Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.


Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)


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Capítulo 4

Sonreí al pararme en el altar.

Nunca te pones a pensar qué tan largo es un mes hasta que estás esperando la fecha con ansias.

Mantuvimos nuestro concepto de una boda sencilla y simple.

Mantuvimos los preparativos entre nosotros, asistimos a las pruebas del pastel y el bufet, revisamos lugares, agendamos citas. Tuvimos poco tiempo, pero estábamos haciendo lo que nosotros queríamos.

Decidimos no decirle a nadie de nuestras familias, seguros de que iban solo a molestarnos, de hecho, fue idea mía no hacerlo, lo último que quería era que mi madre hiciera una recepción y las cosas volvieran a terminar igual.

No creía que eso fuera posible.

En este año y dos meses que volví a estar con Bella aprendí sobre mis errores y sobre los de ella.

Ninguno había luchado suficiente por el otro, yo decía amarla, pero no estaba dispuesto a enfrentarme a mi familia por ella, por eso es que nunca corregí a mi madre sobre el hecho de que Bella no quería tener hijos, incluso entendí que ni yo mismo había aceptado eso.

Mantuve una esperanza que no sabía que existía sobre que Bella cambiaría de opinión y querría tener un bebé. Incluso llegué a imaginar a Bella regresando a mi vida con un bebé en brazos que era mío y diciendo que se arrepentía de lo que antes había dicho pues ahora no solo quería uno, sino que quería más bebés conmigo.

Fui estúpido e inmaduro y ahora lo entendía.

Por fin comprendí que yo tampoco quería una vida de padre de familia, quería estar con Bella, eso nunca estuvo en duda, pero quería la familia que habíamos formado, una familia de dos, sin nadie más a cuestas.

Bella tampoco estaba exenta de culpas.

Ella se había negado a enfrentarme por temor a no recibir la respuesta que quería, decidiendo terminar lo nuestro sin siquiera ponernos a discutir.

Ella había dicho que estaba dispuesta a estar a mi lado si Tanya resultaba estar esperando un bebé mío y volvió a decir lo mismo cuando la posibilidad de que el hijo de Jane fuera mío, aún seguía arrepintiéndome por ser un idiota y embarazar a la prima de mi ex prometida, era un cabrón en todo el sentido de la palabra.

Pero ella solo lo dijo por decir y yo lo acepté porque eso significaba tenerla conmigo.

¿Realmente hubiéramos sido buenos para ese niño inexistente?

¿Tendría el tiempo para él?

Sabía que muchos padres acoplaban su rutina a la de sus hijos, era lo que se suponía que debía hacerse, pero ¿yo podría hacerlo? Anteponerlo a él antes que a mí y a Bella quizás me parecía imposible porque solo era una suposición, pero también estaba consciente de los miles de niños descuidados y olvidados por sus padres pues no fueron capaces de equilibrar sus vidas personales con la paternidad.

Y había una alta probabilidad de que yo fuera uno de esos padres al que su hijo odiaría por no darle la suficiente atención, pero eso ya no importaba porque no había nadadores saliendo de mi pene ni un óvulo en donde implantarse, Bella y yo estábamos salvados de eso.

Pero no estábamos salvados de las continuas quejas de nuestras familias.

Por esa razón es que esperamos que se enteraran de la boda por medio de la invitación.

La recibirían con una semana de anticipación.

Aunque hubo una excepción.

Rosalie fue la primera en enterarse y eso solo fue porque, además de ser en parte la responsable de que estuviéramos juntos, Bella quería que los gemelos tocaran en la boda.

Tomas en el piano y Tyler en el saxofón.

Habíamos pensado que lo mejor sería encontrar un nuevo vestido y traje de novios, Bella fue con sus amigas a encontrar el vestido, esta vez respetando la tradición de no verlo antes de la boda.

Estuvo en casa antes del mediodía, ¿la razón? Ninguno estaba a la altura, además los cuatro que se probó los comparó al que ya tenía, ¿para qué comprar otro si ya tenía un vestido del que aún estaba enamorada?

No encontré forma de contradecir sus palabras, además, no recordaba mucho del vestido o eso era lo que ella creía.

Pero ahora ya nada importaba pues por fin era el gran día.

No importó lo mucho que mi madre se quejó porque no la volví a hacer a partícipe de mi boda, así como los comentarios que soltó sobre lo mucho que ayudó a Tanya.

Eso debió darte una idea de que realmente no quería esa boda y cuánto deseo esta.

Mi madre aún no me perdonaba por ser tan insolente, palabras suyas, no mías, pero era cierto lo que había dicho.

No me quejé de las citas a las que tuve que ir con Bella porque era algo que los dos queríamos, estaba siendo una boda a nuestro gusto, no al gusto de los demás.

Con Tanya, mi madre y hermana todo se trataba de la apariencia, de que las personas hablaran de ti y sintieran envidia, esperando tener algo igual o mejor.

Con Bella solo se trataba de nosotros.

Podríamos haber tenido una boda enorme, con seiscientos invitados si hubiéramos querido, pero a ninguno nos gustaba la idea.

Solo nuestra familia, amigos cercanos y jefes estuvieron invitados.

Eran un poco más que los invitados de la primera boda, pero seguía siendo una recepción bastante pequeña.

La marcha nupcial interpretada por los gemelos comenzó a sonar, no tenían la mejor afinación, pero tampoco desafinaban notoriamente, Rosalie los estaba grabando con su teléfono y tenía lágrimas en los ojos, claro que como buena madre estaría más al pendiente de sus retoños que de la ceremonia.

Lo entendía por completo.

No había una larga fila de damas con padrinos, ni peinados extraños, vestidos horrendos o tantas flores que más de uno estornudaba.

Bella apareció en el pasillo, solo ella caminando por el pasillo.

Cabe mencionar que su padre estaba enojado porque no quiso que la acompañara en el pasillo, Bella me había dicho que no quería tenerlo a su lado, era un día importante en donde no quería que ningún comentario malintencionado le afectara, normalmente no lo hacía, ignoraba cualquier comentario así como ignoró el hecho de que Alice dejara a sus hijos con la niñera y utilizara el pase extra para que Tanya estuviera presente, pero sabía que si Charlie Swan decía algo negativo un minuto antes de entrar, le afectaría indudablemente.

Tal vez Charlie no diría nada, después de todo era la boda de su hija, debería estar feliz por ella, pero preferimos no arriesgarnos, aun cuando eso significó más caras largas en la boda.

Una tecla mal y la falta de aire hicieron que la música cesara a mitad de la entrada, Bella solo se rio y se encogió de hombros, motivando a los gemelos a seguir tocando sus instrumentos, ellos con una sonrisa tímida y algo avergonzados volvieron a lo suyo permitiendo que Bella volviera a caminar lentamente hacia mí.

Estaba mucho más hermosa de lo que recordaba.

Mientras se acercaba cada vez más a mí, estaba seguro que se trataba de la mujer de mi vida, no podía creer que estuve a punto de perderla.

Al llegar junto a mí, Bella levantó su mano y limpió las lágrimas que no sabía que había comenzado a derramar.

—Te amo —dije, pensé en decirlo en un susurro, pero ya que estaba todo el lugar en silencio sonó alto y claro.

—Yo también te amo.

Era consciente de que la mayoría de los invitados no estaban felices por este día, mi madre y hermana estaban vestidas de negro pues según ellas venían al funeral de mi felicidad.

Prefería ignorarlas.

Nuestras familias no estaban felices por nosotros y eso era lo más jodido que podía existir, pero ¿qué podíamos hacer nosotros? Era nuestra felicidad o la suya, y ya que era nuestra vida, podía perfectamente vivir sin tenerlos en ella.

Teníamos toda una vida por delante, una larga vida para estar juntos.

Tendríamos malos momentos, terribles incluso.

Podríamos pelear y gritarnos hasta quedarnos mudos o podríamos hacer el amor y gemir hasta estar afónicos.

Estaríamos en la salud y en la enfermedad.

En la riqueza y en la pobreza.

En los momentos de alegría y en la agonía.

Y estaríamos bien.

Quizás no contaríamos con el apoyo de nuestras familias y seríamos nosotros contra el mundo, pero de eso se trataba una relación.

Yo no era perfecto y ella lo era mucho menos, pero ambos nos compaginábamos.

Hacíamos de nuestras imperfecciones, perfecciones.

Ella lo era todo para mí y yo lo era para ella.

La perdí y la recuperé.

Me enamoré con más fuerza porque ahora sabía lo que era vivir sin ella, lo odiaba y no quería volver a pasar por algo así.

El juez que nos estaba casando hizo la pregunta que hacía un año y tres meses atrás me había hecho estremecer y darme cuenta del enorme error que estaba a punto de cometer.

Un murmullo a nuestras espaldas nos hizo girar para ver a Tanya de pie, ella estaba usando un traje color blanco, claro que ella iría de blanco pensando que de ese modo opacaría a Bella, pero el vestido rosa palo era bastante difícil de opacar y jamás lo haría pues Bella se veía radiante, era la mujer más hermosa para mí.

Bella frunció el ceño, pero tomé su mano para que dejara de verla y le diéramos la espalada.

—Te amo —le dije besando su mano en donde descansaba el anillo de la bisabuela Cullen, claro que se lo había vuelto a poner, ella siempre fue la indicada, el único error fue permitir que se lo quitara—, siempre será un sí para ti, siempre aceptaré el compartir mi vida contigo y me sentiré honrado de que tú compartas tu vida conmigo. Te he esperado por lo que parece mucho tiempo, pero por fin puedo llamarte mía y no sabes cuánto me encanta que yo sea tuyo.

Bella me sonrió con lágrimas en los ojos y una enorme sonrisa en los labios.

El juez le hizo la misma pregunta a Bella, ella estaba toda llorosa, no dio el mismo discurso que yo, esto no era una competencia por saber quién era más cursi, porque de ser así ella ganaría, ya que asentía efusivamente mientras repetía varias veces el acepto.

Solo escuché al juez decir la palabra besar pues me perdí en los dulces labios de mi esposa, ignorando a todos los presentes.

Los ignoré cuando salí del recinto con Bella sosteniendo mi brazo.

Lo hice cuando subí al auto y nos marchamos dejando a mi madre enfurecida pues no pudo tener fotografías.

Lo continué haciendo en la recepción en donde Bella y yo nos besábamos cada dos minutos.

Lo volví a hacer durante la comida en donde mi hermana dijo que un bufet de comida china no era comida para una boda.

Y lo seguí haciendo en el momento del baile de esposos en donde me negué a bailar con otra persona que no fuera mi esposa.

Teníamos mucha vida por vivir, mucho por lo que atravesar, pero sabía que podía hacerlo porque tenía a Bella conmigo y eso hacía que valiera la pena enfrentarme a cualquier reto.


Hola!

Y llegamos al final de esta historia *comienza a llorar*

Yanina, muchas gracias por la revisión del capítulo y acompañarme nuevamente a lo largo de esta historia, eres la mejor en el mundo entero.

Gracias a todas las que me acompañaron a lo largo de esta pequeña historia, gracias por su reviews y ser tna pacientes, las adoro.

Mis preciosas acosadoras, las quiero un montón

Déjenme sus comentarios, opiniones, críticas, teorías o lo que quieran compartir conmigo en un review.

Nos vemos en la siguiente historia.


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