CHRÓNICA #7

"LA EXTRAÑA INVITACIÓN"

En el suroeste de Equestria, en la mayor extensión de Jungla del país se encontraba unas ruinas muy deterioradas, construcciones de basamentos que alguna vez fueron templos piramidales o palacios hechos de piedra de cantera que yacen partidas y con enredaderas. En ese sitio se encontraba "El Bibliotecario", rodeado por varios ponys rebeldes que custodiaban el perímetro y otros trabajando en las ruinas, saqueando artefactos extraños y alguno que otro hecho de oro.

Su líder, quien se encontraba dentro de una de las ruinas menos desgastadas, estaba entretenido escribiendo en un pergamino rodeado de instrumentos de medición, metales raros y botellas con fórmulas extrañas. Su cuerpo vendado de los cascos y una parte de su flanco por aquellas heridas gracias al escape de los cambiantes no le incomodaban en absoluto para su trabajo.

"Ha pasado una semana desde que escapé de esos asquerosos equinos insectos a los que llaman "Cambiantes", he perdido a todos mis subordinados en aquel intento de tomar la reliquia prohibida de los nuevos Changellings. Fui un estúpido al caer en la trampa de esos insectos negros. ¡Ya estábamos a punto de entrar a su colmena! Las tropas proporcionadas por miembros corruptos a la corona Equestre nos ayudaron mucho ese día pero a tan solo un día de nuestra victoria ¡Esos malditos bichos que yo creí extintos nos dieron un gran revés!

En la batalla yo y mis ponys de gran confianza fuimos capturados, obligados a ir bajo tierra y ver como se devoraban uno a uno a los nuestros. Una maldita roca que en este momento estoy analizando me obligó a drenar mi magia y a debilitarla temporalmente. Yo pensé que esos bichos, supuestamente extintos, no serían tan listos a falta de una Reina; estaba equivocado.

Desgraciadamente, por fortuna o infortunio mío, el Capitán de la Guardia Real, Vanguard Red, también cayó prisionero y fue encerrado junto conmigo en aquellas mazmorras subterráneas. ¡No podía creerlo, aún seguía vivo pese a la maldición que le arrojé! Tuve oportunidades de matarlo pero extrañamente no lo hice. Me ayudó a salir, comprobé con mis propios ojos aquel coraje y carisma que le hace especial al Capitán Red en el campo de Batalla, es un gran estratega y no por nada lo llaman "El héroe de Canterlot". Debo decir que tiene mis respetos pese a ser enemigos tuvo la oportunidad de acabar con mi vida ya estando libres pero no lo hizo. ¿Eso es lo que llaman amistad? ¡No, no debo sucumbir a esa porquería de idea! ¡La dichosa amistad no sirve, no me llevó a ningún lado, los verdaderos amigos no existen, no confío ni en los que me han enseñado! Siempre te apuñalarán por la retaguardia, la amistad es debilidad"

Escribía el Biliotecario en aquel pergamino con ayuda de su magia y al terminar se dejó caer sentado en su enorme silla de estudio mientras susurraba: "Amigos… Amistad"

-Así que aquí estas, desperdiciando nuestros recursos como siempre. Creo que no aprovechas tu segunda oportunidad después de tu más reciente fracaso- Dijo el pony terrestre con la armadura rota y vieja que cubría su rostro con un yelmo igual de roto y oxidado, que entraba al estudio improvisado del "Bibliotecario"

El Bibliotecario se levantó de su asiento y lo miró con seriedad y el ceño fruncido.

-Así que mandaron al asesino personal de mis superiores, el cegador, el que hace el trabajo sucio- Decía con burla sin atemorizarse de su presencia –Sabes, mi fracaso fue por un error externo, ya tenía la situación controlada y el artefacto sería nuestro.

-Eso no me interesa y ni si quiera a él, y bien lo sabes. Fue piadoso contigo y te dio más ponys para reponer tu pequeño ejército de rebeldes. Dime una razón por el cual no deba acabar con tu vida ahora mismo.

EL Bibliotecario se empezó a reír a carcajadas por aquella amenaza y se retiró de su escritorio mientras que con ayuda de la magia de su cuerno levitó sus dos espadas mientras sus puntas apuntaban a aquel siniestro pony terrestre.

-¿Tú? ¿Acabar con mi vida? Ja ¿Es enserio? ¡Yo mismo puedo acabar contigo! ¡Soy un Unicornio, la raza superior de todos los Equinos! Mi magia te mataría en un abrir y cerrar de ojos, estoy a nivel de las princesas en conocimiento y habilidades mágicas.

Aquel pony no se movió y solo veía la situación desde su lugar, se notaba tranquilo y aun así avanzó en dirección del Bibliotecario.

-¿Poderoso? Talvez lo seas pero aún asi no te tengo miedo, lo sé por qué un simple pegaso te dio la paliza de tu vida, unos insectos equinos te derrotaron y te capturaron. Yo siendo un terrestre podría matarte. Los unicornios, raza suprema equina es solo un chiste. ¿Quieres probar mi teoría, pony de ciencia?

El Bibliotecario se sintió furioso por su comentario que sacó chispas de su cuerno. -¡Cállate! ¡Yo soy un miembro importante para esta justa causa!

El furioso unicornio se teletransportó lanzando una gran sonda expansiva que golpeó violentamente al pony terrestre. La reacción de quel misterioso guerrero fue cubrirse con su pata y aferrarse al suelo para no ser derribado por aquella onda expansiva, rápidamente desenvainó su espada y giró ciento ochenta grados blandiéndola con su hocico; la sorpresa fue que las dos espadas del unicornio se detuvieron tocando el cuello de aquel misterioso guerrero y él detuvo su ataque en seco frente al Bibliotecario.

-Lo vez, soy mucho mejor que tú, soy superior y de ahora en adelante debes dirigirte a mí con más respeto ¡¿Entendiste?!

Aquel misterioso pony terrestre aún con su espada portándola en el hocico se reía muy confiado.

-¿De qué te ríes?

-Yo habría ganado, solo analiza la situación.

El Bibliotecario solo alzó la vista a donde se dirigía el ataque de su oponente y notó que el filo de la espada se detuvo al contacto de su cuerno. Estaba sorprendido.

-¿Lo has visto?- Decía aquel misterioso guerrero –No importa lo poderoso que seas, te hubiera cortado el maldito cuerno antes de que perforaras mi garganta. Tu zona donde concentras y controlas tu magia ya no existiría. Estarías indefenso ante mí mientras yo me acercaría lentamente blandiendo mi espada para separar tus extremidades una por una. Escuchar tus gritos de dolor y súplica ¡No eres nada sin tu magia! Grabate bien eso en tu enorme cerebro tuyo.

El furioso unicornio bajó sus armas y se separó de él mientras que el pony terrestre envainó su espada y le hizo señas de que se fuera a sentar en su lugar.

-¿Qué quieres de mi entonces?

-Solo vengo por información y ya que tú eres experto en temas sobre antigüedades, magia e historia. Necesito que confirmes un supuesto hallazgo.

-¡Vamos escúpelo!- Decía el Bibliotecario mientras tomaba asiento en su enorme silla. –Quiero ayudarte solo para que te vayas lo más pronto posible.

-Me han dicho que este hallazgo es una de las famosas reliquias malditas y si es verdad ese mapa tuyo que robaste me dará su ubicación.

-¿Así que solo quieres comprobar la veracidad de la fuente consultando mi mapa? Bien pues hiciste un viaje para nada puesto que mandé las localizaciones de cada una a tus superiores, ellos deberían de estar ya enterados.

-Pero este es muy especial y si lo obtenemos podríamos dominar los cielos con él. Ahora ¿Si te digo el nombre, crees que el mapa me mostrará el lugar donde se encuentra oculto?

-Lo hará, esa es su función- Utilizo su magia de su cuerno para aparecer el Maledictae Reliquiae sobre la mesa. –Ahora acérquese y dígame el nombre de aquella supuesta reliquia.

El extraño pony terrestre se acercó a la mesa y vio el mapa que señalaba varios puntos de Equestria con inscripciones que informaban la ubicación de aquellos objetos malditos.

-La Espada Relámpago-Dijo el nombre en voz alta.

-¡Espera, es un chiste!- Exclamó el Bibliotecario entre risas.

-¡No es un chiste y ahora haz tu trabajo de buscar información sobre esa reliquia!

-Lo siento pero… Esa arma es solo una leyenda contada de generación en generación por pegasos originarios de Clousdale.

-¡Buscalo en el mapa, haz tu trabajo!

El Bibliotecario buscó en el mapa y le mostró que no había ninguna pista sobre aquella arma.

-Lo ve, no hay nada. Si no está puede que el arma no exista o haya sido destruida.

-¡Ese maldito General me las va a pagar por decirme mentiras!- El misterioso guerrero golpeaba con furia la mesa con el casco.

-Vamos cálmese, dije que esa arma era una leyenda y como toda leyenda siempre se basa de una verdad. He investigado por mi cuenta todo sobre esas "Reliquias malditas" e incluso leí algo sobre esa peculiar espada. Creado por un gran guerrero pegaso cuyo nombre ha sido borrado de la historia y de los únicos registros existentes, lo único que he encontrado sobre su nombre son unas iniciales "LV".- El Unicornio acercaba con su magia un antiguo libro mientras lo habría en unas páginas que hablaban del tema.

-¿Me está diciendo que existe? Cuéntame más.

-No, estoy diciendo que posiblemente existió y que ahora esté destruida pero si está intacta la han escondido muy bien. Los únicos que sabrían de su ubicación o sobre qué fue lo que le sucedió a aquella arma son los extintos habitantes de Cloudstorm pero ellos fueron exterminados por Clousdale al enterarse de su fallido golpe de estado hacía su gobierno y a la corona de Equestria. Solo pocos sobrevivieron pero fueron ciudadanos de aquella destruida acrópolis de nubes y se unieron creando nuevas familias con Clousdale, ellos no saben nada, los que sabían eran los guerreros pero acabaron con todos y eso no fue hace mucho, fue hace treinta años. Ahora que le he dado un poco de información necesito preguntarle algo ¿Para qué nuestro gremio necesita la espada? con las reliquias que hemos descubierto son suficientes para nuestro plan maestro.

-Es solo un favor de nuestro nuevo integrante al gremio y si nos apoyaba con sus recursos me pidió como muestra de nuestra buena fe esa peculiar arma.

-¿Tiene nombre nuestro nuevo y generoso aliado?

-Es alguien importante entre las filas legionarias de Equestria y si te lo preguntabas, también participó en el exterminio de los Cloudstorm.

-¡Lo sabía, esa arma existe y para mi sorpresa sigue intacta! ¡No lo vez, nuestro nuevo aliado tuvo contacto con aquella poderosa arma! Desgraciadamente no sabe dónde se encuentra.

-Entonces no ha mentido, eso lo hace que se salve de no asesinarlo por hoy y creo que entonces sé quién puede saberlo.

-¿Quién?- Preguntaba interesado el Bibliotecario.

-Parece que Celestia sabe lo que pasa. Un espía nuestro me informó que la Princesa Celestia ha solicitado un favor especial a los Legionarios y ese favor es incluir al famoso héroe de Canterlot en sus filas. Estoy seguro que le pedirá que custodie el arma antes de que nosotros le pongamos un casco encima.

-¡Qué! Ese sujeto no… No puede entrar ahí. Lo he investigado, él nació en Canterlot hace treinta y un años y las leyes de los Legionarios Dictan que solo pegasos nacidos en Clousdale pueden ser parte de sus filas- Pensó por un momento hasta que saltó de la silla muy preocupado –¡La antigua leyenda!

-¿La antigua leyenda? ¡Explicate!

-Verás hay una leyenda de Cloudstorm que dice que la espada relámpago será empuñada por alguien que no sea miembro de su sociedad. Una vez un extraño pegaso de la era del inicio del reinado de las dos Hermanas robó aquella espada, lo que le dio fuerza a la leyenda, ya que al detenerlo usó la espada para matar a los mejores guerreros de Cloudstorm y antes de salir del territorio arrojó la espada a una fosa. La espada fue recuperada pero sintieron que la espada lo eligió a él y crearon la leyenda que algún día alguien que no sea de su sociedad o sangre portaría la espada.

-¡Solo son cuentos de potrillos!- Le interrumpió su relato.

-Son leyendas y como sabes tienen algo de verdad, espero que sea solo un cuento como usted dice pero si hablamos de quien estoy pensando es mejor que le advierta a nuestro nuevo aliado y que lo detenga. No es por que apueste por él pero sería interesante atar los cabos que yo mismo he creado respecto a su posible origen y misterioso pasado. Puede que no sea de Canterlot como yo sospecho- Lo decía mientras volteaba a ver un viejo libro cuyo título desgastado decía "Viam Gladio"

"Después de salir con vida de aquella solmena subterránea habitada por malvados Cambiantes me dirigí al nuevo Reino Cambiante a reunirme con mi tropa, no fue necesario galopar una gran distancia ya que me encontré con algunos guardias que me llevaron rápidamente a tratar mis heridas. En ese lapso de tiempo medité si fue una buena idea dejar ir al Bibliotecario pero algo dentro de mí me dijo que fue lo correcto. No sé si fue mi imaginación pero al luchar a su lado contra esos insectos Equinos sentí que no éramos tan diferentes. No sé qué es lo que haya llevado la armonía de la amistad a una decadencia sobre los ponies pero al menos, aunque sea por un momento lo traté como un amigo. ¿Pero que estoy diciendo? Él es un enemigo de Equestria debe pagar por lo que ha hecho. En fin, con mis heridas curadas hablé con Thorax y acordamos en llevar la falsa reliquia a Poniville y eso hicimos y ahora que estoy en casa me tomé unos días libres para pasar el tiempo con mi hija. Leaft podrá manejar muy bien la situación aunque dentro de mí siento que no está listo ese joven soldado, al verlo me recuerda a mi cuando me ascendieron a Capitán, era tonto y entusiasta hasta que la guerra me abrió los ojos y un chico a su edad no merece morir. Creo que nadie merece eso ya que son más jóvenes los que se alistan voluntariamente a defender su patria y otros se alistan con los rebeldes. Espero esto termine pronto, aun me aferro a la idea de dejarle una Equestria segura a mi hija"

-¡Papá, Papá!

Vanguard escuchó unos gritos fuera de su casa interrumpiendo su informe en su diario. Con calma se levantó y salió de su despacho para llegar a la puerta de su casa donde vio a su hija llegar acompañada de unas yeguas pertenecientes a la división femenina de la Guardia Real.

-¡Hija! ¿Cómo te fue en tu entrenamiento básico?- Recibió a su hija con un abrazo mientras la cubría con sus alas.

-¡Genial! ¡Fue muy divertido y me enseñaron a ensamblar flechas!- Estaba muy emocionada que le brillaban sus ojos de alegría.

-Bueno señorita, me alegro que te haya gustado pero mañana vas a la escuela como me prometiste.

-Papá pero eso no sirve de nada. Twilight me ha enseñado muchas cosas y te aseguro que voy más avanzada que los potros de la escuela.

-¡Soldado!- Afirmó seriamente Vanguard –En primera se debe dirigir a Twilight como princesa, Princesa Twilight. Un soldado no les falta al respeto a sus superiores. EN segunda, si quieres que llegar a ser una gran Capitana de la Guardia Real debe obedecer órdenes de su Superior, si su superior quiere que vaya a la escuela mañana usted lo hará y es una orden.

-¡Señor, si señor!- Se ponía firme mientras alzaba su patita en su cabeza en señal de saludo.

-Y por último, soldado.- Se acercó a ella y con su ala acarició su melena hasta despeinarla. –Recuerda que te quiero mucho, hija. Ve adentro un momento tengo que hablar con la teniente aquí presente.

-¡Papá enfrente de mis superiores no!- Estaba avergonzada pero lo obedeció y entró a la casa.

Vanguard la observaba mientras veía a su hija entrar a la casa mientras que las ponys uniformadas aguantaban la risa al ver como el Capitán congeniaba con su hija.

-Vaya, no sabía que el Capitán Vanguard Red, el más rudo soldado en las tropas de Equestria tuviera tan lindos sentimientos con su hija- Dijo la teniente mientras hacía un saludo militar. –Es muy conmovedor.

Vanguard no le dio importancia a su comentario y le regresó el saludo.

-Teniente Silver Diamond de las Guardia Real de Equestria División Femenina y Señoritas- Saludando a las ponys uniformadas que acompañaba a la teniente. –Como ven no estoy en servicio y no era necesaria tanta formalidad. Espero que mi hija no les haya causado problemas en su servicio.

Silver Diamond era una Unicornio de pelaje color durazno, usaba un uniforme de gala exclusivo para oficiales femeninos, de tela la blusa de color azul y las orillas adornada con metal y una medalla colgando a su izquierda. Su melena larga y rubia estaba recogida y sostenida con un pasador mientras que sus guardias acompañantes usaban la tradicional armadura de la guardia real.

-Al contrario, Capitán. Fate es una potra muy inteligente y muy astuta, le apliqué los exámenes físicos que todo pony tiene que hacer para entrar a la academia militar y ella los superó con calificación casi perfecta. Aprende las cosas muy rápido y siempre se ofrece para ayudar a sus compañeras. Veo que usted es su motivación Capitán, pero…

-¿Pero? ¿Pasa algo malo, Diamond?

-Es muy pequeña, es una potra. Debe de estar jugando con ponys de su edad y no aprendiendo a cómo matar. Con todo respeto señor ¡Debe dejar vivir su vida como potra! ¡Es muy pequeña para entender este conflicto! Lo siento Señor, no quise decirle cómo educar a su hija.

-Diamond no tienes la culpa y tienes razón. Fate debería estar jugando con ponys de su edad, divirtiéndose en el lago o haciendo travesuras pero desgraciadamente no le tocó esa suerte. Ella nació sin conocerme, mientras estaba defendiendo Canterlot mi esposa le contaba historias sobe mí, historias inventadas donde hacía grandes cosas para que ella supiera que tenía un padre valiente que la amaba y hacía todo por ella, por si algún día no regresara con vida. Usted lo ha dicho, es muy inteligente, ha observado las decisiones de la Princesa Twilight en el castillo, ella sabe lo que está pasando en este mundo y lo peligroso que ha sido y es por eso que ella quiere proteger su hogar y siento que quiere protegerme para que no me vuelva a ir de su lado por eso estoy de acuerdo que se entrene, no para que pelee por mí o a lado mío en un campo de batalla, es para que pueda defenderse. Diamond, no siempre estaré aquí para proteger a mi familia y quiero que por lo menos se sepa cuidar, solo así estaré más tranquilo.

Diamond agachó su cabeza un poco apenada.

-Lo siento Capitán, no lo había pensado de esa manera. Tiene razón estos tiempos no son para nada seguros, hay días que son tranquilos y otros que son un verdadero infierno, todos vivimos asustados y creo que comprendo muy bien ese pensamiento suyo.

Vanguard le sonrió y puso un casco sobre el hombro de Diamond.

-Vamos no pongas esa cara triste pues no permitamos que se lleven nuestra sonrisa.- Diamond al escuchar eso y al ver el rostro de tranquilidad del Capitán volvió a sonreír -Su unidad nos ha ayudado muy bien en defender Poniville, lástima que no las han mandado a luchar como a los guardias masculinos.

-Lo sé y es una lástima, la unidad femenina de Canterlot fue a apoyar entrando en batalla en la ciudad de Fillydelfia mientras que nosotras solo estamos organizando la logística de suministros y somos las reservas de defensa- Suspiró –Aunque sea así no estoy autorizada para entrar en combate, mi superior me asignó en el área de inteligencia y debo reportar los movimientos del enemigo con las tropas en batalla. Como ve aunque quisiera participar siempre estaré en la banca esperando un turno.

-Es muy lamentable escuchar eso pero alégrate de que te haya tocado esa suerte, el campo de batalla es un verdadero infierno y a ti te queda mucho por delante. Haz tu trabajo lo mejor que puedas en inteligencia y ayudarás a salvar muchas vidas. ¡Señoritas, rompan filas!- Exclamó Vanguard para despedirse de ellas.

-Lo haré, Señor- Le regresaba el saludo.

La teniente se retiró junto con sus guardias mientras ellas hablaban entre sí "Es inspirador" "Viste lo tierno que cuida a su hija, ya no hay machos así" "Lo sé ¿crees que tenga una oportunidad con él?"

-¡Soldados, guarden compostura! Es un pony casado- Interrumpió Diamond a sus guardias que molestas guardaron silencio.

Vanguard se reía en voz baja mientras veía y escuchaba a las soldado irse, después de eso entró a su casa para seguir conviviendo con su hija.

-Ahora sí cuéntame, Fate ¿Qué más te enseñaron?

Pasaron las horas, el Capitán jugaba con su hija dentro de la casa. Risas y gritos de felicidad se escuchaban en todos los rincones de su propiedad hasta que se puso el sol. Habían terminado de cenar, Vanguard le preparó chocolate caliente acompañado de un pie de manzana.

-¡Esto estuvo delicioso!- Exclamó Fate que tenía moronas de pie en su hocico.

-¿Te gustó? Vaya, tu abuela Applejack estaría orgullosa de mi por preparar un pie de manzana sin que se queme.

-¿Eras malo cocinando?

-Me golpeaba en la cabeza con el cucharon de madera cada vez que hacía algo mal cocinando- Tomaba el cucharon e imitaba el golpe.

Fate se rio mientras se limpiaba su hocico.

-¿Mami no va a venir?

-Puede que más tarde hija, puede que la Princesa esté muy ocupada y le esté ayudando.

-Pero ¿Tú no vas a irte y estarás conmigo, verdad?- Decía mientras soltaba un bostezo.

Vanguard se acercó y la cargó en su lomo.

-No iré a ninguna parte, hija. Yo estaré contigo, te lo prometo. Vamos es hora de que vayas a dormir, mañana tienes escuela.

Se la llevó a su habitación mientras que la pequeña lo abrazaba de su cuello para sostenerse y dejaba caer sus pequeñas alitas de lo cansada que estaba. Entró a la habitación y la dejó en su cama, arropándola con cuidado y antes de salir su hija lo detuvo.

-¡Papá!

-¿Si, hija?

-Mami me canta una canción antes de dormir ¿Podrías cantarme algo, por favor?

-Lo lamento hija pero no conozco una canción la cual pueda arrullarte, mami siempre ha sido buena en eso y es mejor que ella lo haga.

-Pero yo quiero que tú me cantes, te extraño cuando tú te vas y no te veo por días, y ahora que estás aquí yo solo quiero eso- Ponía una cara triste al verlo.

Vanguard al ver su carita triste accedió a complacerla, estaba nervioso y no se sabía ninguna canción.

Se acercó a ella mientras acariciaba su melena –Duerme, duerme, duerme, duerme…

-¡Papá solo estas repitiendo una misma palabra!

-No es así hija solo estoy… ammm… Solo estoy preparando tu canción, así que solo déjame terminar o no tendrás tu canción.

Fate dejó soltar un resoplido de su nariz de muy mala gana cuando escuchó aquella escusa de su padre. Vanguard sonrió y empezó a cantar:

-Duerme, duerme y sueña a tener

Una vida sin la tentación

De delirios de oro y poder

De juzgar, aunque exista razón

La avaricia es la esclavitud

Del alma y de la libertad

Que no te bese nunca la envidia

Que no te abracen el odio y el mal

Duerme, duerme y sueña con ser

De tu mejor tesoro el guardián

El amor que yo en ti he volcado

De eso tienes mucho que dar

No te engrandezcas con la riqueza

Ni te apoques con la pobreza

Que ni la derrota ni el fracaso te impidan

Ver que mañana otro día será

Duerme, duerme, aquí estaré

Las nubes serán tu colchón

Que ni el viento ni la brisa te dejen

De acariciar, pues tú eres mi don

Duerme, duerme y sueña a tener

Te quiero hija.

Cuando terminó de cantar, observó que su hija ya estaba dormida. Al verla sonrió y se acercó a besar su frente mientras le susurraba "Te quiero hija, buenas noches"

-¡Qué bonita canción, amor!- Interrumpió Misty entrando en la habitación de su hija. -¿De dónde la aprendiste? Nunca la había escuchado.

Vanguard estaba apenado y solo fue a abrazar a su esposa mientras salía de la habitación de su hija.

-No lo sé amor, yo tampoco la había escuchado en mi vida ni siquiera tengo recuerdos vagos que la haya escuchado en algún lugar remoto. Solo sucedió, me vino a la cabeza pero se sintió tan familiar.

-No importa, fue un detalle muy dulce a nuestra pequeña, ya te extrañaba mucho desde que te fuiste al Nuevo Reino Changelling. Debo decir que yo también.

Misty se le acercó más él de forma coqueta mientras lo abrazaba de su cuello y lo empezaba a besar llevándolo poco a poco a su habitación.

La noche estaba muy tranquila a pesar de que estaban en plena guerra civil. Los ataques en ese momento habían cedido un poco y solo las grandes ciudades lejanas de la Capital de Equestria seguían bajo ataque, no tan intenso pero si con sabotajes a los ejércitos de Celestia que cobraban varias bajas cada día. En poniville solo estaban en constante vigilancia, los patrullajes terrestres y aéreos eran constantes a toda hora para preservar la seguridad de sus habitantes que vivían con mucho miedo.

Al día siguiente Vanguard y su familia se levantaron muy temprano para prepararse para sus labores, aunque el Capitán estaba todavía de permiso y o iba a ejercer un labor oficial quería disfrutar un día normal con su familia. Misty que se levantó de un muy buen humor les preparó un delicioso desayuno mientras que Fate estaba contenta y a la vez algo molesta, por un lado podía convivir más tiempo con su padre y por el otro tenía que ir a la escuela que para ella sonaba muy aburrida.

Toda la familia se divirtió en el desayuno, al final Misty tuve que irse primero para reportarse en el trabajo con la Princesa Twilight dejando encargado a Vanguard de que Fate asista a la escuela. Vanguard preparaba a su hija para ir pronto a la escuela, acomodaba su alforja y peinaba la melena algo risada de su hija. Fate aunque no estaba de acuerdo de ir a clases estaba disfrutando ese tiempo junto con su padre. Al acabar salieron ambos de su casa para dirigirse a la escuela que se encontraba en el centro de la ciudad.

-Papá ¿Enserio tengo que ir a la escuela? ¿No podría quedarme contigo todo el día?

-Claro que no, señorita, debes cumplir con tus responsabilidades de una potranca para tu edad- Fate estaba por reclamarle pero de nuevo la interrumpió –No importa si la Princesa Twilight te haya enseñado todo lo básico, debes convivir con ponys de tu edad.

Fate no estaba muy contenta pues sus compañeros de clase les parecían muy desesperantes, a parte que siempre tenía que lidiar con potros que intentaban molestarla y ella se enfadaba por eso. Mientras galopaban por la orilla del gran lago de Ponyville y un gran terreno de pradera abierta, observaron que se acercaba volando un pegaso a lo lejos. Vanguard lo observaba detenidamente y se dio cuenta que la armadura que portaba era muy diferente al resto de las armadas que él conocía, ni siquiera parecía la armadura de los Wonderbolts o del escuadrón Dash. Aquel pegaso que se acercaba volando llevaba una armadura muy rústica plateada con un símbolo de dos alas extendidas en su pecho, el yelmo igual de plateado estaba adornado con texturas que parecían rodearla hojas de laureles, llevaba una corta capa roja al igual que una espada envainada en una funda de piel de dragón y en su lomo cargaba un largo escudo de madera recubierto con metal y adornado con el símbolo de las dos hermanas.

El extraño pegaso aterrizó a pocos metros de ellos mientras Vanguard con su pata mantenía la distancia segura de su hija para que se pusiera detrás de él. Fate por su parte veía aquel extraño fijamente, no estaba asustada pero le impresionó la forma en la que estaba uniformado.

-¿Es usted? No puedo creelo pensé que…- Decía aquel misterioso pegaso impresionado.

-¡Alto ahí soldado!- Interrumpió Vanguard con voz firme mientras mantenía una posición decisiva y calmada. –No te muevas y por favor identifícate

Vanguard estaba desarmado y no llevaba su armadura equipada lo que le preocupaba al tener a su hija cerca si se tratara de un enemigo.

Aquel pegaso se detuvo con la orden que le dio el Capitán.

-Claro, Señor… Pero no puedo creerlo aún sigue vivo y parece que no ha cambiado en todos estos años.

Vanguard estaba confundido, sabía que era popular entre los militares por haber participado en la heroica defensa de Canterot y haber sobrevivido pero conocer a un pony como él, lo habría recordado.

Fate empujaba la pezuña de su padre con fuerza para poder ver más de cerca aquel misterioso pegaso, empujaba con tal fuerza que le ganó su peso y cayó de cara al suelo del otro lado de la pezuña que la mantenía al margen y protegida. Al ver esto, Vanguard, se agachó rápidamente a ayudarla a levantar con su hocico. En ese instante sintió y escuchó el silbido de una fleca pasar cerca de su nuca, cortándole unos mechones de su corta melena; escuchando enseguida un crujido señal de que la flecha se había detenido por un obstáculo en su camino. Levantó a su hija del suelo y volteó para encontrarse aquel extraño pegaso con una flecha clavada en su cuello. Aquel pegaso por inercia de aquel golpe letal se paró en dos patas y con sus cascos delanteros se tocaba el cuello muy desesperado.

Vanguard al ver eso, rápidamente tomó a su hija con sus alas y cubriéndola con estas, avanzó un poco y se dio cuenta que varias flechas se clavaron cerca de su ubicación. Sin pensarlo se abalanzó con el pegaso moribundo y lo abrazó para cubrirse de los próximos disparos. Las flechas se encajaron en el enorme escudo que llevaba en el lomo aquel desafortunado soldado. Fate no estaba asustada, estaba nerviosa y temblaba mientras se sujetaba del ala de su padre.

-Papá ¿Qué hago?- Preguntaba nerviosa mientras veía a su padre intentar localizar a los arqueros mientras sostenía el cuerpo inmóvil del pobre soldado.

-Fate, quiero que vueles en línea recta lo más rápido que puedas, ya sabes el rango de distancia que cubre una flecha normal de ballesta y arco pequeño que es justamente la que nos tiene inmovilizados. Cuando estés en un rango seguro desvíate al castillo, pide refuerzos a los soldados de la entrada; sabes mi ubicación; y resguardate en ese lugar, pon al tanto a la princesa. Enseguida estaré contigo.- Vanguard detenía aún las flechas cubriéndose con el escudo cargando el cuerpo esperando una oportunidad para darle la señal a su hija -¡Ahora, Fate!

Fate muy decidida y concentrada obedeció a la primera orden de su padre volando con velocidad en línea recta. Vanguard la veía de reojo mientras intentaba cubrirla de cualquier tipo de disparo desviado hacia ella, al ver que ya estaba a una distancia segura tomó prestada la espada del pobre soldado mientras se protegía. –Te la devolveré en un segundo, amigo- Vanguard galopó cargando a su cobertura en dirección donde se disparaban las flechas, al acercarse notó que dos pegasos armados con unas ballestas se ocultaban en las copas de los árboles. Al estar más cerca dejó el cuerpo de aquel pegaso para volar contra sus atacantes, esquivando los disparos próximos y atacándoles con la espada. Aquellos pegasos rebeldes esquivaron sus tajos con facilidad volando hacia atrás mientras desenvainaban sus espadas. El Capitán con la espada en el hocico voló contra de ellos alcanzándolos y atacándolos con tajos veloces pero sus enemigos los bloqueaban ágilmente y lo hicieron retroceder una patada en la cara; no podía creerlo esos rebeldes estaban bien entrenados o simplemente eran buenos combatientes pero no tenía opción iban a asesinarlo y él tenía que detenerlos.

Los dos pegasos rebeldes no desaprovecharon la oportunidad de contraatacar y con ferocidad atacaron con sincronización al Capitán. Vanguard bloqueaba los tajos que venían de arriba y de los lados apenas mantenía el ritmo de defensa así que esperó un espació en la guardia de ellos para golpearlos y escapar de su rango de ataque.

-Estos son más difíciles de combatir. ¿Qué les pasa? ¿Desde cuándo aprendieron a pelear así? Los recuerdo más indisciplinados y torpes en batalla- Se decía mientras se ponía en guardia para otro ataque inminente.

Los dos rebeldes no dijeron nada y solo se vieron entre sí, moviendo la cabeza asentando un siguiente movimiento entre ellos. Volaron juntos en dirección para atacar a Vanguard que los estaba esperando en posición de guardia y extendiendo sus alas listo para emprender el vuelo en cualquier momento oportuno. Uno de ellos chocó frontalmente con él y ambos alzaron sus patas delanteras para golpearse en el rostro mientras forcejeaban sus aceros al mismo tiempo. El Capitán no lo golpeo solo sujeto sus patas fuertemente mientras ejercía fuerza sobre él y al sentir la corriente de aire del otro pegaso que volaba justo a sus espaldas para empalarlo por el lomo, tomó por fuerza a su oponente y giró sobre su eje para cubrirse con su enemigo, aquel pegaso había matado a su compañero; no perdío el tiempo, Vanguard, para abalanzarse contra su enemigo que quedaba y con un tajo rápido alcanzó a cortarlo a un costado cerca de su ala, la herida fue profunda que el pegaso enemigo solo voló unos metros y cayó al suelo mientras un río de sangre corría fuera de su cuerpo saliendo de su herida.

Vanguard hizo a un lado aquel cuerpo con el que se protegió y emprendió el vuelo para alcanzar al otro rebelde que iba herido pero se detuvo al ver que aquel malherido pegaso emprendió el vuelo desesperadamente escapando entre las nubes.

-No llegará tan lejos con esa herida- Decía mientras suspiraba y regresaba a donde se encontraba el cuerpo del rebelde muerto y empezó a revisarlo.

-No lleva nada de equipo profesional ni señas de que sea un soldado de la guardia real. Es muy extraño que supieran pelear a ese nivel.

Se volvió con el otro cuerpo que estaba uniformado de una manera que no había visto jamás y se acercó a él, lo cual le sorprendió que aún seguía respirando con dificultad. Rápidamente sustrajo la flecha de su cuello de una forma limpia sin que se rompiera la flecha y cubrió con sus cascos aquella profunda herida.

-Resiste compañero- Le decía mientras hacía un poco de presión con sus pesuñas evitando que se desangrara más.

El extraño y moribundo pegaso tocó el rostro del capitán mientras balbuceaba unas palabras –Ge- General…

-¿Puedes hablar aún? ¿Dime quién eres y cuál es tu escuadrón?- Replicaba Vanguard para tener por al menos una respuesta y saber quién era ese tipo.

Aquel extraño pegaso no le contestó sus preguntas, se mantenía aferrado en ver y tocar el rostro de Vanguard muy desesperado –Perdón… General… Traición… Suplico… Perdón… General… Ryder…

Al terminar de decir ese nombre empezó a temblar y respirar más rápido. Vanguard acercó su espada y la puso sobre su pecho y los cascos del pobre soldado en el pomo.

-Estás perdonado puedes irte tranquilo y con la conciencia limpia pues hoy gracias a tu espada y escudo me has salvado la vida. Ahora aferrate a ella que te ayudará a sortear obstáculos en la otra vida.

El moribundo soldado se tranquilizó al escuchar aquellas palabras y aferrarse a su espada, después de unos minutos dejó de respirar.

Vanguard le cerró los ojos y se levantó mientras lo seguía mirando.

-Tal vez me haya confundido con tu superior o con algún otro pony ¿General Ryder? No conozco a ninguno con ese nombre ni a los antecesores de los Generales actuales llevaban ese nombre. Su armadura es muy extraña como si fuera del antiguo imperio de los pegasos pero equipada y diseñada con el estilo contemporáneo. Es muy extraño.

Revisó su armadura y le arrancó una pequeña insignia que llevaba en un costado, la insignia era de tela y estaba sujeta por los remaches de la armadura asi que fue fácil arrancarla y la guardó al ver que los guardias de la Armada Real de Twilight llegaban junto con el Capitán Leaft.

-¡Capitán Vanguard! ¿Está usted bien, señor?- Le preguntó Leaft muy preocupado.

-Todo bien, Capitán. Mi hija ¿Llegó sana y salva al castillo?

-Sí, Señor. Ella está a salvo junto con la Princesa, nos informó de lo que estaba pasando. Sí que sabe notificar los problemas con gran precisión.

Vanguard se alivió un poco al saber que su hija estaba a salvo pero le inquietaba la presencia de ese extraño soldado pegaso.

-Capitán ¿Ha visto alguna vez este uniforme en alguna tropa?

Leaft lo veía con detenimiento el cuerpo y la armadura del pegaso que yacía muerto.

-La verdad no, Capitán. ¿Acaso fue este pony el que lo atacó?

-No. Una flecha iba dirigida a mí y desafortunadamente le tocó a él. Sabes es mejor que lo reporte con la Princesa Twilight tal vez ella tenga información sobre quién era ese pony.

-Es lo mejor, Señor.

-Recoge el cuerpo y llevalo al cuartel puede que alguien vaya a reclamarlo y estudien su armadura con los archivos del registro puede que encontremos información del escuadrón al que pertenece.

-¡Enseguida, Capitán!- Contestó Leaft

-Vamos compañero hoy no estoy de servicio, solo fue una sugerencia.

-Ah sí… Lo siento… Capitán, digo Vanguard- Estaba muy apenado Leaft

-Haga su trabajo Capitán Leaft.

Vanguard se dirigió al castillo de Twilight en donde en la entrada se encontró a su esposa e hija que lo esperaban muy preocupados.

-Vanguard, ¿No te pasó nada? ¿y esa sangre que tienes? ¿Estás herido?- Le pregunataba muy preocupante Misty mientras lo abrazaba y y le señalaba las manchas de sangre que ensuciaban su pelaje.

-Tranquila, no es mía la sangre y sí estoy bien. ¿Se encuentra la Princesa disponible?

-Sí, te está esperando. Me dijo que era muy urgente hablar contigo.

-Enseguida voy.

Iba en camino a hablar con la princesa cuando su hija lo detuvo mientras lo jalaba del ala.

-Qué bueno que estás bien.

Vanguard sonrió y la cargó con sus alas.

-Fuiste muy valiente en ese momento. Mantuviste la calma en todo momento y obedeciste órdenes como todo buen soldado, te felicito.

Fate sonreía mientras le salían unas lágrimas en los ojos.

-Enseguida vuelvo, hija, necesito hablar con la Princesa. Ya sabes cosas confidenciales de elementos de alto rango.

El Capitán bajó a su hija y se dirigió a la sala del trono de la Princesa donde sin anunciarse se postró ante ella.

-Princesa, he venido para reportarle un incidente que me acaba de suceder y puso en peligro la vida de mi hija.

Twilight se levantó de su trono y galopó a hacia un estante que estaba en la esquina de la habitación.

-Estoy al tanto de eso Capitán Red, su hija me informó todo a detalle e incluso mencionó a un pegaso uniformado de una manera poco usual. Dígame Capitán ¿Es cierto eso?

-Todo eso es verdad princesa, aquel pegaso llevaba una armadura muy extraña, como de época del antiguo Imperio Pegaso.

-¡Oh no! Entonces era él- Reaccionó preocupada Twilight mientras sacaba unos documentos de aquel estante.

-¿De qué habla Princesa?

-Ese extraño pegaso vino a mí en la mañana a entregar una carta pero esa carta no era dirigida a mí si no a usted, Capitán Red.

-¿Una carta? ¿A mí? Entonces sabe de qué ejército o compañía militar venía aquel pegaso.

-Lo lamento pero estoy igual que usted de confundida. Aquel extraño solo se presentó como un mensajero personal de la Princesa Celestia y ahora que lo pienso la Princesa Celestia no manda a mensajeros personales a ningún lado pero la Insignia Real de las dos Hermanas en el sobre no mentía.

Twilight utilizando su magia e pasó aquel sobre decorado con el sello oficial del Reinado de Celestia. Vanguard lo tomó con sus alas y lo observó muy bien.

-¡Vamos Capitán ábralo, tengo mucha curiosidad sobre el contenido!

El Capitán usó sus dientes para romper el sello y abrir la carta, sacó el contenido y empezó a leerla.

"Estimado Capitán de la Guardia Real de la Armada de la Princesa Twilight, Vanguard Red.

Por este medio, la Soberana de Equestria, Princesa Celestia, solicita su inmediata presencia en el Castillo de Canterlot. Es primordial de que vaya solo pues ha surgido un problema con una clasificación bastante alta a nivel militar.

No se preocupe por las funciones que esté prestando a la Princesa Twilight, desde este momento queda bajo las órdenes directas de la Princesa Celestia, ningún superior a usted puede darle órdenes a partir de este momento.

Una última cosa, no use el tren para viajar a Canterlot ya que esta misión es sumamente clasificatoria.

Espero contar con su presencia muy pronto.

Firma: Celestia"

Ambos se quedaron sin que opinar pues era la primera vez que una carta así llegaba y además era una cosa urgente para la Princesa Celestia.

-Capitán Vanguard, esta es la primera vez que la Princesa Celestia manda a llamar con urgencia a uno de mis oficiales. Quiero que te prepares y no la hagas esperar un minuto más.

-No Princesa, ella puede esperar un poco más.

-¡¿Qué?!- Exclamó sorprendida Twilight

-Con todo respeto Princesa, volar de día es muy peligroso y más si voy solo. Además los rebeldes que hoy me atacaron estaban altamente entrenados, parecía que eran guerreros elite o con un alto grado de experiencia. En mis últimas batallas los rebeldes atacaban torpemente para abrirse paso y cumplir con su objetivo pero los que acabo de combatir estaban mejor preparados física y mentalmente. Si por alguna razón ya empezaron a organizarse es mejor que tome precauciones y usted debe de hacerlo también- Vanguard había alzado un poco la voz –Lo siento Princesa, es solo que hoy sentía que perdía a mi hija.

Twilight solo alzó su casco para tranquilizarlo.

-No te preocupes, creo que he admirado mucho a mi maestra que no ´pienso en nada cuando se trata de obedecerla. Puedes prepararte y salir cuando estés listo y en cuanto a tu anécdota sobre esos rebeldes organizados estaré al tanto de eso. Puedes irte.

Vanguard hizo una reverencia y salió de la sala del trono para reunirse nuevamente con su familia. Pasaron un par de horas y fue al cuartel para ducharse y equiparse su armadura, mientras lo hacía no dejaba de pensar en las palabras de aquella carta. Se sentó un momento en el suelo y empezó a meditar.

-¿Por qué yo si tienen mejores oficiales capaces? ¿Será algo realmente de gravedad? La última vez que me mandó a llamar no solo estaba yo en la reunión con ella en la sala del trono, otros oficiales de Canterlot estaban presentes pero veo que esto de "Clasificado" estaré solo. No importa, por ahora dejaré a Twilight y a mi familia sola, si esta misión ayuda en algo para detener esta guerra civil la aceptaré sin quejarme.

Salió del cuartel para dirigirse a su casa para despedirse y quedarse con su familia hasta el anochecer donde ya oculto el sol salió volando por cuenta propia hacia la ciudad de Canterlot.

"No sé qué clase de misión me espera pero haré mi mejor esfuerzo, la Princesa Celestia ha tenido problemas para disipar a los rebeldes de las grandes ciudades, en Poniville los hemos mantenido a raya gracias a la organización de la Princesa Twilight. No sé sigo pensando mucho en aquel soldado Pegaso ¿De dónde vino? Pues una parte de mí se siente ansiosa al preguntarle eso a la Princesa Celestia y otra parte de mi me dice que es mejor no preguntar. Sea lo que sea me llevaré una gran sorpresa al llegar a Canterlot"

Celestia recorría su enorme biblioteca dentro del castillo mientras sostenía un viejo, polvoriento pero bien cuidado libro con una pasta roja y las orillas adornadas con oro, abrió aquel libro y lo empezó a hojear con ayuda de su magia mientras suspiraba muy preocupada. La puesta de la biblioteca se cerró bruscamente que asustó a la Princesa y soltó el libro al suelo.

-¡Hermana, ¿Estás aquí?!- Era la Princesa Luna que había entrado en busca de su hermana.

-¡Luna! Me has asustado- Levantaba nuevamente aquel libro mientras su hermana menor lo veía con mucha atención.

-¿No me digas que lo has hecho? Enserio ¿Le vas a contar toda la verdad?

-No lo oirá de mí, lo he mandado a llamar con una carta. Hermana, está a punto de pasar, la conspiración en contra de nosotras que tanto nos advertía Ryder y mí… amiga empezará y solo él puede informarnos sobre lo que en realidad pasa en ese círculo militar que nosotras mismas hemos permitido que se mantenga en secreto.

-Si es lo que pienso que de lo que hablas ¡Tú tuviste la culpa!- Exclamó Luna –Te dije desde hace milenios que debimos desintegrar su jerarquía militar. ¡Ahora hace treinta y dos años tuviste una nueva oportunidad y la dejaste escapar!

-Tranquila hermana, yo me responsabilizo si las cosas se salen de control.

Luna se calmó y veía a su hermana algo preocupada.

-No piensas decírselo ¿Verdad?

-No, está tarea lo hará conocer su pasado. Tal vez me odie por mentirle pero es mejor que lo sepa él mismo.

Celestia tomaba aquel libro y lo dejaba en su lugar mientras que una vieja fotografía salía de su interior.