Nota del Autor: El papel de Takashi será dado a Ayato, aunque esto no quiere decir que el Komuro no vaya a existir, más bien va a estar en el fic, pero el Himejima será el principal.
La apariencia del protagonista es la que esta en la imagen de portada.
X X X
Himejima Ayato tomo una respiración profunda para luego exhalar el aire por sus labios.
Se encontraba en el dojo de la Academia Fujimi, lugar donde el cursaba el tercer año de secundaria.
Y ese dojo era un lugar muy familiar para él, después de todo, en el pasado, solía pasar gran parte de su tiempo ahí.
Pues él es el antiguo capitán del Club de Kendo para hombre de la Academia Fujimi.
Pero él lo había dejado por temas personales.
Y ahora estaba en este lugar, seguramente por última vez…
"Himejima-San" Una voz familiar lo saco de sus pensamientos.
Ayato volteo para ver a una hermosa mujer de cabello largo, liso y brillante de color morado que le llegaba hasta los muslos y también posee una franja triangular en la parte delantera que apenas toca el borde de su nariz. Tiene ojos azules y senos considerables. Es bastante alta para ser una niña japonesa y sus extremidades son relativamente largas, una de las características físicas notable de la joven son sus labios, que tienen una apariencia rosa brillante, como vestimenta llevaba el uniforme escolar para niñas de la Academia Fujimi.
Ella es Saeko Busujima, la Capitana del Club de Kendo para mujeres y también era compañera de clase de Ayato.
"Busujima-san" Ayato sonó sorprendido al verla, se suponía que todos estarían en clases en estas horas.
'¿Estaba tan absortos en mis pensamientos que no note cuando entro?'
Ella se acercó con una mirada preocupada, sus pasos eran muy elegantes, igual que sus movimientos cuando practicaban con la espada.
"¿Estas bien?" Pregunto ella con preocupación por su amigo y antiguo compañero de práctica.
El Himejima se rio un poco.
Ella estaba preocupada por que Ayato tenía varias vendas por todo su cuerpo, tenía una férula en su mano derecha, una venda en su frente, aunque su cabello rubio platino tapaba parte de ella, sus ojos rojo escarlata se mostraron algo feliz cuando ella mostro tal preocupación por el.
En estos malos momentos que estaba pasando Ayato, ver que alguien se preocupaba por él, era gratamente gratificante.
"Estoy bien, fueron unas heridas por las que estuve hospitalizado hace un mes, pero ya estoy perfectamente, mañana me retiraran la férula y las vendas poco después"
Explico el joven de pelo rubio platino con una sonrisa tranquilizadora.
Saeko formo una sonrisa feliz. "Estuve preocupada por este mes entero que faltaste a clase" Confeso la joven de pelo morado. "¿Aun así que fue lo que te paso?" Cuestiono con curiosidad la Busujima.
"Eso no tiene importancia"
Rápidamente el joven esquivo la pregunta.
Ella parecido decepcionada por su respuesta, pero aun así no insistió con el tema.
"¿Himejima-San puedo preguntarte algo?"
"Si"
"¿Para qué viniste a la Academia?"
Luego de vistazo rápido, Busujima se había dado cuenta que Ayato no llevaba su uniforme escolar, como vestimenta tenía una chaqueta negra debajo de esta llevaba una camiseta blanca, llevaba unos pantalones negros y unos zapatos de vestir del mismo color.
Ayato no respondió.
"¿No me digas que ese rumor que escuche de los profesores es cierto?"
El joven de ojos escarlata frunció el ceño.
"¿Rumor?"
"Un profesor en un descuido me dijo que te iban a transferir de escuela" Confeso la mujer de pelo morado.
Ayato abrió ligeramente los ojos para luego desviar la mirada.
"¿Entonces es cierto?"
El joven de caballo rubio platinado asintió lentamente.
El joven de caballera rubia platinada es lo que se llamaría un mestizo, algo que simple vista se podía resaltar pues su apariencia más que ser oriental era occidental.
Ayato es hijo de una mujer japonesa y un hombre de reino unido y ahora el joven de ojos escarlata se preparaba para irse a vivir con su Padre a Europa, más específicamente en Inglaterra y con ello sería transferido a una secundaria en Londres.
"¿Quién más lo sabe?" Prosiguió el joven.
"Solo yo… realmente tienes suerte, si lo hubiera sabido otra persona seguramente lo sabría toda la Academia" Contesto la joven de ojos azules, su tono estaba ligeramente triste igual que la pequeña sonrisa que se dibujó en sus labios.
El Himejima vio a la mujer con leve confusión, podía entender que estuviera preocupada por su compañero de clase, pero ponerse tan triste porque este fuera transferido.
En ese momento se preguntó si ella lo quería más que un compañero, incluso más que un amigo.
O
Quizás simplemente estaba divagando de más.
"Si… gracias por mantenerlo en secreto"
Ayato bajo la mirada.
"La verdad es que no estoy muy convencido de irme, pero ahora que mi abuelo a muerto, no me queda de otra que irme a vivir con mi Padre"
Confeso el adolescente.
"Mi sentido pésame por tu perdida"
"Gracias"
Hubo un silencio por unos segundos, hasta que el joven de ojos escarlata se giró y se dirigió hacia el lugar donde estaban los shinai y agarro dos de ellos.
"Bueno ya que este es mi último día aquí, que te parece tener una última sección de entrenamiento"
Declaro el adolescente mientras que le tiraba unos de los shinai a la capitana del Club de Kendo.
"¿Estás seguro?"
La mirada de la Busujima se dirigió hacia la férula que tenía Ayato en su mano derecha.
Las comisuras de los labios de Ayato subieron formando una sonrisa.
"Tómalo como una ventaja que te estoy dando"
Saeko formo su propia sonrisa mientras se ponía en guardia. "No te quejes cuando te lastime"
"Dudo que lo haga"
X X X
"Auch"
Ayato se quejó mientras se sobaba el hombro izquierdo y a su vez caminaba por los pasillos de la Academia Fujimi con dirección a la enfermería.
Pero a pesar del dolor, en su rostro había una pequeña sonrisa.
'Realmente, Busujima-san es muy buena' Reflexiono en su mente el joven.
Antes en su cien por ciento, era muy difícil ganarle, pero ahora que estaba herido, era casi imposible el ganarle.
Le dio un par de golpes, pero estaba seguro que era por ella se dejó.
El Himejima no iba hacia la enfermería por que hubiera recibido un golpe muy grave durante su duelo con Busujima.
Mas bien ella había sido bastante suave con Ayato quien la había visto pelear en reiteradas ocasiones sabia de lo que ella era capaz.
Y podía decirlo con completa seguridad. Ella no fue enserio.
El joven de ojos escarlata se dirigía a la enfermería solamente para encontrarse con Shizuka Marikawa, la enfermera de la Academia que en reiteradas ocasiones lo había ayudado cuando estaba herido por combates que tenía.
Aparte de eso también quería invitarla a la fiesta que iba a ser esta noche para despedirse de sus amigos.
Ya había invitado a Busujima luego de terminar su combate, pero aún faltaban algunas personas por invitar.
Él había venido a la Academia por tres razones.
La primera es acabar un par de tramites sobre su transferencia.
La segunda visitar algunos lugares de la Academia que solía visitar con regularidad.
Y tercero invitar a sus amigos para hacer una despedida en su casa.
Cuando abrió la puerta de la enfermería de la Academia se encontró con la sorpresa que estaba vacía por excepción de una persona que se encontraba durmiendo en su escritorio.
Una hermosa mujer alta y rolliza con curvas francamente algo ridículamente grandes y su físico es más pronunciado por sus enormes pechos. Ella tiene el cabello rubio hasta la cintura que tiene varios flequillos cayendo hacia su rostro, dos flequillos caen a los lados que recorren todo el camino hacia abajo que también enmarca su rostro y ojos color avellana. Como vestimenta tenía una camisa de vestir blanca con una falda marrón.
Ayato formo una pequeña sonrisa mientras negaba con la cabeza.
Se adentro en la enfermería tomo una manta y se la puso cuidadosamente a la enfermera Shizuka.
"Volveré cuando te hayas despertado"
Con esas palabras dichas el joven salió intentando hace el menor ruido mientras salía de la enfermería.
Luego de dar un leve suspiro, el Himejima se dispuso a continuar su camino por los pasillos de la Academia mientras que se disponía a buscar a amigo de la infancia, su mejor amigo, alguien a quien consideraba un hermano, Takashi Komuro.
Pero, por el camino se encontró con alguien que no esperaba.
Miku Yuuki.
Yuuki es una joven de cabello naranja claro muy similar a una amiga de la infancia de Ayato, pero el cabello de Yuuki es mucho más corto y usa una diadema para mantener su cabello hacia atrás. También tiene un par de aretes en cada oreja y un segundo arete en la oreja izquierda, el Himejima había escuchado a uno de sus buenos amigos decir que ella es una de las mujeres más sexy de la Academia y tenia de darle la razón. Ella usaba el uniforme para chicas de la Academia, pero con una diferencia muy importante y es que tenía un par de botones desabrochados mostrando un escote.
"Ayato-kun" Ella lo llamo con una sonrisa algo coqueta en su rostro.
El joven de pelo rubio platino por ser educado y cortes se acercó a la joven con una sonrisa educada en su rostro.
"¿Yuuki-san No deberes de estar en clase?" Pregunto el adolescente con curiosidad.
"Oh, Sali para ir al baño" Respondió ella con una pequeña sonrisa mientras se acercaba.
De manera intencional ella desabrocho otro botón de su camisa, de esa manera parte de su sostén de encaje negro y rojo transparente se podía ver.
Ayato intento no mirarlos, pero sus instintos más primitivos se adueñaban de él, y echo más de una mirada a los grandes senos de Miku, quien formo una sonrisa como si ya hubiera logra lo que quería.
"¿Y tú no se supone que debes estar en clase también?" Cuestiono ella, su voz sonó más ronca y sensual de lo habitual.
El joven de ojos escarlata empezó a retroceder, cuando vio claramente las intenciones de la chica.
"Como puedes ver no vine para ver clase, sino para explicar a los profesores sobre la razón la que falté este último mes"
Ayato mintió, pues no quería que ella supiera que se iba a transferir si se lo decía al atardecer ya toda la Academia lo sabría.
La mirada de la chica se dirigió hacia las vendas y la férula que el Himejima poseía.
"¿Estas bien?" Pregunto ella con preocupación.
Pero la preocupación de una amiga o compañera como había sido la preocupación de Saeko.
La preocupación de Yuuki es la de una cazadora preocupada porque su presa no esté lastimada.
"Perfectamente, ahora si me disculpas"
El joven de cabello rubio platinado intento esquivarla para seguir con su camino, pero ella se interpuso lo que hizo que el joven formara una mueca mientras seguía retrocediendo.
"Sabes… escuche un rumor bastante interesante" Confeso Yuuki con sonrisa sensual en sus labios.
"¿Cuál rumor, seria ese?"
"Uno que dice que Miyamoto-san te rechazo para salir con Igou"
Los ojos escarlatas de Ayato se estrecharon con tristeza, pero de todas maneras se forzó a sonreír.
"Me temo que ese rumor es una verdad"
"Oh… eso quiere decir que no tienes novia ¿Verdad?"
"Me temo que no… no tengo novia"
Aunque como tal nunca tuvo novia, y tampoco tuvo una relación con Miyamoto.
*Chocar*
Ayato miro por encima de su hombro para ver cómo había chocado de espaldas a una pared.
Ante de que pudiera moverse, Yuuki se acercó y choco su cuerpo en contra el de él.
Un rubor se extendió por las mejillas del joven de cabello rubio platinado cuando sintió como los grandes senos de la joven chocaron contra su pecho delgado pero musculoso.
"Me pregunto si Miyamoto-san está bien de la vista, digo no puedo negar Igou es apuesto, pero desde cuando alguien apuesto es mejor que alguien asombrosamente hermoso"
"¿Eh? Gracias" Ayato agradeció, nadie se había referido a él como asombrosamente hermoso, era una lástima que fuera Yuuki Miku quien lo haya hecho.
Mas que todo, porque esa mujer seguramente lo decía para poder acostarse con él, pero Ayato no era tonto para acostarse con ella solo porque lo elogio, después de todo.
Yuuki Miku era conocida en toda la Academia porque había muchos dichos raros alrededor de ella, incluso se dice que hay algunas personas que tienen fotos desnudas de ella, foto que el mismo Ayato había podido ver, ella era conocida por su abierta promiscuidad.
El mismo Himejima había sido uno de los blancos de Yuuki para satisfacer su placer, pero el joven de cabello rubio platino la rechazo en todas las ocasiones, pues, aunque no tenía alguna relación tenía una lealtad hacia esa Miyamoto, por una estúpida promesa que habían hecho cuando eran niños.
Pero Yuuki nunca se había detenido en sus intentos para acostarse con él, y ahora estaba en el mejor momento para hacerlo.
Con sus manos Miku guio las manos de Ayato quien se intentó resistir, pero termino por ceder, antes no lo habría hecho pero esta vez era distinto.
Ella puso la mano derecha del Himejima en su cintura y la mano izquierda en su bien definido trasero.
Ayato tuvo que sofocar el impulso de darle un apretón.
"¿Dime Ayato-Kun no quieres tener un poco de diversión?"
El joven de ojos escarlata trago salivas antes de responder.
"Creo que pasare esta vez"
"Oh ¿En serio?" Una pequeña sonrisa se dibujó en los labios de la joven mientras que la mano de esta se dirigía hacia la entrepierna de Ayato.
"Pero si aquí estas bastante animado" Declaro con una sonrisa divertida.
El Himejima no dijo nada solamente desvió la mirada con incomodidad.
Con su lengua, la joven de cabello naranja empezó a lamer el cuello de Ayato, poco a poco la lengua de Miku fue subiendo hasta llegar al lóbulo de su oreja el cual empezó a chupar.
"¿Realmente quieres pasar?" Susurro ella en el oído del joven de ojos escarlata.
"Yo…"
"¡Si, con la promesa del meñique!"
Cuando esa voz familiar resonó en su mente, Ayato se separó de Yuuki.
Miku parpadeo un par de veces sorprendida para luego soltar un suspiro de decepción para luego sacar un papel y escribir algo en él.
"Si quieres olvidarte de ella, eres bienvenido a pasártela bien"
Fueron sus palabras mientras le daba el papelito a Ayato, se abrocho el botón que anteriormente se había quitado y giro sobre sus talones para irse.
El joven de ojos escarlata vio que el papelito decía una dirección no muy lejos de la Academia.
Seguramente un lugar donde ambos podrían hacerlo.
Ayato pensó durante un momento en ir, pero luego negó con la cabeza.
Esa no era manera de olvidarla, no… no lo era.
X X X
Ayato caminaba por los pasillos con dirección a la clase de Takashi, pero era distinto, su mirada estaba perdida y él estaba absorto en sus pensamientos, los cuales estaban llenos de recuerdos que alguna vez fueron razón alegría, ahora eran de tristeza y dolor, igual que la mirada que el Himejima portaba en su rostro.
Doce años antes.
El primer recuerdo que el joven de pelo rubio platinado tenía lo llevaba a su infancia.
Durante la primaria él había conocido a una niña, una linda chica que le había prometido casarse con él.
El nombre de esa niña era Rei Miyamoto.
"¡Ayato, yo me convertiré en tu esposa!" Le había dicho ella un día mientras salían de la primaria.
En aquellos días, esas palabras fueron un rayo de luz para la oscura vida a la cual Ayato estuvo acostumbrado en su infancia.
"¿En serio? ¿Lo prometes?" La duda sobresalía sobre todas las emociones en el tono del en aquel entonces Ayato de seis años.
Ella asintió con una sonrisa.
"Si, con la promesa de meñique" Ella extendió su mano con el dedo meñique levantado.
Y Ayato no dudo en entrelazar su propio dedo meñique con el de ella, y de esa manera se hizo una estúpida promesa de niños, que en aquel entonces no sabían lo que significaba.
Actualidad
El joven de pelo rubio platinado nunca le tomo mucha importancia después a esa promesa, cuando estaba en la preparatoria, para él eso no tenía importancia alguna, pues era algo estúpido que habían prometido cuando era niños… era imposible que fuera realidad en su adultez.
En esos años de preparatoria Ayato solía ser un joven que solía meterse en muchos problemas, estando incluso en una pandilla y participando en varias peleas y actividades con ellos.
Hace tres años.
Pero un día…
Una Rei Miyamoto había llegado con una cara molesta, se acercó a un lastimado Ayato quien acaba de ser vendado por unas heridas que había recibido en una batalla callejera que había tenido en contra otra pandilla.
Miyamoto le tomo la oreja y se la jalo al joven Himejima
"¿Qué diablos estás haciendo?" Pregunto le había pregunto ella con molestia.
"Eso a ti que te importa" Con un movimiento brusco, el joven libero su oreja de Rei.
"Pues mucho o es que acaso ¿no lo recuerdas?" Declaro Miyamoto frunciendo el ceño.
"¿Ah?" Ayato sonó confundido. "¿A qué te refieres?"
"Prometimos casarnos cuando fuéramos mayores" Explico Rei.
"Pff"
El joven de pelo rubio platinado soltó un bufido divertido.
"Eso no era más que una promesa que hicieron dos niños que no sabían lo que era el matrimonio"
Contesto el adolescente con desdén hacia aquella promesa de meñique.
"¿Entonces ya no quieres casarte conmigo?"
La voz de Miyamoto sonó lastimada y triste, pero Ayato del aquel entonces no le tomo importancia a aquello.
"No es que no quiera… es simplemente que nadie quiere casarse con alguien como yo"
Declaro el joven mientras miraba la mirada con tristeza.
"Yo quiero"
Los ojos escarlatas del adolescente se abrieron como platos cuando Rei pronuncio esas palabras.
"Prometí casarme contigo, y mis sentimientos hacia esa promesa no han cambiado… realmente quiero hacerlo. Después de todo no hago promesas de meñiques tan a la ligera"
Ayato no tuvo palabras para describir el sentimiento que se extendió por su pecho cuando escucho esas palabras.
Ella… Realmente lo quería.
Ese mismo día, Ayato recibió el último empujón que necesitaba y abandono esa pandilla con la que se la pasaba.
Y nunca más volvió a participar en una pelea de pandillas.
Regresando a la realidad, el Himejima soltó un bufido con desde al recordad la frase. "Después de todo no hago promesas de meñiques tan a la ligera"
Actualidad
"Promesa de meñique… Si mientes, hare que te trajes mil agujas" Ayato murmuro esas palabras mientras sus ojos se estrecharon levemente.
Dos meses antes.
"¿No vas a preguntar porque estoy repitiendo año?"
Ayato volteo para ver como Rei lo estaba mirando, por alguna razón su mirada estaba molesta y a la vez al borde de las lágrimas, sus manos se habían convertido en puños.
El joven de ojos escarlata ladeo su cabeza confundido. "¿Quieres que lo haga?"
Pero Miyamoto simplemente desvió la mirada con una mueca molesta. "No. No lo entenderías"
Fueron las palabras que dijo para luego alejarse.
Actualidad
Pero Ayato lo comprendía mejor que nadie, no tenía lógica que Rei una estudiante excelente reprobara, él sabía que había algo mal, después de todo, ambos estudiaban juntos tanto para los exámenes como para las tares, por lo tanto, no tenía lógica que el Himejima pasara, pero Miyamoto reprobara.
Él sabía mejor, que nadie que algo estaba mal.
Pero aun así no hizo nada para consolarla porque creyó que era lo mejor.
Había algo que todavía lo enojaba.
Y era ese recuerdo.
Un mes y cuatro días antes.
El joven de ojos escarlata se encontraba esperando la señal para poder pasar la calle, su mirada se enfocó en la calle del frente.
Y vio algo que le rompió el corazón.
En la otra calle esta Rei Miyamoto con uno de sus mejores amigos Hisashi Igou, ambos estaban tan juntos como si fueran una pareja y ambos parecían felices.
Miyamoto lo vio y bajo la mirada como si estuviera avergonzada.
Al joven Himejima no le hubiera molestado si le hubieran dicho que habían decidido salir, pues el mejor que nadie sabía que un día podías querer alguien y al otro podías odiarlo.
Después de todos los sentimientos son muy volubles.
Pero lo que más le molesto fue que no tuvieran el valor para decírselo y que tuviera que descubrirlo el con sus propios ojos.
Un tren paso e impidió la visión de ambos lados.
Ese día, que seguramente era uno de los peores de su vida, Ayato decidió tomar el camino largo hacia la Academia.
Actualidad
El joven de pelo rubio platinado regreso a la realidad, y saco de su bolsillo su teléfono, uno de último modelo que había sido un regalo de su Padre.
Lo prendió solamente para ver la foto de pantalla.
Era él y Rei juntos, mientras que ambos compartían un trofeo de oro en sus manos, ambos se veían tan felices.
Y como no serlo, ese día Ayato había ganado el torno nacional de Kendo para hombres, y Miyamoto había estado ahí para apoyarlo.
Un mes y cuatro días antes.
"Ayato…"
Ella lo llamo a través de la puerta del salón.
El mismo día que él había visto a Rei con Hisashi ella había venido a verlo a su salón de clase en la hora del receso, pero ella no tuvo ni siquiera el valor para entrar a verlo al rostro.
"Yo tenía sentimientos por ti en ese entonces… Pero no los aceptaste"
Su voz sonaba llena de tristeza y pena.
Ella no tuvo nada más que decir ese día, solamente se fue, sin siquiera tener la valentía de verlo al rostro.
Realmente ese no había sido un buen día.
La chica que amaba le había roto el corazón y su Abuelo había fallecido.
Actualidad
Ayato suspiro con tristeza, para luego proceder a cambiar su foto de pantalla y poner una foto en la cual salía con su Abuelo.
Quizás él era el que estaba equivocado en fijarse en Rei, ella resulto ser una chica débil y los débiles no tenían derecho al amor y la felicidad, el creyó que ella podía ser como el, pero estuvo equivocado.
Un mes y cinco días antes.
"¡IDIOTA!" Su Abuelo le había gritado un día antes de morirse.
"¡Auch! ¿Por qué diablos hace eso?" Pregunto Ayato mientras se sobaba la cabeza y miraba a su Abuelo que se encontraba en una cama de hospital
Yamamoto Kirishima era el nombre de su abuelo y a pesar de ser alguien que estaba a mediado de los noventa años, parecía ser un hombre de unos sesenta años, era difícil creer que la persona que estaba ahí acostada había participado en la segunda guerra mundial. Yamamoto es un hombre alto y de físico musculoso, su cabello está plagado de canas y sus ojos escarlatas eran idénticos a los de su nieto, aunque los de su nieto eran brillantes como un rubí y los de Yamamoto eran ligeramente más oscuro, pero estaban llenos de sabiduría por todos los años que había vivido.
"Es obvio que esa chica Rei buscaba consuelo en ti por haber reprobado el año" Declaro el viejo Kirishima en tono de regaño.
"¿Eh?" Ayato no parecía convencido. "Incluso si así fuera ¿qué podría decirle yo?"
Yamamoto suspiro, Ayato no era bueno con las palabras, y el mismo lo sabía por experiencia propia.
"El día de mañana, cuando vayas a clase tienes que hablar con ella, escúchala y aconséjala incluso si no eres bueno en ello, ella agradecerá que estás ahí, hazle cumplidos hasta que sonríe, intenta de todo para que ella olvide su tristeza. Si llora, abrázala y susúrrale palabras cálidas hasta que termine de llorar. De esa manera quizás puedas ayudarla un poco" Aconsejo el abuelo de Ayato a su nieto.
El joven de pelo rubio platinado suspiro derrotado. "Bien, hare lo que dices, pero si no sale bien vendré a echarte la bronca y no me importa que estés hospitalizado" Comento el adolescente.
El anciano se rio bulliciosamente ante esas palabras.
Pero al día siguiente Ayato se daría cuenta que ya era demasiado tarde.
Actualidad
Se había detenido justo en el salón de clase de Takashi, el cual también era el salón de clase de Rei y Hisashi.
En que estaba pensando, no era culpa de Rei por ser débil, no podía echar la culpa a los demás por su incompetencia, seguramente había pasado mucho tiempo con ese chico.
Tanto que quizás su filosofía había envenado su mente, pero gracias a dios tenía el recuerdo de su abuelo que siempre le recordaría el camino correcto.
Tomando un poco de aire, ahora se preparaba para entrar en el aula.
"Así que finalmente tienes la valentía de mostraste por la Academia, estúpido"
El Himejima levanto su mirada para ver a una figura familiar, una joven hermosa de estatura inferior a la media con cabello largo de color rosa que en su mayoría mantiene en dos colas de caballo a cada lado de su cabeza. Su cabello también tiene dos flequillos largos y delgados a los lados, dos mechones delgados sobre el lado izquierdo de la frente y una porción de cabello más grande y puntiaguda que cubre el lado derecho de la frente. Ella tiene feroces ojos anaranjados y cejas fruncidas. Como vestimenta tenía la ropa para chicas de la Academia. Ella es Saya Takagi.
"Veo que estas bien, Saya" Declaro el joven de ojos escarlata con una pequeña sonrisa en sus labios.
Ella es una de sus amigas más viejas, conociéndose desde que eran niños que iban al jardín de niños.
Y el Abuelo del joven de ojos escarlata tenía muy buena relación con el Padre de Saya, una relación positiva que también compartía con el Padre de Ayato.
"No puedo decir lo mismo de ti, ¿Qué diablos te paso?" Eso no fue una pregunta, fue una exigencia.
"Tuve un pequeño accidente"
Respondió el joven de cabello rubio platinado con una sonrisa.
"¿En serio? Yo veo las heridas que tendría un idiota" Declaro la joven de cabello rosa mientras se acercaba y se detenía a su lado.
Después de todo ese también era su salón de clase.
"¿Qué haces aquí?" Cuestiono ella con ceño fruncido.
"Venía a buscar a Takashi" Contesto Ayato. "¿Lo has visto?"
"Está en la azotea, haciendo idioteces como se esperaba de un idiota"
"Ya veo" El Himejima suspiro algo relajado, por no tener que entrar a ese salón, incluso si era su culpa que Rei hubiera preferido a Hisashi por encima de él, la herida todavía estaba abierta y dolía mucho.
Saya se preparaba para entrar en el salón de clase, pero Ayato dijo unas palabras más.
"Saya, mi abuelo murió" Revelo el adolescente en un tono más bajo de lo usual.
Ya le bastaba con que las personas se empezaran a enterar que estaba en la Academia, no quería que estoy último se supiera y se esparciera.
La joven de ojos anaranjado lo miro por encima del hombro. "Ya veo… siento tu perdida" Comento la joven en un tono igual de bajo.
"Voy a irme a vivir con mi Padre a Inglaterra"
Eso hizo que Saya lo volteara a ver con una cara estupefacta.
"¿Pero y la Academia?" Pregunto ella en una voz algo elevada.
"¿Esa fue la voz de Saya-san?"
"Si. ¿Pero con quien estará hablando?"
Un par de voces dentro del salón sonaron justo del otro lado de la puerta.
"Vine para terminar los trámites para ser transferido a una Academia en Londres" Respondió el Himejima mientras le hacía seña que mantuviera su tono de voz bajo.
El joven de ojos escarlata sintió algo de pena por la joven de cabello rosa, sabía que ella tenía sentimientos hacia él y aunque él no lo regresaba se sentía agradeció por ellos, aunque no estuviera enamorado de Saya, podía darse cuenta que a pesar de que a veces no mostraba sus verdaderas emociones, ella sería una buena esposa e incluso Madre, sería una muy estricta, pero ciertamente una buena.
Quizás en un futuro podría regresar esos sentimientos.
"Entonces es por eso que tu hermano Alex vino hace unas semanas"
Ayato asintió.
Alex era uno de sus cuatro medio hermanos paternos, dos mayores y dos menores, Alex pertenecía a los dos mayores siendo el segundo.
Su medio hermano había sido quien lo había estado cuidado mientras estuvo hospitalizado durante unas semanas, hasta que hace unos días lo dejaron salir.
También estaba llevando a cabo algunos trámites para la transferencia de Academia y ahora Ayato tenía que terminarlo.
Pues Alex había sido llamado de regreso a Inglaterra, después de todo su hermano era parte del SAS.
Y el otro medio hermano mayor del Himejima no podía venir porque estaba a solo unos días de casarse.
Razón por la cual, en pocos días, el joven de ojos escarlata tomaría un vuelo a Inglaterra.
"Esta noche hare una reunión con mis amigos para despedirme y pensé que sería hipócrita de mi parte de invitar a mi amiga de la infancia" Confeso el joven de pelo rubio platinado con una pequeña sonrisa. "¿Vendrás?"
"Iré"
A pesar de su tono más bajo, Ayato la escucho perfectamente, pero no pudo pasar la ocasión para burlarse de ella.
"¿Qué dijiste no te escuche? Puedes hablar un poco más fuerte"
"¡QUE ME LO PENSARE! ¡IDIOTA!" Exclamo ella para luego abrir la puerta del salón y entrar a clase.
Pero la mirada de Ayato que estaba viendo a Saya, instintivamente se dirigió hacia una hermosa joven de cabello castaño anaranjado con flequillo colgando sobre su rostro con dos mechones que sobresalen del resto de su cabello junto con una pequeña cola de caballo en la parte posterior de su cabeza que deja el resto de su cabello largo y ojos castaño rojizo. Ella también tiene una figura esbelta y senos amplios. Vestía el uniforme para chicas de la Academia. Ella es Rei Miyamoto, la chica que en su niñez había prometido casarse con Ayato.
La mirada de Rei y Ayato se encontraron y ella pareció sorprendida de verlo.
Pero la mirada del Himejima se enfrió e incluso mostro desinterés, luego desvió la mirada para luego caminar hacia adelante con camino hacia la azotea.
"Ahh"
Ayato suspiro mientras se detenía para mirar a través de la ventana.
Luego de caminar un par de pasos para alejarse lo suficiente de ese salón, se había detenido.
"Soy realmente un hipócrita" Murmuro el joven.
Después de todo, incluso si, Rei había roto su promesa, seguía siendo su amiga de la infancia.
Y lo mismo iba para Hisashi ya no podía decir que era su mejor amigo, pero si podía decir que era su amigo, después de todo, el joven Igou había intentado reparar la relación.
Le mandaba mensajes de texto e incluso lo iba a buscar a su casa.
Pero Ayato nunca contesto a esos mensajes de texto, los leía, pero no los contestaba, y él no estaba en su casa hasta hace unos días que lo dieron de alta.
Aunque Alex le había contado que había ido en reiteradas ocasiones, pero Hisashi no sabía que Ayato estaba hospitalizado.
La única persona que lo sabía era Takashi.
Pero a pesar de todo ello, el joven de cabello rubio platinado había decidido no invitar a Rei ni a Hisashi a su reunión de despedida, ni siquiera iban a saber que sería transferidos hasta el momento que estuviera pisando la nueva Academia.
Ya podía sentir los mensajes de Rei furiosa, preguntándole porque no le dijo.
Si ella no tuvo la valentía para decirle a la cara que iba a salir con Hisashi, ¿Porque tendría que decirle él, que se iba a ir de Japón?
Ayato suspiro mientras negaba con la cabeza.
Ahora se daba cuenta que se estaba comportando como un niño pequeño.
"Quizás… después de todo, debería invitarlos"
Pero de repente pisadas fuerte resonaron por todo el pasillo como un estruendo.
El Himejima frunció el ceño algo confundido.
Una puerta de abrió de golpe y de ella entro una persona familiar para Ayato.
Un joven estudiante de secundaria de estatura promedio con ojos marrones, cabello negro puntiagudo y una estructura esbelta pero razonablemente poderosa que contribuye a su agilidad, sus ojos son marrones y estaba vestido con el uniforme de la Academia para chicos.
El joven de ojos escarlata lo conocía, él era su mejor amigo, y la persona en la que más confiaba. Takashi Komuro.
El adolescente de pelo rubio platinado agarro a su amigo por el brazo deteniéndolo.
"Oye, Takashi, ¿Qué diablos te pasa?" Pregunto con el ceño fruncido.
"Acaba… de suceder… un asesinato en la puerta…" Respondió entre jadeos el Komuro.
Ayato estaba un poco escéptico, hacia esas palabras.
"Takashi respira un poco y habla bien" El joven Himejima creyó que no había escuchado bien.
El joven Komuro tomo una respiración para calmarse.
"Teshima-sensei acaba de ser asesinado en la puerta de la Academia, y ahora el acaba de matar a la Hayashi-Sensei"
Explico el joven de pelo negro.
El joven de ojos escarlata estrecho la mirada con duda, realmente dudaba que eso fuera cierto.
"Oye Takashi, no es bueno hacer bromas como esas" Declaro.
"¡ME VEO COMO ALGUIEN QUE BROMEAREA SOBRE ALGO ASI!" Exclamo el joven de ojos marrones.
Ayato frunció el ceño, conocía a Takashi desde que eran niños que iban al prescolar y sabía muy bien que nunca bromearía sobre algo como esto y a pesar de estar un poco escéptico decidió creer en su mejor amigo.
"Bien… creo en ti"
"Bien, vayamos a buscar a los demás" Dijo Takashi para luego seguir correr hacia su Aula de clase.
Ayato sabía muy bien que por mucho que el Komuro no estuviera de acuerdo de la relación de Miyamoto y Igou, ellos seguían siendo sus amigos.
El joven Himejima siguió a su amigo, cuando se detuvieron enfrente de la puerta este la abrió de golpe, llamando la atención de toda la clase.
"¡Komuro! ¿No estas satisfecho con saltarte a mis clases?" Hablo un profesor en tono de regaño, pero Takashi lo ignoro mientras avanzo hacia a Rei.
"Lo siento, Sensei, pero acaba de suceder un imprevisto" Ayato comento con una sonrisa en su rostro mientras entraba.
"¿Himejima-san?" El profeso se vio claramente sorprendido de verlo.
"Ven conmigo, nos iremos de aquí" Takashi agarro a Rei del brazo y la levanto bruscamente de su asiento.
Murmullos resaltaron en todo el salón de clase e incluso el joven de ojos escarlata vio por el rabillo como Saya se levantaba de su asiento.
"¿De que estas hablando?" Cuestiono Rei con confusión.
"¿Qué está pasando, Ayato?" Pregunto Hisashi mientras se acercaba al joven de pelo rubio platinado.
El Igou es un joven de pelo gris y ojos marrones, en esos orbes marrones Ayato pudo ver algo de vergüenza al verlo, pero no le tomo importancia, si lo que Takashi dijo era cierto, lo que haya pasado entre él y Igou eran solo trivialidades.
"Realmente no lo sé, pero Takashi me dijo que acaba de ver como dos profesores habían sido asesinados en la entrada, dudo que este bromeando sobre algo tan serio"
Explico el joven de ojos escarlata.
"¿De verdad?" Cuestión el joven de pelo gris algo sorprendido por las palabras dichas por el Himejima.
"¿Qué ganaría Takashi inventando una mentira así?" Declaro Ayato en defensa de su mejor amigo.
Pero Rei no creyó ni una sola de sus palabras.
Ella se soltó bruscamente del agarre de Takashi.
"¿Qué está pasando? ¡Nunca puedo entender lo que está pasando por vuestra cabe-!"
Pero Komuro no tenía tiempo que perder se adelantó y le dio una fuerte cachetada callándola.
Las voces sorprendidas resaltaron en el aula.
"¿Qué?"
"Solo escúchame" El joven de pelo negro volvió a interrumpir a Rei.
Takashi dirigió su mirada hacia Hisashi quien no se enojó, simplemente puso una mirada seria.
No paso mucho tiempo para que los cuatro se encontraran corriendo por el pasillo.
"¿Qué es pasando?" Pregunto la joven de ojos castaño rojizo con confusión.
"Había alguien en la entrada" Empezó Takashi a contar la historia. "Los profesores de educación física fueron a ver y algo paso" Prosiguió. "Y ahora esos mismos profesores se están matando entre ellos" Termino de contar el joven de pelo negro.
"Que locura…" La voz de Miyamoto sonaba escéptica.
De repente Hisashi se detuvo ante un casillero y lo abrió.
"¿Qué? ¿Olvidaste algo?" Pregunto Komuro confundido.
"Si lo que has dicho es cierto, necesitaremos armas ¿cierto?" Declaro Hisashi mientras sacaba un bate y se lo daba a Takashi luego saco un palo de escoba.
Rompió la parte superior del palo de escoba, dejando la punta filosa, para poder usarse como arma, y luego se la dio a Rei.
"Toma, Rei" Dijo mientras le extendía el arma improvisada.
"¿y tú?" Pregunto el joven pelo negro mientras miraba al Igou.
"Tengo un cinturón negro en Karate. Se que no lo parezco, pero…"
La mirada de los tres se dirigió hacia Ayato quien ante su vista se encontraba desarmado.
"Maestro en Arte Marciales Mixtas, cinturón negro en Karate y Taekwondo" Enumero las artes marciales que el joven de pelo rubio platinado sabia.
"No me lo recuerdes, todavía me duele el cuerpo de la paliza que me diste durante la preparatoria" Comento Igou con una sonrisa adolorida.
Ayato se encogió de hombros. "Ser entrenado por tu Abuelo quien era miembro del Ejercito Japones y por tu medio hermano mayor miembro del SAS, puede que tenga sus ventajas"
"¿Qué te paso?" Le pregunto Miyamoto mientras miraba sus vendas.
"Nada relevante en este momento" Fue la respuesta rápida del Himejima.
Rei bajo la mirada levemente con tristeza estaba claro que el joven de ojos rojo escarlata no la había perdonado todavía.
"Como sea, salgamos de la escuela" Igou se apresuró en hablar para aligerar la tensión que se había creado recientemente.
"Llamemos a la policía. Mi padre está ahí" Propuso la joven de largo cabello castaño anaranjado.
Takashi saco su teléfono de color azul con negro para luego extendérselo a Miyamoto.
"Las reglas de la escuela existen para romperse, ¿cierto?" Bromeo Komuro mientras Rei tomaba el teléfono.
La joven de ojos castaño rojizo prendió el teléfono y marco el número de emergencia.
La cara de Rei lo dijo todo.
Angustia, sorpresa y sobre todo miedo era lo que había en el rostro de la joven de pelo castaño anaranjado.
"No puede ser…" Murmuro la chica.
"¿Qué pasa?" Pregunto Hisashi con duda.
"¿Qué pasa? Lo obvio, las líneas de emergencia están saturadas, era demasiado obvio" Respondió Ayato con abierto desdén hacia la idea que había tenido Rei.
La joven Miyamoto estaba a punto de decir algo, pero de repente las cornetas de toda la Academia empezaron a funcionar.
"Este es un anuncio para todos los estudiantes" Anuncio la voz del hombre que sonaba por la corneta.
'Esto podría ser algo bueno' Pensó el joven de ojos escarlata mientras miraba las cornetas.
"¡Un violento incidente está ocurriendo dentro de la escuela en este mismo momento!" Declaro la voz que sonaba por la corneta.
"¡Todos los estudiantes deben evacuar de acuerdo a las instrucciones de sus respectivos profesores!"
"¡Repito, un violento incidente está ocurriendo dentro de la escuela en este mismo momento!"
"Así que finalmente se dieron cuenta" Murmuro Takashi mientras estrechaba la mirada.
"¡Todos los estudiantes deben evacuar-!"
De repente la voz fue interrumpida por una interferencia, no… era más como si algo estuviera pasando allí.
Hubo un silencio algo angustiante durante unos segundos.
"¡Oh no!"
Takashi ya tenía una idea de lo que estaba sucediendo.
La voz volvía a sonar a través de la corneta, pero esta vez era distinta.
"¡Ayúdenme! ¡Detente!" Esta vez la voz rogaba por ayuda en un tono lleno de terror.
Los gritos de terror del hombre resonaban por toda la escuela gracias a las cornetas.
Parecía estar huyendo de algo realmente aterrador y escalofriante, y a su vez toda la escuela era testigo de ello.
"¡Ayuda!" Volvió a rogar la voz del hombre.
"¡Duele! ¡Duele! ¡Duele!"
Los gritos ahora no solo eran de miedos sino también de dolor.
"¡Ayúdenme! ¡Voy a morir!" Volvió a pedir por ayuda, pero ya era demasiado tarde para él.
Soltó un último grito ensordecedor que resonó por toda la escuela, y con ese último grito no volvió a sonar nada a través de las cornetas, solamente silencio.
Algo estaba claro.
Ese hombre había muerto, y toda la escuela habían sido testigo de ellos.
Realmente esto era algo muy serio.
'Y esto era lo peor que podía suceder' Pensó Ayato mientras fruncia el ceño.
Fue cuestión de pocos segundos para que las puertas de las aulas de los estudiantes se abrieran de golpe con ellos corriendo mientras gritaban de terror.
Los estudiantes corrían como animales, no le importaban los demás, los empujaban como si fueran basura en su camino, todas esas personas impulsadas por el miedo estaban solamente preocupadas en su propia seguridad.
Algunos estudiantes se dieron bruscos golpes contra la pared por culpa de los empujones, otros simplemente golpearon a sus compañeros para quitarlos del camino, otros se caían al suelo y eran pisados por sus propios compañeros sin darse cuentas.
El Himejima no podía ver lo que estaba pasando en las escaleras, pero seguramente era peor de lo que podía actualmente.
"¡Por aquí!" Hisashi rápidamente empezó a correr en la dirección contraria hacia donde la mayoría de estudiantes iban.
"¿No iremos afuera?" Pregunto Takashi confundido.
"Mira tú y dime como podremos pasar por encima de todos ellos para llegar a fuera" Contesto el joven de ojos escarlata.
"¡Escaparemos a través del edificio de administración!" Declaro el Igou.
Rei se detuvo entre Takashi y Ayato.
"¡Hisashi tiene razón, así que hagamos lo que dice!" La joven Miyamoto no dudo ni por un segundo en las palabras de su novio.
Rápidamente la joven de pelo castaño anaranjado corrió detrás del joven de cabello gris.
Takashi miro a Ayato y este asintió, para que luego ambos se pusieran a seguir a la pareja.
El Himejima tenía que aceptarlo el plan de Igou era bueno.
Cuando llegaron a los puentes que conectaban los edificios, se encontraron con una figura familiar.
"¿Ese no es Wakisaka, el profesor de Japones Moderno?" Pregunto Rei.
'No, eso ya no es el profesor Wakisaka' Reflexiono Ayato mientras miraba a su antiguo profesor.
"Ten cuidado, esta…" Advirtió Hisashi al ver el nuevo aspecto de su profesor.
Wakisaka ahora tenía la piel grisáceo enfermiza y ojos blancos sin pupila, caminaba encorvado muy distinto al Wakisaka que Ayato conocí que siempre iba recto, sus maneras de caminar eran torpe y descuidada.
El Himejima supo algo al verlo.
Esa criatura ya no era su profesor de Japones Moderno.
Wakisaka se acercó a Rei quien era la más cercana de los cuatro, pero la Miyamoto se alejó.
Cualquiera que fuera las intenciones de esa criatura, claramente no eran buenas.
"¡No! ¡Aléjate!" La joven de ojos castaño rojizo intento intimidarlo balanceando su lanza improvisada, pero esa criatura no tenía miedo, avanzaba sin temor.
"Rei, vamos eres miembro del club de Sojutsu" Ayato intento incentivar a Rei para que atacara a esa criatura.
"¡No lo dudes! ¡Con toda tu fuerza!" Hisashi también intento incentivarla.
Pero no fue suficiente.
La criatura se abalanzo hacia ella e intento morderla, pero ella usando su lanza improvisada como escudo para mantenerlo lejos.
"¡No!" Rei poco a poco iba perdiendo en contra de esa criatura.
Pero los ojos de la joven de cabello castaño anaranjado se estrecharon y perdieron toda la duda que había en ellos.
Empujo a la criatura hacia atrás, y rápidamente se puso en guardia.
"¡No subestimes…"
Rei se abalanzo hacia Wakisaka y empezó a golpearlo con su lanza.
"…Al club de artes marciales con lanza!"
Con una estocada certera, la joven Miyamoto atravesó el pecho de esa criatura, justo en su corazón.
El cuerpo de Wakisaka que colgando en el aire mientras que Rei sostenía su lanza.
"¡Lo hiciste!" Takashi celebro.
Pero era demasiado pronto para alegrarse.
Esa criatura con el cuerpo del profesor Wakisaka ya no era humana.
Soltando un rugido volvió a poner sus pies en la tierra, mientras que Rei perdía el equilibro debido a que su lanza todavía estaba pegada en el pecho.
Con un movimiento brusco la criatura lanzo Miyamoto en contra de uno de los muros del puente.
"¡Kya!"
Rei soltó un pequeño grito sorprendido y a su vez de dolor cuando su espalda choca en contra del muro.
Miyamoto quien había perdido el agarre de su lanza rápidamente lo recupero y mantuvo lo más lejos posible a la criatura quien movía sus manos intentando alcanzarla.
"¡No puede ser! Lo apuñale en el corazón, ¿entonces porque se está moviendo?"
Hisashi iba a ir a rescatar a su novia, pero Ayato reacciono más rápido.
Este se abalanzo hacia su antiguo profesor, iba a utilizar una de las técnicas del estilo de Taekwondo que su abuelo le había enseñado.
El nombre de esa técnica Patada de Giro Inverso.
El Himejima posiciono su pie izquierdo adelante y lo uso como eje para girar, y pateo con el talón la cabeza de esa criatura con un amplio arco.
La patada fue tan fuerte que el cuerpo de la criatura fue separado de la lanza impróvida de Rei y choco en contra del otro muro del puente.
El joven reprimió un gruñido de dolor, pues aún su cuerpo estaba lastimado y golpear con una parte lastimada claramente era doloroso sumándole también el hecho que llevaba unos zapatos que claramente estaba hechos para vestir, no para pelear, por lo cual al patear con ellos era incomodo y mucho más doloroso para su cuerpo.
Pero chico ignoro el dolor, no era momento para pensar en ello, sino para pensar en su oponente.
Ayato no confiaba que esto hubiera terminado, si había sobrevivido a una estocada en su corazón, fácilmente podía sobrevivir a un golpe en su cabeza. Por lo que el Himejima se quedó en guardia.
Unos segundos pasaron y el cuerpo de Wakisaka no dio señales de vida, con prudencia el joven de ojos escarlata se acercó lentamente, preparado para el más mínimo movimiento darle otra pada.
Pero el cuerpo no se movió.
¿Estaba muerto realmente? O estaba fingiendo estarlo.
El adolescente de pelo rubio platinado no se confiaba en lo más mínimo.
Decidió asegurarse de una vez por toda y le aplasto la cabeza con una patada descendente.
Escucho a Rei reprimir un grito de sorpresa, pero aquello no le importo en lo más mínimo.
Ayato se agacho y miro el cuerpo de su antiguo profesor, era ciertamente interesante, pues a pesar de fue empalado con la lanza improvisada de Rei en el corazón siguió vivo, pero la patada en la cabeza del Himejima pareció funcionar.
No podía confirmarlo todavía, pero, parece que el punto débil de esas criaturas eran sus cabezas.
La mirada del adolescente de pelo rubio platinado se dirigió hacia la mano del cadáver de su antiguo profesor.
Había un anillo de boda que resaltaba.
A parte de estar casado, Ayato también había escuchado que Wakisaka tenía una hija.
Ayato cerró los ojos mientras murmuraba una disculpa hacia Wakisaka y su hija.
'Muchas gracias por todas sus enseñanzas, profesor' Pensó el joven mientras despedía a su maestro.
El joven de ojos escarlata se levantó y se acercó a Rei, estuvo a punto de ayudarla a levantarla y darle unas palabras de apoyo, pero la imagen de la Miyamoto y Igou paso por su cabeza, por mucho que pueda trabajar con ello y esté dispuesto arriesgar su vida por los dos, todavía la herida seguía abierta.
"Vamos levántate, no tenemos tiempo que perder" Declaro mientras desviaba la mirada con el ceño fruncido.
Hisashi se acercó y la ayudo a levantarse.
Ayato les echo una mirada por encima de hombro y sintió tristeza.
El joven Himejima soltó un pequeño gruñido de dolor cuando su pie derecho empezó a dolor de manera pulsante.
Una de las debilidades del estilo de Taekwondo que su abuelo le había enseñado era el gran estrés que provocaba en el cuerpo del usuario.
Y eso sumado a que el cuerpo de Ayato estaba lastimado hacía que incluso usar una técnica básica como Patada de Giro Inverso, fuera algo doloroso e incómodo.
El joven de ojos escarlata echo unos pocos brincos y estiro el pie derecho para despejar un poco el dolor pulsante.
"¿Estas bien?" La voz Takashi sonó preocupada.
"Nada que no pueda controlar" Ayato respondió con una leve sonrisa.
"¡NO!" Un grito resonó y llamo la atención de los cuatro.
El joven de pelo rubio platinado fue testigo de cómo una joven de pelo negro estaba peleando para no ser devorada por una de esas criaturas.
"¡Detente! ¡No me muerdas!" La pobre joven intentaba con todas sus fuerzas alejar a la criatura, pero al final, esa abominación logro morderla en el cuello, la sangre salió a borbotones y Ayato frunció el ceño con disgusto y sus ojos se llenaron de pena por la joven que acaba de morir ante sus ojos.
Rei se tapó la boca mientras observaba con sorpresa.
"No podríamos enfrentar un grupo grande de ellos" Declaro Takashi y tenía toda la razón.
No podían enfrentar un grupo grande en su situación y menos con las armas que tenían.
"Vamos a la azotea" Propuso Hisashi.
"¿La azotea?" Cuestiono la novia del Igou.
"Armaremos una barricada hasta que la ayuda llegue. Hay un observatorio ahí" Explico el joven de pelo gris.
No perdieron más tiempo y en cuestión de pocos minutos llegaron a la azotea.
Pero lo que vieron hizo que para Ayato esperar que llegara ayuda no tuviera sentido.
La ciudad estaba en caos, desde ese lugar se podía ver el humo desde distinto lugares, sea lo que sea que estuviera pasando, estaba sucediendo en toda la ciudad.
"¿Qué es eso?" Takashi pregunto en tono sorprendido. "¿Qué está pasando?" Volvió a preguntar el joven de pelo negro.
"¡Las cosas eran normales hace un minuto!" Exclamo Rei anonadada.
De repente en sus espaldas sintieron una gran corriente de aire.
"¿Un Black Hawk?" Cuestiono Hisashi mientras miraba los helicópteros que volaron muy cerca de la azotea de la Academia. "¿El ejército americano?" Prosiguió
"No" Ayato se había dado cuenta al verlos que no era Black Hawk. "¡No! ¡Esas son las Fuerzas de Autodefensa!" Contesto el Himejima quien logro reconocerlo gracias a que su abuelo había sido parte del ejercito japones, por lo tanto, tenía cierto conocimiento sobre las ramas militares en Japón.
"¿De dónde vienen? No hay una base por aquí" Declaro el Igou.
El joven de ojos escarlata se encogió de hombros, realmente no tenía una respuesta para ello.
Rei alzo los brazos y empezó a hacer señas a los helicópteros.
"¡Ayúdenos!" Grito la joven a todo pulmón.
"Eso no servirá de nada" Comento Ayato haciendo que la Miyamoto volteara a verlo. "No hay forma de que las Fuerzas de Autodefensa vuele hasta aquí por nada" Prosiguió el joven de cabellera rubio platino. "Deben estar en alguna misión especial" Concluyo el Himejima la razón por la cual habían visto los helicópteros pasar. "No están interesados en nuestra seguridad. No harán nada por nosotros" Continuo el joven de ojos escarlata mientras señalaba hacia abajo donde había varios estudiantes que se habían convertidos en una de esas criaturas y tres de esas criaturas estaban devorando a una joven.
"¡No, detente!" Incluso en esta distancia Ayato podía escuchar levemente los gritos de doler de la joven.
"¡Duele!" Se quejo la joven mientras que esas criaturas mordían parte de su cuerpo.
"Incluso está ocurriendo afuera, donde aún puedes tratar de huir. Imagínense lo que está ocurriendo dentro de la escuela…" Ayato frunció el ceño mientras pensaba en cuentas personas podían estar muriendo.
"Esto es como una enfermedad causada por "ellos"" Prosiguió el joven Himejima.
"¿"Ellos"?" Cuestiono Takashi.
"Los cadáveres están atacando a la gente por todos lados, pero esto no es un juego una película. Por eso los llamo "Ellos"" Contesto el joven de pelo rubio platinado. "Comen gente. Y los que son comidos mueren y resucitan como uno de "Ellos"" Continuo. "No sé porque, pero romper sus cabezas es la única forma de deshacernos de ellos"
Una vez Ayato termino esas palabras el sonido de pasos acercándose le hizo darse la vuelta para ver como varios de "Ellos" se acercaban.
"¿Entonces que deberíamos hacer?" Cuestiono la joven cabello castaño anaranjado.
"Subamos ahí y bloquemos las escaleras" Contesto el Igou.
Los cuatro se prepararon.
"Vamos" Takashi hablo para que luego los cuatro empezaran a correr hacia las escaleras del observatorio.
Takashi acabo con uno de "ellos" mientras corrían.
"¡Rápido!" Exclamo el joven de pelo negro.
Cuando se acercaron a las escaleras Komuro volvió a acabar con otra de esas criaturas con su bate.
Hisashi y Takashi llevaban la delantera del grupo mientras que Rei y Ayato iban en la parte trasera.
De repente la joven de ojos castaño rojizo se detuvo.
El Himejima volteo para ver que estaba haciendo y noto que se había puesto en guardia y rápidamente apuñaleo en el pecho con su lanza improvisada a uno de "Ellos"
"¡No seas tonta!" Ayato escucho a Takashi gritar.
"¡Pero-!" Rei volteo a ver al joven de pelo negro y se descuidó un error que la criatura aprovecho para tomar la lanza y arrebatársela, luego golpeo a la Miyamoto con la lanza en su estómago, la joven de cabello castaño anaranjado choco en contra de la pared.
El joven de ojos rojo escarlata soltó un gruñido mientras se adelantaba para salvar a su amiga de la infancia.
Ayato esta vez utilizo otra técnica del Taekwondo que le enseño su abuelo llamada, Patada de Hacha en pocas palabras, levanto su pie izquierdo y lo bajo con toda la fuerza que pudo para aplastar el cráneo del "Ello" que atentaba en contra de la vida de Rei.
Luego saco la lanza improvisada del pecho del cadáver sin vida de la criatura, para luego empujar a estar ultima hacia abajo.
"¡Apunta a la cabeza!" Exclamo el Himejima en tono duro mientras ayudaba a levantarse a la joven.
El adolescente de pelo rubio platinado luego bajo uno escalones para patear a uno de "Ellos" femenina cuya caída por las escaleras hizo que su cabeza chocara contra el suelo y con ello acabo con ese muerto viviente.
"Takashi, Hisashi" Ayato llamo a su mejor amigo y a su amigo. "Busquen cosas para bloquear las escalaras" Ordeno el joven de ojos escarlata. "Yo les creare tiempo" Declaro el joven con una sonrisa mientras ponía la lanza improvisada por encima de su hombro.
"Pero estas lastimado" Rei hablo con preocupación.
"He estado en peleas más desfavorables y las he ganado" Comento Ayato mientras le sonrió de manera tranquilizadora a la chica. "Ahora ve y ayuda a Takashi y Hisashi"
De mala gana, la Miyamoto se dio la vuelta y subió las escaleras para ayudar a los otros dos jóvenes a buscar mesas y algo para mantenerlas unidas.
El Himejima dirigió su mirada hacia abajo para ver como siete de "Ellos" se acercaban, los tres más cercanos estaban a solo pasos del primer escalón.
Sin perder tiempo, se puso en guardia con la lanza improvisada, agradeció haber practicado un par de veces con Rei y su Madre en el uso de la lanza.
Puede que la férula que tenía en su mano derecha no le permitiera tomar perfectamente la lanza, pero el terreno elevado lo compensaba y el hecho que los "Ellos" estuvieran una forma de caminar llena de abertura hacia las cosas más fáciles.
Con la punta de la lanza atravesó la cabeza del primer de "ellos" rápidamente saco la punta y luego le dio un golpe fuerte en la pierna al "ello" más cercano, golpe que hizo caer de rodillas a la criatura, Ayato luego clavo la punta de la lanza en la frente del "ello" y al último "ello" le dio una patada que lo hizo caerse por las escaleras.
"Ayato" Hisashi lo llamo. "Estamos casi listo" Declaro el joven de pelo gris.
El joven de ojos escarlata vio como ya habían sacado varias mesas y Rei se preparaba para ponerle cinta plástica para mantenerlas en su sitio.
Ayato regreso la mirada hacia los últimos cuatro de "Ellos" que quedaban.
Bajo a pasos agigantados de las escaleras y se acercó al "Ello" más cercano y utilizo una patada frontal con su pie derecho en contra de la criatura que lo hizo caer hacia atrás, rápidamente bajo el pie derecho y lo utilizo como eje para girar y utilizar una Patada de Giro Invertido utilizando de esa manera su talón izquierdo para golpear al segundo ello más cercano.
Luego utilizo la lanza improvisada para hacer perder el equilibro al tercer "ello" más cercano y para después utilizar el pie izquierdo como eje para hacer una Patada de Giro Invertido, pero en esta ocasión el golpe lo daría su talón derecho, acabando con el tercer "ello" y por último utilizo su lanza para atravesar la cabeza del cuarto.
Con esos "Ellos" neutralizados tendrían tiempo más que de sobre para poner una barricada improvisada.
Empezó a subir las escaleras para que sus amigos pudieran empezar a poner la barricada, estaba jadeando y el sudor le caía por la frente.
Cosa que era normal hace poco que acaban de darlo de alta del hospital y ya estaba corriendo y utilizando el estilo de Taekwondo que le enseño su abuelo que ejerce un gran estrés sobre el cuerpo de su portador y su resistencia no era la misma de antes de entrar en el hospital.
Con suerte tendría algo de tiempo para descansar…
X X X
En todo este caos, alguien se encontraba silbando una hermosa y pegajosa melodía.
Es un joven muy apuesto, cuyo cabello es tan negro y brillante como el azabache, sus ojos son de un rojo escarlata similares a los de Himejima Ayato.
Aunque había algo que los diferenciaba, mientras que los ojos de Ayato son más como un color rubí escarlata brillante, los ojos de este joven de pelo negro azabache son color escarlata tan opaco que son casi carmesí.
El nombre de ese joven de cabello negro es Kenji Kudo, el actual capitán del Club de Kendo de la Academia Fujimi y él era el vice capitán cuando Ayato Himejima era el capitán del Club antes de su salida.
Kenji también fue una vez uno de los mejores amigos de Ayato, hasta que ambos tuvieron una ruptura violenta.
En su mano el joven Kudo tenía una espada de madera de la cual goteaba con la sangre de la docena de "Ellos" que estaba a su alrededor, todos acabados por él.
"¿Me pregunto dónde estará?" Se cuestiono a si mismo el joven de pelo negro.
Había visto que Ayato estaba en la Academia, y estaba seguro que incluso con todo lo extraño que estaba pasando su antiguo capitán estaría vivo, no lo dudaba ni un poco.
Pero la pregunta era. ¿Dónde estaba?
Un gruñido lo hizo voltear su cabeza hacia uno de "Ellos" que se acercaba a él.
Era un rostro familiar para Kenji, el actual vice capitán del Club de Kendo.
Kyoujuro Yuuichiro es el nombre del actual vice capitán, Yuuichiro ahora como uno de "ellos" tiene la piel grisácea enfermiza, los ojos azules habían desaparecido y ahora eran completamente blancos, su cabello castaño oscuro estaba desorganizado y tenida una grave mordida en el cuello que todavía goteaba sangre, todo su uniforme estaba completamente manchado y Kenji no sabía si era suya o de otros "Ellos"
"Yuuichi" Hablo el joven Kudo con una sonrisa. "Justo en este momento estaba pensando sobre que sería lo mejor para el Club de Kendo"
El cadáver reanimado de Kyoujuro solo soltó un par de gruñidos mientras se acercaba.
"Si… entiendo tu descontento completamente, pero como capitán del Club de Kendo me toca anunciarte que"
El "Ello" en el que se había convertido Yuuichiro intento atacar al joven de pelo negro azabache, pero este lo esquivo con facilidad.
"Tu postura está mal, tienes muchas aperturas. ¿En qué momento se me ocurrió nombrarte vice capitán?" Comento el joven de ojos escarlata opacos mientras que esquivaba a Yuuichiro.
"Bueno… ¿en que estaba? Oh si… como Capitán del Club de Kendo, me place informarte que quedas destituido como Vice Capitán" Declaro el adolescente de pelo azabache con una sonrisa.
De nuevo, el cadáver de Kyoujuro se abalanzo sobre Kudo intentando morderlo, pero este último lo esquivo y le dio un golpe con el espada de madera en la parte trasera de la rodilla, golpe que hizo que Yuuichiro se arrodillara.
"Venga vamos, no te pongas tan molesto, realmente nunca mereciste el puesto Vice Capitán, para empezar, Ayato nunca debió dejar de ser capitán, pero ya sabes él puede ser un poco terco cuando alguien intenta ayudarlo, pero no te preocupes, yo lo ayudare y me encargare de que vuelva a ser miembro del Club de Kendo… aunque dudo que vuelva a ver uno"
Luego de pronunciar esas últimas palabras Kudo levanto su espada de madera y luego le dio un duro golpe en la cabeza al cadáver reanimado de Kyoujuro.
El joven de pelo negro azabache suspiro para luego mirar con un poco de pena el cadáver de Yuuichiro.
"Pobrecito… eras un buen muchacho y muy joven para morir, pero eso es lo que les pasa a los débiles que le falta talento y poder, mueren pues este mundo solamente escoge a los mejores para sobrevivir y prosperar"
La mirada del adolescente se dirigió al frente y su mirada de pena fue rápidamente remplazada por una sonrisa mientras miraba como varios de "Ellos" se acercaban a él.
"Bien, ¿algunos de ustedes tienen alguna idea de donde puede estar o de donde estará Himejima Ayato?" Pregunto Kenji, pero solo recibió gruñidos por parte de los "Ellos"
El Kudo suspiro decepcionado. "No sé porque espero algo de ustedes" Declaro mientras negaba con la cabeza.
Luego se puso en guardia para acabar con los "Ellos" que se acercaba. "Bien. ¿Adónde te dirigirás? Himejima Ayato"
X X X
Habían pasado ya dos horas desde que esto había iniciado.
Y aún no había una respuesta clara de que era lo que estaba sucediendo, lo que único que sabían es que las personas mueres resucitan y matan a los demás.
"Takashi, Hisashi, Ayato" Hablo Rei mientras que salía del aula del club de Astronomía y con ella traía tres botellas de agua. "Los del club de Astronomía dejaron unas bebidas acá, para cuando se quedan a dormir" Declaro la chica. "También hay bolsas para dormir deberíamos estar bien por un par de días" Continuo mientras le extendía las botellas de agua a cada uno de los jóvenes.
"¿¡Hay agua!?" Pregunto Takashi sorprendido mientras tomaba su botella.
"Hay un baño ahí" Respondió la Miyamoto.
Ayato tomo su botella de agua, la abrió y dio un sorbo, el agua recorrió su garganta seca, estaba tibia el agua, pero era mejor que no tomar nada.
"Rei. ¿El agua estaba funcionando?" Cuestiono Hisashi con el ceño fruncido.
"Si lo hacía, pero… ¿por qué?" Rei no entendía la preocupación de su novio.
"¿No se debería cortar la energía en un momento así? No lo entiendo" Comento el joven de pelo gris sus preocupaciones. "Si se hubiese cortado la energía, las bombas no funcionarían y no habría agua" Continuo el Igou.
"Pero la escuela tiene su propio generador para casos de emergencia" Declaro la joven de larga cabellera castaña anaranjada.
"… Pero ¿quién lo encendió?" Planteo Hisashi la pregunta.
Ayato escucho en silencio mientras la pareja se debatía sobre el agua, Takashi por su parte dio un largo suspiro luego de casi terminarse toda su botella de agua.
"Bueno, no podemos hacer nada más que esperar que nos rescaten" Declaro el Igou y el Himejima frunció el ceño ante esas palabras.
Realmente el joven de ojos rubí escarlata no estaba muy convencido de que alguien los viniera a salvar.
"No digas cosas como esas…" Dijo el estudiante de pelo negro mientras miraba como Hisashi empezaba a tomar de su botella de agua. "Igual creo que estaríamos más cómodos si pudiésemos llegar a la cafetería o a los dormitorios" Continuo el joven Komuro para luego dirigir su mirada hacia uno de "Ellos" femenino.
El chico apretó los dientes con ira y se preparó para tirar la botella casi vacía hacia el "Ello"
"Hijos de"
"¡Takashi! ¡No tires eso!" Exclamo Hisashi a la vez que Ayato tomaba el brazo del joven de pelo negro.
"¿Qué?" Pregunto el joven Komuro confundido.
"Todavía puede servirnos" Explico el Igou.
"¡Ya veo!" Hablo Rei con una sonrisa y sus ojos castaño rojizo estaban brillantes. "En cualquier caso, podemos hacer que el agua nos dure al menos una semana" Prosiguió la adolescente.
"Tenes toda la razón" Dijo el joven de pelo gris mientras le daba la botella de la que estaba bebiendo a su novia, luego de darle la botella a su novia volteo a ver al joven de pelo negro. "Takashi" Lo llamo. "Tú y posiblemente Ayato son los únicos con celular así que pueden intentar llamar de nuevo" Prosiguió.
Takashi miro a Ayato para ver como este se apartaba del grupo y se ponía a ver la ciudad, el joven de ojos escarlata parecía perdido en sus pensamientos.
Si algo le había enseñado su abuelo a Ayato es que siempre en una situación de peligro, en la cual tu vida este riesgo, debes examinar muy bien todas las opciones, sus probabilidades de éxito, así como el peligro que puede conllevar esa opción.
Hisashi proponía que debían quedarse en el tejado y esperar a que los rescataran.
Pero ¿eso realmente era lo mejor?
Para Ayato no lo era, pues solamente tenían comida y agua para una semana, luego de esa semana se verían forzados a salir y intentar buscar provisiones para poder sobrevivir.
La mejor solución para el Himejima era ir al salón de profesores, si, para él eso era lo mejor.
No por buscar ayuda en los profesores, sino para que en el camino encontrar sobrevivientes que podrían quedar.
Si lograban encontrar más personas podría tener un grupo más grande y con ello sería más fácil escapar de la escuela.
Pues uno solo de "Ellos" no sería problema para nadie con nociones medianas de defensas personal, pues los "Ellos" eran torpes y llenos de aperturas por lo que dar un golpe en la cabeza que los matara sería fácil.
El problema llegaba cuando eran muchos y te rodeaban, pero si lograban tener un grupo grande de sobrevivientes podían evitar aquello con una buena coordinación y estrategia.
Por la mente del joven de pelo rubio platinado habían pasado varios nombres de personas que seguramente estaban vivas, y con las cuales serían más que suficiente escapar.
Solamente esperaba que fueran a la sala de profesores.
Era algo estúpido confiar en que esas personas fueran a la sala de profesores, pero su abuelo decía que a veces los mejores planes nacen de la fe en que las personas hagan lo que tú esperas que hagan.
El problema sería el Convencer a Hisashi y Rei, sabiendo que esta última se pondrá del lado de su novio, por lo tanto, él debía convencer al Igou y con ello se aseguraría que Miyamoto también viniera.
El joven de ojos color escarlata rubí volteo para ver como Hisashi y Rei estaban abrazados y como el Igou hacia lo que él había fallado.
Consolar a la joven.
Ahí fue cuando se dio cuenta, que es cierto estuvo enojado con ellos cuando se enteró que estaban saliendo, pero se enojó más consigo mismo, pues no era culpa de Miyamoto ni de Igou que ambos estuvieran saliendo actualmente, era su culpa por no poder comprender a Rei.
Ayato se dio cuenta de algo, sus defectos.
Él era malo para expresarse con sus palabras y sentimientos, malo para comprender a los demás, malo para consolar, no le gustaba expresar mucho sus emociones a los demás lo que lo hacía alguien difícil de comprender, y su defecto más grande es que a pesar de ser alguien que tenía amigos y personas en las que confiar, era alguien de naturaleza solitaria y que prefería cargar con todo lo malo solo y fingir ante los demás que todo está bien con una sonrisa.
Pero todos aquellos defectos vinieron con algo a cambio.
Un talento prodigioso.
El joven de pelo rubio platinado no sobresalía en la escuela, porque sencillamente no quería, no era mal estudiante, pero tampoco era de los mejores, se podría decir que era bueno y la mayoría de personas le daba crédito a que estudiaba y hacia sus tareas con Rei.
Pero la verdad es que Ayato nunca quiso sobresalir, le bastaba con sobresalir en las artes marciales y ya.
Después de todo el Himejima al ser hijo de un billonario europeo y que también estaba relacionado sanguíneamente con la realeza inglesa y por lo tanto con la política de ese país, se le había dado una educación muy estricta.
En pocas palabras, desde la escuela, Ayato tenia sus propias clases privadas con profesores de alto prestigio que eran contratados por su Padre, por ello en términos académicos el joven de pelo rubio platinado estaba mas avanzado que la mayoría de sus amigos.
Pero… si hubiese sido por él, hubiera dejado todo su talento y lo hubiera cambiado para compensar sus defectos.
Si con ello podía asegurarse que podía estar con Rei, lo haría sin dudar.
Pero ya era demasiado tarde y estúpido pensar en ¿Qué hubiera pasado si no naciera con un talento prodigioso? Lo único que quedaba era aprovechar ese talento prodigioso con el que había nacido y usarlo para salvar a sus amigos.
"Ese es…" Ayato hablar a Takashi y se acercó con curiosidad para ver que estaba viendo el joven de pelo negro.
Un hombre bajo y un poco regordete había llegado a la azotea de la escuela, perseguido por varios de ellos, el hombre tiene el cabello amarillo y vestía una chaqueta negra con cuello alto y pantalón negro.
"El profesor de educación física Takayama" Lo identifico Rei.
Takayama no se veía en una buena situación, estaba acorralado por varios de "Ellos"
"Hahaha" Pero el profesor no hizo más que reírse, claramente había perdido la cordura a este punto. "Esto no puede estar pasando" Comento mientras miraba por encima de su hombro las rejas.
"¡Un sueño! Eso es… es solo un sueño… ¡Solo un mal sueño!" Declaro el hombre para luego darse la vuelta dándole la espalda a los "Ellos"
"Tengo que despertar" Dijo. "Tengo que despertar e ir a la escuela" Continuo y empezó a escalar las rejas. "Además hoy llegan nuevos profesores. Y tender muchos problemas si no puedo despertar"
"Todo es un sueño…"
Con esas últimas palabras dichas el hombre se lanzó desde la azotea hacia lo que era una muerte segura.
Tanto Ayato, Hisashi y Takashi quedaron sorprendido y algo asqueado cuando el cuerpo del profesor de educación física choco contra el duro concreto.
Pero el que peor estaba luego de ver esa muerte era Rei.
"No puedo" Susurro la joven de pelo castaño anaranjado mientras daba unos pasos hacia atrás y se alejaba de la barandilla.
"No puedo soportar más esto…" Rei parecía estar al límite.
"¡REI!" Hisashi se acercó rápidamente a ella y la joven lo abrazo con sus ojos al borde de las lágrimas.
"¿¡POR QUÉ!? ¿¡POR QUÉ!? ¡NO LO ENTIENDO! ¡NO ENTIENDO NADA! ¿¡POR QUÉ …? ¿POR QUÉ?!" La joven de ojos castaño rojizo parecía desconsolada y lo único que podía hacer Hisashi era abrazarla fuertemente.
"Tiene que haber… una razón" Declaro el Igou con voz cálida y tranquilizadora.
"¿¡COMO PODEMOS HACER PARA AVERIGUAR POR QUÉ PASA TODO ESTO!?" Cuestiono la chica en buscas de respuesta sobre la situación.
Pero Hisashi no tenía una para ella.
"Si sabemos la razón, quizás podamos encontrar una solución" Fueron las únicas palabras que el joven de pelo gris encontró para consolar y darle esperanza a su novia.
'¿Realmente será eso cierto?' Se pregunto en su mente el joven de ojos color escarlata rubí.
Su mirada se dirigió hacia el patio de la Academia, ahí había un joven de pelo rubio que se había convertido en uno de ellos.
Ayato lo conocía por Takashi.
Morita de la clase 4…
El Himejima recordó lo que le había dicho Morita de que pensaba de él antes de que se conocieran y de cómo se habían vuelto amigos.
Hace tres años.
El joven Morita se encontraba en el aula de clase junto a sus compañeros, entre ellos estaba el propio Takashi.
Morita es un joven de pelo rubio con puntas en el medio y ojos verdes claros, él estaba sentado en un pupitre mientras miraba a Takashi.
"Oye, Takashi" Lo llamo. "¿Cómo es que sales con ese chico Himejima de la clase A?" Le había preguntado a Komuro.
"¿Eh? Lo conozco desde que éramos niños" Respondió Komuro.
"Pero nunca he escuchado nada bueno de el" Declaro Morita. "¿No deberías dejar de involucrarte con el?" Cuestiono.
Takashi se rio levemente. "Probablemente" Dijo para luego sonreír. "Pero ¿cómo puedo llamarme su mejor amigo si lo abandono?"
Eso era lo que Morita pensaba hace tres años de Ayato.
Pero fue ese mismo día mientras caminaba de regreso a casa que se dio cuenta que el Himejima no era mala persona, como decían los rumores.
"Cielos, ¿en que está pensando Takashi?" Pregunto Morita mientras regresaba a su casa junto a unos amigos.
Unos jóvenes que venían delante chocaron en contra de uno de los amigos de Morita llamado Imamura.
"¡Oye!" Le grito Imamura al joven con el que había chocado.
Pero ese fue un error.
El joven que había chocado con Imamura tiene el cabello rubio y los ojos marrones.
"¿Qué?" Pregunto el joven de ojos marrones.
Debido a la audacia de Imamura el joven de pelo rubio y ojos marrones junto con otros seis amigos llevaron a Morita y a sus amigos a un callejón donde les empezaron a dar una paliza.
Morita tosía ruidosamente luego de recibir una fuerte golpiza, se encontraba sentado en contra de una pared, en frente de él, el joven que le había dado una golpiza.
El joven de ojos marrones que pertenecía a una pandilla local saco una navaja mientras sonreía. "¡No me subestimes, estudiante de secundaria!" Declaro para luego intentar cortarlo con la navaja.
"Detente…" Pidió Morita mientras cerraba los ojos y esperaba para sentir el filo de la navaja cortando su piel, pero ese sentimiento nunca llego.
En cambio, cuando abrió los ojos.
Vio a un joven extranjero de rostro hermoso, pestañas gruesas, cuyos rasgos son suaves, delicados y elegantes pero a su vez nobles, tiene la piel blanca como la nieve, es alto y delgado, su cabello es rubio platinado lacio y corto que tiene flequillo colgando y ojos color rojo escarlata rubí, su vestimenta consistía en una chaqueta sin mangas sobre un suéter blanco, unos pantalones oscuros y unos zapatos blanco con zuela negra, la mano de ese joven había detenido la navaja con una de sus manos la cual sangraba por el filo de la navaja.
La sangre le escurría entre los dedos y gota a gota iba a cayendo al suelo.
Morita lo conocía.
"¿¡Himejima!?" Cuestiono sorprendido el joven de ojos verde claros.
Pero el pandillero de pelo rubio y sus amigos no parecieron felices por la interrupción del adolescente de ojos rojo.
"¿¡Que crees que estás haciendo!?" Pregunto el pandillero mientras fruncia el ceño, sus amigos detrás de él empezaron a sacar sus armas, algunos llevaban navaja, otros agarraron varas de metal y otros simplemente se pusieron en guardia.
"¡Bastardo!" Exclamo el pandillero mientras intentaba golpear a Ayato.
Pero al final, el Himejima salió victorioso ganándole a los siete pandilleros.
"¿Por qué?" Le pregunto Morita a un lastimado Himejima que se encontraba jadeando por el cansancio. "¡Ni siquiera somos amigos!" Continuo.
Ayato volteo a ver a Morita, el rostro del joven de pelo rubio platinado estaba llenos de hematomas y tenía un corte en su mejilla del cual la sangre se le escurría lentamente.
"Ustedes salen mucho con Takashi ¿verdad?" Fue la respuesta del joven de ojos rojo escarlata rubí.
Eso sorprendió a Morita y su grupo.
Arriesgando su vida y derramando sangre por un amigo de un amigo…
Para algunos el amigo de un amigo no es más que un desconocido, pero para Ayato eso no tenía importancia, esos chicos eran importantes para Takashi y por ello los protegía.
Actualidad
Luego de eso Morita y Ayato se convirtieron en grandes amigos, pero ahora, el joven de ojos verde claros no era más que un cadáver andante y el Himejima lo miraba con tristeza.
Si pudiera le gustaría acabar con el cadáver reanimado de Morita para que su amigo pudiera descansar en paz.
Pero…
Eso no es más que un lujo que no se podía dar.
El mundo como lo conocía estaba empezando a llegar a su final.
Y el querer hacer algo para que un amigo pueda descansar en paz, no significa que lo puedas hacer.
En este momento lo único que le queda a Ayato es asegurarse que los amigos que le quedan sigan vivos.
Y para ello necesitaba convencer a Hisashi de que no se podía quedar.
"Hisashi, no podemos quedarnos" Declaro el joven de pelo rubio platinado mientras miraba a su amigo que seguía abrazado por Rei, pero Ayato no le tomo importancia o mejor dicho se forzó a no darle importancia.
El joven de pelo gris frunció el ceño confundido. "¿De que estas hablando?" Pregunto confundido.
"Que no podemos quedarnos encerrados aquí" Respondió el joven de ojos rojos.
"Pero tenemos provisiones para poder estar, aunque sea una semana" Hablo Rei.
"Si… pero eso es para esperar un rescate, pero… y si ese rescate nunca llega" Comento el Himejima mientras estrechaba la mirada.
"Saldríamos a buscar comida a la cafetería" Propuso el Igou.
"La cafetería y los dormitorios deben ser los lugares que están más llenos de "Ellos" en pocas palabras sería muy peligroso" Dijo Ayato.
"¿Entonces que propones?" Cuestiono el joven de pelo gris con curiosidad.
"Levantemos la barricada y vayamos a la sala de profesores" Contesto el joven de cabello rubio platinado.
"Eso es igual de arriesgado que ir a la cafetería" Hablo Hisashi mientras estrechaba la mirada.
"Posiblemente" Ayato no lo negó, su plan era arriesgado, pero era lo mejor que tenían. "pero ¿qué te hace pensar que puede haber un rescate?" Le pregunto a su amigo.
"Que tarde o temprano las fuerzas del orden público y los militares retomarán el control de la ciudad y podrán venir a rescatarnos" Respondió el joven Igou.
El Himejima soltó una pequeña risa mientras negaba con la cabeza. "Eres un iluso si crees eso"
"Para empezar, ¿Que te hace creer que lo mismo que está pasando aquí, no está pasando en el resto de ciudades o incluso en el resto del mundo?" Cuestiono el joven de ojos color rojo rubí escarlata mientras alzaba una ceja.
"Tú tampoco sabes si esto está sucediendo en los demás estados o incluso en todo el mundo"
"No, no lo sé" Afirmo Ayato. "Pero a veces hay que hacer planes tomando en cuenta que lo que este sucediendo sea la peor situación posible"
El joven de pelo rubio platinado sintió incomodad en su estómago cuando pensó en su familia paterna.
Hacía ya tres días que no hablaba con ellos, y no sabía si esto también estaba ocurriendo en Inglaterra, país en el que se encuentra su familia.
Pero si así era temía por la seguridad de sus medio hermanos tanto los mayores como los menores.
A si como también temía por la vida de su Padre y de su actual Madrastra…
No hablaba mucho con sus hermanos, pero aun así los quería y amaba. Sus medio hermanos siempre le escribían, pero él nunca les contestaba, y si los volvía a ver se aseguraría de que eso cambiara.
Y incluso si a Ayato no le gustaba su progenitor, pues todos los regalos que este le había dado los solía guardar en el sótano y eran pocos de ellos lo que usaban, y normalmente los usaba porque su Abuelo lo convencía de usarlos, como era el caso del teléfono.
Esa persona seguía siendo su Padre y por mucho que lo negara, el Himejima amaba a su Padre.
Y su Madrastra, al igual que sus medios hermanos le escribía cartas amigables casi como las de una Madre a un hijo, algo que era difícil de creer para el mismo Ayato quien no se había llevado muy bien con su primera madrastra, pero sus medios hermanos mayores siempre hablaron bien de esa señora, por ello había llegado a tomarle algo de aprecio incluso si nunca se habían visto en persona o él nunca había contestado sus mensajes.
Pero no era momento para pensar en ello, ahorita tenía que convencer a Hisashi.
"¿Entonces cuál es tu maravilloso plan?" Pregunto el joven de pelo gris mientras estrechaba la mirada.
"Es sencillo, si escapamos ahora de la escuela tenemos más probabilidades de encontrar sobrevivientes, dentro de una semana es casi imposible que haya alguien con vida, pero en este momento es distinto, hay varias personas que conozco que pueden estar con vida" Empezó Ayato a contar su plan. "La mayoría de personas al igual que tu esperan un rescate que posiblemente nunca llegara, seguramente habrán ido a resguardarse a los dormitorios y la cafetería, por ello esos lugares muy posiblemente sean los que estén más repletos de "Ellos"" Continuo. "Uno de "Ellos" como podrás haberte dado cuenta, no simboliza una verdadera amenaza para una persona con pocas nociones básicas de defensa personal, el problema empieza cuando son muchos y te rodean, pero con un grupo con las suficientes personas y la formación adecuada podría lograr que eso se evitara" Prosiguió.
"Pero ¿cómo sabes que los sobrevivientes irán a la Sala de profesores?" Interrumpió el joven de pelo gris.
Sintió algo de pena por Hisashi, esta era una conversación que había perdido antes de tenerla, pues Ayato ya había predicho lo que iba a decir en favor a quedarse.
"No lo sé, Pero ¿Cuál sería la manera más efectiva de escapar de la escuela?" Cuestiono el joven de ojos rojos con una sonrisa que casi saboreaba la victoria.
"En carro" Contesto el joven Igou.
Ayato asintió. "¿Y dónde están las llaves de los carros de los profesores?"
"En la sala de profesores. Pero incluso si fuera así, no tenemos nadie que sepa conducir" Contesto Hisashi, pero rápidamente argumento en contra.
"Claro que tenemos" El Himejima ya portaba una sonrisa victoriosa en su rostro.
"¿Quién?" Cuestiono el joven de pelo gris mientras fruncia el ceño.
"Yo" Contesto el joven de cabello rubio platinado cosa que hizo que todo lo vieran confundidos. "Mi abuelo me estuvo enseñando unos meses atrás a conducir, para prepararme para la prueba de conducir, claramente no he podido sacarme el carnet, pero si puedo conducir lo suficiente bien como para asegurar que podas salir de la Academia" Explico.
El Igou suspiro al ver que todo lo que propuso había sido contrarrestado con los argumentos de Ayato. Ciertamente esta era su derrota.
"Bien, tú ganas… pero espero que tengas un plan para salir de aquí" Dijo Hisashi mientras reconocía su derrota.
El joven de ojos rojo escarlata rubí miro a Rei. "¿Hay lápiz y papel? Sera más fácil con ellos explicarlo todo" Comento mientras que la chica de largo cabello castaño anaranjado asintió.
"Bien… ¿Alguno de ustedes podría irlo a buscar? Es hora de explicarles cómo vamos a salir de aquí"
