Disclaimer: Los personajes de Martin Mystery y Team Galaxy son propiedad de Marathon Media, no de mi autoría.


Capítulo IX
Brittany Curtis

El plan comenzó a dar resultado antes de lo esperado. A la mañana siguiente de que Brett enviase el correo a la escuela de cocina recibió una respuesta positiva, diciendo que era posible integrarse en cualquier momento a la clase y que para entrar bastaba con que fuera el miércoles siguiente a llenar los papeles de ingreso y acordar los pagos una hora antes de iniciarse la clase para poder así participar en ella de inmediato. El correo sorprendió a Brett, quien no esperaba recibir una respuesta tan rápida de una academia sin conexión a internet.

- ¿Dices que Brett ya recibió respuesta de la escuela de cocina? Vaya, para ser un lugar sin internet sí que contestan rápido.- Comentó Diana, quien se encontraba junto a Martin en una de las bancas del patio escuchando a Josh hablar sobre los avances realizados por Brett en la investigación.

- Y eso no es todo, la respuesta fue enviada a la una de la madrugada ¿Qué clase de lugar sigue respondiendo correos a esa hora?- Comentó Josh con evidente sospecha.

- De seguro la respuesta fuese enviada desde otro lugar, uno con acceso a internet- Añadió Diana.- ¿Pudo Brett averiguar algo más revisando los datos del correo?

- Nada, el correo no arrojaba información sobre la localización del remitente, Brett dijo que quien lo envió tuvo el cuidado de utilizar programas para evitar que su información fuese visible.

Diana reflexionó al respecto por un segundo antes de responder.

- Es extraño que una escuela conteste correos a esa hora, pero más raro es que encripten sus datos ¿Por qué protegerían tanto el correo de una escuela de cocina? Es evidente que esconden algo.

- Disculpen chicos...- Una tímida voz femenina llamó la atención del grupo, frente a ellos una menuda chica rubia a la que nunca antes habían visto los observaba tímidamente, su ondulada melena apenas rozaba la mezclilla de su chaqueta, la cual cubría su torso dejando ver por debajo una gargantilla negra rodeando su cuello, la que contrastaba con el color blanco de su vestido.- ¿Son ustedes Martin Mystery y Diana Lombard verdad?

- Así es preciosa, Martin Mystery a tus órdenes.- Respondió seductoramente el chico, levantándose de un salto para rodear los hombros de la chica con absoluta confianza sin pensar siquiera por un segundo que aquello podría incomodarla.- Nunca te había visto por aquí ¿Eres nueva? ¿Necesitas un tour por la academia?

- Gra… gracias, no es necesario, ya la conozco.- Contestó tímidamente la chica sonrojándose.

Aún sentada en la banca, Diana observó la escena con una mirada cuestionadora.

- Martin ¿No hablarás en serio verdad?

- ¿Qué?- Preguntó el chico confundido ante el comentario de su hermanastra.- ¿Qué quieres decir?

- Esa chica es Billy ¿Qué acaso no es obvio?

Martin reaccionó sorprendido, la idea de que aquella misteriosa chica fuese Billy jamás se le había pasado por la mente.

- ¿Billy en serio eres tú?- Respondió Martin alejándose de su supuesto compañero tan rápido como pudo.

- ¡No es posible!- Gimoteó la chica, su tímida actitud inicial había pasado a ser reemplazada por un evidente nerviosismo que parecía estar a punto de hacerla llorar.- ¿Cómo pudiste notarlo tan fácilmente? ¡Les dije que soy un pésimo actor, me van a descubrir apenas ponga un pie en esa escuela de cocina!

- Tranquilo Billy, tu disfraz es impecable.- Comentó Diana con una sonrisa en un intento por calmar al extraterrestre.- jamás hubiese pensado que eras tú de no ser porque sabía que M.O.M. alteraría tu disfraz, así que era obvio que si un extraño se nos acercaba tendrías que ser tú.

- Coincido con Diana, de no ser por lo que sabíamos nos hubieses engañado.- Respondió Josh aún sentado en la banca.

- Espero que tengan razón, todo esto de actuar como espía me tiene muy nervioso.- De repente, las palabras de Billy fueron interrumpidas por un pitido proveniente del reloj-u de Martin.

- Por supuesto que su disfraz es perfecto, nadie podría reconocerlo.- Comentó M.O.M. desde la pequeña pantalla del reloj-u.- Por cierto Billy, recuerda que ahora eres una chica así que debes hablar como una, sería imperdonable que te descubrieran por un error como ese.

- Lo siento M.O.M., es la costumbre, aunque espero no equivocarme, nunca he tenido que actuar como una chica antes.- Respondió Billy incómodo.

- ¡Su disfraz se ve increíble! Hiciste un buen trabajo M.O.M.

- Gracias Martin, aunque no debería sorprenderte ¡Yo misma elegí su apariencia!- Comentó M.O.M. orgullosa de su buen gusto.- Pensé que si la hacía ver como una chica frágil y adorable sospecharían menos de ella.

- ¡Bien pensado! Frente a una chica así de linda cualquiera bajaría la guardia.- La frase de Martin hizo nuevamente sonrojar a Billy.- Por cierto ¿Cómo lo hiciste con su voz? No sabía que su disfraz permitía cambiarla.

- No es algo que haga su disfraz, le instalé un dispositivo que permite almacenar y alterar voces, sólo tuve que elegir una y darle el tono adecuado.

- ¡Genial! ¿Puedo tener uno de esos?- M.O.M. miró a Martin con reproche al oír su comentario.

- De ninguna manera, no estamos hablando de un juguete.- Respondió M.O.M. con evidente molestia.

- Rayos…- Murmuró Martin.

- Ahora, quiero que Billy se acostumbre a su nueva apariencia, necesitamos que deje de referirse a sí misma en masculino si no queremos que nos descubran, ayúdenle a que lo asimile así como también el nombre que Brett haya elegido, mañana es el gran día y debemos evitar cualquier error.- Ordenó M.O.M. con su autoritario tono usual.

- Oigan, tal vez Yoko podría ayudarnos con eso, ella sabe mucho de actuación y esas cosas.- Comentó Josh.

- Suena a un buen plan.- Respondió Diana.- incluso si Yoko no puede hacerse cargo de la misión apuesto a que sería una buena asesora de actuación.

- Hagan lo que estimen conveniente.- Fue lo último que M.O.M. dijo antes de terminar la llamada.

- Y bien ¿Dónde se supone que encontraremos a Yoko?- Preguntó Diana a Josh, quien luego de pensar en ello un segundo respondió.

- Considerando la hora que es creo saber dónde está, síganme.

El grupo siguió a Josh a través de la academia en dirección al ala de los dormitorios, en donde una vez cerca del cuarto de Yoko los chicos se acercaron a la puerta con intención de llamarla.

- ¿Qué hacen? No van a encontrarla ahí.- Respondió Josh al verlos parados frente a la puerta.

- ¿De verdad?- Preguntó Diana.- Que extraño, pensé que estaría en su cuarto.

- No vamos a su cuarto, síganme.

Caminaron por el pasillo con la sensación de escuchar un leve sonido el cual parecía aumentar cuanto más se acercaban a su destino, lo que al principio resultaba difícil de reconocer comenzó a sonar cada vez más como una pieza de música clásica proveniente del altillo, la cual era acompañada por una especie de diálogo rítmico, lo que no hacía más que alimentar la curiosidad del grupo, en especial considerando el lugar al que se acercaban.

- ¡Perfecto Java, lo estás haciendo increíble, sigue así! ¡Un, dos, tres!- Los tres agentes miraron impresionados la escena sin poder creer lo que veían: frente a ellos Java, vistiendo mallas de baile, realizaba una serie de pasos mientras Yoko marcaba el ritmo golpeando las palmas.

- Yoko, lamento interrumpir- Dijo Josh una vez dentro del altillo.- ¿Cómo va tu alumno?

- ¡De maravilla, cada día lo hace mejor!- Respondió Yoko orgullosa.- Por cierto ¿Qué hacen los chicos aquí y quién es ella?

- Es Billy.- Comentó Josh con total tranquilidad.

- ¿De verdad?- Preguntó Yoko sorprendida ante la noticia.- ¡Vaya, te ves muy lindo con tu nuevo disfraz! Deberías quedarte con este, no es nada contra el otro pero ese intento de estética punk no va contigo.

- A Java gustar más Billy de siempre, no verse feliz ahora.- Java había hecho una pausa en su rutina para unirse a la conversación.

- Java tiene razón, puede que no te agrade la apariencia usual del B.S. 1000, pero a mí sí, además, no me gusta verme como una chica, sólo quiero que todo esto termine pronto para que vuelva a verse como siempre.- Respondió Billy incómodo.

- Lo que necesitamos es que lo ayudes con su actuación.- Dijo Josh.- mañana será su misión en la academia de cocina, debe comportarse como una chica normal y no parecer nervioso, sé que eres buena enseñando a lidiar con el pánico escénico así que cuento contigo.

- ¡Por supuesto, tú déjamelo a mí!- Exclamó Yoko con su energía usual.- Puede que no tengamos mucho tiempo, pero no es la primera vez que debo hacer algo como esto.

- ¿De verdad crees que podrás hacerlo?- Preguntó Diana sin estar segura de que aquello fuese una buena idea.

- ¡Obviamente!- Respondió Yoko orgullosa.- Soy muy buena en esto del pánico escénico, incluso escribí un libro al respecto, no tengo ninguna copia aquí conmigo, pero Josh puede asegurarles que es verdad ¿No es así?

- Así es, soy testigo de ello, mi viejo aún tiene una copia en su librero.

- ¿Por qué tu padre tiene un libro sobre cómo superar el pánico escénico escrito por una adolescente?- Preguntó Diana cada vez más sorprendida de lo que oía.

- Dejémoslo en que venimos de una dimensión paralela muy extraña.- Respondió Josh en un intento por evitar dar más detalles al respecto.

La llegada de Billy al cuarto de Java detuvo las prácticas de danza del cavernícola, haciendo que Yoko, tras pedir las disculpas correspondientes a Java, comenzara a centrar su atención en su nuevo alumno, con quien debía hacer milagros para convertirlo en una chica creíble en menos de un día.

- Muy bien, actuar un nuevo rol es como comenzar una nueva vida ¡Debes vivir el personaje, adoptar sus emociones, ver el mundo a través de sus ojos! – Exclamó Yoko con exagerado sentimiento en sus palabras.- ¿Cuál es tu nombre ahora que eres esta nueva persona?

- No lo sé, M.O.M. dijo que debía usar el nombre que Brett puso en el correo electrónico que envió a la escuela de cocina…- Billy parecía incómodo frente a la enérgica actitud de Yoko.

- ¿Y cuál es ese?

- Nadie me lo ha dicho.

- ¡Josh!- Gritó Yoko desde su lugar junto a Billy- ¿Te dijo Brett qué nombre usó en el correo?

- Sí, de hecho me lo entregó escrito en caso de que lo olvidase, déjame ver…- El chico sacó de su bolsillo un arrugado trozo de papel.- Se llama Brittany Curtis.

Tras oír las palabras de Josh, Yoko volvió a dirigirse a Billy, parecía más inspirada ahora que tenía un nombre con el que trabajar.

- Muy bien Brittany Curtis, necesitamos que adoptes este nombre y lo sientas tuyo, repite conmigo: Soy Brittany Curtis y soy una chica.

- ¿Podemos saltarnos ese paso? Es muy vergonzoso…- Dijo incómodo Billy, para quien todo el plan pedagógico de Yoko parecía ridículo.

- ¡Nada de eso, es parte del proceso! Adelante, vamos, dilo fuerte ¡Soy Brittany Curtis y soy una chica!- Exclamó Yoko casi cantando.

- S… soy…-

- ¿De verdad crees que esto dará resultado?- Preguntó incrédula Diana a Josh, quien observaba con su actitud relajada de siempre como Yoko luchaba por hacer a Billy gritar el nombre que Brett había inventado como si se tratase de un mantra.

- Claro que sí, aunque en el fondo eso da igual, lo importante es que hacer el ridículo le ayudará a soltarse para mañana.

Luego de oír la respuesta de Josh, Diana se dirigió a Martin, quien para su sorpresa había optado por quedarse en la habitación de Java junto a ellos.

- Por cierto Martin, no pensé que te quedarías a observar el proceso de aprendizaje de Billy, nunca te había visto tan interesado en el teatro.

- Querida hermanita, por supuesto que me gusta el teatro, en especial cuando la profesora y la alumna son dos chicas bonitas.

- Martin ¿Olvidas que la chica nueva es Billy?- Preguntó Diana sin poder creer que su hermano llegase a tal grado de desesperación que hasta Billy disfrazado de chica pudiera parecerle atractivo. Sin duda el traje de Brittany era lindo, pero no podía creer que pudiese olvidar tan fácilmente que en realidad se trataba de un pequeño extraterrestre verde volando sobre un platillo volador.

- Para nada, por supuesto que lo sé, pero su nueva apariencia es muy linda y la probabilidad de que vuelva a usarla es muy baja, así que debo aprovechar cada segundo de ver ese traje en movimiento mientras esté activo.- Respondió Martin desde su lugar en la cama de Java con una sonrisa pícara.

- Martin, tu sí que estás obsesionado con las chicas.- Comentó Josh riendo, lo cual no hizo más que molestar al joven agente.

- Por supuesto que lo estoy ¿Acaso tú no?

- No, no lo estoy.

- ¿Cómo es posible? ¿Acaso no te gustan las chicas o qué?- Preguntó Martin en un tono amenazante.

- No se trata de eso.- Respondió Josh sin parecer intimidado por el tono de Martin.- sólo que hay cosas más importantes en una chica que una cara bonita, además hay muchas chicas atractivas en todas partes, no es como que sea extraño ver a una.

- Claro, es fácil ser selectivo cuando la chica más guapa de la academia va tras de ti ¿No es así?- Comentó Martin cada vez más irritado.

- No lo sé, no he pensado en ello, no es algo importante después de todo.

Aquello acabó por sacar de quicio a Martin, oírlo hablar así de Jenny se había sentido como una bofetada y no estaba dispuesto a dejarse pisotear por el desagradable recién llegado así como así.

- ¿¡Por qué siempre tienes que dar respuestas irritantes!?- Exclamó Martin a gritos luego de levantarse bruscamente de su lugar sobre la cama con las mejillas rojas de ira.- ¡Siempre suenas como si te sintieras el chico más popular de Torrington! ¿Tienes acaso alguna prueba de que realmente lo seas como para actuar de ese modo?

- Ni idea, no le he dado vueltas al asunto, aunque… ¿No acabas de decir que le gusto a la chica más popular de la academia?

Martin observó a Josh con profundo desprecio sin ser capaz de responder, en vez sólo pudo caminar hacia la escalera para marcharse enfurecido.

- ¿Martin, a dónde vas?- Preguntó Diana al verlo alejarse.

- A mi habitación, si escucho otra de sus respuestas me darán náuseas.- Respondió el chico antes de abandonar el lugar cerrando la entrada al altillo de golpe.

- ¿Y ahora qué hice?- Preguntó Josh extrañado.

- Nada en realidad, Martin aún está molesto porque le gustas a Jenny.- Respondió Diana, ante lo cual Josh dejó escapar un suspiro.

- Ya quiero que todo esto termine, aguantar las rabietas de Martin es cada vez más agotador…

- No es tu culpa, tan sólo está celoso de que seas popular, no es fácil para él ver al recién llegado conquistar a la chica que le gusta.- Dijo Diana mientras observaba la afectada expresión de Josh.

- Pero si ni siquiera me interesa, incluso intento evitarla tanto como puedo, pero aun así no parece funcionar.

La explicación de Josh parecía absurda a los ojos de Diana, quien sabía que actuar distante no haría mayor diferencia para alguien como Jenny.

- Supongo que tu forma de reaccionar tiene mucho que ver en ello… Por cierto, sé que no debo preguntar sobre ti, pero puedo imaginar tras oír tu conversación con Martin que también eras popular en tu escuela ¿No es así?- Preguntó Diana sin albergar demasiadas esperanzas respecto a recibir una respuesta.

Josh reflexionó un segundo antes de responder.

- No lo sé, no creo que popular sea la mejor forma de describirme.

- Veamos… ¿Le has gustado a alguna chica?

- Si, claro.

- ¿A más de una?

- Eso creo.

- ¿Te ha rechazado alguna vez una chica?

- No que yo recuerde.

- Con razón no comprendes a Martin, eres como su antítesis en el amor.- Respondió Diana con una sonrisa irónica.

- ¿Por qué le da tanta importancia? Es un agente genial y además no es como si esas chicas fuesen importantes… Ya quiero terminar de una vez con esto para que deje de odiarme tanto, estoy harto de que me trate como a un enemigo todo el tiempo.- Respondió Josh molesto, parecía afectado tras su conversación con Martin.

- Tranquilo, no es tu culpa que Martin sea como es, insisto en que le estás dando demasiada importancia.- Añadió Diana en un intento por bajarle el perfil a la situación.- Por cierto, cambiando de tema ¿Qué hacía exactamente Yoko aquí con Java? Parecía como si estuviese enseñándole a bailar.

- Supones bien, es exactamente lo que hacía.

- Eso sí que no me lo esperaba ¿Por qué lo hace?

- Debería decir que es porque está agradecida de que se preocupe por Brett, o tal vez porque Java es una anomalía temporal similar a nosotros, pero creo que es más profundo que eso, Yoko puede parecer muy superficial a primera vista, pero es hábil tratando con la gente, suele ver cosas en los demás que el resto no ve y creo que vio algo en Java que la hizo conectar con él, aun cuando se suponía que debíamos reducir nuestra interacción con las personas de esta época al mínimo, terminamos metiéndonos en muchos problemas y como resultado supongo que nos volvimos un poco rebeldes en torno a esa regla, el único que siguió respetándola fue Brett, aunque después de que Java comenzara a llevarle comida ni siquiera él se ha salvado.

- Parece que todos ustedes ocultan más cosas de las que parecen a primera vista ¿Quién hubiese pensado que Yoko habría escrito un libro siendo tan joven? Aunque no puedo creer que tu padre tenga una copia.

- Es verdad que la tiene, incluso está autografiada, Yoko se la dio para ayudarlo con su pánico escénico.

- ¿Tu padre sufre de pánico escénico?- Preguntó Diana asombrada.- Eso sí que no me lo esperaba de alguien con un hijo como tú.

- Mi viejo y yo somos totalmente opuestos, pero si crees que voy a contarte más al respecto olvídalo.

- Lo sé, lo sé, la regla de no revelar nada sobre futuro, no la he olvidado.

Ambos chicos volvieron a centrar su atención en Yoko y Billy, quienes permanecían trotando de un lado a otro en el altillo gritando frases que supuestamente ayudarían al extraterrestre a conectar con su lado femenino.

- ¡Lo estás haciendo increíble Brittany! ¡Ahora siente la fuerza femenina en ti, deja que fluya!- Exclamó enérgicamente Yoko con una confianza envidiable.

- No sé si sea fuerza femenina lo que estoy sintiendo en este segundo…- Dijo incómodo Billy sin dejar de trotar.

- Billy poder, Billy hacer bien de chica.- Añadió Java, alzando el pulgar en señal de apoyo para su compañero.

Las horas parecían eternas para los chicos mientras esperaban por el momento en que la misión de Billy diera comienzo, aun cuando sin importar el resultado las circunstancias permitían repetir la misión el miércoles siguiente querían que todo saliera perfecto, cuanto antes pudieran descubrir los secretos de la escuela de cocina más rápido resolverían el caso.

Tras pasar gran parte de la noche practicando con Yoko y luego por su cuenta para actuar lo mejor posible su papel, Billy permanecía junto al resto del equipo en el cuarto de Brett y Josh esperando recibir la señal de M.O.M. para comenzar la misión.

- Tranquila Brittany, estarás bien, recuerda lo que practicamos anoche, para todos a tu alrededor ya eres Brittany, sólo debes dejar que su voz surja de tu interior.- Dijo Yoko mientras intentaba calmar a Billy masajeando los hombros de su disfraz.

- ¡Yoko ya basta, no estás ayudándolo con tus consejos actorales! Billy, no tienes que hacer nada del otro mundo, sólo di que te llamas Brittany, usa pronombres femeninos y nadie notará que eres un pequeño extraterrestre verde haciéndose pasar por una chica.- Exclamó Josh.

- Veo que están casi todos aquí.- La voz de M.O.M. surgió desde la computadora de Brett.- ¿Dónde está Martin?

- Se molestó con Josh otra vez.

- No importa, de todas formas la misión no necesita que esté presente ¿Brittany, estás lista?- Los temblores de Billy no hicieron más que aumentar con aquella frase de la directora.

- Eso espero…- Respondió el extraterrestre con voz temblorosa.

- Tu misión es sencilla, debes entrar a la escuela de cocina con la cámara que instalé en el área frontal de tu nave y grabar todo lo que veas, si requieres de indicaciones adicionales te las daré a través del comunicador que llevas oculto, no necesitas hacer nada salvo prender la cámara antes de entrar por el portal que abrirás para llegar a la escuela ¿Tienes las coordenadas contigo?- Preguntó M.O.M. con su severa actitud de siempre.

- Si, ya están registradas.- Respondió Billy nervioso.

- Recuerda que debes referirte a ti misma como Brittany y usar pronombres femeninos, estás interesada en tomar clases de cocina, encontraste la dirección de la academia por internet y la elegiste porque está cerca de donde vives. Deberás hablar con la directora y todas las alumnas que encuentres en la clase, se amigable con ellas e intenta sacarles tanta información personal como sea posible: nombres, números de teléfono, razón por la que tomaron el curso, mientras más les preguntes mejor será ¿Llevas dinero contigo para el registro?

- Sí M.O.M., supongo que será suficiente.- Añadió el extraterrestre.

- Espera Billy, tengo algo adicional que pedirte, necesito que lleves esto.- Brett se acercó a Billy para entregarle tres pequeños dispositivos, cada uno del tamaño de un pulgar.- Quiero que veas si tienen computadoras en la escuela, considerando que no tienen un plan de internet es probable que no, pero si te encuentras con una de seguro esconderá cosas interesantes y necesitamos revisarlas, debes instalarle este dispositivo y presionar el botón, hará una copia de todo el disco duro. Tan sólo debes esperar a que se encienda la luz verde y desconectarlo, funciona muy rápido así que debería estar listo en un minuto.

La petición de Brett no hizo más que aumentar los nervios de Billy, ya tener que entrar a espiar la academia de cocina lo tenía suficientemente tenso, tener que además instalar esos dispositivos en las computadoras que encontrase agregaba una nueva dificultad mucho más grande.

- ¡No puedes pedirme que haga algo como eso! ¿Qué pasa si me descubren?- Gimoteó Billy nervioso.

- No tienes que hacerlo si te parece muy complicado.- Comentó Brett en un intento por calmar al extraterrestre.

- Está bien, haré lo que pueda, pero no puedo prometer nada.

Tras terminada la conversación entre Billy y Brett, Diana observó su reloj.

- Ya es hora ¿Lista para partir, Brittany?

- Eso creo.- Billy presionó aún nervioso los botones dentro de su nave, revelando frente a ellos el portal que lo llevaría a las cercanías de la escuela.- Bien, aquí voy, deséenme suerte chicos.

El grupo observó a Billy adentrarse por el portal, su nerviosismo continuaba siendo evidente, lo cual preocupaba a Diana, aún si la misión era fácil sabía que estando nervioso podía cometer torpezas y si llegaban a descubrirlo sería el fin de su investigación.

Billy cruzó el portal apareciendo entre unos basureros a un costado de un pequeño callejón apenas visible, frente a él una calle residencial se abría dejando ver la construcción de la fotografía que le habían mostrado como referencia, la pequeña placa con el nombre de la academia le dejó en claro que estaba en el lugar correcto.

- Hola, soy Brittany, les envié un correo el otro día preguntando por las clases de cocina, venía a inscribirme.- Preguntó tras presionar el timbre, aun luchando por ocultar su nerviosismo.

- Hola, sí claro, adelante.- El ruidoso mecanismo de apertura lo recibió permitiéndole la entrada.

- Con permiso…- Dijo tímidamente el extraterrestre.

- Hola ¿Qué tal?- Saludó afectuosa una delgada mujer de unos sesenta años vestida de manera elegante.- Bienvenida, por favor pasa a mi oficina, espero que no te haya costado mucho llegar, las chicas nuevas siempre se pierden buscando la academia, por eso planeamos instalar un letrero más grande para que no tengan problemas encontrando la dirección.

- No se preocupe, me perdí al principio pero pude encontrarla gracias a la placa de la entrada.

- Me alegra que la vieras, sé que no resulta muy notoria, especialmente al ser transparente. Soy Marianne Lambert por cierto, profesora y chef principal de la academia.

- Soy Brittany Curtis, es un gusto conocerla señora Lambert.- Respondió Billy con una sonrisa nerviosa.

- Por favor, sólo llámame Marianne, no es necesaria tanta formalidad. Las clases empiezan en media hora, aunque mis alumnos suelen ser un poco impuntuales.- Respondió risueña la mujer.- ¿Quieres dar un paseo por la academia antes de hablar del proceso de matrícula?

- ¡Por supuesto, me encantaría!

- Vaya, eso fue rápido.- Comentó Martin respecto a lo que podía oír de la conversación entre Billy y Marianne, la cual era transmitida en vivo y podía observarse desde la computadora de Brett.

- Martin, llegas tarde.- Respondió Diana con tono severo al verlo entrar por la puerta.

- Había pensado en no venir.- Comentó Martin mientras tomaba asiento frente a la pantalla de la computadora.- Pero luego recordé que Billy necesita nuestro apoyo y que si no estoy presente de seguro habrán detalles en el lugar que se les pasarán por alto, nada contra ti hermanita, pero sé por experiencia que ustedes no son precisamente los mejores observadores del equipo y mientras antes resolvamos esto más pronto me ahorraré tener que volver a verle la cara a Josh.

El chico, quien se encontraba recostado en la parte alta de la litera, reaccionó a las palabras de Martin con un gesto de molestia.

Billy recorrió las instalaciones de la escuela bajo la guía de Marianne, sus nervios habían disminuido tras encontrarse con que la profesora actuaba más amigable de lo que esperaba, lo cual facilitaba la misión. Observó a su alrededor intentando encontrar algo sospechoso, el lugar era una construcción de dos pisos pensada en sus inicios como una casa particular la cual había sido reacondicionada para responder a las necesidades de la escuela de cocina, los dos cuartos del primer piso habían sido convertidos en la oficina principal y un salón de reuniones, en donde según la misma Marianne se hacían eventos para presentar los trabajos de los alumnos y a veces hacer festividades temáticas para Navidad o Halloween.

- A nuestros alumnos les encanta hacer trabajos temáticos para las celebraciones, invitan a sus familias y todos se divierten mucho.

En el segundo piso se encontraba la gran cocina principal, la cual abarcaba lo que había sido el dormitorio matrimonial y uno adicional, los que parecían haber estado separados alguna vez por una pared ahora destruida, a su lado un baño transformado para ser usado por los alumnos contenía tres cubículos cerrados.

- No son muchos alumnos por lo que preferimos tener un solo baño para hombres y mujeres, nos permite aprovechar mejor el espacio.

Nada en el lugar parecía anormal, todas las habitaciones eran simples cocinas o salones casi vacíos perfectamente ordenados y más allá del reducido personal todo se explicaba en que se trataba de una escuela pequeña.

- Todo se ve muy ordenado ¿Dónde guardan los materiales?- Preguntó Billy.

- En el subterráneo, lo hemos convertido en bodega, también lo usamos para almacenar los ingredientes y los vinos, es muy grande así que hay espacio para todo.

- ¿Sería posible verlo? Me encantaría ver su reserva de vinos si no es mucha molestia.

- ¡Pero claro, será un placer!

- No es posible.- Comentó Diana, quien observaba atentamente cada detalle de la transmisión.- Nada en su comportamiento parece extraño, es como si no tuviera nada que ocultar.

- Aún no te asustes hermanita, tan sólo debemos seguir viendo lo que sucede.- Respondió Martin con una intrépida sonrisa.

Entraron a la oscura bodega, en la que tras encenderse la luz Billy pudo ver un enorme espacio subdividido en sectores perfectamente delimitados. La despensa, ordenada cuidadosamente, mantenía los ingredientes organizados por categoría según su uso, a su lado dos inmensos refrigeradores, uno para conservar alimentos frescos y otro para ingredientes congelados, almacenaban una serie de bolsas cuyo contenido era imposible de distinguir.

- Cada alumno deja aquí sus ingredientes, entre todos ordenamos al final de cada clase, así que te tocará venir a menudo.- Mencionó Marianne.- Ahora ven, te mostraré la cava de vinos.

Entraron a una subdivisión de la bodega en que la temperatura parecía disminuir en relación al resto del subterráneo, en su interior una serie de estanterías contenían una treintena de botellas de vino, las que parecían no haber sido tocadas en mucho tiempo.

- Como verás no hacemos degustaciones a menudo, pero intentamos mantener nuestros vinos en buenas condiciones, por eso creamos esta pequeña cava para evitar las variaciones de temperatura, si estás con nosotros para el próximo evento de seguro podrás degustar uno de ellos.

Dejaron la cava de vinos para recorrer el resto de la bodega, en la cual una serie de implementos de cocina descansaban en perfecto orden sobre las estanterías, esperando a ser usados en la siguiente clase.

- Muy bien, ahora que has visitado la escuela espero que sigas interesada, si es así podemos dirigirnos a mi oficina para que acordemos los pagos de la mensualidad, la matrícula y todos los detalles.

- Por supuesto, estoy decidida a quedarme.- Respondió Billy con soltura.

- Fabuloso, en ese caso sígueme por aquí, y por cierto, ten cuidado con el penúltimo escalón, muchos alumnos se han tropezado en él.

- Tienes una escuela muy bonita, me alegra haberla elegido.

- Por cierto ¿Cómo fue que te enteraste de nosotros? No solemos tener muchos alumnos nuevos.

- Por internet, estaba buscando alguna escuela cerca de donde vivo y me encontré con su dirección.

- ¿Ah sí? ¿En dónde vives?- Una voz susurró una serie de palabras en el oído de Billy tras oír la pregunta de Marianne.

- En los departamentos blancos de la calle Mckenzie.- Respondió Billy repitiendo lo que M.O.M. acababa de decirle mediante el auricular.

- ¡Ya veo! En ese caso no te costará mucho llegar, si eres puntual es probable que te toque esperar a tus compañeros, algunos suelen tardar bastante.

Entraron a la oficina en donde una computadora localizada en el escritorio de Marianne fue lo primero que llamó la atención de Billy, a su alrededor un enorme mueble cerrado cubría toda una pared mientras que a un costado una mesita sostenía un hervidor y una planta sobre las cuales un mural con una serie de fotos y notas acompañaba a un calendario, el resto del espacio libre era adornado por diversos cuadros y un pequeño televisor fijo en la pared.

Marianne invitó a Billy a tomar asiento para luego ella misma sentarse frente a su escritorio, en donde comenzó a hablar de las formas de pago, los horarios de clase, lo que cubría el valor del curso y los materiales adicionales, los que debían ser comprados por el alumno y traídos a la academia, en donde podría dejarlos almacenados dentro de una bolsa con su nombre. Una vez terminado el proceso de los pagos comenzó el burocrático llenado de planillas, para el cual procuró señalar con su cámara frontal cada detalle para que M.O.M. se encargase de darle las respuestas por el auricular.

- ¡Llegó un alumno!- Mencionó Marianne al oír el timbre.- Continúa llenando la planilla, vengo enseguida.

Billy observó a Marianne alejarse, por fin estaba a solas con la computadora. Sin pensarlo dos veces conectó el dispositivo de Brett en la parte trasera de la torre, la cual pese a estar oculta en el escritorio pudo alcanzar fácilmente haciendo uso de la elasticidad del B.S. 1000. Tras unos segundos de dificultad luchando por encontrar el puerto de entrada finalmente logró dar con la ranura, instalando el aparato y sacando su brazo del angosto espacio entre la torre y el escritorio. Tras terminar con la primera parte de su misión continuó llenando la planilla de inscripción, tan sólo le quedaba terminar con un par de datos simples los cuales completó unos segundos después de que Marianne volviese a la oficina.

- Y bueno, como puedes ver tenemos nueva alumna.

- Brittany Curtis, mucho gusto.- Respondió Billy tras dudar por un momento antes de responder.

- Martha, el gusto es mío.- Respondió su compañera, una mujer de ondulado cabello rojo la cual parecía bordear los setenta.- Y hablo en serio, no te imaginas lo poco común que es recibir alumnos nuevos aquí ¿Cómo te enteraste de este lugar?

- Lo encontré por internet, buscaba un lugar para estudiar cocina cerca de mi casa y llegué aquí, aunque Marianne me comentó lo mismo ¿Tan poca gente llega por la página?- Respondió Billy para luego beber un sorbo del té que Marianne le había servido hace un par de minutos, intentaba permanecer concentrado en la conversación pero saber que el dispositivo de Brett seguía operando oculto entre el gabinete y el escritorio lo distraía, estaba seguro de que considerando el tiempo transcurrido la copia ya debía estar lista, pero la presencia de Marianne y Martha le impedían hacerse cargo de retirarlo.

- Cariño, debes ser la primera persona que llega por ella, nadie nunca la visita.- Respondió Martha sosteniendo el platillo con su mano izquierda y la taza de té con la derecha.- Le he dicho a Marianne miles de veces que la elimine pero insiste en dejarla.

- Una persona llegó por ella, eso ya hace que valga la pena.- Exclamó Marianne entre risas.

- Así que nadie ha llegado por la página ¿Cómo es que las personas descubren este lugar?- Preguntó Billy curioso.

- De boca en boca, suelen venir porque alguien se los recomienda, por eso es que casi no hay alumnos.

- Mejor así, nadie puede quejarse de que las clases no son lo suficientemente personalizadas.- Comentó Marianne.

- Siempre con tu sentido del humor tan agudo.- Dijo Martha tras tomar un sorbo de su té.

- Por cierto.- Preguntó Billy a Martha.- ¿Cómo llegó usted a esta escuela?

- Me la recomendó una amiga que tomó clases aquí hace algunos años, me dijo que el ambiente era muy bueno y que de seguro me divertiría, así es como ya llevo cuatro años aquí, a este paso terminaré teniendo tarjeta de cliente frecuente.- Dijo Martha riendo de buena gana.

- ¿Por qué su amiga no siguió viniendo?

- Estaba muy ocupada con los nietos y la vida en general, no había tiempo para cursos de cocina.

- ¡El timbre, llegó alguien más!- Exclamó Marianne mientras se levantaba de su asiento para recibir al alumno recién llegado.

- Ya era hora, debimos haber empezado hace veinte minutos.- Martha miró a Billy levemente molesta.- Acostúmbrate, es lo mismo todos los miércoles.

La clase resultó ser más pequeña de lo que Billy pensaba, tras una hora de espera fueron poco a poco llegando los estudiantes sin que ninguno pareciera ser la sospechosa. No fue hasta después de que otros tres alumnos llamados Sophia, Laura y Albert llegaran que finalmente pudo encontrarse cara a cara con el objetivo de su investigación.

- ¡Al fin! Ya estábamos yéndonos.- Comentó Marianne al ver ingresar a la última alumna faltante.

- Lamento la demora, había más tráfico de lo usual.

- Siempre hay más tráfico de lo usual en tu mundo, querida.

Marianne hablaba con ella en el mismo tono casual que con el resto de los alumnos, haciéndole pensar a Billy que debía llevar un buen tiempo en el curso. Tras su llegada Marianne mencionó que al fin podrían empezar. Billy lamentó que su sospechosa fuese la última en llegar, no habían tenido la oportunidad de interactuar y temía que una vez en clases las posibilidades disminuyeran.

La clase comenzó pese a la hora de retraso, la normalidad con la que todos tomaron la situación le dejó a Billy en claro que aquello era algo rutinario en la academia, parecía ser considerado dentro del curso que la primera hora estaba destinada a beber té y conversar de cosas sin mayor importancia mientras esperaban al resto de los alumnos. Una vez todos estuvieron presentes el grupo se dirigió a la cocina del segundo piso, en donde tras recibir la descripción de la receta que realizarían ese día y oír a Marianne decirle que esa primera clase sería más de observación que trabajo para ella como nueva alumna, comenzó fijarse en la actitud de sus compañeros, todos parecían concentrados en la preparación de la receta aun cuando se animaban fácilmente a conversar cada vez que Billy les hablaba.

- ¡Ustedes son muy buenos en esto!- Exclamó el extraterrestre.

- Considerando el tiempo que llevamos aquí sería dramático que no lo fuéramos.- Respondió una de las alumnas con notoria ironía mientras reía.

- Todos parecen ser alumnos desde hace mucho.- Agregó Billy en un intento por despertar el interés de sus compañeros por hablar.

- Así es, ya somos como amigos a esta altura.

- ¿Cómo fue que supieron de este curso?- Preguntó Billy al resto de los alumnos, quienes rápidamente respondieron.

- Un amigo me lo recomendó.

- Sí, a mí también.

- ¿Y qué hay de ti?- Preguntó Billy a su sospechosa, quien reaccionó sorprendida ante el comentario, parecía estar muy concentrada en su receta.

- También por una amiga, aunque no sé cómo ella habrá conocido este lugar, nunca se lo pregunté.

- Verdad que ustedes dos aún no se conocen.- Comentó Marianne.- ella es Brittany, se acaba de integrar al curso.- Billy saludó intentando actuar tan amigable como su tensión se lo permitía, aun estando más relajado que al comienzo seguía preocupado de parecer sospechoso.

- Mucho gusto, soy Rachel, perdón por no responderte de inmediato, cuando me concentro en algo pierdo noción de lo que me rodea.

- Está bien, no hay problema, veo que eres muy delicada para trabajar, haces todo con mucho cuidado.- Comentó Billy en un intento por entablar conversación con la sospechosa.

- Gracias, es muy relajante hacer esto.

- Rachel trabaja muy bien, estoy segura de que podrás aprender mucho de ella, bueno, de todos en verdad, mis alumnos son muy talentosos.- Comentó Marianne.

- Eso espero, especialmente puntualidad.- Respondió Billy riendo en un intento por sonar relajado.- ¿Siempre tardan tanto en llegar?

- Todo el tiempo.- Comentó Martha.- Yo soy la única que llega puntual aquí.

- Aquí la única con permiso de llegar tarde soy yo.- Dijo Rachel.- Todos los demás viven mucho más cerca de aquí que yo.-

- Nadie tiene permiso para llegar tarde, tú sólo te aprovechas de nuestra generosidad, un día vas a tener que pagar penitencia para entrar a clases.- Respondió con picardía Marianne.

- Rachel ¿Por qué elegiste un lugar que te queda lejos para estudiar?- Preguntó Billy, por fin había sido capaz de hacerle a su objetivo directamente una pregunta importante.

- Al principio trabajaba mucho más cerca y venía con una amiga, pero con los años cambié de trabajo y terminé muy lejos, me divierto mucho así que no quise cambiarme de academia a pesar de la distancia, todos aquí son parte de lo que hace de este un buen lugar para pasar el rato.- Respondió la sospechosa sin mostrar ni una pizca de duda en su respuesta.

- Ya veo, eso habla muy bien de esta escuela.- Dijo Billy.

- Así es, todos somos muy unidos.- Respondió otra de las alumnas.

Pese a lo amigable del ambiente, Billy aún no podía calmar del todo sus nervios sabiendo que el dispositivo de Brett seguía conectado a la computadora de Marianne, debía retirarlo antes de que terminara la clase y necesitaba dejar la cocina para hacerlo.

- Oh no.- Exclamó Billy sacando del bolsillo de su chaqueta un celular.- Tengo que salir a hacer una llamada, espero no les importe.

- Para nada, ve con calma.- Autorizó Marianne.

Bajó las escaleras intentando hacer el menor ruido posible, quería evitar llamar la atención pero en el peor de los casos siempre podría justificarse en que estaba sufriendo problemas de señal. Una vez de vuelta en el primer piso se deslizó por el pasillo llegando finalmente a la oficina de Marianne, donde tras agacharse para deslizar el elástico brazo del B.S. 1000 por el espacio que quedaba entre gabinete y escritorio pudo por fin retirar el dispositivo de Brett.

Tras volver a ponerse de pie se apresuró para abandonar la oficina, sin embargo un panel en el cual no había puesto mayor atención atrajo su vista. Era un mural con fotos de eventos pasados, en los cuales los miembros de la pequeña clase acompañados por sus familiares posaban en actitud festiva. Billy observó con detenimiento las fotos, en ninguna podía ver al esposo de Rachel por más que la mujer apareciera en cada una de ellas.

- Miren, Billy parece haber notado algo en esas fotos.- Exclamó Diana desde su lugar frente a la computadora de Brett.

- No puedo ver bien el detalle, me pregunto qué será.- Comentó Martin mientras intentaba forzar la vista para analizarlas.

- Oye ¿Qué haces aquí?- Billy dio un salto al oír una voz femenina proveniente desde la puerta, en donde una chica en sus veintes y de apariencia despreocupada lo observaba.

- ¡Na… nada! Sólo miraba las fotos, me habían llamado la atención cuando llegué, se ve que los estudiantes se divierten mucho aquí.

- Supongo que sí, esto parece más un club que una escuela de cocina, siempre viene la misma gente, no sé cómo costean todo esto ¿Tú eres nueva verdad? Nunca antes te había visto.- Comentó la chica mientras entraba con total tranquilidad a la oficina de Marianne.

- Sí, me inscribí hoy.

- Pues bienvenida.- Le respondió mientras limpiaba una de las ventanas, parecía ser la encargada de limpieza.- Espero que no te aburras aquí con todos los alumnos siendo mucho mayores que tú.

Billy volvió a la cocina, finalmente con el dispositivo de Brett una vez más dentro de su nave, ahora que había completado la parte más complicada de la misión el resto era simplemente continuar con la clase hasta que terminara.

- Por cierto, me preguntaba si podrían darme sus números de teléfono por si un día tengo un problema y no puedo llegar o por si organizan algo como grupo, ya saben, para mantener contacto.- Preguntó Billy una vez terminada la clase.

- Estos jóvenes, tan adictos a sus celulares, yo nunca he logrado entenderlos, además que con esos botoncitos tan pequeños siempre tengo problema presionando los números, y ni hablar de lo caras que salen las llamadas, por eso prefiero quedarme con el viejo y confiable teléfono fijo.- El resto del grupo coincidió con aquel pensamiento de Martha, parecían totalmente reacios a la tecnología incluyendo a Rachel, quien se justificó bajo la misma excusa.

- ¿Cómo es posible? ¡Está mintiendo, sabemos que tiene un celular a su nombre y que es ella quien lo usa!- Exclamó Brett sorprendido ante aquella reacción del alumnado.

- ¿Ves? ¡No quiere darle su número, es obvio que oculta algo!- Respondió Martin emocionado.

Billy abandonó finalmente la clase con la satisfacción de haber salido victorioso de su misión aún si no había sido capaz de conseguir los números de teléfono de sus compañeros. Una vez fuera caminó hasta un pequeño callejón apartado y lo suficientemente alejado de la escuela en donde abrió un portal para volver a Torrington.

- ¡Billy, lo hiciste!- Exclamó Martin, quien corrió a abrazar a Billy al verlo llegar.

- Bien hecho ¿Tienes el dispositivo con la copia contigo verdad?- Preguntó Brett con una calmada sonrisa en el rostro.

- Sí, aquí está, espero que la copia haya resultado bien.- Billy sacó del interior de su disfraz el dispositivo para devolvérselo a su dueño, sintiendo la calma inundarlo al notar que por fin estaba sano y salvo.

- Lo revisaré en seguida, ya quiero ver qué cosas esconde esa computadora.- Brett se dirigió emocionado a su escritorio, la llegada del dispositivo había despertado nuevas energías en él y su curiosidad ansiaba ser saciada cuanto antes.

- Por cierto Billy, me preguntaba si no tienes planes de usar ese disfraz de chica más a menudo.- Preguntó Martin un tanto avergonzado.

- Bueno… no realmente, pero si tanto te gusta supongo que podría usarlo de vez en cuando.- Respondió Billy sonriendo con un leve sonrojo en sus mejillas.

- Olvídalo Billy, no necesitas sacrificarte tanto.- Comentó Diana en un apático tono irónico.

- ¡Vamos Diana, no seas aguafiestas!- Exclamó Martin.

- Martin ¿Qué tan desesperado puedes llegar a estar para pedirle a Billy que se disfrace de chica?

- Está bien Diana, no te preocupes por mí, en realidad no me molesta.

- Eso es precisamente lo que me preocupa.- Respondió Diana dirigiéndole a Billy una mirada cuestionadora.

El reloj-u de Martin comenzó a sonar en medio de la conversación, era M.O.M., quien llamaba para hablar con el equipo tras la misión.

- Buen trabajo Billy, lo hiciste muy bien ahí dentro. Ahora que tenemos las filmaciones del lugar podremos analizarlas en busca de cualquier cosa extraña que pudiese haber presente.

- Hablando de cosas extrañas, hubo algo que me llamó la atención.- Respondió Billy.

- ¿Tiene que ver con las fotos que estabas viendo?- Preguntó Diana.

- Así es, en la oficina de Marianne había un mural con fotografías de las festividades celebradas en la escuela, todos los alumnos aparecían acompañados de sus familiares menos nuestra sospechosa, era la única que no llevaba a nadie con ella, su esposo no aparecía en ninguna fotografía, pienso que tal vez no quiere que el Centro lo vea visitando la escuela.

- Tiene mucho sentido, es obvio que algo extraño sucede en ese lugar.- Dijo M.O.M, para quien todo hacía evidente que había algo extraño en esa academia de cocina.

- Parecían actuar normal, pero es verdad, todo hace pensar que esconden algo.- Comentó Diana.

- Tranquilos, aún tenemos que revisar la copia que tenemos de la computadora, apuesto a que descubriremos más pistas en ella. Aunque necesito algo de tiempo para revisarlo todo, vuelvan mañana después de clases y les contaré qué hay en ella.- Dijo Brett desde su lugar en el escritorio, decidido a dedicar toda la noche a su labor investigativa.

- Confío en que Brett encontrará algo en ese dispositivo.- Comentó M.O.M.- Por ahora vuelvan a su rutina, mañana después de saber lo que esconde esa computadora veremos cuál será el siguiente paso.

La llamada de M.O.M. terminó dejando una sensación esperanzadora en el grupo, sabían que la computadora arrojaría la pista necesaria para culpar al espía o en el peor de los casos una en la que pudieran seguir indagando.

- Bien chicos, iré a mi habitación, debo aprovechar que al fin tenemos algo de tiempo libre para preparar las próximas evaluaciones, los veo mañana.- Dijo Diana antes de dejar el dormitorio.

- Yo también me voy, avísenme si ocurre algo importante.

- ¡Espera Martin!- La voz de Josh no impidió que el chico siguiera caminando a paso rápido por el pasillo.- Esto es serio, necesito hablar contigo.

- ¿Para qué? El caso está casi resuelto, pronto cumplirás con tu promesa de irte y yo seré feliz ¿Acaso quieres irritarme una última vez?- Dijo irritado Martin, volteándose para dedicarle a Josh una mirada de desprecio.

- No se trata de eso ¿Qué acaso no lo has notado?- Preguntó Josh al joven agente.

- ¿Notado qué?

- Mira, sé que me odias y quieres que me vaya, pero si tu plan es acelerar el proceso entonces tienes que escucharme.

Martin reflexionó al respecto por unos segundos, si Josh tenía razón tal vez escucharlo no sería tan mala idea.

- Está bien, pero antes vamos a la máquina expendedora, muero de hambre.

Martin devoraba un paquete de patatas fritas picantes ante la vista de Josh, quien mientras bebía su refresco esperaba por el momento oportuno para hablar sin que el chico hiciera oídos sordos a sus palabras. Miró de un lado a otro para asegurarse de que nadie estuviese observándolos antes de finalmente decidirse a hablar.

- Martin ¿Qué opinas de lo que viste en esa escuela?

- Pues que es un lugar muy sospechoso, obviamente están relacionados al caso.- Respondió con la boca llena de patatas fritas.- Pero no hay de qué preocuparse, apuesto a que habrán pruebas suficientes en la computadora para seguir con la investigación.

- Ese es precisamente mi temor ¿Viste la actitud de la profesora? Mostraba todo muy confiada, como si no tuviera nada que esconder, incluso cuando Billy bajó a llamar por teléfono no pareció importarle.

- Por supuesto, después de todo la otra chica estaba abajo, el primer piso no estaba solo.

- ¿Te pareció que esa chica estuviera cuidando algo? Ni siquiera le importó que Billy estuviera solo en la oficina. Lo que quiero decir es que tengo el presentimiento de que Brett no va a encontrar nada extraño en esa computadora.

- ¿Hablas en serio? Pero era un aparato muy sospechoso, especialmente considerando que no tenía conexión a internet.

- Creo que probablemente sea una computadora para realizar registros básicos, probablemente no tienen internet para no aumentar los costos ¿Recuerdas la hora en que respondieron el correo de Brett? Es obvio que no fue por medio de esa computadora, debió hacerlo alguien desde otro lugar, apuesto a que de haber algo importante es mayor la posibilidad de que esté en la computadora que usaron para responder el correo.

- ¿Y qué esperas hacer? ¿Encontrar la otra computadora?

- Claro que no, pero debemos encontrar alguna forma de seguir adelante con las cosas que hemos descubierto en caso de que mi teoría tenga razón y Brett no encuentre nada sospechoso.

- En ese caso hazlo tú solo, no pienso desperdiciar más tiempo soportándote.- Respondió Martin con la usual molestia que sentía al estar junto a Josh.

- Martin, concéntrate por un segundo, si logramos adelantarnos a los acontecimientos podremos resolver esto más rápido y podrás deshacerte de mí. Te propongo algo, hagamos una tregua hasta que termine el caso, una vez resolvamos todo esto yo me voy de Torrington y tú no vuelves a verme ¿Qué te parece?- Martin lo miró con cierta incredulidad.

- Sólo si accedes a no volver a hablar con Jenny durante el resto de tu estadía en Torrington.

- Hecho.

Al día siguiente, tras terminada la jornada de clases, el grupo se reunió una vez más en el cuarto de Brett y Josh en espera de descubrir los datos ocultos en la computadora de la escuela. Diana, Martin y Josh llegaron primero, seguidos por Yoko, Java y Billy, ahora con su disfraz humano de siempre, quienes se habían encontrado de camino al dormitorio.

- Tengo malas noticias, no pude encontrar nada extraño en la computadora, al parecer sólo la utilizan para organizar las actividades y almacenar recetas de cocina, hay algunas planillas con ingredientes y una lista de asistencia con los nombres de los alumnos, pero nada que parezca sospechoso.

- ¡No es posible! Me esforcé tanto por nada.- Respondió Billy al borde del llanto.

- Está bien, no te sientas mal por ello, hiciste un gran trabajo ahí dentro, pero no te preocupes, sabíamos que era muy probable que esto sucediera.

- ¿Qué dices Martin?- Preguntó Diana sorprendida.

- ¿De verdad no les pareció extraño que todo fuese tan transparente en ese lugar? Era evidente que de ocultar algo no estaría a simple vista, nadie le impidió bajar a Billy para realizar la llamada ni la chica de la limpieza dijo nada cuando vio a Billy en la oficina, es obvio que no había nada importante que proteger.- Josh al notar el evidente robo intelectual de Martin no hizo más que rodar los ojos dejando escapar una sutil sonrisa irónica, parecía haber asumido que no obtendría ningún crédito por su idea.

- Genial, entonces nuestros esfuerzos fueron inútiles- Comentó Diana molesta.- ¿Y ahora qué? ¿Cómo se supone que averigüemos más si esa era nuestra última pista?

- ¡Diana, no te rindas tan rápido! Tengo el plan perfecto para esta ocasión, y estoy seguro de que no fallará: Billy ¿Aún tienes contigo el cambiador de voz?- Preguntó Martin.

- Sí, aún lo tengo.

- ¡Perfecto! En ese caso esto es lo que vamos a hacer…