Capítulo 4: Thorok
- ¿Estás bien? - Gourry sonó muy preocupado.
No había dicho palabra desde que volvimos. Simplemente cenamos y luego de asegurarme que Zera dormía en nuestra habitación, me dirigí a la de Gourry para ver si lograba organizar un poco lo que tenía en mi mente.
- Lina, tienes una cara de haber visto un fantasma – comentó Gourry de pie -. No sé que te pasa, pero parece ser algo malo… ¿Me dirás que está pasando? ¿Acaso son "esos días"?
Sentada y apoyada con los brazos y mentón sobre el respaldo del asiento junto a su mesa, le hice entender sin palabras que se quedara en silencio.
- Lo siento…
Sin embargo, el silencio que cayó sobre nosotros fue bastante incómodo. Aún no encontraba las palabras para explicarle lo que estaba pensando, porque para mí todavía no era del todo claro.
- ¿Pasó algo? ¿Supiste algo de Elmekia? - parece que no se rendiría tan fácil.
- No sé qué decirte, porque todavía no logro procesarlo bien. Tengo algunas ideas, pero me parecen… extrañas – decidí contestar.
- ¿Algo extraño en Elmekia?
- No. Algo extraño en esa niña.
- No te preocupes, yo la veo tan o más normal que tú.
- ¡No es eso! - me golpeé la cara con mi mano - ¿No tienes acaso la impresión que esa niña… no es de aquí?
- ¿Cómo?
- ¡No puedo creerlo! ¡Tu instinto siempre te ayuda con la gente! ¡Te diste cuenta sin ayuda de que Xellos era un mazoku...! ¿No notas algo en esa niña? - pregunté casi implorando.
Se tomó la barbilla pensando.
- Ahora que lo mencionas – comenzó -, se parece a ti - esa no era la respuesta que esperaba -, y también me recuerda a ese chico, Luke. Hay algo que me hace recordarlo, pero no sé qué es.
"Anda, ya se acabó el momento de lucidez".
- No creo que se parezca a mí. No hay punto de comparación – dije con un suspiro -. Tampoco a Luke… - esbocé una sonrisa triste –. Así que te acuerdas de él, ¿eh?
- No puedo olvidarme de los amigos con los que via...
- Lo maté – corté.
Maldición… aún es… yo pensaba que no me sentiría así, después de tanto tiempo.
- Lina, para mí también fue difícil darme cuenta que era él. Pero confió en nosotros, ¿no?
Lo miré a los ojos.
- Si tan solo no lo hubieses notado…
- Te habrías dado cuenta de todas formas. ¿Acaso estás arrepentida?
- ¡Jamás! ¡Sé que era la única forma! Es solo que… ¿crees que en otro mundo... en otro tiempo… él esté vivo?
Pestañeó y sonrió a modo de disculpa.
- Pues... no entiendo mucho tu pregunta. Pero si existiera otro mundo, creo que sería igual a como era aquí.
- Sí... arrastrándose por Millina y siendo rechazado por ella – sonreí también, aunque más bien era una mueca.
- Como sea – Gourry puso su mano suavemente sobre mi cabello como lo hacía siempre. Sin quererlo, me reconfortó un poco -, él confió en nosotros. Y esa niña, aunque no lo creas, también lo hace. No me gustaría que ella termine como él.
"Sí, claro. Confía tanto en nosotros que no fue capaz de mencionar sus estúpidos sueños, y nos va a decir que puede ser como Luke… ¡Un momento...!".
Abrí mucho los ojos.
- ¡Espera! ¿dices que ella también…?
- No sé qué estás pensando. Solo digo que ella está un poco confundida con todo esto. Lo veo cada vez que entramos a un pueblo o ciudad, como si no reconociera nada de lo que ve.
- ¡No me hagas pasar esos sustos, idiota! - le lancé mis hombreras.
- ¡Espera…! - sin entender, se cubrió la cabeza – ¡Quiero decir que da la impresión que nunca salió de donde sea que haya estado antes! ¡Ay! - le lancé una de mis botas - ¡Y temo que se le peguen tus malas costumbres y termine destruyendo algún lugar con un Drag Slave…! ¿Crees que no me he dado cuenta que la llevas contigo…? - giré la cabeza haciéndome la que no sabía de qué hablaba - Pero no se lo has enseñado, ¿verdad? No estoy seguro de si me gustaría tener que viajar contigo y una copia tuya en miniatura – terminó nervioso.
Le lancé la otra bota directo a la cara.
-o-o-o-
"Tengo que… evaluar las posibilidades".
Estaba recostada en la cama paralela a la de la chica. Con mi mano derecha hacía gestos en el aire.
"La primera, esa niña miente. La razón tendré que descubrirla, pero podría tener relación con alguna maldición que causa confusión sobre ella, porque se ve muy convencida de lo que habla. El problema es que no he notado algo así".
Apunté al techo con desgano. Un pequeño quejido se escuchó desde su lado.
"La segunda: es algún tipo de criatura que adoptó la forma de una niña, y que me ha estado espiando... pero es terrible haciéndolo. Su misión es confundirme, convertir a Gourry en un caballo y arrancar con mis hombreras. He visto como las mira...".
Me reí desagradablemente dejando caer mi mano sobre la cara. Vaya imaginación...
"Ok, en serio… la tercera. Viene de un mundo parecido al nuestro. O de otro tiempo…".
Paré de reír. Otro quejido de la niña
- Ugh, estoy sacando conclusiones sin ninguna pista real – dije en voz alta.
El susurro de las sábanas delató que había despertado.
- Muy bien, ¿qué sucede? - le pregunté -. Sé que estás despierta.
- Nada – dijo cabizbaja y somnolienta.
- ¿Otra pesadilla? ¿Sigue apareciendo ese hombre?
- Sí…
- ¿Insiste con este lugar?
- Ajá…
- ¿Alguna pista?
- No…
- ¿Quieres volver a dormir? Quizá todavía falta que te diga alguna otra cosa – le dije un poco más condescendiente que mordaz.
- No lo sé – contestó y escuché otro susurro de las sábanas. Giré mi cabeza y vi que estaba semi-incorporada y apoyada en los codos -. Siempre es el mismo sueño, y ya estoy harta... Quiero dormir, pero no quiero seguir soñando con él... No lo encontramos hoy… no creo que las cosas cambien para mañana – su voz sonó un poco más opacada. Se dio la vuelta, dándome la espalda -. Fue estúpido venir aquí solo por un sueño.
- ¿Y me lo dices tú? - suspiré, mirando nuevamente al techo.
- ¿Por qué los mazoku nos habrán atacado? – preguntó a la pared - ¿Crees que cuando llegue a Elmekia, podré encontrar a Draco y a mi maestro?
- Ha pasado bastante tiempo, y no hemos tenido noticias.
- Quizá Draco esté allá y encontró alguna…
- Te haría bien deshacerte de esas ilusiones. Quizás por eso tienes pesadillas – le corté firmemente.
El silencio nocturno fue la única respuesta.
-o-o-o-
- Recoge todo; partimos en media hora. Compra algo de comida; que no se te olvide tu espada… ¡Oye, suelta ese trozo de carne!
- ¡Tú ayer te comiste el mío!
- ¡Tú no estabas comiendo! ¡Y la comida jamás se desperdicia!
- ¡Oye, Lina...! Pero, ¿qué…? ¡Zera! ¡No te aproveches y comas mi pan…! ¡Ya sabía que le estabas enseñando malas costumbres...!
- ¡Yo no hice nada!
Nuestra mesa era un caos de cucharas, trozos de pan y platos. Ante la perspectiva de una larga caminata sin pueblos cercanos en los próximos cuatro días, Zera intentaba comer todo lo que podía sin ceder terreno, pero estaba atacando el lado de Gourry, además del mío. Él intentó compensar asediando mi parte del desayuno, y yo la de ellos. Zera me miró desafiante, como queriendo decir que no podría sacar nada de su lado. Y yo no iba a quedarme sin aceptar un desafío tan directo. Fue fácil engañarla para que mirara hacia otro lado, y sacar parte de su porción de huevos revueltos que tan celosamente había estado guardando hasta ese momento. ¡Si piensas desafiarme, debes saber que ya perdiste antes siquiera de empezar!
- Paren de una buena vez – dijo Gourry, intentando separarme del plato de la niña con un brazo, pero tratando con el otro de sacar un trozo de jamón del mío -. Lina, por favor, ¿podrías comportarte como una adulta?
- ¡Jamás me he echado atrás ante un desafío! ¡No me importa quién sea mi oponente!
- Pero es una niña de diez años. ¿Qué dices de eso?
- Que mientras me das el sermón, ella ya se comió tu trozo de tarta.
La niña, sorprendida, detuvo su masticar y miró a Gourry con los ojos muy abiertos.
- Pemsé gue ega fe eba…
Le di unas palmadas al hombro de Gourry.
"Te acompaño en tu dolor…".
Saldríamos de Izelsn rumbo a Saillune, el último reino que nos quedaba por cruzar antes de Elmekia. Zera, con su capa, hombreras y espada nueva (un cliché de aprendiz de hechicera y espadachina… y me refiero a ella, no a mí…), nos esperaba en la calle mirando a todos lados, como si faltara alguien más. Deduje que aún creía que podría encontrar al hombre que había aparecido en sus sueños antes de marchar. Puse mi mano sobre su cabeza y la obligué a mirar en dirección a nuestra ruta. Ella, con un gesto incómodo por el brusco movimiento de su cuello, me siguió.
Como se estaba quedando atrás de tanto mirar cada calle que cruzábamos, Gourry la alzó para llevarla en andas sobre sus hombros. Me reí de su cara de sorpresa mientras se elevaba. Gourry le sujetó las piernas para que no cayera y ella se aferró a su rubio cabello temiendo irse de espaldas. Quizá nunca la habían llevado así antes.
- Creo que es mejor, ¿no? - dijo Gourry sonriendo – Así podrás ver mejor.
- Eh… ¿gracias? - respondió sonrojada, aunque no sé si por vergüenza o vértigo… me inclino más por la primera opción.
- A mí me parece que solo la estás consintiendo – le dije acomodando mis manos tras la nuca. Íbamos caminando tan juntos, que por una fracción de segundo, tuve una imagen patéticamente cursi de cómo nos deberíamos ver para el resto. ¡Demonios!, tuve que acelerar el paso.
Pero salimos de la ciudad sin divisar nada extraño.
Ya bastante alejados de la ciudad, y luego de atravesar un campo de cultivo, el camino nos internó en un bosque que había perdido bastante follaje. Zera se empezó a quejar de que se le habían entumeciendo las piernas, por lo que Gourry la bajó de sus hombros. El problema fue que yo había girado hacia ellos, y terminé con el pie de la niña en la cara. Ve tú a saber si lo hizo adrede o no, pero de inmediato, sentí el otro pie pateándome. No tienes que ser adivino para saber cómo reaccioné ante semejante atrevimiento.
- Eso no fue bueno… - comenzó Gourry con la niña aún en el aire.
- ¡Ju-juro que solo quería alejarme! - se agitó ella.
- ¡Pues yo te alejaré…! ¡Dill…!
Me detuve al sentir algo espeluznante mirando hacia nosotros. Gourry rápidamente dejó a la chica en el camino y llevó su mano a la Blast Sword listo para pelear. Zera solo se apoyaba intermitentemente en cada pie haciendo caras extrañas mientras le volvía a circular la sangre.
- ¿Qué pasa? - preguntó sujetándose de mí al apoyar con cuidado su pie izquierdo.
Me extrañó que no pudiese sentir lo mismo que nosotros. Había una creciente sed de sangre en el ambiente. El vello de mi nuca se erizó. Solo hay una criatura que puede hacer algo como aquello. Sentí un ligero temblor de ella, quizá un escalofrío, cuando la sed de sangre llegó a un punto bastante alto que nos indicó que nuestro enemigo ya estaba lo bastante cerca. La chica, entonces, se aferró a mi capa e insistió en su pregunta, esta vez asustada. De pronto, Gourry soltó una exclamación y apuntó más adelante, en el camino.
- Es un hombre.
Y así era. Un hombre de apariencia madura, envuelto en una túnica color burdeo y manchas verdes olivo, había aparecido. Su mirada vagó lentamente por nuestros rostros, deteniéndose en el de la niña. Una horrible sonrisa cruzó su rostro.
- ¿Señor Thorok? - preguntó entonces Zera - ¡Señor Thorok!
- ¿Es él? - inquirí. ¿El personaje de sus pesadillas era lo que yo creía?
- Estoy segura que es él… – respondió aliviada - ¡Señor Thorok! - llamó y quiso avanzar hacia él - ¡Soy Zera, aprendiz de Elrod el Rojo! ¡Vine a buscarlo, como me pidió!
- ¡Cuidado! - grité, saltando al sentir el peligro hacia un lado y tirando a Zera conmigo. Gourry hizo lo mismo, rodando y volviendo a levantarse para sacar su espada.
¡Un rayo de energía cruzó el espacio entre nosotros!.
- ¡Lina! ¡Zera! ¿Están bien?
- ¡Sí! - respondí levantándome - ¡Hay que ir con cuidado, Gourry! - él empuñó su espada listo para atacar.
Zera se arrodilló para levantar, pero se lo impedí colocando mi mano en su hombro
- ¿S-señor Thorok...? - preguntó mirándolo a él primero, luego a mí.
- No te molestes – le contesté sin quitar la mano de su hombro -. Es un mazoku.
- ¿Q…? Espera, ¿qué?
Zera palideció. Ahora era turno de hablarle al mazoku.
- ¿Por qué no nos muestras tu cara? La real – le aclaré.
- Je, je, je, prefiero seguir en esta forma. Así es como me conocen – respondió encogiéndose de hombros -. Además, no quiero arruinar la sorpresa. Quiero que sea lento… como la última vez.
- Señor Thorok… no entiendo...
- No fue fácil encontrarte; y me tomó mucho tiempo. Así que hice que vinieras aquí ¿eso sí lo entiendes? Me perdí por mucho tiempo en este mundo sin poder seguirte el rastro, casi como si alguien me lo impidiese… Pero no pudo evitar que me inmiscuyera en tu conciencia desde el plano astral. Me aseguraré, esta vez, que mueras lentamente y así terminar lo que empecé...
- Sí, sí – lo corté con un gesto de la mano -. ¿Qué clase de mazoku eres que andas contando tus planes por la vida? Aunque ya sé de qué va esto: no eres el primero que quiere jugar a una comida lenta antes de matar su presa.
Una pequeña risa le hizo mover los hombros.
- Siempre tan sutil, ¿eh? - se mofó -. Es un privilegio volver a ver a la "gran" Lina Inverse, y su fiel perro, Gourry Gabriev – dijo con una leve y burlona inclinación de su torso, pero sin dejar de mirarnos (yo tampoco lo conozco, así que no me interrumpas con preguntas) -. Yo solo vengo por ella… - ¿En qué momento apareció tras de mí? Me di vuelta tan rápido que sentí mi cuello gritar. Zera, al verlo, retrocedió gateando de espaldas, pisando su capa y tirando de esta.
- Parece que nos conoces, pero nosotros no a ti – le respondí intentando mantener la calma. Una gota de frío sudor corrió desde mi sien. Prácticamente y si él lo hubiese querido, podría haber atravesado mi corazón con solo estirar su brazo -. Dime, ¿por qué te interesa la niña?
- Negocios... Ya sabes, asuntos de mazoku – respondió de forma casual.
- ¿Es que me vas a venir con el cuento de que no es nada personal? Por favor, esperaba algo más grande… - el mazoku rió divertido – No me equivocó, ¿verdad?
- Los que morirán no cambiarán su destino por saber el motivo.
- Quizás no, pero al menos no te perseguirán sus almas en pena – respondí con una sonrisa. Pero di un paso atrás.
- No me preocupan unos cuantos fantasmas.
- A mí sí. Si sabes quién soy, debería preocuparte algo así. Puedo ser un verdadero dolor en el trasero si me lo propongo, incluso muerta - El demonio nuevamente rió. Esta conversación me recuerda a otra ocasión similar.
- ¿Y si te digo, me dejarás matar a la niña? - preguntó interesado.
- ¡Ugh! ¿En serio? Es como si estuviera hablando con los mazoku de Gaav… Pero podría pensarlo – respondí como si nada. Zera hizo un ruido extraño.
¡¿Cómo que para qué toda esa cháchara?! Si fueras un poco más listo, sabrías que estaba intentando hacer tiempo para que la niña reaccionara y saliera de allí. Estoy segura que Thorok me habría dado el tiempo para intentar algún hechizo, pero estando ella tan cerca, no me atrevía a hacer algo. ¡Y ella prefería seguir allí asustada! ¡Vamos! ¡Si incluso Gourry se había dado cuenta!
El espadachín se acercó a nosotros. Su cuerpo entero se veía tenso, pero no se decidía por atacar hasta ver alguna señal, ya sea mía o del mazoku. Quedamos todos a una distancia tan corta, que si alguien nos hubiese visto habría pensado que nos detuvimos a conversar en el camino. Thorok (ya que no nos corrigió, supongo que era su nombre real), lanzó una risita divertido. Entonces, dobló el espacio para aparecer tras Gourry.
Él no contaba con los rápidos reflejos del mercenario, que dio una vuelta dirigiendo su espada instintivamente al abdomen del mazoku, ¡y el condenado lo esquivó! Aún así, tenía previsto que lo haría. El tal Thorok saltó un par de metros más alejado, como si quisiera tomar una posición de pelea un poco al estilo de los villanos de tercera. Y eso confirmaba que no me había equivocado: el mazoku nos daría la oportunidad de pelear, para así cumplir con su promesa de matarnos lentamente (oh, vaya, cada vez es más fuerte el recuerdo de Saillune…). Pero junto con su aparición, lo hicieron un par de dagas oscuras que Gourry, haciendo gala de su agilidad, cortó con su espada. Mientras, había recitado mi hechizo.
- ¡Blast ash!
¡Otra vez esquivó! La masa oscura que debería haber envuelto al mazoku solo sirvió de pantalla para él. No hay problema, siempre se puede recitar uno nuevo...
- ¡Lina! - gritó Gourry.
También los había sentido… ¡Lesser demons aparecieron desde los árboles lanzando flechas de fuego contra nosotros!
¡¿Qué era todo eso?! ¡¿El inicio del festival de los clichés?! ¡¿Por qué esta historia de la gran y única Lina Inverse se torna en algo tan predecible?! ¡Aaaaaaaaaaaaaagh!
… Uf, necesitaba soltar aquello. Y ahora sí, puedo seguir contando lo que pasó entonces.
La ventaja de la Blast Sword que posee Gourry, es que puede cortar cualquier cosa con ella, incluso a los mazoku. Pero no importaba a cuantos despedazáramos: no terminaban de aparecer. Además, observé que lo hacían en grupos que levemente comenzaban a aumentar en número. Quizá solo buscaban cansarnos. Y entonces noté que Thorok no había vuelto a aparecer.
- ¡Waaaaa! - me lancé al suelo esquivando un nuevo rayo proveniente de un costado. Rodé un poco y volví a levantarme - ¡Elmekia Lance! - pero le di a uno de los lesser demons - ¡Rayos! ¡El muy cobarde no quiere pelear de frente! - exclamé molesta. Zera me miró sin entender - ¿Y tú, qué esperas? ¿Que te sirva un té para ver el espectáculo? ¿Acaso no sabes usar el Elmekia Lance, que me miras así? - Asintió - ¡Entonces, úsalo, maldita sea!
En ese momento, aún no me daba cuenta que los lesser demons estaban alejando a Gourry cada vez más de nosotras. Solo me preocupaba de los que se acercaban, y que la niña hiciera algo útil. Porque, maldición, ¡es una hechicera y se queda mirando! ¿Dónde quedó la agresividad de los otros días?
"Si pudiese lanzar un Drag Slave en dirección contraria a Izelsn, podría sacarlos de encima", pensé buscando orientarme entre tanto giro que daba evadiendo y atacando.
Zera, tras de mí, recitaba, pero le costaba tomar el ritmo. Uno que otro le resultaba, pero su inexperiencia en este tipo de situaciones le hacía perder fácilmente la concentración. Y la empujé un par de veces más para ayudarle a esquivar a los demonios que se nos venían encima.
No puedes equiparar un asalto coordinado contra bandidos con un asalto desordenado de lesser demons. O eso dirías si no eres consciente de que es tu miedo el que no te deja coordinar tus ataques con los de tus compañeros. Rayos, si alguna vez llego a ser maestra en una Asociación de Hechiceros o escuela de magia, invocaré lesser demons para que los novatos aprendan a combatirlos desde el primer día… O quizá no sea buena idea. Puedo ver el edificio en llamas y esos principiantes llorando asustados. Ja, ja, ja, es gracioso imaginarlo, porque es lo más probable que ocurra, ja, ja, ja… pero me metería en problemas…
Demonios. De nuevo me distraje. Es culpa de Gourry… ¿Qué? Oh, sí. Sigamos.
Otro rayo desde otra dirección. Maldición, comencé a recitar el Drag Slave inconscientemente buscando dónde podría estar escondido Thorok. Esquivé y rodé, pero ya el número de lesser demons había subido considerablemente. No me quedó otra opción, y solté mi hechizo sobre el lugar.
El desencadenamiento de mi Drag Slave creó un claro, haciendo desaparecer a los demonios. Escudriñé entre la espesa polvareda, cenizas y astillas secas que caían para asegurarme de que no habían más molestias con nosotras, y esperaba ver a Gourry y Thorok luchando, quizá en el medio del campo. Fue en ese momento que me di cuenta de lo que habían hecho con Gourry. Me pregunté dónde estaría en ese momento, y si acaso lo había alcanzado mi hechizo. Sacudí ese pensamiento de mi cabeza y giré para ver a la niña una vez más en el suelo.
Zera tenía la boca abierta. Quiso hablar, pero al aspirar, se atragantó con las partículas aún en suspensión. No pude evitar reírme de ella, y también me atraganté. El polvo comenzó a disipar y me agaché un poco para ayudarle a levantarse. Al tenderle la mano, ella dijo con voz enronquecida:
- Sí eres Lina Inverse…
- Niña: prácticamente ese mazoku lo gritó al mundo hace unos minutos.
- Estás viva…
- Que sí…
- ¿Entonces el maestro Gourry… es el espadachín del que escribió la Reina Justa en sus "Crónicas"?
- Es mi compañero. El original.
- Pensé que él podría ser una coincidencia…
- Oye: ¿dudabas de mí, pero no de él?
- La que se suponía que estaba muerta eras tú, no él. Y bien podría haber sido un alcance de nombre – se defendió.
- Oh, claro. Pero él no puede ser un viejo, pero yo sí, ¿verdad? - reclamé tirando de sus mejillas.
Le solté y miré hacia atrás, donde los árboles seguían intactos. La chica se sobaba la cara sin dejar de mirarme. No sabría decir en este momento qué tipo de mirada era, y tampoco me importaba, porque el ansia de sangre estaba una vez más inundando el ambiente. Volví a mirar el claro que había hecho al sentir que algo se acercaba.
- ¡Agh!
No hubo forma de esquivar. Decenas de agujas oscuras surcaron el aire. Algunas pasaron cortando cada centímetro de piel que encontraban. Otras se clavaron en distintas partes de mi cuerpo mientras intentaba proteger mi cara. Mi capa fue desgarrada. Escuché a Zera también exclamar de dolor.
- Bu.
"¡Espera un momento!".
Levanté la vista y sentí el puño cerrado de Thorok golpear mi mentón. Vi unas luces titilar mientras mi cabeza se sacudía hacia el cielo. Caí sobre Zera, que intentó sujetarme sin éxito, quedando debajo de mí. Y sin tiempo de reaccionar, el grito del mazoku (o su hechizo) me golpeó las piernas, abajo de las rodillas. Me las había quemado, lo que casi hizo que me desmayara del dolor tendida en el suelo sobre la niña.
Definitivamente, es rememorar Saillune. Maldito mazoku sin ideas. Al menos Kanzel tenía más estilo. ¿O solo es la ironía del destino?
Sentí un nuevo golpe en mis costillas que me levantó e hizo rodar hasta quedar de bruces en el suelo, y escuché otro golpe que arrojó a la niña frente a mí.
- Eso dolió – dijo la voz de Thorok –, pero fue divertido. Me siento hasta honrado de haber recibido uno de los Drag Slave de Lina Inverse - rió.
Me habría gustado responderle, pero no se me ocurrió nada.
Levanté un poco mi cabeza para mirarle. La figura del hombre, con su túnica desgarrada y chamuscada, comenzó a cambiar envuelta en el miasma oscuro propia de un mazoku. Había decidido tomar su forma real.
La cara dio paso a una masa grisácea sin ojos ni nariz que apuntaba en mi dirección. Su boca se alargó: las comisuras empezaban casi a la altura de donde debería tener las orejas. Sus dientes eran pequeños pero afilados, sobresaliendo una lengua bífida. Sus brazos, en contraposición a su delgado cuerpo, eran bastante gruesos, como troncos de árboles. Con un esfuerzo logré enfocar a sus caderas: una especie de masa ovoide negra de la que nacían una piernas como de ave rapaz.
- ¡No…! ¡No, no, no, no!- gritó Zera, retrocediendo hacia mí.
- Sí, soy yo.
- Maldito mazoku… - respondí –. Tú eres el que atacó Elmekia, ¿verdad?
Intentaba incorporarme, pero mis piernas se negaban a sostener mi cuerpo. A medio arrodillar, recité y lancé un Elmekia Lance, que pareció ser esquivado.
- ¡Break! - chasquée mis dedos.
Al hacer eso, un hechizo "estalla", pero pierde su fuerza al diseminarse por el aire. Sin embargo, logré hacer que el mazoku se alejara un par de pasos mientras recitaba mi siguiente hechizo. Quise intentar nuevamente el Blast Ash. Pero no sé si logró prever mi acción o simplemente consideró que era peligroso seguir así, porque se movió rápidamente hacia nosotras lanzando dagas en vez de agujas oscuras.
Mantuve mi concentración para no perder mi hechizo, pero el dolor al clavarse una en mi costado me hizo vacilar, fallando por un pelo. Ya estaba encima, así que caí y rodé un poco, y con disgusto vi que Zera no fue tan rápida. El mazoku la aplastó contra la tierra usando uno de sus pies. La garra que sobresalía atravesó con un crujido la hombrera, llegando a la carne. Ella gritó. Cuidó que las otras garras de su pata de ave de rapiña no se le enterraran en el cuerpo, una hazaña bastante difícil. Tuve que cancelar mi hechizo. No tenía intención de atrapar a Zera junto al mazoku en un Dynast Breath.
- Eso solo nos deja un final – dijo apuntándome a la cara.
Se agachó, cargando más su peso sobre la niña que gritó aún más. Maldición, debía estar rompiéndole el omóplato.
Pero Thorok se detuvo asustado y volteó hacia todos lados indeciso. Acto seguido, soltó el cuerpo de la niña, como si se hubiese quemado el pie y retrocedió otra vez.
No recordaba que saliésemos tan tarde de Izelsn, o quizás habíamos estado mucho tiempo allí y no había notado que el cielo se había cubierto. Algunos truenos se dejaron oír.
La magia del ambiente nos mantenía a todos en suspenso.
Miré a Zera. Temblaba, tendida con ojos y puños apretados. Entre dientes seguía gimiendo del dolor. Thorok dirigió su rostro hacia ella con una expresión aterrada.
- Zera… - la llamé. "Intenta hacer algo", pensé angustiada.
No reaccionó.
Aún se sentía la carga mágica en el aire. Repentinamente, el recuerdo me asaltó, e intenté algo sin meditarlo demasiado:
- ¡La Tilt!
¡Una columna de llamas azules apareció sobre el mazoku! O eso debería haber sido, porque apenas comenzó a formarse, y el grito asustado brotó de su boca, desapareció súbitamente junto a la magia que había inundado el ambiente.
"¡Maldición! ¡Maldición! ¡MALDICIÓN!".
Estaba tan segura que la sensación mágica era como cuando me encontré con Luke por última vez, que había intentado usar un hechizo que no domino y que podría haber servido contra el mazoku.
- Eso… no fue… divertido – dijo el mazoku con la voz trémula y sorprendido de su suerte -. No fue divertido – y clavó sus ojos (supongo) en mí.
