III
Kohaku era sin lugar a dudar alguien que se caracterizaba por su carácter feroz, tanto así que Chrome solía bromear que ella era un gorila. A lo que se ganaba siempre una serie de golpes por aquellas palabras.
Nunca estuvo realmente interesada en las relaciones amorosas, sus únicas preocupaciones eran mejorar en su club de artes marciales y cuidar de su hermana Ruri.
Pero recordaba perfectamente el día que fue consciente de la existencia de Ishigami Senku. Había escuchado rumores sobre el presidente del club de ciencias, de su personalidad excéntrica y su increíble habilidad para desarrollar grandes proyectos. La inteligencia del chico rayaba los limites de la locura.
Había salido muy tarde ese día de sus clases y de tratar de estudiar para un examen de química. Deteniéndose en una de las maquinas de bebidas, noto la presencia de un segundo en una de las expendedoras contiguas. Miro en su dirección, notando su particular color de cabello y esos intensos ojos rojizos. Vestido con una bata blanca y unos extraños aparatos en mano.
Ese día había sido el primero de muchos. Parecía parte del destino, veía a Senku en cualquier lugar que estuviera, pero él jamás se había percatado de su presencia y eso era genial. Poco a poco descubrió más facetas del chico, las manías que tenia y como se comportaba alrededor de sus amigos cercanos. Parecía una acosadora total, pero era simplemente fascinante observarlo día con día.
Hasta que en una ocasión, se le ocurrió una idea que podía ser de ayuda. Sabia que Senku tenia una fama de rechazar a cada chica que se le confesara. Incluso en los días de San Valentín, los chocolates eran rechazados. Senku solo aceptaba aquellos que provenían de sus amigos.
Pero ella no se daría por vencida, por lo que comenzó con una sencilla carta. Había esperado a que nadie se encontrara por los alrededores, sacrificando una de las primeras clases que tenía en el día para colocar la carta dentro del casillero de Senku.
No podía saber si Senku la había leído, se había prometido a si misma esperar a una respuesta por parte del científico, pero cabía la posibilidad de que el simplemente desechara la idea de leer su carta. Ese era uno de sus más grandes miedos.
Así que escribió la segunda carta y la había colocado al día siguiente, muy temprano. Aun no llegaban todos los estudiantes por lo que no lo notarían.
-Debes tener paciencia Kohaku- su hermana trataba de consolarla mientras transcurría el día. Pero el humor de la rubia empeoraba con el paso de las horas. Y en ese momento estaban en unos de los campos tomando el almuerzo. Kohaku le había dicho todo acerca de ese chico Senku, pero Ruri aún no entendía por que su nerviosismo era demasiado grande.
Chrome la veía con una sonrisa en el rostro.
-Deberías dejarlo en paz, Kohaku- dijo el chico- Conozco a Senku y el ha dicho muchas veces que no le interesan esas cosas románticas.
Un golpe fue lo único que recibió en respuesta después de haber dicho aquello.
Había escrito una tercera carta y estaba lista para colocarla. Pero algo llamo su atención al abrir el casillero.
Era un sobre, al principio creyó que alguna otra chica había tomado su misma idea y quería ganar la atención de Senku, pero todo quedo atrás rápidamente al ver lo que tenia escrito el sobre en tinta negra.
Para: La chica K
Mierda.
Quizá era la respuesta de Senku y en la carta le pedía que lo dejara de molestar o le irritaban aquellas cartas y quería cortar de raíz el asunto.
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
Tomo el sobre entre sus manos y coloco el suyo con cuidado.
Mirando hacia ambos lados confirmo que nadie la había visto colocar la carta. Además sabia que a esa hora, el posiblemente estaría en el club de ciencias. Chrome le había dicho que tenían varios asuntos que terminar aquella tarde por lo que todos se quedarían hasta muy tarde.
A pesar de los comentarios de su amigo, agradecía profundamente que mantuviera el secreto de su identidad, sabiendo que Senku le había dicho algo acerca de eso. Chrome había fingido sorpresa antes de cambiar el tema a cosas científicas. Haciendo que Senku dejara de lado el asunto.
Corrió fuera de la escuela en dirección a su casa. Necesitaba leer la carta, quería que su pecho dejara de doler y que esas fastidiosas lagrimas se fueran.
No tomo demasiado y pronto se encontraba dentro de su habitación con el sobre entre sus manos. Aun estaba indecisa de si abrirlo o no.
Pero quería leer su respuesta.
Rompiendo la parte de arriba del sobre, saco la hoja que tenía dentro y comenzó a leer.
Señorita K
Debo asumir que eres una mujer por la manera en la que has escrito la carta anterior.
Un amigo me dijo que tenias derecho a recibir una respuesta de mi parte después de haber recibido ya dos cartas de tu parte.
Tengo que admitir que al principio me pareció demasiado extraño que alguien me estuviera viendo desde la distancia, sin contar lo terriblemente acosador que eso puede parecer y lo ilegal del asunto. Pero, también soy alguien que puede ver las diferentes posibilidades de una situación y como estos eventos pueden afectar el curso de las cosas.
Entiendo que prefieras hacer esto por medio de carta y debo decir que es algo valiente. No suelo aceptar este tipo de cosas, es demasiado molesto para mí.
Pero, no voy a mentir, tenia pensado decirte que dejaras de dejarme las cartas ese mismo día y después-para mi sorpresa- apareció la segunda carta. Es la primera vez que siento la curiosidad por saber cómo podría transcurrir el asunto de las cartas.
Sin decírmelo, ya tengo tres pistas acerca de ti, pero eso no es suficiente como para determinar tu identidad.
Espero poder conseguir mas datos.
Senkuu~~
PD. Esto no quiere decir que me gustes y me atraigas. No te conozco, pero tampoco me cerrare en la idea de no conocer a alguien que ha despertado mi curiosidad en unos diez mil millones por ciento.
Aqui les traigo el tercer capitulo de Una carta inesperada.
Esto es un AU. Los personajes no me pertenecen, son de los increibles Inagaki & Boichi
