Bufanda
Summary:Kawaki comienza una vida en Konoha.
Kawaki se había sentido un tanto extraño durante su primer día en la Academia. Sabía que quería ser un ninja como el séptimo Hokage, que era parte de Konoha, Hinata y Naruto lo habían adoptado legalmente e incluso le habían dado su propio cumpleaños. Pero no podía dejar de sentirse fuera de lugar. Todos sus compañeros eran menores y parecían saber más que él. Kawaki sabía de combate, durante muchos años había sido entrenado para ser un arma, un recipiente que contendría a un Ootsutsuki, otros temas quedaron olvidados al ser considerados inútiles para él.
—No te preocupes —le dijo Himawari —, yo puedo ayudarte, aprenderemos juntos.
A Kawaki le gustaba estar con Himawari. Ella, junto a Shino, quien era un amigo de la familia, eran lo único conocido que tenía en la Academia y que lo hacían sentir un poco menos de lugar.
—No estoy preocupado —respondió con fingido enojo —, solo pensaba en lo aburrido que será estudiar.
—Boruto fue expulsado el primer día —Himawari señaló el monumento a los Hokages —, estrelló un tren en la cara de papi y mami lo hizo estudiar sin descanso.
Kawaki no tenía problemas en creerle a Himawari. Sabía que Boruto podía ser muy impulsivo, habían peleado por ello en numerosas ocasiones. También sabía lo exigente que podía llegar a ser Hinata, e incluso que podía dar miedo cuando se enojaba, era algo que había comprobado por su propia cuenta.
Grande fue su sorpresa cuando llegó a la casa. Naruto y Boruto estaban colocando la mesa, algo que, aunque no era inusual tampoco pasaba con mucha frecuencia. Boruto tenía sus misiones y Naruto su trabajo como Hokage.
—Kawaki —lo llamó Hinata —, ¿podrías venir un momento?
Kawaki obedeció. En lo primero que pensó fue que ella lo regañaría, pero rápidamente descartó esa idea. Él no había hecho nada reprochable en la Academia y conocía a Hinata lo suficiente para saber que ella no se enojaba por trivialidades.
El que Hinata le colocara una bufanda sobre su cuello lo hizo sentir confundido. Kawaki reconoció la bufanda de inmediato, era la misma que Hinata había estado tejiendo durante los últimos días.
—Es para ti —le dijo —, pensé que te gustaría tener una.
Kawaki no sabía qué decir. Si bien era cierto que Naruto, Hinata, Himawari e incluso Boruto lo habían hecho sentir como parte de la familia Uzumaki también lo era que seguía sin acostumbrarse del todo a las muestras de afecto y que nunca se había esperado un detalle como ese.
—Ve a comer —agregó Hinata —, no querrás que la comida se enfríe.
—Gracias, mamá.
Kawaki pudo notar la sorpresa en el rostro de Hinata y por unos instantes creyó que la había hecho enojar. Era la primera vez que la llamaba de ese modo y, aunque no le preocupaba lo que la gente pensara de él, en ese momento temía haber hecho algo incorrecto. Ver a Hinata sonreír hizo que se olvidara de todos esos pensamientos.
