Disclaimer: Los personajes no son míos, pertenecen a Riichiro Inagaki & Boichi. La historia de "Una carta inesperada" es de mi autoría.


VIII

Kohaku tenía una extraña costumbre de soñar despierta con Senku, muchas veces en situaciones aleatorias. Su mente se desconectaba y las ilusiones de un Senku enamorado aparecían.

Parecía tan real que muchas veces se encontraba a si misma alzando la mano y tocando el rostro de aquella ilusión suya. Juraba que podía apreciar su aroma o sentir la textura de aquel cabello tan característico del científico.

Pero todo terminaba cuanto estaba a escasos centímetros de besarlo.

Ahí es donde maldecía a su cabeza por terminar con aquellos bonitos sueños. Era una fantasía sin completar.

Pero solo esperaba que algún día…pudiera tocar aunque fuese solo su mano. O al menos sentir si su piel era tan suave como se veía.

La imaginación y la realidad eran muy distintas, pero con Senku nada parecía tener sentido, si lo pensaba bien, era un riesgo de su parte creer en esas ensoñaciones suyas. Aunque fuera parte de sus deseos y anhelos, muy en el fondo sabía que Senku no podría ser de esa manera.

El mismísimo Senku le había dicho en las cartas que no estaba interesado en el romance, lo que le daba a entender que quizá jamás había experimentado algo por el estilo, o rechazaba cualquier clase de afecto por parte de las chicas.

Sin embargo, el chico tenía una razón para ello.

Y eso era lo que había enamorado a Kohaku.

Pero.

Una vez que conociera su identidad, que descubriera que ella era quien colocaba aquellas cartas en su casillero. ¿La rechazaría como a todas las demás?

Es por eso por lo que no había escrito una carta aquella vez y en su lugar había dejado solo una pequeña nota con su duda impresa en esta.

¿Quieres saber mi identidad para poder rechazarme?

No había parado de temblar al escribir esa pregunta.

Y aún no tenía ninguna respuesta por parte de Senku y ella no había enviado más cartas desde entonces.

Lo cual ya era una semana entera desde aquello.

Kohaku solo quería ser abrazada por el científico, quería estar rodeada de esa presencia. Conocerlo a un nivel más profundo, que le enseñara acerca de la ciencia. Quería que Senku pudiera hablar con ella sobre distintos temas, poder visitarlo cada vez que pudiera, salir con él. Quería que Senku la besara, verse envuelta en su aroma. Quería compartir muchísimos momentos junto a él.

Quería que sus sentimientos fueran correspondidos.

Kohaku quería tantas cosas que eran insuficientes.

Sujeto su pluma con fuerza mientras leía la carta en sus manos.

Querido Senku

Dicen que los sueños son algo subjetivo y muchas veces difíciles de interpretar debido a que se desconoce la naturaleza de cada individuo.

Lo han descrito como una actividad que permite a las personas desahogar ciertas situaciones que en un estado consciente no siempre puede hacerse.

Durante nuestros sueños, todo está permitido. No existen límites. Podemos producir múltiples escenas, colores, diálogos y símbolos que para la persona pueden resultar muy estimulantes.

Te sueño Senku, tanto que parece real. Te sueño a mi lado, viéndote a los ojos y sosteniendo tu mano.

Muchas veces me imagino como seria tener una conversación contigo, sentirte cerca. Verte todos los días.

Creo que me estoy volviendo loca, pero eso no me importa. Porque eres una de las cosas que mantiene vivo mi corazón y que me hace pensar que el amor es algo que puede mover a una persona a realizar cosas inesperadas.

Como la primera carta que te envié.

Me gustas muchísimo Senku.

K~~

Releyó la carta una vez más.

Se estaba volviendo una cursi, pero las cartas expresaban lo que sentía y si no podía decírselo de frente, al menos esas cartas llevarían sus sentimientos hacia él. Esperando que pudieran penetrar en el corazón de aquel científico.


El cuerpo de Senku quedo sin aliento después de todo aquel trabajo en el laboratorio. Tenía un fuerte dolor de cabeza y su cuerpo palpitaba de agotamiento.

Los demás ya habían desalojado el lugar para retirarse a sus casas, siendo Senku el último en aquel lugar. Ya había terminado todo por aquel día, y aún tenía un pendiente en su mente que no lo dejaba de perseguir.

La nota.

Senku recordaba ese momento, se había sentido tan extraño que no había dudado en correr hacia el club en busca de alguna pista.

Aun se sentía abochornado por la escena que había montado en el laboratorio días atrás. Preguntando a todos si conocían a alguien que su nombre iniciara con K, una chica.

Pero todos habían dado una respuesta negativa ante aquello, viéndose confundidos ante el cuestionamiento de su presidente del club. Jamás habían visto a Senku tan alterado con un tema y menos si se trataba de una chica.

El único que faltaba en responderle era Chrome, pero había faltado durante la semana para cuidar a su novia, quien al parecer padecía de un cuerpo débil y era susceptible a las enfermedades comunes.

Sintiéndose más cansado, tomó sus pertenencias y salió del laboratorio en dirección hacia la salida.

Eran escasas las personas que solían estar por los pasillos a esas horas. Muchos estaban en actividades de sus clubes o estudiando.

Miro el reloj en su muñeca, asegurándose de que aún tenía tiempo de pasar a comprar algo para comer.

-¡Cuidado!- fue lo único que alcanzo a escuchar antes de sentir como su cuerpo colisionaba con otro.

Senku apretó los dientes ante el dolor en su frente, cerrando los ojos con todas sus fuerzas y conteniendo sus ganas de maldecir. ¿Por qué tenía una suerte de mierda?

-¿E…estas bien?-

Senku abrió los ojos y miro a la persona parada frente a él, quien estaban sosteniendo su frente con una mano, seguramente para aminorar un poco el dolor, lo cual no era de mucha ayuda.

Era una chica.

Su cabello rubio estaba atado a una coleta y tenía unos esos intensos ojos azules que lo miraban de manera sorprendida.

-¿Es que no te fijas al caminar?- fue lo único que atino a decir después de salir de su aturdimiento.

Senku vio como la expresión de la chica cambiaba de sorpresa, vergüenza hasta enojo.

-¡Tú eres el que iba distraído!- exclamo la mujer mientras lo apuntaba con su pequeño dedo.

Senku arqueo una ceja ante el arrebato de la chica.

-Según tengo entendido que se prohíbe correr en los pasillos de la institución, el reglamento menciona que esto sirve para evitar posibles accidentes menores o mayores…-

-¡Se lo que dice el reglamento!- interrumpió la chica con un evidente sonrojo en sus mejillas. —No tienes por qué repetirlo.

-Y aun sabiéndolo…¿Corrías por los pasillos?- inquirió mientras cruzaba los brazos sobre su pecho. La situación se tornaba divertida para Senku.

-Era una emergencia…además tu no prestabas atención al camino, por lo que parte de la culpa también es tuya.- una sonrisa de suficiencia apareció en los labios de la chica al decir aquello.

-Solo estaba viendo mi reloj, fueron alrededor de tres segundos…lo que deja el mayor porcentaje de culpa a…ti- dio un paso al frente mirando más de cerca a la chica. Algo en ella le resultaba curioso. —Aunque me encantaría decirte todas las razones por las cuales no es bueno correr sin cuidado en espacios cerrados…tengo que irme, así que ten más cuidado a la próxima.-

Se percato de como el rostro de la chica pasaba por distintos tonos de rojo antes de seguir su camino hacia las escaleras.

-L…lo siento.- dijo la chica detrás de él, Senku miro sobre su hombro. —No volverá a suceder.- se disculpó, teniendo sus dedos entrelazados frente a ella.

Senku suspiro con cansancio.

-No tienes por qué disculparte.- menciono mientras rascaba su oído con aparente desinterés. —Solo trata de no volver a hacerlo para que no tengas ningún accidente futuro.

La chica parpadeo sorprendida ante sus palabras antes de sonreír con alegría.

-Claro.- exclamo con un evidente regocijo, Senku frunció el ceño ante eso. —Me tengo que ir, hasta luego… -

Y entonces ella giro sobre sus propios talones y siguió su camino, esta vez de una manera más calmada y sin correr.

Senku no se inmuto.

Vaya chica más extraña

Encogiéndose de hombros siguió con su andar.

Los casilleros estaban vacíos, así que guardaría algunas cosas y cambiaria sus zapatos para poder irse de una vez por todas. Eran demasiadas emociones en un solo día y estaba hambriento.

Abrió la puerta metálica del casillero, un jadeo escapo de su boca al ver un nuevo sobre dentro del lugar.

Una nueva carta.

Antes de darse cuenta, tomo el sobre con rapidez sintiéndose extrañamente ansioso por abrirlo.

Por primera vez, no espero hasta llegar a su casa, abrió el sobre ahí mismo y leyó el contenido de esta. Sus ojos viajaron entre cada línea, repasando cada oración. Asimismo, termino cubriendo su boca con su mano, su rostro visiblemente enrojecido.

Le resultaba extraño sentirse querido por alguien a quien ni siquiera conocía y que sin embargo, admitía que le gustaba hablar con ella por medio de aquellas cartas.

Sus labios se curvaron en una tenue sonrisa, guardo la carta en el sobre y lo coloco en su mochila.

Al menos ahora tenía una idea de lo que le contestaria a la señorita K.


Kohaku miro con asombro desde una de las ventanas del edificio como Senku iba camino a la salida.

¡Se había topado con él!

Había escuchado su voz y visto de frente esos peculiares ojos rojizos.

Quería llorar y gritar de la emoción.

Fue una suerte grandísima que Senku no la hubiera visto colocando la carta en su casillero. Hubiera sido game over para ella.

Y ahora…sabía lo que era hablar con Senku Ishigami.


Lamento la tardanza en traer el capitulo 8, pero estaba con otras novelas y además un proyecto universitario.

Esto del encierro me afecta muchísimo. Entonces dejo descansar mi cabeza un poco.

Espero les guste~~

Faltan mas cosas antes de que nuestro querido Senku separa toda la verdad.