de Sapphire.
—Bueno Maylene, espero hayas practicado estos días —mencionó el entrenador, quien bebía agua.
—Por supuesto, he estado esperando esto desde hace mucho —respondió Maylene decidida—. Le enseñare a Sapphire lo que es ser salvaje.
—Tus pensamientos asesinos son tu combustible —rio levemente Candice—. Así que espero que ganes.
—Por favor, lo hare —Maylene rió de manera confiada y después volteó a ver a su amiga de manera curiosa—. Ahora que lo pienso, ¿no deberías estar con Gold?
—Ay, él es un tonto, nunca quiso nada conmigo —haciendo un puchero—. Ya lo olvide.
—Genial, espero que hayas aprendido la lección de que no todos los que te digan linda, están enamorados de ti. —dijo Maylene.
Entonces de la puerta principal empezaron a entrar más alumnos conocidos para Maylene.
—Mira, ahí viene tu salón, y creo que todos quieren apoyarte —habló Candice.
—Cierto, ellos saben que destruiré a Sapphire.
Maylene se quedó viendo a sus amigos entrando y buscando un asiento para verla y apoyarla. En la multitud encontró rostros conocidos que siempre la apoyaban, sin embargo, no vió a Pearl ni cuando todo el grupo terminó de entrar.
—¿Porque Pearl no vendrá con el grupo? —preguntó Maylene, preocupada.
—Ni idea, supongo que fue al baño primero o algo así, no se —respondió Candice, quien luego torció la mirada al ver a alguien más entrar—. Pero creo que alguien ya llegó.
En la puerta apareció una chica de pelo castaño y ojos azules, Sapphire. Junto a ella había un chico de pelo negro que la seguía de cerca. Al llegar, ambos corrieron hacia el entrenador.
—La chica salvaje ha llegado —suspiró, preocupada—. No sé dónde este Pearl, pero quiero que este aquí, rápido —finalizó Maylene, con un poco de preocupación, hecho que sorprendió a su amiga un poco.
Paralelamente a esto, Pearl llegó finalmente a la puerta donde Platinum se había encerrado. Para su fortuna, la chica no había cerrado bien la puerta. Al acercase pudo escuchar los sollozos de la chica, sollozos constantes que no se detuvieron ni siquiera cuando él abrió la puerta por completo.
Al entrar pudo ver a Platinum, quien estaba tirada en el suelo llorando en posición fetal mientras su mochila descansaba en una silla. Pearl solo pudo sentirse horrible al verla en ese estado. De manera pausada, comenzó a articular palabras.
—Pla-Platinum —dijo Pearl tímidamente.
Al escuchar eso, Platinum se levantó de golpe y secó sus lágrimas.
—Vete —mencionó de manera seria y entre cortada.
—No lo hare —respondió lo más firme que pudo.
—Dije que te vayas ¿Acaso quieres algo más de mí? —alegó la chica, mientras trataba de secar sus lágrimas.
—Solo quiero arreglar las cosas y…
—¿Arreglarlas? —Platinum golpeó el piso con fuerza—. ¿Enserio crees que esto se puede arreglar?
—Mira, sé que no es así de sencillo pero yo…
—¿Por qué lo hiciste? —recriminó.
—Yo —tragó saliva, era difícil hablar en ese momento—. Te diré la verdad, estaba enojado, demasiado enojado por lo del blog y…
—La estúpida entrevista que le di a Coal —Platinum se giró, dándole la espalda al rubio—. Yo nunca quise hacer esa estúpida entrevista, pero la acepte, supongo que un grito desesperado para hacerle ver a los demás que yo no soy como creen, para no estar tan… —no pudo terminar la expresión al sentir un nudo en la garganta.
—¿Tan qué? —preguntó el rubio, acercándose.
—¡Tan sola! —la chica gritó, poniendo sus manos en la cara y volviendo a llorar —. Desde que Diamond se fue a esa estúpida escuela de Kalos me he sentido muy sola, no hablo con nadie de aquí y todos esos chicos solo quieren mi dinero, no hay nadie con el que pueda contar de verdad.
Pearl solo podía mirar, conmovido por la actitud de la chica. Platinum volvió a girarse para verlo a los ojos.
—Sin darme cuenta me aleje más de todos, y con la única persona con la que realmente hablaba de verdad era Diamond, pero solo por poco tiempo —admitió amargamente, respirando de manera agitada—. Él siempre me decía que fuese más sociable, y la entrevista fue la mejor opción, pero…
—Coal cambio toda la información, haciendo que callera estúpidamente en su juego y tocara esa canción para humillarte —Pearl suspiró y se acercó a la chica—. Lo sé, me lo dijo todo.
—Igual no sirve de nada ya lo hecho, hecho esta —se encogió de hombros y se sentó en una butaca—. No dejo de recibir insultos de todas partes. En mi salón me humillan aunque el maestro este presente, ayer cuando volvía de la escuela me lanzaron una roca en el tobillo —Pearl volteó a ver las piernas de la chica y pudo apreciar la cicatriz de la herida—. En la mañana le escupieron a mi comida, y unas chicas rayaron mi cuaderno cuando fui al baño. Es lo peor que he experimentado en mi vida.
—Yo —Pearl tenía un nudo en la garganta— Sé que no sirve de mucho, pero enserio lo siento —sentándose a su lado—. Perdóname, perdóname por hacer esa estúpida canción, perdóname por todos esos malditos bastardos que te hicieron daño, perdóname por ser tan inmaduro y no pensar en las consecuencias de mis actos, perdóname por herirte…
Platinum solo se quedó callada viendo al rubio, quien portaba con una mirada de arrepentimiento.
—A pesar de todo, mis padres me enseñaron a no perdonar a la gente cuando esta te humillaba, pero Diamond me enseñó a olvidarme de ese concepto —Platinum intentó fingir una débil sonrisa—. Pearl, te perdono, aunque no solucione nada…
—En eso te equivocas —Pearl tomó de su bolsillo la memoria—. Esto, querida, hará que todo se solucione.
Platinum miró confundida la memoria. El rubio sacó su laptop de su mochila y la puso en la mesa, reproduciendo el video.
Mientras ambos miraban el video, en el concurso de taekwondo la lucha estaba por dar comienzo. Mientras el réferi se ponía en el medio de la cancha, el presentador comenzó a hablar por los parlantes que había alrededor del gimnasio.
—Alumnos, vamos a dar comienzo con la semifinal de torneo de taekwondo, en la división Welter, les deseamos a las competidoras la mejor de las suerte —el comentarista empezó a dar el inicio del torneo.
Entonces el árbitro llamó a las chicas, quienes se levantaron y fueron hacia los dos rectángulos, sujetando ambas su casco en las manos.
—El combate será entre la joven y bella Sapphire Birch, alumna de intercambio de la región de Hoenn, quien vendría representando a Chong usando el peto azul. Y del otro lado tenemos a Maylene, la chica fuerte y ágil de cabello rosa, quien representa esta ocasión a Hong llevando el peto de color rojo, ambas chicas son excelentes peleadoras. La señorita Sapphire gano las finales del torneo de su región natal, mientras que Maylene tiene un cinturón rojo con punta negra, quien le ha ganado con amplia ventaja a todos sus rivales, sin duda será una pelea épica.
Aunque cualquiera que viera a Maylene vería un rostro enojado, en el fondo ella se sentía preocupada. No estaba segura si a Pearl le había pasado algo teniendo en cuenta lo que había pasado antes con Coal. Afortunadamente para ella, el ver el rostro confiado de Sapphire le hacía sentirse más determinada que preocupada.
—Cha—ryeot —mencionó el árbitro que estaba entre las chicas—. Kyon-ne.
La terminar, las chicas se inclinaron para saludarse, para después volver a levantarse y ponerse sus casos.
—Joon—bi —el árbitro puso sus manos entre las chicas— shi-jak.
Con estas últimas palabras, la pelea dio comienzo.
Sapphire empezó, dando una patada ligera a Maylene, la cual evitó usando su pierna y retrocediendo. Respondió con otra patada que iba directo a su torso que falló, Sapphire intentó volver a contratacar pero Maylene volvió a esquiarla y ambas terminaron abrazadas.
—Kal-yeo —el árbitro puso su mano entre las concursantes, las cuales se separaron.
—Maylene, me sorprende tu habilidad, debiste entrenar mucho para este momento —mencionó Sapphire.
—Por supuesto que sí, "chica salvaje" y aun no demuestro todo mi potencial respondió Maylene con determinación.
Aunque se mantenía determinada, el volver a ver las gradas y no ver a su amiga le siguió preocupando.
Mientras tanto, Pearl y Platinum habían terminado de escuchar el audio original. Al escucharlo por completo, Platinum había logrado calmarse.
—Así que tú y Maylene consiguieron el audio de esa manera —mencionó Platinum.
—Algo así, la cara de Coal daba mucha risa al final —rio levemente Pearl.
Platinum solo se limitó a reír discretamente, hecho que sorprendió a Pearl. Sin embargo, su rostro volvió a volverse serio.
—Pearl, tienes al audio, pero ¿Qué harás con él? —preguntó, curiosa.
—¿No es obvio? divulgarlo por todas partes, y enseñárselo a todo el mundo respondió.
—Pero, ¿estas consiente que esto también te afectara a ti?
—Sí, pero no me importa —Pearl volteó a verla—. Mis acciones te hicieron mucho daño, y debo afrontar las consecuencias de mis errores, el hecho de actuar como niño pequeño hizo que alguien más sufriera, debo enmendarlo.
Platinum se limitó a verlo con alegría, estaba llorando, pero no eran lágrimas de tristeza, sino de alegría.
—Muchas gracias Pearl —Platinum abrazó al chico, el cual se sonrojó.
—No tienes que agradecerme, debo enmendar mis errores —respondió, separándose de ella y esbozando una pequeña sonrisa—. Sabes, antes pensaba que eras una chica fría y egoísta, ahora me doy cuenta de que Diamond tenía razón, eres una muy buena persona en el fondo, no mereces que esos idiotas te humillen, mucho menos yo —dijo el rubio.
Platinum solo se alegró más, además de Diamond, Pearl era la única persona en la escuela que le había dado palabras tan cálidas.
Sin embargo, en la mente de Platinum, comenzó a gestarse una acción a ese acontecimiento. Se encontraba vulnerable, alegre pero vulnerable. Vio al Pearl directamente a los ojos, esos ojos anaranjados que expresaban alegría genuina. Luego dirigió su mirada hacia sus labios y, sintiendo una extraña pulsión que le quemaba por dentro, la chica se acercó a él y chocó sus labios con los del rubio.
De vuelta al partido, el marcador de ambas chicas estaba muy reñido, Maylene tenía cuatro puntos, mientras que Sapphire tenía cuatro punto cinco, había cometido una falta al empujar a Maylene.
Maylene estaba descansando, bebiendo un poco de agua. Luego de terminar de beber, la chica gritó.
—¿Por qué demonios no está Pearl?
—Seguro esta con algún asunto de fuerza mayor, no te enojes, concéntrate en la pelea —le respondió su entrenador.
—¡Maylene! —Sapphire gritó desde el otro lado de la cancha.
Maylene volteo a ver a su rival.
—¡Pearl fue a un salón con Platinum! —gritó Sapphire.
Maylene entonces se puso más seria, mientras el réferi les ordenó volver al escenario, donde volvió a comenzar la batalla, esta vez con el último round.
—¿Cómo rayos sabes eso? —preguntó entre gritos, mientras daba otra patada a su oponente, quien la bloqueaba con su antebrazo.
—Los vi de camino acá, Platinum estaba llorando y Pearl fue al salón donde se escondía —Sapphire intentó darle una patada en la cabeza, que igualmente fue bloqueada por Maylene.
—Eso es imposible, ese tonto y yo nos entrenamos mucho para que me deje aquí sola —gruñó Maylene, mientras retrocedía.
—Ya deja de hablar, concéntrate en la pelea, solo quieres distraerme para no perder frente a la chica salvaje más fuerte de todo Hoenn.
Maylene entonces se puso aún más seria, y ambas se dirigieron a dar una patada en la cara, la cual ambas acertaron al mismo tiempo, cayendo las dos al mismo tiempo, marcándole 3 puntos a cada una.
—Escúchame muy bien Sapphire —Maylene escupió y se levantó, mientras su rival se levantó—. nunca perdere contra una chica que solo esta traumada.
Maylene entonces empezó a dar patadas a los costados del peto de Sapphire, con una gran velocidad que apenas podía bloquearlos, pero en un momento de distracción, Maylene saltó dando una vuelta con el pie levantado, y acertando una patada en la parte derecha de la cabeza, haciéndola caer y dándole 4 puntos a solo 10 segundos de terminar en combate.
Sapphire se levantó rápidamente y trato de ganar más puntos, pero fue inútil, la ira de la chica había hecho que fuera lo suficientemente rápida para bloquear los ataques, agotándosele el tiempo y así, ganando la competencia.
—¡Y Maylene es la ganadora! —gritó el anunciador por el alto parlante.
La mayor parte del alumnado se levantó a aplaudir y gritar el nombre de la ganadora con mucho entusiasmo y jubilo.
Maylene se despidió de su contrincante, aunque extrañamente no le dio ningún comentario. Cuando fue con su entrenador solo le dio el casco y se fue directo al pasillo, dispuesta a ver a Pearl.
Pearl por su lado, al sentir los labios de Platinum, rápidamente este la alejo.
—No —mencionó Pearl, parándose al instante, muy sonrojado.
Platinum también se levantó, sonrojada y muy apenada.
—Perdón, no debí…
—No, no debiste hacerlo —interrumpió Pearl, alejándose—. Esto está muy mal Platinum.
—Lo sé, es que solamente yo, no sé, no pude controlarme —mencionó muy apenada.
—Me sorprende un poco, pero a la vez no —volteando a verla—. Mira, no quiero que confundas las cosas, solo hago esto por arreglar mis errores, no tiene otro fin.
—Sí, entiendo.
—Tú y yo sabemos perfectamente que no nos gustamos para nada, además de que a ti te gusta…
—Diamond —terminó su frase.
—Si a ti te gusta… ¡Te gusta Diamond! —gritó sorprendido.
—No grites —le ordenó la chica—. Sí, estoy enamorada de Diamond.
—Vaya, no esperaba que a ti te gustara Diamond —dijo honestamente.
—Yo pensé que era demasiado obvio, digo, él es el chico con el que interactuó y mi primer amigo de verdad.
—Yo siempre pensé que lo querías solo como amigo —rio Pearl.
—¡Claro que no! —gritó, molesta—. Pero, si piensas que solo lo quiero como amigo, ¿quieres decir que él está enamorado de mí? —pregunto Platinum.
Pearl se quedó helado, había delatado a su amigo sin quererlo.
—Bueno, algo así —respondió.
—Pearl —Platinum puso un tono de voz de poco convencida.
—Bueno, sí, está enamorado de ti desde hace bastante.
El sonrojo de Platinum fue mayúsculo, llevándose las manos a la boca. Ya tenía una ligera sospecha de los sentimientos de Diamond, pero la confirmación de Pearl le hizo esbozar una gran sonrisa.
Para su desgracia, aquella sonrisa lentamente se convirtió en arrepentimiento al recordar lo que había hecho hace apenas unos minutos.
—Oh no, esto es malo —dijo de manera arrepentida, mirando a otro lado—. Maldita sea, no debí haber hecho eso.
—¿Besarme? En efecto —Pearl suspiró y se llevó las manos a los bolsillos—. Oye, lo hiciste sin que ambos fueran novios, tal vez no sea tan grave.
—Tal vez no, pero se siente mal —admitió, llevándose las manos en el pecho—. ¿Debería decírselo?
—Si quieres que su relación empiece con el pie derecho, sí —el chico se sentó a su lado—. Sin embargo, solo fue un beso sin emociones, ¿no?
—¡Si! Solo fue eso —gritó Platinum con nerviosismo—. Al fin de cuentas a mí me gusta Diamond y a ti te gusta Maylene, ¿no?
Aquello provocó un fuerte sonrojo en Pearl. Negó ágilmente con la cabeza a la par que se levantaba de su asiento.
—Oye, así no funcionan las cosas —respondió—. Ella solo es mi amiga, además —su expresión comenzó a reflejar miedo—. ¡Oh no!
El sonido del cambio de clases solo le hizo recordar el gran error que había cometido. No se había dado cuenta hasta ahora que había faltado al torneo de su amigo. De manera torpe intentó tomar sus cosas y despedirse de Platinum para ir a con Maylene, pero antes de poder despedirse, una figura apareció del otro lado de la puerta y la abrió con fuerza.
Fui ahí que los vio. Su mejor amigo a un lado de Platinum, ahí había estado todo este tiempo. No entendía que había pasado, no entendía por qué ambos se encontraban ahí. Su rostro se descompuso en una mirada casi asesina.
—¡Tú! —dijo Maylene de manera seria y sombría.
—¡Maylene! —Pearl también se acercó a ella, visiblemente preocupado— Oye, perdón, no pude ir…
—Había esperado esto por tanto tiempo, habíamos entrenado tanto —gruñó la chica, apretando sus puños y mirando al suelo—. Todas las personas que respeto estaban ahí, incluso mi curso me apoyó. Sin embargo, la única persona que esperaba que me viera no asistió. ¿Tienes la más remota idea de cómo se siente?
—Escucha Maylene yo…
—¡No me expliques nada! —gritó de manera agresiva—. Estaba preocupada, preocupada de que te hubiese pasado algo. Y mientras yo sentía todo esto, ¿tú estabas pasando el tiempo con ella?
—Maylene, no es lo que crees, Pearl… —Platinum trató de hablar.
—¡Tú no me hables! —le dirigió una mirada llena de lágrimas a Platinum—. ¿Enserio preferiste estar con ella que con tú mejor amiga? ¿Acaso ella se ha preocupado en algún momento por ti?
—Maylene, estas mal interpretando las cosas, Platinum y yo solo arreglábamos las cosas —dijo Pearl preocupado.
—Oh claro, que conveniente, justo ahora, ¿no? —lentamente pasó sus manos entre su cara—. Me alegró que te hayas reconciliado con la chica que únicamente te toleraba por Diamond, espero que encuentres en ella una mejor amiga que yo —dándose la media vuelta—. Nunca más quiero ver tú cara, ¿entendiste?
—Maylene, espera —Pearl tomó el hombro de la chica.
Maylene respondió dándole un fuerte codazo en la cara a Pearl, provocando que este cayera al suelo. Platinum rápidamente corrió a auxiliar al rubio al cual se le había roto la nariz.
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Fue así que Maylene se retiró del lugar, golpeando la puerta fuertemente a su salida. Platinum de inmediato tomó un pañuelo de su mochila y se lo dio a Pearl para que contuviera la hemorragia.
—Pearl tenemos que ir al médico escolar —Platinum le dio la mano al rubio para levantarlo.
—Si —habló débilmente, levantándose.
Pearl no pudo decir una palabra más, su mente aún estaba procesando lo que había pasado. Maylene ya lo había golpeado en el pasado, pero aquellos golpes apenas y provocaban dolor real en él. Ella siempre se contenía. La sangre que había impregnado en el pañuelo demostraba que estaba en un punto de no retorno.
En su mente solo se repetían aquellas últimas palabras que le había dicho, palabras que taladraban su mente y le hacían sentir más miserable que lo que jamás se había sentido. La sangre reflejaba el dolor físico, y las lágrimas el dolor emocional.
Para fortuna de Platinum, el camino hacia la enfermería estaba relativamente solo, no había una sola alma que les impidiera cruza con alguna palabra hiriente hacia ella. Al arribar la enfermera se asustó de ver al chico, por lo que rápidamente le pidió que se sentara en "Chaise Longue" para que pudiera curar su herida, mientras que Platinum se sentaba en un pequeño sillón para esperar.
Para suerte de Pearl la rotura era menor, por lo que la enfermera podía alinear y tratar la herida sin muchos problemas. Durante todo el proceso, el rubio mantenía una mirada estoica, pensando en Maylene, siendo Platinum la que respondía que es lo que había pasado. Sin embargo, la heredera no respondía sobre quien había sido la causante.
—Saben que esto es una falta grave, ¿verdad? —preguntó la enfermera de larga cabellera negra, manteniendo la cara de Pearl mirando hacia arriba
—Sí, pero preferimos no meternos en problemas —respondió Platinum de manera nerviosa.
—Habrá más problemas si dejan pasar por alto este problema —dijo—. ¿Acaso fuiste tú y no quieres que el chico hable?
Platinum rápidamente se alarmó y negó con la cabeza, lo último que deseaba era tener problemas con la escuela. Para su fortuna, Pearl finalmente decidió hablar.
—No fue ella, fui yo —admitió de manera tranquila.
—Oh, veo que finalmente decidiste hablar —la enfermera se sorprendió—. ¿Cómo fue exactamente eso? No quieras defenderla.
—Si ella me hubiese golpeado no estaría aquí —el chico cerró los ojos—. Me lo merezco, todo esto me lo merezco, defraude a la persona que más quería.
La enfermera miró con confusión a Pearl. No esperaba una declaración así. Sin embargo, el ver a Platinum asintiendo de manera seria le hizo entenderlo.
—Ya veo, le fallaste a un amigo —negando con la cabeza—. Para que te haya golpeado debió ser algo bastante serio.
Pearl se limitó a asentir lentamente, teniendo dos pedazos de rollo metidos en la nariz.
—Bueno, no creo que haya sido la forma más amable de concluir la cosas —la enfermera bajó la cabeza de Pearl y comenzó a cubrirla.
—Me lo merezco, todo fue mi culpa por actuar con un idiota, ahora mi mejor amiga no quiere verme —rio de manera sarcástica, derramando algunas lágrimas.
—No digas eso, Pearl, estoy seguro que podemos explicarle lo que sucedió —dijo Platinum, intentando aliviar a su amigo.
—No lo creo, no creo que me escuche —admitió amargamente.
—Si le importas lo suficiente, lo hará —dijo la enfermera—. Disculpen que me meta, pero si quieres mi consejo, espera a que se calme y después intenta hablarle. El cariño no se puede ir tan rápido.
—Usted no la conoce.
—Bueno, dudo que no sea un ser humano —riendo—. Solo dale su espacio, tal vez solo necesite tiempo.
Pearl se quedó pensando solo por un momento. Tal vez aquellas palabras tenían razón. Sin embargo, aún tenía mucho miedo, miedo de que ella realmente lo dejara para siempre.
El solo imaginar aquel escenario le hacía querer gritar y llorar por igual. Quería seguir estando al lado de aquella chica agresiva y energética que le hacía más amenas las mañanas.
Odiaba admitirlo, pero amaba sus pequeños juegos y apuestas, sus tardes de apuestas y pequeñas agresiones de prueba. Amaba esa forma tan leal y amable que era cuando las cosas se ponían duras. Son aquellas cosas que, ahora que las veía pérdidas, no quería que se fueran para siempre.
Luego de que se terminara la curación con la enfermera, ambos chicos decidieron ir a sus casas, después de todo el horario de clases había terminado. Fuera de la escuela, Platinum se despidió de él y se retiró a su casa, con la promesa de que intentaría hablar con Maylene. Pearl agradeció el gesto, pero en el fondo sabía que era imposible que ella le contestara.
Al llegar a su hogar, su padre y madre se asustaron al verlo con la nariz rota. Pearl rápidamente les explicó la situación, y aunque al principio lo tomaron algo de molestia, rápidamente su expresión pasó a tristeza al entender como le afectaba a su hijo.
Maylene era bien conocida por ambos padres, y entendieron como se sentía Pearl al respecto. Aquella mirada decaída y triste provocaba en ambos padres las ganas de abrazarlo fuertemente. Pero aquello no parecía hacer mejor al muchacho.
Sin tener muchas ganas de comer, el chico subió a su habitación para descansar un rato, tenía mucho que pensar.
Sus pensamientos solo clamaban por piedad, piedad en alguna deidad superior a él para que lo mandase al pasado, a un pasado donde podría evitar haber escrito aquella maldita canción. Todo era mejor antes, él y Maylene eran mejores amigos y nada parecía interponerse entre ellos, nadie se interponía entre él y aquella bella y extraña chica de pelo rosado.
Luego de un rato, el chico recibió una notificación en su teléfono. Respondió de la manera más lenta que pudo y se encontró con el mensaje de su viejo amigo; Diamond. Platinum le había explicado todo quería hablar con él. El rubio se negó, no tenía ganas de nada. Sin embargo, Diamond finalizó su chat con una simple oración que cambió todo…
"Dile lo que sientes, con el corazón".
[…]
Maylene no se la pasaba mejor. Entró con rabia a su habitación y hundió su cara con la almohada de su cama. Sin poder soportarlo un minuto más, la chica comenzó a llorar y agarrar con fuerza la almohada.
El dolor y la rabia emanaban de su cuerpo e impregnaban su almohada. Era la primera vez en toda su vida en la que se sentía de esa forma.
—¿Cómo pudo preferirla a ella en lugar de a mí? —se preguntó entre sollozos— Se supone que somos mejores amigos.
Le enojaba, le enojaba e irritaba recordarlos a ambos juntos. Aunque fuera solo para disculparse, ¿por qué tenía que ser justo ese día? ¿Cuál era el punto?
—Pearl, yo. —dijo con tono triste.
No pudo terminar su oración, el dolor le quemaba el alma y le impedía hablar. Así continuó por un buen tiempo, llorando y golpeando su colchón con rabia. Ni siquiera el ruido de su teléfono la sacaba de su tortuosa pena.
Luego de un rato la chica logró calmarse. Lentamente se levantó de su cama y se miró al espejo, viéndose directamente. Su pelo estaba desalineado, su cara machada por las lágrimas y de su codo había un poco de sangre seca.
—Pearl, yo te apreciaba, más de lo que he apreciado a alguien antes —su tono agitado se iba normalizando—. ¿Acaso ya no te importó?
No hubo respuesta, solo el sonido de los Starly por fuera de la casa. La chica lentamente se arrastró hacia su mesa y tomó un pequeño marco donde aparecían ellos. Pearl la abrazaba del hombro con una gran sonrisa en el hombro. Apretando el marco con fuerza, la chica suspiró y expresó en silencio.
—Pearl, yo te quiero.
Recordatorio: Si no te has enterado, estoy organizando un evento llamado #RevivePokespeFanfics
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