CHRONICA #5

"EL REINO CHANGELING"

"Han pasado varios meses de que retomé mi lugar como Capitán de la guardia Real de la Princesa Twiligth. Los ataques de los rebeldes enemigos no han cesado, aunque solo son ataques en grupos pequeños son muy problemáticos. La semana pasada uno de esos pequeños ataques lograron derribar un par de casas y dañaron una parte de la biblioteca que la Princesa mandó a construir unas décadas atrás. La Princesa estaba furiosa por tal sacrilegio, aunque solo se perdieron pocos libros y documentos de consulta fue motivo para que la Princesa nos ordenara una búsqueda de rebeldes por todos los alrededores de Poniville y si encontrábamos un campamento enemigo acabar con cada uno de ellos sin prisioneros. Recuerdo aquella orden, estaba enfadada, intenté razonar con ella que esa no era una buena opción ya que solo contábamos con pocos elementos capaces para tal campaña ya que muchos de mis soldados son voluntarios con poco entrenamiento, ya que los soldados más veteranos se los llevó el ejército de Celestia para proteger las grandes ciudades asi como la Capital, Canterlot. Sin hacer caso a mi consejo se mantuvo firme en su decisión y me ordenó llevar a cabo tal campaña. Estaba molesto con ella en ese momento pero me limité a no contestarle, solo hice una reverencia y me marche sin decirle nada poder prepararme. No lo sé, a veces pienso que ya no la reconozco que la Princesa ha cambiado de una forma negativa pero debo ser firme a mi promesa de protegerla y servirle, a veces pienso que fue un error prometer tal cosa. Me llevé a una veintena de soldados muy bien preparados, a Leaft lo dejé a que protegiera la ciudad y a la Princesa; los demás soldados que lleve eran de poca experiencia pero valientes la mayoría, alguno que otro temblaba de nervios cuando los veía marchar fuera de la ciudad, me sentí culpable al verlos así pero no debo mostrar inseguridad sobre mis decisiones enfrente de ellos, mi deber es inspirarlos y transmitirles algo de valentía y confianza.

Marchamos por los alrededores de Poniville prácticamente a ciegas sin datos claros del área de inteligencia del ejército, prácticamente el porcentaje de una emboscada enemiga eran altos y ver morir a mis soldados sin poder defenderse me aterraba esa idea, afortunadamente los rebeldes no eran muy organizados ya que encontramos tres campamentos de ellos detrás de las pequeñas colinas que rodeaban la ciudad, los destruimos en la batalla y a los que se rendían los ejecutamos en el acto como la Princesa lo había ordenado. No encontramos información de sus principales líderes o del Bibliotecario, tampoco encontramos información sobre los poderosos objetos del "Maledictae Reliquiae". En la batalla hubo bajas, diez de mis mejores soldados fueron asesinados en el ataque de los tres campamentos las otras bajas eran menores de soldados poco experimentados, yo solo salí con heridas superficiales y moretones nada grave para alguien con mi experiencia pero mis soldados estaban muy asustados al ver a sus compañeros muertos y heridos. Yo sé que no es lo mismo defender que atacar, esta vez estuvieron muy expuestos y los llevé al matadero sin elección alguna solo obedeciendo una orden muy egoísta, tuve que tranquilizarlos con un discurso muy inspirador pero sinceramente no me creía mis propias palabras de esperanza, solo me reconfortó verlos una vez más animados.

Regresamos a la ciudad y le informé sobre nuestro éxito en el ataque a los campamentos rebeldes y sobres sus órdenes que fueron cumplidos a pie de la letra. La Princesa sin mirarme solo me pidió que me retirara que estaba satisfecha con los resultados, no necesitaba escuchar algo más.

Por ahora antes de escribir esto en este viejo diario unos guardias me avisaron que la Princesa quiere verme después de que me desocupe, no lo sé tal vez quiera hablar sobre lo que pasó hace rato o tenga otra tarea para mí por lo mientras dejé a mi antiguo mentor Fire Slash a que le enseñara algo de esgrima a mi hija, ese viejo pegaso que solo vino a dejar informes a Poniville se quedó a enseñar unas técnicas de esgrima a mi hija. No lo quería agarrar como niñero pero se ofreció gustosamente, creo que después de ver a la princesa iré a darle las gracias."

Vanguard salió de su oficina con rumbo al salón del trono donde la Princesa Twiligth lo esperaba. Sin anunciarse, el Capitán entró al salón del trono y postró enfrente de la princesa haciendo una reverencia.

-Majestad

Twiligth estaba muy seria asi que solo lo miró mientras se levantó del trono y caminó hacia donde estaba él.

-Capitán Red antes que nada creo que le debo una disculpa.

Vanguard alzó su cabeza y la miró algo sorprendido.

-¿Una disculpa, Princesa?

-Por la forma en que me comporté anteriormente al mandarlo a atacar los campamentos rebeldes que rodea Poniville. Sé que perdió muchos de sus buenos soldados y que la mayoría de ellos están algo confusos y asustados.

-No se preocupe- Interrumpió Vanguard –De todos modos algún día teníamos que atacarlos, no podemos defendernos para siempre.

-Capitán no trate de darme la razón en algo que sabe muy bien hice mal. Usted lo dijo no teníamos los recursos suficientes para llevar acabo tal campaña y además ordenar el exterminio de todo rebelde sin importar si estuviera armado o desarmado, peleando o rindiéndose.

Twiligth le dio la espalda y miro hacia un lado muy apenada al recordar sus decisiones.

-Princesa, usted sabe que siempre soy franco con usted y es por eso que debo decirle que nunca apoyé su orden. En primer lugar porque estaba furiosa en ese momento y nadie debe tomar decisiones en ese estado, es una de las reglas de oro, tal acto pudo costarnos una gran derrota. La muerte de los guardias e incluso la mía no importan mientras usted y su reino estén a salvo, gracias a Celestia pudimos triunfar, con numerosas bajas pero lo hicimos, pero su segunda orden de ejecutar a los rebeldes y no dejar a nadie con vida eso me preocupo y más viniendo de usted.

Twiligth lo volteo a ver algo asustada mientras titubeaba en voz baja.

-Princesa, en ese momento no quise oponerme a su decisión porque si lo hacía probablemente me haría un lado y pondría a Leaft a cargo. Si eso pasara el pobre chico estaría muerto y su cuerpo estaría entrando en una carreta junto con los cadáveres de los guardias que murieron por su estúpida decisión. Así que me quedé callado aceptando la responsabilidad.

-Pe-pero en ese momento… Estaba enojada…

-¡¿Enojada por qué Princesa?! ¿Por los libros que se quemaron en el ataque anterior?

-Si… Es que eran…

-¡Princesa, los libros son cosas materiales y como todas las cosas materiales son efímeras!- Vanguard empezaba a gritar furiosamente. -¡Por eso mismo no le dije nada, tenía que aprender la lección! Yo no tengo mis casos manchado de sangre los tiene usted por ordenar aquel ataque poco inteligente, esas muertes tanto de sus guardias como la de esos rebeldes estarán en su conciencia.

-¡Vanguard por favor!

-¡Las vidas de sus súbditos no son un juguete!

-¡Ya basta!

Twiligth gritó fuertemente que el sonido de su grito retumbó por toda la habitación del trono. Vanguard la miraba seriamente mientras empezó a notar que ella estaba llorando.

-Princesa lo siento, me dejé llevar. Le confieso que estaba molesto pero…

-¿Por qué no te has ido?- Twiligth hablaba entre sollozos.

-¿Princesa?

-¿Por qué no te has ido? ¿Por qué no has renunciado a tu cargo? Pudiste haberte ido en la primera oportunidad, tomar a tu familia e irte lejos, lejos de esta guerra.

-Princesa ¿De qué habla?

-Soy tan mala tomando decisiones que debo haberte fastidiado más de una vez. Pudiste dejarme, abandonarme e irte con tu familia a ponerse a salvo pero sigues aquí mientras intentas aguantar mis malas decisiones. ¿Por qué?

Vanguard la miraba en silencio, pensaba en si decirle o no la verdad sobre la promesa que le hizo a su amiga Applejack. Después de un momento de silencio el Capitán hizo de nuevo una reverencia.

-Porque es mi deber, princesa. Hace años la Princesa Celestia me confió el cargo de Capitán de su armada y no puedo deshonrar tal cometido y tal confianza, no me lo perdonaría.

Twiligth lo miró algo sorprendida mientras se secaba las lágrimas con sus alas.

-No importa si tomó malas decisiones, sé que es todavía una novata siendo una Princesa. ¿Cuánto lleva siéndolo? ¿Medio siglo talvez? Vamos Princesa no se ponga mal. Sé que me pase hace rato con usted pero descuide ya verá que ganará experiencia en estos tiempos difíciles. Celestia tiene experiencia de hace milenios cuando todavía en el reino combatía contra otras especies para que los ponies pudieran asentarse en estas tierras pero usted vivió en una época de paz y armonía; bueno no tanta pero ayudó a construirnos un mejor futuro. Esta guerra extraña es solo una prueba para usted y no estará sola para afrontarla. Y no se deshará de mí tan fácilmente, estaré con usted hasta que muera.

Vanguard se puso firme para luego desenvainar su espada y alzarla a lo alto mientras extendía sus alas.

"Puede que mi acero y mi lealtad tengan precio y estén en venta pero juro por mi honor que si las adversidades de esta aventura atentan con nuestra vida nunca me apartaré de su lado y lucharé hasta que mi último aliento salga de mi cuerpo"

Twilgith escucho todo lo que le dijo su Capitán y se sonrió un poco al escuchar la última frase.

-Gracias, Capitán. Pero esa última frase la conozco.

Vanguard volvió a envainar su espada y sonrió algo apenado.

-Debe conocerla Princesa pues usted ha leído cada libro que ha pisado la tierra de Equestria.

-¿Viam Gladio?

Vanguard asienta sin decir nada.

-Es un buen libro pero demasiado ficticio ¿No te parece? Además creo; si es que adivino; el protagonista se parece mucho a ti en su forma de ser asi que debe ser tu personaje favorito.

-Tiene razón Princesa, Brave Sword Hooftes es mi héroe aunque sea un personaje ficticio y esa frase es una de mis favoritas, se lo dijo a…

-Se lo dijo aquel misterioso pony encapuchado que tenía el escudo de las dos hermanas en el pecho de su túnica, el cual buscaba un mercenario que lo acompañara y protegiera mientras viajaba hasta el castillo de las dos hermanas con una extraña ofrenda que guardaba en un cofre- Interrumpiendo a Vanguard. –Por lo cual al conocer a Brave y probar sus habilidades como un excelente espadachín lo contrató sin antes preguntarle si era fiel a su palabra al contratar sus servicios y nunca traicionarlo si su vida correría peligro, lo cual Brave le contesta con dicho discurso que tú dijiste y convenciendo aquel misterioso pony emprenden el viaje fantástico.

Vanguard sonrió al ver a la Princesa otra vez muy animada.

-Creo que ha vuelto la Princesa que yo conozco de hace años.

-¿Eh?

-Así es Princesa todo lo que me dijo es verdad, solo usted sabe todas las oraciones de cualquier libro que haya pisado Equestria y veo que mi libro favorito no fue la excepción. Pero me alegra que su ánimo haya regresado y así como Brave Sword le dio su palabra aquel extraño pony encapuchado se la doy a usted Princesa y pelearé en su bando hasta que mi último aliento salga de mi cuerpo.

Ambos se empiezan a reír a carcajadas, olvidando por completo la charla anterior a esa.

-Gracias Capitán. Puede volver a casa si lo desea, por hoy no requiero de sus servicios ya que supervisaré a mi armada yo misma.

Vanguard le hacía una reverencia –Como ordene princesa.

Terminó con su reverencia y dio media vuelta para salir del salón del trono. De repente un guardia abre la puerta de forma apresurada sin tocar antes, trotó muy apurado pasando a lado del Capitán y se detuvo en medio del salón haciendo una reverencia mientras recuperaba el aliento.

-¡Princesa! ¡Tengo noticias!

La Princesa Twiligth lo miraba preocupada y se acercó al guardia.

-¿Noticias, de quién? ¿De Celestia, está en problemas?

-No majestad, son noticias del Nuevo Reino Changelling, están en problemas.

-¡¿Qué ellos están en problemas?!- Lo decía sorprendida Twiligth -¿Cuáles son sus problemas?

-Lo tengo aquí anotado- El guardia sacaba un pergamino que le entregaba a la Princesa. –Los del área de comunicaciones recibieron un mensaje por radio, era el embajador Roller Lucker quien pedía auxilio. Nos dijo que intentaba contactar directamente con Celestia pero extrañamente no había señal de respuesta asi que nosotros fuimos su única opción. Todos los detalles los anoté en ese pergamino.

La Princesa Twiligth leía el pergamino con ayuda de su magia mientras el Capitán Red escuchaba todo desde la entrada del salón del trono.

-No puede ser… Los rebeldes los están atacando sin darles cuartel. Esto se está saliendo de control, están empezando a atacar a otras criaturas ajenas al conflicto.

Vanguard se acercó a donde estaba el guardia. –Gracias por la información soldado, puede volver a su puesto- Le ordenó mientras le hacía un saludo militar y veía como el guardia se marchaba.

-Princesa ¿Hay más detalles del ataque?

La Princesa algo triste y preocupada asentía con su cabeza mientras repasaba de nuevo el pergamino.

-Los ataques empezaron hace unos momentos y los tomaron por sorpresa, los pocos guerreros Changellins que vigilaban la frontera resistieron el avance rebelde pero los superaron en número. Aquí dice que Thorax, líder de la nueva colmena solicitó ayuda con el Embajador Roller Lucker para pedir refuerzos.

Vanguard escuchaba lo que decía Twiligth.

-Pero si los Changelligns son un pueblo bastante numeroso ¿Cómo es qué no tienen oportunidad contra ellos? Algo está muy mal en ese lugar. ¿Quién está al mando de su armada?

-Pharinx, él es su General de su ejército y también es el hermano de Thorax. Pero no te preocupes Capitán puede que ya hayan tomado el control, solo necesitan refuerzos para repeler al enemigo, no sabemos si todos los changellings son guerreros o estén protegiendo algo importante.

-Algo importante- Repetía Vanguard -¡Princesa! ¿Acaso ellos no tienen algúna reliquia peligrosa que el "Maledictae Reliquiae" les haya mostrado?

-¡Tienes razón tenemos que consultar la copia que me mandó la Princesa Celestia para estudiar las posibles localizaciones del enemigo!

Twiligth galopó a un estante que tenía cerca lleno de libros, documentos y pergaminos. Con su magia aventó lo que no servía al suelo hasta que encontró con la copia del "Meladictae Reliquiae".

-Veamos… El nuevo reino Changelling se encuentra al poniente de Equestria- Buscaba Twiligth mientras extendía el mapa haciéndolo flotar con ayuda de su magia y se lo mostraba a Vanguard. -¡Aquí esta! Dice "La piedra transformadora"

-¿La piedra transformadora? ¿No dice más detalles?

-Lo lamento Capitán no dice más detalles y la ubicación de ese objeto está específicamente dentro del territorio del Nuevo Reino Changelling. Capitán creo que aún requiero sus servicios para esta emergencia y necesito que vaya apoyar en la defensa del Nuevo Reino Changelling.

-Princesa eso me gustaría pero no contamos con los suficientes efectivos para una ayuda defensiva. Los pocos que tenemos se están recuperando de la última campaña que ordenó y otros siguen hospitalizados. Solo nos quedan los pocos guardias experimentados que aún defienden su Reino. Si fuera una misión de rescate y extracción del embajador Roller con cinco de mis guardias bastan para eso pero como los Changellings reformados son nuestros aliados, no creo que tenga el corazón de abandonarlos cuando su reino está siendo atacado, no me lo perdonaría.

Twiligth dejó a un lado el mapa y galopó por el salón del trono muy pensativa para la situación.

-Capitán, le ordeno que reúna a sus efectivos disponibles…

-Pero…

-¡Reunalos a todos los que están defendiendo el reino! Los necesito que aborden el primer tren que salga hacia el Nuevo Reino Changelling y no se preocupe por la defensa de Poniville que los pocos cadetes en entrenamiento y yo al frente junto con Leaft nos podemos hacer cargo.

Vanguard estaba un poco sorprendido por la decisión de la Princesa pero a la vez orgulloso ya que aunque parecía una locura, por fin Twiligth estaba tomando sabias decisiones.

-¡Como ordene Princesa! Solo una sugerencia.

-¿Cuál Capitán?

-Necesitaré un grupo de refuerzos de emergencia. Necesito que Leaft tome posición a las afueras del Nuevo Reino Changelling mañana a medio día. Nos serviría un grupo de apoyo por si las cosas se salen de control.

-No podre darle los mejores guardias que haya pedido pero tendrá su grupo de guardias esperando sus órdenes a las afueras tal como me lo está pidiendo. Ahora dese prisa a reclutar a sus guardias ¡Corra!

Vanguard le hizo una reverencia y salió galopando muy rápido para ir al centro de comunicaciones de los Guardias Reales de Twiligth donde hizo sonar la alarma y por los altavoces comunicó lo siguiente:

"A todos los Guardias terrestres, Pegasos y unicornios que están tomando su turno al defender Poniville, su Princesa los necesita pero no aquí. El Nuevo Reino Changelling está siendo invadido por el enemigo y solicitaron nuestra ayuda. La Princesa Twiligth al recibir tal noticia decidió ayudar a su más leal amigo y aliado al ceder su única defensa; nosotros. Asi que les digo todo aquel que quiera luchar tome su arma, sus flechas, ballestas y escudos y vayan a la estación del tren, abórdenlo y prepárense para defender a nuestros viejos aliados. ¡Vamos!"

La mayoría de los Guardias efectivos, sin pensarlo dos veces, tomaron sus armas y se dirigieron hacia la estación del tren de la ciudad. Era una pequeña multitud de guerreros ponies que se concentraban alrededor del largo tren mientras que varios guardias que resguardaban el lugar los iban acomodando y organizando para poder abordarlos uno a uno.

Por otro lado, Vanguard, regresó al cuartel a prepararse y a enviar un comunicado a su viejo aliado y amigo Dante que se encontraba en Green Meadow custodiándolo y protegiéndolo de cualquier ataque rebelde. En dicho mensaje le pidió de favor estar atento a cualquier señal de auxilio que pudiera enviar la Ciudad de Poniville ya que por el momento y debido a una fuerte emergencia se encontraría muy vulnerable, y que por favor si se diera el caso apoyara con la defensa o la evacuación de civiles a Green Meadow. Después dejó órdenes a los pocos soldados, incluyendo a Leaft, de defender Poniville a toda costa y de mantener comunicación con Gree Meadow y Applelooza para fortalecer su seguridad.

Pasaron algunas horas después del comunicado de Vanguard. Todos los guardias voluntarios ya estaban arriba del enorme tren esperando y preparados para la batalla. La Princesa Twiligth estaba en la estación acompañada por Vanguard y Leaft, ella decidió acompañar a despedir a sus valientes voluntarios en persona dedicándoles unas palabras muy emotivas.

-Gracias a todos por ofrecer sus vidas para ayudar a nuestros viejos y leales amigos Changellings. Sé que es difícil partir y dejar atrás a sus familias y amigos pero este valiente acto que hacen es una muestra de verdadera amistad. Tengan por seguro que su sacrificio será recordado entre ambas naciones. Les deseo suerte allá en el campo de batalla y no se preocupen por los que dejan aquí en su hogar que yo personalmente los protegeré de cualquier peligro.

Todos los guardias voluntarios que se encontraban dentro de los vagones del tren hicieron reverencia hacia la Princesa.

-¡No te defraudaremos Princesa!- Gritaban todos mientras volvían a sus puestos dentro de los vagones.

-Princesa- Habló Vanguard –Regresaremos pronto y recuerde que no está completamente desprotegida, los mercenarios de Green Meadow y los guardias restantes de Applelooza están disponibles cuando los requiera. Y una última cosa, le vuelvo a encargar de mi familia.

-No se preocupe Capitán que sé manejarlo sola y en cuanto a su familia usted sabe que siempre estará segura, así que vaya sin ninguna preocupación.

Vanguard hizo una reverencia como despedida y grito:

-¡Todos a bordo! ¡Maquinista, nos vamos!

El tren empezó a avanzar mientras que el Capitán se subía al techo de los vagones para vigilar el recorrido del tren.

Pasaron un par de horas más de camino al Reino Changelling, el atardecer se estaba viendo en el cielo mientras la locomotora seguía su curso; ya faltaba poco para llegar y el Capitán que desde el techo contemplaba el camino y el paisaje lo sabía, así que bajó al vagón del conductor y tomó el altavoz que conectaba a todos vagones.

-¡Atención! Estamos a pocos minutos de llegar al Reino Changelling asi que preparen sus cosas que pronto vamos a llegar.

Todos obedecieron y se prepararon tomando sus armas y su equipo bélico mientras esperaban que el tren se detuviera pronto.

-Capitán puede por favor volar y decirme si puede avistar la estación del Reino Changelling.

-¿Acaso no sabe dónde está la estación, soldado?

-No es eso Capitán, es solo que he intentado comunicarme por radio y avisar sobre nuestro próximo arribo y no hay nadie que me contesta, tengo un mal presentimiento y no podemos llegar asi como así a una nación, lo interpretarían como una invasión territorial.

-Entiendo soldado, mantenga la velocidad de este tren que en un momento vuelvo.

Vanguard emprendió el vuelo saliendo del cuarto del maquinista, voló adelantándose un poco al tren que estaba tomando una vuelta que rodeaba una de las últimas montañas que cubrían una de las más grandes llanuras libres de montañas donde vivían los Changellings. Al seguir volando alcanzó a ver el edificio de la estación de trenes del reino pero no se sorprendió que estaba muy vacía si no que en lo largo de la llanura había fuego y lugares en ruinas que rodeaban la colmena principal del reino.

-Esto es peor de lo que pensaba- Se decía mientras que a lo lejos observaba el panorama.

No vio mucho movimiento en los extensos campos, pareciera que la batalla había terminado y temía que los rebeldes ahuyentaran a los Changellings de su colmena.

-Espero que no hayamos llegado tarde.

Siguió observando el recorrido de las vías ferroviarias y notó que a pocos metros de llegar a la estación las vías habían sido saboteadas con explosivos. Al ver esto voló de regreso a la cabina del conductor con una velocidad impresionante.

-¡Frene este tren de inmediato!- Ordenó

El maquinista obedeció al instante frenando de golpe el tren. Todos abordo se sostuvieron fuertemente mientras que el tren frenaba y seguía avanzando por la velocidad que llevaba hasta por fin detenerse por completo.

¿Pasó algo Capitán?- Preguntó el maquinista algo asustado.

-Por allá- Señalándole al frente con su pata. –Como a doscientos cincuenta metros las vías fueron saboteadas por explosivos, si no me doy cuenta de eso pudimos descarrilarnos y nuestra ayuda sería un fracaso.

-Ya veo, que suerte que me hiso el favor de ir a ver desde el cielo lo que sucedía y dígame ¿Pudo saber el motivo el cual no me contesten los Changellins por radio?

-La estación está abandonada y el terreno que rodea la colmena está muy destruido, si quieres mi opinión, deduzco que ya fueron atacados pero no sabemos el resultado de la batalla.

Vanguard tomó el altavoz y empezó a dar órdenes:

-¡Todos bajen del tren con cuidado, bajen todo su equipo y formen escuadras! En un momento estoy con ustedes.

Todos obedecieron las órdenes de su Capitán y bajaron con cuidado mientras otros guardias ayudaban a descargar el queipo de los vagones traseros.

Vanguard volaba por la zona ´para echar otro vistazo y así darse una buena idea para idear una estrategia. Aterrizó cerca del tren para dirigirse con el maquinista.

-¡Aquí el equipo de refuerzos al Reino Changelling, respondan!

-¿Ya te contestaron el mensaje?

-No Capitán, llevo minutos intentando y no recibo respuesta.

-Mejor ya no intentes, puede que le estemos avisando al enemigo de nuestra posición.

-Entonces ¿Qué haremos? No podemos entrar a un Reino o Nación con una tropa armada.

-No hay de otra, estamos viviendo tiempos difíciles que si provocamos un conflicto armado ya no me extrañaría nada. Pero tranquilo que solo me llevare una pequeña escuadra, tú y los demás esperarán órdenes aquí mientras que yo y mis guardias iremos a averiguar qué fue lo que ocurrió.

El maquinista oficial aceptó las órdenes de Vanguard mientras se dirigía a los guardias que bajaban de los vagones.

-¡Atención! Necesito cien voluntarios que acompañaran al Capitán para entrar al territorio Changelling y ver qué sucede, los demás armen un sistema de comunicación y prepárense para recibir futuras órdenes del frente. ¡Los cien primeros de ustedes que vengan enfrente del tren serán tomados en cuenta para la expedición!

Varios guardias ya preparados con sus armas cargando y listo para usarse y de diferentes tipos de ponies se dirigieron hacia el frente del tren como el maquinista lo había ordenado y en poco tiempo eran los cien voluntarios valientes que acompañarían al Capitán a investigar territorio Changelling. Al llegar se iban formando separándose por su tipo de clase esperando las órdenes de su Capitán.

-Muy bien, si están listos caballeros por favor síganme. Les advierto que a pesar de ser nuestros aliados estaremos entrando en un terreno hostil así que por favor no bajen la guardia y obedezcan encarecidamente mi órdenes si quieren vivir un día más.

-¡Señor, si señor!- Respondieron al mismo tiempo.

-¡Muévanse!

Vanguard al frente empezó a avanzar mientras bajaban por un camino angosto que llevaba al valle de la colmena, el único problema es que había niebla y el humo del fuego de la antigua batalla que ahí se presentaba se combinaba con la niebla y dificultaba más la visión, estaban a punto de entrar a una zona donde olería a ceniza y muerte y donde no podían ver más allá de sus narices.

-¡Mantengan formación, no se separen para nada y manténganse alerta!- Ordenó el Capitán mientras se adentraban a la tenebrosa neblina del valle.

Entraron a la neblina, estaba muy frio y el ambiente se sentía de miedo, su visión era bloqueada por un denso humo y su olfato era bloqueado por respirar humo y cenizas, solo alzaban sus orejas para ponerse alerta de cualquier ruido raro o ajeno a ellos y se mantenían a metros de distancia para no perder a sus compañeros de su escasa vista. Vanguard solo se guiaba por una torre que sobresalía de la colmena Changelling pues ese era la dirección que debía tomar si quería llegar ahí con toda esa niebla alrededor cubriéndolos. Llegó por fin donde se libró la batalla había cientos de cuerpos de ponies terrestres, unicornios y pegasos tirados en el campo de batalla con marcas de armas blancas y flechas en sus cuerpos, también había cuerpos de Changellins con mismas marcas que en definitiva se libró recientemente una batalla.

-¡Sigan avanzando, no se distraigan!- Ordenó Vanguard mientras se adentraba más.

Siguieron avanzando entre todos los cadáveres, abriéndose paso y cuidando de no pisarlos o que se lastimaran con las armas que se encontraban en el suelo. El Capitán se sorprendió que encontrara algunos cuerpos de ponies que llevaban puesto el uniforme de los guardias de Celestia.

-Guardias de Celestia, ¿Acaso llegaron antes que nosotros?- Lo pensó mientras pasaba a lado de los cuerpos sin detenerse para revisarlos más de cerca.

Siguieron avanzando mientras pasaban un par de carretas bélicas que eran consumidas por las llamas cuando de repente una punta de lanza pasó justo a la derecha de Vanguard, rozándole su mejilla.

-¡Emboscada!- Gritó apara avisarle a sus guardias para que se defendieran.

Todos los guardias prepararon sus armas mientras que los que iban en la retaguardía se voltearon para defender el flanco de sus compañeros.

-¡Unicornios iluminen la zona, ya!- Ordenó el Capitán mientras con su espada desviaba los ataque de la lanzan que lo atacaban.

Los unicornios con su magia iluminaron sus cuernos para que la luz dejara ver un poco en la densa niebla pero aún asi era insuficiente. Todos se defendían de los ataques que les llegaban, atentos a cada ruido y movimiento del enemigo y solo veían siluetas levantarse de los cadáveres y se dirigían a ellos como si fueran muertos vivientes.

-¡Resistan, no ataquen hasta que estén seguros de su objetivo!

Vanguard se seguía defendiendo de aquel enemigo que no podía ver pero empezó a escuchar muchos aleteos como si se trataran de miles de insectos que se acercaban a ellos.

-Será posible…

Vanguard se puso su espada en su hocico y en un ataque de la lanza la esquivó y la tomó con ambas patas delanteras jalándola hacia él y al ver que la silueta iba hacia él aprovechó para darle un cabezazo en su pecho para derribarlo y rápidamente se puso arriba de su enemigo aplastándolo y poniéndole el filo de su espada en su cuello. Sorprendido estaba que su enemigo era un Changeling que pataleaba desesperadamente para liberarse y gruñéndole.

-Aggg… ¡Ríndanse o mueran!- Chillaba el changelling verde mientras pataleaba con desesperación intentando liberarse.

Vanguard se quitó encima de él y guardó su espada.

-Lo lamento no somos los enemigos, por favor dile a los tuyos que paren.

El changelling se levantó y tomó su lanza y apuntó al cuello del Capitán que ni siquiera se movió o hizo gesto alguno.

-¡No nos engañas maldito rebelde!

El Capitán lentamente apartó la punta de la lanza con su casco mientras veía al Changelling verde a los ojos.

-¡Guarden sus armas y no peleen más!- Ordenó mientras se sentaba en el suelo alzando ambas patas en señal de rendición. –Tómenos como prisioneros, no somos el enemigo venimos a responder su petición de ayuda.

Sus guardias se sorprendieron al escuchar la orden de su Capitán pero al mismo tiempo los enemigos con los que luchaban se dejaban de ver entre la niebla viendo que todos eran Changellings. Así ellos guardaron sus armas y se quedaron quietos mientras esperaban que hacían con ellos.

Entre la niebla apareció aterrizando un Changelling de mayor tamaño, negro con astas y acompañado por dos changelling armados con lanzas muy vistosas.

-¿Qué pasa aquí, se han rendido estos rebeldes?- Preguntaba aquel Changelling viendo a Vanguard sentado en el suelo.

-General Pharinx, se han rendido pero no confío en ellos, tal vez es otro de sus trucos para confundirnos y atacarnos.

-¿Pharinx, tu eres Pharinx? La prin…

-¡Cállate!, no tienes permitido hablar. Si pudiera los metería a todos en costales y los llevaría arrastrando al calabozo. Lástima que no puedo devorarlos. ¡Atenlos y llévenselos a todos a la colmena y manténgalos vigilados! ¡Cualquier movimiento sospechoso que hagan mátenlos al instante, los rebeldes son muy astutos y no quiero que se confíen!

Los Changellings obedecieron atando a cada uno del cuello mientras que Pharinx los observaba a distancia y no dejaba de mirar a Vanguard y su armadura que llevaba el símbolo de la Princesa Twiligth en su pecho. Después de haberlos amarrado con sogas en sus cuellos se los llevaron escoltando a la colmena que no estaba muy lejos de donde habían batallado. Vanguard solo miraba a los lados y a Pharinx que lideraba la caravana de prisioneros.

-General Pharinx, cuando lleguemos a su colmena ¿Podría hablar con Thorax sobre este mal entendido?

-¡Silencio! No hablaran con él, mi hermano es demasiado incrédulo para que lo convenzan que son nuestros aliados. No dejaré que le hagan daño a mi hermano y por lo que veo tú eres el líder de estos guerreros.

-Asi es señor pero no soy el enemigo. Soy el Capi…

-¡Que te calles!- Lo empujó derribándolo hacia un lado. –No me interesa cómo te llamas o quién eres, más tarde averiguare eso en un interrogatorio y de ahí se sabrá tu sentencia.

Vanguard se levantó con dificultad y se reincorporó a la formación junto sus soldados capturados.

Siguieron avanzando por la colmena a dirección del calabozo pero en el camino se encontraron con Thorax que caminaba por los pasillos de la colmena junto a varios changellings de colores que lo seguían.

-Hermano ¿Quiénes son ellos?

-No te metas hermano, son solo enemigos de nuestro reino. Quisieron entrar sigilosamente a nuestro territorio para poder asesinarte.

-Si eso es verdad quiero que te deshagas de ellos Pharinx

-Hermanito eso sería un placer para mí, hasta que te estas volviendo rudo y comprensible.

-¡Señor Thorax espere no somos enemigos!- Interrumpió Vanguard.

-¡Tú, maldito pony te dije que no hablaras!- Se acercaba para golpearlo.

-Pharinx espera, le daré una oportunidad de hablar.

-¡¿Qué?! No puedes hacer eso, sabía que sigues siendo blando hermano.

-Pharinx los rebeldes son muy violentos y este pony al menos tiene cortesía, algo dentro de mí me dice que estamos equivocados de lo que son.

-¡Hermano es una trampa! Deja me encargo de ellos para que no te preocupes de otra cosa más que de liderar nuestra colmena.

Thorax ignoró a su hermano y miró a Vanguard pero lo que más le llamó la atención era la insignia de la princesa Twiligth que llevaba en su pecho.

-Habla pony, ¿Para qué vinieron a nuestro reino?

Vanguard hizo una reverencia.

-Me llamo Vanguard Red y soy el Capitán de la armada de la Princesa Twiligth Sparkle y hemos venido hasta aquí por una llamada de auxilio que nos mandaron hace un día aproximadamente.

-Eso es correcto Capitán el embajador Roller Lucker mandó esa señal de auxilio en persona, veo que si dice ser un aliado.

-¿Un aliado?

-¡Hermano no te dejes engañar muy fácilmente de seguro es un rebelde que trata de suavizarte con sus palabras para que lo dejes ir y nos ataque con sorpresa!

-¿De qué están hablando? Somos Guardias Reales de la Princesa de la Amistad y venimos a ayudarlos, si tienen dudas pueden llamar al embajador para que certifique que somos de los buenos. Por favor llamen al embajador Roller Lucker que quiero hablar con él.

Thorax y Pharinx se miraron uno al otro un poco apenados.

-Capitán Vanguard, el embajador murió después de que se puso en contacto con ustedes.

-¡¿Qué?!

-Fue emboscado cuando trató de dirigirse a la estación del tren a las afueras de nuestra colmena- Siguió explicando Pharinx –Un grupo de escoltas de nuestros Changellings lo acompañó hasta la estación pero los rebeldes lo descubrieron y lo asesinaron a sangre fría, mis guerreros tampoco sobrevivieron. Hace poco enterramos su cadáver a pocos metros de la entrada de la colmena.

Vanguard no podía creer lo que había pasado pero no sabía por qué no confiaban aun en ellos.

-¡Liberenlos por favor!- Ordenó Thorax.

Los Changellings obedecieron y empezaron a liberar a Vanguard y a todos sus soldados, mientras Pharinx no estaba del todo contento solo se limitó a fruncir el ceño por la decisión de su hermano.

-Veo que son lo que deben ser por eso los libero.

-No entiendo Thorax ¿Por qué nos trataron como enemigos? ¿Acaso no confía en nosotros?

Thorax solo bajo la vista y dio media vuelta –Por favor tomen sus armas y síganme al salón del trono, ahí continuaremos con nuestra charla. Ah y bienvenidos al Nuevo Reino Changelling.

Vanguard y todos sus soldados pasaron a recoger sus armas que los changellings les habían quitado cuando se entregaron pacíficamente y después de eso fueron al salón del trono donde antes de llegar tuvieron que pasar por largos pasillos adornados por enredaderas cubiertas de hermosas flores y un sinfín de Changellings que marchaban en la colmena. Llegaron por fi al salón del trono donde una enorme mesa rectangular estaba en medio de la sala y varias sillas que la rodeaban. Thorax se sentó en medio en una silla más vistosa y su hermano a la derecha de él mientras que los demás Changellins guerreros se sentaron acompañando a Thorax de su lado mientras que Vanguard se sentó en el otro extremo de la mesa enfrente de él y sus soldados, o los pocos que cabían, se sentaron a su lado y los faltantes detrás de su Capitán.

Después entraron unos Changellings con varios platillos sirviendo primero del lado de su líder, llenándolo de manjares que iban desde fruta muy rara e insectos muy bien cocinados mientras que Vanguard trataba de no vomitar al ver su comida muy peculiar.

-No se preocupe Capitán sabemos que es lo que comen los ponies asi que para nuestros invitados tenemos un platillo especial.

Otro grupo de Changellins venía cargando otros platillos que sirvieron a los soldados de Vanguard, dichos platillos constaban de frutas, verduras, heno frito, margaritas y alguna que otra sopa de brócolis.

-Gracias Thorax no tenía por qué hacerlo, nosotros trajimos reservas para ustedes y ayudarlos a defenderlos.

-No hay de que Capitán, los amigos de la princesa son mis amigos y se merecen lo mejor. Asi que con confianza empiecen a comer.

Los soldados de Vanguard no dudaron en empezar a comer y cuando probaban la comida se les dibujaba una sonrisa en sus rostros mientras que otros murmuraban lo deliciosa que estaba más de la que comían en el cuartel.

-Thorax, no sé por qué tienen tanta desconfianza con nuestra llegada pero ¿Tuvieron algún problema con los soldados de la Princesa Celestia?

-¿Soldados de la princesa Celestia?- Preguntó confundido Thorax

-Sí, cuando entramos a su Reino vimos que en el campo había cadáveres de los soldados de la Princesa Celestia, ¿Acaso pasó algo antes del ataque?

Thorax solo bajó la mirada.

-Capitán, nosotros no pudimos hacer contacto con el ejército de Celestia ni mucho menos con Canterlot para que nos vinieran a ayudar.

-¿Pero entonces?- Estaba sorprendido el Capitán y los soldados que lo acompañaban.

Pharinx dejó aún lado su comida. –Yo le explico hermano, además soy el encargado de tus tropas.- Pharinx miró seriamente al Capitán antes de empezar a hablar.

-Capitán ahora veo que mi hermano no se equivocó en usted, en verdad es alguien de confianza asi que escuche bien lo que le voy a decir. Los rebeldes son expertos en el arte del engaño, si así es, ellos superaron a los Changellings y sus habilidades de transformación pues cuando llegaron ellos se presentaron primero como soldados del ejército de Celestia y después de eso atacó un segundo escuadrón de Rebeldes, en el ataque y la confusión pude ver que esos dichosos soldados de Celestia mataban a cada uno de mis guerreros y cooperaban juntos para abrirse paso hacia la colmena, de hecho fue uno de ellos el que asesinó a su embajador. ¡Ellos usaban los uniformes de la Princesa Celestia!

Vanguard y sus soldados se quedaron boquiabiertos de las palabras de Pharinx, no creían que los Rebeldes tuvieron acceso a los uniformes del ejército de Celestia, eso era grave.

-Ahora entiendo el por qué se mostraron muy hostiles cuando llegamos y no los culpo pero no tuvimos idea de que los rebeldes se habían robado un cargamento de uniformes del ejército de Celestia solo para confundirnos.

-Capitán puede que se los hayan robado pero mi opinión es otra y como guerrero creo que entendería lo que le voy a decir. Los rebeldes atacan en grupo y siempre que necesitan derrotar a uno de mis guerreros Changeling necesitan pelear dos o más para vencerlo pero aquellos vestidos con uniformes de Celestia tenían una forma más ágil de luchar como si ya tuvieran años de experiencia, como si ellos en verdad fueran Guardias de la Princesa. No lo quiero alarmar pero espero que en las tropas de las princesas haya traidores.

-¡No lo creo!- Replicó Vanguard golpenado la mesa con su casco –No creo que haya traidores en nuestras tropas, seguimos un estricto código de honor y juramos proteger a nuestra especie cueste lo que cueste. Esos rebeldes solo han robado los uniformes y los usan los más hábiles solo esto tiene explicación.

-Capitán, espero que así sea pero por lo que he escuchado de cómo comenzó su guerra no me sorprendería que eso contagie a las tropas de Equestria.

Vanguard se calmó un poco mientras todos comían en un silencio incomodo, el Capitán tenía mucho que pensar pero dejarse convencer que las tropas de Equestria se dejaran influenciar por los rebeldes no aceptaba esa idea.

-Thorax hay algo más que debo preguntarte ¿Por qué no respondían a nuestros mensajes de llegada?

-Eso es fácil, pensábamos que ustedes eran el enemigo. Ya seben pensamos que los rebeldes los habían emboscado y tomaran su identidad para engañarnos por eso no contestamos, quisimos er precavidos.

-Para ser Changellings y maestros del engaño si que les hicieron probar algo de su propia medicina.

-Capitán nosotros dejamos los engaños cuando nos separamos de Chrisalis, nosotros obramos bien y compartimos la amistad para alimentar esas ansias mundanas de querer devorar amor.

-Entonces ¿su área de comunicaciones está bien? ¿Puedo mandar un mensaje a mis soldados restantes? Se encuentran fuera de su reino y les ordené que esperaran instrucciones.

Thorax lo miraba sorprendido –Pensé que todos ustedes eran la única ayuda, pero adelante pueden usar nuestro equipo de comunicación.

-Muchas gracias Thorax. Soldado vaya al cuarto de comunicaciones y dígales a los demás que entren sin problemas al Nuevo Reino Changelling.

Thorax hizo señas a un Changelling que tenía a lado –Por favor acompaña al pony al cuarto de comunicaciones.

El Changelling asintió positivamente y acompañó al pony fuera de la sala del trono para dirigirse al cuarto de comunicaciones.

-Y entonces ¿Cómo acabó el enfrentamiento?

-Los rebeldes nos asediaron, eran muchos pero mis Changellings los superamos en número, desgraciadamente el número de nuestros efectivos solo fue un engaño ya que la mayoría de nosotros no peleamos solo los mande a que volaran alrededor de la colmena para que pareciéramos un gran ejército. Pharinx llevó a sus guerreros a defendernos y repelerlos antes de que la neblina se alzara más. Nos ayudó el engaño de mostrarnos como multitud, pero sus bombas hicieron muchos estragos en el campo de batalla. Muchos de ellos y de los nuestros cayeron en combate y finalizó cuando de repente se desplegaron hacia las montañas.

-¿Saben quién los lideraba?

-Lo siento pero no tenemos información sobre quien lideraba el ataque rebelde solo pudimos saber que venían por una clase de reliquia y eso fue porque nuestros guerreros escucharon a uno que lideraba un pequeño grupo cerca de la colmena que su misión era entrar y sacar una "Reliquia".

-Ya veo. Thorax ¿Podemos seguir con esa plática de la reliquia en privado? Mis guardias tienen que prepararse.

-Por supuesto. Sus tropas pueden asentarse al sur dentro de nuestra colmena, ahí encontraran un gran espacio para que coloquen su campamento o su centro de operaciones y por favor siéntanse cómodos que aquí todos somos amigos.

-Muchas gracias, en verdad apreciamos su hospitalidad. ¡Muy bien caballeros vayan y armen el campamento en la parte sur de la colmena y esperen instrucciones, puede que el enemigo regrese o tal vez no! ¡Vamos!

Todos los guardias lo obedecieron y se movilizaron rápidamente en abandonar el salón del trono y dirigirse a la posición que su Capitán les había asignado. Thorax y su hermano se levantaron y con un gesto amable invitaron al Capitán que lo acompañaran a un paseo por la colmena para seguir con su plática.

-Por aquí Capitán.

Vanguard con reverencia los siguió saliendo de la sala del trono.

-¿Entonces no saben nada de su reliquia?

-¿Cuál reliquia? Nosotros no tenemos nada de eso.

-Pero si el mapa de la Princesa me dicen que tienen un artilugio llamado "La piedra transformadora"

Thorax al escuchar eso se sorprendió y carcajeo un poco. –Oh ya, jejeje bueno si tenemos "La piedra transformadora" pero no lo tenemos bajo el concepto de "Reliquia"

-¿Entonces, bajo que concepto la catalogan?

-Como una obra de arte antigua- Contestó sonriendo Thorax.

-¿Una obra de arte? Pero si me dijo Twiligth que es muy peligrosa.

-Efectivamente es muy peligrosa pero como los Changellings nunca necesitamos de sus poderes es completamente inservible para nosotros.

-Bueno ¿Exactamente qué hace?- Preguntó confundido el Capitán.

-Parece que la Princesa no le dio demasiada información. Bueno la función de la piedra es muy sencilla, transforma cualquier objeto ya sea vivo o muerto en otra cosa y con el mismo material que este compuesto de la forma que desee obtener. ¿Quiere transformar una pequeña roca en una gran gema? Lo hace, ¿Quiere que un pony terrestre sea alicornio? Lo hace, ¿Ya me entendió? Ahora ¿Cuál es el precio que se tiene que pagar por hacer eso posible? Simple, necesita alimentarse de amor y la energía viviente de los que están dispuestos a ofrecerlo.

-¿Sacrificio? ¿Me estás diciendo que necesita sacrificar inocentes para que funcione?

-Parece que lo comprendió Capitán, si lo que quiere es una transformación muy ambiciosa se necesita por lo menos una docena de seres vivientes para que se recargue su poder de lo contrario tomara la vida del portador. Como vera los Changellings nunca necesitamos ese poder, nacimos con esa habilidad y por lo tanto no fue necesario usarlo.

-Ya veo, sí que es peligroso que caiga en cascos equivocados. Es la primera vez que escucho de una Reliquia Maldita y su poder puede ser más grande que lo que imaginaba. ¿Cómo puede ser posible que tengan esto y no puedan usarlo?

-humm no lo sé, esa cosa nació con nuestra especie. Chrisalis la recogió como símbolo de nuestro pasado y nuestra historia, es por eso que la catalogamos como una obra de arte.

-¿Puedo verla?

-Claro que sí, sígame por favor

Vanguard siguió a Thorax y a Pharinx por los largos pasillos de la colmena hasta llegar a una sala perfectamente adornada e iluminada en la cual se exponían pinturas, esculturas y alguno que otro juguete hecho por los Changellings.

-Bienvenido a nuestra galería de arte, como ve nuestros Changellings son unos grandes artistas cuyo estrés lo liberan en grandes obras que pueden apreciar toda la comunidad.

-Vaya eso sí que es genial, hace mucho que no voy a un museo de arte. En Canterlot solo fui una vez cuando era potro y me maravillé con las hermosísimas pinturas y esculturas de su exhibición pero ustedes definitivamente las igualan.

Vanguard miraba maravillado las obras de arte de los Changellings mientras avanzaba por la galería.

-Y aquí lo tiene, nuestra pieza más antigua y la primera obra de arte de nuestra especie "La piedra transformadora"

La reliquia se encontraba en el centro de la habitación, era una roca cilíndrica de 50 cm. Que le salían ramas secas muy pequeñas en los lados de la parte superior semejándose a un pequeño árbol muerto y negro lleno de agujeros.

Vanguard lo veía muy de cerca pues su forma peculiar le prestaba toda su atención.

-Sí que es algo muy pequeño para ser muy poderoso. Empezaremos los preparativos para transportar esta reliquia a Poniville.

Al escuchar eso Thorax exclamó muy enojado.

-¡¿Qué?! ¡Yo no autorizo que esta obra de arte salga de la tierra Changelling! Lo siento Capitán pero esta obra no sale de aquí y es mi última palabra.

-Thorax con todo respeto si mantiene esa reliquia aquí en su reino todos sus súbditos correrían peligro. Esta cosa debe ser llevada a un lugar más seguro.

-¿Lugar seguro? Dígame Capitán ¿Enserio piensa que Ponivielle y Canterlot es un lugar seguro? No se ha puesto a pensar que si lleva esta cosa que tanto quiere el enemigo también lo está obligando a ir allá para que lo robe y no me haga recordar cuál es su proceso de los rebeldes para hacerlo. Igualmente pondría en peligro a todos los habitantes. Además y no quiero ofender el lugar de su procedencia ¿No es ahí donde empezó todo? Y lo digo con buena gana ya que no me garantiza que uno de los suyos vaya a traicionarlo y se robe tan preciada obra Changelling que también es muy peligrosa para los ponies.

-Pero una de nuestras principales razones en esta misión, también de protegerlos, es llevarnos la reliquia para resguardarla en un lugar seguro. Los rebeldes están en busca de esas reliquias por toda Equestria y tal vez fuera de ella y si no hacemos algo pueden volverse más poderosos.

-Lo siento Capitán mi respuesta es un rotundo no. Puede que confie en sus soldados pero lo que vi hace unas horas antes de que llegaran hizo que abriera los ojos en esta guerra. Le agradezco que nos viniera a ayudar y podemos devolverle el favor pero bajo ninguna circunstancia se pueden llevar esto de aquí.

Vanguard no podía cambiar la opinión de Thorax respecto a llevarse la reliquia y no podía obligarlo ni mucho menos llevársela a contra de su voluntad. No podía, no era un ladrón o alguien que haría cualquier cosa para cumplir su misión. Solo respetó la decisión de Thorax y pensó que sería una misión no cumplida, tenía que concentrarse en la defensa del Nuevo Reino Changelling.

-De acuerdo entiendo su decisión y la respeto, como sea hemos venido a ayudarlos y eso es lo que haremos.

Vnaguard hizo una reverencia y mientras se dirigía a la salida del museo.

-¡Espere Capitán!- Lo detuvo Pharinx. – ¿Qué tal si engañamos al enemigo? Somos maestros en el engaño o lo fuimos en épocas pasadas.

-¿A qué se refiere General?

-Piénselo, ellos quieren esta cosa y ustedes también pero mi hermano no quiere que salga del reino.

-¿A dónde quiere llegar con todo esto?- Preguntaba confundido Vanguard

-Bueno les gustará esta idea. Propongo que uno de los debiluchos artistas de mi hermano haga una escultura, una copia idéntica de su reliquia y que cuando esté hecha, usted Capitán haga un plan para llevarla fuera del reino a Poniville así los rebeldes se darán cuenta que lo que buscan se lo han llevado y persiguen un cebo falso.

-Vaya eso suena muy bien…

-¡Es excelente!- Interrumpió contento Thorax –Y tengo a los artesanos perfecto que pueden hacer un réplica exacta.

-Creo que funcionará pero si se enteran que es una réplica y no la original, no sé qué pasaría.

-Capitán- Thorax tocaba su hombro –Sé que le preocupa que la reliquia se quede en este lugar pero confíe en que nosotros sabremos cómo mantenerla muy bien protegida, tiene mi palabra.

Vanguard solo se calmó un poco mientras veía con seriedad a Thorax.

-Sé que lo hará Thorax y bien ¿Qué estamos esperando? ¡Hagámoslo!

-Solo un pequeño inconveniente Capitán- Interrumpió de nuevo Pharinx –No quiero que le diga nada a sus soldados sobre este plan. Yo sé que en sus tropas no hay ningún traidor pero es mejor que mantengamos esto en secreto para que salga muy bien nuestro engaño, solo nosotros sabemos esto y nadie dirá ninguna sola palabra.

-Comprendo General. ¿Cuánto tiempo dispongo para hacer mi parte del plan?

-Dele a mis artesanos 24 horas para que lo fabriquen Capitán, después de eso seguiremos sus instrucciones.

-¡Capitán tengo noticias urgentes!- Un guardia había entrado apurado a la sala de exhibición y estaba muy preocupado.

-¿Qué pasa soldado?

-¡Noticias de afuera señor! Me acabo de comunicar con los guardias que dejamos en custodia de nuestro tren y nos informan que rebeldes los han emboscado. Requieren apoyo señor, están completamente rodeados y no saben cuánto resistirán.

-Vamos soldado no hay tiempo que perder reúne a todos a excepción de los ingenieros, ellos que se queden en el cuarto de comunicaciones para que arreglen y puedan contactarse con Canterlot.

-¡A la orden señor!

Vanguard y el guardia se dirigieron a toda prisa a reunirse con su tropa pero Pharinx lo volvió a detener.

-Capitán quiero ayudar en esto asi que por favor vaya con el Capitán Tarso y dígale que le ordeno que disponga a una tropa de Changelligns para que lo acompañe y lo apoye en la lucha, yo por el contrario estaré agrupando el resto de tropas en la entrada del reino y asi apoyar su retirada.

-Gracias General y gracias Thorax.- Hizo una reverencia

-El Capitán Tarso es un Changelling azul con tatuajes en sus patas, es muy fácil de reconocer si no está transformado. Suerte Capitán los estaré apoyando en la retirada.

Vanguard se dio prisa saliendo de la sala de exhibición corriendo por los largos pasillos de la colmena para reencontrarse con sus soldados pero antes de llegar al ala sur de la colmena pudo ver a un grupo de Changellings que rodeaban a uno de color azul con las patas tatuadas con franjas negras, era el Capitán Tarso que al mismo tiempo se dio cuenta de la presencia de Vanguard.

-Capitán Vanguard es un honor conocerlo- Se acercó Tarso al Capitán pony.

-Capitán tarso el gusto es mío pero no hay tiempo de formalidades, en este momento mis tropas están…

-Lo sabemos Capitán y no tiene que decírmelo, en estos momentos estoy reuniendo a varios voluntarios para poder ayudarlos. –Hace señas con su pata y un changelling se acerca llevando una espada en su funda entregándosela a su Capitán. –No se olvide de su arma Capitán, la he revisado y debo decir que es toda una belleza ligera y letal- Se la entrega a sus casco de Vanguard.

Vanguard recibe su espada muy agradecido y se la acomoda en su costado.

-Gracias Capitán Tarso, la fabriqué yo mismo pero con todo esta presión la debí haber olvidado recogerla después de que nos liberaran.

-Descuide, vaya por su tropa que yo lo esperaré a las afueras de la colmena para ir a rescatar al resto de sus soldados. Será un honor combatir con usted.

-Lo mismo digo señor- Le hace un saludo militar y continúa su camino muy apresurado hasta llegar con sus soldados que ya estaban listos para salir a la orden de su capitán.

Ahí estaban, todos formados en espera de las órdenes de su capitán que venía a toda prisa con ellos y sin darse un momento para respirar empezó a movilizar a su tropa.

-¡Soldados, todos listos para la batalla. Vamos a defender a los nuestros con ayuda de nuestros aliados!

Todos gritaron emocionados alzando sus armas.

-¡Síganme!

Vanguard y todos sus soldados galoparon hasta la entrada de la colmena donde los esperaban un buen grupo de Changellings guerreros comandados por el Capitán Tarso.

-¿Estás listo Capitán Vanguard?- Preguntó Tarso mientras ambos ejércitos se mesclaban dando una gran fila de guerreros.

-Preparado Capitán Tarso

-No hay tiempo que perder. ¡Soldados marchen!

Ponies como Changellings marchaban a paso veloz para cruzar una gran parte de pradera donde había cuerpos de Changelling y rebeldes de su antigua batalla, querían llegar rápido para ayudar al resto de la armada de Twiligth.

Después de marchar a prisa veían y escuchaban a lo lejos que la batalla ya había comenzado. Un grupo de rebeldes bajaban de las montañas que rodeaban el nuevo reino Changelling atacando desde lo alto al resto de la armada de Twiligth que difícilmente se defendía y se atrincheraba en los vagones del tren que estaba completamente parado. Los guardias atrincherados solo respondían y se defendían disparando flechas con sus ballestas y uno que otro protegía por tierra eliminando algunos rebeldes que se atrevían a acercarse a los vagones, no podían defenderse por mucho tiempo ya que los rebeldes conforme los atacaban iban avanzando más y más. Los oficiales más experimentados comandaban un grupo pequeño de guardias para organizarlos y hacer una buena defensa en lo que la ayuda llegara, los unicornios guardias utilizaban su magia para hacer una barrera y contener los proyectiles enemigos pero era demasiado grande que era cuestión de minutos para que su magia se agotara y se rompiera la barrera.

Vanguard al ver como resistían extendió sus alas y emprendió el vuelo mientras desenfundaba su espada.

-¡Todo pegaso sígame!

Todos los pegasos lo siguieron empuñando su espada y sus lanzas, iban detrás de su Capitán decididos a defender a sus compañeros.

-¡Todos los Changellings que puedan volar conmigo!- Ordenó Tarso mientras igual empuñaba su lanza y emprendía el vuelo siguiendo al Capitán Vanguard con algunos Changelligs que lo siguieron.

Vanguard se dirigió a donde estaban disparando los ballesteros rebeldes contra las tropas atrincheradas en el tren. Les llegó de sorpresa con sus soldados pegasos que rápidamente exterminaron la fuerza a distancia del enemigo.

Tarso y sus guerreros los apoyaron cayendo encima de los otros rebeldes que al darse cuenta que atacaban a sus ballesteros empezaron a ir en contra de sus atacantes pero los Changellings armados con lanzas y espadas les bloquearon el paso dando una batalla en las montañas.

-¡Capitán Vanguard apresúrese y evacue a sus tropas atrincheradas, el resto vendrá en camino a ayudarnos!- Gritó Tarso mientras combatía con un par de rebeldes.

-¡Gracias colega!

Vanguard volando se abría paso de los pegasos rebeldes que salían de las nubes acechando a supresa con lanzas.

Las tropas de Vanguard y Tarso en tierra ya habían llegado y empezaron a subir la colina para flanquear a los rebeldes que estaban teniendo problemas para controlar la situación de su emboscada.

Vanguard por fin se abrió paso llegando un poco cansado y sucio de la sangre de sus enemigos, aterrizó cerca del tren y clavó su espada en la tierra.

-¡Vamos salgan de ahí, saquen y carguen los suministros ya! ¡Todos los unicornios quiero que protejan con su magia a los transportistas y todo aquel que quiera defender nuestra retirada tome su arma y tomen posición a las faldas de la montaña! ¡Rápido no tenemos mucho tiempo los refuerzos nos esperan en la entrada del reino, llegando ahí estaremos a salvo!

Al terminar de dar las órdenes Vanguard todos obedecieron y se empezaron a movilizar. Unos cargaban las provisiones mientras que los unicornios los acompañaban creando un escudo mágico alrededor de él, los soldados que querían pelear tomaron sus armas y se colocaron en posición en las faldas de la montaña mientras veían que las tropas terrestres de Vanguard y de Tarso peleaban con valentía con los rebeldes que aún se encontraban a la mitad de la montaña.

Vanguard desclavó su espada y emprendió el vuelo para volver a la batalla pero la onda de una gran explosión lo hizo desbalancear en el aire. La explosión fue tan grande que alcanzó a un gran grupo de pegasos y Changellings que peleaban cerca de ahí. Después de so una gran avalancha de piedras y escombros de árboles caían y se dirigían hacia el tren donde estaba su tropa aun sacando las provisiones y evacuando el lugar.

La avalancha caía con una velocidad increíble aplastando a los ponies y changellings que se encontraba en su paso.

-¡No! ¡Rápido salgan del tren no hay tiempo!

La avalancha se acercaba más rápido pero aún había guardias ponies que seguían en el área de colisión pero en ese momento el Capitán tarso y otros cinco Changellings se transformaron en gigantescos dragones y detuvieron la avalancha con sus cuerpos.

-¡Rápido Vanguard saca a los tuyos de ahí, nosotros no aguantaremos mucho tiempo con esta transformación!

-¡Gracias Tarso!- Vanguard se dirigió a tierra para sacar a sus soldados del tren. -¡Todo el mundo salga de aquí de inmediato, dejen las cosas y pónganse a salvo antes de que la montaña colapse por completo!

Los soldados restantes lo obedecieron dejando los suministros faltantes y corriendo para salir y salvar su vida de ser aplastados por un montón de enormes rocas.

-¡Ya no hay nadie en peligro Capitán Tarso!

-Entendido…

Tarso y los demás Changelling convertidos en dragones se hicieron aún lado dejando caer todas las piedras producidas por la avalancha, aplastando ene le camino al tren y levantando una gran cantidad de polvo que cubría la mitad de la montaña. Ellos se des transformaron y bajaron perdiéndose entre la densa nube de polvo.

Vanguard se reunió con los suyos que apenas escaparon del tren.

-Cof cof… ¿Están todos bien?

-Cof cof… Si Capitán estamos bien

-Bien váyanse y entren al reino Changelling yo regresaré y ayudaré a los pocos que se encuentran peleando en la montaña. No se confíen puede que en el camino lleguen más rebeldes como refuerzos. ¡Ahora vayan!

Los demás obedecieron dirigiéndose en retirada hasta la entrada del Nuevo Reino Changelling, mientras Vanguard voló en dirección a la mitad de la montaña a ayudar a los soldados ponies y Changelling que aún combatían ferozmente. Vanguard llegó atacando a unos rebeldes muy ágilmente con su espada y ayudando a unos guardias que estaban heridos.

-¿Pueden andar o volar?

-Arggg… si señor solo fueron simples rasguños arggg…

-Ayúdense a volar entre ustedes y diríjanse a la colmena para ponerse a salvo yo trataré de sacar a sus compañero y aliados de aquí.

-Si señor…

Ambos se levantaron con trabajo y apoyándose mutuamente emprendieron el vuelo. El Capitán siguió avanzando con cuidado ya que el polvo no dejaba ver muy bien, aún era espeso y no había mucho viento para llevárselo. Avanzó y e encontró con otro rebelde el cual lo atacó con su lanza rozando la armadura de Vanguard.

-¡Muere!

El rebelde lo atacaba sin piedad pero el Capitán con ayuda de su espada alejaba los piques dados y con un movimiento circular degolló a su oponente matándolo al instante.

-Hay muchos por aquí y no se ven, debo tener cuidado- Se decía mientras avanzaba cuidadosamente empuñando su espada.

Al avanzar escuchó ruido y alcanzó ver que el tajo de una espada enemiga iba hacia él, rápidamente bloqueo el tajo y volteó para dar una patada a otra silueta que venía hacia él; aventándolo por la patada se dedicó a concentra su atención a su primer enemigo que al acercarse reconoció que era uno de los suyos.

-¿Capitán es usted?

-Soldado casi te mato, eso quiere decir que el otro es…

El enemigo que había pateado era un guardia pegaso y se levantaba con dolor en su mandíbula.

-Auch si duele, si soy yo Capitán un amigo.

-Por otro poco chicos los termino matando. Es muy peligroso pelear de esa forma.

-¿Qué hace aquí Capitán?

-Viene a sacarlos de aquí para reagruparnos. ¿Saben dónde están los demás?

-No lo sabemos, antes de la explosión estábamos luchando junto a nuestros aliados Changellings pero después de eso nos separamos y solo he encontrado a dos de mis compañeros.

-¿a dos? ¿Dónde está el otro?

-Fue a investigar Capitán, pero hay algo raro se escuchaba mucho ruido por la batalla pero está todo en silencio y no me gusta nada.

-Tiene mucha razón soldado estén alertar y antes de atacar asegúrense que no sean amigos.

A pocos metros de ahí se escuchó arbustos moviéndose y salió de ahí muy desesperado un guardia pegaso, estaba asustado y su cara lo delataba.

-¡Miren quién llegó!- Decía un guardia al ver a su compañero llegar.

-¿Soldado que pasa?- Preguntaba Vanguard al verlo muy asustado.

-¡Allá hay algo… cosa o criatura… Se lleva a…!

-Asi que aquí están otros guardias cobardes escondidos-Interrumpió un rebelde que lo acompañaban tres rebeldes guerreros más. –Solo díganme dónde lo tienen y les prometemos una muerte rápida.

-¿Tener a quién?- Preguntó Vanguard mientras desenfundaba su espada y sus soldados se preparaban para pelear.

-¡No mientan, siempre fueron ustedes cuando iniciamos la invasión!

-¡Estas equivocado, nosotros llegamos apenas escasa horas ustedes nos emboscaron!

-No me importa ¡Mátenlos!- Ordenó el pony rebelde que era un terrestre mientras empuñaba su espada.

Sus compañeros corrieron a atacar a Vanguard y a sus soldados pero ellos se defendieron, el Capitán bloqueaba los ataques y quería contratacar pero eran muy diferentes los ataques del enemigo eran certeros y rápidos que le era imposible casi atinar un golpe certero con su espada.

-¡Vamos saben de lo que hablamos ustedes se lo llevaron!- Replicaba el rebelde mientras atacaba.

-¡Estás loco, nosotros no tenemos prisioneros!- Le respondía Vanguard mientras bloqueaba sin dificultad los ataques y mantenía a distancia al enemigo.

-¡No mientan, ustedes tienen a nuestro líder!

Vanguard se sorprendió al oír eso

-Ustedes son rebeldes del Bibliotecario ¿no es cierto?

-Sabían que ustedes lo tenían y no nos marcharemos hasta liberarlo asi que es mejor que no los entregues.

Vanguard esquivó su ataque y con su casco derecho lo empujó obligándolo a retroceder, sus compañeros peleaban y mantenían a raya a sus oponentes que igualmente era muy ágiles.

-No tengo a su líder y si lo hubiéramos capturado tengo órdenes de matarlo en el acto sin derecho a un juicio y tú bien sabes los motivos por el cual el gobierno de Equestria tomó esa decisión.

El rebelde se reincorporó y de nuevo tomó su espada y miraba con enojo a Vanguard.

-Nosotros no tememos morir y podemos dar nuestra vida por rescatar a nuestro líder

El rebelde terrestre galopó con velocidad hacia Vanguard que el Capitán se colocó en posición para recibirlo con un ataque mortal con su espada pero de repente vio una silueta de una sombra que tacleó al rebelde sacándolo de su camino y cayendo a un extremo de la montaña.

-¡Pero qué!

Volteó a ver a sus compañeros y notó que varias siluetas negras capturaban por sorpresa a sus guardias y ponies rebeldes. Quiso reaccionar para ayudarlos pero sintió algo arriba de él que lo sostenía con fuerza de su cuello intentando ahorcarlo. Agitó su espada pero la presión con la que lo ahorcaban era muy fuerte que cayó al suelo y finalmente se desmayó.

"Fue algo muy extraño lo que me sucedió aquel día y en aquel lugar mientras defendíamos el Nuevo Reino Changelling. No sé qué fue peor el saber que esas criaturas negras con agujeros seguían habitando clandestinamente aquel lugar o saber que estaría cara a cara con aquel pony que ha hecho miserable bastantes vidas en una parte de Equestria y me refiero a…"

Vanguard empezaba a despertar y sentía como lo arrastraban por una oscura cueva apenas iluminada por escasas antorchas encendidas, veía apenas unas patas negras con agujeros y se sentía débil aun necesitando respirar aire puro.

-¿Crees que sacaremos mucho alimento a este tipo?

-No lo creo, ve su armadura parece alguien importante y además se resistió mucho te dará un mal sabor si te lo comes en ese estado. Primero hay que destruirlo emocionalmente. ¡Llévalo con el otro prisionero!

-Sí, señor

Vanguard no tenía fuerzas y seguía viendo borroso mientras se lo llevaban arrastrando hasta que por fin se detuvieron y lo lanzaron por una orilla hasta el fondo de una cueva poco iluminada en su interior.

Al caer un unicornio que estaba sentado en la orilla se levantó y se dirigió hacia Vanguard ayudándolo a levantarse y recargando su cuerpo en la pared de una forma tosca que el Capitán solo frunció el ceño al chocar contra la pared mientras veía a los ojos aquel unicornio.

-Vaya pero que tenemos aquí. Pensé que mi ataque te había matado, veo que los rumores fueron ciertos y sobreviviste pero explicame una cosa ¿Quién te libero de mi maldición?