Disclaimer: Los personajes no son míos, pertenecen a Riichiro Inagaki & Boichi. La historia de "Una carta inesperada" es de mi autoría.
XV
Los meses venideros parecían ser una espesa niebla de incertidumbre para la mayoría del alumnado, y es que, los exámenes y cartas para las universidades estaban a la vuelta de la esquina. En un abrir y cerrar de ojos, todos se encontrarían frente a lo que podría ser su futuro.
No era raro ver a la mayoría agobiados por los exámenes y con una cantidad inmensurable de libros que debían estudiar para rendir en las pruebas, aunado a eso, la carga de tareas y proyectos era un recordatorio de las múltiples responsabilidades para ellos.
Senku estaba consciente de toda esa carga de trabajo, mas no preocupado por lo mismo. Reviso una vez más la lista de pendientes y concluyó que no faltaba mucho para ser libre de esas molestas tareas escolares.
Pero no era eso lo que lo tenía nervioso.
La silla de su escritorio de pronto se sentía incomoda. Le dolía la cabeza y ese malestar estaba convirtiéndose en una severa migraña. Agregando el hecho de que tenía varios días sin poder dormir bien.
Senku adoraba la ciencia, eso no era un secreto para nadie que lo conociera, desde niño se había interesado por el funcionamiento de las cosas y saber el trasfondo de cada fenómeno extraordinario. Sobretodo, cuando su padre comenzó a comprarle herramientas, componentes y más libros para incrementar su conocimiento.
La cuestión en ese preciso momento era sobre su futuro como científico, tenía varios puntos sin resolver y uno de ellos era su centro de atención. Siendo alguien tan joven, su manera de pensar distaba mucho de ser la de una persona de su edad, tenía sus objetivos y metas claros.
Pero…eso había cambiado ligeramente meses atrás.
Ahora, mientras veía el correo del Dr. Xeno sobre una propuesta para estudiar en la NASA, un sentimiento agridulce se apoderaba de él, en lugar de sentir jubilo por la noticia, su cuerpo se había quedado en blanco mientras repasaba una y otra vez las palabras de su mentor.
Tenía una semana para darle su respuesta definitiva.
Se removió inquieto en la silla pensando en varias opciones. Si aceptaba la beca, tendría que irse apenas finalizara la preparatoria, si rechazaba la oferta…bueno, su mente aun no terminaba por crear un plan en caso de tomar ese camino.
Cuando sintió que toda la tensión comenzaba a acumularse en su cuerpo, tomo la decisión de levantarse del lugar y salir un rato.
Al menos para despejar un poco su mente de todo lo que estaba pasando.
Byakuya no opuso resistencia cuando vio el semblante de su hijo, le aconsejo que no llegara tan tarde y que se cuidara en su caminata.
Senku pretendía ir a un lugar cerca, pero en su lugar, se encontró asimismo encaminándose hacia el centro de la ciudad. Intento respirar hondo, pero el aire se estancó en sus pulmones impidiéndole respirar por unos momentos.
Estaba agobiado con la situación
Su pensamientos se fueron inmediatamente a la fuente de su confusión.
K
Por un breve instante pensó que si ella nunca hubiera enviado esas cartas, la decisión en cuanto a estudiar en el otro continente habría sido muchísimo más sencilla de lo que era en ese instante. Algo dentro de él no podía irse sabiendo que esa situación no se resolvía del todo, aún.
Un escalofrío le recorrió el cuerpo entero, la gente pululaba a su alrededor mientras sus pies se movían por sí solos sin ningún sitio en específico al cual ir. Le fue inevitable suspirar con desasosiego y continuar con su caminata.
El Rincón de las plumas, era un lugar tranquilo y silencioso el cual visitaba de vez en cuando. No era fanático de salir a perder el tiempo, pero como toda persona, se sentía agobiado con ciertas situaciones que sobrepasaban su control. Cuando abrió la puerta del lugar, lo recibió un agradable olor a café recién molido y algunos toques dulces, era una pequeña cafetería minimalista, con música de fondo y una increíble variedad de alimentos.
Cuando poso su vista hacia el frente, noto una cabellera familiar. Esas largas hebras castañas y ese característico porte de seriedad.
Tsukasa.
Parecía inmerso en una lectura mientras bebía lo que parecía café de una pequeña taza. Sus facciones parecían relajadas y pasaba con una delicadeza extraña en él, las páginas de aquel libro.
-Es extraño verte en un lugar como este.- las cejas de Tsukasa se alzaron, sus ojos se posaron en su figura como si no creyera que Senku estaba parado frente a él.— No me mires como si no me reconocieras…podría ofenderme.
-No me esperaba verte en un lugar así.- Comentó con sencillez. —¿Quieres sentarte?
Senku asintió mientras tomaba asiento frente a él.
-Para mí también es extraño verte en un lugar así.- Señaló.
Una pequeña sonrisa se formó en los labios de Tsukasa antes de tomar su taza de café y tomar un sorbo.
-Vengo de vez en cuando, a Mirai le encanta esta cafetería.- Contestó mirando el lugar a su alrededor. —Disfruta muchísimo de salir a lugares tranquilos, así que suelo acompañarla cuando me lo pide.
-Eso suena a algo que Mirai haría.-
Una mesera se acercó a Senku para tomar su pedido, y algunos minutos después disfrutaba de su bebida mientras conversaba con Tsukasa.
Era extraño como ambos se habían llegado a conocer, el castaño no confiaba mucho en la gente y solía despreciar a la gente ambiciosa de poder. Sabía lo que su amigo sufrió en años anteriores, aunado a eso, se hacía cargo de su hermana menor y participaba en grandes peleas de artes marciales.
Sin embargo, había aceptado a Senku con gran tranquilidad, volviéndolo parte de su vida. Ambos trabajaban en proyectos y era de gran ayuda cuando de tareas pesadas se trataba. Taiju solía llamarlos "Los Tres Mosqueteros", para el grandulón, eran el trio perfecto conformado por: inteligencia, fuerza y valor.
Aunque no compartía el mismo pensamiento que Taiju. Consideraba a Tsukasa como un gran amigo.
-Algo te preocupa.- Increpó Tsukasa después de unos minutos. —¿Es algo grave?
Senku se encogió de hombros con rapidez.
-No sé si mi situación se considere como grave o absurda.- Rascó su oído tratando de aparentar indiferencia, pero sabía que eso no serviría con el castaño. —Es sobre la chica de las cartas…-
Tsukasa asintió instándole a continuar.
-Ella me dijo en sus primeras cartas que lograría hacer que me interesara en ella…y lo logró.- Explicó con voz ligeramente temblorosa, como si el simple hecho de expresarlo en voz alta lo convirtiera en algo aún más real. —Es extraño, no sé quién es y solo conozco su voz…
El castaño le miro con una ceja alzada, el asombro estaba impreso en su expresión ante el bombardeo de palabras de Senku.
Suspiro con fuerza viendo como el joven científico parecía tener una lucha eterna.
-Aun no entiendo el problema, Senku.- Murmuró con paciencia. —Creo que la conoces más de lo que crees, lo único que falta es ver su rostro…no entiendo el punto de que estés tan mortificado con el asunto.
-Me ofrecieron una beca para Estados Unidos.- Admitió con sus ojos brillando por la incertidumbre. —Y por primera vez en mi vida…estoy dudando de algo relacionado con la ciencia.
Tsukasa se quedó en silencio ante la revelación. Debía decir que aquello era algo inesperado.
-Si esto no hubiera pasado…habría aceptado sin dudarlo. Estoy seguro de que Byakuya no hubiera puesto impedimento alguno, conoce a todos en la NASA.- Senku trago saliva con dificultad. —Jamás había sentido algo como esto por alguien, no estaba en mis planes interesarme en alguien de esta manera y era por una sola razón…las relaciones son complicadas y molestas, ponen trabas en la vida y en las decisiones de los demás. Porque, aunque no quieras hacerlo…siempre terminas lastimando a alguien.
Levanto la vista viendo a Tsukasa con intensidad, sentía los hombros tensos y las manos cerradas en sus puños, sus ojos brillaban claramente con tristeza y amargura.
-¿Por qué no quiere decirme quien es de una vez por todas? ¿De verdad tiene que esperar más tiempo?
-No creo que…
-¡Es que no lo entiendo!- Corto Senku.— ¿No era más fácil decírmelo de frente y ya? ¿Por qué alargar algo que es inevitable?
Senku estaba aterrado.
La sensación de indecisión parecía estar carcomiéndolo, si tomaba la decisión equivocada, se arrepentiría después y era algo que no estaba dispuesto a soportar. La culpabilidad de dañar a alguien importante para él.
-Quizá ella no quería lo inevitable, Senku.
La confusión se plasmó en el rostro del científico.
-Formaste una reputación, Senku.- el castaño se encogió de hombros. —La gente comenzó a decir que no tenías sentimientos o empatía por los demás, y el único culpable de todo eso, eres tú.
-¿Yo?- Pregunto, sintiéndose algo ofendido por las palabras de su amigo.
Tsukasa asintió antes de continuar.
-No dejabas que nadie se acercara a ti con otras intenciones que no fueran amistad.- Le dijo suavemente. —No es malo que seas cauteloso con las personas que tratan de acercarse a ti...pero, las personas tienden a profesar sus sentimientos cuando estos se desbordan.
Y tu jamás te dignaste a escuchar esos sentimiento, siempre parecías desinteresado o aburrido, y las personas se daban cuenta de esas acciones. Eras cruel.
Senku se abstuvo de contestar ante la afirmación, se limitó a suspirar con fuerza, dejándose caer aún más en su asiento, como si las palabras de Tsukasa lo hubieran golpeado directamente en el estómago. Su incredulidad se había convertido rápidamente en culpabilidad. Había olvidado todo el asunto de las confesiones porque ya no eran relevantes para él.
-No trato de herir tus sentimientos, Senku. Eres mi amigo.- Confesó el castaño con una sonrisa. —Pero creo que deberías ver esto desde la perspectiva de alguien más. Ella tenía miedo.
Senku alzo una ceja y miro al chico de forma inquisitiva.
-Lo más seguro es que ni siquiera te habrías permitido conocerla de la manera en la que lo haces ahora. No la habrías dejado entrar en tu corazón de la manera en lo que ya lo ha hecho.- Afirmó Tsukasa con seriedad. —Es momento de que tú también hagas algo Senku, ella ya ha hecho la mayor parte de la historia…¿Qué harás tu?
Senku se quedó en silencio unos momentos.
-Todo depende de ti ahora…y de la decisión que tomes con respecto a tu futuro.- Tsukasa le sonrió mientras se ponía de pie y dejaba una cantidad de dinero sobre la mesa. —Cualquiera cual sea tu decisión, asegúrate de que esta no te llevara al arrepentimiento. Nosotros estaremos siempre para apoyarte en tu camino.
Sus reuniones con K se detuvieron después de la discusión que había tenido con Tsukasa. Le había dicho a la chica que necesitaba una semana para resolver unos asuntos.
Ella lo había tomado para bien y la semana había pasado con relativa tranquilidad.
Senku sabía cuál era su decisión final. Ese día se reunió con K de nueva cuenta.
Ella lo saludo, desde el otro lado de los tanques, pero esta vez no hubo contestación por parte del chico.
En algún punto, Senku dejo escapar un sonoro suspiro. Fue entonces que se dio cuenta de los nervios que recorrían su cuerpo, todo había sido más sencillo mientras planeaba lo que iba a decir, pero todo parecía irse por un tubo cuando tenía que enfrentar la situación real.
-¿Te encuentras bien, Senku?- le preguntó K con nerviosismo.
Después de un tiempo, las palabras de Tsukasa seguían haciendo eco en su cabeza, como un constante recordatorio de la situación.
Tomo una bocana de aire y hablo por primera vez desde que había llegado.
-Me iré a los Estados Unidos el siguiente año-
Ta dann
Ya lo tenía listo el capítulo pero siempre los reviso por cualquier cosa.
Al fic le quedan unos capítulos porque tengo unos hilos sueltos en la historia que quiero resolver, como el hecho de que Senku ha visto a Kohaku con Tsukasa, o que es la chica con la que se tropezó o que Chrome le llama gorila y "K" le revelo ese apodo.
Unas cositas que quiero resolver y después darle su final a la historia.
Esta semana estuvo movidita por el trabajo, pero créanme que ya me hacía falta trabajar. Mi cabeza y cuerpo tienen que estar activos en algo o sino exploto.
Disfruten el capítulo y nos vemos en el siguiente.
Pd. Ya estoy escribiendo El científico y la zapatilla de cristal e Inmune a Cupido.
