.
.
.
Disclaimer: Los personajes de esta historia pertenecen a J.K. Rowling.
.
.
.
.
.
MALDICIÓN DE UNIÓN
CAPÍTULO II
HERMIONE
-Buenos días, cariño- saludó mamá al entrar a la cocina vistiendo su pijama rosa de seda
-Buenos días, mamá-dejé el periódico que estaba leyendo a un lado mientras le daba pequeños sorbos a mi café
- ¿Fuiste a correr? - preguntó sentándose a mi lado luego de servirse una taza de café para ella misma
-Sí, pero sólo corrí unas cuantas calles. No fue mucho en realidad- levanté mis hombros
- ¿Hay algo que te preocupa? - fruncí el ceño ante su cuestionamiento- Ayer me pareció que estabas algo pensativa, pero no mencioné nada porque pensé que tenía relación con Ronald- arqueé una ceja divertida al notar como su voz adquirió un tono elevado al pronunciar amargamente el nombre del pelirrojo
-No he hablado con Ron desde hace meses- rodé mis ojos
-Ujum- una mueca se instauró en su rostro- No quiero que sigamos hablando de él- sacudió su cabeza- Así que… ¿qué es lo que te preocupa?
-No es nada mamá- sonreí para hacerle saber que no había porqué alarmarse- Es sólo que estoy algo estresada por el trabajo. Han estado sucediendo cosas extrañas últimamente con algunas criaturas mágicas, pero no hay pistas que permitan saber qué es lo que está ocurriendo- expliqué
- ¿Y es algo delicado? - preguntó interesada
-Hay criaturas que proporcionan poderosos ingredientes, algunos traficantes las capturan para obtenerlos y venderlos en el mercado negro
-Eso es horrible- dijo ella con un gesto de desagrado
-Demasiado- asentí de acuerdo- Las criaturas mágicas proporcionan enormes beneficios, sobre todo para desarrollar pociones para la medicina mágica. Muchas de ellas deben ser tratadas por expertos para garantizar de que no se extinga la especie e incluso no poner en riesgo la vida de las personas
-Espero que se aclaren las cosas, cielo- dijo mamá sinceramente
-Gracias- sonreí- Voy a bañarme para ir al ministerio
-Espero que nos acompañes este fin de semana al cumpleaños de tu prima. Sé que no tienen la mejor relación, pero…
-Estaré ahí- la interrumpí- Te prometí que iría, incluso le compré un regalo- le dije con cierto tono falso de entusiasmo. A pesar de que Candace era mi persona menos favorita, prefería ir a su cumpleaños que ir a la fiesta de recaudación de fondos que el ministerio había organizado. Escapé a mi habitación antes de recibir algún sermón sobre que Candace y yo estábamos lo suficientemente adultas para continuar peleando por niñerías.
Me deshice de la ropa deportiva que tenía puesta y la coloqué en el canasto para la ropa sucia que estaba en una de las esquinas de mi cuarto. Sentí una ráfaga de aire que golpeó en mi espina dorsal e hizo que mi piel se erizara a causa del frío.
Mi vista de inmediato se dirigió hacia el lado opuesto a mi cama, enfocándome justo en la ventana cubierta por una cortina de color rosa palo suave, fruncí el ceño al ver que ésta no se ondeaba por el viento. Me acerqué para asegurarme de que la ventana estuviera cerrada. Sacudí mi cabeza al ver que el seguro estaba tal y como le dejé ayer en la noche antes de dormir. Apreté mis ojos y suspiré fuertemente, el maldito estrés me estaba volviendo loca y paranoica.
Me alejé de la ventana rápidamente antes de que alguno de mis vecinos me viera en ropa interior desde su casa. Elegí rápidamente las prendas que iba a vestir y las dejé sobre mi cama para después entrar al baño y tomar una ducha rápida.
.
.
.
Llegué al ministerio encontrando todo en un caos, personas corriendo de un lado a otro con montones de documentos en sus manos, esquivé un par de memorandos que pasaban volando rápido buscando a su destinatario.
Suspiré rodando los ojos caminando hasta mi oficina.
-Buen día, Hermione- saludó Agnes
-Hola Ag ¿informes de fin de mes? - pregunté señalando el desastre a mi alrededor. Ella asintió divertida.
-Muchos no se habían dado cuenta de las implicaciones que trajeron consigo las nuevas reformas que impuso la administración hasta que Kingsley envió un memorando oficial hace una hora avisando el contenido que debían tener los reportes- mis ojos se abrieron sorprendidos ante lo que dijo
Ella chasqueó su lengua al ver que lo había comprendido.
El mes pasado el ministerio había tenido una reunión para renovar la aplicación de varias leyes mágicas, y por varias, me refiero a muchas… alrededor de doscientas. Absolutamente todas las áreas estaban envueltas en las decisiones que se tomaron.
-No hay manera que terminen a tiempo- mencioné viendo como Jerry Groen, el asistente de casos adjuntos, rascaba su cabeza frustrado mientras leía el enorme manual con las modificaciones a ciento setenta leyes y el reemplazo de las otras treinta.
-Se lo merecen- refunfuño Agnes con un brillo malicioso en sus ojos – Nadie quiso asistir a la última reunión de seguimiento. Me quedé esperando dos horas a que llegara alguien- podía sentir algo de rencor entre sus palabras. Me reí porque ya había pasado un mes desde aquello y ella seguía furiosa.
Agnes a pesar de ser mi asistente, también era la persona que se encargaba de mantener la gestión de relaciones y comunicación entre nuestro departamento y las demás áreas del ministerio.
-Bueno, ahora seguro se arrepienten enormemente de dejarte plantada- acoté entretenida al ver como algunos estaban utilizando hechizos de lectura rápida que hacían a sus ojos ir de un lado a otro de manera demencial.
Sacudí mi cabeza al pensar en la horrible jaqueca que tendrían al final del día.
-Voy a estar en mi oficina Ag, espero por fin deshacerme de todos esos documentos de una vez por todas
-Está bien jefa, si necesita mi ayuda no dude en pedirla
-Gracias Agnes- le sonreí para luego adentrarme en mi oficina y dejar de ver el caos que ocurría en el departamento.
.
.
.
ξ
ξ
.
.
.
DRACO
Gruñí al escuchar el incesante repiqueteo en mi ventana. Giré mi cuerpo quedando acosado sobre mi estómago mientras colocaba una almohada sobre mi cabeza tratando de cubrir mis oídos. Una idea que sirvió para nada, porque seguía escuchando el martilleo contra el vidrio de mi habitación.
Molesto me levanté de la cama para abrir la ventana y dejar pasar a la irritante lechuza de mi padre.
-Eres bastante fastidioso, Icarus ¿Lo sabías? - espeté tomando la nota que me ofrecía, no sin antes llevarme un doloroso pellizco por parte del ave que me miraba fulminante con sus ojos ambarinos
Esperamos que nos acompañes esta tarde en el almuerzo, tu madre y yo queremos hablar contigo. No es una opción faltar.
L.M.
Arrugué el pedazo de pergamino y lo arrojé en una esquina de la habitación, Icarus soltó una especie de gimoteo enojado y salió volando por la ventana de nuevo. Estaba jodidamente cansado de las innumerables discusiones que había tenido con mis padres a causa de la fecha límite para contraer matrimonio. Hace un mes que ambos me habían obligado a regresar de Francia para entablar relaciones con las posibles candidatas y me daba algo de nauseas pensar en ello.
Dejé de preocuparme por tratar de ser el hijo perfecto para mis padres desde que eso me orilló a convertirme en algo que no quería ser; sin embargo, por mucho que lo intentara, ellos no entendían que no quería contraer matrimonio ahora y… posiblemente nunca lo quisiera. No hay nada que me haga desear conformar una familia, y sobre todo si está basada en un estúpido contrato de conveniencia.
Resoplé frustrado al notar que ya pasaba del medio día y era hora de empezar a arreglarme para ir a la mansión. Mi deseo de dormir hasta el día de mañana quedó totalmente en segundo plano. Me tiré en mi cama, mirando el techo intentando descifrar qué diablos iba a hacer con esta situación. Estaba aburrido de la rutina que había adquirido desde que regresé a Londres. Mi madre se había encargado de conseguirme citas con varias brujas sangre pura y todas terminaron siendo un desastre. Yo jodidamente no salía en citas. Apenas si había salido en el colegio. Si es que podía contar los bailes como salir con alguien… o que se alguien fuera tu mejor amiga. Diablos, esto estaba condenado a salir mal desde el inicio.
Me bañé y vestí rápidamente. Ni siquiera me preocupé por comer algo, mi apetito era totalmente inexistente desde hace cuatro semanas atrás. Tomé algo de polvos flu de la chimenea y en pocos segundos ya me encontraba en la mansión.
-Hijo, que bueno verte- dijo mamá sonriente dejando de lado su tarea en la organización de las flores en el centro de meda de la sala para venir a darme un abrazo.
Sus delicados brazos se enroscaron alrededor de mi abdomen. Correspondí su gesto dándole un beso en la frente.
-Estuve preocupada, no recibí noticias tuyas después de que saliste enfadado el día de ayer- tomo mi rostro con sus manos y me vio fijamente con sus ojos azules escrutadores- Siento mucho lo incomodo que te hizo sentir Astoria, yo jamás imaginé que…
-Madre, es suficiente- hablé tratando de que mi voz no sonara brusca conservando la determinación y firmeza que debía transmitir- Lo que pasó ayer es sólo una pequeña muestra de que no puedo seguir con esto. No pueden seguir dictando lo que tengo que hacer para mi vida, no pueden obligarme a que pierda la poca dignidad que me queda.
Mi interior se estremeció al ver como sus ojos se llenaban de lágrimas. Odiaba ver que mi madre llorara. Sinceramente, odiaba ver que cualquier mujer llorara. Siempre me he considerado un cabrón sin sentimientos, por lo cual era un completo imbécil para lidiar con ellos.
-No llores mamá, lo siento- empecé a disculparme al ver que ella ya estaba empezando a soltar pequeños hipidos.
Mi madre era llorona y una persona muy emocional, aún estoy sorprendido como pudo permanecer fría y sin sentimientos cuando el señor oscuro estuvo amenazando nuestras vidas durante tanto tiempo. Como sea, me mataba verla llorar. El único motivo por el que acepté regresar de Francia es porque no quería decepcionarla.
-No hijo, no te disculpes. – habló ella secándose sus mejillas- Ya sabes que suelo ponerme sensible por todo- sacudió sus manos restándole importancia. – Vamos al comedor, tu padre ya debe estar esperándonos
Le ofrecí mi brazo para que ambos empezáramos a caminar. Decidí no indagar más en sus emociones. Como dije, era malditamente malo en eso.
-Me alegra que hayas decidido venir- habló mi padre sentado a la cabecera de la mesa.
Rodé los ojos corriendo la silla de mi madre para que se sentara.
-No es como si me hubieses dejado opción- espeté entre dientes
-No te vería hasta el próximo año de no ser así- decidí no contestar nada porque era cierto, de ser por mí ni siquiera habría vuelto a Londres.
-Lo importante es que está aquí- intervino mi madre sabiendo que si seguíamos por el mismo camino arruinaríamos el almuerzo con una discusión- No sabes lo mucho que te extrañé
Evité rodar los ojos y le sonreí. Había repetido la misma frase desde que regresé. Todos los días la mencionaba. Sabía lo que pretendía con eso, ella era bastante astuta e inteligente. Su tono cariñoso y maternal no era más que una táctica para hacerme sentir mal por haberme apartado de ellos los últimos ocho años. Tal vez piensa que puede conseguir que me radique en Londres de manera definitiva. Se iba a llevar una gran decepción.
-Greengrass rompió el contrato que tenía con nosotros- mencionó mi padre mirándome fijamente
-No es como si no hubieses querido romper negocios con él desde hace tiempo- rodé los ojos
-No te estoy culpando- arqueó una ceja- Sin embargo, la forma en que terminaron las cosas con Astoria no fue la más agradable, pudiste…
-Sí, sé que no fui un caballero. Pero no es como si ella se comportara como una dama tampoco…- gruñí recostándome contra la silla y cruzando los brazos. Mi madre me envió una mirada fría ante mi falta de modales. Ella enserio se obsesionaba demasiado con el comportamiento en la mesa.
Mi padre sacudió su cabeza
-Me rindo, es imposible que veas tus errores- tomó un poco de vino- Ninguna mujer va a querer acercarse a ti si te comportas como un patán
-Nadie quiere acercarse a mí de todas maneras- resoplé empezándome a sentir frustrado- Mira enserio no quiero discutir, sólo podríamos dejar el tema aquí ¿por favor? – apreté el puente de mi nariz
-No es como si pudieras olvidarte de que debes contraer matrimonio- dijo aclarando su garganta para después compartir una mirada extraña con mi madre.
-No continuaré con su juego de casamenteros. No voy a seguir saliendo en citas para casarme con una de las muchas brujas sangre pura que a ustedes les encanta, alcancé mi límite y es suficiente- declaré molesto
Estaba tan harto de que siguieran tratando de controlar mi vida.
-Bueno, no es necesario que lo sigas haciendo- habló mi madre mirando atentamente su comida- Se acabaron las citas que tanto odias- hizo una mueca sarcástica aun sin alzar su vista.
Mi padre apretó sus labios en una línea recta colocando sus manos en puños sobre la mesa.
- ¿Qué está sucediendo? - pregunté al ver lo extraños que se estaban comportando ambos
-Tenemos que hablar contigo respecto a la cláusula de matrimonio antes de los veinticinco años- fruncí el ceño ante las palabras que venía escuchando desde hace un mes
-No voy a casarme. Si no puedo recibir la herencia familiar por no hacerlo entonces, renuncio a ella- me encogí de hombros
-Me gustaría que las cosas fueran tan fáciles como crees que son Draco, pero no es así- mi padre sus piró cansado y por primera vez vi el rastro de los años reflejados en su rostro – Tienes que saber la maldición que recae en nuestra familia
- ¿Maldición? – él asintió
-Unión de almas, nuestro linaje está condenado a casarse un mes antes de los veinticinco
- ¿Un mes antes de los veinticinco? ¿No era solo casarse antes de los veinticinco? - pregunté confundido
-Lo ideal es que te hubieses casado un mes antes de los veinticinco, no estaríamos en el problema que estamos ahora si fuera así- mencionó él acariciando el anillo que llevaba puesto en su dedo anular izquierdo
-Tendrás que explicarme porque no entiendo nada de lo que estás hablando- bufé ante los rodeos que estaba dando para aclarar lo que sea que estuviese ocurriendo con la tal maldición
.
.
.
ξ
ξ
.
.
.
HERMIONE
-Toc toc ¿puedo pasar? - miré fulminante al rostro sonriente de mi mejor amigo que se asomaba por la puerta
-Vete, traidor- murmuré haciendo que él riera
-Vamos Mione, no puedes estar enojada conmigo por eso- sus ojos verdes brillaban divertidos detrás del marco de sus gafas mientras varios mechones de su cabello negro caían por su frente de manera desordenada.
-No puedo creer que no me advirtieras- sacudí mi cabeza reprobatoriamente
-Hubiese sido peor- habló el sentándose en la silla frente a mi escritorio
-No lo apruebo Harry Potter- lo señalé acusadoramente
-Eres la mejor opción para poder llevar a cabo ese proyecto. Créeme también tengo desconfianza con las personas que están dirigiendo todo eso, pero son la mejor opción si queremos que las cosas mejoren- bufé ante sus palabras.
-Me arrojaste a los leones- me quejé aun concentrada en el documento que tenía entre mis manos.
Rodé los ojos ante la mal redacción del jefe del departamento de operaciones mágicas especiales, hace poco que había asumido el cargo y yo estaba tratando de ayudarle a acoplarse al trabajo, pero era difícil distinguir sus misivas cuando era tan ambiguo en su redacción y escribía con mala ortografía.
-Eres tan dramática- resopló – Ambos sabemos que, si alguien de confianza y lo suficientemente capacitado no se hace cargo de ese proyecto, nunca podremos ayudar a todos los niños del orfanato. Tu eres la que más ha intentado hacer entrar en razón al ministerio respecto al tema, y ahora que tienes tu oportunidad haces un escándalo sobre ello
-No estoy haciendo un escándalo, Harry. Es solo que no me gusta la manera en la que están actuando, ya tengo a la mitad del ministerio siguiendo cada uno de mis pasos, no quiero provocar a la otra mitad- dejé los documentos a un lado y apoyé mis brazos sobre el escritorio
- ¿Hay alguien que te esté molestando? - observé como sus ojos verdes perdían el brillo del buen humor y se empezaban a adquirir un tono más oscuro
Negué con mi cabeza.
-Sabes que puedes decirme cualquier cosa, ¿verdad? – mencionó él. Su rostro se había vuelto serio de inmediato.
-Claro que sí, siempre he contado contigo- sonreí.
Si hay algo que siempre había caracterizado a Harry era su personalidad protectora. Nunca había conocido a nadie más leal que él.
-Bien. Porque sabes que no me importaría patearle el trasero a cualquiera que se meta contigo- gruñó haciéndome reír.
Aunque sabía que eso era verdad. Harry siempre me había cuidado, incluso hasta de mi misma. Su relación con Ron no volvió a ser igual desde que las cosas se empezaron a volver turbias entre el pelirrojo y yo.
Cerré los ojos tratando de alejar las escenas que se querían reproducir en mi mente ante el recuerdo de la fiesta de compromiso de George, eso había resultado en un gran desastre.
- ¡Mi salvador! - exclamé llevándome una mano a la frente recostándome sobre la silla para hacer la mímica de un desmayo
Él soltó una carcajada
-Deja de ser boba, Hermione. Vamos, te invito a almorzar- se levantó de su asiento haciendo un ademán con sus manos para que lo acompañara.
Suspiré pesadamente viendo todo el papeleo del que todavía no me había deshecho
-Ah, no. No señora, tú vas a almorzar. No voy a permitir que te quedes en esta oficina alimentándote con esas asquerosas galletas de avena y nueces para no salir a comer algo- él se cruzó de brazos fulminándome con la mirada
-Pero Harry, tengo...
- ¿Vas a obligarme a usar la fuerza contigo? - preguntó arqueando una ceja.
Esta vez fui yo la que le dio una mirada amarga.
- ¿Estás amenazándome?
-Para nada- sacudió su cabeza. En un rápido movimiento rodeó mi escritorio plantándose justo a mi lado, fácilmente me levantó de mi asiento y como si fuera un saco con plumas me cargó sobre su hombro.
- ¿Qué diablos estás haciendo, Harry? - pregunté al notar como empezaba a caminar hacia la salida- ¡Bájame ahora mismo! – demandé dándole una palmada en su espalda
-Nop. Podrás caminar cuando hayamos salido del ministerio. Volverás a tu oficina solo cuando hayas comido apropiadamente- dijo él abriendo la puerta. –Gracias por todo Agnes, la devolveré en dos horas- giré mi cabeza para ver a mi asistente, ella se estaba riendo
-Un placer señor Potter, por favor dele muchos carbohidratos- dijo ella con humor
-Lo haré. Nos vemos luego
-Voy a matarte Potter, bájame ahora- le dije al notar como los demás nos observaban. Agradecí haber decidido utilizar pantalones esta mañana.
- ¿Estás amenazándome? – preguntó devolviéndome mis palabras
-Si- gruñí
-Bueno, supongo que tendré que cuidarme entonces. Eres una bruja de temer cuando te lo propones- habló para luego empezar a silbar mientras entrabamos al ascensor.
-Harry, la sangre está subiendo a mi cabeza- me quejé sacudiendo un poco mis piernas para hacerle difícil que soportara mi peso y desistiera de la tarea de cargarme
-Quédate quieta Hermione, ocasionarás un accidente- me regañó empezando a caminar de nuevo a través del Lobby
-Hola Harry, ¿cómo va todo, amigo? - escuché la voz de Seamus Finnigan
-Hey Seamus, todo está bien gracias- contestó Harry deteniéndose junto a él. Mi posición solo me dejó distinguir los zapatos de nuestro antiguo compañero
- ¿Esa es Hermione? - pude distinguir algo de diversión en su voz
-Hola Seamus- saludé tratando de levantar un poco mi cabeza para mirarlo.
-Hola, Hermione. ¿Te está secuestrando o algo así?
-Ya sabes cómo es, hay que usar diferentes tácticas para despegarla de sus aburridos libros hasta para comer
- ¡Mis libros no son aburridos! - le pegué de nuevo en la espalda tratando de usar una buena cantidad de fuerza, pero el idiota ni siquiera se inmuto
-Tu libro favorito es "Hogwarts: una historia"- mencionó de manera irónica- Nos vemos luego Seamus
-Está bien, los veo luego chicos- me despedí de él haciendo un gesto con mi mano.
Entramos a una de las chimeneas que nos dejó directo en el centro de Londres. Tuve que sostenerme del brazo de Harry cuando mis pies volvieron a estar en el piso.
- ¿Puedes caminar un poco o deseas que te cargue de nuevo? - preguntó él acomodando un mechón de mi cabello detrás de mi oreja
-Puedo caminar- rodé los ojos pegándole en el pecho- Era absolutamente innecesario que hicieras eso
- ¿Recuerdas la última vez que te invité a almorzar? - me recordó haciéndome sonrojar- Duraste casi dos semanas ocultándote de mí- pasó uno de sus brazos por mi cuello impulsándome para empezar a caminar
-Tenía mucho trabajo y cada vez que salgo a comer contigo nos toma dos horas- mencioné enroscando mi brazo alrededor de su cintura
-Pasas mucho tiempo en el ministerio, Hermione. Necesitas tomarte las cosas con más calma. ¿Hace cuánto tiempo que no sales con nosotros?
-Hace más de dos meses- contesté algo culpable
-Ni siquiera has ido a ver a Teddy. Te extraña un montón- mis ojos se llenaron de lágrimas cuando menciono a mi chiquitín favorito
-Lo lamento, en serio. Es sólo que sabes lo que ha estado ocurriendo con los huevos de dragón, luego la caza de hadas del bosque y la sangre de unicornio- sacudí mi cabeza
-Todos estamos investigándolo, pero no debes detener tu vida tratando de hallar las respuestas a todo lo que ocurre. Te extrañamos- apretó mi hombro de manera reconfortante
-Prometo que este fin de semana lo compensaré. Puedes traer a los chicos a mi departamento y ver cualquier película que quieran, incluso aceptaré si la escogen de terror. Prepararé comida, palomitas y tendré toda clase de las chucherías que a ustedes les gustan- prometí haciéndolo reír
-Bueno, eso suena genial. Pero no tienes que cocinar, sólo queremos pasar tiempo contigo
-Entonces no es necesario las preparar hamburguesas a la parrilla que tanto te gustan- chasqueé mi lengua. Él abrió sus ojos cómicamente
- ¿Las de tu receta súper secreta? - asentí divertida al verlo debatirse internamente
-Cocinaré, Harry. Es lo menos que puedo hacer por dejarlos de lado, llenaré sus estómagos con deliciosa comida y me ganaré todo su amor de nuevo, ya lo verás
-Siempre has tenido todo nuestro amor- rodó los ojos- Pero ya que insistes en preparar comida no se te olvide hacer ese delicioso pollo frito con tu salsa especial
-De acuerdo, ahora aliméntame porque tanto hablar de comida hizo que incrementara mi hambre
-Ya casi llegamos, te aseguró que te va a encantar el restaurante- comentó mientras girábamos en una esquina para adentrarnos en una calle bastante concurrida- Se inauguró hace poco y preparan una comida excelente.
Caminamos un poco más hasta pararnos frente a un lugar llamado D'Angelo. Arqueé una ceja cuando tuvimos que dirigirnos al podio del anfitrión para registrarnos.
¿Desde cuándo Harry tenía gustos por lugares elegantes?
-Hola A…- él alzó su vista para leer el nombre de la chica que se encargaba de hacer los registros- Janine- le sonrió deslumbrándola un poco.
Apreté mis labios tratando de no reír ante el brillo coqueto que apareció en los ojos de la empleada.
-Tengo una reservación para dos, Potter
Ella volvió sus ojos hacia mí e hizo una mueca. Buscó en la lista que tenía encima del podio y asintió en nuestra dirección, evaluando con interés el brazo que mi amigo colocó alrededor de mi cintura.
Nos condujo a una mesa en el centro del restaurante.
-Muchas gracias- le dijo él con amabilidad corriendo mi silla para que me sentara. Ella le devolvió el gesto con un poco más de entusiasmo del necesario
-Ahora mismo les atiendo- se alejó moviendo sus caderas enfáticamente
Esta vez no pude contenerme y me reí.
-Hey, ¿qué sucede? – inquirió apartando su vista de la carta, observándome curioso
-Ay Harry, algunas veces eres tan distraído- sacudí mi cabeza aplacando mi risa
- ¿De qué estás hablando? - frunció el ceño
-De nada- negué con mi cabeza divertida
-Hermioneee- se quejó al notar que lo estaba dejando fuera de lo que sea que me estaba riendo.
Sin embargo, decidí no comentarle nada de su vena de rompecorazones. Harry era tremendamente despistado en cuanto a chicas y se refiere. Si comentaba que la anfitriona estaba prendada de él, sólo conseguiría avergonzarlo y empezaría a comportarse de forma muy torpe delante de ella.
- ¿Desde cuándo te gustan los sitios tan elegantes? - pregunté tratando de desviar el tema
-No es tan elegante- rodó los ojos- Lo encontré por accidente y ya que ambos adoramos la comida italiana, quise traerte aquí- se encogió de hombros volviendo su vista al menú. – Te busqué ayer, pero sorprendentemente saliste temprano del ministerio
Iba a contestarle, pero en ese instante apareció una camarera para tomar nuestra orden. Ella al igual que su compañera le dio una apreciativa mirada a mi amigo, sin embargo, fue más discreta y no trató de coquetearle luego de que me vio. Ambos pedimos raviolis con setas y un poco de vino.
-Fui a ver a mis padres- le dije luego de que ella se alejó- ¿Fuiste tú quien le llevó a mamá la revista de corazón de bruja? - le pregunté haciendo que entrecerrara sus ojos
-Claro que no. ¿Por qué demonios querría que Jane leyera la mierda que Rita Skeeter escribió en ese artículo? - masculló con desagrado
-Tienes razón, lo siento- me disculpé- De todas maneras, no es como si fuera algo malo, es sólo que su desdén hacia Ron creció a niveles imaginables y está algo paranoica. ¿Puedes creer que pensaban que había vuelto con él?
El abrió sus ojos sorprendido
- ¿Por qué habrían de pensar algo así?
-Bueno, porque ya cometí esa estupidez una vez ¿no? - respondí con amargura
-Él no era el idiota que es ahora en aquel entonces- suspiré ante sus palabras
- ¿Sabes algo de él? - el apretó los ojos y sacudió su cabeza negativamente
-Sólo lo que todos saben. –llevó su mano a la cabeza quitándose algunos mechones de cabello que caían en su frente- Vino a Londres para firmar el contrato con la liga internacional de quidditch, dio esa porquería de entrevista y volvió a irse a algún lugar del mundo- escupió con algo de recelo -Creo que quiso visitar a Molly, pero se arrepintió al último momento y sólo le envió una carta diciéndole que todo estaba bien.
-Lamento que ambos se hayan distanciado- murmuré inhalando profundamente para contener las lágrimas
-Ya hemos hablado de ello Hermione. No es tu culpa que él se convirtiera en un maldito- dijo duramente- ¿Acaso te olvidas lo que sucedió en la celebración de George? ¿o de lo que nos hizo a todos en su estúpido cumpleaños?
-No, no se me olvida. Pero ustedes siempre han sido inseparables. Sé que ambos se entienden de una manera diferente a la que tú y yo lo hacemos.
-Lo hacíamos. Éramos mejores amigos, Hermione. Hasta que él decidió convertirse en un cobarde. Sé que piensas que todo pasó por tu culpa, pero no es así. Eres la menos culpable de todo lo que sucedió.
-Tal vez si…
-Detente ahora, antes de que me enfade contigo- me detuvo alzando su mano frente a mí- Sí, cuando estábamos en Hogwarts siempre se me hizo más fácil la amistad con Ron, ambos somos hombres y por Merlín, sabes que soy un desastre manejando temas que involucren a chicas- sonreí ante sus palabras- No lo voy a negar… era más fácil establecer una camaradería con él, pero tú amistad siempre ha sido muy importante para mí. No se trata de elegir al uno sobre el otro. Se trata de lo que te hizo a ti y a todos nosotros. Fui amigo de Ronald Weasley, no del cabrón que es ahora.
-Lo sé.
-Eres prácticamente mi hermana Hermione. –apretó mi mano que estaba sobre la mesa- Todos cambiamos, y nuestra amistad también se transformó. Cuando estábamos en la búsqueda de los horrocruxes, Ron me abandonó y tú te quedaste… Yo siempre me quedaré para ti, Hermione- mis ojos se llenaron de lágrimas ante sus palabras
-Gracias- apreté su mano de vuelta- Sabes, para no saber de temas de chicas, tienes un gran talento para consolarlas- ambos nos reímos
-Te conozco desde hace casi quince años, dame algo de crédito- se sonrojó un poco, lo cual lo hacía lucir absolutamente tierno.
- ¿Cómo está Ginny? - noté como su sonrisa decaía un poco y él se removía un poco inquieto en su asiento
-Bueno, no estamos en nuestro mejor momento- contestó algo desanimado
- ¿Quieres hablar de ello? - le pregunté algo conmovida al ver el destello melancólico que se plasmó en sus ojos
-Creo que entre los dos se abrió paso un mar enorme que nos está sentenciando a permanecer en islas diferentes- lo miré sorprendida ante el trasfondo de sus palabras
-Harry, ¿han terminado? - él negó con su cabeza dándome algo de alivio
-Pero no creo que falte mucho tiempo para ello- dijo sarcásticamente
Ambos agradecimos cuando la camarera puso nuestros platos en la mesa y nos sirvió vino. Suspiré de gusto porque nuestra comida en verdad olía y se veía deliciosa.
- ¿Es de nuevo por el trabajo? - pregunté recordando la última charla que tuvimos Ginny y yo hace un poco más de un mes
-En parte. Pero esa es sólo la punta visible del iceberg- tomó un poco de vino- Siento que ambos estamos en sintonías distintas, es como si… estar juntos hubiese perdido el sentido
-Tal vez es sólo una etapa, Harry- me daba algo de nauseas pensar que dos de mis mejores amigos estaban a punto de romper- Ambos han pasado por tantos cambios que los han abrumado
-Yo no creo que podamos salir de este estancamiento, Mione- suspiró llevando sus manos a su rostro ocasionando que sus lentes se subieran un poco sobre su frente- Últimamente cada cosa que decimos solo logra que nos hiramos el uno al otro.
Suspiré ante sus palabras. Esa historia ya me sonaba familiar.
-Lamento escuchar eso- le dije sinceramente- Pero creo que todo lo que están pasando puede solucionarse. Ambos han tenido que estar distanciados a causa del trabajo. ¿Por qué no tomas las vacaciones atrasadas para el próximo mes y se van de viaje? Ya la temporada está a punto de acabar y Ginny estaría libre para esa época
- ¿Crees que es una buena idea? - preguntó dubitativo
-Bueno, ella ha estado loca por ir de vacaciones a Grecia. Parece ser un buen momento para cumplir su capricho y solucionar las cosas entre ambos ¿no? - el suspiró profundamente asintiendo
-De acuerdo, veré como organizo mis tiempos
-Funcionará, ya verás. Dicen que las playas griegas son mágicas- le guiñé un ojo haciendo que rodara los ojos
-Espero que sean lo suficientemente poderosas para arreglar mi relación- llevó un pequeño bocado de raviolis a su boca
-Se arreglará- dije con seguridad
Ambos se amaban profundamente. Sólo necesitaban pasar más tiempo juntos para concentrarse en ellos y en lo que realmente quieren hacer.
.
.
.
ξ
ξ
.
.
DRACO
-Hallaremos una solución a esto, hijo- mi madre apretó mi mano en señal de apoyo
-Esto no tiene solución, madre- contesté tratando de procesar lo que significaba estar maldito y unido a una persona que probablemente jamás conocería
-Si estuvieras de acuerdo en realizar el hechizo…-le di una mirada mortal a mi padre
- ¡No voy a usar magia negra!
-No es magia negra, es un hechizo de marcación
-Sí… ¿recuerdas quien utilizaba también un hechizo de marcación? - levanté la manga de mi camisa enseñándole la asquerosa señal que sobresalía en mi brazo
- ¡Draco, es suficiente! Sé que estás confundido por todo esto, pero desquitarte con nosotros no resolverá nada- gruñí ocultando la horrible calavera con una serpiente saliendo de su boca- Te doy mi palabra que no es magia oscura, yo misma leí lo que implica el hechizo
-No, madre. No voy a poner una vida en peligro
-La vida de tu complemento ya está en peligro de todas maneras- respondió ella suspirando pesadamente- Tu no vas a ser el único que sufriría si no logran unirse. Además, la marcación secular no pondrá ninguna vida en peligro. Es sólo una ayuda para saber la ubicación de tu compañera
-No voy a hacerlo- tomé un poco de vino tratando de aclarar mi garganta
-Draco, estás siendo ilógico. Es solo…
-Déjalo Lucius, es su decisión si no quiere hacer nada para salvar su vida- interrumpió mi madre- Estoy cansada de estar luchando contra ustedes dos, ambos son adultos y responsables de sus vidas. Estoy realmente fastidiada de que mi opinión no valga nada en esta familia- ella se levantó de la mesa dándonos una mirada fría de decepción
-Narcisa, no…- alzó su mano para detener las palabras de disculpa de mi padre
-Dije que era suficiente, Lucius- él se quedó callado sabiendo que era su mejor opción- Y tú- posó su vista en mí- Te amo profundamente, pero si no te preocupa tu vida… bueno, no tengo mucho que hacer al respecto. Sólo déjame decirte que el dolor que estás dispuesto a sufrir… no lo conoces, Draco. Una vez que pase la fecha de tu cumpleaños sin haberte unido a tu compañera, tu núcleo mágico empezará desintegrarse por completo y con ello también se va a ir tu cordura. Bellatrix sería un dulce comparado con la persona en la que te convertirás
Ella me dio una sonrisa triste y sin decir nada más salió de la sala dejándonos solos y sintiéndonos culpables.
-Sé que no he sido el mejor ejemplo, ni el padre que deseabas- murmuró él viendo el lugar vacío que había dejado mi madre- Me he equivocado muchas veces y los he puesto en riesgo- aclaro su garganta- Tienes todo el derecho de estar enfadado conmigo y culparme, pero no le hagas esto a Narcisa, Draco- sus ojos se enfocaron en los míos
-No es mi intención lastimarla.
-Entonces toma buenas decisiones, no cometas mis mismos errores- él también se levantó de la mesa.
Suspiré jalando con una mano mi cabello sintiéndome mucho más estresado de lo que había estado en el último mes. Ahora, para añadirle más problemas a mi vida, estaba sentenciado por una estúpida maldición familiar. Putamente fantástico.
Decidí buscar a mi madre antes de partir, lo mejor sería volver a Francia y continuar con lo que queda de mi vida desde allí. Caminé hasta la parte trasera de la casa sabiendo que ella estaría en su jardín. Solía sentirse mejor cuando estaba rodeada de sus plantas y flores.
-Madre, sabes que no es mi intención causarte tristeza- hablé sentándome junto a ella en el solárium que estaba justo en el medio del jardín.
Ella era una amante la decoración, siempre se había enorgullecido del excelente gusto que tenía para volver ideal, cualquier espacio que estuviese bajo sus manos.
Cuando Voldemort tomó la mansión como su guarida, ella fue la que más sufrió. Aunque trató de ocultarlo, me di cuenta de los episodios de depresión que padeció durante la guerra.
Fui un testigo silencioso de las muchas noches en las que se levantaba gritando mi nombre y el de mi padre, con su rostro lleno de lágrimas clamando por nuestras vidas a causa de las pesadillas en donde repetía una y otra vez, las imágenes de ambos siendo torturados durante el día.
Reconstruir todo después de eso fue realmente difícil, cada cosa que ese ser tocó fue totalmente profanada. Aún después de su muerte, la mansión quedó sumida en las tinieblas por un mes entero, todas las plantas y flores que la rodeaban estaban totalmente marchitas y putrefactas, como si su maldad hubiese corrompido por completo nuestras tierras.
-Sabes… cuando tienes hijos tu nunca imaginas que tendrás que verlos morir, no es así como se supone que deben ser las cosas- respondió con sus ojos perdidos en la espesura del bosque que empezaba a unos metros del jardín.
-Hay cosas que son inevitables, madre
-No si puedes luchar para cambiarlas, Draco- su voz se atoró un poco al decir mi nombre- Después de todo lo que hemos pasado… te vas a dar por vencido
-No me estoy dando por vencido, es sólo que… es una causa por la que no quiero pelear. Lamento que con ello te haga infeliz
Ella hizo una mueca
- ¿Desprecias tanto tu vida que no vas a hacer nada por salvarla? - preguntó con voz ahogada
Agaché mi mirada rehuyendo de sus ojos azules abnegados de tristeza.
-Draco… hijo sé que ahora puedes pensar que tu vida carece de sentido, pero todavía tienes tantas cosas por las cuales vivir
Hice una mueca ante sus palabras
- ¿Cómo cuáles? - pregunté en tono bajo
-Tu padre y yo te amamos, tienes amigos que te aman, un buen trabajo ¿te parece poco, Draco? – me contestó con un poco de furia
-Sin embargo, soy prescindible. El mundo no se detendrá porque yo falte mamá. Papá y tú se tendrán el uno al otro, mis amigos continuarán con sus vidas y en mi trabajo simplemente conseguirán un reemplazo.
- ¿Cuándo te volviste tan terriblemente pesimista? - dijo viéndome como si no me reconociera- Tienes todo por lo cual vivir y no te importa
-Mamá sé que…
-No, Draco. No quiero que sigas dándome las mismas palabras con las que te convences a ti mismo de que eres miserable. No puedo creer que seas el hijo que crié.
-Lamento avergonzarte- espeté amargamente
- ¡No se trata de eso! ¡es momento que dejes de victimizarte, Draco! – golpeó sus rodillas con sus puños alterada- ¿No ves que me duele como mi hijo me confiesa que desea morir? Tienes todo para ser feliz, pero durante estos ocho años te encerraste en ti mismo. Nuestra familia se equivocó, nos toca vivir con esa culpa. Pero créeme que no todo se soluciona con el camino que parece ser más fácil, ya la vida nos ha dado esa lección
Se levantó de su asiento
-Espero, con todo mi corazón de que cambies tu forma de pensar. Si decides morir sin hacer nada, también estarás condenando a otra vida a la muerte, y puede que ella si desee vivir
Caminó hasta la mansión dejándome solo. Llevé mis manos a mi cabello y jalé algunos mechones. Odiaba lastimar a mi madre. De todas las personas, ella es la única que me ha puesto por encima de todo, ni siquiera mi padre ha sacrificado tanto por mí como lo ha hecho ella.
Me frustra el hecho de que ahora que mi vida estaba empezando a acomodarse un poco, empiezo a transitar por el camino de una maldición familiar terriblemente ridícula. No había ninguna jodida manera en la que quiera utilizar un hechizo de marcación secular, aunque mis progenitores quieran convencerme de que no es magia negra, lo cual es cierto, hay una poderosa magia que se ocupa detrás de éste y si algo saliese mal… bueno, la muerte sería el menor de mis problemas si algo sucede al momento de invocar esa clase de fuerza.
Por otro lado, si no logro hacer el hechizo de vinculación con mi complemento, perderé una parte de mi alma. Lo cual también es una mierda. Sólo tenía que recordar a ese horripilante ser para darme una idea de lo que significaba un alma rota y corroída.
Y lo más importante de todo… es que también hay otra vida en peligro que no tiene ni idea de que está sentenciada a pasar el resto de sus días junto a mí o a morir conmigo el día de mi cumpleaños.
...
ξ
ξ
.
.
.
.
.
.
Hola, muchas gracias a las personas que le dan una oportunidad a esta historia.
También quiero dar enormes agradecimientos a aquellos que dejaron sus comentarios: adrmil, rubenchoellocoxd, sonrais777, lapoket, jessi, Ale Malfoy BlackDagger. Les mando un fuerte abrazo y millones de gracias.
Sé que no tengo perdón por demorarme tanto para actualizar, pero espero que su corazón sea enorme y me perdonen :) :)
¡Hasta el próximo capítulo!
.
.
.
