Disclaimer: Los personajes no son míos, pertenecen a Riichiro Inagaki & Boichi. La historia de "Una carta inesperada" es de mi autoría.


XIV

Senku encuentra sumamente interesante el comportamiento de quien ahora se ha vuelto su compañera de juegos y conversaciones. Era una extraña y fascinante rutina la que realizaban día con día.

Solía encontrarse con ella tres o cuatro días a la semana, siendo el horario del receso su único tiempo para conversar o cualquier otra cosa que se le ocurriera a la chica. Era casi como un respiro dentro de sus pesados días en el laboratorio, con el tiempo se volvía más impaciente porque el momento de reunirse, llegase.

Aun no podía creer que eso estuviese ocurriendo, jamás se imaginó están envuelto en una situación de ese tipo.

Las cartas habían quedado en un segundo plano, mientras que las risas se convertían en su medio de conexión. Podía incluso admitir que extrañaba la voz de K durante los fines de semana y en ocasiones sentía la necesidad de preguntarle por su número de teléfono.

Aunque eso ya era demasiado, incluso para Ishigami Senku.

Solo esperaba que el día en que ambos se conocieran finalmente llegara lo más pronto posible, ella se había mantenido firme en cuanto a los límites que ambos tenían. Senku no tenía permitido pasar más allá de los tanques y Kohaku no daba más pistas acerca de su identidad.

No entendía el punto de aquello, pero lo dejaría pasar algunos días más antes de que pusiera manos a la obra y descubriera de una vez por todas aquel misterio.

Era la parte emocionante.

Con eso en mente, continuo su camino por las escaleras hasta llegar a la azotea.

Era una suerte que el clima comenzara a volverse más fresco, los aires otoñales daban una sensación de calma y en aquel punto, la brisa era refrescante. Camino los pasos restantes hasta su lugar habitual, K ya se encontraba del otro lado debido a que podía escuchar el movimientos de algunas cosas.

-Estas muy callada el día de hoy…leona.- Senku sonrió al escuchar como los movimientos se detenían de manera abrupta.

-¡Que no soy una leona!- Espetó K con fuerza. — Ese apodo es horrible…es como cuando una persona me dice gorila…simplemente desagradable.-

-¡Ku-ku-ku! Al menos yo te comparo con un gran felino.- Respondió en medio de aquella risa. —Sabes que no es ofensa, incluso, es un gran halago.

-¿Cómo podría considerarse eso un halago?- Reclamó ella.

-No le doy apodos a gente cualquiera…aunque no sepa quién eres en realidad, ese apodo te hace cercana.- Admitió en voz baja, serena.

Un pequeño silencio se instaló entre ellos, Senku esperaba no haber arruinado el día con sus palabras.

-Cercana…- Hablo K, Senku miro sobre su hombro sabiendo era inútil.

Ella no se delataría con esas palabras.

Observo durante un rato, esperando, pero nada sucedería como siempre. Sacudió su cabeza y se rio.

-¿Algún día me dejaras verte?- Pregunto, queriendo que ella le dijeses la verdad de una vez por todas. —¿Hasta qué punto estaremos de esta manera? ¿Para siempre?-

Otro silencio se instaló entre ellos.

-Se que…que es extraña esta situación, Senku.- Confeso K en voz baja. —Pero creo que hasta cierto punto todos necesitamos un tiempo para hacer algo, en mi caso es reunir el valor para hacerlo…es injusto, yo sé quién eres tú porque te he visto, pero tú a mi no. Quiero que esta situación termine Senku, pero tengo miedo de la reacción de tu parte.

Senku miro boquiabierto hacia los tanques, sus mejillas mostraban un tenue rubor y sus palabras quedaron atoradas en su garganta.

-Las cartas solo fueron el inicio de una historia Senku.- Continuó diciendo al no escuchar respuesta por parte del científico. — No quiero que esto termine tan pronto.

Senku quiso negar aquello, pararse y dar la vuelta a esos tanques.

Pero, algo dentro de él lo detuvo de hacer aquello.

Rara vez se sentía como en aquel momento, atrapado.

¿Cómo se lidiaba con la sensación?

Apoyo su espalda contra la superficie de los tanques y miro hacia el cielo.

-No deberías tener miedo leona, jamás me decepcionaría de ti.- Admitió en voz alta. —Hemos hablado por demasiado tiempo, si hubiera querido cortar esto, lo habría hecho desde un inicio…incluso leía tus cartas cada día.-

Cruzo la piernas, apoyo sus manos entrelazadas en el regazo y espero. Su corazón latía a una velocidad impresionante y sentía las mejillas calientes, aun cuando la brisa era fría y el contacto con su piel enviaba escalofríos hacia el resto de su cuerpo.

Ese era su mejor intento para dar a conocer parte de sus sentimientos.

No la quería lejos de él.

No quería que esa conexión se perdiera.

No quería que ella se apartara.

No.

Senku quería verla.

Quería tocarla.

Mirarla a los ojos.

Era todo lo que Senku quería.

Aún en contra de cualquier pensamiento contra el romance, había caído en el sentimiento mismo.

Fue entonces que su mente comprendió algo, K había dicho que lo enamoraría por medio de cartas, volviendo esa experiencia en algo jamás descubierto por él, solo habían bastado sus cartas y conversaciones. Por unos instantes, sus ojos brillaron y una sonrisa apareció en su rostro.

Ella lo logró.

Fue lo único que pudo pensar.


Senku tenía la costumbre de quedarse más tiempo del necesario dentro del laboratorio, muchas de las veces, seguido de cerca por Chrome. Y aunque sabía que el descanso era parte importante del desarrollo, no podía evitar que su mente continuara trabajando durante varias horas. Si no lo hacía, lo volvía loco estar encerrado en casa sin hacer nada.

Incluso cuando llegara a casa temprano, sus investigaciones y experimentos jamás se detenían.

Aparte de eso, solía quedar con sus amigos algunas veces, pero aquella estación en particular estaba ocupada con la llegada de los exámenes; Senku estaba orgulloso de su capacidad para manejar aquel tipo de nimiedades, no era altanero o presumido, pero estudiar para un examen jamás había figurado en sus actividades escolares.

Es por eso por lo que se encontraba rondando las instalaciones de la escuela a esas horas, parte del alumnado estaba en la biblioteca o en salones para estudio, otros parecían poner menos atención y decidían distraer su mente en los clubes. Así que, estaba un poco aburrido en el laboratorio y opto por irse a casa, Byakuya lo debía estar esperando, tenía hambre y seguramente irían de nuevo por ramen.

Senku estaba bien con la idea.

Fue esa tarde, mientras caminaba por el pasillo frente a los campos de futbol, que los vio.

Era Tsukasa con la chica misteriosa de la vez anterior.

Estaban tan cerca el uno del otro, Tsukasa se movía de manera delicada mientras hablaba con la chica, jamás lo había visto de aquella manera y se preguntó si era alguna clase de novia. La chica no se movía, en cambio, parecía sorprendida y prestaba atención a todo lo que el castaño le decía.

Se quedó quieto un momento para observar la interacción; Senku no era alguien que se metiera en los asuntos románticos de los demás, pero, aquello le parecía extraño. Tsukasa era alguien complicado en ciertos aspectos, el chico ni siquiera había prestado atención a aquella famosa reportera que se había interesado en él, y de un momento a otro, estaba con una chica desconocida, que admitía, era bastante atractiva.

Senku entrecerró los ojos y presto más atención. Parecía un lunático, pero no quería perderse aquello por nada del mundo.

Aunque no duro demasiado, la chica se percató de su presencia, aun cuando estaba a una distancia considerable. La vio mover los labios y al poco tiempo el cuerpo de Tsukasa se movió en su dirección.

Le tomo alrededor de unos segundos darse cuenta de que había sido descubierto espiándolos.

Qué vergüenza.

Vio a Tsukasa despedirse de la chica y dirigirse a él.

-Senku- Saludo el castaño con su tranquila voz de siempre. —No esperaba verte tan tarde por aquí.-

-Tenía algunos asuntos en el laboratorio, ya me iba a casa. —Hurgo en su oído y sonrió con calma. —Supongo tú te quedaste por el club ¿No es así?.-

Tsukasa lo miro durante unos instantes antes de sonreír.

-No es propio de ti jugar al mentalista como Gen.-

-Tienes razón.- Dijo, sin tener idea de cómo iniciar esa conversación, decidió hacer la pregunta de manera directa.- ¿Esa chica es tu novia o algo por el estilo?-

-¿Hm?-

-La chica de hace momentos, supongo están juntos en el club de artes marciales.- Señaló como si fuera algo obvio, a lo que el castaño solo atino a fruncir el ceño y sacudir la cabeza en negación.

-Ella es una amiga a la cual estoy ayudando.- Respondió con suma tranquilidad, pero Senku no era estúpido.

No era tan ingenioso como Gen para jugar con la mente humana, pero detectaba la mentira cuando alguien la decía, y en ese momento, Tsukasa le estaba mintiendo.

Lo dejaría pasar.

Después de todo, eran asuntos de chico y no suyos.

Se encogió de hombros y ajusto sus cosas en la mochila.

-En ese caso me retiro.- Se despidió el científico con un ademan. —Nos vemos después-

Tsukasa hizo una leve inclinación en respuesta antes de verlo desaparecer por el pasillo.

El castaño también sabía que no tenía mucho tiempo, su amigo era inteligente y pudo detectar su mentira.

Un punto más para el científico y su rápida deducción.

Kohaku tendría que decidirse pronto.

Se dio la vuelta y continuo su camino por el sentido contrario, aún tenía cosas por hacer y hablar con la rubia para definir el último movimiento.

Todo el asunto se resolvería antes de lo esperado.


Anuncio: Falta un poco más para terminar la fic.

En otras noticias, he conseguido trabajo. Pensaba que este año se iría cuesta abajo cuando perdí mi empleo anterior debido a la situación actual, pero no todo fue tristeza. Comienzo este lunes, así que quizá las actualizaciones de Inmune a Cupido y, El científico y la zapatilla de cristal se vean un poco afectadas. Es por el hecho de que tengo que adaptarme a mi nueva rutina.

En unos días también presento mi investigación para finalizar mi carrera. Pero, no se preocupen que todas mis historias serán concluidas, solo pido poquita paciencia y agradecer infinitamente el cariño que le han dado a la fic, jamás me imagine que esta historia seria comentada o algo por el estilo, así que muchísimas gracias por el recibimiento.

Hasta el siguiente episodio ~~