Disclaimer: Los personajes no son míos, pertenecen a Riichiro Inagaki & Boichi. La historia de "Una carta inesperada" es de mi autoría.


XVII

Byakuya estaba vuelto loco; yendo de un lado a otro sin parar, lloriqueando la mayor parte del tiempo, aferrándose a estar pegado a él como si no tuviera otra cosa que hacer.

Senku entendía la tristeza de su padre, pero no se iría para siempre. Además de que Byakuya viajaba varias veces a la NASA por trabajo. Por lo que podrían verse durante ciertos meses en el año. Sin embargo, era difícil quitarle esa aura de tristeza que cargaba con tanto pesar.

Senku se preguntaba si las cosas cambiarían con su viaje.

No estaría por un largo tiempo en Japón, y los cambios siempre significaban grandes cosas. Uno no podía saber exactamente las consecuencias. Pero, no estaba arrepentido de su decisión.

Xeno fue muy específico en cuanto a las actividades que estaría realizando, al mismo tiempo que llevaría algunas clases universitarias para no atrasarse para cuando regresara a Japón.

Estaba emocionado, parte de ese sentimiento fue lo que le había permitido olvidar por algunos instantes lo ocurrido con K, y es que tener tantas cosas en que pensar lo había llevado a la conclusión de que no sabía cómo sentirse realmente con ese tema pendiente, quizá nunca terminaría de entenderlo. Por ello prefería concentrarse al diez billones por ciento en su nueva etapa.

Tsukasa fue quien le dijo que dada su decisión, era mejor concentrarse en lo que era importante para él.

Taiju y Yuzuriha se mostraron emocionados ante la noticia de su amigo. Ambos se quedarían en Japón. Taiju entraría a estudiar ingeniería agrónoma, mientras que Yuzuriha incursionaría en el mundo de la moda. La castaña ya había comenzado a moverse dentro del mundo del espectáculo para conocer artistas de renombre.

Senku no podía estar más contento por ambos.

En cuanto a los demás; Gen ya era bien conocido como mentalista y mago, Ryusui se haría cargo del conglomerado Nanami y estaba seguro de que aquel emporio crecería aún más de lo que ya era, Ukyo daría clases en unidades marítimas del ejército, Tsukasa también estaba decidido a convertirse en profesor de artes marciales, siendo uno de los luchadores más fuertes era considerado casi como un idol dentro de aquel mundo.

Estaría lejos por una buena temporada y buscaría los momentos libres para poder estar en contacto con cada uno, su orgullo no le permitía expresar aquello en voz alta. Pero, los extrañaría.

Los escenarios seguían amontonándose en su mente, una por una. Sentía que la cabeza le iba a estallar en cualquier momento, mientras limpiaba la habitación lo más que podía. No necesitaba mucho, pero quería llevarse todo lo necesario.

Al abrir su cajón del escritorio, visualizo aquellos sobres.

Su mano se congelo en la manija del cajón. Deseando cerrarlo casi en el acto, pero no podía hacerlo.

¿Por qué no se había desecho de ellas?

Ahora estaban ahí, como si desearan burlarse de él.

Soltó un suspiro, se apoyó con cansancio sobre el escritorio y paseó su mirada de nuevo por aquellas cartas. Sabía que era inútil mantenerlas guardadas, después de todo, no las necesitaría después.

Sonrió con amargura, mientras tomaba aquel puñado de cartas y los tiraba al cesto de la basura.

—Soy un imbécil— susurró, rascando su oído como de costumbre. —En un diez billones por ciento.


La ceremonia de graduación paso de manera rápida para algunos, otros querían que no acabara nunca. Para Senku, eso daba igual.

Le dolían las piernas y tenía ganas de comer ramen. La noche anterior había tenido que terminar de preparar todas sus cosas y podía decir que esa semana había resultado ser demasiado caótica. Byakuya aun no terminaba de asimilar que ya no estaría en casa y que vería su habitación vacía, tuvo que soportar el discurso sobre los cuidados necesarios que debería tomar, así como también de todos los peligros referentes ante una cultura totalmente diferente a la suya.

Senku se dijo a si mismo que solo sería cuestión de tiempo y poco a poco se terminaría adaptando, además, no es como si fuera a tener demasiado tiempo para hacer actividades allá. No tendría con quien hacerlas después de todo.

—Parece que hoy le dices adiós a este laboratorio ¿no es así? — dijo Tsukasa, mientras se colocaba a su lado.

—¡Eso no es problema para Senku! — gritó Taiju con gran entusiasmo, Yuzuriha a su lado solo sonrió ante la energía del castaño—¡Tendrá un gran laboratorio en la NASA! ¡¿Verdad Senku?!

—Deja de gritar grandulón— Senku rasco su oído mientras una mueca aparecía en sus labios— Volviendo a tu punto…la respuesta es sí, Xeno dice que es necesario tener un espacio propio.

—Me alegro por ti, Senku— le dijo Yuzuriha con una pequeña sonrisa— Hice algo para ti, para que nos recuerdes mientras te encuentres allá.

La chica sacó un paquete envuelto con un moño verde y se lo entregó. Senku lo aceptó con una sonrisa.

El regalo resultó ser una cobija bordada de un cohete espacial. Senku reconoció el diseño, era de los primeros en los que Yuzuriha había trabajado y en aquellos tiempos ella deseaba sentirse participe de los experimentos caseros que hacían.

—¡Tienes que tomar muchísimas fotografías Senku! ¡Contarnos todo acerca de las instalaciones y proyectos! — exclamó Chrome con ojos brillantes acercándose al científico —¡Quiero ver como es el espacio!... de seguro ellos tienen maquinas malotas para ver todo con gran claridad.

—¡Parece que el mini científico esta emocionado! — afirmó Ryusui, chasqueando los dedos —Es seguro que visitare a Senku en más de una ocasión.

—Eso es ser presumido, Ryusui-chan— Gen lo miró, ocultando su sonrisa detrás de sus manos —Entonces tendré que hacerle visitas a Senku-chan yo también…

—Ustedes no irán a ningún lado alborotadores— replicó el ojo rubí, sabiendo que ninguno de los dos lo escuchaba realmente.

Senku tomó asiento en uno de los bancos, y miró a todos mientras estos discutían sobre cuando visitarían a Senku o la programación de horarios para poder hablar todos al mismo tiempo. Parecían emocionados con la idea de dejar la preparatoria y comenzar otro camino nuevo, después de todo, eran un grupo bastante unido.

Aquello era una distracción para su mente. Seguía teniendo una sensación de vacío, pero hacia todo lo posible por empujarla hasta lo más recóndito de su cabeza.

O al menos eso era lo que intentaba hasta que escucho con más atención la conversación que se llevaba a cabo frente a él.

—Tengo que irme, Ruri me está esperando junto con la gorila…

¿Gorila?

—Eso no es muy agradable Chrome— la voz de Yuzuriha lo devolvió a la realidad.

—Ella tiene la fuerza y actitud de uno…— Chrome tuvo la decencia de lucir avergonzado— Le he dicho de esa manera desde que somos unos niños…

Senku se puso de pie con rapidez.

—¿Dijiste gorila? — preguntó con voz trémula, mientras caminaba los pasos que lo separaban del castaño— ¿Cómo es que la conoces?

Supo que estaba en lo cierto cuando el cuerpo de Chrome se estremeció ante la pregunta. El castaño conocía a K, y si lo pensaba detenidamente entonces el chico siempre supo quién era la persona de las cartas. Senku había hablado con ellos sobre el asunto y Chrome jamás había mencionado algo al respecto.

—Tengo que irme…— murmuró el castaño, ofreciéndole una sonrisa de disculpa se giró y trato de emprender su camino hacia la puerta, pero fue detenido por Gen y Ryusui, quienes parecían claramente entretenidos por la situación.

—¿Siempre supiste de quien se trataba la persona de las cartas? — inquirió Senku, lentamente— ¿Por qué nunca lo dijiste?

Notó la mirada indecisa de Chrome, y supo que era algo más allá de solo guardar un secreto. No estaba molesto por el hecho de que nunca lo hubiera mencionado, más bien sentía que podría conocerla antes de irse.

—Ella me hizo prometer que nunca te lo diría…— respondió Chrome, con un tono de voz demasiado bajo— Hice mi mayor esfuerzo dado que soy pésimo para las mentiras…nos conocemos desde muy pequeños, crecimos juntos.

Todos en la habitación ahogaron un exclamación. El castaño mantenía una mirada asustada, mientras contemplaba a todos a su alrededor.

Senku suspiró con agotamiento. No había notado que todos los ojos se encontraban sobre él, volviendo el ambiente un tanto incómodo. Sin soportar más las miradas de aflicción sobre él, soltó una ligera risa, mientras rascaba su oído como de costumbre.

—Si ella te hizo prometer algo como eso…entonces será mejor que lo mantengas de esa forma.

Se preguntó si era la decisión correcta el simplemente dejar ir esa oportunidad. Pero Senku sabía que el aspecto característico de Chrome era la lealtad. Por mucho que llevaran trabajando juntos, el castaño jamás traicionaría a alguien.

—¿Estás seguro de no querer conocer su identidad? — le cuestionó Tsukasa con interés.

Algo extraño.

—Nah…me iré el día de mañana, no tiene caso saber algo como eso en estos momentos. Ha pasado un tiempo y ambos jamás dimos un paso adelante.

Escuchó como Tsukasa se alejaba sin decir ni una palabra.

Cerrando sus ojos, dejo ir ese pensamiento inquieto que comenzaba a formarse en su mente.

Ya no tenía caso preocuparse por ese asunto.


Se nos va el Senku.

¿Me extrañaron?

Yo tenía muchas ganas de ya subir este capítulo, he tenido semanas difíciles en el trabajo. Siento que se está volviendo toxico…pero tengo que trabajar. Llego muy cansada todos los días y lo único que quiero es dormir.

En fin, no vengo a contarles mis trágicas historias.

Mañana subo el siguiente y último capítulo de este fic. Perooooo…tendrá su epilogo y un pequeño extra.

Hasta pronto~~~