Disclaimer: Los personajes de Martin Mystery y Team Galaxy son propiedad de Marathon Media, no de mi autoría.
Capítulo XVI
El interrogatorio
Los dos hermanos llegaron a las clases de la mañana con el interrogatorio en sus mentes, cada uno planeando su propia estrategia al respecto. Diana se había pasado la noche repasando todos sus apuntes del caso, intentando asegurarse de que su planificación cubriese todos los puntos del interrogatorio, mientras Martin, confiado en que la conversación se daría con naturalidad una vez comenzaran a hablar con el científico, no había hecho más que divertirse jugando videojuegos sin darle vueltas al asunto.
El timbre que marcaba el inicio de la hora de almuerzo resonó, despertando al salón de su aturdimiento provocado por la densa clase de matemáticas que sólo unos pocos, entre ellos Diana, parecían disfrutar. Los chicos dejaron el lugar tan pronto como pudieron, los viernes todos parecían más impacientes que de costumbre en su anhelo por iniciar pronto el fin de semana, incluso al sonar el timbre de la hora de almuerzo se notaba.
Diana y Martin dejaron el salón procurando mantenerse cerca, sabían que el Centro los llamaría en cualquier momento para realizar el interrogatorio. No debían preocuparse por Java, ese viernes era su día libre, por lo que estaban seguros de que lo encontrarían en el Centro jugando con Billy o con alguno de los juguetes que M.O.M. le entregaba cuando la visitaba para que se divirtiera con algo que no pusiera en riesgo la delicada tecnología de las instalaciones. Desde hace un tiempo Java pasaba gran parte de su tiempo libre en el Centro, por lo que se había hecho rutina para todos verlo ahí.
La alarma del reloj-u comenzó a sonar, haciendo a Martin activar el escáner de su reloj para buscar el portal que los llevaría al Centro, el cual se encontraba esta vez detrás del tablón de anuncios del pasillo.
Martin Mystery, autorizado
Diana Lombard, autorizada
- ¡Que tal chicos!- Exclamó Billy al llegar al lugar en que ambos hermanos se encontraban, venía acompañado de Java, quien tal como pensaban estaba pasando su día libre en el Centro.
- ¡Hola Billy! ¿Cómo va todo Java?- Respondieron ambos hermanos.
- Java bien, Java estar aprendiendo qué ser un interrogatorio.- Las palabras del cavernícola le recordaron a Diana que su compañero neandertal aún seguía adaptándose al mundo moderno, debió haber imaginado que algo como un interrogatorio sería un concepto nuevo para él, por lo que no podría contar con su ayuda a la hora de hacer preguntas, por fortuna considerando la nula utilidad de Martin en labores tan serias como esa ya estaba preparada para ser quien estuviese a cargo de la misión, sólo esperaba que Billy y M.O.M. hubiesen conseguido explicarle a Java las características de un interrogatorio lo suficientemente bien como para que no acabase representando un nuevo problema con el que lidiar, después de todo ya con Martin a su lado tenía líos de sobra.
- Fue muy afortunado que Java nos preguntase respecto a la misión.- Comentó Billy.- no habíamos considerado que todavía no supiese lo que es un interrogatorio, por suerte no fue difícil lograr que lo entendiera… o al menos espero que lo haya entendido…- Con dificultad ambos adolescentes contuvieron una sonrisa incómoda, no había duda de que Java no sería de utilidad en una misión como esa.- ¡En fin! ¿Listos para el interrogatorio? Ir a prisión puede ser muy intimidante, incluso si es sólo para hablar con un reo.
La expresión en el rostro de ambos chicos cambió al oír la pregunta de Billy, siendo Diana la primera en hablar:
- También pienso lo mismo, por eso me he preparado toda la noche para este momento, espero no cometer ningún error.
- ¡Tonterías, esto será pan comido!- Interrumpió enérgicamente Martin.- Sólo debes conectar con tu instinto detectivesco y ya verás que todo saldrá genial.
- Si tú lo dices Martin...- Respondió Diana rodando los ojos con evidente ironía.
Subieron por el ascensor junto a Billy y Java, llegando a la oficina de M.O.M. en donde la directora parecía muy concentrada analizando unas muestras.
- Buenos días agentes.- Saludó M.O.M. sin levantar la vista de su microscopio.
- ¡Que tal M.O.M.! Veo que estás ocupada ¿Qué estás revisando?- Comentó emocionado Martin corriendo a acercarse al escritorio de la directora.
- Unas muestras pertenecientes a una criatura encontrada por nuestros agentes hace unos días, pensamos que podrían ser útiles para desarrollar un nuevo tipo de material aislante.
- ¿Puedo ayudar?- Preguntó emocionado Martin, intentando conmover a M.O.M. con una mirada enternecedora que no dio señales de lograr su objetivo.
- No Martin, tu concepto de ayuda deja mucho que desear.
Mientras M.O.M. y su hermano discutían fue imposible para Diana no recordar su descubrimiento de la noche anterior, pensar que Josh era hijo de la directora del Centro resultaba increíble, le costaba imaginar a M.O.M. haciéndose cargo de un bebé y mucho menos teniendo que lidiar con un adolescente como Josh. Observó a su hermano irritando a la directora y no pudo evitar imaginar a Josh en su lugar, era fácil vislumbrarlo considerado lo parecida que era la personalidad de ambos en muchas cosas.
El fuerte ruido de una explosión alejó a Diana de sus pensamientos.
- ¡Martin, mira lo que has hecho! ¡Te dije que no debías mezclar esas sustancias!- Exclamó M.O.M. con su delantal y el rostro completamente ennegrecidos por una viscosa sustancia similar a la brea mientras luchaba por contener su ira contra el joven agente y el desastre que había provocado.
- ¡Lo siento M.O.M.!- Exclamó Martin con infantil humildad.- Pero ya sabes lo que dicen, lo importante es la intención ¡Y mi intención era muy buena!
La directora levantó la voz una vez más, cada palabra del chico parecía volver su ira más difícil de contener:
- ¡Siempre usas la misma excusa, pensé que ya habías dejado tu mala costumbre de provocar desastres cada vez que vienes a mi oficina!
Escucharlos discutir le dejó en claro a Diana que probablemente Josh no tenía una relación con M.O.M. mucho mejor de la que tenía con su padre, eso de seguro explicaba la falta de apego que parecía sentir hacia su familia.
- Volvamos a lo que importa.- Dijo M.O.M. mientras se limpiaba el rostro tras el incidente de la explosión.- Hoy está agendado el interrogatorio al doctor Muncey, serán enviados a Washington para hacerse cargo de ello, confiamos en que dado su amplio conocimiento del caso puedan llevarlo a cabo de la mejor forma posible ¿Alguna pregunta?- Los tres agentes negaron rápidamente con la cabeza, temiendo que cualquier comentario pudiese empeorar la ira de M.O.M., habían recibido un archivo del Centro con toda la información del caso hasta la fecha, por lo que estaban seguros de las preguntas que harían. – Bien, en ese caso adelante, Billy abrirá un portal para ustedes.
Los tres agentes llegaron a la prisión en la que el doctor Muncey se encontraba, era la primera vez que visitaban una cárcel, lo más parecido que habían visto a una eran las celdas del bloque C.
Tras revisar sus documentos y esperar media hora en una pequeña sala de espera el gendarme los hizo pasar al salón de interrogatorios, en donde pudieron ver sentado frente al mesón al doctor Muncey. Se veía mayor de lo que aparecía en la base de datos del Centro aun cuando la foto del archivo era reciente, sin duda la vida en la cárcel no le sentaba nada bien.
- Buenas tardes doctor Muncey, soy la agente Lombard, venimos del Centro.- Saludó Diana con seria cordialidad, recibiendo una nerviosa respuesta de Muncey:
- Sé quiénes son, los recuerdo perfectamente, ustedes son los agentes que nos salvaron de terminar convertidos en ratas gigantes cuando Rizzo fue afectado por nuestros experimentos.
- ¡Vaya, nos recuerda!- Exclamó Martin emocionado.- ¿Qué tal ha ido todo desde entonces?
Sorprendido ante una pregunta tan informal como esa, Muncey respondió:
- Bueno… como verán no muy bien, la vida en la cárcel no es lo mío, pero está bien, dentro de unos meses se cumplirá nuestra condena.
Tan pronto como vio una pausa, Diana tomó el mando de la conversación, temiendo que Martin desperdiciara el tiempo con más preguntas absurdas:
- Sobre eso doctor Muncey, necesitamos hacerle unas preguntas respecto a su participación en el estudio de ingeniería genética que provocó el incidente del hombre rata.
- Por supuesto, lo que gusten.- Respondió nervioso el científico.
- Pero antes debo advertirte Muncey que si se te ocurre mentirnos sobre algo nos daremos cuenta, soy un agente extraordinario y mi capacidad para detectar mentirosos es del más alto nivel.- Dijo Martin con actitud amenazante, mirando a Muncey directamente a los ojos poniéndolo más nervioso que antes.
- ¡Martin, no hagas eso, lo estás asustando!- Exclamó Diana molesta, no iba a dejar que su hermano arruinara todo con una de sus ridículas escenas.- Doctor Muncey, usted no es culpable de ningún cargo adicional, pero necesitamos hacerle algunas preguntas para una investigación, tenemos un caso relacionado a Genosplice y necesitamos su cooperación.
Al oír el nombre de la farmacéutica Muncey los miró preocupado:
- ¿A Genosplice? ¿Quieren que hable contra Genosplice?
- No exactamente, sólo queremos que nos diga la verdad.
Las palabras de Diana fueron interrumpidas de golpe por Martin, quien nuevamente en tono amenazante exclamó:
- ¡Así es, y si no lo haces prepárate para duplicar tu tiempo en la cárcel!- Antes de poder continuar, las palabras del chico fueron interrumpidas por un fuerte pisotón contra su pie provocado por Diana.
- ¿¡Aumentar mi tiempo en la cárcel!?- La expresión del doctor Muncey se volvió de pánico al oír esas palabras.
- Lo que mi compañero quiere decir.- Dijo Diana mientras dirigía una mirada fulminante a Martin desde su asiento.- Es que si miente será considerado como obstrucción a la justicia y eso es un delito, por lo que le recomendamos que sea honesto con su testimonio.
- ¿Cómo esperan que hable de Genosplice sin ninguna clase de garantía? Si descubren que los he ayudado contando cosas sobre ellos podrían hacerme la vida imposible, tienen muchos contactos, podría no encontrar trabajo otra vez si se enteran que estuve ayudando a agentes del Centro.
- No se preocupe por ello.- Le dijo Diana a Muncey.- todo lo que se diga en este interrogatorio será confidencial, nos haremos cargo de su seguridad como organización.
- Bi… bien, en ese caso intentaré ayudar tanto como pueda.- Respondió el científico nervioso.
Tomando total control del interrogatorio, Diana recapituló la información:
- Según nuestra información usted ha trabajado para el laboratorio Genosplice desde 1995 y ha participado en varios proyectos de investigación.
- Así es.- Asintió Muncey.
- ¿Conoció usted al doctor Vincent Ballard?
- Sí, por supuesto, trabajaba también en Genosplice, cuando entré al laboratorio él ya llevaba un buen tiempo ahí, era un muy buen profesional y un gran compañero de investigación.
- ¿Sabe si el doctor Ballard tuvo alguna relación con el experimento del hombre-rata?
- No, él ya había dejado Genosplice para ese entonces, pero sé que fue parte de otros experimentos similares al del hombre rata, en uno buscaban encontrar formas de alterar el código genético de un grupo de conejos para hacer que obtuvieran características de otros animales.
- No recuerdo que ninguno de los estudios en su currículo hablara de algo como eso.- Comentó Diana.
- Eso es porque debe estar con otro nombre, uno menos sospechoso.
- ¿Qué? ¿Por qué harían algo como eso?
- Pues…- Dijo Muncey mirando de un lado a otro nervioso, como si intentara asegurarse de que nadie más que los agentes lo escuchaban.- ¿Pueden prometerme que esto no caerá en manos equivocadas verdad?
- Así es doctor Muncey, mi compañero puede parecer muy poco profesional, pero le aseguro que tenemos experiencia en esto.
- ¡Oye Diana! Que…- Las palabras de Martin fueron calladas de golpe al momento de sentir la inmensa mano de Java apoyarse sobre su hombro.
- Martin callar, no causar problemas a Diana.- El chico se cruzó de brazos como un niño enojado tras oír las severas palabras de Java, no podía creer que el cavernícola lo tratase de esa forma, especialmente considerando que hace menos de un día ni siquiera sabía lo que era un interrogatorio, se suponía que era su amigo, debería estar jugando a su favor.
Las palabras de Diana ofrecieron cierta tranquilidad para Muncey, quien aún nervioso comenzó a hilvanar su respuesta:
- En ese caso supongo que puedo hablar al respecto… Verán, el experimento del hombre-rata no fue el único en su tipo, Genosplice ha permitido muchos estudios ilegales en sus instalaciones, jamás salen a la luz y de hacerlo son publicados como versiones "censuradas" del original.
- ¿El doctor Ballard fue parte de experimentos de ese tipo?- Preguntó Diana.
- Así es, Ballard era parte de un grupo llamado los Elegidos, eran quienes debían encargarse de realizar los estudios ilegales, no elegían a cualquiera para ello, sólo a personas con buena trayectoria cuyo perfil le agradara a la farmacéutica.
- ¿Usted era parte de ese grupo?
- Si.
- ¿Debían los elegidos realizar alguna cosa como participar en alguna actividad externa a la farmacéutica?
- No, para nada.
- En ese caso debo preguntarle ¿Cuál es su relación con la gastronomía?
La pregunta de Diana tomó a Muncey desprevenido.
- Pues me agrada, como a todo el mundo ¿No?
- No lo sé, no diría que todo el mundo habla de cocina así como usted lo hace en estos correos.- Comentó Diana, poniendo sobre la mesa una copia de los correos de Muncey en que era utilizado el misterioso código de cocina.
- ¿Cómo consiguieron esto?- Preguntó nervioso el científico.
- Como le dijimos, somos profesionales, tenemos nuestras propias formas de conseguir información. Supongo que no necesito decir mucho más para dejar en claro que esos mensajes son muy sospechosos ¿Verdad? Especialmente considerando que el correo desde el que fueron enviados ya no existe y que la información del remitente estaba encriptada.
- Está bien, lo acepto, efectivamente estos correos están en código, hablan sobre entregas de información confidencial y datos que serían utilizados para realizar el estudio de ingeniería genética que derivó en el hombre-rata. Verán, Genosplice no sólo realiza sus propias investigaciones, también realiza trabajos para otras organizaciones, algunos de ellos son ilegales y por eso son dejados a cargo de los Elegidos, el estudio del hombre rata era precisamente uno de ellos. Quien solicitó el estudio mencionó que debía realizarse empleando información que sólo estaba a su disposición y que debía ser entregada de la forma más discreta posible. Yo era el supervisor de proyecto, así que se me hizo responsable de recepcionar la información, la forma de entregarla era muy extraña, tuve que aprender ese código que vieron en los correos y una vez recibimos los documentos ultra-secretos… no podíamos creer lo que leíamos, al principio creímos que eran una broma, pero nuestros superiores no pensaban lo mismo y bueno, la experimentación nos demostró que eran en serio.
- ¿De qué se trataban los documentos?- Preguntó Diana.
- Hablaban de monstruos creados artificialmente alterando las características genéticas de los sujetos en los que se experimentaba, algo muy extraño, era como sacado de una película, al parecer alguien ya lo había hecho antes, había creado una especie de mosca mutante con las capacidades mentales de un humano, una completa locura. De no haber visto lo que vimos al realizar el estudio jamás lo hubiésemos creído posible.
- Martin, busca "mutante" y "mosca" en el legendex.- Ordenó Diana.
Con evidente molestia ante el autoritario tono de su hermanastra, Martin activó el reloj-u diciendo:
- Eso hago hermanita, no necesitas darme órdenes…
Reloj-u activado: Selección legendex
Martin ingresó los conceptos clave y obtuvo de inmediato una respuesta, la cual leyó en voz alta:
- Dice que el hombre-mosca fue el resultado de un experimento que salió mal, fusionó la estructura genética de una mosca y un científico que estaba trabajando con ella, le dio poderes increíbles pero comenzó a destruir su parte humana hasta dejarlo convertido en una mosca mutante gigante. El Centro la atrapó y aunque intentó devolver al científico a su condición humana era muy tarde, el proceso había avanzado demasiado y fue imposible revertirlo.
- Era uno de los casos del Centro, de ahí debieron sacar la información.- Comentó Diana.
- Ese no era el único.- Dijo Muncey.- habían otros documentos, todos muy similares aunque con casos distintos, debíamos crear una versión mejorada de los procesos de alteración genética empleados en esos documentos sospechosos, jamás pensamos que podríamos lograrlo, pero los estudios contenidos en esos documentos lo hicieron posible…
- Señor Muncey ¿Sabe dónde quedaron los documentos?- Preguntó Diana.
- No, nuestros superiores en Genosplice los destruyeron cuando sucedió lo del señor Rizzo, recuerdo que se habían opuesto a solicitar ayuda externa, decían que los problemas causados por nosotros eran asunto de Genosplice y no del resto del mundo, pero cuando el doctor Schindler fue secuestrado y la familia denunció la desaparición no les quedó alternativa salvo permitir la investigación.
- Intentaron evitar que el experimento fuese expuesto a la luz pública…- Pensó Diana en voz alta.- ¿Tiene idea de cómo Genosplice pudo acceder a esta información?
- No exactamente, pero es fácil hacerse una idea, este estudio fue encargado por alguien externo que pagó a Genosplice para realizarlo, ellos eran quienes poseían toda la documentación extraña y el código de cocina.
- ¿Cómo se llamaba quien ordenó la investigación?
- No lo sé, cuando se trataba de experimentos ilegales jamás nos revelaban quién estaba pagando por todo.
- ¿Sabe de alguien que pudiese saber más respecto a quién pagó por la investigación?
Muncey pensó respecto a la pregunta de Diana por unos segundos antes de responder:
- Así es, Charles Bradley, el dueño de Genosplice, si hay alguien que conoce todos los secretos sobre la farmacéutica es él, pero puedo asegurarles que no va a querer hablar.
- No se preocupe, estamos acostumbrados a lidiar con gente así, tenemos nuestras formas de hacerlos hablar.- Respondió Diana antes de levantarse de su silla.- Bien, creo que tenemos suficiente ¿Alguna pregunta que quieras hacerle al doctor Muncey, Martin?
La burlona sonrisa que le dedicó Diana no hizo más que empeorar el mal humor de Martin, cuya participación en el interrogatorio se había reducido a la de un espectador completamente pasivo, realmente quería jugar a ser el detective rudo y Diana le había quitado la posibilidad de hacerlo, por lo que irritado respondió:
- No, estoy bien.
- En ese caso hemos terminado con el interrogatorio.- Dijo Diana con una amable sonrisa, a lo que Muncey, ya más relajado, respondió:
- Espero haber sido de utilidad, si necesitan averiguar sobre algo más no duden en preguntarme.
- Lo haremos, gracias por su cooperación doctor Muncey.
El grupo abandonó la prisión con los nuevos antecedentes rondando sus mentes, la información ofrecida por el doctor Muncey había dado una nueva pista que seguir: Charles Bradley, el dueño de Genosplice, quien parecía ser el tipo de persona que podría responder a la pregunta más importante de todas: ¿Era Libra quien estaba costeando todo esto? De ser ese el caso pronto podrían encontrar la forma de detenerlos, y con ello acabar de una vez por todas con la criatura que destruiría la Tierra en el futuro. Cada paso les permitía comprender un poco mejor lo que estaba sucediendo y con ello las esperanzas de resolver pronto el caso crecían en Diana, como deseaba que los chicos pudieran volver a su tiempo para que sonrieran una vez más con la alegría que irradiaban en las fotos del extraño aparato de Josh.
- Bien, ya que terminamos con el interrogatorio es hora de volver a Torrington, nuestro trabajo aquí ha terminado.- Comentó Diana.
- ¿Terminado? ¿De qué hablas?- Preguntó Martin extrañado ante el comentario de su hermanastra.- ¡Tenemos un nuevo nombre en la mira y sabemos exactamente dónde encontrarlo!
- ¿Qué estás planeando Martin Mystery?- Le dijo molesta Diana, no planeaba que su estadía en Washington se alargara más allá del interrogatorio, especialmente considerando que aún debían volver a Torrington para asistir a las clases de la tarde.
- ¿No es obvio? ¡Ir a darle una visita a Charles Bradley por supuesto! Sabemos que debe estar en las oficinas de Genosplice, y en caso de no estar ahí siempre podremos averiguar donde vive.
- ¡De ninguna manera Martin! Se supone que esto sería corto, no que nos tomaría toda la tarde ¿Estás consciente de que aún quedan clases a las que asistir verdad?
- Así es, pero creo que es mucho más importante detener a Libra que asistir a una tonta clase de historia.
Ofendida ante las palabras de su hermanastro con respecto a la respetable clase de historia, Diana exclamó:
- ¡Para tú información no es una clase tonta y además el profesor...!- El intento de la chica por defender el honor académico de la materia fue interrumpido de golpe por su hermano.
- Si Diana, ya sé que es algo divertido para los habitantes del planeta aburrimiento. Ahora vamos a Genosplice y evitemos que Libra termine robándose hasta la información de cuántos agentes reprocha M.O.M. a diario.- Dijo Martin mientras caminaba en dirección a la camioneta del Centro sin prestarle atención a las palabras de su compañera.
Los agentes llegaron a las instalaciones de Genosplice, entrando esta vez por la entrada principal. El lugar tenía una imagen muy diferente durante el día en relación a la que recordaban haber visto la noche del caso.
Se dirigieron al mesón de informaciones, en donde una apática recepcionista los recibió sin darles mayor importancia hasta que Martin mostró su identificación del Centro. Sólo entonces la actitud de la chica cambió, pasando a tomar un amigable tono nervioso:
- ¿Dicen que necesitan hablar con el señor Bradley? ¿Acaso hay algún problema?
- A decir verdad, preferiríamos hablar de ello directamente con él, si no es mucho pedir.- Respondió Diana.
- ¡Oh no, para nada! Hablaré enseguida con su secretaria para saber si se encuentra disponible.- Respondió nerviosa la recepcionista, al parecer todos en el laboratorio sabían lo ocurrido con el experimento del hombre-rata y de la investigación que el Centro había realizado al respecto.
- No hay problema, esperaremos.- Respondió seductoramente Martin, quien no había sido indiferente a la linda apariencia de la chica.
- Martin ¿Quieres dejar de babear por la recepcionista? Si te descubre probablemente deje de ser tan amable.- Comentó Diana en un susurro.
- Disculpen…- Una voz masculina llamó la atención de los tres agentes.- ¿De casualidad no nos hemos visto en alguna parte?
Era Rizzo, el conserje de Genosplice, a quien no veían desde el incidente del hombre-rata, se veía mucho mejor de lo que recordaban y parecía haberse recuperado sin problemas de su transformación. Por lo visto seguía ocupando el mismo cargo de antes y considerando sus palabras, todo indicaba que sus recuerdos de los eventos ocurridos tras el incidente del experimento y su encuentro con los agentes habían sido borrados por el Centro.
- Me temo que se equivoca, amigo. Pero no se preocupe, no es la primera vez que nos pasa.- Respondió Martin en un tono amigable.
Avergonzado ante su error, Rizzo respondió con una sonrisa:
- Lo lamento, es sólo que sus caras me sonaban de alguna parte, pero ya saben, en este trabajo uno ve a tanta gente que es fácil confundirse.
- Claro, no hay problema, señor…
- Rizzo, para servirle.- Respondió a Martin el conserje dándole la mano.
- Gusto en conocerlo Rizzo, yo soy Martin, el grandulón es Java y la chica con problemas de irritabilidad es mi asistente Diana.- Dijo el agente sin desperdiciar ni un instante de hacer enojar a su hermanastra.
- Muy gracioso Martin...- Respondió molesta Diana.
- Por cierto, hemos oído que hubo un incidente aquí ¿Sabes algo al respecto?- Preguntó Martin.
- ¿Se refieren al incidente de la contaminación del suministro de aguas? ¡Claro que lo recuerdo! Fue todo un escándalo, al parecer la contaminación fue causada por unos residuos tóxicos mal desechados. Hubo una investigación enorme y la policía hizo una inspección muy profunda a Genosplice, al parecer se trató de algo muy grave ¡Y debió serlo! Después de todo los tres científicos responsables están cumpliendo pena en prisión.
Las palabras de Rizzo tomaron a los agentes por sorpresa, no sabían que el Centro había hecho pasar el caso por un problema de contaminación de aguas causado por mal manejo de residuos tóxicos. Martin no pudo evitar preguntarse de quién habría sido la idea de usar una excusa como esa.
- ¿Es por eso que la recepcionista se puso tan nerviosa al ver la identificación de Martin?- Preguntó Diana.
- Esperen ¿Son ustedes policías?- Preguntó Rizzo sorprendido.
- Algo así.- Comentó Diana sonriendo incómoda.
- ¡Vaya, con razón Katie reaccionó de esa forma! Pobre chica, tuvo que lidiar con tantos policías cuando se hizo la investigación que está hipersensible a la autoridad.- Dijo Rizzo riendo ante la situación.
Era imposible no pensar en el conserje al oír su testimonio, si había alguien para quien el problema del hombre-rata resultaba cercano era precisamente él, aún si no podía recordarlo. Tal vez era mejor que fuese así.
- Perdón que los interrumpa.- La voz de Katie, la recepcionista, llamó la atención del grupo.
- Bueno, los dejo, un placer conversar con ustedes, suerte con su investigación.- Dijo Rizzo a modo de despedida.
- Hasta luego, tener buen día.- Respondió amablemente Java.
- Y bien ¿Podemos ir a la oficina de Bradley ahora?- Preguntó Martin retomando su tono seductor.
- Pues… me temo que no será posible, el señor Bradley no se encuentra en su oficina en este momento, está muy ocupado y no volverá hasta dentro de tres días.
- ¿Tienes idea de dónde podríamos encontrarlo? Es muy importante.- Preguntó Diana.
- Lo siento, me temo que no dispongo de esa información, tendrán que venir dentro de unos días.
- Está bien, no hay problema preciosa, volveremos más tarde. Vámonos chicos.- Dijo Martin empujando a Diana y a Java fuera del edificio.
- ¡Espera Martin! ¿Qué haces? ¡No podemos dejar las cosas así!- Exclamó Diana una vez fuera.
- Tranquila, tengo un plan, el Centro cuenta con el perfil de Bradley, sólo tenemos que pedirle a Billy que nos consiga la dirección de nuestro sospechoso y podremos hacerle una visita a domicilio.
El chico llamó a Billy a través del comunicador del reloj-u, recibiendo en cuestión de segundos una respuesta del extraterrestre:
- ¡Hola chicos! ¿Cómo va el interrogatorio?
- ¡Genial! No podría ser de otro modo conmigo a cargo.- Mencionó Martin de forma altanera, sacando de quicio a Diana como de costumbre.- Por cierto amigo, necesito que averigües la dirección de alguien llamado Charles Bradley, es el dueño de la farmacéutica Genosplice, tuvimos un caso relacionado a ellos.
- Vaya, parece que no te quedaste sólo en el interrogatorio.- Comentó Billy con una amplia sonrisa, una vez más admirado ante la proactiva actitud del agente.
Con evidente orgullo en su voz, Martin contestó:
- Por supuesto que no, estamos hablando de mí, por supuesto que no iba a quedarme sólo con realizar un interrogatorio.
- Debí imaginarlo. Bueno, conseguiré la dirección para ustedes, no debería tardar más de diez minutos, se las enviaré tan pronto como pueda.
- ¡Gracias Billy!- Respondieron ambos adolescentes al mismo tiempo.
No pasó mucho para que Billy los llamara, una vez más daba pruebas de ser muy rápido a la hora de conseguir información, toda la valentía de la que Billy carecía como agente la suplía con su increíble velocidad buscando archivos y analizando datos.
- Bien, ya llegamos.- Comentó Martin desde el asiento del conductor.
El grupo observó desde el exterior la inmensa mansión que, según la dirección entregada por Billy, era donde habitaba Bradley. Se trataba de una preciosa construcción de tres pisos de elegante diseño minimalista, sus paredes, adornadas con aplicaciones de piedra, eran complementadas con paredes de impecable color blanco y grandes ventanales.
- Casa muy lujosa.- Comentó Java, quien rompió su silencio tras observar la impresionante construcción.
- Toda la razón Java ¡No hay duda de que nuestro sospechoso sabe vivir con clase!- Martin no parecía mucho menos impresionado que su amigo cavernícola, el lugar era tan grande que fácilmente triplicaba el tamaño de su casa.
- No esperaba menos del dueño de una farmacéutica importante.- Comentó Diana.- Ahora vamos a preguntar por nuestro sospechoso.
Tras presionar el timbre los agentes permanecieron frente a la puerta esperando por una respuesta que no tardó mucho en presentarse.
- ¿Si, diga?- La voz de una mujer mayor atendió la llamada.
- Disculpe, somos agentes del Centro, buscamos al señor Charles Bradley.- Contestó amablemente Diana antes de que Martin se atreviera a hacerse cargo de la presentación.
- ¿Agentes dice? Me temo que no puedo dejarlos pasar, déjeme comunicarle al señor Bradley de su visita.
La comunicación se cortó por un momento, en el cual los tres agentes se miraron expectantes. Era comprensible la aprensión de la mujer frente a la situación, después de todo abrirles la puerta a tres desconocidos, de los cuales uno era un cavernícola de dos metros sin duda no parecía ser una buena idea.
La voz de la anciana volvió a sonar por el comunicador:
- Acabo de hablar con el señor Bradley, por favor pasen.- Respondió amablemente abriéndoles la puerta.
El grupo se encontró con una diminuta anciana cuya ropa y delantal les dejó en claro que se trataba de la ama de llaves, quien los condujo a la elegante sala de estar de la mansión, decorada en un pulcro estilo minimalista, en la que un inmenso ventanal permitía observar el patio trasero, en donde una piscina de gran tamaño acompañada por el pasto mejor cuidado que habían visto en sus vidas amenizaba la espera.
- ¡Señora Davis! ¿No ha visto mi pantalón de gimnasia?- Una suave voz femenina surgió desde el segundo piso bajando las escaleras.- Vaya, no sabía que esperábamos visitas.- Exclamó la mujer al encontrarse con los tres agentes.
Los ojos de Martin se escaparon de sus órbitas al ver a la preciosa chica que acababa de aparecer en la sala de estar, se trataba de una mujer joven de largo cabello rubio y delicada figura, cualquiera que la viese hubiera pensado que acababa de salir de una revista de modas.
- Agente Martin Mystery a sus órdenes, señorita.- Respondió Martin intentando sonar seductor.
- Señora, señora Bradley agente Mystery.- Las severas palabras de la mujer destruyeron todas las esperanzas del chico.- Y supongo que si son agentes deben estar aquí por algo que Charles hizo para variar.
Avergonzada ante la embarazosa escena que su hermanastro acababa de montar, Diana se apresuró en tomar la palabra:
- No exactamente señora Bradley, sólo necesitamos hacerle algunas preguntas a su esposo.
- Me alegra que sólo sea eso.- Respondió la mujer aliviada, dejando de lado su defensivo todo inicial.- después de todos los problemas en que estuvo metido tras el incidente del suministro de aguas lo que menos queremos es más problemas.
Una voz masculina interrumpió la conversación.
- Buenas tardes agentes, nuestra ama de llaves me dijo que deseaban hablar conmigo, pensé que ya habíamos terminado con todo el asunto del incidente.
Era Charles Bradley, el dueño de Genosplice, quien los observaba desde la entrada a la sala de estar con gesto severo.
- Buenas tardes señor Bradley, surgieron nuevos antecedentes y me temo que necesitamos hacerle algunas preguntas.- Comentó Diana con gesto serio.
- Por supuesto, lo que sea por ayudar a cerrar el caso.
El grupo tomó asiento en la sala de estar acompañados esta vez por Charles Bradley, quien en una sutil actitud defensiva comenzó a hablar.
- Y bien ¿Qué necesitan?
Ante la pregunta de Bradley, Diana comenzó a hablar:
- Nuestras investigaciones han arrojado nueva información sobre el caso, hemos descubierto que los experimentos ilegales realizados en sus instalaciones emplearon información ultra-secreta la cual fue robada desde otra institución, nos preguntamos si usted tenía conocimiento de ello, dado que según su testimonio fue la misma farmacéutica la que solicitó la investigación, siendo aprobada por usted.
- En lo absoluto, desconocía por completo que se había utilizado información ajena a la obtenida por medios legales, los científicos debieron obtener los documentos por su cuenta.
- ¿Está seguro señor Bradley?- Preguntó Diana.- Porque según su declaración la investigación fue ordenada por ustedes como farmacéutica, y los documentos empleados como base de la investigación fueron propuestos por ustedes.
- En ese caso pregúntele a mis científicos al respecto, no soy yo quien se encarga de obtener los datos para realizar las investigaciones, si mi director general está obteniendo documentos de fuentes ilegales deben hablar con él y tomar las medidas correspondientes al caso. Como dije, esta investigación fue costeada por nuestra farmacéutica, por lo que cualquier irregularidad es nuestra responsabilidad y no tengo ningún problema en que se realicen las sanciones correspondientes a los culpables de todo este desastre.
- ¿Su director general?
- Así es, su nombre es James Graham, él fue quien propuso el proyecto y administró la información, hablen con él si necesitan averiguar más al respecto, les aseguro que yo no tengo nada que ver con esos documentos obtenidos de forma ilegal.
- Está bien señor Bradley, en ese caso hablaremos con el señor Graham al respecto.- Comentó Diana.
- Espero que puedan resolver esto pronto.- Dijo Bradley preocupado.- todos queremos que se haga justicia y podamos cerrar este capítulo de una vez por todas.
- Lo sabemos señor Bradley, procuraremos que esto termine cuanto antes.- Respondió Diana.
De una despedida formal pero rápida el ama de llaves despachó a los tres agentes fuera de la mansión, dándoles la sensación de que su presencia en aquella casa no era tan bien recibida como parecía en un comienzo.
- Y bien ¿Qué hacemos ahora Martin? Es obvio que Bradley no quiere hablar.- Preguntó Diana ya dentro de la camioneta a Martin, quien permanecía sentado en el asiento del conductor en actitud reflexiva.
- Señor Bradley ser desagradable, pero tener un cómodo sofá.- Dijo Java desde el asiento trasero.
- Tienes razón Java, y una esposa muy atractiva.- Comentó Martin casi babeando.
Diana no podía creer lo que oía, nadie parecía haberse fijado en nada importante para el caso.
- ¿Quieren concentrarse los dos? Tenemos que hablar con ese tal James Graham ¿Creen que podremos llegar a tiempo para hacerle unas preguntas? Pronto será la hora de salida.
- ¿Con quién crees que estás hablando hermanita?- Dijo Martin haciendo sonar el motor como si de un auto de carreras se tratara.
- ¡Oh no Martin, ni siquiera se te ocurra acelerar!- Diana fue incapaz de terminar su frase sin gritar, en cuestión de segundos Martin había hecho andar la camioneta rumbo a las instalaciones de Genosplice a toda velocidad. Quería que completaran tanto del caso como fuese posible ese día y estaba decidido a lograrlo.
De vuelta en las instalaciones de la farmacéutica el grupo saludó una vez más a la recepcionista, quien logró reconocerlos al instante sin necesidad de ver sus credenciales.
- ¿Dicen que desean hablar con el doctor Graham? Por supuesto, no hay problema, está en su oficina, le comentaré a su secretaria que lo buscan.
- Gracias preciosa, y procura que nos reciban pronto, no hay tiempo que perder en este trabajo.- Respondió Martin seductoramente antes de que Diana lo golpeara sutilmente con el codo.
- Martin ¿Quieres dejar de intentar hacernos quedar mal? - Murmuró Diana entre dientes, una vez más preocupada de que la falta de profesionalismo de su hermano los metiera en problemas ¿Qué haría el chico sin ella en el equipo? Su hermano podía ser muy hábil a la hora de lidiar con monstruos, pero cuando se trataba de interrogar a los testigos y hablar con chicas se volvía desesperante. No entendía cómo podría continuar siendo un buen agente sin ella a su lado.
- Buenas noticias.- Respondió la recepcionista.- El doctor Graham está listo para recibirlos, por favor suban al tercer piso, su oficina es la cuarta a mano derecha.
Los agentes tomaron el ascensor y llegaron al pasillo en el que lograron con facilidad encontrar la oficina del director general. Golpearon la puerta esperando una respuesta.
- Adelante, pasen.
El grupo entró a la oficina, en donde el doctor Graham los esperaba sentado en su escritorio, parecía algo nervioso, lo cual era comprensible considerando las circunstancias.
- Buenas tardes doctor Graham, venimos del Centro, necesitamos hacerle algunas preguntas referentes a un caso.
- Lo imaginé, por favor tomen asiento.- Respondió el doctor Graham aún nervioso.- Díganme ¿Qué necesitan averiguar?
Ante la pegunta Diana se apresuró en responder:
- Nuestras investigaciones arrojaron que los archivos utilizados como fuente para su investigación fueron robados de base de datos con información ultra-secreta, todo indica que su obtención fue ilegal.
- ¿Los archivos referentes a los estudios del incidente? No es posible, esos archivos fueron obtenidos de forma legal ¿Están seguros de que no hubo un error?
- En lo absoluto.- Comentó Diana.- Estamos seguros de que esos archivos pertenecen a nuestra base de datos ultra-secreta.
- Oh no, no es posible.- Comentó el doctor Graham más nervioso que nunca.- Desconozco cómo archivos de ese tipo llegaron a nuestras manos, habíamos sacado los documentos de bases de datos legales, no me explico cómo pudo pasar…
Un fuerte golpe sobre el escritorio de Graham hizo dar a todos un salto, era Martin, quien interrumpió la conversación agresivamente con ello:
- ¡Vamos! ¿De verdad creen que nos engañan con todo este circo?- Exclamó Martin irritado.- Primero Bradley nos dice que no sabe nada al respecto y que usted tendría la respuesta ¡Y ahora resulta que usted tampoco tiene idea! ¿De verdad considera creíble que "mágicamente" esos documentos ultra secretos entraran por la ventana y se colaran entre los archivos del estudio? ¡Porque déjeme decirle que no somos tan tontos para creer algo como eso doctor Graham!
- ¡Le juro que no los sé agente! No tengo cómo explicarlo…
- En ese caso déjeme proponerle una posible respuesta.- Comentó Martin en actitud severa.- Ninguno de ustedes dos tiene ni la menor idea de que estaban empleando documentos robados como fuente de información ¡Porque ustedes no son quienes plantearon el proyecto!
- ¿Qué dice agente? ¡Está totalmente equivocado, nosotros somos quienes propusimos el proyecto!- Exclamó Graham.
- ¿Y propusieron también documentos ilegales que aparecieron de la nada verdad? ¡Pues déjeme decirle que no se sostiene!- Martin dejó caer el peso de su cuerpo sobre la mesa apoyando sus manos contra ella y acercando intimidantemente su rostro contra Graham, quien parecía estar a punto de resbalarse por completo de su silla invadido por el pánico que aquel agresivo agente le estaba provocando.
- ¡Martin tranquilízate!- Exclamó Diana intentando controlar la situación.
- ¡No Diana, esta vez haremos las cosas a mi manera!- Respondió Martin cortante.- Ahora dinos quién costeó el proyecto.
- ¡Nuestro laboratorio, el proyecto fue auto-gestionado!- Gritó Graham aterrorizado.
- ¡Respuesta incorrecta!- Exclamó Martin.- De ser así sabría el origen de sus fuentes ¿Están ocultando a alguien no es verdad?
- ¡Por supuesto que no! ¡Lo juro!- Respondió el doctor Graham más nervioso que nunca, parecía estar a punto de colapsar ante la situación.
- ¿De verdad pretende continuar con sus mentiras? ¡Porque si cree que me voy a rendir sólo por eso…!- Las palabras de Martin fueron interrumpidas por la sensación de una enorme mano posándose en su hombro.
- Ser suficiente, Martin callar.- Dijo Java logrando finalmente detener a su compañero.
Diana se acercó rápidamente a Graham para tranquilizarlo.
- De verdad lamento todo esto, quisiera tener una mejor respuesta que darles, pero les juro que no sé nada más, la única persona que podría tener una mejor respuesta es el señor Bradley, pero si él dice no saber realmente no sé quién habrá adquirido los documentos ¡Les juro que es todo lo que sé!- Respondió Graham casi llorando, su actitud hacía difícil para Diana no creerle, se veía demasiado miserable para estar mintiendo a esta altura.
- Lo entendemos doctor Graham, por favor tranquilícese.- Las dulces palabras de Diana intentaron calmar al hombre a quien su hermano acababa de provocarle una crisis de ansiedad. Pese a estar molesta con Martin necesitaba tranquilizarse, después de todo era la única que podía terminar con aquel interrogatorio que para ese momento no daba señales de llegar a ninguna parte. Ya podría reprochar a Martin una vez dejaran el lugar, pero por ahora debía actuar como voz de la razón.
Tras calmar al doctor Graham los tres agentes abandonaron el lugar y regresaron a donde se encontraba la camioneta, dando finalmente a Diana el momento perfecto para liberar su ira contra Martin mientras recorrían el camino de vuelta al lugar donde dejarían la camioneta del Centro para regresar a Torrington.
- ¡Martin Mystery! ¿En qué estabas pensando?- Exclamó Diana molesta desde el asiento del copiloto.- ¡Tienes suerte de que seguridad no nos expulsara del edificio!
- ¿Y qué querías que hiciera?- Respondió Martin mirándola de reojo sin dejar de concentrarse en el camino mientras conducía.- Si Bradley no sabía nada el doctor Graham era nuestra única opción en la lista, y es obvio que ninguno de los dos planeaba hablar.
- ¡Pues déjame decirte que intimidar al sujeto equivocado no fue precisamente la opción más inteligente! Apuesto a que Graham nos dijo la verdad ¡Y ahora con la escena que montaste dudo que nos vuelvan a dejar entrar para hablar con la gente de Genosplice!- La molestia de Diana se hacía cada vez más evidente.
- ¡Tranquila hermanita! Todo era parte de mi plan, y déjame decirte que salió a la perfección.- Dijo Martin sonriendo sin despegar la vista del camino.
- ¿De qué perfección hablas?
- Verás, después de lo que ocurrió con Graham estoy seguro de que él no es el culpable, estaba tan asustado que de haber sabido algo de seguro hubiese hablado, parecía muy desesperado, por lo que podemos concluir dos cosas: O el doctor Graham tiene un gran potencial como actor o que legítimamente nos dijo la verdad y es Bradley quien está mintiendo.- La ira de Diana cesó de inmediato al oír las palabras de Martin, no podía creer que toda esa incómoda escena fuera otra de las ideas alocadas de su hermano.
- ¿Crees que Bradley es el que está ocultando información?- Preguntó Diana.
- Así es, y eso no es todo ¿No te parece extraño que el experimento solicitado a Genosplice y oculto por el dueño de la farmacéutica sea relacionado a la creación de mutantes? Eso me hace pensar que probablemente los monstruos que hemos visto no vienen de otra dimensión, sino que fueron creados aquí, y de ser ese el caso significa que aún tenemos esperanzas de evitar que Libra traiga al monstruo que destruyó la dimensión de Josh a nuestro plano.
Ya más tranquila luego de oír la explicación de su hermanastro, Diana respondió:
- Si lo que dices es cierto las cosas no estarían tan mal después de todo, y si es así debemos darnos prisa y detenerlos antes de que descubran el modo de traer a este mundo algo más que espías invisibles.
