.

.

.

Disclaimer: Los personajes de esta historia pertenecen a J.K. Rowling.


.

.

.

.

.

MALDICIÓN DE UNIÓN

CAPÍTULO III

HERMIONE

-Vete, Candace- escupí con acidez, manteniendo mi vista fija en su rostro.

-Es mi fiesta, Hermione- ella chasqueó su lengua, dándome una mueca de asco.

- ¿No tienes nada más que hacer? – Otra pobre alma a la cual atormentar, tal vez

-Nada tan importante como pasar tiempo de calidad con mi adorada prima- pude palpar el odio que me dirigía con sus ojos verdes.

Se había cortado el cabello desde la última vez que la vi. Ahora lo tenía hasta los hombros, antes acostumbraba a llevarlo largo hasta la cintura, y también se lo había teñido de un negro azabache, dejando atrás su tono natural de rubio castaño.

Mi madre y mi tía estaban hablando efusivamente tres mesas más lejos de nosotras, casi era irónico la diferencia de relación que había entre ellas a la que llevábamos Candace y yo. Sabía que era una mala idea venir a esta reunión, tal vez lo mejor hubieses sido asistir a la estúpida fiesta del ministerio y dejar que Berwin me incomodara con sus imprudentes comentarios sobre mis pechos, temblé mentalmente al pensar en ello.

-Mira, no quiero pelear hoy. Vine aquí simplemente porque mamá y tía Kate me lo pidieron ¿de acuerdo? Finge que no estoy en tu radar y yo haré exactamente lo mismo. No es que me muera de la emoción por esta aquí. – me encogí de hombros mientras tomaba un sorbo de uno de los cocteles azules que los meseros estaban repartiendo como si fueran agua.

-No quiero que arruines mi fiesta, querida. Mantendré mis ojos sobre ti- rodé mis ojos ante sus palabras, pero aun así sonreí al ver que se levantaba de la mesa para ir a saludar a sus amigas.

Casi me sentí claustrofóbica al ver a todas las personas que estaban a mi alrededor. Sabía que Candace era popular, pero tener doscientos invitados para celebrar tu cumpleaños veintiséis era simplemente una exageración. Miré mi muñeca impaciente al ver que el reloj solo marcaba las cinco en punto. Había hecho un acuerdo de aguantar hasta las siete de la noche, pero no creía que pudiera soportar tanto.

- ¿Quieres huir tan pronto? - sentí un apretón en mi hombro. Me giré para ver a tío Liam sonriéndome divertido.

-No es mi ambiente- mencioné haciendo una mueca. Él se sentó a mi lado ocupando el asiento que antes había sido ocupado por su hija.

-Lo sé, yo también me siento incomodo rodeado de tanta gente que no conozco- le sonreí amistosamente. Siempre me he preguntado porque Candace es una arpía teniendo a padres tan amables.

- ¿Cómo vas con tu trabajo? Tu madre mencionó que te habían ascendido en el departamento para el que trabajas

-Todo va estupendo, aunque mi carga incrementó tres veces más- contesté tranquila tratando de dar una respuesta vaga que no le diera la oportunidad de hacer una pregunta que me pusiera en aprietos.

La versión muggle de mi trabajo consistía en que era empleada en un importante grupo de consultoría jurídica que manejaba una estricta cláusula de confidencialidad, la cual implicaba no dar detalles de absolutamente nada de las actividades que desarrollaba allí.

-Grandes responsabilidades para mentes brillantes- me codeó amistosamente haciéndome sonreír.

-Supe que ahora te dedicas a la ingeniería náutica- mencioné divertida.

Liam tenía una mente prodigiosa, su curiosidad por descubrir el mundo y nuevas maneras de hacer las cosas le impedían quedarse en un solo oficio. Por lo cual, se ha desempeñado en tantas profesiones que es casi imposible mencionarlas todas.

-Un pequeño hobby en el que me interesé luego de que uno de mis amigos comprara un yate- un brillo entusiasta se instauró en sus ojos

-Eso es bueno, ¿te dedicarás a hacer exploraciones para embarcaciones civiles? - le pregunté interesada

-Por ahora es todo lo que tengo en mente, no me sentiría cómodo indagando en temas militares- sacudió su cabeza con fuerza haciéndome sonreír

- Bueno, seguro tendrás éxito con ello. Siempre lo tienes. - aseveré logrando que un ligero sonrojo se apoderara de su rostro.

-Papi, ven ¡es hora de partir el pastel! – escuchamos la voz de Candace desde el otro lado del salón. Ambos nos levantamos dirigiéndonos hacia donde estaban todos los invitados reunidos alrededor de la homenajeada.

Tuve que morder mis labios para evitar soltar un bufido ante el extravagante pastel de cumpleaños. Mamá había estado toda la semana buscando pastelerías que pudieran elaborar esa enorme cosa con todo lo que mi adorada prima había estipulado.

Fingí una sonrisa mientras aplaudía con los demás la canción de cumpleaños, de todas formas, no tuve que poner mucho empeño en ello porque las voces y palmadas de la multitud camuflaban de manera excelente mi falta de entusiasmo.

-Sabes, amo tenerte aquí- sentí como un par de brazos se enroscaban en mi cuello de manera maternal. Dejó un beso sobre mi cabeza y se sentó a mi lado.

-También te extrañé, tía- solté una pequeña risa al ver su rostro alegre.

Había vuelto a mi lugar luego de que la cumpleañera había decidido que obtuvo las suficientes fotos con el pastel y le dio la señal a los meseros para que lo cortaran y empezaran a repartirlo. La mayoría de los invitados en la fiesta se encontraban bailando y bromeando alrededor, incluso algunos trajeron traje de baño para disfrutar de la alberca y el excelente sistema de calefacción e hidromasaje que había instalado Liam unos cuantos meses atrás.

-No lo parece. No has venido en meses, cariño- resopló colocando su mirada en blanco. Aun así, supe que no estaba reclamándome nada porque realmente ella no era del tipo gruñona y rencorosa.

-Lo sé, es solo que he estado algo ocupada últimamente- mencioné con tono de disculpa llevándome un trozo del rico pastel a la boca

-Está bien, linda. Sé que tu trabajo es demandante, es solo que echamos de menos tu presencia- tomó mi cara con una de sus manos y me apretó suavemente. Me reí porque ella solía hacer eso conmigo cuando era una niña.

- ¿Te pusiste de acuerdo con mamá para darme la misma charla? - le pregunté divertida

-Sabes que Jane y yo estamos planeando las vacaciones en familia y de verdad esperamos contar con tu presencia- dijo ella respondiendo de manera indirecta a mi cuestionamiento.

-Bueno, ustedes están haciendo un gran trabajo acorralándome- sonreí al ver que se sonrojaba dándole un aspecto joven a su rostro. –Iré, ya le prometí a mis padres que haría todo lo que estuviese a mi alcance para cronometrar mis tiempos

-Me alegra escuchar eso. Estoy segura que nos divertiremos mucho- ella tomó mi mano dándole un amigable apretón- Y tal vez… Candace y tú puedan acercarse más y limar las asperezas- gemí al escucharla decir esto

-Tía Kate, sabes que te amo mucho. – la miré a sus los ojos azules fijamente- Es por eso soy honesta contigo. No hay ninguna posibilidad de que ella y yo seamos las amigas que mamá y tu quieren, ambas nos detestamos desde que nacimos, prácticamente. – ella bufó torciendo su gesto

-Pero ambas siempre pelean por tonterías, ya las dos son mujeres maravillosas y maduras que…- me reí deteniéndola de su discurso

-Ya, eso ni tú te lo crees ¿olvidaste lo que sucedió el año pasado? – inquirí jocosamente

-No- ella frunció su ceño –Pero este año puede ser diferente- añadió sonando esperanzada

-Ujum, soñar no cuesta nada- ella me sacó la lengua ante mi sarcasmo

-Aun no entiendo cómo es que ustedes tienen tan mala relación- dijo con un tono de pesar

-Es algo biológico, supongo- me encogí de hombros- Nos estamos agrediendo desde que teníamos un año

-Lo sé. Y es aun incomprensible para mí- rio quedita- Son todo lo contrario a Jane y a mí. Le hice pagar un infierno cuando se fueron más de un año a Australia sin avisarme- me encogí un poco ante esto

-Fue algo totalmente inesperado y tomó bastante tiempo poner las cosas en orden después de la muerte de la tía-abuela de mi padre- dije apegándome a nuestra versión de lo que ocurrió.

Sintiéndome muy culpable al tener que inventar a una tía-abuela que vivía en Australia en una cabaña apartada de la sociedad y cuyo pariente al que podía soportar era a mi padre, ya que la pobre toda su vida había sufrido de antropofobia. Nos hicimos toda una historia con base a ello.

-Que difícil padecer algo así- murmuró con tono compasivo- Me alegro que tus padres pudieran ayudarla en sus últimos meses de vida

-Sí, eso fue de gran alivio para ella- concordé.

Harry tenía razón cuando me dijo que mi mente era brillantemente maquiavélica cuando la situación lo requería. Aunque, pensando bien las cosas, la situación siempre lo ameritaba cuando él de alguna manera, estaba involucrado.

.

.

.

ξ

ξ

.

.

.

DRACO

-Entonces… ¿nos dirás que es lo que te pasa? - preguntó Blaise por quinta vez en la noche bebiendo todo el contenido de whiskey de su vaso. Theo hizo una mueca al verlo beber alcohol como si fuera agua.

-Nada- rodé los ojos ante su insistencia.

- ¿Algún problema con otra chica sangre pura? Sabes que yo podría encargarme de ella como la última vez- movió sus cejas luciendo como un pervertido psicópata

-Diablos, Blaise. Eres repugnante- le dijo Theo con fastidio

Blaise rodó sus ojos

-Y tú eres un mojigato, querido Theodore- chasqueó su lengua para luego plasmar una enorme sonrisa en su rostro- No es mi culpa que mi sangre italiana sea un potente atrayente para las féminas, además por supuesto, de mi hermosa apariencia

Fue mi turno de bufar.

-No eres tan irresistible si tienes que ir detrás de las chicas llorosas que deja Draco- Blaise frunció el ceño ante las palabras de Theo

-Bueno, mi hombro siempre estará dispuesto a consolar a las chicas a las que uno de mis amigos destrozó. Es mi deber moral

-Cielos, Blaise. ¿Quisieras dejar de decir tantas estupideces? – espeté tomando un trago largo de mi whiskey

-Hasta donde tengo entendido no soy yo el que se está ahogando en su miseria mientras espera que una ridícula maldición acabe con su vida- chasqueó su lengua

Theo sacudió su cabeza mirando mal al moreno

-Eres el rey de la discreción- espetó con sarcasmo.

Los miré a ambos con incredulidad, luego la verdad me golpeó develando ante mis ojos lo que estaba sucediendo. Era un idiota si de verdad pensé que mi madre iba a quedarse de brazos cruzados aceptando mi decisión. Ella iba a jugar las cartas que tuviera a su alcance para impedir lo que sea que estuviera destinado a pasar.

- ¿Mi madre les contó? - pregunté tratando de controlar el enfado que estaba empezando a surgir en mi interior

-Narcissa sólo está preocupada, Draco. No fue su culpa. Nosotros insistimos en que nos dijera que es lo que estaba sucediendo- Theo habló bajo utilizando el tono tranquilo y pausado que solía caracterizarlo. El bastardo era excelente manipulando las emociones de las personas con sus palabras, mala suerte para él que yo supiera sus estúpidas tácticas y que mi madre fuera aún más astuta que él. Apuesto que ella había hecho toda la escena del llanto haciéndolos sentir incomodos y culpables.

-No es de su incumbencia

-Eres un imbécil, somos tus mejores amigos- gruñó Blaise- Si piensas que vamos a dejar que te des por vencido en esto, entonces no nos conoces.

-No es como si pusiese hacer mucho al respecto Blaise, ¿sabes lo que implica estar unido a otra persona? No hay una jodida manera en la que pueda tener una oportunidad en esto. Es mejor hacerme una idea desde ya.

-Nunca lo sabrás si no lo intentas, Draco. La marcación secular podría…- interrumpí a Theo

-No, no voy a utilizar ese hechizo. ¿Sabes lo que sucedería si algo saliese mal? – mi voz sonó ahogada- No puedo arriesgarme, Theo. No puedo- cerré mis ojos sacudiendo mi cabeza

-Eso es por esa chica ¿verdad? – inquirió comprensivamente- Aun te sientes culpable de no haberla podido ayudar- resoplé ante sus palabras

Traté de que los pensamientos culposos no tomaran lugar en mi mente.

-Draco, amigo. Hiciste todo lo que estaba en tus manos para ayudarla. La magia que se utilizó en ella era mortal- Blaise habló seriamente, dejando atrás su tono bromista.

-No quiero hablar más del tema- zanjé con un gruñido.

-Ella murió, Draco. Tu no lo hiciste. Aun tienes muchas personas que también necesitan de tu ayuda y, además, la vida de otra persona depende de la decisión que tomes- cerré los ojos sintiendo exasperación con su insistencia- Sé los riesgos de la marcación secular, pero definitivamente, en el peor de los caos, son mucho mejores que las consecuencias de un hechizo de unión incompleto.

-En el peor de los casos, sea quien sea mi complemento, también podría morir si no tiene la fuerza suficiente para aguantar la marca- escupí.

Me levanté del sillón bruscamente. Era mejor que me fuera antes de que termináramos peleando, nada bueno resultaba cuando eso pasaba.

-Ella lo será- me giré viendo a Blaise recostando su cabeza contra el espaldar del sofá- Tu compañera es fuerte Draco.

-Primero, no tienes alguna forma de saber eso- dije alzando mi dedo para enumerar- Segundo, no sabemos si mi compañera si quiera está con vida

-Draco, tu alma gemela es fuerte. Estoy seguro. Es un requisito natural que tu compañera lo sea si va a tolerarte por el resto de su vida- resopló con tono de obviedad- Si tu compañera no ha nacido, la marcación secular hará lo suyo y te protegerá hasta que ella nazca y si ya murió, romperá la jodida maldición de unión. No sé siquiera porque te estás negando a la salida que te da ese hechizo- masajeó las sienes de su cabeza

- ¡Porque es algo muy poderoso! Si no puedo controlar ese poder a tiempo, yo…- sacudí mi cabeza para ni siquiera pensar en eso.

-Eres uno de los mejores magos que conozco, Draco- el convencimiento de Theodore me hizo sentir algo de vértigo- Blaise y yo funcionaremos como tus polos de equilibrio y en caso de que algo se salga de control…- apretó sus ojos haciendo una mueca de dolor- Te doy mi palabra que cortaré los hilos que nos conectan para bloquear el cierre del hechizo

-No puedo poner esa responsabilidad sobre tus hombros, Theo- Sentí furia hacia mi madre por meter a mis amigos en esto- Créeme, no sabes lo que es cargar con la culpa de causar la muerte de alguien- mi voz sonó apagada.

- Entonces, estoy seguro que no quieres jugar con la probabilidad de que una mujer pierda su vida. – suspiró fuertemente-Sé que no eres tan mezquino como para pensar que, como igual vas a morir, la culpa no te hará sufrir por mucho tiempo- dijo arqueando una ceja

- ¡Claro que no! – exclamé violentamente- Jamás podría pensar eso- estaba un poco dolido y desconcertado ante lo que sugirió

-Entonces, no tienes que pensarlo más- dijo Blaise con serenidad- En dos días harás el hechizo porque es tu maldita mejor opción- gruñó tomando todo el contenido de su vaso de un solo golpe- Verdaderamente…necesito conseguirme amigos que no tengan pensamientos suicidas o que estén tristes y aislados todo el tiempo. Ustedes cabrones, consumen toda mi alegre y vibrante energía- refunfuñó enojado

- Ya estás borracho- Theo puso sus ojos en blanco viéndolo reprobatoriamente

-Si no lo estuviera, no podría aguantarlos- gruñó, cubriendo sus ojos con su brazo- Ahora mismo podríamos estar disfrutando de una hermosa playa en Italia, pero ustedes son tan aburridos- se quejó

-No es tiempo para pensar en unas vacaciones, Blaise- dijo Theo irritado- ¡Y baja tus pies de mi mesa de centro! - estiró su cuerpo, quitando con brusquedad los enormes zapatos de Zabini.

Un poco de barro quedó sobre el pulcro vidrio. Estaba seguro que Theo estaba a punto de sufrir un ataque. Él tenía una obsesión insana con que todo permaneciera limpio.

- ¡Mierda, Zabini! Tú vas a limpiar tu asquerosa suciedad. Eres un cerdo- gruñó enojado. –Ve al cuarto de limpieza, trae un paño y jabón y deshazte de tu porquería ahora mismo- espetó con su mirada fulminante

-Bien. Merlín, pareces mi esposa- se levantó de su asiento- Casi siento lastima por ti, Draco. ¿Te imaginas que tu compañera sea tan loca como él con la limpieza? – caminó saliendo de la sala para ir en busca de sus implementos de aseo.

Ya estaba acostumbrado a tener que limpiar en esta casa de todas maneras. Theo había decidido vivir en un modesto apartamento en lugar de su mansión familiar. Liberó a todos sus elfos domésticos y les dejó quedarse en sus propiedades, pero no aceptaba que ninguno de ellos le sirviera. Le gustaba tener una vida de ermitaño, pero Blaise estaba evitándoselo constantemente; lo que me daba algo de tranquilidad.

Theo, al igual que yo, tenía demasiada oscuridad a su alrededor. Salvo que, a él, casi no lo recuperamos la última vez que se dejó sumir por ella. Tuvimos tanto miedo que decidimos turnarnos para vivir con él. Tan solo hace cuatro meses que dejó mi apartamento en París para regresar a Londres y quedar bajo el cuidado de Blaise y las diarias visitas de Daphne.

-Daphne me contó sobre tu esplendido acto frente a su familia- dijo socarronamente- ¿De verdad llamaste a Astoria trepadora? – inquirió sonriendo

-Ella fue demasiado ambiciosa con sus requisitos- gruñí – Y no estaba con mi mejor genio esa mañana. Supongo que no fue algo decente de mi parte, pero no me arrepiento- me encogí de hombros haciéndolo reír.

-Será fascinante verte con tu compañera- lo fulminé con mi mirada- A veces eres un poco imbécil con las chicas. Aunque Astoria no sea de mi agrado, sé que está totalmente cautivada por ti

-No pareció ser así cuando me dijo que era un asqueroso mortífago- sentí que mi garganta quemaba al repetir las palabras

- Es porque piensa que si te ataca y muestra indiferencia la hará parecer más… interesante- ladeó su cabeza

Hice una mueca ante su comentario

-Entonces eso solo me da la razón- bufé

- ¿Qué?

-Ella es alguien estúpida. Podría soportar muchas cosas en una esposa, estúpida no es una de ellas- rodé los ojos

-Auch. Eso es algo cruel. – dijo él frunciendo el ceño. Para luego verme con una intensa mirada y una gran sonrisa divertida. – Aunque… es cierto. No necesitas una esposa estúpida, necesitas una esposa que te haga ver a ti como el estúpido

Resoplé ante su comentario.

-Lo que digas- moví mi mano restándole importancia. Las punzadas en mi cabeza ya eran lo bastante fuertes como para aumentarlas por una discusión sin sentido con Theo. Ambos somos demasiado tercos.

-Eres tan pagado de ti mismo, necesitas a alguien que controle tu fuerte egocentrismo y narcisismo desmedido- continuó diciendo- Va a ser tan bueno ver como ella te domina- ronqueó una carcajada

-Jodete, Nott- escupí sintiendo mi dolor de cabeza incrementar.

Debí haber seguido mis instintos que me sugerían quedarme en mi apartamento desarrollando la poción para el señor Bonnaire cuando ambos me invitaron a tomar unos tragos. Ahora, mi madre había salido victoriosa de su juego de ajedrez moviendo solo dos peones. Qué vergüenza.

.

.

.

ξ

ξ

.

.

.

Hermione

-Apártate de mí carne, Dean. No dejaré que la arruines como la última vez- refunfuñó Nevil empujando con su hombro al moreno que solo se reía con picardía al molestarlo.

-Oh vamos, Neville- lo codeó divertido- A todos les gustó mi toque especial

- ¡Tu toque especial, me hizo vomitar mi propia alma! - exclamó Hannah a nuestro lado dándole una mueca de asco. Todos nos reímos.

-Es cierto, siempre pensé que no había nadie que pudiera cocinar peor que mi padre. De pronto llega Dean y le quita el primer puesto- dijo Luna sonriente con su mirada brillosa.

Estábamos sentados en mi patio trasero bajo el cálido sol que nos estaba ofreciendo el clima. Los chicos habían sacado la mesa y montado la parrilla para disfrutar de unas hamburguesas después. Neville me estaba relevando en el cuidado del asado de la carne. Era el único en quien confiaba para hacerlo, los demás, solo lo arruinarían. Cometimos ese error con Dean, casi nos intoxicamos con sus invenciones culinarias.

-Su té no es tan malo- respondió Harry con simpatía. Ella le sonrió.

-Siempre has sido alguien amable, Harry. Es una de tus mayores virtudes. – murmuró con voz suave- Todos aquí sabemos que su té sabe a agua sucia- se encogió de hombros.

Me reí bajamente al verlo sonrojarse.

-Aun me pregunto cómo es que sigues siendo tan tímido- resopló Hannah viéndole burlona- Eres la imagen pública más popular

-No sería él si no lo fuera- contesté recostándome sobre el hombro de mi amigo. Él pasó su brazo por mi hombro abrazándome.

-Cierto. ¿Recuerdan aquella vez en la que esa chica lo acorraló en la fiesta de navidad? – dijo Ernie – Pensé que íbamos a tener que llevarlo a San Mugo, se quedó en shock como por veinte minutos- soltó una carcajada contagiosa.

-Ella estaba algo loca- se defendió con sus hombros sacudiéndose por su suave risa.

- Ginny la intimido bastante aquella vez- dijo Dean dejándose caer en el sillón puff que estaba libre junto a mí.

-Oh sí, ella es de temer cuando lo desea- asintió Luna bebiendo un poco de limonada.

- ¿Dónde está, de todas formas? - preguntó el moreno tomando un mechón de mi cabello para jugar con el rizo que se formaba en la punta de éste.

-Tuvo que entrenar, prometió que estaría aquí más tarde- respondió mi amigo mirando algo curioso a Dean. Sus ojos verdes me vieron interrogativos a lo que yo solo sacudí mi cabeza de manera casi imperceptible.

Por alguna extraña razón, Dean estaba desarrollando una cierta fascinación por mí desde que trabajamos juntos en uno de los proyectos en el ministerio. Se había vuelto una situación rara. Yo ignoraba su atención esperando que mi indiferencia le hiciera desistir de sus intentos de coqueteo.

-Ugh. ¿En domingo? ¡Que aburrido! - dijo Hannah recostándose por completo en el sillón- ¡Amo tu casa, Hermione! Es tan hermosa- suspiró con fascinación

- ¿Puedes creer que ella sigue diciendo que es un departamento? – Harry resopló, poniendo sus ojos en blanco

- Hermione, solo tu baño es más grande que mi sala- ella me miró entrecerrando sus ojos

-Piensa que es pretenciosa al decir que tiene una casa- continuó diciendo mi amigo, ganándose un pellizco de mi parte.

-Bueno, eso es culpa de Ron el Cabrón – gruñó Neville volteando la carne con algo de enfado.

Todos nos quedamos viéndolo asombrados, porque él no solía dejar salir su temperamento con frecuencia. Ron parecía ser la criptonita de todos. Hacía que Hannah se pusiera de mal humor, que Ernie hiciera uso de su sarcasmo; que Dean hiciera chistes pesados sobre él; que Luna siempre pacífica y soñadora empezara a especular sobre la ley de la atracción y la devolución del karma; que Neville se pusiera furioso y que Harry y yo nos sintiéramos incomodos y desilusionados.

-Neville, la furia va a traspasar la comida- Luna rompió el silencio- Quiero comer las ricas hamburguesas que tú y Hermione cocinan a la perfección y solo obtendré eso si las haces con amor- El ambiente tenso se evaporó haciéndonos reír.

Neville y yo habíamos creado una buena receta para hacer las hamburguesas, todos las adoraban. Habían intentado sacarnos nuestros trucos, siempre les decíamos que era el amor.

-De acuerdo, Luna. Me encargaré de ponérselo- contestó Neville divertido dejando que una sonrisa adornara su rostro.

Golpes en la puerta me hicieron levantar de inmediato.

-Debe ser Ginny, la retendré un poco porque necesito disculparme con ella por cancelar nuestros planes ¿de acuerdo? – le avise a mi amigo

-Okay- asintió – Solo no le prometas que iras con ella esta semana, sabes que estaremos algo ajetreados en el ministerio- me advirtió apuntándome con su dedo

-Sí, señor- alcé mis pulgares y fui corriendo a la entrada. - ¡Ginny! - exclamé abrazando a mi pelirroja amiga sin darle tiempo de reaccionar

-Hola, Herms- saludó, devolviéndome el abrazo.

Solo cuando me separé de ella fue que pude verla

-Guau- me reí- Me haces lucir con harapos vestida así. Te ves preciosa- ella me sonrió

Parecía sacada de una revista con su cabello peinado en hermosas ondas cayendo por su hombro derecho y con un excelente maquillaje que realzaba sus facciones.

-Es una de una nueva colección diseñada para el equipo. ¿Te gusta? - señaló su vestido color vino de encaje que llegaba a la rodilla y tenía un exquisito moño alrededor de su cintura.

-Es muy bonito- alabé - ¿Cambió el protocolo y etiqueta para los asados con amigos y comer hamburguesas? – pregunté con diversión.

Ella sonrió desviando su mirada.

Oh-oh. Eso no era buena señal.

-Ay, Ginny- suspiré con pesadez

-Es algo de último momento, Hermione- contestó de inmediato dándome una mirada que suplicaba comprensión- Tu más que nadie lo debes de entender.

-Lo sé. No te estoy reclamando- sacudí mi cabeza y alcé mis manos en señal de paz.

- Mia va a retirarse después de la temporada- arqueé mis cejas ante lo que me dijo- Los nuevos inversores del equipo están evaluando a la que va a tomar la capitanía. Lo quiero, Herms- su voz sonó esperanzada- He trabajado tanto por hacer todo perfecto durante los últimos dos años para que ellos me noten

-Lo sé, Ginn. Y estoy completamente segura de que lo mereces y lo obtendrás. Serían unos tontos si no te hacen capitana- declaré con seguridad- Es sólo que…- mordí mis labios desviando mi vista de manera instintiva detrás de mí, viendo la puerta corrediza de vidrio que daba al patio.

-Él entiende que son mis sueños- dijo interpretando mi gesto- Es sólo una fiesta, Hermione- puso sus ojos en blanco

- ¿Lo vas a llevar contigo? – inquirí cruzándome de brazos. Ella me dio una mirada rígida.

-Sabes que odia ir a esos eventos- sacudió su mano- No voy a arruinar su domingo para llevarlo a un lugar donde solo va a estar aburrido. La última vez se quedó dormido- noté algo de desdén cuando dijo esto.

Curveé mi boca con algo de desagrado. No quería tener una discusión con ella. Por mucho que los quisiera a ambos, era su relación. Y era lo suficientemente respetuosa para saber que no debía entrometerme más de lo permitido allí.

Pero algo en particular hacía que me sintiera extraña con todo esto. Es como si viera frente a mí un patrón bastante conocido.

-Bueno. ¿Vas a saludar? - pregunté manteniendo un tono normal en mi voz

-Claro- se encogió de hombros. Sus tacones hacían un ruido fuerte contra mi piso de madera unos pasos detrás de mí al dirigirnos hacia el patio.

Ernie soltó un silbido al ver entrar a Ginny.

-Hola, chicos- saludó ella con una enorme sonrisa

-Hey, Gin- la saludó Hannah

- ¿Deseas algo de tomar? - preguntó Neville acercándose a ella, dándole un abrazo

-Oh, no es necesario Nev. No puedo acompañarlos está vez- se disculpó.

-Pensé que teníamos planes para hoy- mencionó Harry haciéndose notar, cruzándose de brazos dándole una mirada severa.

Todos apartamos nuestras miradas de ellos bastantes incomodos con la situación

-Harry, es algo que surgió a último momento. El equipo necesita estar presente en el evento de bienvenida al nuevo miembro de la junta patrocinadora- explica

-Ginny, no van a echarte del equipo porque faltes solo esta vez. Te quedas practicando cinco horas más que las otras jugadoras, no va a suceder nada solo porque faltes a una simple fiesta- menciona con tono enfadado

Me removí sabiendo que la elección de palabras que utilizó mi amigo haría enfadar a Ginn

- ¿Es enserio lo que me estás diciendo? - ella jadea mirándolo incrédula- ¿Cuántas veces hemos tenido que cancelar nuestras citas por tu jodido trabajo? ¡Tuve que aceptar que no pudiéramos celebrar nuestro aniversario porque estabas en esa estúpida misión de cuatro semanas! – le reprochó

-Si bueno, tomé esa misión de cuatro semanas porque mi novia estaba en una gira internacional desde dos meses atrás- chasqueó la lengua- Ambos sabemos que el único motivo por el que llegaste para la fecha de nuestro aniversario es porque fueron descalificadas antes de acabar la temporada.

- ¡Al menos me acordé que era nuestro aniversario! - gritó Ginny empezando a perder los estribos

-Me encanta ser tu premio de consolación, cariño- dijo Harry con sarcasmo

-Oh por Merlín- murmuró Dean a mi lado negando con la cabeza ante lo que estábamos escuchando - ¿Crees que debemos intervenir antes de que se ponga feo? – abrí mi boca para contestar cuando escuchamos las siguientes palabras de Ginny

-Bueno, quien iba a pensar que después de tanto tiempo seguirías teniendo tu complejo de niño huérfano necesitado de atención. Parece que ser el héroe no es suficiente para ti ¿verdad, cariño? - escupió ella con veneno

Un coro de jadeos se escuchó de parte nuestra ante sus palabras.

Vi como algo en la mirada de mi amigo se apagaba en ese momento.

-Suerte en tu reunión- su tono salió agrio y cortante.

Las mejillas de Ginny se calentaron y dando una despedida general salió dejándonos a todos estupefactos. Nos tomó a todos varios segundos salir de nuestro ensimismamiento. No fue hasta que vimos como Harry salía en grandes zancadas de la casa que volvimos a la realidad.

-No puedo creer que Ginny haya dicho esas palabras- dijo Hannah viendo con tristeza la puerta por donde salió nuestro amigo

-Voy a ir a buscarlo. Lo siento chicos, creo que tendremos que dejar nuestros planes por hoy- me disculpé

-No te preocupes Hermione, ve con él- dijo Luna con su voz tranquila- Eres la única que puede ayudarlo en este momento- Asentí ante sus palabras y salí en busca de Harry.

.

.

.

ξ

ξ

.

.

.

Ignoré el repiqueteo constante en mi ventana tratando de enfocarme en la poción que estaba desarrollando, las lágrimas de fénix eran demasiado difíciles de conseguir y lo último que necesitaba era arruinar las pocas que tenía de reserva. Según mis cálculos si todo salía bien, para el final del mes lograría tener listo el encargo que había solicitado el señor Bonnaire.

Las lechuzas que ha mandado Blaise estaban fulminándome con sus ojos desde al alfeizar de mi ventana. Había seis paradas estoicamente esperando a que les abriera para entregarme los mensajes.

Estaba escondiéndome de Zabini y Nott. Los dos me tenían de los nervios desde nuestra charla la noche anterior. Cada parte de mí gritaba por mandar todo al carajo. No quería hacer ese infernal hechizo, y aunque trataba de ver esta situación desde diferentes escenarios, la verdad es que todo se resumía a que siempre estaría rodeado de oscuridad. Es como si mi existencia siempre tuviese que depender del uso de magia negra para sobrevivir. Era algo que repudiaba y me hacía aborrecerme a mí mismo.

Revolví la poción con un ritmo lento y constante, en dirección contraria a las agujas del reloj. Debía hacer esto por treinta minutos hasta que la poción se transformara de un color blanco a un color malva. Si lograba tenerla a tiempo podría deshacerme de una vez por todas de aquellos ojos melancólicos que me perseguían a cada instante desde que acepté el último encargo.

Las náuseas me embargaban cada vez que debía enfrentar las consecuencias de mis estúpidos actos totalmente mezquinos. Fue demasiado tarde cuando realmente me di cuenta del daño que había causado y de las huellas horrorosas que había dejado al apoyar algo completamente despiadado.

Ver los daños que había dejado la magia negra de primera mano explotó la pequeña burbuja de autocomplacencia en la que estaba encerrado.

Nunca iba a dejar el remordimiento que me embargaba ante el espíritu compasivo de Norah ni el positivismo de Owen. Ambos magos de origen muggle y mis primeros asignados. Torturados por mortífagos por simplemente tener la desdicha de encontrarse en su camino.

En Owen aplicaron de manera repetida la maldición occa ilbren, un antiguo hechizo creado para defensa que fue prohibido por la comunidad mágica trescientos años atrás luego de que lo categorizaron dentro de las artes oscuras por las graves secuelas que podía dejar sobre la persona a quien se lanzaba. Si bien era un hechizo que servía para anular de manera temporal los sentidos del oponente, también provocaba daños profundos en los órganos sensitivos. Owen perdió la vista luego de que utilizaran diez veces este hechizo sobre él mientras los mortífagos se divertían haciendo todo tipo de tortura con su cuerpo inmóvil.

Los mortífagos estuvieron con él tres días, dejaron su cuerpo tirado en el Gran Bosque Algapano, donde habitan los gigantes que Voldemort logró que se unieran a su causa y donde Greyback solía llevar a sus víctimas para hacerlas parte de su ejército. Owen fue encontrado por una brigada de aurores que fueron a inspeccionar el lugar buscando a varios mortífagos prófugos. Fue un verdadero milagro que siguiera con vida, el único motivo por el que los mortífagos pensaron que había muerto es porque era inconcebible que un cuerpo pudiera resistir el tipo de cosas que ellos hicieron.

Sin embargo, Owen agradece haber sobrevivido. El hombre perdió su vista, tres de sus dedos fueron cercenados, su cuerpo tiene quemaduras y cicatrices atroces que nunca van a borrarse debido a que fueron hechas con magia oscura y aun así presenta un entusiasmo que personalmente no puedo entender frente a la vida. Es uno de los magos más amables y carismáticos que he conocido.

Norah a diferencia de Owen, no tuvo el mismo cuerpo fuerte, a pesar de que ella fue una luchadora feroz, valiente y de espíritu inquebrantable. Los efectos de la maldición cruciatus junto con el panem incanderus causaron una enfermedad que los muggles llaman necrosis, si bien los magos tenemos diferentes tipos de hechizos y pociones para la regeneración de tejidos, algo en el cuerpo de la pequeña mujer solo ocasionaba que la enfermedad avanzara a un ritmo acelerado. A pesar de los constantes intentos por hallar la cura, su cuerpo se negó a darnos más tiempo.

Apreté mis ojos tratando de no recordar mi última conversación con ella, por alguna extraña razón logró meterse debajo de mi piel. Fue una buena amiga aun cuando yo era una pésima compañía.

Su muerte no era merecida. Ella tenía un futuro brillante. Pero personas como yo, mortífagos como yo… arruinamos su luz y extinguimos su vida.

Por qué habría de preocuparme entonces por salvar mi pellejo cuando mi sola existencia ha provocado dolor y destrucción.

ξ

ξ

.

.

.


.

.

.

¡Hola! Hace mucho que no actualizo esta historia, pero sentí el entusiasmo por retomarla.

Muchas gracias por leer y a sonrais777, SelyG, rubenchoellocoxd y BeRivera por dejar sus comentarios. Muchos abrazos.

Nos vemos en el próximo capítulo