CHRÓNICA # 8

"LEGADO PERDIDO. BIENVENIDO A LA LEGIÓN DE LAS DOS HERMANAS"

Era un lugar oscuro, húmedo y lleno de estática eléctrica pues las paredes de aquella nube de tormenta encendían e iluminaban los pasillos donde dos ponys; con armaduras de Legionarios; arrastraban al Capitán Vanguard Red quien iba golpeado y herido físicamente por aquellos golpes, no oponía resistencia alguna pues en sus patas estaba encadenado y la armadura; que curiosamente llevaba la misma que sus captores; estaba sucia de una gran mancha de sangre.

Aquellos legionarios llevaban al pobre Capitán al calabozo principal de Clousdale, un lugar en el inframundo de la ciudad hecha de nubes, ubicada en las nubes de tormenta donde los criminales más peligrosos no pudieran escapar y si lo hacían morirían electrocutados por las fuertes descargas eléctricas que dichas nubes creaban.

Detrás de ellos una yegua los iba siguiendo, su postura fría y sería sin dirigir ninguna palabra se podía apreciar mientras los seguía. Era una yegua que de su yelmo sobresalía un mechón de su melena que era rojiza como el fuego y en su armadura de Legionaria llevaba dos insignias en su pecho, una de estas era un relámpago multicolor y en el otro extremo un escudo rojizo con morado que tenía las letras: "C. M. C." grabadas en dicho escudo.

Se trataba de la Capitana Shooting Fire, nieta de la legendaria líder de los Wonderbolts, Spit Fire. Ahora era Capitana del equipo Elite de Celestia "El escuadrón Dash".

-¡Sujetenlo!- Ordenó firmemente mientras que los legionarios llegaban y abrían su celda. Después de eso la obedecieron, sujetaron al pobre capitán manteniéndolo erguido apoyándose en sus patas traseras.

-¡Hey tú, mírame!- Le ordenó a Vanguard que aún se encontraba adolorido y al ver que no le obedecía al instante le dio un fuerte golpe en la cara.

Vanguard con trabajos pudo alzar la mirada pues le dolía la cabeza y todo le daba vueltas, escuchaba mucho eco y la vista la tenía borrosa. Veía aquella yegua muy borrosa y los insultos que le decía no lograba entenderlos.

-¿Dónde? Arggg… ¿Qué pasa?- Decía mientras los golpes de aquella yegua lo callaban cada vez que intentaba hablar.

-No puedo creer que hayas terminado así, un honorable guerrero y líder ahora convertido en un traidor. ¡No te creía capaz de esto!

Shooting Fire lo miraba muy sería y con una mirada de odio y desilusión pero eso no le impedía que derramara un poco de lágrimas al ver a Vanguard ante ella pues ahora para sus ojos él se había convertido en un criminal, un traidor.

Vanguard la miró por un momento y al acostumbrar su vista de aquel oscuro lugar pudo ver a su vieja amiga enfrente de él, la vio enfadada y triste a la vez lo cual le resultó muy confuso.

-¿Shooting Fire? ¿Dónde estoy? ¿Qué haces? ¡Espera, no hay tiempo! ¡Han asesinado al General…!

Otro golpe proveniente de ella lo silenció, Vanguard quería moverse pero los ponys legionarios que lo sostenían impedían que lo hiciera, él estaba muy confundido y solo se limitó a no oponer resistencia mientras sentía su sangre escurrir en su hocico.

-¡¿Cómo te atreves a ser tan hipócrita, Vanguard?! ¡Tú lo mataste y tenemos testigos que te vieron hacerlo!

-¡¿De qué hablas Capitana Fire?! ¡Sabes muy bien que sería incapaz de hacer algo así y más a mi superior! ¡Shooting Fire tú me conoces muy bien, hemos combatido juntos en la batalla de Canterlot y sabes muy bien que me preocupo muchos por mis soldados que por mí mismo!

Shooting Fire respiró profundamente y de la nada le propinó otro fuerte golpe a Vanguard que hizo que los Legionarios que lo sujetaban lo soltasen y cayera al suelo.

-¡Eres un mentiroso! Puede que hace años luchábamos juntos como aliados pero ahora revelaste tus verdaderas intenciones. ¡Eres igual a tus padres, unos traidores de la corona Equestre! Si lo sé todo, se te hizo una investigación cuando te detuvieron y encontraron que eres el hijo de…

-¡Te equivocas Shooting Fire!- Exclamó Vanguard en el suelo mientras se limpiaba la sangre de su hocico con sus patas delanteras que estaban encadenadas. -¡Yo no tengo familia en Clousdale ni si quiera padres! ¡Yo nací en Canterlot donde mis padres murieron, es más me hice de la idea de ellos nunca existieron! Por favor Capitana Fire me pusieron una trampa, yo soy inocente ni siquiera debo estar en su orden de Legionarios porque no soy de Clousdale.

-¡Levántenlo!- Ordenó mientras que los Legionarios la obedecieron y bruscamente levantaron a Vanguard de regreso a la misma posición que lo tenían. Ella se acercó a él mientras lo miraba a los ojos. –Tienes razón tu no debes estar en esta orden que protege a Equestria secretamente desde hace varios milenios. ¡No mereces portar este uniforme ni esta insignia de la Princesa Twilight!- Arrancó la insignia de la princesa de la amistad y la arrojó al suelo y luego procedió a arrancarle la armadura de Legionario que Vanguard llevaba puesta.

El Capitán no opuso resistencia solo la miraba fijamente mientras ella seguía humillándolo por algo que, supuestamente, había hecho.

Al quitarle la armadura vio que de su cuello resplandecía un dije muy peculiar, el dije con la figura de tres manzanas juntas de color naranja brillaba a los ojos de la Capitana, que hipnotizada por su brillo procedió a tocarlo.

-¿Qué es esto?

Vanguard al ver que tocaba el regalo más importante que su vieja amiga, Applejack, le había dejado, forcejeaba furioso para poder soltarse sin éxito alguno.

-¡No lo toques! ¡No dejaré que lo apartes de mí!

Reunió las fuerzas que le quedaban para liberarse de sus captores que los sujetaban, abrió sus alas para golpearlos en la cara y rápidamente se abalanzó contra Shooting Fire que la empujó contra las rejas de la celda y con las cadenas que llevaba en sus patas delanteras las apoyó en su cuello aplicándole presión para asfixiarla.

La capitana sostenía las cadenas con poca fuerza y miraba los ojos de furia de Vanguard, unos ojos que estaban dispuestos a todo con tal de proteger aquello que intentó arrebatarle, estaba asustada.

-¡Si vuelves a tocar este dije entonces tendrán un motivo de acusarme por lo que no he hecho!

La Capitana del Escuadrón Dash intentaba alcanzar su espada o hacer un movimiento rápido para defenderse pero no podía, el aire se le acababa y la vista se le ponía nublada. Era demasiado tarde para que los Legionarios que la acompañaban pudieran hacer algo para rescatarla, en cualquier momento perdería la conciencia y poco tiempo la vida pero sin explicación alguna pudo dejó de sentir presión en su cuello y exhaló una gran cantidad de aire muy desesperada y se tocó el cuello muy aliviada mientras tosía secamente. Miró a su atacante que sorprendentemente se había detenido y solo estaba ahí mirándola con la cabeza agachada.

-No soy un asesino, soy un soldado.- Dijo Vanguard tranquilamente.

Los Legionarios al recuperarse de los golpes del Capitán y al verlo que había bajado la guardia se abalanzaron para someterlo y golpearlo.

Shooting Fire lo miraba sorprendido por ese acto y por sus palabras pero estaba convencida de que él era culpable del asesinato de uno de los generales de Equestria. Ordenó a los Legionarios que pararan de golpearlo y dejarlo en paz encerrado en su celda. Ellos obedecieron dejándolo en el suelo todo lastimado y salieron de la celda y ella los siguió.

-¡Espera!- Exclamó el malherido Capitán mientras trataba de reincorporarse.

La Capitana se detuvo y regresó con él mientras lo veía por afuera de su celda.

-Capitana Fire… Yo sé que en el fondo me cree y solo quiero que me dé una oportunidad para convencerla. Mis cosas… Mi alforja… Ahí guardo un libro, un diario. Ahí documenté todo desde que llegué aquí. Léalo y convénzase a sí misma. Verá que estamos rodeados de mentiras.

-Tal vez sea demasiado tarde Capitán, es mejor que por su bien y honor acepte el castigo. Su juicio empezará en unas horas y no habrá tiempo de cambiar la balanza, el castigo por este crimen es la ejecución y en la orden de los Legionarios no pueden abogar por usted las Princesas- Le dijo con un tono más calmado y con poca credibilidad hacia él.

-No me importa, léalo y guarde el diario muy bien. Por ahora solo en ti confío, no me importa lo que me hayas hecho, algo traman y en el juicio contaré el resto de mi historia. No te dejes engañar y escucha la lealtad de tu corazón.- Le decía mientras señalaba aquel rayo multicolor que estaba en el pecho de la Capitana.

Ella lo miraba y su vista volvió a pasar al dije que colgaba del cuello del Capitán, su brillo era un poco más fuerte y hacían que sus ojos también brillaran.

-¿Pasa algo Señora?- Preguntó uno de los Legionarios.

-¡No! Quiero decir, todo bien soldado.- Dijo mientras se retiraba de la celda y sacudía la cabeza. -Por cierto necesito revisar las cosas que traía el Capitán Vanguard.

-Lo siento Señora pero tenemos órdenes estrictas del General Race que esos objetos deben ser confiscados y llevados a…

-¡Soldado soy su superior y exijo las cosas que le pedí o me obligará a no solo a usted sino también a su compañero a reportar su falta de disciplina y entrenamiento al dejarse sorprender y golpear por un prisionero y lo peor es que a mí casi me mata! ¿Cuál es el castigo por esa falla? Ya me acordé ¡Azotes! Si no me equivoco son más de cien azotes enfrente de sus camaradas. ¡Que humillación!

El Pegaso Legionario solo pasó saliva mientras intentaba ocultar su miedo.

-Disculpe ¿Si le damos lo que pide, usted no dirá nada, verdad?

-Por supuesto que no soldado, pasaré por alto su incompetencia y falta de profesionalismo.

-Entonces le traeré lo que pide en este instante.

Los Legionarios se retiraron mientras que la Capitana los seguía pero antes de alejarse más decidió mirar atrás y ver por última vez antes de irse a su viejo amigo que estaba en el suelo malherido.

Vanguard mientras estaba en el suelo no dejaba de pensar en lo que le había sucedido. Llegar a este lugar cambió su percepción muy rápido, ahora sabía de su pasado, sabía del conflicto que hace años sus padres intentaron arreglar pero lo que mayormente le sorprendió fue que la Princesa Celestia le había mentido.

Una pluma de su ala, perteneciente a la punta de esta, roja como la sangre; volaba por la celda y bajaba cerca de su nariz hasta que llegó al suelo. La miraba mientras contemplaba su ahora conocido linaje. Un legado que le fue arrebatado y que no pidió tener de vuelta.

Shooting Fire estaba en su oficina esperando a uno de sus subordinados Legionarios a que le trajeran las cosas del Capitán Vanguard, no esperó mucho cuando su subordinado entró con las pertenencias pedidas.

-Le traigo lo que me pidió, Señora. Revíselas rápidamente porque en este momento el General Race las ha pedido, mi compañero está ganando tiempo para obedecer la orden.

-No se preocupe soldado- Contestó secamente la Capitana –Solo quiero revisar si ese traidor no ocultaba más información.

Tomó la alforja de Vanguard y empezó a esculcarla ante la mirada del Legionario.

-Le imploro que no saque nada de ahí o podrá meterme en problemas con el General.

-¡Yo diría que lo meteré en más de lo que ya tiene soldado! No olvide que este es un favor especial pero ya que usted es una gallina que no afrenta las consecuencias de sus actos le prometo que no me llevaré nada de lo que contenga esta alforja. Ahora ¡Tráigame la espada de Vanguard!- Le ordenó con un grito de autoridad muy amenazante.

-¡Enseguida!

El Legionario obedeció la orden y se volteó un segundo para tomar la espada del Capitán Vanguard. En ese momento en el que le dio la espalda a la Capitana Fire, esta aprovechó para sacar aquel diario de la alforja del Capitán y ocultarlo bajo sus alas, solo disimuló al sacar unos documentos y empezarlos a leer.

-Aquí tiene, Señora- Le mostró la espada colocándola en su escritorio. –Una obra de arte en herrería diría yo, no es tan pesada ni ligera pero está muy afilada.- Decía mientras contemplaba la espada.

-Muy bien, soldado. Esta espada ha matado a muchos rebeldes durante la batalla de Canterlot y quien sabe cuántos más en diferentes campañas del Capitán.- Sujetó la espada y mientras la desenvainaba empezó a revisar la hoja. –No veo manchas de sangre que indiquen que esta haya sido el arma homicida de seguro cumplió su objetivo de otra manera.

-Ese traidor es un pegaso muy astuto y ¿qué fue lo que encontró en esa alforja que él portaba?

Shooting sacaba unos documentos de la alforja.

- Como puedes ver solo traía unos documentos no muy importantes, guías turísticas de Clousdale, información básica de los Legionarios, una carta de la ¨Princesa Celestia y una imagen de un escudo de armas perteneciente a la familia Redcloud pero un poco modificado.

-¿Modificado?- Preguntó intrigado el Legionario mientras se acercaba a ver aquella imagen.

-Si, en el centro del escudo aparece la Cuttiemark de la Princesa Twilight, las puntas de la estrella abrazan los símbolos de Celestia y Luna como también une a los símbolos del primogénito de los Redclouds y de su esposa. Sustituyó la estrella del Norte que estaba en el centro.

-Bueno da igual, ese escudo de armas pertenece a los traidores que quisieron atentar con la corona Equestre hace casi treinta años, así que no tiene un valor en nuestro recuerdo.

-Tienes razón- Decía muy seria la Capitana mientras regresaba los documentos a la alforja. –Gracias por traer estas cosas aquí, puedes llevárselas al General Race. Como viste no dejé nada fuera de lugar así que puedes irte tranquilo.

-Gracias, Señora.- El Legionario tomó las pertenencias de Vanguard para salir de la oficina de su superiora y dirigirse con su General.

Shooting al ver que se había ido sacó el diario que traía oculto bajo su ala, observó con detenimiento la portada del diario pues para su sorpresa tenía estampado el escudo de armas que había visto en aquel documento impreso, procedió abrir aquel libro para empezarlo a leer.

"Esta noche saldré para Canterlot, el motivo es aún desconocido. Aquella carta con la orden de ir con la Princesa Celestia fue sospechosamente una sorpresa. Me estoy preparando para el viaje y mi mente le está dando vueltas al asunto ¿Para qué quiere verme la Princesa Celestia? ¿Será algo urgente? ¿Acaso serán malas noticias? Por más que trato de no pensar en eso no puedo hacerlo, algo en mi interior me dice que no es una cosa buena y mi cuerpo tiembla de preocupación, no sé qué me está pasando pero a estas alturas ya nada debe preocuparme, estamos en una guerra extraña que dudo que termine pronto y a pesar de los ataques desesperados por el enemigo no son novedad pero ¿Por qué me siento preocupado? Solo espero llegar con bien a Canterlot, los caminos de noche son peligrosos y más en el aire. Solo espero que este viaje valga la pena. Solo espero que durante mi ausencia mi familia se encuentre bien."

Después de volar por una hora desde Ponyville, Vanguard, que se iba escondiendo de nube en nube, por fin llegó a la Capital Equestriana, Canterlot, a lo lejos vio que enormes reflectores ubicados en diferentes puntos de la ciudad como en diferentes torres del castillo, iluminaban el cielo vigilando que ningún enemigo entrara desde el aire.

El Capitán sin pensarlo voló por toda el área protegida esquivando los potentes reflectores y buscando un lugar donde poder aterrizar y al encontrar un espacio en una terraza del castillo se dirigió en picada hasta detenerse a unas metros y caer de golpe al suelo donde los reflectores cercanos lo apuntaron dejándolo ciego mientras se cubría con su pata derecha.

-¡Alto ahí intruso! ¡Exijo que diga sus motivos al entrar a una zona clasificada!- Ordenó un oficial mientras varios guardias en las torres cercanas apuntaban con sus ballestas y los que estaba cerca de la terraza se acercaban con sus lanzas rodeando al cegado Capitán.

-¡No soy un intruso! ¡Soy el Capitán Vanguard Red de Ponyville, líder de la Armada Real de la Princesa Twilight! ¡Exijo que bajen sus armas y apaguen esas malditas luces, me mandó a llamar la Princesa Celestia y tengo un documento que lo prueba!

Vanguard aún se cubría sus ojos con su pata de aquellos reflectores que lo cegaban.

-¡Aparten esos reflectores ahora mismo!

Una voz fuerte, ruidosa y firme se escuchó a lo lejos, era la Princesa Luna que había salido al balcón después de ver todo el alboroto. Sabía que Vanguard vendría y al verlo rodeado de guardias ordenó que le retiraran los reflectores sobre de él y que lo dejaran en paz.

Todos los guardias le obedecieron y se apartaron mientras le hacían reverencia a la princesa de la noche.

-Gracias Princesa- Le agradeció Vanguard mientras le hacía reverencia –Lamento irrumpir así...

-Capitán Vanguard Red- Interrumpió la Princesa Luna de manera seca y seria mientras lo veía con ojos fríos y atentos. –El único pony que ha dormido poco y que probablemente oculte sus sueños… Dígame ¿Cómo es que un pony como usted no duerme lo suficiente para descansar?

-¿Disculpa?- Preguntó confundido Vanguard

-Los demás oficiales al menos duermen después de cumplir con su deber pero usted es diferente no logro entrar a sus sueños y cuando estoy a punto de entrar despierta abruptamente. No es normal para su salud mental.

Le hablaba Luna mientras se acercaba y lo estudiaba con su miraba, juzgando su personalidad del Capitán.

-Disculpe Princesa, pero no entiendo nada de lo que dice. Puede que no duerma mucho pero mi trabajo es muy estresante últimamente y más desde que inició esta misteriosa guerra.

-Esta guerra… Recuerdo algo sobre ti Capitán, recuerdo un sueño tuyo que tuviste hace casi once años.

Vanguard escuchaba sus palabras y trataba de hacer memoria sobre "ese sueño" que le hablaba; sin decir nada solo abrió sus ojos como un par de platos mientras la Princesa miraba y estudiaba esa vista llena de recuerdos y sorpresa.

-Creo que lo recuerdas, bien te tendré vigilado, por lo mientras mi hermana quiere hablar contigo de un asunto muy importante. Por favor puedes pasar, ella te espera en la biblioteca del castillo.

Vanguard cerró los ojos y sacudió su cabeza mientras galopaba a la entrada del balcón mientras los demás guardias lo miraban confusos. Entró al castillo y antes de ponerse en marcha hacia la biblioteca la Princesa Luna lo detuvo.

-Capitán Red, a veces los sueños nos muestran como somos en nuestro interior y aquel que oculta sus sueños oculta algo peligroso. Capitán, todos los ponys somos como la luna misma, nunca mostramos la otra cara, la que está oculta. Cuidado con lo que sueñas "Sueños de muerte… Despiértate"

Vanguard recordó aquel sueño con más precisión al escuchar las últimas palabras de Luna. Mantuvo su compostura y solo la miró e hizo una reverencia.

-Gracias por el consejo, Princesa. Procuraré descansar como es debido y tiene mi permiso de entrar a mis sueños para que vea que no oculto nada. Por ahora me despido, su hermana estará esperándome.

El Capitán siguió su camino mientras su cuerpo le recorría un miedo intenso por escuchar las palabras de la Princesa Luna.

-Veamos como enfrentas a la verdad, tu legado puede que corrompa tu verdadero ser y si eso pasa no estará mi hermana para protegerte- Decía Luna mientras emprendía el vuelo y se alejaba del castillo.

Celestia estaba sentada y apoyada en una de las mesas del centro de la biblioteca, sostenía y leía aquel libro rojo mientras que también, alzaba con su magia, una pequeña fotografía, aquella foto le hizo avivar viejos recuerdos que por poco llenaban sus ojos aquellas lágrimas de nostalgia.

Vanguard había entrado sin hacer mucho ruido y mientras galopaba al centro de la biblioteca cuyo centro estaba adornado por un enorme reloj de arena, vio a la princesa sentada en uno de las mesas de lectura mientras sostenía un libro y una vieja fotografía.

-Princesa…- Habló mientras hacía reverencia.

Celestia al escucharlo solo cerró el libró bruscamente mientras se tallaba los ojos, limpiándose las pocas lágrimas que le había salido.

-Capitán Vanguard, lo siento pero no lo esperaba tan pronto.

-Disculpe por molestarla en sus asuntos y ocupaciones pero usted me mandó a llamar urgentemente y pues aquí estoy a sus servicios.

-Siempre un caballero, Vanguard, recuerdo que antes no eras así cuando eras un potro.- Decía mientras dibujaba una sonrisa en su rostro.

-Usted lo dijo, era un potro grosero, imperativo y travieso pero usted me ayudó a conseguir mi sueño y desde entonces se lo debo, princesa. Estoy en deuda con usted por darme una oportunidad y recomendarme a la escuela de oficiales de Canterlot.

-Eso no es cierto, Vanguard, tú te ganaste esa oportunidad con trabajo duro y esfuerzo en tus estudios, yo solo te di un empujón.

Vanguard sonreía apenado por las dulces palabras de la princesa. –Parece que aún me sigue tratando como aquel potro que visitaba en el orfanato.

-Vamos yo trataba con cariño a todos aquellos potros del orfanato.

Vanguard sentía aquella calidez materna de la princesa, era algo raro pues pasó mucho tiempo desde que sentía aquella emoción.

-Si no es mucha indiscreción ¿Puedo preguntar qué hacía?

Celestia lo miraba con una sonrisa mientras asentía con la cabeza.

-Estaba relajándome un momento, leyendo historias del pasado, recordaba a mi mejor amiga.

-Nunca creí que las Princesa tuvieran "mejores amigas", creí que estaban siempre ocupadas haciendo cosas de la realeza. ¿Cómo era ella? ¿Su imagen está e esa foto? ¿Puedo verla?

Celestia sintió un nudo en el estómago al escuchar a Vanguard preguntar por su amiga y más por querer saber de ella e inclusive conocerla. No sabía que hacer pues aquella amiga suya era nada más ni nada menos que la madre de Vanguard.

-Lo siento Vanguard pero no puedo mostrarte la fotografía, es un recuerdo muy preciado para mí y aún no estoy lista para compartir la imagen de ella.

-Lo entiendo Princesa, no era mi intención molestarla con esa petición tan infantil.

-Pero puedo decirte como era ella. Ella era grosera, no tenía respeto por la autoridad ni tenía respeto a mi persona como Princesa, puede que sea un poco agresiva sin dudas pero era muy honesta en sus palabras, creeme.- Sonreía al recordarla.

-¡Espere un minuto! ¡No tenía respeto hacia usted!- Exclamaba un poco furioso Vanguard –Si esa amiga tuya la hubiera escuchado hablar así de usted la pondría en su lugar.

La Princesa se le quedaba viendo mientras disimulaba su risa al mismo tiempo que un pensamiento pasaba por su cabeza. –Hay Vanguard si te dijera que sacaste el mismo temperamento que ella.- Pensó.

-Dudo mucho que lo hicieras, Capitán. Algo me dice que si estuvieras enfrente de ella, sería ella la que te pondría en tu lugar.

Vanguard solo frunció el ceño mientras volteaba la vista un poco molesto.

-Como te decía, ella era la única que no temía a mi título nobiliario y me hablaba de una forma de más confianza, algo que hace milenios no había sentido. Puede que mi alumna Twilight y yo seamos amigas pero aun así, Twlight, no me habla con toda la franqueza como lo hacía ella. Nos volvimos mejores amigas y de vez en cuando venía a visitarme, adoraba esos momentos. Cuando oficialice su boda nuestra amistad se unió con más fuerza pues su matrimonio no impidió que siguiera visitándome y siguiéramos disfrutando de nuestra amistad.

Vanguard sonrió al ver como la Princesa se entusiasmaba al hablar de su amiga. –Veo que la querías mucho, entiendo ese sentimiento yo también pasé por algo similar, Princesa. En fin ¿a qué se dedicaba ella?

-Formaba parte del cuerpo de la Guardia Real, también su esposo.

-¿Enserio? No puedo creer que un elemento de la Guardia Real le hablara sin respeto. No entiendo por qué no la castigaban sus superiores.

-No lo hacían porque yo misma se lo permití, Vanguard.

-Tan amable como siempre. Y ¿Qué pasó con ella?

Celestia solo agachó un poco su mirada mientras con dolor intentaba recordar y explicarle.

-Pes verás… Ambos sufrieron de… Lo siento Vanguard estoy lista para volver a recordarlo. Solo digamos que dejaron un hermoso legado…- Señalaba al Capitán con su pata pero dejó de señalarlo rápidamente para que no sospechara pasando su pata a tocarse el pecho donde está su corazón. -…Y un hermoso recuerdo en mi corazón que solo le puedo decir "Gracias".

-Entiendo y no quería entrometerme más en ese asunto. Como me hubiera gustado conocerla, a pesar de su falta de comportamiento debió ser una gran yegua y guerrera muy interesante.

-Yo creo que le caerías bastante bien.

Celestia dejó a un lado aquel libro que tenía sujetando con su magia y se paró de su asiento de lectura.

-Capitán fue muy agradable hablar con usted acerca de una de mis pocas amigas pero me temo que debemos pasar a algo más importante.

-Tiene razón Princesa, dígame ¿Por qué me mandó a llamar?

La Princesa le acercó un folder con ayuda de su magia, en él traía varios documentos importantes.

-Sé que estamos en medio de una extraña guerra civil, Capitán, pero solo esto es algo pequeño para poderlo nombrar "Guerra civil" pues si no evitamos lo que a continuación le voy a explicar será una gran guerra que no podamos controlar.

-¿A qué se refiere? ¿Qué son todos estos documentos?

-Lo que tiene en sus cascos son permisos para que usted sea admitido a la Orden de los Legionarios de las Dos Hermanas, la institución militar encargada de proteger a Equestria de ataques extranjeros e internos de máxima peligrosidad.

-Déjeme ver si escuché bien ¿Orden de qué? Nunca había escuchado algo así. Además otro departamento de defensa y asalto militar no existe en los datos históricos de Equestria. Existió una Orden de Legionarios en el pasado en la época de la fundación de Equestria pero eso fue hace miles de años.

-Tiene toda la razón Capitán, no existe otros departamentos de defensa de Equestria más que mi Guardia Real y la de la Princesa Twilight; la guardia de mi hermana también está para protegernos pero sus fuerzas se mantienen siempre al margen de cualquier enfrentamiento salvo si es necesaria su intervención, al igual que la Guardia del Imperio de Crystal que este a su vez es una nación vecina del norte de Equestria. Por otro lado, como dice usted, existió una Legión de pegasos que ayudaron con la organización militar en la fundación de Equestria y es esa misma Organización que ha estado viva todos estos siglos y milenios, como ve se trata de una orden secreta que bajo mi permiso siguen funcionando.

Vanguard no podía creerlo, una Orden de miles de años que se creía extinta con el paso del tiempo seguía operando bajo las sombras de Equestria y de la Guardia Real.

-Entonces ¿El pegaso vestido con esa extraña armadura del extinto Imperio Pegaso fue enviado por usted y pertenece a esa orden?

-¡Así que conociste al mensajero de los Legionarios!- Exclamó Celestia. –De seguro fue él, el que personalmente te dio mi carta.

Vanguard solo trago saliva y se puso serio.

-Su carta la recibí por parte de la Princesa Twilight, aquel mensajero fue asesinado accidentalmente en un atentado hacia mi persona. Recibió una flecha en la garganta y su cuerpo recibió los demás impactos, su muerte salvó mi vida y la de mi hija que se encontraba conmigo en ese momento del atentado.

Celestia sorprendida y con pena puso su casco en su boca mientras escuchaba la noticia.

-Oh no… Es horrible lo que le pasó.

-Lo que me dejó confundido fueron sus últimas palabras.

-¿Qué fue lo que te dijo, Vanguard?

-Creo que me confundió con otro pony pues me llamó General Ryder, se sorprendió tanto al verme que pensaba que estaba muerto y antes de morir me pidió perdón por tal traición hacia ese General Ryder.

La Princesa sintió un nudo en la garganta al escuchar aquel nombre, mostraba inseguridad y empezaba a ponerse inquieta e incómoda enfrente del Capitán. Vanguard lo había notado.

-¿Acaso conoce a ese Pony, Princesa?- Le preguntaba mientras la miraba fijamente.

Celestia no pudo controlar su nerviosismo y no sabía que decirle pero mientras pasaba más el tiempo ella misma se inculpaba así que soltó un leve suspiro para relajarse y decidió hablar.

-Claro que lo conocí, Capitán, puede que hayas investigado algo sobre él y no hayas encontrado registro alguno y eso se debe a que Ryder de Clousdale fue General de los Legionarios de las Dos Hermanas. Todo pegaso oficial o soldado que conforma esa orden no es registrado en los archivos de defensa de Equestria sino más bien los registran en sus propios archivos. Según cuentan fue acusado de traición hacia la corona Equestre, planeaba un golpe de estado con algunos pegasos de su regimiento, tuvieron que asesinarlo.

-Entonces era un criminal.

-Vanguard, como líder sabes muy bien que no debes creer todo lo que te digan al momento, Ryder fue uno de los mejores soldados de mi Guardia Real antes de pertenecer a los Legionarios; para mí es inocente pero tuve que aceptar ese hecho que se le acusaba para que mis súbditos de Cloudsdale no entraran en pánico por sospechas de conspiración y es ahí donde entra tu misión.

-Espere, ¿Quiere que resuelva un caso que lleva muchos años a mitad de un conflicto que está apunto de desmoronar a toda Equestria?

Celestia se dirigió hacia un estante sin decirle nada para sacar otro libro, este era enorme y con fotografías e ilustraciones en cada página. Lo puso sobre la mesa y lo hojeaba hasta encontrar a información que necesitaba.

-Hace treinta años las tenciones en Cloudsdale aumentaron contra un grupo pegaso "Renegado"; según ellos; trataban de apoderarse de la ciudad de nubes, destruir a los gobernantes y debilitar a la guardia Legionaria. Todo eso era una vil mentira. Mi amiga; de la que te hablé; junto con su esposo desmintieron aquellos rumores sobre los pegasos de Cloudstorm y pudieron llevar la paz entre sus líderes. Pasó un tiempo y el General Ryder estaba a cargo de los Legionarios y se vino un rumor sobre un posible golpe de estado.

Celestia le mostró una página con ilustraciones antiguas.

-El supuesto golpe de estado era para regresar la antigua gloria del Imperio Pegaso, regresar a su época de expansionismo y conquista de pueblos Ponys para que les sirvieran como en la antigüedad. Ryder fue el único que me lo advirtió y curiosamente fue asesinado después de decírmelo. Acusado de traición hacia mi reino, fue lo que los altos mandos justificaron su muerte por eso te digo que no confío en la versión oficial.

Hace poco tuve sospechas de que ese posible golpe de estado volvería a realizarse y con este conflicto interno no podré defenderme de dos bandos que quieren ver una Equestria destruida.

-¿Golpe de estado? Princesa con todo respeto ya estamos viviendo uno ¿Qué lo hace este tan diferente?

-Vanguard, si las Legiones de Pegasos se rebelarían, toda Equestría estaría perdida. Lo que los conforman son todos los pegasos nacidos en Cloudsdale y aunque ellos vivan en cualquier otra ciudad pero comprueben que hayan nacido ahí son miembros y déjame decirte que la mayoría conforman el 50% de nuestras fuerzas en activos en cualquier Guardia Real, hasta la tuya.

-¿Quiere decir que mis soldados nacidos en Clousdale pueden desertar?

-Me temo que sí, nos darían la espalda en este conflicto y se aprovecharían para esclavizar ponys para sus servicios de tributo imperial o algo peor. Tú misión es entrar a los Legionarios y neutralizar esa posible rebelión, además de eso quiero que encuentres al culpable de dicho plan. No será nada fácil y será extremadamente peligroso pero solo en ti puedo confiar, haz sido el mejor de los elementos de nuestra Guardia Real, la Princesa Twilight confía completamente en ti y eso es suficiente para encargarte esta misión.

-Princesa, todo esto que me está diciendo, no sé cómo decirlo pero… Si la acepto ¿Qué probabilidades tengo de volver a ver a mi familia una vez más?

Un silencio incómodo se sintió en la biblioteca, por varios segundos la Princesa no dijo nada y solo lo miraba con una tristeza hasta que rompió el silencio.

-Vanguard, no puedes negarte a esta misión es obligatoria y además las probabilidades de ver a tu familia son… Casi pocas. Puede que no sobrevivas a la misión. Lo lamento.

-No me importa, lo haré- Aquellas palabras secas del Capitán conmovieron por un momento a Celestia. –A usted le debo mucho y creo que este es el momento de demostrarle que su apoyo no ha sido en vano.

-Vanguard, no tienes que demostrarme nada. Tú solo te has abierto paso en tu futuro, tú solo has conseguido tus sueños y tus metas, yo solo fui apoyo el cual inteligentemente pudiste usar esa ayuda. El mérito es solo tuyo y con esa misma inteligencia quiero que vayas y sobrevivas pues tu familia es la única inspiración que tendrás, no yo.

El Capitán solo le sonrió algo apenado con la mirada baja, no quería mostrar sus sentimientos.

-Gracias de nuevo, solo quiero que me prometa una cosa si es que no regreso.

-No digas eso pero si te sientes tranquilo te prometo cualquier cosa que me pidas.

-Quiero que saque a mi familia de Equestria, no quiero que vivan más en esta guerra, seguro que se negaran a salir pero quiero que los obligue a irse. Mi hija está creciendo en un mundo violento y temo que busque venganza si algo me pasa y no quiero que se vea involucrada en lo más mínimo.

-Está bien, si eso te tranquiliza te lo prometo.

Vanguard hizo una reverencia agradeciendo a aquel favor de Celestia.

-Princesa, entiendo que tengo que ir a Cloudsdale pero ¿Cómo logró que me aceptaran sin ser de ahí? No creo que cambien sus tradiciones y acepten cualquier pegaso solo por un favor especial.

La Princesa le pasó a Vanguard un sobre con unos documentos y este al recibirlos empezó a echarle una mirada a lo que decían.

-En efecto, Capitán, los legionarios son muy celosos de sus tradiciones y por supuesto que se negaron a mi petición pero gracias a mi habilidades diplomáticas puede convencer al General Race que te dejara entrar a su círculo exclusivo de guerreros de elite pero con la condición de que cambie tus papeles de nacimiento por Clousdale en lugar de Canterlot. Es un capricho un poco inusual para mí pero si esa es la única condición no veo por qué no en concederla.

Vanguard leía los papeles de nacimiento que la Princesa había cambiado y notaba que a pesar de que los papeles parecían viejos, su nombre estaba plasmado ahí y el lugar de nacimiento pasó de Canterlot a Clousdale. Después debajo de ese documento encontró una carta sellada por el escudo de los Legionarios de las Dos Hermanas, la abrió y vio que era una cordial invitación para la cena de bienvenida a los Legionarios de grado "Élite".

-No lo entiendo Princesa, si ellos se encargan de proteger Equestria desde "la sombras" ¿Por qué no los he visto ayudando a cualquiera de nuestros ejércitos?

-Ellos siempre han estado peleando y participando por la defensa de nuestro reino, ellos no lucharon en las grandes ciudades de Equestria, se dedicaron a proteger las fronteras mientras esta guerra se intensificaba poco a poco y además sus miembros han estado en tus filas todo este tiempo, observando cada detalle en cada una de tus campañas y enviando información a su cuartel para ver si es necesaria la ayuda o no. Tus guardias pegasos que son de Clousdale pertenecen a esa Legión.

-Es difícil de procesar todo esto, no puedo creerlo que los altos mandos no estén informados de otra fuerza militar externa. No creo que encaje en ese lugar, aunque esté acostumbrado a tener tratos no muy amigables es la primera vez que estoy nervioso en una misión. No sé cuál es el verdadero peligro ¿A quién debo detener? ¿Descubrirán que solo soy una farsa?

Celestia lo calmó al ponerle la pezuña en su hombro y al sonreírle.

-Vanguard, recuerda que eres uno de los mejores elementos de la Guardia Real no eres ajeno a lo que ellos hacen en ese lugar, además te han promovido rápidamente a "Legionario de Elite" por tus hazañas hechas en combate. No tienes nada de qué preocuparte, solo concentrate en tu misión y en tu propia seguridad. Desgraciadamente estarás solo y en cuanto tengas sospechas ven a verme lo más pronto posible, ya que me temo que no permitirán enviar mensajes desde su grupo o que salgan de ahí.

Celestia galopó hasta la ventana próxima y debajo de ella estaba un baúl adornado artesanalmente con relieves de madera que resaltaban a los dos astros en la superficie de este. Utilizando su magia lo cargó y lo puso en la mesa principal de la biblioteca.

-Casi lo olvido, no puedes ir a ese lugar con tu uniforme que usas siempre. Debes vestirte para la ocasión y uno de mis sastres reales fabricó este uniforme para ti.- Celestia sacó de aquel hermoso cofre un uniforme de Legionario, hecho de láminas de plata que cubrían los costados, la montura bordada con hilos dorados y terciopelo rojo con botones de oro, el yelmo plateado con relieves de la planta de olivo que lo rodeaban y lo adornaban y una capa corta hecha de seda fina de color rojo. En el pecho del uniforme traía el escudo de los legionarios, una cabeza de un equino con alas extendidas saliendo de los extremos que parecían rodear todo el pecho del uniforme. –Me dijo el sastre que le costó mucho trabajo fabricarlo con las especificaciones que pedían los Legionarios. ¿No es una obra de arte?

Vanguard miraba aquel uniforme pero no le gustaba la idea de cambiárselo por el que tenía puesto.

-Es increíble pero preferiría ir con mi propio uniforme, no lo tome a mal es solo que quiero representar mi hogar, a mi familia y a la Princesa a la que sirvo actualmente.- Se tocaba el símbolo de Twilight que llevaba en el pecho de su armadura.

Celestia lo miraba con una sonrisa pero movió la cabeza con negación. –Yo sé que eres muy honorable en ese sentido pero desgraciadamente no se permite que entren a su cuartel si no llevan el uniforme reglamentario. Sé que tu intención es noble pero es importante que sigas las reglas. Como te dije, mañana tendrán una reunión oficial para discutir los asuntos de la guerra, una "junta", si así lo pudiera llamar puesto que no sé nada sobre lo que hacen ahí adentro.

-Está bien Princesa, seguiré las reglas para que todo marche bien.

Cargó el nuevo uniforme en su lomo y sostuvo el yelmo con una de sus patas mientras la fénix mascota de Celestia volaba dando rodeos en la biblioteca y terminando en postrarse en las alas de Celestia la cual había extendido.

-¡Filamena, ¿Qué te trae por aquí?!- Exclamó Celestia mientras acariciaba a su fénix y notaba que traía algo en su pico. -¿Pero qué es lo que traes allí?- Acariciándole el buche logró que soltara aquella medalla que cargaba con el pico y sosteniéndola con una de sus pezuñas pasó a contemplarla por un momento hasta el punto que casi se le salían las lágrimas. –Vanguard, parece que Filamena te trajo un regalo.

-¿Un regalo?- Preguntó el Capitán un poco confundido. –Yo pensé que Filamena seguiría enojada por esa vez que accidentalmente arranqué unas cuantas plumas de su cola.

Filamena lanzó un graznido furioso contra Vanguard mientras Celestia reía bajo al observar el comportamiento de su mascota.

-Parece que ella no ha olvidado lo que le hiciste pero aun así te trajo algo para ti- Le pasaba aquel medallón de plata cuyo grabado era una nube siendo partida en dos por un rayo. El capitán lo sujetó con su pezuña y lo miro asombrado.

-¿Qué es esto, Princesa? Y ¿Por qué me lo da?

-Este medallón le perteneció a mi amiga y me lo dio cuando los problemas de su pueblo y de Clousdale se resolvieron, me lo entregó como símbolo de nuestra amistad y ahora yo te lo entrego, sé que ella le hubiera gustado dártelo si te hubiera conocido en persona. Llévatelo tal vez te de algo de suerte.

Vanguard estaba un poco apenado pues la Princesa le había dado algo personal e importante para ella.

-Princesa creo que fueron bastantes regalos por el día de hoy, es mejor que me prepare para la misión de mañana. Sabe, es la primera vez que me siento algo inseguro de todo esto, es más no sé a quién dirigirme una vez llegando a Clousdale.

-De eso no te preocupes, Vanguard, mañana a primera hora una vieja conocida tuya te estará esperando para partir a la ciudad de las nubes.

-¿Una vieja conocida?

-Sí, ya mañana sabrás quien es.

-Está bien, Princesa.- Hizo una reverencia. –Si no hay nada más de que hablar me paso a retirar.

El Capitán se dio la media vuelta y se dirigió a la salida de la biblioteca y antes de abrirla, Celestia lo detuvo.

-Vanguard, puede que en esta misión encuentres información algo reveladora sobre… el pasado.

-¿El pasado? ¿El pasado de quién?

-Lo sabrás con el tiempo solo te pido que tengas la paciencia para comprenderlo y no tomártelo tan personal, ¿Me lo prometes?

-No lo entiendo muy bien, alteza pero le doy mi promesa que lo intentare.

Vanguard, salió de la biblioteca un poco pensativo por las últimas palabras de la Princesa Celestia.

-¿Revelaciones del pasado? ¿Qué quiso decir con eso? Me temo que hay una razón muy importante el cual me eligió para esta "Misión suicida"- Pensaba mientras caminaba por el pasillo del castillo algo distraído.

-¿Capitán Vanguard?- Interrumpió un Guardia que estaba afuera de la biblioteca y que Vanguard lo había ignorado por estar tan pensativo.

-¿Eh? Disculpa estoy algo distraído ¿Qué se te ofrece soldado?

-Lo estaba esperando afuera de la biblioteca real por que la Princesa me pidió de favor que lo escoltara a una de las habitaciones del castillo.

-¿Habitaciones del castillo? No es necesario, soldado, yo iré al cuartel de Canterlot a quedarme ahí.

-Lo lamento pero la Princesa Celestia insistió, me dijo que eso le ayudaría a descansar y prepararse para su misión de mañana.

Vanguard solo dejó escapar un suspiro de mala gana pero aun así accedió y siguió al guardia hasta la habitación alojada en una de las torres del castillo.

Una vez adentro dejó el uniforme nuevo que le había dado la Princesa Celestia en uno de los sillones que habían cerca de la cama, se acercó a la ventana que deba una increíble vista de la ciudad de Canterlot. La ciudad estaba fuertemente vigilada con enormes proyectores que iluminaban el cielo y las nubes cercanas, las calles alumbradas por los faroles patrullaban grupos de guardias mientras que en otras ponys de alta sociedad paseaban despreocupados como si no hubiera una guerra allá afuera. Se alejó de la ventana y se sentó en un pequeño escritorio que había en la habitación, sacó su viejo diario de su alforja al igual que el medallón que Celestia le había dado, se dispuso a observarlo y contemplarlo, y al darle vuelta se dio cuenta que había una frase escrita: "Cloudstorm. Para el portador y heredero de nuestro héroe: Lighting V…"

El resto de la oración estaba borroso.

-Vaya ¿Pero qué tenemos aquí?- Preguntó impresionada Shooting Fire mientras miraba aquel medallón que estaba entre las páginas del diario de Vanguard, lo miró y lo inspeccionó de reverso a inverso. –"Cloudstorm. Para el portador y heredero de nuestro héroe: Lighting V…" ¡No puede ser! ¡No es casualidad! Según la información que conseguí de Vanguard… ¡¿No sé por qué lo niega?! ¡Ese nombre, el mismo que usaba la General Lucky Sp…!

-Capitana Shooting Fire ¿Todo en orden?- Interrumpió el General Race que acababa de entrar a la oficina de Shooting. –Escuché gritos y pensé que estaba en problemas. ¿A qué se debe tanta emoción?

La Capitana Shooting Fire rápidamente cerró el diario de Vanguard ocultando bajos sus páginas aquel medallón y con un movimiento rápido logró ocultarlo bajo una de sus alas y dejando expuesto sobre el escritorio un folder con unos documentos.

-No es nada General, es solo que estaba revisando el expediente de Vanguard, todas sus batallas en las que yo también participé, luché lado a lado con él y me emocioné un poco al recordarlos.

-Espero que eso no le ablande el corazón, Capitana. Vanguard es un traidor así que no tengo que volver a recordarle su delito ¿O sí?

Shooting un poco seria solo bajó la mirada. –No es necesario, General. Sé muy bien cuál es mi posición en estos asuntos. Para mí la justicia es lo más importante.

-¿Y la lealtad?- Preguntó secamente el General.

-Mi lealtad está… Con Equestria, Señor.

El General Race la miró fijamente. –Muy bien, eso espero, Capitana. Últimamente ya no podemos confiar en cualquiera, mira lo que le pasó a tu amigo Vanguard. Solo espero que seas leal a nuestra Legión para salvar a Equestria de esta guerra. Espero que sigas mis órdenes como lo has hecho.

-De eso no hay duda, señor.- Se levantó haciéndole un saludo militar.

El General solo le sonrió y se dio media vuelta para salir de su oficina pero se detuvo en la entrada.

-Shooting, mañana es el juicio de tu amigo y si es declarado culpable quiero que sea tú el que lo escolte a su ejecución.

-Vanguard ya no es mi amigo, General y será un honor escoltarlo hasta el lugar de su ejecución.

El General Race solo dio la media vuelta y salió de la oficina. Shooter solo se recargó en su silla sintiéndose un poco aliviada por no haberla descubierto leyendo el diario de Vanguard así que lo volvió a sacar debajo de sus alas y lo volvió a poner sobre el escritorio para abrirlo y continuar leyéndolo. Tomó el medallón, lo hizo a un lado y pasó a cambiar de página para continuar donde se había quedado.

-Espero que encuentre respuestas para creerte si no me temo que tendré que cumplir la justicia como es debido.

A la mañana siguiente, Vanguard se levantó muy temprano, no pudo dormir muy bien esa noche a pesar de que la cama donde durmió fue la más cómoda en donde haya dormido. Estaba un poco nervioso y el ruido de los guardias marchar por todo el castillo haciendo su guardia no ayudó mucho. Se dirigió al baño donde tomó una ducha rápida y al finalizar fue por su nuevo uniforme para probárselo. Se lo puso y se vio frente al espejo, se vio a si mismo usando aquel extraño uniforme y aunque no le quedaba nada mal, él sentía que algo le faltaba.

-No me importa lo que me digan, es por principios propios. No puedo olvidar el lugar donde se encuentra mi familia.

Tomó su antiguo uniforme y le arrancó la estrella de la Princesa Twilight que llevaba en el pecho de su antigua armadura, se lo colocó en su pecho cubriendo la silueta de la cabeza equina que adornaba la pechera y quedó la estrella en ese lugar con las alas que adornaban la armadura se veía que salían de la misma estrella. Antes de acomodarse la espada en su nuevo uniforme vio aquel medallón que le dio la Princesa Celestia, lo sostuvo con sus alas y se lo puso a la derecha de su pecho.

-Creo que es hora. Me hubiera gustado despedirme de Misty y de Fate al saber el grado de peligrosidad de esta misión. Creo que fue lo mejor, así no estarían preocupadas por mí. Solo espero que la Princesa Twilight las cuide.

Se puso su espada y su alforja y salió de la habitación del castillo, galopó unos cuantos metros cuando escuchó una voz familiar a sus espaldas que lo hizo detenerse.

-¡Estás un poco retrasado Red! Ya debimos haber volado hacia Clousdale en este instante.

El Capitán volteó al escuchar aquella voz a sus espaldas y al verla su sorpresa fue alegre.

-¡Shooting Fire! ¡Es bueno verte, compañera!- La abrazó con amabilidad mientras ella se dejaba pero lo apartó con su casco algo sonrojada. –Estaba preocupado por ti, bueno solo un poco, ya que me enteré que luchaste en Manehattan por varios días y no sabían respuesta de tu equipo.

-Si… Fue una batalla muy difícil, varios de mis pegasos salieron heridos de ahí pero no era nada que no podíamos controlar.- Se le quedó mirando a Vanguard. –No puedo creer que eras de Clousdale y no me lo habías dicho ¿Acaso te gustó más entrenar en la armada de Celestia que con los Legionarios de Clousdale?

-Espera, creo que estás entendiendo mal…

-La Princesa Celestia me dio la noticia. Eres un Pegaso de Clousdale que no quiso ser parte de su ingreso por derecho a los Legionarios y ahora que nuestro reino está en crisis parece que pidió de favor tu cambio con nuestra unidad elite.

-Parece que no sabe nada sobre mi misón en ese lugar. Celestia le habrá inventado una historia para que me acompañara y creo que a todos les ha mentido para que tenga la libertad de investigar en ese círculo tan exclusivo de guerreros Pegasos- Pensaba Vanguard mientras que apenado solo asentía con la cabeza.

-Creo que me atrapaste, Shooting. La verdad pensaba que había nacido en Canterlot pero la Princesa Celestia me desmintió todo hace muchos años y pues siempre quise quedarme aquí a servir a nuestra Princesa.

-Todos servimos a la Princesa Celestia, Vanguard. Pero te hubieras preparado mucho mejor si te hubieras enlistado con los Legionarios. No quisiste estar con los Wonderbolts cuando te conocí hace años; ya estuvieras en mi equipo bajo mis órdenes en el "Escuadrón Dash" y posiblemente estuvieras saliendo conmigo o estaríamos viviendo juntos.- Se sonrojaba un poco disimuladamente.

-Sí, claro. Jamás permitiría dejar que una yegua loca me diera órdenes- Susurraba Vanguard mientras miraba hacia otro lado.

-¡¿Qué dijiste?!- Replicó Shooting Fire muy molesta a punto de golpear a Vanguard.

-Tranquila, Capitana- Respondió con una tranquilidad incómoda. –Dije que tal vez no funcionaría, creo que usted se merece a alguien mejor, no creo que yo sea su tipo. Además ya le había dicho que no quise unirme a los Wonderbolts porque mi sueño era ser parte de la Guardia Real de la Princcesa Celestia. No desprestigio a sus Wonderbolts o a su escuadrón, solo es que… No creo poder volar tan bien como ustedes.

Ambos caminaban hacia la salida, galopaban por el enorme corredor de la torre sur del castillo hasta los jardines que se encontraban en los tejados del castillo.

-¿Bromeas, verdad? Te he visto volar más temerariamente que cualquiera de mis chicos y me dices que no eres buen volador.- Le golpeaba su pata con su casco –Me rompes el corazón, lo que pasa es que no quieres estar cerca de mí, por eso evitabas entrenar conmigo cuando estábamos encuartelados. Pensé que estaríamos juntos siempre o después de graduarnos del servicio militar.

Vanguard llegaba al jardín con ella mientras se sobaba su pata izquierda debido al golpe que le dio Shooting.

-Shooting, en verdad no eres mi tipo. Recuerdo que me molestabas en la academia militar todos los días e incluso me metías en problemas, tú me diste una mala imagen de ti desde el principio. Tal vez si hubieras sido más amable conmigo te daría una oportunidad.

-Solo quería llamar tu atención y si te metías en problemas era por tu culpa por no seguir las reglas de nuestros superiores. Creí que molestándote llamaría tu atención y nos… Divertiríamos juntos.- Se acercaba más a su a él invadiendo su espacio personal mientras lo miraba a los ojos coquetamente.

Vanguard solo puso su pezuña en la nariz de ella y la empujó para que volverá a su lugar y respetara su espacio personal.

-Lo lamento pero no quería salir con una yegua así de loca y neurótica como tú aunque eso significara quedarme solo por el resto de mi vida. Te quiero más como mi amiga, créeme me divierto mejor contigo cuando no somos nada sentimentalmente y es por eso que te respeto y eres alguien importante para mi… Pero como mi amiga.

Emprendió el vuelo desde los jardines de los tejados del castillo y Shooting Fire lo siguió yendo detrás de él.

-¡¿Qué le viste a esa yegua aburrida que parece secretaria y que la haces llamar esposa?!- Preguntó un poco molesta –Ni siquiera tienen tanto en común como nosotros, ella es aburrida y tú eres un pony de acción.

Vanguard solo reía al escuchar su pregunta mientras que ella lo miraba con enojo.

-Es eso lo que me hizo enamorarme de ella, no teníamos nada en común y no lo seguimos teniendo. Además ella es dulce, responsable, muy dedicada a mí y a su trabajo y sobre todo es muy cariñosa.- Lo decía muy tranquilamente con palabras de enamorado. –No te molestes, recuerdo que salías con uno de tus chicos que están en tu escuadrón, creo que sigues con él ¿No es así?

Shooting solo bufaba molesta. –Él es un idiota, los tres con los que salí.

-Pero bien que ibas a sus alas cuando te sentías muy "Solitaria"- Le sonreía para burlarse de ella.

-¡Oye, mis asuntos íntimos no te incumben!- Le respondió groseramente. –Aun así no me daré por vencida hasta que caigas antes mis encantos y me dejaras probar algo de ti.

-Pues vas a esperar toda la eternidad porque eso nunca va a pasar.

-Nunca digas nunca, Vanguard.

Ambos estaban a punto de llegar a la ciudad de las nubes, era cada vez más grande, hecha por miles de cúmulos de nubes que se extendían hasta donde llegaba la vista. Casas y edificios hechos de nubes flotaban cerca de la gran nube y otros formaban parte de la misma. Muchos pegasos estaban postrados en pequeñas nubes que rodeaban a la ciudad y llevaban uniformes de la Guardia de Celestia y revisaban a cada pony sin importar si sea pegaso o no, ya que algunos ponys unicornios o terrestres llegaban en globo o en dirigible y los guardias los detenían y los revisaban.

-Hace mucho que no vengo a este lugar y veo que la seguridad se ha reforzado.

-Sí, la última vez los rebeldes intentaron tomar la ciudad pero no lo consiguieron. Tomar una ciudad hecha de nubes no es nada sencillo.

-No lo sabía. Creo que ningún rincón de Equestria se salva de esta extraña guerra. Ahora dime ¿A dónde tenemos que ir? No solía visitar este lugar en mis vacaciones.

-Solo sígueme y no te separes.

Shooting se acercó más a la ciudad para pasar entre dos guardias que custodiaban la entrada y al ver el uniforme de ella y la de Vanguard los dejaron pasar sin ni siquiera detenerlos.

-Eso fue raro- Decía el Capitán mientras volaba detrás de Shooting.

-Es por nuestro uniforme. Ellos tienen la estricta orden de dejarnos pasar sin hacer preguntas.

Vanguard continúo siguiéndola y aterrizaron cerca de una estructura hecha de nubes con grandes y anchos pilares que semejaban al gran Partenón griego.

-Hemos llegado. ¿Estás listo para entrar?

-Claro que lo estoy solo espero que no me digan nada por el pequeño cambio que le hice al uniforme.

-¿Pequeño cambio?- Pregunto Shooting algo confundida mientras observaba el uniforme de Vanguard.

El Capitán algo apenado le señalaba la estrella de la Princesa Twilight que tenía en su pecho.

-¿Te refieres a eso?- Dejó escapar una gran carcajada.

-¿De qué te burlas?- Preguntó serio y algo molesto.

-Me burlo porque te preocupas por algo inofensivo- Continuaba riéndose cada vez más hasta que se calmó para tomar un poco de aire. –Está bien no tienes de que preocuparte.- Le señalaba el rayo multicolor que traía en su pecho, símbolo del Escuadrón Dash. –Yo también le hice una modificación a mi uniforme de Legionario, creeme eso no está contra las reglas. Ahora ven y sígueme que te están esperando y tienes que presentarte ante el General Race.

-¿General Race? He escuchado de él por parte de la Princesa Celestia pero no creí que debía presentarme ante él.

-Claro que debes- Lo abrazaba con su ala y caminaban juntos a la entrada de ese gran edificio arquitectónico. –Le presentarás tu carta de aceptación y te dará la bienvenida y tendrás un combate para demostrar si eres digno de pertenecer a nuestra Legión.

-¿Combate?- Preguntaba mientras trataba de zafarse de las alas que lo abrazaban. –No soy tonto Shooting, los Legionarios no hacen esas cosas, solo quieres ponerme más nervioso e incómodo de lo que ya estoy.

-Eres tan astuto e inteligente como siempre, es lo que me gusta de ti.

-Y tú sigues siendo la pesada y molesta amiga de siempre. Por eso nunca lograste entrar a mi corazón.

Shooting al escuchar eso abrazó con su pata izquierda el cuello de Vanguard, aplastándolo con fuerza para asfixiarlo un poco.

-¡Si sigues siendo grosero conmigo te prometo que te vas a arrepentir!

Vanguard al sentir aquel apretón en su cuello, extendió sus alas para sujetarla de su costado y con su pata derecha jaló de frente a la Capitana haciéndola dar una vuelta hacia adelante y dejándola caer con violencia al suelo hecho de nubes.

-Arrggg… ¡Tranquilizate! ¡Estoy diciendo la verdad, tú siempre me desagradaste! ¡Ahora que puedo defenderme de ti puedo ser sincero contigo!

El Capitán la tenía en el suelo mientras ella solo sonreía mientras miraba hacia arriba, y se acercó mucho a ella que estaba nariz con nariz mirándose fijamente mientras que Vanguard tenía una mirada malhumorada y ella solo le sonreía traviesamente.

-Perdón por interrumpir su… Rudo encuentro romántico, Señor.- Interrumpió un Pegaso Legionario que llegó a dónde estaban ellos.

-¡¿Rudo?! ¡¿Encuentro romántico?!- Replicó impresionado y algo avergonzado el pobre Vanguard.

-No se moleste- Continuó hablando el Pegaso Legionario. -En cuanto terminemos la reunión y por derecho a que ustedes son de alto rango se les dará una habitación para que ustedes juntos… ujum… Terminen lo que acaban de empezar.

Vanguard al escuchar eso se separó de Shooting Fire lo más rápido posible.

-¡Por el amor de Celestia no es lo que usted está pensando! ¡No somos pareja y no es necesario que nos den esa habitación!- Exclamó un poco asustado.

La Capitana Shooting Fire se levantó del suelo con una sonrisa en su rostro.

-Muchas gracias, soldado. Aceptamos de buena gana aquella habitación y aunque mi pareja, aquí presente, diga que no. No lo escuches, está nervioso porque sale con una yegua de gran importancia para los Legionarios.

-¡Shooting, eso no es…!

La Capitana le tapó la boca con su pezuña, bruscamente. Dejándolo callado para que el pobre Capitán no se defendiera.

-Lo ve, está muy nervioso. Ahora ¿Me podría decir, de favor, dónde se encuentra el General Race?

-Veo que tiene bien domado a su corcel- Vanguard solo le aventó una mirada amenazante mientras todavía tenía la pezuña de Shooting en su boca. –Eh quiero decir… El General Race se encuentra en el salón principal. Está hablando con los Generales Pegaso de cada ciudad de Equestria.

-Muchas gracias- Respondió Shooting mientras le quitaba su pezuña de la boca de Vanguard. –Vamos, Cariño. Necesitas presentarte con el General Race lo más pronto posible.

Shooting empujaba a Vanguard que estaba muy apenado y mientras él era empujado volteó su mirada para ver a ese Pegaso Legionario y le hizo una seña con su pezuña pasándola por su cuello dándole a entender que lo mataría después por hacer aquel comentario.

Aquel Pegaso Legionario al verlo hacer aquella seña se puso temeroso y apartó la vista rápidamente.

-Felicidades, Vanguard. Ahora todos los Legionarios se van a enterar de que te gusta el amor rudo- Dejó escapar una risita maquiavélica mientras caminaban hacia el salón principal.

Vanguard solo resopló por la nariz aquella furia frustrada por aquel comentario.

-Fue tu culpa Shooting, ¿Por qué siempre me haces esto?

-Digamos que fue venganza por ser tan "honesto" y expresar tu desagrado hacía a mí. Así que disfrutaré esa habitación compartida contigo.

-Mira, si vamos a dormir juntos no tengo ningún problema con eso, pero si crees que va a pasar eso que estás pensando es mejor que lo saques de tu cabeza porque no va a pasar.

-Tal vez en ese momento pueda hacerte cambiar de opinión.

Vanguard solo se tocaba su cabeza con su ala de forma avergonzada mientras continuaba galopando. –Y pensar que se comportaría así la nieta de la legendaria voladora Spit Fire- Pensaba mientras llegaban a una enorme puerta de madera.

La Capitana abrió aquella enorme puerta empujándolo con una pata, mientras se abría se podían escuchar las voces de los Legionarios que estaban hablando entre ellos; pasaron y se dieron cuenta que era un enorme salón iluminado por varias lámparas colocadas en cada columna que lo adornaba, había mesas enormes con comida y bebidas. Todos convivían, unos comían los deliciosos postres mientras otros se deleitaban bebiendo vino o sidra de la más alta calidad.

Al entrar muy pocos Legionarios les prestaron atención, el Capitán se abría paso disculpándose al pasar y haciendo aún lado aquellos que solo estaban de oyentes en algún grupo de charla.

-¡Capitana Shooting Fire!- Gritó un miembro del escuadrón Dash que vio a su líder entrar al gran salón.

-¡Hey Winter Slash! ¿Dónde están los demás miembros? De seguro están rompiendo la estricta dieta con esos deliciosos pastelillos ¿No es así?

Winter solo sonrió algo apenado. –Ya sabe que somos débiles ante las golosinas, además es solo este día. Le prometo que mañana todos nosotros comeremos nuestras verduras.

-Está bien, es un permiso de solo por hoy pueden excederse.

-¡Genial! ¡Gracias Señora! Por cierto los demás están por allá- Le señalaba con su pezuña a un rincón del salón. –Se pondrán felices si va a saludarlos.

-En un momento iré, Winter. Pero primero tengo que llevar al Capitán Vanguard a presentarse con el General Race.

-¿Capitán Vanguard?- Preguntó sorprendido aquel soldado mientras volteaba a mirar al Capitán. -¡Vanguard que sorpresa! No te había visto desde la batalla de Canterlot. ¿No me digas que eres de Clousdale? ¿No habías dicho que eras de Canterlot?

-Es un gusto verte, Winter. Y sí, creo que todo este tiempo he sido de Clousdale y es algo extraño de contar.

-En efecto, Vanguard es de Cousdale y la Princesa Celestia solicitud su entrada a los Legionarios para entrenarse y ayudarnos a acabar esta pequeña guerra civil.- Interrumpió a Vanguard.

-Pues bienvenido a los Legionarios de las dos Hermanas, Capitán Vanguard.- Chocó su casco con el del capitán de forma amistosa. –Sería de nuevo un honor entrenar y luchar junto a usted una vez más.

-Gracias, Winter.

-Capitana, la esperamos en aquel rincón para que nos honre con su acto de presencia.

-Descuida, Winter, ahí estaré en un momento.

-Shooting, puedes ir con ellos. Yo solo me iré a presentar con el General Race. Solo muéstrame cómo es él y yo haré el resto.

-¿Estás seguro, Vanguard?

-Tranquila, me he enfrentado a cosas más complicadas que una simple presentación formal. Estaré bien. –Le sonrió mientras le guiñaba el ojo de forma confiada.

-Muy bien si eso quieres no tengo ningún problema con eso.- Lo tomó de su pata y lo jaló avanzando unos cuantos metros por el salón y al detenerse le señaló con su pata la dirección donde se encontraba el General Race. – ¿Ves aquel viejo pegaso que está hablando con los demás generales de Equestria? ¿Aquel que está en el centro?

Vanguard miraba atentamente siguiendo las descripciones que le daba y ahí lo vio. El General Race era un corcel viejo con barba o tan larga y un bigote no muy poblado, ambos de color blanco por la edad. Su uniforme resaltaba entre los demás Generales, el pecho de su uniforme lleno de medallas que relucían con la luz de las lámparas y el resto del uniforme confeccionado con las más telas finas y resaltaba una elegancia en su forma de moverse al conversar y de sujetar su copa.

-Creo que ya lo ubiqué. No te preocupes Shooting, iré a presentarme con él y enseguida estaré contigo para platicar junto con los demás miembros de tu escuadrón.

-Suerte, Vanguard. Ojalá no te arranque las alas por haberlo interrumpido. ¡Vamos es broma!- Lo empujaba de forma amistosa mientras daba la media vuelta y se iba con su escuadrón.

Vanguard solo suspiró un poco mientras se decidió galopar hacia la dirección donde se encontraba aquel General.

El General Race estaba alegremente platicando con los demás Generales de Equestria. Escuchaba las graciosas anécdotas que relataban cada uno, reía con ellas y de vez en cuando dedicaba un brindis por aquellas graciosas desventuras. Su mirada lo llevó a voltear alrededor del enorme salón para ver si los demás Legionarios la estaban pasando bien y ahí vio a Vanguard que galopaba sin preocupación hacia él. Al verlo se impresionó tanto que casi dejaba caer la copa que llevaba en el casco, su impresión era enorme pues parecía que había visto un fantasma.

-Ryder, viejo amigo ¿Acaso eres tú?- susurró entre dientes mientras veía a Vanguard, pero vio que estaba equivocado pues una parte de la melena del Capitán se mostraba y era un poco gris y recordó que su amigo Race no tenía la melena de ese color.

Vanguard llegó con él mientras que los otros Generales se hacían a un lado para dejarlo pasar.

-¡General Race, señor!- Hizo un saludo militar al presentarse mientras los otros Generales lo veían y Race solo se puso algo serio al verlo.

-Descansa soldado, creo que eres nuevo aquí y por el escudo de tu uniforme veo que vienes de Ponyville. Creo saber quién eres pero por favor preséntate.

Vaguard dejó de hacer el saludo militar para empezar a presentarse.

-Me llamo Vanguard Red, Señor. Y en efecto vengo de Ponyville; soy Capitán de la Guardia Real de la Princesa Twilight. Estoy aquí por recomendación de la Princesa Celestia para ayudar con nuestra causa de detener a los rebeldes.

-¿Vanguard Red? Sabes, he escuchado mucho hablar de ti, incluso antes de la guerra. Un soldado que casi saca una calificación perfecta en su graduación y en estos tiempos me han contado mucho de sus grandes hazañas en Canterlot y en ese pueblo de Green Meadow. Sus soldados lo respetan mucho y sus enemigos le temen por igual.

Vanguard se apenó con los comentarios del General Race. –Por favor señor, todo eso que le contaron son solo exageraciones.

-Y modesto por lo que veo. ¿Sabes otra cosa? Tú me recuerdas a un viejo amigo, eres casi la misma imagen viva de él.

-No me diga, señor. ¿Acaso me parezco a su amigo Ryder?

El General se sorprendió mucho que Vanguard le dijera el nombre de su amigo.

-¿Cómo lo supiste? ¿Acaso lo conociste?

-No señor. Es que la verdad pude escuchar lo que dijo entre murmullos cuando me acerqué a usted. Tengo muy buen oído. Aparte de eso, muchos Legionarios de aquí me dijeron lo mismo, que me parecía mucho a ese tal Ryder. ¿Usted lo conoció? Me interesa saber todo de él. Ya que si nos parecemos tanto espero que al menos sea un tipo muy famoso como yo.- Eso último lo dijo con sarcasmo mientras sonreía y todos los Generales rieron al escucharlo.

-Bueno mi joven amigo…

-¡¿Cómo ve al gran héroe de Canterlot?! ¡No le había dicho lo cómico que era!- Interrumpió un pegaso que se abrió paso entre los demás Generales.

Era el General Light Thunder, General del reino de la Princesa Twilight, superior del Capitán Vanguard. Como era un pegaso nacido y criado en Clusdale era parte de los Legionarios de las dos Hermanas.

Vanguard conoció la voz y al voltear a verlo supo que en efecto era su superior.

-General Light Thunder, es una sorpresa verlo por acá. ¿Así que usted le ha contado todo sobre mi al aquí presente General Race?

-Así es amigo Vanguard, le he platicado todas tus aventuras y proezas en el campo de batalla. A principio no me creía pero al escuchar los rumores de otros pegasos veo que se fue convenciendo de lo bueno que eres.

-Ya veo por qué te sentías orgullosos de tu Capitán, Thunder.- Contestó el General Race mientras sonreía. –Es un gran guerrero y espero; joven amigo; que con esa misma habilidad y valentía nos ayudes a acabar con esta guerra.

-Así será señor- Contestó humildemente Vanguard.

-Entonces- Race tomó la copa con su casco y la alzó muy alto mientras con su ala sujetó uno de los cubiertos que había en la mesa, utilizó ese cubierto para golpear la copa y llamar la atención de todos los presentes que inmediatamente dejaron de hacer lo que estaban haciendo para ponerle atención a aquel que los llamaba. –Legionarios, grandes guerreros protectores de Equestria. Esta noche damos la bienvenida a un nuevo elemento que nos ayudará con su valor y destreza a acabar con esta absurda y misteriosa guerra. El Pegaso Vanguard Red, Capitán de la Guardia Real de la Princesa Twilight se ha unido a nuestras filas de Legionarios de Elite, es un hermano guerrero de Clousdale y será un honor pelear y morir a su lado. Por favor démosle la bienvenida que se le merece ¡Por Vanguard, por la Legión de las dos Hermanas, por Equestra! ¡Salud!

-¡Salud!- Gritaron todos al alzar sus copas y bebieron al término de la palabra.

Todos celebraron entre gritos de apoyo y risas que se escuchaban a lo lejos, las palabras de ánimo que recibía el Capitán de algunos Legionarios que se acercaban a felicitarlo le hacían sentirse algo incómodo pero a la vez muy feliz. El Capitán bebía su copa de vino mientras estaba entre risas y felicitaciones y después de un momento acompañó al General Race a un lugar más tranquilo para poder hablar con él.

-General, es una agradable fiesta de bienvenida pero me informaron que hablaríamos sobre el tema de esta guerra. No quiero ser grosero pero siento que no es momento de celebrar.

El General soltó una divertida risa al escuchar aquellas palabras de Vanguard.

-Eres un tipo muy increíble, Vanguard. Claro que no celebramos antes de tiempo o que estemos muy despreocupados por lo que pasa a nuestro alrededor; estamos al tanto de todo pero deja que mis Legionarios se diviertan. Todos ellos a los que viste en este gran salón ya han pasado semanas luchando en el campo de batalla, difíciles enfrentamientos han vivido, han visto a sus amigos morir, a familias enteras ser asesinadas y a veces salir gravemente heridos. Yo digo que se merecen un tiempo para que disfruten su vida, que se reúnan con su familia, sus amigos y con aquellos que se aman. Tal vez hoy sea su última fiesta y mañana estén al frente de batalla. No todos los Legionarios asistieron, los demás siguen luchando y defendiendo a los Ponys de Equestria, en este momento están trabajando para que sus compañeros tengan esta maravillosa velada.

Vanguard agachó un poco la cabeza al escuchar aquella explicación del General.

-Lo siento, no tenía idea. Es un buen líder, señor, es usted muy considerado con sus tropas y sus subordinados.

-Vamos, solo soy un viejo pegaso que quiere el mejor futuro para sus Legionarios y para Equestria. Es mi deber como su líder y General y algún día yo creo que tú serás un buen General como yo.

-Eso espero, Señor, pero para que eso pase primero debo terminar con esta guerra.

Ambos rieron por un momento.

-Me dijeron que viniste acompañado de la Capitana Shooting Fire y que incluso uno de mis Legionarios interrumpió su momento romántico.

Vanguard al escuchar eso tosió al sentir que lo ahogaba su propia saliva.

-Disculpe pero no es lo que cree. Si vine con ella pero lo otro no es verdad.

El General solo reía.

-Entiendo, chico. Ella es una yegua muy atemorizante de seguro tendrás una oportunidad con ella. Además ella pidió que compartieran habitación puede que sea tu gran noche.

-Espere, creo que entendió mal. Ella y yo solo somos amigos…

-Por favor deja de ser tan modesto, joven amigo. Debes disfrutar de vez en cuando algo de tu fama y gloria- Le golpeaba su pecho con su casco de forma amigable y en ese golpe su pezuña golpeó el medallón que le había dado la Princesa Celestia. El General paró su entusiasmo y miró aquel medallón. –Espera un momento, este grabado yo lo conozco.

-¿Enserio? ¿Dónde lo ha visto?

-Te lo diré pero primero dime ¿Cómo lo conseguiste?

-La Princesa Celestia me lo regaló, me dijo que era un regalo muy importante para ella y ella me lo dio a mí, para que me diera suerte.

-Es curioso que la Princesa Celestia tuviera tan peculiar medallón en su poder. Vanguard, este medallón, este símbolo es propiedad de los pegasos de Cloudstorm.

-¿Cloudstorm? Escuché a la Princesa Celestia decir aquel nombre.

-Sí, los pegasos de Cloudstorm fueron nuestros enemigos por un tiempo hasta que mi amigo Ryder puso por fin la paz con ellos.

-¿Ryder? Ya he escuchado mucho ese nombre desde que vine aquí, por favor puede decirme ¿Quién demonios era él?

El General Race asintió con su cabeza para después tomar algo de su copa y empezar a contar su historia.

-Ryder Redcloud, un gran guerrero y amigo, era mi mejor amigo. Estudiábamos juntos en la academia militar de Cloudsdale cuando éramos jóvenes potros, él por ser heredero de una prodigiosa familia de Pegasos estudió con una famosa Wonderbolt para que le enseñara todo sobre volar y maniobras evasivas, aquella famosa Wonderbolt era nada más ni nada menos que la Guardiana de la Lealtad, Rainbow Dash. Yo, por otra parte, me esforcé a mi ritmo para igualar su especial entrenamiento y mi esfuerzo rindió frutos en el futuro ya que fui ascendido a rango de Capitán mientras que él solo quedó en el rango de Comandante. Pero eso nunca fue motivo para distanciarnos, siempre convivíamos juntos, compartíamos todo. Un día los pegasos de Cloudstorm nos atacaron y juntos le hicimos frente. Después del ataque, convenció a todos los superiores que los pegasos de Cludstorm no eran los culpables de tal acto, que ellos fueron obligados a atacarnos, nadie le creyó y fue su valentía que lo llevó a adentrarse a su territorio para acordar una paz; fue estúpido de su parte ir ahí y más solo pero pareció que la suerte lo acompañó en todo momento, no lo mataron y no pudo arreglar un acuerdo pero pudo encontrar una manera de parar lo que posiblemente era una pequeña guerra interna.

El día de la batalla decisiva entre ambos mandos, yo me enfrenté a un poderoso guerrero que traía una poderosa y misteriosa espada, aquella espada era capaz de lanzarte un poderoso relámpago. Aquel habilidoso guerrero me hizo ver mi suerte, era rápido, ágil y muy listo; casi me mataba pero Ryder me protegió. Cambiamos de oponente mientras él se enfrentaba con ese guerrero yo me enfrentaba al General de sus tropas. Aquel General peleo con mucha valentía pero mis habilidades eran superiores así que lo derroté sin ningún problema. Ryder, por otro lado, logró derribar aquel feroz guerrero que estaba a punto de vengar la muerte de su General. Yo algo mal herido logré levantarme para ir a donde yacía tirado aquel guerrero pero Ryder se adelantó y por sorpresa vimos que era una guerrera. En ese momento intenté rematarla pero Ryder de nuevo se adelantó, blandió su espada y le propinó un tajo en su hocico, cortándolo diagonalmente; aquella pobre yegua guerrera gritó de dolor por un momento antes de caer inconsciente.

Vanguard al escuchar eso solo frunció el ceño mostrando algo de desagrado y dolor al pensar sobre aquel tajo que recibió en el hocico aquella yegua.

-Parece que Ryder era un valiente soldado después de todo.

-Pero eso no es todo, joven amigo. Después capturamos a todos los que se rindieron y él abogó por su perdón. Todos pensábamos que estaba loco pero terminó convenciendo a los superiores y trabajó casco a casco, ala a la con aquella yegua que había lastimado.

-Espera ¡¿Ella sobrevivió?!

-Así es, ella sobrevivió a tal castigo. Juntos trabajaron en arreglar las tenciones de ambos bandos y lo lograron. Al principio su relación de compañeros era muy violenta, ella quería matarlo y él solo la tranquilizaba con la promesa de que ella podía tomar su vida cuando todo esto terminara. Al final, y es lo gracioso, terminaron enamorándose y se casaron. Al final él se convirtió en General, superándome en rango y en habilidad pero aun así no dejamos de ser grandes amigos.

-Veo que después de todo no era un tipo muy malo pero- Vanguard bajaba su mirada algo apenado. –He escuchado que algunos le llamaron traidor.

El General Race dejó escapar un suspiro muy débil.

-Mira, no todo lo que hizo fue algo bueno. Un día me enteré por mis superiores que Ryder junto con los Pegasos de Cloudstorm planeaban un golpe de estado contra la corono de Equestria. No quería creerlo pero empezaba a sospechar mucho de él. Hablaba de grandeza para nuestra organización y de tomar un nuevo rumbo. Empecé a dejar de creer en él y los superiores me recordaron mis responsabilidades. Mi lealtad era con Cloudsdale y Equestria.

Un día planearon su asesinato, detenerlo de una vez por todas. Yo sabía que día y que hora se daría tal acto y me arrepiento de no habérselo dicho. Me quedé ahí sin decirle nada cuando pasó; me arrepiento mucho de eso.

-Debió ser difícil para usted ver que su amigo planeaba tal deshonra a Equestria pero igual dejarlo morir. ¿Tal vez fue un mal entendido?

-Lo mismo pensé, Vanguard. Tal vez debió de haber otra forma para arreglar esto pero nuestros superiores se fueron a lo extremo. Lo asesinaron por la espalda, su esposa y su hijo también corrieron con la misma suerte. Los pegasos de Cloudstorm fueron atacados y exterminados.

-Un momento, ¿Ryder tenía un hijo? ¿Pero por qué lo asesinaron?

-Los superiores no querían dejar cabos sueltos. Su hijo era un potro bebé pero nunca encontraron su cuerpo. Los Legionarios encargados de cometer ese acto, la mayoría fallecieron cuando su madre los asesinó al intentarlo excepto uno que inteligentemente entró y cumplió con la misión.

Vanguard no podía imaginar tal escena, imaginarlo era muy desagradable, su cuerpo temblaba de enojo pero lo contenía.

-¡No debieron hacerlo! ¡Si yo hubiera estado a cargo no permitiría tal acción! ¡No hay honor en eso!- Replicaba muy enojado.

El General le puso su pata en su hombro para tranquilizarlo.

-Comparto tu opinión pero no podía hacer nada y ahora me arrepiento de no poder intentar hacer algo. El mundo es cruel, Vanguard. No todos corremos con la misma suerte. Es por eso que trato de cambiarlo para que todo sea mejor.

Vanguard se tranquilizó con aquellas palabras pero no dejaba de imaginarse tal escena.

-Tiene razón, señor. Ya es muy tarde para pensar en eso.

-Ven quiero presentarte a alguien, en cuanto me dieron la noticia de que llegarías uno de mis oficiales de más confianza me pidió un favor.

-¿Un favor?

-Sí, me pidió que él sería el encargado de entrenarte y de contarte todo sobre nuestra milenaria Organización. Puede que tal vez te desagrade pero cumplir un favor es lo más importante para nosotros.

-¿Me desagrade? ¿En qué sentido lo dice?

-Ya te explicaré cuando te lo presente.

Ambos galoparon pasando por un pasillo hasta llegar cerca de un vestíbulo donde un pony no tan viejo como el General los estaba esperando. Aquel extraño Pegaso los miraba seriamente mientras se acercaban con él.

-Capitán Vanguard, déjame presentarle a uno de mis fieles oficiales, te presento a "Breaker". Aunque solo es un apodo, no quiere que le llamemos por su nombre real.

Breaker no decía una sola palabra y miraba fijamente a Vanguard.

-¿Breaker he? Mucho gusto, amigo.- El Capitán chocaba el casco con él y él le correspondía amistosamente.

-El gusto es mío, Capitán Vanguard Red. He escuchado mucho de sus proezas en el campo de batalla y será un honor entrenarlo bajo la estricta rutina de los Legionarios- Le hablaba con seriedad y amabilidad al mismo tiempo, siempre mostrándole una sonrisa natural mientras le hablaba.

-El honor es todo mío, Breaker. No entiendo en qué sentido me decía usted, General, que me iba a desagradar si me cae muy bien.

-¿Acaso no le ha dicho, General?

-¿Decirme qué?

-Vanguard, ¿Te acuerdas que te dije que solo uno de los Legionarios consiguió asesinar al hijo de Ryder?

Vanguard, sintió un escalofrío con tan solo recordarlo y miró a Breaker de forma sorpresiva.

-No me dija que él…

-Así es Vanguard- Contestó Breaker de forma muy seria. –Yo asesiné a ese potrillo.

Vanguard al escuchar eso su rostro cambió muy rápido, pasó de estar sorprendido a estar enojado. Avanzó un paso para atacar inmediatamente a Breaker pero el General con rapidez extendió su ala derecha para detenerlo en el acto.

-¡¿Por qué lo hiciste?! ¡No era necesario hacer tal acto vil!- Le reclamaba Vanguard muy enojado.

-Solo seguí órdenes, Capitán y si esto te hace sentir mejor solo diré que lo hice rápido y limpio. Le cubrí la boca y con mi daga le perforé el pecho. Su cuerpo lo arrojé al vacío donde posiblemente los depredadores terrestres lo devoraron.

"En ese momento quería matarlo por lo que había hecho, el General Race me sujetó con fuerza para que no lo hiciera. Era sorprendente que ese viejo General tuviera las fuerzas necesarias para detenerme, se ve que es un gran guerrero pero seguía con mucho coraje. Al final el General Race me calmó y acepté el hecho de que Breaker me entrenaría, no quería pero no quería poner en riesgo la misión que la Princesa Celestia me había encomendado. Lo primero en aprender casi empezaba, me mandaron a descansar o a disfrutar el resto de la fiesta la verdad yo eleguí…"

Una llamada en la puerta interrumpió la lectura de la Capitana Shooting Fire y ella rápidamente escondió el diario.

-¡Puede pasar!- Ordenó la Capitana

Entró un Legionario con varios documentos y se los dejó en su escritorio.

-Capitana, aquí le traigo los documentos que me pidió sobre Lucky Sparks y Ryder Redcloud. La verdad fueron difíciles de conseguir parecieran que los trataban de ocultar.

-Gracias, soldado. Espero que esto me ayude a entender un poco sobre la traición de Vanguard.

-Es una lástima que el Capitán Vanguard nos hiciera eso, la verdad yo lo admiraba.

-Igual yo, soldado. Por favor puede retirarse.

El Legionario se retiró obedeciendo la orden de la Capitana.

-Espero poder conocer más sobre tu pasado, viejo amigo. Tu legado es muy interesante pero al mismo tiempo creo que no lo quieres, pareciera que lo rechazaras a propósito y quiero averiguar por qué lo haces. Espero que tengas un buen motivo.