Disclaimer: Los personajes no son míos, pertenecen a Riichiro Inagaki & Boichi. La historia de "Una carta inesperada" es de mi autoría.
XIII
La idea de "encontrarse" con Senku en la azotea le llenaba de una inquietud abrasadora.
Se preguntaba si había sido una buena idea hacer caso a Tsukasa y a su descabellado plan. Jamás hubiera pensado que el amigo de Senku sería tan dedicado con algo como eso, tenía pensado y planeado una pequeña estrategia, la cual tendría que llevarse a cabo hasta que fuera Año Nuevo.
Faltaban al menos dos meses para aquello.
Y no sabía qué clase de cosas pensar al respecto. Lo que había comenzado con una inocente carta, se volvió una montaña rusa para sus emociones. Incluso llego a creer que dejar la primera carta fue el inicio de su inevitable final.
Pero estaba al más allá de la mitad del camino, al menos eso creía Tsukasa.
No le vendría nada mal que un poco de esperanza se albergara en su pecho, después de todo, ya había sufrido un poco por ciertas cosas. Ruri no dudo ni un segundo en mirarla y sonreír cuando llego contándole sobre el pequeño plan que estaba por ejecutar, como si supiera que ella seguiría adelante a como diera lugar.
Aunque pensándolo detenidamente, el primate más fuerte fue quien no había dejado que cayera. Así que le debía una muy grande al castaño.
Tomo con fuerza la libreta entre sus manos y espero.
El receso comenzó hacia ya unos tres minutos y Senku aún no aparecía.
La azotea de su instituto era grande y con una vista espectacular de la ciudad, y para su fortuna tenía dos grandes tanques que suministraban agua al plantel, por lo que si se colocaba detrás de estos, estaba oculta a la vista de cualquiera.
Sintió sus mejillas calentarse ante su sonrojo, la intensa emoción emanaba de su piel al igual que sus nervios.
Temblorosa, asomo un poco la cabeza para ver la puerta de la entrada, esperando a que Senku apareciera en cualquier instante.
Tras unos momentos, consideró la idea de que quizá no iría. Pero quedo rápidamente de lado cuando la puerta de la azotea se abrió, dejando ver una cabellera característica.
Kohaku fue cuidadosa de que no la notara. Senku lucia hermoso, como siempre lo hacía. Sus rasgos varoniles, ese cabello encrespado y de un color particular, sus ojos carmesís. Todo en él lucia grandioso.
Su cuerpo delgado cubierto por el uniforme escolar, seguramente dejando su bata en el laboratorio. Todo en Senku era reluciente, deslumbrante, abrasador y extensamente atractivo. Su dedicación a la ciencia y conocimiento termino por completar la definición correcta de un chico único.
-¿Hola?- Senku pregunto viendo en todas dirección en busca de K. —¿Hay alguien aquí?-
Kohaku asintió, sintiéndose tonta de hacerlo segundos después. Senku no podía verla ¿Por qué asentía?
Tomo una profunda respiración y respondió.
-Por aquí, Senku.-Exclamó sonrojándose.
Tras una breve pausa, sintió los pasos de Senku aproximarse hacia donde ella estaba.
Comenzó a contar hasta llegar al número diez. Era justo lo que Tsukasa le dijo que tenía que hacer en cuanto el científico arribara al lugar. Estaba que le explotaba el corazón de los nervios y sentía sus manos sudorosas.
Había luchado en varios torneos y jamás permitió que los nervios se adueñaran de ella. Y ahora se veía asimismo temblorosa y frenética. Vaya dilema en el que se encontraba metida.
-Alto ahí.- Musito en voz alta, y de manera casi inmediata los pasos dejaron de escucharse y podía imaginarse el rostro confundido de Senku justo en ese momento. —No puedes avanzar más.-
-¿Huh?- Masculló confundido ante la orden de la chica pero hizo lo que le pidió. —¿No me dejaras verte? Pensé que todo esto sería para poder verte finalmente…-
-Todavía no- Interrumpió las palabras de Senku apresuradamente. —De verdad lo siento, pero si intentas cruzar esos tanques…tendré que noquearte.-
Senku frunció el ceño ante eso ultimo. Estaba a tan solo unos pasos, podría solo asomar un poco la cabeza y entonces tendría un vistazo de K, aunque, no arriesgaría su ya pésima suerte y que ella lo noqueara en el acto. Seria molesto y tendría molestias al despertar.
-No entiendo para nada lo que pretendes.- Habló molesto. —Si esto es una clase de broma, deberías dejarlo…no pienso perder el tiempo…
-¿Podrías no sacar conclusiones precipitadas?- Inquirió Kohaku sintiéndose molesta de repente. — Puedes ser realmente irritante si te lo propones…-
-Y tu demasiado misteriosa, leona.- Aseguro Senku con una sonrisa en el rostro. —No dudo que eres tan salvaje como una pero aun así te mantienes oculta frente a tu presa.-
-¡No soy ninguna leona!- Espetó, sabía que él le recordaría ese tonto apodo que le había dado por medio de las cartas.
-Claro que lo eres…¡En un diez billones por ciento!-
Tal vez.
Solo tal vez, debió esperar un poco más para su "encuentro". Si es que eso podía catalogarse como uno.
Pero ya que estaba ahí, no tenía más elección que seguir conversando con Senku.
Escuchar su voz a tan solo unos metros de ella era como un sueño hecho realidad. Y es que la única vez que lo había tenido tan cerca fue el día que tropezaron en el corredor. Ese día no vio venir que Senku decidiera dirigirle la palabra, aunque fuera para acusarla de no prestar atención al camino.
Ahora se sentía en una ensoñación. En un mundo alterno.
Tras un pequeño lapso de silencio, Senku decidió romper con la falta de palabras diciendo:
-¿Algún día poder verte?-
-Claro que si- Respondió con tranquilidad. —Solo que espero que el día que lo hagas…seas amable conmigo.-
-¿Cuándo he sido descortés o pesado?- Preguntó desconcertado Senku ante las palabras de la chica, decidió tomar asiento al otro lado de los tanques apoyando su espalda contra estos. —Creo he sido lo más cordial y complaciente que mi sistema me permite ser.-
Kohaku mordió su labio inferior tratando de no reírse ante su tono ofendido.
-Tienes razón…no lo has sido.- Susurro ella, dejando escapar una ligera risa. —Me ayudaste con mi materia, he mejorado en cuanto a la Química.- Apoyo su espalda contra los tanques deslizándose por estos, para que al final tomara asiento sobre el suelo. —Pensé que me mandarías por un tubo por todas las dudas que tenía al respecto.-
Ahora fue el turno de Senku para reír.
-No lo haría leona, fue refrescante resolver tus dudas.- sus ojos carmesí miraron hacia atrás, encontrándose únicamente con la superficie lisa metálica. Deseaba saber quién estaba del otro lado. —¿Ya no tienes dudas con respecto a la materia?- Inquirió tratando de alargar la conversación que ambos estaban manteniendo.
-Ha decir verdad…tengo solo algunas.-Aviso Kohaku de manera animada. —¿Cuál es el elemento más importante para los huesos?-
Senku se cuestionaba si esa era una pregunta seria o estaba tomándole el pelo.
Cuando no hubo más palabras por su parte, supo que iba en serio.
-Esa pregunta puede tener trampa.- Resoplo Senku, acomodándose un poco mejor en su lugar respondió a la pregunta. —Si bien es sabido que el calcio es relevante, este participa en la formación y mantenimiento de los huesos. —Rasco su oído, añadiendo: —También puedes encontrar al Magnesio, Flúor, Fosforo y algunas vitaminas y proteínas…-
Continúo explicando sobre la importancia de cada uno y su contribución para los huesos del cuerpo humano, añadiendo en que alimentos podría encontrar estos elementos.
Kohaku no lo interrumpió en ningún momento, escucho atenta a su explicación y solo realizo otra pregunta cuando Senku termino de hablar.
-¿Qué elemento es utilizado en los protectores solares?-
Senku no dudo en responder.
-Zinc-
-¿Cuál es el elemento que soporta altas temperaturas como la corriente eléctrica?
-Esa es fácil.- Dijo con una pequeña risa. —Wolframio, también conocido como Tungsteno.-
-Esa sí que hubiera sido difícil para mí.- Menciono ella con determinación. —Ahora…un elemento que estaba presente anteriormente en los termómetros.-
Senku frunció el ceño.
¿Qué clase de tarea era esa?
Parecía más para un niño de primaria.
-Es el Mercurio, leona.-
-¡No me digas así!- Rezongó con fuerza haciéndolo reír más fuerte. —¿Qué elemento es un buen conductor eléctrico?-
-¿De verdad me preguntas eso?- inquirió sin poderse contener.
Escucho un suave resoplido por parte de ella.
-Solo responde…-
-Existen varios elementos leona, está el cobre, oro, hierro, plata, aluminio…
-Solo necesito uno.- Se apresuro a decir Kohaku, antes de que Senku decidiera recitarle muchos nombres que no recordaría.
Miro la hoja de papel y conto los cuadros.
El correcto era el cobre.
Con una sonrisa se decidió por anotar ese.
-¿Por qué tu profesora te encarga ese tipo de tareas?- Senku mostro cierta confusión. —Parece tarea para niños…
Kohaku abrió los ojos con asombro, miro el crucigrama frente a ella.
Le pareció que preguntarle cosas científicas sería muy gratificante para Senku, por eso había tomado el periódico aquella mañana cuando observo el crucigrama impreso de la semana, el cual era relacionado a los elementos.
-Senku…- lo llamo con cierto nerviosismo, recibiendo una corta respuesta por parte del contrario. —Era para responder un crucigrama…-
Silencio.
Mas silencio.
-¡¿Me estabas haciendo resolver un crucigrama?!- Espeto con fuerza al verse engañado.
¿Un crucigrama?
Pero no podía estar molesto, todo lo contrario.
Soltó una sonora carcajada y las lágrimas se aglomeraron en la esquina de sus ojos. Al poco tiempo, ella también comenzó a reír sonoramente.
-No puedo creerlo, leona- se burló, limpiando una lagrima de su mejilla. —¿De dónde sacaste ese crucigrama tan infantil?
-Del periódico- Respondió abochornada por lo que sucedió. —Me pareció divertido.-
Senku negó con la cabeza aun divertido por la situación.
-Diez billones de puntos para ti leona, de nuevo.-
Se supone sería un poco más largo, pero después de revisarlo me pareció adecuado dejarlo hasta aquí.
Miren nadamas como se divierten los pequeños.
Nos vemos en el siguiente capítulo.~~
