Disclaimer: Los personajes no son míos, pertenecen a Riichiro Inagaki & Boichi. La historia de "Una carta inesperada" es de mi autoría.


XVIII

"Xeno: Todo está listo para tu llegada, estaremos esperándote en el aeropuerto"

Senku veía el mensaje en su celular con una sonrisa orgullosa. Ya tenía sus cosas empacadas y el vuelo saldría en algunas horas, estaba preparado para ello. No quería retrasarse de ningún modo, tenía el plan marcado en su mente por lo que prefería seguirlo al pie de la letra.

El ruido de la puerta abriéndose le alerto de la nueva presencia en su habitación.

—¡Mi hijo me abandona! —

Senku rodó los ojos ante el grito de Byakuya y sus constantes lagrimeos.

Su mañana ya era lo suficientemente estresante como para agregar los lamentos sin sentido de su padre. Esa mañana se había levantado demasiado temprano, alegando que quería pasar el mayor tiempo posible con él antes de tener que dejarlo en el aeropuerto. Byakuya había preparado el desayuno con demasiado esmero, también tenía ordenadas todas las maletas de Senku en el auto, Senku se dio cuenta que había escondido su pasaporte, por lo que también tuvieron una persecución para que se lo devolviera. Terminando con un Senku ocultando su documentación de las manos resbaladizas de su padre.

—Siempre tan dramático— dijo Senku, mientras respondía el mensaje de Xeno— Te veré en unos meses cuando llegues para tu nueva misión.

—Eso no evitara que extrañe a mi hijo todos los días— replicó Byakuya con un puchero en sus labios.

Senku arqueó una ceja, y una pequeña sonrisa cruzó por su boca.

—No tienes remedio viejo.

—¿Tienes todo listo? — preguntó una vez que se hubo calmado.

Ambos veían la televisión con el pretexto de hacer un poco de tiempo. Su vuelo salía hasta las 7 pm, así que tenían algunas horas de tiempo libre.

Senku ya se había despedido de todos sus amigos y compañeros. El papeleo de la preparatoria estaba terminado y su futuro en una universidad también estaba arreglado. Tenía sus ventajas ser uno de los alumnos del más grande científico de la NASA.

—Ya está todo preparado, no iba a irme si algo no estaba arreglado— comento, mientras se encogía de hombros de manera despreocupada.

Por el rabillo de ojo noto como Byakuya pensaba decir algo más, pero pareció arrepentirse y continúo mirando el televisor. Senku sabía que deseaba preguntarle sobre la chica anónima. Para Senku, ese era un tema que estaba deseando evitar, cada vez que su mente lo recordaba, se esforzaba por mantener su cabeza ocupada en otros asuntos. Es por eso por lo que se había desecho de las cartas y había guardado el regalo de la tabla periódica en lo más recóndito de su armario.

Eso había ayudado un poco a menguar todo el ajetreo de sus sentimientos.

—Hable con ella sobre mi decisión— le dijo, Byakuya lo miro con ojos desorbitados ante la revelación— ella seguía con la idea de no dejarme saber quién era…creo que jamás entenderé esa decisión absurda, por lo que, me di a la tarea de decirle que me iría a los Estados Unidos— Senku guardo silencio durante un momento antes de continuar— Confesé lo que sentía…aun cuando mi cabeza me decía que no tenía que hacerlo…que era una pérdida de tiempo enrollarse en una relación de esa clase— dejo escapar un suspiro cansado— ella me deseo éxito y ahí fue donde termino todo…creo que desde un inicio jamás tuvo la intención de decirme quien era ella.

Y vaya que había buscado por todos sitios. Chrome seguía negándose a revelarle el nombre de K, así que busco en las redes del castaño, pero este no tenía ninguna información útil. Todo lo que tenía Chrome era relacionado a la ciencia, ni siquiera tenía fotos con la que era su novia. Así que se volvió una búsqueda sin sentido después de una hora.

—No soy alguien que pueda darte consejos de estos temas hijo— se excusó Byakuya, pero mantenía una sonrisa en su rostro— algo me dice que esto no terminara mal.

Senku lo miro, como si de repente al mayor le hubieran brotado dos cabezas más.

—Me voy hoy viejo, por si no lo habías notado.

—Vamos Senku, no seas tan negativo.

—No lo soy…solo soy realista.

Se dio la vuelta, posando sus ojos en el televisor pero sin verla realmente.

—El primer amor siempre es un desastre…— bromeó Byakuya ante el silencio del científico— Y el que jamás se olvida.


La decisión de Senku había caído como un balde de agua fría sobre Kohaku, jamás habría imaginado aquella tarde, que la gran noticia del chico era acerca de su futuro estudiando en los Estados Unidos. En el fondo, ella sabía que algo como aquello podría suceder. Senku era alguien formidable en la ciencia, no era difícil pensar que las grandes mentes deseaban tenerlo a su lado. Dudaba que su cabeza pudiera soportar con ese dolor, ella había sido una completa tonta, egoísta e infantil chica, quien no había mostrado su rostro ante la persona que más quería.

El arrepentimiento era la peor sensación que podía tenerse ante una elección ya tomada.

Se pregunto si la decisión de Senku habría cambiado si ella hubiera salido de los tanques aquella tarde.

¿Se habría quedado en Japón?

Kohaku sonrió con amargura.

La respuesta era más que obvia.

Ella jamás habría permitido que Senku dejara ir sus sueños, el chico era terco y ambicioso, Kohaku estaba segura de que el lograría todo lo que se propusiera.

No supo porque, pero gruesas lagrimas comenzaron a caer por sus mejillas. Los días sin la voz de Senku se volvían cada vez más pesados, esa parte del día que le daba el toque de felicidad se había esfumado.

Habían pasado un par de días y cuando vio a Senku en la graduación, quiso acercarse a él y decirle todo. Pero nuevamente algo la detuvo de hacerlo, seguía sin entender muy bien lo que era. Chrome trato de mantenerse apartado debido a que Senku ya sabía que la conocía. Fiel a su palabra de no revelar el secreto, el castaño no había hablado con ella durante la ceremonia.

A pesar de eso, su vista se había mantenido en Senku por momentos, no quería parecer una acosadora. En su ropa, mantenía la última carta que deseaba entregarle…al final no pudo dársela.

Algo dentro de ella le decía que esa carta sería la primera que Senku no leería, era mejor no arriesgarse a la opción más dolorosa.

Es por ello por lo que ahora sostenía entre sus dedos aquella última carta que escribió para él.

—Deberías dársela.

Kohaku escucho como su hermana ingresaba en la habitación y tomaba asiento a su lado en la cama. Se giro solo para encontrarse con los familiares ojos azules de Ruri. Su rostro delicado estaba lleno de angustia mientras la miraba.

Su pecho de oprimió ante la idea de causar estrés a su hermana.

—Ya es tarde— respondió, ahogando un suspiro— Quería dejársela en su casillero…pero algo me decía que no sería leída.

La tensión se hizo palpable a su alrededor.

—Nunca es demasiado tarde Kohaku…—su voz sonaba conciliadora, mientras se acercaba aún más a ella y posaba sus manos sobre las de ella— Jamás hubiera imaginado que mi hermanita cayera en el conformismo.

Kohaku dio un respingo ante lo último.

—Siempre pensé que entre las dos…tú eras la más fuerte— continuo, sin esperar una respuesta por parte de ella— Jamás te dabas por vencida con algo, sin importar si esto iba en contra de los deseos de nuestro padre.

—Éramos unas niñas…

—Y aun siendo una niña— interrumpió Ruri con voz calmada— jamás dejaste que algo derribara tus objetivos…¿algo como esto te detendrá?

Kohaku hizo una mueca, negándose a responder.

—Yo realmente no se si este es un encaprichamiento tuyo…o es una persona que se volvió especial para ti, Chrome me ha hablado varias veces de este chico Senku, y parece ser una persona sumamente habilidosa e inteligente— comentó Ruri sin dejar de mirarla, esperando una reacción de su parte— Ninguna de las dos podemos saber el futuro, pero no creo que debas quedarte de brazos cruzadas y volverte una conformista…

—¿Qué?

—Lo que oyes Kohaku…no sé qué sucedía en tu cabeza para no decir quien eras, me parecía una idea irracional. Tuviste miles de oportunidades, incluso cuando el confeso estar interesado en ti— su tono cambio rápidamente a uno de reprimenda, Kohaku jamás había visto a su hermana de aquel modo— Pero en lugar de eso…decidiste que lo mejor era dejarlo atrás.

—Era lo mejor para…

—¿Ambos? — terminó, Ruri arqueó una ceja— Eso no era lo mejor para ambos, puede que Senku no cambiara su idea de irse al extranjero, pero al menos él sabría que tendría a alguien que lo esperase a su regreso o al menos que podría seguir en contacto con la chica que se volvió especial para él.

Sus ojos vagaron por la figura de su hermana mayor hasta la carta que sostenía entre sus manos.

Una gota bajo por la sien de Kohaku dándose cuenta de la realidad detrás de las palabras de su hermana mayor.

—Diablos…

—Aun tienes tiempo…no digo que él dejara atrás la idea de irse, pero creo que ambos tendrán paz al conocerse y quizá el destino juegue a su favor. Solo tienes que poner de tu parte. — musitó, mirando el reloj que estaba colocado en el escritorio— el vuelo de Senku sale a las 7 pm, tienes el tiempo contado si tomas en cuenta que abordan el avión con anticipación…Chrome me dijo que Senku era muy estricto en cuanto a los horarios.

Diez minutos después, se encontraba corriendo por las calles de Japón en dirección al aeropuerto.

Tenía tiempo, aun podía alcanzarlo. Lo bueno de practicar artes marciales es que su velocidad había aumentado muchísimo, por lo que era cuestión de minutos para que llegara al lugar.


—¿Se ha ido?

Ruri miro a un curioso Chrome detrás de ella, podía decir con seguridad que el castaño estaba preocupado por su hermana, y es que la lealtad del chico se había mantenido hasta el último instante. Era una de las tantas cualidades que amaba de su científico.

—Si…se ha marchado hace ya algunos minutos— contestó con calma, mientras tomaba asiento en la cama de Kohaku— realmente he tenido que decirle un par de cosas que me contradecían…pero de no haberlo hecho, Kohaku jamás habría intentado llegar hacia Senku.

Chrome resopló una risa.

—Esa gorila jamás se daría por vencida con algo.

Ruri lo miro, encogiéndose de hombros.

—Estaba a punto de hacerlo por primera vez en su vida.

—No creo que Senku se retracte de su decisión aun así…

—No tiene que hacerlo— añadió Ruri— Solo necesitan verse para que todo encaje en su lugar.

—Puede ser.

A Ruri realmente le molestaba la manera en la que tuvo que manejar la situación, ella había estado en contra de la situación que su hermana traía con el científico. Sabía que tarde o temprano las cosas se volverían complicadas, pero algo que no soportaba en lo absoluto, era escuchar el llanto de su hermana menor.

Kohaku había hecho un millar de cosas para ella cuando su enfermedad había atacado por completo el cuerpo de Ruri; desde trabajar con su padre para ambos pagar los tratamientos, hacer trabajos extra y balancearlo con las clases, los quehaceres del hogar, cocinar todos los días, ayudarla a no sobre esforzarse.

Jamás sabría como devolver todo lo que su hermana había hecho por ella. Aunque Kohaku le haya dicho miles de veces que eso no era necesario dado que no lo hacía como una obligación, sino porque realmente amaba a su hermana mayor.

Por esa razón, había decidido tener aquella pequeña charla con Kohaku. De alguna u otra manera, algo le decía que todo terminaría de la mejor manera para todos. Ya después se disculparía con su hermana por el tono utilizado anteriormente.


Senku dejo vagar su vista por el aeropuerto, el lugar estaba a reventar de gente. Todos apurados con maletas en mano, gente gritando y varios niños corriendo entre los asientos de espera como si se tratara de un parque de diversiones. Decir que estaba irritado era poco, el ruido ensordecedor lo volvía particularmente quisquilloso, el clima se había vuelto húmedo y sentía el sudor bajar por su frente.

Se alegro de haber encontrado un lugar un tanto alejado del ruido para esperar su vuelo.

Byakuya lo había dejado en el aeropuerto hacía ya una hora. En el fondo sabía que fue un poco cruel no permitirle que lo acompañara antes de abordar el avión, pero también sabía que su padre habría armado un escándalo de tamaño colosal cuando lo viera desaparecer por el pasillo de abordaje. Lo conocía como la palma de su mano y no quería tener que regresar para calmarlo, o en el peor de los casos, evitar que los guardias de seguridad se lo llevasen.

Sonrió antes de dejarse caer un poco más en el incomodo asiento.

Decir que estaba intranquilo era un eufemismo. La realidad era que sentía demasiados nervios, estaba a punto de dejar por un tiempo el lugar que lo vio nacer y crecer. Nunca había esperado que ese día llegaría tan pronto, fue la noche anterior en la que se dio cuenta que muchas cosas cambiarían y no estaba seguro de como eso podría afectarle. De lo que si estaba seguro, era de que jamás se arrepentiría de la decisión que había tomado.

"Pasajeros del vuelo 219 con destino a Virginia, Estados Unidos favor de ir acercándose a su pasillo para abordar"

Senku levanto la cabeza al escuchar aquella voz por los altavoces y se levantó de su asiento y tomo el equipaje de mano que traía. Sentía sus pies un poco pesados mientras recorría el lugar esquivando a la gente a su alrededor. Estaba agotado y sentía que dormiría durante gran parte del viaje en cuanto despegaran.

El chico sonrió, algo más tranquilo.

Consiguió abrirse paso entre la multitud hasta visualizar su pasillo de abordaje, ya tenía el resto de sus maletas documentadas y había pasado por los tediosos procesos de los aeropuertos.

—¡SENKU!

El ojo rubí se detuvo en seco al oír aquel grito llamándole. Ladeo la cabeza hacia la voz que había hecho aquel estruendoso grito, encontrándose con una mirada llorosa por parte de Taiju y la sonrisa amable de Yuzuriha. Detrás de ellos se encontró con todos sus amigos y su padre, viéndolo con orgullo y tristeza mal disimulada.

—No grites grandulón— comentó, mientras rascaba su oído— Nunca puedes evitar hacer un escándalo de la situación ¿verdad?

Taiju no respondió, en cambio se tiró a llorar en los brazos de una confundida Yuzuriha.

—¿Preparado? — le preguntó Gen, acercándose lentamente al científico. El chico de cabello bicolor sonrió de manera escalofriante mientras lo veía— Estados Unidos es un país enorme, no te pierdas Senku-chan.

—No seas ridículo mentalista.

—Tiene razón Senku— replicó Ryusui, interrumpiendo cualquier posible contestación por parte del mentalista— Ese país está lleno de trampas…no caigas en ninguna tentación.

—Es Senku de quien hablamos, recuerden eso chicos— Tsukasa los miro a ambos, Ryusui hizo ademan de añadir algo más, pero la mirada del castaño lo hizo callar— seguramente le irá muy bien.

Senku observó la pequeña discusión que surgió entre todos sobre los posibles peligros del otro continente; Ukyo los miraba de manera divertida sin emitir comentario alguno, Yuzuriha trataba de calmar a un desconsolado Taiju, Tsukasa tenía una postura relajada, Byakuya estaba pegado a su lado reclamándole por querer hacer que se quedara en casa – cosa que Senku sabía que al final no haría- por último, el dúo problemático donde ambos trataban de decidir los mejores lugares para visitar de vacaciones.

"Segunda llamada para los pasajeros del vuelo 219 con destino a Virginia, Estados Unidos favor de ir acercándose a su pasillo para abordar"

El alboroto de todos ceso cuando escucharon la voz por los altoparlantes.

—¡Ku-ku-ku! —rio Senku, mientras hurgaba en su oído con una sonrisa burlona en su rostro— Parece que ahora si tengo que irme.

Senku sonrió mirando a todos una última vez.

—Te veremos pronto Senku— exclamó Taiju con fuerza mientras abrazaba a su amigo con fuerza. Senku hizo una mueca y exigió en voz alta que lo soltara antes de morir asfixiado por los brazos del grandulón.

Uno a uno fue despidiéndose de manera adecuada y todos vieron con tristeza como Senku caminaba hacia el frente, para por fin subir al avión.

Al menos hasta que notaron un borrón rubio pasar sobre ellos a gran velocidad.

Todos se quedaron perplejos a excepción de Tsukasa, quien se mantenía un poco atrás, siendo consciente de lo que ocurriría a continuación. Una leve sonrisa apareció en sus labios, dándose cuenta de que al menos Kohaku por fin se había decidido sobre lo que tenía que hacer.

—¡Senku!


Kohaku no sabía si tenía oportunidad alguna con Senku después de lo que había sucedido. Pero no se iba a detener, no después de poner todo en orden en su cabeza y haber dejado toda esa inseguridad detrás.

—¡Senku! — gritó, esperando que Senku la escuchara.

El chico se tensó visiblemente pero no volteo de inmediato hacia ella. Las manos de Kohaku se aferraron a la carta en sus manos y sintió como su cuerpo entero temblaba de anticipación, sentía un enorme nudo en la boca del estómago.

Había corrido durante lo que pareció una eternidad, tomando atajos y saltando muros con el fin de llegar antes de que el abordara el avión. Estaba sudorosa y agitada por la carrera, fue casi un reto encontrar a Senku dentro del aeropuerto, lo había logrado gracias a los gritos incontrolables de Taiju.

Todavía sentía su lengua pesada y sus nervios comenzaban a apoderarse de ella, pero no podía echarse hacia atrás, no esta vez. Era raro y emocionante a la vez, durante tanto tiempo había soñado con que Senku por fin la viera a los ojos y tardo algunos segundos en darse cuenta de que eso sucedería en ese mismo instante.

Kohaku parpadeo y se obligó a si misma a respirar de manera profunda.

Después de lo que pareció una eternidad…Senku giro su cuerpo con lentitud. Vio como respiraba hondo, mientras levantaba su mirada hacia ella.

El tiempo pareció detenerse justo en ese momento.


Senku sintió su lengua pesada mientras trataba de hilar sus pensamientos. Quería decir algo, pero las palabras no salían y sus garganta se había cerrado.

Ella le dirigió una mirada ligeramente asustada, con el rostro marcado por la anticipación. Trago saliva con dificultad y obligo a su cuerpo a moverse.

Fue entonces que la reconoció.

Era la misma chica con la que había visto a Tsukasa hablar en varias ocasiones, la misma chica con la que había chocado en el pasillo aquella tarde. Ella a quien reconocía ver en ciertas ocasiones en por los pasillos.

Un pequeño flashback vino a su cabeza, reconoció esa cabellera rubia cuando él estaba en una máquina de bebidas y ella estaba a su lado. Mirándolo de una manera incomoda. Recordaba haber girado y caminado lejos del lujar, con aquellos ojos azules pegados a su espalda.

K siempre estuvo cerca suyo.

Intento no mostrar su frustración, pero sabía que era poco probable ocultarlo por más tiempo. Esa chica era a quien había visto muchas veces y ahora resultada ser quien le había dejado aquellas cartas. Senku pensó que quizá se trataba de una estúpida broma, pero no podía serlo…no cuando sabía que esa voz era irremplazable.

De repente, el cuerpo de Senku se sintió nervioso.

—Senku— dijo ella de manera suave, acercándose con cautela hasta donde él estaba.

—Vaya manera de revelar tu identidad leona— contestó él con una ligera sonrisa en su rostro.

Senku sabía que no tenían demasiado tiempo, en unos minutos harían la última llamada para subir al avión y entonces seria momento para que dejara aquel lugar. Se preguntaba por qué ella decidió presentarse hasta aquel momento, porqué Tsukasa jamás le dijo que la conocía, porqué Chrome tampoco dijo nada en todo ese tiempo.

Pero no había vuelta hacia el pasado. Desgraciadamente esa ciencia aun no existía.

—Desearía…—comenzó a decir ella con una pequeña sonrisa que distaba de ser alegre— desearía haber hecho las cosas de manera diferente…— eso atrajo la atención de Senku, la miro esperando a que continuara— creo que por mucho que busque en mi cabeza, no tengo justificación alguna sobre lo que hice. Te lastime y me lastime a mí misma, pero no me arrepiento de nada Senku.

Y Senku no esperaba que lo hiciera, a decir verdad, ya no había cabida para los arrepentimientos o los hubiera.

—No hiciste nada malo leona…

—Kohaku

—¿Qué?

—Mi nombre es Kohaku—

Senku no pudo evitar soltar una carcajada.

—Kohaku…— el nombre se sentía bien entre sus labios— Ese nombre es perfecto para ti…

Dirigió su mirada hacia ella y sus ojos chocaron nuevamente. Senku estaba sorprendido por la intensidad de aquellos ojos, nunca pensó que conocería el rostro de aquella persona de las cartas anónimas. Parecía algo tan lejano y ahora estaban frente a frente. Como siempre debió ser.

Kohaku sonrió, recuperando un poco el brillo en su mirada.

—No vine aquí a detenerte Senku— comenzó a decir, esta vez con una postura más decidida— pero tampoco podía dejar que todo terminara, sé que te iras a los Estados Unidos y eso me parece lo más grandioso del mundo— se acercó con pasos lentos hacia él— ¿Sabes Senku? Puede que no sepamos mucho el uno del otro, pero siento que esto no será un adiós para nosotros. Eres una de las personas más importantes que tengo en mi vida. Quiero verte triunfar como el científico más exitoso de este planeta— Kohaku le observo con intensidad— Pero tampoco estoy dispuesta a quedarme con el título de la chica de las cartas o la de una simple amiga…ten eso en mente. Así tenga que conquistarte de nuevo a distancia, creo que lo lograre. Además... — alzó su celular en una de las manos, agitándolo levemente frente a su rostro— Creo que ya podemos dar el paso a las videollamadas ¿no crees?

Senku estaba tan sorprendido que tardo segundos en reaccionar. Una enorme sonrisa apareció en su rostro segundos después.

—Diez billones de puntos para ti leona.

La voz de los altoparlantes volvió a sonar.

Senku se tragó un suspiro antes de centrar su atención de nuevo en Kohaku.

Pero no tuvo tiempo de reaccionar cuando sintió unos suaves labios sobre los suyos y los delgados brazos de la rubia alrededor de su cuello.

¿Quién diría que tendría su primer beso en medio de un aeropuerto?

¿Qué era eso? ¿Una maldita película de comedia romántica?

Dejándose llevar por el momento, enrosco suavemente uno de sus brazos alrededor de la cintura de Kohaku y correspondió de manera torpe aquel beso. Podía escuchar los gritos y alaridos de sus amigos justo detrás de ellos. Mas eso no tenía importancia alguna.

Después de lo que pareció una eternidad, ambos se separaron con sus rostros sonrojados y la mirada perdida.

—Esto es solo un "hasta luego" — murmuró Kohaku suavemente sobre sus labios.

—Puedes apostar por ello leona— dijo Senku, sintiendo como ella lo abrazaba nuevamente con fuerza.

La dejo ir, tenía que hacerlo por ahora.

Antes de que pudiera decir algo más, ella coloco un sobre en sus manos.

Una carta.

—Tómalo como la última carta que escribiré— dijo Kohaku, para luego robarle un pequeño beso.

Senku esbozo una pequeña sonrisa: —Quiero seguir recibiendo cartas leona…


Kohaku observó con pesar como Senku abordaba el avión y después de un tiempo este despegaba.

Los amigos de Senku se acercaron con curiosidad a conocerla, de igual manera lo hizo el padre de Senku. Byakuya era una persona demasiado agradable. Incluso había ofrecido a invitarla a su casa para hablar y así poder realizar llamadas a Senku juntos.

Después de un tiempo, todos se fueron retirando.

Pero ella no podía hacerlo.

Aun sentía un ligero pesar en su pecho.

Una pequeña lagrima bajo por su mejilla.

Ese no era un adiós para ambos.

No lo seria.


Agradecimientos.

Cuando comencé esta historia, sinceramente no pensé que mucha gente la leería. Soy alguien que ha escrito historias desde los diez años. La plataforma naranja fue un enorme impulso para mí, pero cuando algo no va como la gente quiere, la comunidad se vuelve demasiado toxica.

Yo conocía fanfiction desde hace muchísimo y cuando me animé a escribir aquí, no pensé que mis historias serían tan bien recibidas

Solo me queda agradecer infinitamente a los lectores por sus comentarios, sus votos, su apoyo. Muchas gracias a todos.

Sus comentarios y buena vibra me hacían querer escribir.

Este no es el final. Tengo muchísimas historias preparadas de esta linda parejita.

Aún falta el epilogo y el extra de esta historia. No se preocupen.

De nuevo…muchas gracias.

Nos vemos pronto~~