Disclaimer: Los personajes no son míos, pertenecen a Riichiro Inagaki & Boichi. La historia de "Una carta inesperada" es de mi autoría.
EPILOGO
Había un solo nombre en su mente: Minami Hokutozai
Observó a la chica con gran interés. Tenía un gran cabello rubio, sus ojos marrones que miraban todo con suspicacia, sus movimientos eran fluidos y su rostro mostraba facciones delicadas, dignas de una reportera de la talla de Minami.
La chica parecía especialmente extrovertida, conocía a demasiada gente y estos la conocían a ella. Es por ello por lo que su curiosidad lo llevaba a pensar sobre ella en más de una ocasión. Claramente a distancia, lo menos que quería era que ella pusiera su atención sobre él
Senku no necesitaba más problemas de los que ya tenía.
—¿Descubriste algo? — preguntó una voz a su lado.
Soltó un suspiro, metiendo las manos en los bolsillos de su bata y apoyando su espalda en el escritorio detrás de él. La ventana de su laboratorio tenía un vidrio especial que no permitía que la gente del exterior pudiera mirar dentro de la habitación, eso le daba más privacidad.
—No mucho, es una reportera y fotógrafa reconocida, siempre en busca de nuevas y grandes noticias alrededor del mundo.
—Una persona extraordinaria.
Senku sonrió con malicia.
—Algo así…va por ahí buscando las mejores primicias y además conozco por colegas su reputación, es por ello por lo que he tratado de mantenerme alejado de su ojo crítico.
—No creo que eso pueda mantenerse por mucho tiempo Senku.
Abrió la boca, dispuesto a replicar sobre aquella afirmación, pero entonces vio como Minami veía su laboratorio con especial interés, era más como si estuviera esperando a que él saliera del lugar para abordarlo inmediatamente.
—Lo que no entiendo es como descubrió la ubicación de tu laboratorio…¿Cómo es que los de seguridad permitieron la entrada de la prensa?
Senku se encogió de hombros, rascando su oído con desinterés.
—Tiene influencias en todos lados…es la opción más viable— contestó, ganándose un resoplido por parte de la otra persona.
—A mí no me dejaron entrar la primera vez que vine a visitarte…
—¿De verdad? —dijo, aparentando no recordar, aunque jamás olvidaría ese día en lo absoluto—¿Quién podría detenerte leona?
Kohaku lo miro ceñuda, pero pronto una sonrisa apareció en su rostro.
Kohaku y él tenían una relación. Después de estar un año en contacto por medio de llamadas y video, Kohaku y él habían formado un lazo aún más fuerte que antes. Era claro que tuvieron muchísimos retos por delante, la distancia al final siempre marco una gran diferencia, pero ninguno de los dos se dio por vencido en el camino. Senku se había acostumbrado totalmente a la voz y presencia de ella en su vida. En contra de toda suposición, ambos encajaban de manera perfecta. Los dos compartían los mismos objetivos, se apoyaban mutuamente y aunque en ocasiones peleaban, Senku siempre encontraría su camino hacia ella. Así como Kohaku encontraría la manera de dejar el orgullo de lado. Era muy difícil verlos a ambos separados, no podía evitar pensar la facilidad casi aterradora en la que ambos encontraban un balance perfecto en su vida. Mucha gente podría pensar que el aburrimiento marcaria el final de su relación, cuando era claramente lo contrario. Los dos encontraban nuevas aventuras en cada oportunidad, lo que ocasionaba que viajaran a muchas partes para cumplir con los experimentos e ideas de Senku.
En todo ese tiempo, ninguno de los dos había caído en la monotonía. Senku sabía que aquello jamás pasaría.
—Tus guardias lo intentaron muchas veces, no me dejaban pasar y repetían lo mismo como si fueran caseteras— respondió la rubia con evidente molestia.
—Creo que tampoco ayudo el que los amenazaras— replicó, haciendo que Kohaku le dedicase una mirada amenazadora. Levanto las manos en señal de rendición.
Volviendo al presente. Senku observó como la reportera se quedaba unos instantes más antes de caminar lejos del lugar.
—¿Harás algo al respecto?
Senku le dedico una mirada divertida.
—No…esta es mi venganza por jamás decirme la identidad de "K" — contestó y Kohaku no pudo evitar soltar una carcajada.
—Oh vamos Senku…eso fue hace años— Kohaku volvió a reír, Senku sonrió ampliamente y no pudo evitar acercarse y besarle con sentimiento. La rubia pareció sorprendida ante su arranque, pero no tardo en devolverle el beso. Senku llevo sus manos hacia la cintura de ella y la estrecho aún más hacia su cuerpo, haciendo que quedasen totalmente pegados.
—No me importa…el muy bastardo se lo tenía bien guardado— señalo el con falsa molestia en su voz— Mira que darme todos esos consejos sabiendo que él te conocía…
—Lo que a ti te molesta…— interrumpió ella con suavidad— es que descubriera a K antes que tú.
Senku frunció el ceño ante sus palabras.
—Eso fue un golpe bajo, leona.
—No seas llorón Senku…¿Cuándo le dirás a Tsukasa de su admiradora secreta? — preguntó Kohaku, tratando de cambiar el tema, pero el científico no parecía querer dar su brazo a torcer cuando respondió.
—Nunca
Las cajas seguían apilándose a su alrededor, Senku estaba ya agotado de solo pensar que tenía que desempacar todas y cada una de ellas.
Dejo con cuidado una de las cajas en el suelo, dejando escapar un suspiro de alivio. Aun sentía una ligera presión en la base de su espalda ante la cantidad de cajas que tuvo que cargar ese día, Aunque sus amigos habían ayudado en la mayor parte de la mudanza, sabía que el trabajo más exhaustivo estaba a punto de comenzar.
Kohaku insistía en ayudar, pero Senku no podía permitirlo. Esa leona estaba loca si quería cargar grandes cantidades de peso en su condición.
—No entiendo porque no me dejas ayudar…
—No comenzare esa discusión de nuevo, leona— espetó Senku desde la cocina, ganándose un resoplido por parte de la rubia.
Sabía de buena mano que estaba molesta, pero no daría su brazo a torcer por nada del mundo. Así tuviera que ganarse el enfado de Kohaku durante toda la noche, no dejaría que la leona cargara algo y se hiciera daño.
—No puedes tenerme sentada sin hacer nada toda la vida— replicó Kohaku, aun enfadada por el comportamiento de Senku.
—Te tendré de esta manera los siete meses restantes, Kohaku.
Kohaku soltó un suspiro, nunca era buena señal cuando Senku le hablaba por su nombre con aquel tono. Había aprendido a lo largo de los años cada comportamiento por parte del científico; sabía que comida era su favorita, cuando estaba emocionado o desconsolado, sabía que a Senku le fascinaba ayudar a las personas a su manera, que se preocupaba por todos aunque se esforzara por ocultarlo, cada expresión, su tono de voz, sus manías. Ella conocía todo por parte de él.
Se pregunto si algún día dejaría de descubrir cosas nuevas.
Muy en el fondo, algo le decía que siempre encontraría algo en él. No veía un final a corto plazo.
Su expresión debió ser lastimera, ya que tenía a Senku sobre ella en cuestión de segundos. Kohaku volvió a suspirar y pronto sintió las manos de él sobre su estómago redondeado.
—Se que detestas estar inactiva leona…lo es mejor que nadie— dijo Senku, mientras se arrodillaba frente a ella sin dejar de acariciar su estómago —Pero no quiero que corras algún peligro, no quiero que les pase algo a ambos…
Notó la frustración de Senku, su expresión seria y su tono apagado.
Kohaku no quería verlo de esa manera, no le dio tiempo de hablar de nuevo cuando coloco sus manos sobre el rostro de él y lo acerco hasta que sus labios se tocaron en un suave beso. Queriendo transmitir tranquilidad hacia él.
Después de todo, Senku tenía demasiadas preocupaciones y tensión sobre sus hombros. Desde el nuevo proyecto que se encontraba desarrollando con Xeno, el próximo viaje que tenía hacia Estados Unidos, el cual sería el primer viaje que haría sin ella acompañándolo, la mudanza a una casa más grandes, dejando el departamento que tanto querían atrás.
Y lo más importante.
El embarazo de los mellizos.
Senku no había parpadeado la primera vez que el ginecólogo les dio la noticia. Kohaku se había sentido nerviosa en toda la consulta y la expresión de Senku no había ayudado en lo absoluto. Pero ambos estaban felices, emocionados y asustados a morir.
No sobreesfuerzos y nada de estrés había dicho el médico. Senku lo tomo demasiado enserio.
—¿Quieres comenzar a desempacar lo más pequeño? —susurro ella, esperando que con eso Senku se sintiera más tranquilo.
El ojo rubí sonrió hacia ella.
—Claro que sí, leona
Senku cayó sobre el suelo agotado hasta los huesos, sentía el sudor bajar por su sien y sus brazos ya dolían demasiado. Temía por el amanecer debido a que todo su cuerpo protestaría de dolor. Kohaku seguía riendo sobre el sofá ante la expresión ceñuda de Senku.
—Esto no es gracioso…
—Claro que lo es…solo has abierto dos cajas y ya estás muerto de cansancio— contestó la rubia, sonriendo hacia el— No has mejorado tu condición en todo este tiempo.
—Prefiero usar mi cerebro para facilitar todo el asunto
Kohaku negó ante las réplicas y berrinches del científico, después de todo, siempre fue así. Kohaku y Taiju eran parte del equipo músculos; junto a Nikki, Magma y Tsukasa, este último ayudando cada vez que estaba libre de los torneos de artes marciales. Ukyo, Ryusui, Chrome y Gen eran parte del gran equipo de líderes científicos. Yuzuriha, Kaseki y Ruri eran parte del equipo de manualidad.
Se sentía demasiado feliz de poder formar parte de aquella familia tan unida.
Tomo una de las cajas que Senku había dejado a su alcance para que ayudara y tuviera una actividad para realizar. Comenzó a abrir la caja, escuchando los quejidos de Senku argumentando sobre odiar ese tipo de actividades.
Había varios portarretratos y fotografías sobre sus viajes, era una de las cosas que más adoraba hacer. Tenía miles de recuerdos y cada uno tenía un valor diferente para ella. Saco con cuidado cada uno de los objetos y los fue colocando a su lado. Pensó que ya había terminado cuando visualizo algo tremendamente familiar en el fondo de la caja.
Eran sus cartas.
—¿Sucede algo? — Senku pareció notar su rostro de sorpresa porque se puso en movimiento rápidamente hasta llegar a su lado. —¿Kohaku?
Kohaku no respondió, en cambio saco las cartas y se las mostro.
—¿Las has conservado durante todos estos años? — preguntó con voz temblorosa. Mentiría si dijera que no estaba feliz y sensible al mismo tiempo, esas cartas significaban el inicio de todo y durante un tiempo se hizo la idea de que estas habían desaparecido.
Senku sonrió con melancolía.
—Claro que las he conservado leona…no te mentiré, las tire en algún momento— señaló con las manos en alto— Byakuya decidió recogerlas y guardarlas, un día me hablo diciéndome que las cartas estaban a salvo —Senku rio ante el recuerdo— Esa vez le agradecí por haberlo hecho, esas cartas me llevaron a conocer a la persona más importante de mi vida y no cambiaría nada de eso por nada, leona.
Kohaku jadeó sin aliento y soltó un ligero sollozo antes de lanzarse a besarlo con fervor.
—Puedes ser demasiado romántico si te lo propones— masculló, sintiendo que las emociones la ahogaban.
—No me presiones, leona.
—Quiero muchos hijos
Senku se atragantó ante la inesperada declaración de Kohaku.
—¿Te estas escuchando? Ni siquiera han nacido los mellizos— señaló con obviedad aun con una mano sobre el estómago redondeado de la rubia— ¿Y ya quieres más?
—Solo imagínatelo…una casa llena de niños
Él soltó una carcajada ante la imagen que comenzaba a formarse en su cabeza.
—Eres alguien llena de sorpresas Kohaku…pero es una buena idea.
—¿Verdad que sí?
—Si…pero por ahora, esperemos un tiempo antes de iniciar con ese loco plan tuyo.
—Está bien.
Y ahora sí.
Me despido de esta historia que tantas cosas buenas me ha traído. Sigo sin creer el enorme apoyo y las palabras tan bellas que he recibido de la gente y su cariño hacia el fanfic.
Me inspiran muchísimo para seguir en esto.
Aquí les dejo este epilogo con momentos de la pareja tan querida por todos nosotros.
Cuando comencé esta historia, yo estaba en momentos difíciles de mi vida. Créanme que sigo en ellos, luchar contra la ansiedad y depresión es algo que no le deseo a nadie. Suelo escribir historias y novelas poco románticas, pero esta vez me decidí salir de mi zona de confort y vaya que lo hice. Esto me ayudo durante varios meses a dejar la ansiedad por un momento y de paso ayudarme a olvidar mis problemas. Así como también traerles un pedacito de mi corazón en cada palabra que está aquí plasmada.
Les mando un fuerte abrazo a todos y espero puedan acompañarme en las siguientes historias que tengo planeadas.
Los quiero~~
