¡Disfruten!

Disclaimer: Ni Naruto, ni sus personajes no me pertenecen son de Masashi Kishimoto.

Solo escribo por hobby. No lo hago con el fin de lucro, solo los utilizo para sacar toda mi imaginación.

"Casualidad"

Capítulo 5: Nubes.

Ya habían pasado unas cuantas semanas desde que el chico genio le había entregado personalmente a la chica de la Arena una prenda que olvido el día que se encontraron en la cafetería; sin embargo, cargaba con aquella prenda de la chica ya que como era de esperarse, siempre se reencontraban en algún establecimiento por azares del destino. Recostado en el césped con los brazos cruzados detrás de la cabeza, Shikamaru solo se dedicaba a observar las nubes como una rutina diaria antes de regresar a su hogar.

La ojiverde caminaba lentamente disfrutando de un paseo por la tarde antes de regresar a su casa para hacer sus deberes de la escuela, no obstante, a lo lejos, sus ojos visualizan a cierto muchacho con peinado de piña. De cierta forma le alegraba ver al chico desde aquel día lluvioso, que, por lo tanto, estaba tan agradecida con él, apresurando sus pasos, estaba decidida a hablarle.

Alegría.

― ¡Vaya! ¡Ahora yo soy la que te encuentra! ―dibuja una sonrisa burlona en su rostro.

Dirigiendo su vista hacia la chica― ¡Eh! Temari.

―Que malagradecido, al menos un "Hola" ―hace comillas con los dedos― ¿No lo crees?

―Que fastidio ―cierra sus ojos y frunce el ceño.

―Hasta cuando vas a dejar de quejarte ―coloca amabas manos en la cintura― ¡Eh!

― ¿Siempre me reprocharas eso de mí? ―resopla― ¿porque las mujeres son tan complicadas?

Sin hacer caso a las palabras del pelinegro se sienta al lado del genio, dejando sus cosas a un lado― y tú no dejaras de ser el vago número uno ¿verdad?

Shikamaru desvía su mirada hacia ella y comienza a reír, acto que contagia a la chica pelirrubia.

Cesando sus risas ambos chicos.

―Este es mi pasatiempo favorito, me gusta venir aquí después de la escuela ―fija nuevamente su mirada marrón al cielo.

―Bueno, gracias por el dato. Tal vez venga por aquí más seguido ―sonríe. Temari, hace lo mismo que el pelinegro. Debía admitir que en su aldea no se podría admirar un cielo azul gracias a las tormentas de arenas―. ¿Qué tanto me miras? ―dándose cuenta que la miraban esos ojos marrones penetrantes.

―Nada… ―vuelve a clavar su mirada en su acompañante quien se robaba toda su atención… admitía que era una chica linda.

Confundido.

En ese momento, las nubes le ayudarían a meditar mejor ante lo sucedido y más si tendría que lidiar con esa chica de ahora en adelante, no es que no le agradase estar con ella sino que le gustaba pasar tiempo con la rubia.

FIN.

Espero les haya gustado este quinto capitulo, así como yo disfrute escribirlo. Me disculpo por la tardanza en actualizar a quienes siguen este fic. Bueno cualquier queja, sugerencia, crítica o hasta tomatazos son bienvenidos.

Hasta la próxima.