Disclaimer: Los personajes de Martin Mystery y Team Galaxy son propiedad de Marathon Media, no de mi autoría.


Capítulo X
La llamada

El sonido de su celular resonó en medio del silencio que imperaba en la casa, despertando a la pareja que dormía tranquilamente en el dormitorio matrimonial. Tras una corta discusión respecto a si valía o no la pena responder, el esposo optó por levantarse para ver de qué se trataba, una llamada a la una de la madrugada sólo podía ser de algún borracho desvelado o algo serio y prefería aguantar a un bromista que permanecer el resto de la madrugada preguntándose cuál de las dos opciones sería la correcta.

- Hola ¿Quién es?- Respondió tras ver la frase "número desconocido" en su pantalla en vez del usual número de teléfono de quien llamaba. Era la primera vez que se encontraba con una descripción como esa, y dada la hora de la llamada aquello no parecía ser una buena señal.

- ¡Richard Myers, más te vale aparecer en este instante por tú sabes dónde si no quieres que nos metamos en problemas!- Exclamó agresivamente una mujer desde el otro lado de la línea.

La repuesta hizo al hombre sentir una sensación helada recorrerlo, aquella voz conocía su nombre pese a resultarle totalmente desconocida. No sin cierta dificultad, Richard se esforzó por mantener la calma antes de responder con tono severo.

- ¿Quién eres? ¿Cómo sabes mi nombre?

- ¿Hablas en serio?- Preguntó la mujer desde el otro lado de la línea, cada vez más alterada.- ¿De verdad no reconoces quién soy? Pues será mejor que empieces a hacer memoria si no quieres que Rachel termine en problemas.

- Voy a colgar, no tengo tiempo que perder con estafadores.

- ¡Hay agentes del Centro fuera de mi casa!- Gritó molesta la mujer.- ¡No sé qué hiciste Richard, pero te advierto que si no me ayudas a solucionarlo tú, yo y Rachel estaremos en graves problemas!

- ¿Marianne?- Preguntó el hombre sorprendido.- No puede ser, habíamos quedado de no usar el teléfono.

- ¡Ya es tarde para eso, te descubrieron, ahora debemos evitar que tengan pruebas en nuestra contra!

- Tú encárgate de eso, yo no tengo nada que ver.

- ¡Por si lo olvidaste tengo agentes del Centro golpeando mi puerta y no puedo salir! Tienes que ir y limpiar la escena ahora mismo antes de que me obliguen a llevarlos ¿O de verdad crees que no van a darse cuenta de que tienes mucho que ver en esto cuando revisen la escuela? No estoy intentando salvar sólo mi pellejo sino también el tuyo, si encuentran lo que hay escondido estarás acabado. Voy a intentar distraerlos pero no podré contenerlos por mucho tiempo, ¡Apresúrate!

Una vez terminada la llamada, Richard dejó el celular sobre la mesa para luego tomar asiento en la silla más cercana, aún en estado de shock intentaba asimilar lo que acababa de suceder, sus manos temblaban y parecía demasiado inestable como para reaccionar, no esperaba que una llamada como esa ocurriese algún día.

- ¿Cariño, está todo bien?- Richard pudo oír la voz de su esposa, quien lo observaba preocupada desde la puerta del dormitorio.

- Si, tranquila, todo está bien, hubo una emergencia en el trabajo pero no es nada grave, ya sabes...- Respondió con tono nervioso mientras se levantaba de su asiento para volver al dormitorio, en donde tras agarrar torpemente un pantalón y una camiseta comenzó a vestirse aún con manos temblorosas.

- ¿Estás seguro de que no es nada grave?- Preguntó Rachel asomándose por el marco de la puerta mientras lo observaba vestirse con torpeza, era imposible no preocuparse por su esposo cuando resultaba evidente que nada bueno podía estar pasando.

- No te preocupes, todo se solucionará una vez me encargue de ello.- Respondió tras terminar de ponerse la chaqueta para salir a toda prisa de la casa.- Nos vemos después.

Richard subió a su auto tan rápido como pudo y echó a andar el motor, por fortuna no tendría problemas con el tráfico a esa hora de la madrugada. Esperaba que nadie vigilase sus movimientos pero poco importaba a esa altura, tenía mayores problemas de los que hacerse cargo y sabía que la vigilancia del Centro solía ser más relajada a esa hora. Manejaba sobrepasando el límite de velocidad mientras se preguntaba qué pudo atraer la atención de los demás agentes, no había hecho nada diferente de lo usual y sin embargo ahí estaba, recibiendo una llamada de Marianne, la persona de quien menos hubiese querido oír en su vida.

Llegó a la escuela de gastronomía antes de lo presupuestado gracias al poco tráfico en la carretera y observó atentamente el lugar, no parecía haber nadie alrededor. Esperaba que Marianne hubiese sido capaz de detener a los agentes, o tal vez ya era demasiado tarde y habían revisado el lugar, sólo podría saberlo una vez dentro.

Estacionó su automóvil a una cuadra de la escuela en un pequeño callejón solitario y caminó a paso rápido hacia la entrada sin dejar de mirar a su alrededor. Toda su vida había trabajado en laboratorio, por lo que no estaba acostumbrado a labores de exploración. Sacó de su bolsillo un llavero y comenzó a probar las llaves con manos temblorosas sin ser capaz de encontrar la correcta, no fue hasta el cuarto intento que finalmente el cerrojo cedió ante la llave.

Bajó corriendo la pequeña escalinata que daba acceso a la entrada y repitió el proceso, el llavero cayó al piso aumentando sus nervios mientras se apresuraba por levantarlo para volver a intentar abrir la puerta. Nunca antes había tenido que usar ese llavero, jamás pensó que algún día tendría que hacerlo. Al fin la puerta se abrió y pudo acceder al interior de la academia, en donde tras rogar para no equivocarse con la contraseña de la alarma sintió un leve alivio al oírla desbloquearse, seguían usando el mismo código que tenía en su registro.

Ya en el interior intentó calmarse por un segundo, aún no podía cantar victoria, pero al menos ya estaba dentro. Si la memoria no le fallaba lo que buscaba debía encontrarse en el sótano de la academia, aunque había pasado tanto tiempo que no sería extraño si Marianne hubiese cambiado las cosas de lugar. Buscó el interruptor que encendía las luces del subterráneo, el cual activó antes de bajar la escalera, la luz no era visible desde el exterior, por lo que mientras fuese la única encendida no habría problema. Bajó las escaleras y se dirigió a la cava de vinos, en donde tras unos minutos de revisar las estanterías encontró finalmente lo que buscaba: Uno de los compartimentos poseía un piso falso que de no saber dónde se encontraba difícilmente hubiese podido ver, sabía que a simple vista nadie sería capaz de notarlo, pero si el Centro decidía registrar el lugar encontrarían el escondite sin importar que tan bueno fuera, el ingenio no podía ganarle a la tecnología extraterrestre y eso era algo que la experiencia le había dejado en claro.

Retiró con algo de dificultad el piso falso encontrando bajo éste una caja fuerte de tamaño mediano. Ingresó la clave en la cerradura logrando abrirla con éxito, en su interior una serie de documentos permanecían sanos y salvos, verlos intactos le hizo sentir cierto alivio que pese a la situación no pudo evitar experimentar, sabía que encontrarlos no era más que la mitad del trabajo, pero su mente necesitaba algo que le diera un poco de esperanza. Quitó de su espalda la mochila que llevaba consigo e introdujo los papeles en su interior, necesitaba eliminarlos antes de que alguien más pudiera verlos pero quemarlos ahí no era opción, no podía arriesgarse a quemar por error la escuela y la cava estaba completamente cubierta de madera, debía elegir un sitio más adecuado para destruir la evidencia, por lo que decidió salir del subterráneo y llevar los papeles a un lugar donde pudiera destruirlos de manera segura.

"Reloj-u activado, selección bastón-x"

El sonido del reloj-u le dejó en claro que había fallado en su misión, sin embargo no podía rendirse, necesitaba dar la pelea hasta el último instante, incluso habiendo sido descubierto tenía razones para luchar y mientras lograra deshacerse de los documentos no todo estaría perdido. Corrió por las escaleras sin mayor éxito, la red de captura había hecho su trabajo, atrapándolo en su interior e impidiéndole con ello el escape.

- Agente Myers, queda detenido por tráfico ilegal de información confidencial del Centro, le recomiendo que guarde silencio o de lo contrario todo lo que diga podrá ser usado en su contra.- La voz de Martin resonó desde la entrada al subterráneo, en donde procuraba bloquear cualquier intento del agente por escapar.- ¡Siempre había querido decir algo como eso!- Exclamó emocionado el chico sin ser capaz de contener su sonrisa de triunfo.

- ¡Bien hecho Martin, tenemos al espía y esta vez con una prueba irrefutable!- Respondió Diana con una reacción de emoción mucho menos infantil que la de su hermanastro.

- No es posible.- Gruñó Richard mientras se retorcía dentro de la red.- ¿Cómo lograron encontrarme?

- Digamos que tu esposa fue demasiado cuidadosa con su información.- Respondió Martin con una sonrisa maliciosa.

- ¿Mi esposa? ¿Por qué mencionan a Rachel? Ella no tiene nada que ver en esto.- Exclamó Richard cada vez más agitado.

- Sí claro, lo que tú digas, ya podrás hablar con M.O.M. al respecto.- Dijo Diana sin dejar de sonreír.

Richard agachó la mirada agotado luego de su lucha contra la red que lo mantenía cautivo, sabía que liberarse de ella no era algo que pudiera lograrse simplemente intentando quitársela, estaba acabado, el Centro lo había descubierto y lo que ocurriese a partir de ahora no sería más que una serie de problemas para él y su familia. Necesitaba encontrar una forma de escapar y tenía el plan perfecto para lograrlo.

- No puedo dejar que esto termine así…- Murmuró el agente sin levantar la mirada, sacando rápidamente algo brillante de su bolsillo al notar que la atención de Martin y Diana había dejado de concentrarse en él.

- Bien, ahora sólo queda llamar a M.O.M. y dejar que ella se encargue del resto.- La frase de Diana fue interrumpida inesperadamente por un sonido familiar.

"Reloj-u activado, selección cortador-i"

- ¿¡Un reloj-u!?- Exclamaron Martin y Diana al unísono, sorprendidos tras oír la voz del aparato. Sin embargo era demasiado tarde para reaccionar, en cuestión de segundos Myers empleó el láser del cortador-i como fuente lumínica y amplificó su luz haciendo uso de una superficie brillante, llenando el lugar con una enceguecedora luz blanca que bloqueó la vista de sus captores.

- ¡No es posible! ¿Cómo es que tiene un reloj-u?- Preguntó Diana mientras luchaba por recuperar la visión.

- ¡Maldición!- Exclamó Martin molesto.- ¿Cómo no pensé en eso antes? ¡Es un agente, era obvio que tendría un reloj-u!

- Pero es un científico, no un agente de campo, no se supone que tenga uno.

- ¡Diana, este tipo trabaja para el Centro, debió conseguir uno de alguna forma! Pero no es tiempo de pensar en ello ¡Tenemos que atraparlo antes de que escape!

Richard corrió a toda prisa hacia la salida, había sido buena idea reacondicionar uno de los relojes dados de baja para usarlo en caso de emergencia. Ahora que el Centro lo había descubierto tendría que cambiar su estrategia, sabía que deshacerse de los papeles no cambiaría las cosas, pero esperaba que con ello al menos pudiera proteger a Rachel de cualquier represalia que todo el asunto pudiera traer.

- Detener, Java no poder dejar pasar.- Richard detuvo en seco su carrera para cambiar de dirección hacia el segundo piso al ver al cavernícola parado frente a la salida.

"Reloj-u activado, selección bungee turbo"

- ¡Java! ¿A dónde se fue el sospechoso?- Preguntó Martin entre jadeos.

- Segundo piso, colgarse de lámpara.

El cavernícola señaló la enorme lámpara de lágrimas de la entrada, la que parecía haber cedido un poco a causa del peso de Richard, quien se había colgado de ella con ayuda del bungee turbo para acelerar su escape rumbo al segundo piso.

- ¿Cómo puede ser tan hábil con el reloj-u?- Preguntó Diana sorprendida mientras observaba la lámpara de lágrimas agitarse cada vez más lento.

- Quién sabe, debió practicar antes, tal vez piensa en trabajar como acróbata después de que lo despidan del Centro.- Bromeó Martin, desatando la ira de Diana con ello.

Richard corrió por el pasillo desesperado por encontrar una ventana, las de la cocina principal eran demasiado pequeñas y el pasillo llevaba hacia un espacio cerrado. Entró al baño encontrándose por fin con una ventana lo suficientemente grande como para pasar a través de ella, debía darse prisa si quería escapar del lugar y el sonido de los pasos subiendo por la escalera le dejaron en claro que no había tiempo.

"Reloj-u activado, selección bungee turbo"

- ¡Por favor que esto funcione!- Suplicó Richard en voz alta antes de saltar, había enganchado el bungee turbo al techo de la casa más cercana y esperaba poder escapar saltando hacia la calle. Nunca antes había intentado algo como eso, pero no tenía alternativa, debía correr el riesgo, por lo que se lanzó sin pensarlo dos veces, logrando llegar sano y salvo al suelo. Apenas podía creer que había sido capaz de lograrlo, su estado físico no era bueno y su edad no le jugaba a favor, por lo que agradeció aquel inesperado golpe de suerte mientras corría tan rápido como sus piernas le permitían por entre las calles vacías.

- ¡No es posible! ¿Cómo hizo algo tan arriesgado?- Martin se asomó por la ventana impresionado ante la hazaña del espía, la altura entre la ventana y el suelo era considerable, por lo que imaginar al viejo científico dando un salto tan extremo como ese resultaba admirable.

- Está desesperado, rápido, hay que ir abajo…- Las palabras de Diana fueron rápidamente interrumpidas por su hermanastro, quien la agarró por la cintura antes de que pudiese correr rumbo al pasillo.- ¡Martin suéltame! ¿¡Qué haces!?

- ¡Si él pudo hacerlo nosotros también, vamos Java, sujétate!

Martin estaba decidido, si un viejo científico como Myers había logrado realizar un salto como ese, entonces ellos también podrían hacerlo, además, no tenían tiempo para tomar la ruta convencional, el espía podía ser más lento que ellos, pero la adrenalina hacía que corriera más rápido de lo usual y de salir por la puerta principal le perderían sin duda el rastro, por lo que resultaba evidente para el joven agente que debían tomar el riesgo.

El trío bajó de un salto a la calle imitando el actuar del agente Myers, logrando caer sanos y salvos gracias a las habilidades de Martin con el bungee turbo y al gran tamaño de Java, quien les amortiguó la caída al rodar por el suelo cubriendo sus cuerpos con el suyo.

- ¡Java ve por la camioneta, yo correré tras él, no dejaré que le perdamos el rastro!- Exclamó Martin mientras corría con todas sus fuerzas intentando atrapar al agente Myers, a quien pudo alcanzar fácilmente tras un par de minutos. El hombre estaba en sus setentas y parecía no tener un gran estado físico, ganarle en una carrera a alguien joven y atlético como Martin estaba fuera de sus posibilidades, sin embargo una vez Richard subió a su auto toda la ventaja del chico pasó a quedar en segundo plano.

- ¡Diana! ¿Por qué están afuera? Pensé que saldrían por la entrada ¿Qué no era ese el plan?- Mientras corría, Diana pudo ver a Josh aparecer entre las sombras junto a su motocicleta.

- Malas noticias, el agente escapó por el segundo piso, Martin lo está persiguiendo pero no sé si será capaz de atraparlo.

Aquello no pareció sorprender a Josh, quien con toda calma respondió:

- Tranquila, no parecía tener buen estado físico, Martin podrá atraparlo sin problemas siempre y cuando el espía no tenga un auto.

La relajada respuesta de Josh parecía insólita a ojos de Diana, no podía creer que el chico no sacara la conclusión más básica de todas.

- ¿Estás bromeando? Es obvio que debe tener uno o no habría llegado hasta aquí ¡Tenemos que ayudar a Martin!

Josh reflexionó por un instante, Diana tenía razón, aún si no lo había visto bajarse de uno, las posibilidades de que estuviese estacionado a una distancia moderada era alta y de ser así alguien debía perseguirlo, por lo que se apresuró en ponerse el casco y subir a su motocicleta.

- ¡Espera, voy contigo!- Exclamó Diana.

- Olvídalo, no te ofendas pero complicarías las cosas, llama a M.O.M. y pídele ayuda.- Fue lo último que dijo Josh antes de echar a andar el motor para partir en su motocicleta tras Martin y el agente Myers.

Josh corrió a toda velocidad por la calle, encontrándose a los pocos segundos con Martin, quien rápidamente le señaló la dirección en que Myers había escapado en su auto. Agradeció haber alterado la motocicleta para aumentar su velocidad o de lo contrario hubiese sido muy difícil alcanzar el vehículo del espía, el cual consiguió ver a la distancia gracias a ser el único auto en la calle. La hora se había transformado en un arma de doble filo, por un lado permitía a Josh moverse más rápido sin perder al automóvil de vista, pero también le daba al agente el mismo beneficio.

Richard pasó por los cruces sin respetar semáforos ni señalética, su desesperación era notoria en cada uno de sus movimientos y mientras pasaban los minutos más errática se volvía su conducción, era evidente que pese a estar dando su mejor esfuerzo el hombre no era un corredor y aquello estaba pasándole la cuenta.

Josh volvió a acelerar, esta vez quedando lado a lado con el auto de Myers, quien aprovechó las circunstancias para chocar la motocicleta del chico en un intento desesperado por deshacerse de él.

- ¡Oye, eso no es justo!- Exclamó Josh detrás de su casco.- Bueno, no es que esperase algo diferente de alguien como tú.

Josh pensó rápido respecto a la situación en que se encontraba, necesitaba idear una estrategia, una que no implicara ponerse a sí mismo como barrera, había visto el actuar del espía y sabía que no dudaría en lastimarlo si era necesario, el hombre estaba desesperado y haría cualquier cosa por escapar, necesitaba hacerlo chocar contra algo pero de hacerlo el resultado no sería bueno, a la velocidad que iban un choque sería mortal para el agente Myers y necesitaban atraparlo con vida.

Josh pudo ver un puente a la distancia ¿Qué dirección pretendería tomar el espía? Josh desconocía el área, por lo que no podía imaginar cuál sería la mejor opción para escapar, sin embargo estaba casi seguro de que el agente tomaría el puente según lo que había visto en su mecánica de escape, no era un buen corredor y evitaba tomar esquinas para no perder el control del vehículo en una intersección muy cerrada.

El agente Myers cruzó el puente seguido por Josh, el hombre hacía todo tal y como el chico imaginaba, sin embargo su determinación le había dejado en claro que no le importaría sacrificar a sus perseguidores si era necesario. Seguirlo resultaba fácil, el problema era detenerlo.

Una escena inesperada alteró el curso de la persecución, al final del puente una camioneta blanca bloqueaba por completo el paso de los vehículos y frente a esta Martin y Java permanecían de pie en un intento por detener al agente Myers, sin embargo el espía no dio señales de pretender enlentecer su marcha y para sorpresa de ambos chicos se lanzó directo contra la camioneta.

- Sólo espero que esto funcione…- Exclamó Martin nervioso mientras presionaba el botón de selección de su reloj-u.

"Reloj-u activado, selección escudo-u"

Martin cerró los ojos y esperó que el escudo fuese lo suficientemente fuerte como para resistir el impacto contra el auto de Myers, sin embargo el sonido parecía indicar algo diferente.

Martin abrió los ojos, seguía vivo, lo que significaba que el escudo-u había hecho su trabajo, lo que no entendía era lo silencioso del proceso, de chocar contra el escudo-u a esa velocidad el auto debió haber explotado, sin embargo no había huellas de que ese fuera el caso. El joven agente levantó la mirada y abrió los ojos, sorprendido ante lo que acababa de ver: frente a él se encontraba el auto de Myers, no hecho pedazos, sino suspendido en el aire y con los neumáticos aún rodando a toda velocidad pese a no tocar el suelo.

- ¡Martin, Java, me alegra ver que están a salvo!- Exclamó Diana, quien salió de la limusina de M.O.M. para saludar al resto del equipo.

- No entiendo ¿Qué fue lo que pasó?- Preguntó Martin aún sin comprender cómo es que el vehículo del agente Myers se encontraba flotando sobre ellos.

- Me uno a su pregunta.- Dijo Josh, quien apareció desde un rincón montando su motocicleta.- ¿Cómo fue que lograron suspender el auto en el aire?

- Utilizamos un artefacto que permite mover objetos sin importar su peso, es muy útil para situaciones como esta.- Respondió M.O.M., quien se acercó al equipo junto a Diana.- Hicieron un muy buen trabajo chicos, ahora que atrapamos a Myers con las manos en la masa no hay forma de que no sea juzgado.

- ¡Me alegra oír eso! Pero quiero mencionar que gran parte del trabajo fue mí mérito, yo descubrí lo de la esposa y el plan para atrapar a Myers fue mí idea.- Exclamó Martin orgulloso.

- Debí imaginar que habías sido tú Martin.- Respondió M.O.M. con tono severo.- ¿¡En qué estabas pensando!? Tu imprudente plan por poco pone toda la operación en riesgo, tender una trampa como esa podría haber alertado al sospechoso de nuestra misión, fuiste un irresponsable, y no sólo eso, además utilizaste un artefacto del Centro sin mi autorización, el cambiador de voces era para la misión de Billy, no para tus planes desquiciados.

- Está bien, lo siento, pero debes reconocer que si hubiésemos hecho las cosas a tu manera el caso no estaría ni cerca de resolverse.

- No puedes negar que en eso tiene razón, fue arriesgado pero aceleró las cosas, debes darle aunque sea un poco de mérito por ello.- Comentó Josh mientras se acercaba a Martin luego de dejar su motocicleta a un lado.

- No niego que salió bien, pero eso no quita que su plan fue demasiado arriesgado, recibirá un castigo aún si el resultado fue favorable.- Mencionó M.O.M. antes de abandonar al grupo para darle las instrucciones a los otros agentes sobre qué hacer con Myers y su vehículo.

- Lo siento, hice lo que pude.- Dijo Josh decepcionado de sí mismo por no haber podido convencer a M.O.M. de cambiar su decisión.

- Está bien, ya estoy acostumbrado a sus castigos.- Respondió Martin encogiéndose de hombros.- Mientras sólo sea limpiar su oficina y no una suspensión no me quejo… y por cierto ¡Ni creas que por intentar defenderme te has ganado mi simpatía!

- Tranquilo Martin, ya lo sé.- Respondió Josh con una sonrisa incómoda.

Tras terminar con la misión los chicos volvieron a Torrington, preparados para descansar después de aquella larga noche de trabajo. Por fortuna habían elegido la madrugada del sábado para llevar a cabo su plan, lo que les dejaba libre el fin de semana para reponer fuerzas.

- Billy nos contó que todo salió perfecto ¡Aún no puedo creer que lo logramos!- Comentó Brett, quien acompañado por Yoko y Fluffy celebraban el triunfo que su trabajo en equipo había conseguido.

- Pues créanlo, fue un gran trabajo, ustedes dos también lo hicieron increíble, hacer que el espía cayera en la trampa no era algo sencillo.- Dijo Diana a modo de felicitación.

- Que puedo decir, mis dotes actorales son de primer nivel, tan sólo dejé que mi Marianne Lambert interna fluyera a través de mi voz por el teléfono y lo demás fue seguir las pautas del plan.- Respondió Yoko en un exagerado tono teatral.

- Si, si, todos lo hicimos muy bien, pero después de una noche tan intensa sólo quiero irme a la cama.- Respondió Martin entre bostezos.- Buenas noches a todos. Y Josh, más te vale no estar aquí la próxima vez que visite esta habitación.

Martin cerró de golpe la puerta sin siquiera darle a Josh tiempo de responder, dejando a todos en silencio por un segundo, nadie esperaba que Martin hiciera algo como eso en plena madrugada, por lo que sólo quedaba esperar que el portazo no hubiese despertado a nadie.

- ¿Esto significa que lo del espía terminó verdad? ¿Ya nadie filtrará más información?- Preguntó Yoko ilusionada.

- Eso espero.- Dijo aliviada Diana.

- Java no apoyar a Martin, Java querer que ustedes quedar.

- Tranquilo Java, hablamos con M.O.M. y dijo que nos pondrá bajo el programa de protección del Centro, no estuvo de acuerdo con la actitud de Martin, pero accedió a trasladarnos a un lugar más parecido a nuestro planeta.- Respondió Josh en un intento por calmar a Java.

- Java extrañarlos mucho.- Dijo el cavernícola casi llorando.

- No estés triste Java, siempre te recordaremos. Además, quién sabe, tal vez M.O.M. pueda dejarte ir a vernos un día.- Mencionó Yoko acercándose al cavernícola para apoyar a Josh en sus esfuerzos por tranquilizarlo.

Diana observó al grupo, pese a que todos parecían felices tras la captura, el cansancio en sus rostros resultaba evidente, necesitaban dormir y considerando el llanto de Java ante la partida aquello se veía difícil si nadie se encargaba de llevárselo, por lo que procurando dirigirse a su amigo cavernícola con gran delicadeza dijo:

- Bien, es hora de dormir, pronto amanecerá y no creo que quieran pasar toda la noche despiertos.

- Java querer quedarse, Java no estar cansado.

- Pero yo sí, lo siento Java, pero esta noche no habrá pijamada.- Respondió Josh dando suaves golpecitos en la espalda al cavernícola, ante lo cual Java reaccionó con sonoros sollozos.

Pese a su oposición ante la decisión de los chicos, Java abandonó el dormitorio junto a Diana, quien tras despedirse del cavernícola y entrar a su cuarto continuó pensando en Josh y los demás. Ahora que habían encontrado al espía no había razón para que permanecieran en el pasado y con todo resuelto no había nada que detuviera su partida. Sabía que los chicos se irían pronto, probablemente esa misma noche.

Fue pensando en ello que Diana decidió darles una última visita para despedirse, si esperaba a la mañana siguiente estaba segura de que no los encontraría y no quería quedar con la sensación amarga de no haberse despedido de una forma menos casual que un simple buenas noches.

- ¿Diana, qué haces aquí? Pensé que estarías durmiendo.- Brett salió a recibirla tras oír el golpeteo, al parecer estaba lo suficientemente cerca de la puerta como para que abrirla de forma manual resultase más rápido. Ver al niño una vez más la hizo sentir un inesperado alivio, no podía creer que le preocupase tanto la idea de dejarlos marchar sin despedirse.

- Lo siento Brett, no podía dormir, no sin despedirme como corresponde.

- Está bien, lo entiendo, ven pasa, aunque Yoko ya no está, se fue a dormir a su habitación, quedamos de descansar unas horas antes de partir.

- ¿Están seguros de dejar Torrington tan pronto?- Preguntó Diana avergonzada.- No creo que un día extra haga mucha diferencia.

- Puede hacer más diferencia de la que crees, además estamos ansiosos por volver a casa.

- Ya veo, es comprensible.

- Vaya, quien lo diría ¿Acaso alguien en este lugar no quiere que me vaya?- Comentó Josh desde lo alto del camarote dejando ver una sonrisa pícara mientras observaba a Diana con el rostro apoyado sobre la palma de su mano.

- Tampoco te lo tomes tan en serio, sólo no quería que se fueran sin despedirme, aunque estoy segura de que las chicas en Torrington llorarán por tu ausencia.- Dijo Diana devolviéndole la ironía con una respuesta burlona.- Por cierto ¿Qué fue eso de que M.O.M. los pondrá en un programa de protección?

- Necesitábamos darle una excusa a Java, da igual si descubre la verdad después, lo importante es dejarlo tranquilo por ahora, además estoy seguro de que M.O.M. entenderá que fue por una buena causa.

Aquello no sorprendió a Diana, era fácil imaginar que Josh había mentido, sólo lamentaba que cuando Java se enterase de la verdad ella debiese ser quien tuviera que encargarse de darle una nueva excusa que lo dejase tranquilo, y no sólo a él, también a M.O.M., quien sin duda preguntaría por ellos. No podía creer que incluso antes de irse Josh y su equipo fueran capaces de dejarle trabajo por hacer.

- ¿Qué pasará con el monstruo? M.O.M. nunca obtuvo una respuesta a los resultados de la investigación.

- Puedes decirle que somos viajeros de otra dimensión.- Respondió Josh.- Funcionó con Martin, estoy seguro de que funcionará con ella también.

- Como siempre me dejas todo el trabajo.- Dijo Diana con una sonrisa pícara, esta vez no parecía molesta al respecto.

- Eso es porque confío en ti, gracias por ayudarnos con todo esto.

Sin importar cuan dulce Josh intentase hacerlo sonar, era innegable para Diana que aquello sólo era trabajo extra, sin embargo lo tomaría como un último favor para con sus amigos del futuro.

- No voy a decir que fue un placer, pero me alegra haberlos ayudado a salvar al mundo… adiós Josh, Brett.- El sonido de los ladridos de Fluffy atrajo la atención de Diana, parecía también querer despedirse, ante lo cual la chica se agachó para acariciar su cabeza.- No creas que me he olvidado de ti Fluffy, también voy a extrañarte… bien, espero que tengan un buen viaje de vuelta a su tiempo.- Dijo dirigiendo su atención una vez más a ambos chicos.- Despídanse por mí de Yoko.

- Lo haremos.

- Bien, fue un gusto conocerlos.- Diana estiró su mano para estrechar las de Brett y Josh por última vez.

- Lo mismo digo.- Respondió Brett.

Volvió a mirar atrás antes de cerrar definitivamente la puerta, aquella sería la última vez que los vería y quería atesorarla en su memoria.

Caminó de vuelta a su habitación y se puso el pijama, pensar que cuando despertase Josh y su equipo no estarían en la academia la entristecía, se había acostumbrado a la presencia de los chicos y aceptar que nunca más volvería a verlos le tomaría tiempo. Permaneció acostada en la cama sin ser capaz de cerrar los ojos, la partida del grupo continuaba dando vueltas en su cabeza impidiéndole dormir, no fue hasta casi el amanecer que por fin su mente se rindió al sueño, un mundo muy distinto al que había vivido durante el último tiempo la esperaba cuando despertase.

Diana abrió los ojos y miró a su alrededor, su reloj marcaba las tres de la tarde. Se levantó agradeciendo que fuese sábado para luego darse una ducha y dar una mirada a su agenda sin encontrar el ánimo suficiente en su interior para estudiar, tal vez comer algo le ayudaría a recuperar la concentración aunque le parecía poco probable, seguía pensando en los chicos y no estaba de humor más que para relajarse.

Se dirigió a la máquina expendedora y compró una barra de cereal y un jugo, no tenía suficiente hambre como para comer algo más contundente y la cafetería estaba cerrada a esa hora, más tarde pediría algo a su dormitorio o tal vez fuese a hacerle una visita a Martin para cenar juntos, tener a su hermanastro cerca en momentos como ese solía ayudarla a distraerse.

Salió de la academia y caminó en dirección al bosque para dar un paseo, sentir el fresco aire primaveral sobre su piel parecía ayudarla a mejorar el ánimo, la naturaleza siempre resultaba un buen escape cuando necesitaba aclarar sus pensamientos. Continuó su caminata hacia el río, en donde tomó asiento sobre una roca y detuvo su marcha para contemplar el agua correr mientras comía su pequeño refrigerio. El río siempre le había parecido agradable, era un punto frecuente de escape para los estudiantes cuando necesitaban un momento a solas ¿Habría alguna vez sido visto por Josh o Yoko? Estaba segura de que Brett no lo había visto, lamentaba que el chico hubiese tenido que pasar sus días encerrado en ese cuarto sin tratar con nadie ni visitar los alrededores de la academia, debió ser frustrante estar tan limitado de libertad. Esperaba que ahora de vuelta en su tiempo estuviese divirtiéndose para compensar su largo tiempo de aislamiento.

Diana volvió al edificio principal y subió las escaleras rumbo al ala de los dormitorios, su mirada se desvió de forma inconsciente hacia la puerta del cuarto que Josh y Brett habían ocupado durante su estadía, tantas fueron las veces que estuvo dentro hablando de aquel caso que parecía nunca acabar que resultaba difícil aceptar que finalmente había terminado. Se dirigió hacia la puerta y se paró frente a ella, acercando su mano a la manilla sin atreverse a tocarla.

- En qué estoy pensando, por supuesto que está vacía.- Se dijo a sí misma antes de alejarse.

Abrió la puerta de su dormitorio sintiéndose mejor tras aquella caminata, incluso si no estaba de humor para estudiar al menos podría leer tranquilamente uno de sus libros para preparar la próxima jornada de estudio, estaba decidida a retomar su rutina el domingo y necesitaría mejorar su concentración para lograrlo. A partir del día siguiente todo volvería a la normalidad de una vez por todas, o al menos eso era lo que pensaba antes de entrar a su cuarto.

- ¿¡Josh!? ¿Qué haces en mi habitación y por qué sigues aquí?- Exclamó Diana impactada al encontrarse con el chico sentado sobre su cama, su actitud relajada de siempre había desaparecido y su cuerpo permanecía casi completamente estático.

- Perdónanos Diana, jamás pensamos que esto sucedería…- Dijo Josh apenas siendo capaz de hilvanar su respuesta, parecía choqueado, era la primera vez que Diana lo veía tan asustado.

Diana se acercó al chico sin poder creer lo que veía, se suponía que Josh estuviese disfrutando de su vida en el futuro con sus compañeros, no ahí en su habitación paralizado del susto.

- ¿Podrías ir al grano y decirme qué está sucediendo?- Preguntó Diana cada vez más preocupada.

- La criatura no desapareció.