Comando pingüino
Summary:Los pingüinos descubren que Mafredi y Johnson si fuera en con vida.
Cabo estaba viendo su programa favorito, el show de los Lunacornios, cuando notó algo que le llamó la atención. Normalmente solía ignorar los comerciales, pero estaba estaba trenzando el cabello de la princesa Amistad cuando escuchó de un comercial del zoológico más infame.
Entonces los vio.
No había ninguna duda.
Eran ellos.
—¡Chicos, vengan rápido! ¡No creerán lo que acabo de ver!
—No, Cabo, no puedes comprar otro peluche de esos ponis.
—No iba a pedir eso —Cabo se sintió indignado, solo lo había sugerido unas diez veces, se dijo que Skipper estaba exagerando —. Son Manfredi y Johnson.
—¡Ah, Manfredi y Johnson! —dijo Skipper con expresión nostálgica —, dos buenos pingüinos, pero muy torpes. Les dije que llevaran un mapa, pero creyeron no necesitar ayuda ¿a dónde los llevo ese túnel? Frente al enemigo.
—Los vi en la televisión.
—¡Témpanos de hielo! ¿un documental sobre nosotros? ¿Qué tan comprometidos están nuestros secretos?
—En un comercial de —Cabo se estremeció — . Hoboken.
La imagen de Manfredi y Johnson en la televisión confirmó que lo que Cabo decía era una verdad a medias. Estaba en lo correcto al reconocer a sus antiguos compañeros, pero no era un comercial, sino un reportaje especial sobre el tan poco apreciado zoológico.
Skipper tuvo la misma reacción y de inmediato llamó a los pingüinos que faltaban. Kowalski se mostró molesto al ser interrumpido en medio de, lo que en sus propias palabras, podría ser el descubrimiento del siglo, y Rico se veía adormilado, haciendo evidente lo que había estado haciendo poco antes.
— Soldados, tenemos una importante misión, a Hoboken.
Kowalski y Rico se mostraron escandalizados al escuchar esas palabras y tenían motivos para estarlo. Hoboken distaba mucho de ser un lugar agradable y los pingüinos tenían más de una experiencia desagradable en dicho lugar que reforzada esa imagen.
— Sé lo que están pensando ¿por qué Hoboken? ¿por qué ir al lugar más detestable del mundo? Sencillo, aquí Cabo Cabito ha hecho un importante hallazgo. Evidencias recientes me han hecho llegar a la conclusión de que la muerte de Manfredi y Johnson fue un veredicto equivocado.
Kowalski y Rico se mostraron igual de escandalizados.
La muerte de Manfredi y Johnson, contrario a lo que muchos pudieran pensar, fue un duro golpe para los pingüinos y había estado cerca de producir la ruptura de dicho equipo. Los cuatro pingüinos hablaban de ellos constantemente, recordandolos como los pingüinos más propensos a los accidentes del mundo.
El viaje a Hoboken fue sencillo. Para ello tuvieron que acudir a dos buenos amigos y a un falso cargamento al pedido, una de sus medios de transporte favorito. Tuvieron que esperar a que anocheciera para dejar su escondite.
Recorrer Hoboken no fue precisamente agradable. Tuvieron que ser especialmente cuidadosos con los animales que habitaban en ese lugar, muchos de ellos eran conocidos en el mejor de los casos, fieros enemigos en el peor de los casos.
— ¡Encontré a Manfredi y a Johnson! — gritó Cabo.
Skipper se apresuró a reprocharle por su imprudencia.
— Cabo, recuerda que estamos en una misión.
La discreción fue olvidada poco después. En cuanto se encontraron en el hábitat de Manfredi y Johnson y comprobaron que estos eran sus compañeros, se olvidaron de todo sentido de prudencia. Rico hizo uso de una gran cantidad de explosivos para dejar el lugar.
