"Este fic participa en el minirreto de junio para La Copa de la Casa 19/20 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black"

Protagonista: Dean Thomas

Tema: Bisexualidad

Palarbas: 398

Beta: Miss Lefroy Fraser


De chicas y chicos

Dean besó a Seamus, de la nada, por curiosidad más que otra cosa, antes de que su cerebro pudiera registrar lo que estaba haciendo. Y se alejó de golpe un segundo después, como si la culpa no hubiera sido suya. Cuando Seamus abrió la boca para decir algo, Dean salió corriendo.


—Lo entiendo, hombre —Seamus le dijo alegremente días más tarde—. Las cosas no han salido bien últimamente.

Se refiere a Ginny y a las otras tres chicas que intentó invitar a salir después.

Casi se lo dijo. Sobre la cuarta cita fallida con ese chico Slytherin que le sonreía en los corredores y que le había pedido ir a Hogsmeade juntos. Dean se había apresurado a decir que no y ahora solo le quedaba la curiosidad.

—Todo está bien, ya puedes dejar de evitarme. —Lo golpeó suavemente en un costado, obligándolo a apartar los ojos del suelo para mirarlo. Él lo estaba mirando de vuelta, con sus pequeños ojos verdes resplandeciendo y una enorme sonrisa iluminándole el rostro.

Dean supo que estaba inclinándose hacia el frente cuando ya era demasiado tarde. Esta vez fue Seamus quien se apartó.

—Okay… —susurró, arrastrando la «a» con una sonrisita y, de nuevo, Dean salió corriendo.


—Deberíamos hablar —le dijo Seamus esa noche cuando lo encontró solo en la habitación.

—Amigo, tienes que dejar de hacer eso —comenzó y, ahora sí, Dean solo quería desaparecer—, porque uno de estos días voy a besarte de vuelta y entonces si lo de salir corriendo va a volverse incómodo.

Seamus estaba sonriéndole y Dean no se atrevió a preguntarle si hablaba en serio.

—No se trata de Ginny o las otras chicas —Dean se escuchó decir, y Seamus necesitó un segundo para entender de qué estaban hablando. Lo contempló por un momento, esperando escuchar algo más.

—Entonces… ¿se trata de chicos…?

A Dean, las palabras se le atoraron en la garganta. ¿Qué era lo que estaba intentando decir?

—Oye… —Debió permanecer demasiado tiempo en silencio, porque Seamus tomó una de sus manos entre las suyas para llamar su atención—, lo siento, ¿vale? No quiero presionarte. No tienes que explicarme nada, nunca, y si un día quieres hablar de chicas o chicos o cualquier otra cosa, puedes hablar conmigo.

—¿Y qué si se tratara de ambos?

Seamus sonrió.

—Entonces hablaremos de chicas y de chicos.

Al fin, Dean le sonrió de vuelta.

—Bien.

—Bien.


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