Disclaimer: Los personajes de Martin Mystery y Team Galaxy son propiedad de Marathon Media, no de mi autoría.


Capítulo XX
Un nuevo alumno

El ruido del despertador interrumpió de golpe el sueño de Diana, forzándola a levantarse pese a la oposición que su cuerpo demostraba. No tenía alternativa, un nuevo día de clases estaba por comenzar y aquello era más importante que pasar unos minutos extra dando vueltas en la cama, por lo que se levantó y con movimientos aún entorpecidos por el adormilamiento, se dirigió al baño para tomar una ducha rápida que la ayudase a despertar.

Aún sentía el cansancio del día interior invadirla, la investigación de las celdas en el bloque C había tomado varias horas y su regreso a Torrington no fue hasta entrada la noche. Pese a haber dormido a gusto no podía negar que su cuerpo exigía algo de tiempo libre antes de retomar las clases para reponerse tras pasar toda su tarde en el Centro analizando desechos de monstruo, sin embargo aquello era algo que no estaba en sus manos decidir, por lo que no le quedaba más alternativa que resistir como muchas otras veces lo había hecho luego de una misión.

- ¡Martin, despierta, recuerda que hoy tenemos clases!- Gritó Diana mientras golpeaba agresivamente la puerta del cuarto de su hermanastro.

- Cinco minutos más…-

Siempre era lo mismo, todas las mañanas iba a despertar a Martin aun sabiendo que no se levantaría hasta que fuese lo suficientemente tarde como para que interrumpiera la clase al llegar. Según él aquello no era una muestra de su irresponsabilidad, sino una forma de marcar presencia y dejarle en claro a todos lo importante que era, siendo la gente rastrera la que llegaba a tiempo mientras que las celebridades debían generar expectativa y vivir a su propio ritmo, o al menos esa era la excusa que usaba para justificar sus retrasos.

- Como quieras.- Exclamó Diana con severidad desde la puerta pese a no parecer sorprendida.- pero si sigues llegando tarde el director Pebbleton llamará a papá y eso de seguro te meterá en problemas.

Diana abandonó el cuarto de Martin y caminó hasta el salón de clases, en donde como de costumbre fue una de las primeras en llegar. Le gustaba la sensación de estar a solas en el salón esperando la clase, le daba tiempo de ordenar sus cosas y repasar los apuntes con total tranquilidad, tener momentos como ese para relajarse antes de empezar la jornada ayudaba mucho a su concentración.

- Disculpe ¿Está ocupado este asiento?- Preguntó una suave voz masculina, distrayéndola de sus apuntes.

Aquella pregunta la pilló por sorpresa, nunca nadie pedía el asiento a su lado, sus compañeros sabían que ese lugar correspondía a Martin, por lo que no entendía cómo es que alguien había decidido preguntarle algo como eso.

- ¿Este asiento? Ahí usualmente…- Diana levantó la vista sin poder creer lo que veía, frente a ella Lawrence, el asistente del director de Libra, permanecía de pie esperando una respuesta.- ¿¡Lawrence!?

- Disculpe ¿Nos conocemos?- Preguntó el chico haciéndole un sutil gesto que le aclaró a Diana que debía actuar con discreción, por lo que en un rápido gesto intentó recuperar la compostura pese a la sorpresa.

- No, para nada, sólo te confundí con alguien más.- La chica miró a su alrededor, por fortuna ninguno de los pocos alumnos en la sala estaba prestándoles atención.

- ¿La sorprendí?- Comentó Lawrence con una sonrisa que a ojos de Diana parecía ser lo más encantador que había visto en todos sus años como estudiante de la academia.

No podía creer que una vez más Lawrence estuviese frente a ella ¡Y nada menos que en la academia Torrington! Pese a la emoción que la invadía debía actuar con profesionalismo, de seguro conseguiría intimidar al joven asistente con su actitud si dejaba ver la alegría que le provocaba verlo otra vez, o peor aún, tal vez incluso perdería todo el respeto que había ganado durante la visita a las instalaciones de Libra.

- ¿Qué haces en Torrington?- Preguntó Diana en un susurro, esforzándose por aparentar serenidad.- ¿Y cómo supiste que estudio aquí?

- Fue sencillo.- Respondió Lawrence.- el director Wright dijo que alguien necesitaba mantener vigilados a los agentes estrella del Centro en caso de que algo nuevo referente al caso sucediera y me envió a Torrington. Encontrar su escuela fue simple, tan sólo tuve que buscar su nombre en internet y lo primero que encontré fueron sus logros representando a la academia Torrington en las ferias de ciencia y en obras de teatro.

La respuesta de Lawrence tomó a Diana por sorpresa. No podía creer que descubrirlos hubiese resultado tan fácil, por lo que con evidente nerviosismo respondió:

- ¿¡Hablas en serio!? Cielos… no imaginé que encontrarnos sería tan sencillo... Por cierto ¿Cómo es que entraste a la academia?

- El director Wright se encargó de ello, sólo espero no resultar demasiado llamativo.- Dijo Lawrence bajando la mirada en un gesto que demostraba incomodidad.- un hombre de mi edad actuando como un estudiante de secundaria es un poco vergonzoso, pero el director insistió en que daba muy bien el papel.

Diana observó a Lawrence de pies a cabeza, el director de Libra tenía razón, pese a tratarse de un adulto la delicada figura del joven lo hacía pasar perfectamente por un adolescente, aun teniendo un aire más maduro que el resto de los alumnos, puesto en medio de una clase nadie podría haber imaginado la diferencia de edad.

- Por cierto.- Comentó Lawrence luego de dar una mirada a su alrededor.- no veo a su compañero, supongo que llegará más tarde.

- ¡Oh si! Él llega tarde a todos lados, es un irresponsable.- Respondió Diana sonriendo nerviosa, era incapaz de dejar de mirar al hermoso joven sin sentir que el corazón se le saldría del pecho.

- ¿Tal vez debería sentarme en otro lugar? Parece como si hubiera estado reservando este puesto para él.- Dijo Lawrence señalando el bolso de Diana, el cual estaba sobre la silla del puesto contiguo.

- ¿Lo dices por el bolso? ¡No, nada de eso!- Respondió Diana con una sonora carcajada.- ¡Sólo está ahí de casualidad, por favor toma asiento!

- Gracias señorita Lombard.- Diana contuvo la necesidad de suspirar tras oír a Lawrence pronunciar su apellido mientras fijaba la vista de forma casi inconsciente en los bellos ojos del joven, los que brillaban como dos aguamarinas, jamás había visto ojos de un azul tan bello como ese antes.

- Por favor llámame Diana.- Respondió la chica con un suave tono aterciopelado que parecía más una exhalación luchando por escapar de su garganta que una frase.

La clase dio inicio sin que Martin se dignara a aparecer hasta varios minutos más tarde. Grande fue su sorpresa al llegar al salón y encontrarse con que su lugar usual junto a Diana era ocupado por nada menos que el asistente del director de Libra, lo que resultó tan insólito que ni siquiera le permitió enojarse con su hermana por ceder su asiento de siempre a una cara bonita. Si el asistente del director de Libra estaba en Torrington sólo podía significar que lo habían enviado para mantenerlos bajo vigilancia, lo que era comprensible considerando la situación del espía, pero no dejaba de preocuparlo.

- ¡Diana! ¿Qué significa esto?- Preguntó Martin una vez los alumnos abandonaron el salón después de terminada la clase.

Diana, quien permanecía con la vista fija en su bolso mientras guardaba sus cosas, respondió a la pregunta de su hermanastro con tono severo:

- ¿Qué significa qué? Llegaste tarde y alguien más ocupó tu puesto, así son las cosas.

- No, no eso ¡Me refiero al espía este!- Exclamó Martin señalando a Lawrence con evidente molestia.

La suave voz de Lawrence interrumpió la conversación entre los dos hermanos:

- Por favor permítame explicarle señor Mystery…

- ¡No me digas señor Mystery, su alteza real!- Respondió Martin agresivamente.- Sólo llámame Martin, a menos de que quieras llamar la atención de toda la academia ¿Acaso ves a alguien más hablando como tú? ¡Claro que no! ¿Cómo pudieron enviarte aquí? ¡Eres como un cartel caminante! Si lo que pretende tu jefe es espiarnos eres la peor opción posible.

- Me temo que no se trata de espiarlos.- Comentó Lawrence sin romper ni por un segundo su formal y anticuado tono pese al evidente enfado de Martin.- fui enviado aquí para vigilarlos.

- Vigilar, espiar, la misma cosa ¿Por qué te enviaron a seguirnos?- Preguntó Martin con voz amenazante.

Sorprendido ante la agresividad del agente, Lawrence respondió con una calma que le hacía ver como a un domador intentando calmar la ira de una bestia salvaje:

- El señor Wright está muy preocupado a causa de la situación del espía y consideró que lo mejor sería mantener a los agentes estrella del Centro vigilados como medida de seguridad.

- Pues no vas a encontrar nada interesante aquí ¿Sabes?- Respondió Martin con severidad.- No somos quienes enviamos a ese supuesto espía.

- Lo siento Martin.- Dijo Lawrence.- Pero no podemos correr riesgos mientras no estemos seguros de ello, toma mi presencia aquí como una medida de seguridad.

Frente a la evidente molestia de Martin, Diana tomó la palabra en un intento por aplacar el ánimo de su hermanastro, o al menos evitar que siguiera molestando a Lawrence.

- No te preocupes Lawrence.- Comentó Diana con una dulce sonrisa.- entendemos que sólo es una pequeña precaución por parte de Libra.

Lawrence observó a Diana y le dedicó una sonrisa mientras respondía:

- Gracias Diana, me alegra que seas capaz de entenderlo.

- Por supuesto, no hay nada que agradecer.- Respondió la chica sin dejar de sonreír tras oír a Lawrence decir su nombre.

Los chicos dejaron el salón camino a la cafetería siendo acompañados por Lawrence.

- Puedes dejar de seguirnos ¿Sabes? Sólo vamos a almorzar, no armaremos planes de dominación mundial.- Dijo Martin con evidente ironía en su voz, pese a comprender los motivos de Libra no le gustaba para nada tener a un espía siguiéndoles los pasos.

Con su gentileza y elegancia usual, Lawrence respondió:

- En realidad quisiera ir con ustedes a la cafetería de todos modos, desconozco dónde se encuentra y considerando lo grande que es este lugar me temo que no podría encontrarla antes de que termine el receso.

- No te preocupes Lawrence, puedes venir con nosotros.- Respondió Diana mientras juntaba valor para tocar su hombro como señal de apoyo, pudiendo sentir los rizos de su cabello dorado acariciar el dorso de su mano, aquello se sintió para ella como tocar el cielo.

- Muchas gracias Diana.- Dijo Lawrence con una delicada sonrisa mientras era observado a la distancia por Martin, quien rodó los ojos ante la melosa escena que no dejaba de parecerle ridícula considerando que quien los seguía estaba ahí para espiarlos.

Los tres chicos caminaron rumbo a la cafetería sintiendo las miradas de todas las alumnas posarse sobre el joven misterioso con la expresión de quien hubiese caído bajo un hechizo. Era la primera vez que Martin y Diana veían una reacción como esa entre las chicas de la academia, aun cuando la llegada de chicos nuevos atractivos solía revolucionar a las alumnas, jamás llegaba al punto de atraer miradas de la forma que Lawrence parecía provocar con su belleza. Su elegancia, sumada a la noble presencia que inundaba cada lugar por el que pasaba, le daban el aire de un príncipe salido directamente de un cuento de hadas, lo que resultaba como un imán para las jóvenes de la academia, quienes con sólo verlo entraban en un instantáneo estado de parálisis, centrando su atención por completo en ese chico que resultaba tan fuera de lugar en medio de una academia como Torrington.

- ¡Diana, me alegra verte!- Exclamó Yoko a la distancia, quien apareció deslizándose en patines a toda velocidad por el pasillo para saludar a Diana.- Estaba diseñando la decoración para el baile y pensé que…

Yoko guardó silencio tan pronto como vio a Lawrence, era la primera vez que algo parecía distraerla de su obsesión con el baile de primavera, lo cual resultaba sorprendente considerando su actitud del último tiempo. La presencia del chico parecía surtir una atracción hipnótica sobre las chicas, quienes permanecían completamente suspendidas en el tiempo al verlo, a tal punto que la vigilante de pasillo no fue capaz de notar los patines que Yoko llevaba.

- ¿Quieren calmarse? ¡Sólo es un chico!- Dijo Martin, esta vez no sólo molesto de tener a un espía siguiéndolo por la academia, sino de ver la reacción insólita que provocaba en las chicas.- ¿Ven? ¡Sólo órganos y fluidos corporales varios, cálmense!- Exclamó mientras apretaba las mejillas del anguloso rostro del joven.

- ¡Señor Mystery, esto es el colmo de la falta de modales, no puede ir por ahí tocando a las personas de esa forma! - Exclamó Lawrence molesto ante la actitud del agente, alejando de un manotazo su brazo.

- Lo siento señorito príncipe de los despachos.- Respondió Martin con notoria ironía.

- ¡Lo… lo siento!- Dijo Yoko con evidente nerviosismo, siendo incapaz de recordar siquiera lo que planeaba decirle a Diana sobre el baile.- Es sólo que me recordaste a alguien. Soy Yoko por cierto, mucho gusto.

- El gusto es mío señorita Yoko, soy Lawrence.- Los ojos de la chica brillaron con sólo oír su aterciopelada voz, estaba segura de que escuchar a ese chico cantar debía resultar maravilloso.

La reacción de Yoko no hizo más que empeorar el mal humor de Martin, ver que hasta la chica de otra dimensión había caído bajo el hechizo del espía de Libra le hizo pensar que aquel no debía ser su día de suerte.

- Bueno, pueden quedarse aquí a charlar si quieren, yo mientras tanto iré a almorzar a la cafetería antes de que los demás se terminen las mejores opciones del menú.- Comentó Martin antes de retomar su caminata.

- ¡Oh no Martin, me temo que no puedo dejarte ir!- Dijo Lawrence procurando no perderle el rastro al adolescente, quien le importaba mucho más que la atención de las chicas a su alrededor.

- ¿Van a la cafetería? Bien, en ese caso los dejo, tengo algunas cosas que hacer referentes al baile antes de que vuelvan a comenzar las clases ¡Los veo luego chicos!- Dijo Yoko antes de alejarse torpemente deslizándose sobre sus patines, la presencia de Lawrence parecía haberla puesto muy nerviosa, lo que no era extraño considerando cuan atractivo era.

Martin llegó a la cafetería seguido por Lawrence y Diana, quien como si estuviera bajo un hechizo caminaba junto al joven procurando mantenerse tan cerca de él como fuese posible.

- ¿Qué tal Java, qué hay de almuerzo hoy?- Preguntó Martin al ser su turno en la fila.

- Hoy tener lasaña.- Respondió el cavernícola antes de notar tras Martin al asistente del director de Libra. Verlo rondando al equipo en plena academia despertó en él una sensación de peligro.

- Buenas tardes ¿Qué hay en el menú hoy?- Preguntó Lawrence a Java con una cordial sonrisa.

Java le dedicó una mirada severa al joven y respondió:

- Lasaña, ser sólo para alumnos y profesores.

- Me temo que hay un malentendido señor.- Comentó Lawrence con su gentileza usual.- estoy registrado como alumno de la academia ahora.

- Sólo sírvele Java, ya hablaremos de ello después.- Dijo Martin intentando que su charla pasara desapercibida entre los alumnos.

El cavernícola le sirvió su porción a Lawrence sin quitarle la vista de encima, sabía que su presencia sólo podía significar que Libra estaba vigilando Torrington y aquello no le gustaba. No quedaba más que esperar a poder comunicarse pronto con M.O.M. para informarle lo que estaba sucediendo.

El grupo tomó asiento en una de las mesas sin que Diana diera señales de haberse liberado del trance que la dominaba. Observaba fijamente cada elegante movimiento de Lawrence absorta en su belleza: Todo, desde la forma en que movía sus manos para manipular el tenedor, hasta la forma en que los músculos de su rostro se movían sutilmente le parecía fuera de este mundo, era increíble que un chico como ese pudiera ser real.

- Y bien Lawrence, ya que estás aquí ¿Han encontrado algo nuevo? ¿Supongo que puedes hablarnos de ello no?- Dijo Martin intentando ser lo suficientemente sutil como para que ningún alumno pudiera comprender la conversación.

- Así es, pero no hemos tenido ningún avance, después de investigar la academia de cocina todo ha seguido igual y aunque hicimos público el incidente entre nuestros personal aún no percibimos ninguna diferencia. Aunque hay algo que no me hace sentido, cuando revisamos la academia de cocina no logramos encontrar nada extraño. No es posible que un lugar vinculado con el caso no aporte nada interesante, me hace pensar que tal vez alguien logró avisarles lo que sucedería antes de que revisáramos el lugar para que ocultasen la evidencia.

Las palabras de Lawrence le dejaron a Martin en claro que el Centro contaba posiblemente con más información que Libra respecto al caso, después de todo habían logrado dar con la red de tráfico y el listado de laboratorios trabajando para quienes la dirigían ¿Cómo podría haberse enterado la red de tráfico sobre los planes de inspección de Libra? Debía haber más espías infiltrados en la agencia encargándose de averiguar sus planes ¿Habría la gente de la red robado algo de Libra tal como lo hicieron con los especímenes del Centro? Quería preguntar al respecto, pero sabía que hacerlo implicaría revelar información confidencial, por lo que era mejor dejar las cosas como estaban.

- Por Cierto Lawrence, considerando que es la primera vez que estás en Torrington, me preguntaba qué tan difícil te resultó encontrar el salón de clases hoy.

Ante el coqueto tono de Diana, Martin ocultó avergonzado el rostro entre sus manos mientras Lawrence la observaba sorprendido, no esperaba un cambio de tema tan repentino, especialmente cuando discutían sobre algo relacionado al caso. Pese a lo ridícula que la propuesta de Diana parecía a los ojos de su hermanastro, resultaba esperable para él verla reaccionar de forma tan irracional, después de todo no era la primera vez que la veía comportarse de ese modo frente a un chico que le parecía atractivo.

- No fue fácil, aún no me ubico bien aquí y este lugar es enorme.- Contestó Lawrence.

- Yo puedo darte un tour por la academia después de clases si quieres.- Dijo Diana, sonriendo melosamente mientras bajaba la mirada en un intento por disimular sus sentimientos, el cual era delatado fácilmente por el evidente sonrojo en sus mejillas.

- ¿De verdad?- Preguntó Lawrence.- Pero eso implicaría consumir parte de tu tiempo libre, no necesitas sacrificar tanto por mí.

- ¡Oh no, todo lo contrario, me encantaría poder mostrarte la academia!- Exclamó enérgicamente Diana.- Después de todo tendrás que estar aquí por un buen tiempo ¿No?

- Eso depende de cuánto tome resolver nuestro problema.- Dijo Lawrence.

- Entonces necesitas conocer este lugar o de lo contrario te perderás, déjamelo a mí.

- Muy bien, aceptaré con gusto tu ofrecimiento entonces, Diana.

Martin, quien ya había comenzado a comer su almuerzo, sintió que se ahogaba con un bocado de lasaña tan pronto como escuchó la respuesta de Lawrence a la propuesta de Diana, mientras la observaba sonreír con la expresión de una muchacha enamorada, no dejaba de pensar en cómo su hermana podía ser tan irracional en una circunstancia como esa para no darse cuenta de que mantener al espía de Libra tan cerca de ella sólo empeoraría las cosas, a este paso acabaría por entregarle a Lawrence todo lo que el Centro sabía en bandeja de plata y era su deber como agente evitar que Diana cometiera un error tan tonto como ese.

Por su parte, Diana no hacía más que luchar por contener las ganas de gritar ante la emoción que la invadía, no podía creer que Lawrence aceptase su invitación, todos sabían que dar un recorrido por la academia era sinónimo de una cita, o al menos eso era lo que quería creer.

Tras terminada la jornada de clases, Martin caminó a paso rápido de vuelta a su cuarto para llamar a M.O.M. y contarle lo que estaba sucediendo, sabía que luego de la noticia del robo de especímenes enterarse de algo como esto no sería precisamente la mejor forma de animarla, pero pretender esconder la situación de Lawrence no haría más que empeorar las cosas y sabía por experiencia que era absurdo intentar ocultarle algo a la directora.

- Martin, no puedo creer que voy a decir esto.- Dijo M.O.M. desde el otro lado de la pantalla del Mini-Centro.- Pero de verdad espero que tu llamado sea para contarme alguna de tus teorías sobre zanahorias mutantes controlando al presidente y no para darme malas noticias.

Con gesto serio, Martin respondió:

- Lo siento M.O.M., ya hablaremos de zanahorias más tarde. El asistente del director de Libra acaba de aparecer hoy en Torrington haciéndose pasar por un alumno.

- ¿Lawrence? No debería sorprenderlos, era obvio que harían algo como eso.

La respuesta de la directora sorprendió a Martin, quien no esperaba oír un comentario de ese tipo.

- ¿Ya lo sabías?

- Tal vez, pero eso no importa, tener a Lawrence en la academia no es tan malo como crees, si él los vigila significa que ustedes también podrán vigilarlo. Además, no hay mucho que descubrir en Torrington sobre el caso, tan sólo no lo pierdan de vista y cuida que Diana no hable más de la cuenta.

Con un gesto irritado, Martin dijo:

- Eso va a ser difícil, está totalmente loca por él, hasta le ofreció un tour por la academia.

- En ese caso encuentra el modo de que sus hormonas no la controlen.

- Eso es más fácil de decir que hacer ¿No tienes algo que me permita afear a ese chico de casualidad?

- Me temo que no Martin, mucha suerte controlando a Diana.- Dijo M.O.M. antes de cortar la llamada, no tenía suficiente tiempo libre en ese instante como para desperdiciarlo con su agente.

Martin se dejó caer sobre la silla del Mini-Centro mientras pensaba en la situación. Saber que a M.O.M. no le parecía preocupante resultaba tranquilizador, lo que seguía sin agradarle era la reacción de las chicas en el pasillo al ver a Lawrence, con alguien así de atractivo las cosas se pondrían mucho más difíciles para él en el terreno amoroso. Debía encontrar una forma de evitar que Lawrence se volviera el más popular de Torrington si quería que alguna chica se fijara en él y tenía que actuar rápido.

Diana caminaba por los solitarios pasillos de la academia junto a Lawrence, aún sorprendida de la situación en que se encontraba. Sabía que el motivo tras la presencia del joven en Torrington era mantenerlos vigilados, pero a pesar de ello no podía evitar emocionarse de verlo caminar junto a ella una vez más. Cuando lo vio en el cuartel general de Libra pensó que sería la última vez que podría disfrutar de su compañía y sin embargo ahí estaba con ella.

- Y aquí está el salón de teatro.- Dijo Diana señalando la puerta adornada en lo alto por las máscaras de la comedia y la tragedia.- solemos presentarnos durante el semestre, si quieres puedo invitarte a nuestra próxima obra.

- Eso sería encantador, con gusto asistiría a una de tus presentaciones.

Las dulces palabras de Lawrence aceleraron los latidos del corazón de Diana, haciéndola sonrojar. Rápidamente en un intento por evitar delatar sus sentimientos, la chica dijo:

- Por cierto ¿Qué actividades te gustan? Tal vez podrías unirte a un club mientras estás en Torrington.

- Me temo que no es posible, sería muy poco conveniente considerando que no estaré aquí por mucho tiempo.

- Eso es lamentable…- Dijo Diana con un gesto amargo, pensando en cuanto le hubiese gustado preparar una obra junto a Lawrence.

- No te preocupes por mí, yo ya viví mi época escolar, de hecho se siente un poco extraño volver a estar entre gente tan joven.

Diana no podía creer que Lawrence hablase así de sí mismo, cualquiera que lo escuchase pensaría que se trataba de un anciano intentando pasar por un adolescente.

- ¡Pero no desentonas para nada! Nadie creería que eres mayor que nosotros.

- Gracias, ese es un agradable cumplido.- Respondió Lawrence sonriendo, volviendo a encantar a Diana con la dulzura de su gesto.

Ambos jóvenes siguieron recorriendo la academia hasta llegar al tercer piso.

- Y bien, aquí estamos en el pasillo de los dormitorios, esta zona corresponde a los alumnos y el otro extremo a los profesores.

- Este es el único lugar que conocía de la academia esta mañana, estoy hospedándome en una de las habitaciones para alumnos.- Los ojos de Diana brillaron ante la noticia, saber que Lawrence dormiría a sólo unos cuartos de distancia se le hacía emocionante.

- Nosotros también dormimos aquí, puedo mostrarte mi cuarto si quieres.- Sugirió Diana sonrojándose.

- Claro, será un placer.

Diana abrió el cerrojo agradecida de haber hecho la limpieza hace poco ¿Qué opinaría Lawrence de su cuarto? Tal vez le parecería demasiado infantil, después de todo él era un joven muy maduro y elegante, si hubiese sabido que tendría una visita de gusto tan refinado habría ocultado algunas cosas.

- Bueno, bienvenido a mi hogar fuera del hogar.- La voz de Diana dejaba en claro su nerviosismo, el cual era inevitable considerando las circunstancias.

- Con permiso.- Dijo el joven al entrar en la habitación de Diana, su aterciopelada voz parecía darle un mayor refinamiento a su cortesía.

Diana esperó nerviosa la reacción de Lawrence, quien observaba detenidamente su habitación.

- Un lugar encantador, puedo notar que eres muy organizada, además de una excelente agente.- Comentó Lawrence con una sonrisa.

- No es nada, sólo hago mi trabajo.- Comentó Diana sin poder evitar sonrojarse.

- Y pude ver que lo haces muy bien, tu observación del otro día fue impresionante, no imaginas como quisiera ser tan buen agente como tú Diana, de esa forma sería más útil para Libra.

- ¿Qué dices? Apuesto a que eres muy hábil, no creo que el director te tuviera como su asistente de no ser el caso.

- Lo sé, pero aun así no es suficiente, si fuese más hábil como tú tal vez todo este asunto del espía no habría sucedido y este problema de confianza entre el Centro y Libra no existiría, pensar en qué clase de personas querrían enemistar ambas agencias me preocupa, los enemigos de Libra son enemigos de la paz y no sabemos qué es lo que están tramando.

Diana observaba a Lawrence profundamente conmovida por su expresión melancólica, sus largas pestañas se batían como un abanico alrededor de sus bellos ojos celestes bajo un rítmico movimiento que atraía la atención de la chica de forma inconsciente, era increíble que alguien tan hermoso pudiera ser real.

- ¿Puedo saber cómo llegaste a trabajar para Libra?- Preguntó Diana al darse cuenta de que el silencio de su parte se había extendido más de lo aceptable.

- Entré a la milicia y comencé a ascender y a especializarme, desde pequeño soñaba con ser como los héroes de las películas que salvan al mundo, pero mis capacidades físicas no son las mejores, aunque se me da bien el trabajo estratégico así que comencé a especializarme para trabajar en el área de inteligencia, ahí fue cuando recibí una oferta para trabajar en Libra, mis superiores consideraron que tenía lo necesario y así fue como llegué a ellos. Debo decir que fue lo mejor que pudo pasarme, es un orgullo servir al director Wright.

- Vaya, realmente amas tu trabajo.

- ¡Por supuesto!- Exclamó Lawrence enérgicamente.- El director Wright es mi modelo a seguir, él ha dado todo por Libra, incluso si todos se rinden el director Wright sigue luchando por lo que cree, por eso lo admiro tanto. Libra ha llegado a ser lo que es hoy en día gracias a él y todos lo respetamos profundamente ¿Y cómo fue que llegaste al Centro?

Era muy extraño para Diana oír a Lawrence hablar de su jefe de esa forma, todo parecía indicar que su relación con él era muy diferente a la que ellos tenían con M.O.M.

- Pues no fue realmente mi idea, Martin me arrastró en todo esto, él fue quien terminó en el Centro y yo me convertí en agente para ayudarlo.

- Es muy amable de tu parte ayudar a tu novio con algo tan arriesgado como trabajar para el Centro, debes amarlo mucho.

- ¿Novio? ¡Oh no, nada de eso!- Exclamó Diana incómoda ante la idea.- Martin es mi hermanastro.

Frente a la respuesta de Diana, Lawrence se sonrojó avergonzado y exclamó:

- ¡Mis disculpas en ese caso! Lamento el malentendido.

- No te preocupes, es fácil equivocarse, no es tu culpa.

- Por cierto ¿Cómo es que no tienes un reloj-u como tu hermano?

La pregunta de Lawrence tomó a Diana por sorpresa, no esperaba que el joven supiese sobre la existencia del reloj-u.

- ¿Cómo sabes del reloj-u?

- Es una de las características más reconocibles de los agentes del Centro aparte de su uniforme, incluso puedes saber su rango viéndolo, todas las agencias lo saben.

- Vaya, no sabía que era tan conocido.

- Lo es, por eso me pareció muy extraño que ni tú ni el hombre alto que vi trabajando en la cafetería tengan uno.

- Java es una excepción a la regla entre los agentes, y yo tengo un contrato especial por el que no tengo aprobado el acceso a un reloj-u, así que Martin es el único en nuestro equipo con uno.

- Es lamentable oír eso, con lo buena que eres como agente deberías tener acceso a uno.

- Bueno, así son las reglas.- Respondió Diana, dejando ver cierta amargura en su expresión al hablar del tema.- No voy a negar que me molesta un poco, pero considerando que no tengo planes de pasar el resto de mi vida trabajando para ellos supongo que no tiene sentido quejarme.

- ¿No planeas quedarte en el Centro? ¡Pero si eres una gran agente!

- ¡Oh vamos, no es para tanto!- Dijo Diana sonrojándose mientras intentaba aparentar falsa modestia. Cada vez que oía a Lawrence definirla de ese modo sentía el orgullo invadirla.- Pero es sólo que quiero entrar a estudiar medicina una vez egrese de Torrington y no tendré tiempo para compatibilizar ambas cosas, además, la acción no es precisamente mi área.

- Es comprensible, después de todo debemos priorizar nuestras metas y la forma de alcanzarlas por sobre cualquier otra cosa, el tiempo es un recurso muy valioso.

- ¡Exactamente! Tú sí que me entiendes- Exclamó Diana emocionada.

Tras su conversación, Lawrence abandonó el dormitorio de Diana para regresar a su cuarto, dejando a la chica aún sin poder creer lo que acababa de suceder. Lawrence, el chico más guapo que había conocido y a quien pensó jamás ser capaz de volver a ver estaba en Torrington. Sabía que el motivo estaba lejos de ser positivo, pero eso no quitaba que las circunstancias parecían sonreírle a pesar de todo. Tal vez aquello era una recompensa al esfuerzo que había puesto en ayudar a Josh y su equipo con el caso de la criatura, de ser así no podía evitar sentir que finalmente su premio había llegado aun cuando sabía que no duraría para siempre, una vez descubrieran a la mente maestra tras la red de tráfico no habría motivo para que Lawrence permaneciera en Torrington, por lo que sólo quedaba disfrutar de su compañía mientras la misión del joven durase.

A la mañana siguiente grande fue la sorpresa de ambos hermanos al notar que una vez más compartían clases con Lawrence, haciéndoles pensar que tal vez Libra había logrado que todo el horario de su agente coincidiera con el de ellos para mantenerlos vigilados. Sabían que el Centro era capaz de influenciar la academia, por lo que no dudaban que Libra debía contar con el poder para hacer lo mismo.

Martin observaba a su alrededor sin poder creer lo que veía, pese al silencio que imperaba entre los alumnos la concentración no era a causa de la clase sino de Lawrence, cuya espalda se había convertido en el centro de atención para las chicas del salón y en objeto de odio para los chicos, quienes veían enfurecidos como sus novias eran cautivadas por el irresistible encanto del joven sin que pudieran hacer nada para evitarlo. Sin embargo aquello no duraría por mucho, Martin tenía un plan para acabar de una vez por todas con su popularidad y estaba seguro de que no podría fallar, después de todo hasta el más perfecto de los hombres tiene sus debilidades y Lawrence no sería la excepción.

- Martin, estuviste poniendo caras tontas mientras mirabas a Lawrence durante toda la clase, por favor dime que no estás planeando algo en su contra.- Comentó Diana con reproche.

- ¿Yo planeando algo contra Lawrence? Claro que no, soy inocente.

- ¿Y para qué traes una cámara fotográfica? Eso no es común en ti.- Comentó Diana mientras cuestionaba a su hermanastro con la mirada.

- Para registrar cualquier movimiento sospechoso que haga por supuesto, debemos mantener a M.O.M. informada de la situación.- Dijo Martin intentando ocultar su verdadero plan: Si lograba sacarle una foto a Lawrence en una pose vergonzosa su aura de príncipe angelical sería destruida y las chicas de Torrington volverían a la normalidad. Como representante de los chicos de la academia era su deber acabar con la amenaza que ponía en riesgo la vida romántica de todos y estaba decidido a conseguirlo.

- Más vale que sea eso, conociéndote no me extrañaría que estuvieras celoso de toda la atención que Lawrence recibe.- Dijo Diana con severidad.

- ¿Yo celoso?- Preguntó Martin con tan exagerada extrañeza que cualquiera lo hubiese imaginado el chico más deseado de Torrington.- ¡Tonterías Diana, yo soy muy popular!

- ¿Qué tal chicos?- Saludó Josh, quien se acercó a saludarlos ahora que el salón estaba casi vacío.- Imagino que están hablando del nuevo alumno ¿No? Yoko nos comentó de él, parece que tiene vueltas locas a las chicas y ya veo por qué.

- ¿A qué se debe tu comentario? ¿Te molesta saber que ya no serás el chico más deseado de Torrington? ¡Bienvenido al grupo de los normales Josh!- Exclamó Martin triunfante.

- Está bien para mí. Por cierto, Yoko me comentó que ustedes ya lo conocían.

- Así es, él es…

Las palabras de Diana fueron interrumpidas por la aterciopelada voz de Lawrence, quien se acercó al grupo dirigiéndose a Josh.

- Disculpen ¿Están hablando de mí? ¿Eres amigo de Martin y Diana?

- Algo así, soy Josh, mucho gusto.- Dijo el chico extendiendo su mano a modo de saludo, a lo que el joven respondió correspondiendo el gesto.

- Lawrence, el placer es todo mío.

- Por cierto Diana.- Comentó Josh.- Yoko dijo que necesita verte en el gimnasio para hablar algo sobre unos unicornios fluorescentes que quiere instalar.

La tranquilidad desapareció del rostro de Diana tan pronto como escuchó la solicitud de Josh, no podía creer que Yoko pretendiera hacerla perder su hora de almuerzo, sabía que las conversaciones con ella respecto al baile de primavera podían quitarle una tarde entera y aunque entendía su emoción, aguantarla todos los días hablar del baile la tenía agotada.

- ¿Yoko? Oh no… ¿No podría ser a la salida de clases?- Preguntó Diana mirando a Josh desanimada.

- No tengo idea, yo sólo vengo a dar el mensaje, pero me insistió mucho en que era muy importante.

Diana dejó caer la cabeza en actitud derrotada y con una sonrisa incómoda comentó:

- Bueno, supongo que un miembro del comité tiene que cumplir con su deber.

- Así es hermanita.- Dijo Martin con una sonrisa burlona.- Ve y diviértete con tus responsabilidades.

- No te burles Martin…- Comentó Diana irritada mientras se alejaba del grupo camino al gimnasio.

Tan pronto como vio a la chica alejarse, Josh dijo:

- Bien, mi trabajo aquí ha terminado.

Al ver a Josh dejarlos, Lawrence preguntó:

- Espera ¿No te quedarás con nosotros?

- Claro que no, dudo que Martin quiera que los acompañe.

- Veo que por primera vez estamos de acuerdo en algo.- Comentó Martin dedicándole al chico una mirada de profundo desprecio.

- ¿Acaso no se llevan bien?- Preguntó Lawrence.

- Algo así, en fin, gusto en conocerte Lawrence.- Dijo Josh antes de dejar el salón.

Martin dio una mirada de reojo a Lawrence, ahora que estaban solos era el momento perfecto para observarlo y detectar cualquier error que pudiera cometer. Estaba listo para sacar la cámara y capturar su más penoso instante de debilidad sin importar cuándo ocurriera.

- Y bien ¿Ahora cuál es el plan?- Preguntó Lawrence.

- ¿El plan? ¿A qué te refieres?

- Ya sabe que mi misión es vigilarte, así que debo seguirte a donde quiera que vayas.

- ¡Lo mismo digo, ni creas que te quitaré los ojos de encima!- Exclamó Martin en tono amenazante.- En fin, supongo que la cafetería es la mejor opción, hay que almorzar después de todo.

- Sí, la cafetería me parece bien.

Diana entró al gimnasio preparada psicológicamente para aguantar una larga charla de Yoko sobre sus planes para el baile de primavera, sin embargo no pudo encontrar en el lugar más que a un grupo de chicos jugando baloncesto y algunos de los miembros del equipo de gimnasia, entre los cuales se encontraba Jenny, pero no había señales de que Yoko estuviese con ellos.

- ¿Qué tal Jenny? ¿De casualidad no has visto a Yoko por aquí?

- ¡Hola Diana!- Saludó su amiga.- ¿A Yoko dices? No la he visto hoy, mucho menos en el gimnasio.

- Que extraño, me pidió que viniera hasta aquí.

- ¡Oye Diana!- La voz de Josh resonó desde la otra entrada del gimnasio.

- ¿Josh?- Preguntó Diana extrañada, no esperaba verlo en el gimnasio.- ¿Qué haces aquí? ¿Dónde está Yoko?

- Está fuera, pero no te preocupes, todo está bien. Necesito hablar contigo un momento.- Dijo Josh acercándose al grupo en que Diana se encontraba.

- ¡Hola Josh!- Saludó coquetamente Jenny.

- Saludos chicas ¿Cómo van los preparativos para el baile?

- ¡Van genial! Con tu amiga Yoko en el equipo vamos mejor que nunca, jamás vi a alguien trabajar en esto con tanta pasión, además lo de las inscripciones para el concurso de canto va mejor de lo que esperábamos, mucha gente ha querido participar.- Comentó emocionada Jenny.

- Me parece fabuloso oír eso. Ahora si me disculpas, necesito pedirte a Diana prestada un segundo.- Dijo el chico con su confianzudo tono usual.

- ¡Claro Josh, es toda tuya!

- Gracias Jenny.- Dijo Josh guiñándole un ojo coquetamente. La chica no pudo evitar sonrojarse ante el gesto al punto que resultó evidente para Diana.

- Oye ¿Qué fue eso de guiñarle un ojo a Jenny? Pensé que no te gustaba.- Cuestionó Diana con una sonrisa pícara a Josh mientras atravesaban la salida del gimnasio.

- Mira Diana, si hay algo que he aprendido durante este último tiempo es que no hay mejor forma de distraer a una chica que agitándole las hormonas. Ahora vamos fuera, necesito hablar contigo.

Ambos chicos dejaron atrás la construcción principal para adentrarse en el área boscosa que rodeaba la academia, en donde Josh se aseguró de que nadie los hubiese seguido.

- ¿Qué sucede Josh? ¿A qué se debe todo esto de fingir que Yoko me había llamado al gimnasio?

- Necesito saber qué está pasando ¿Quién es el chico nuevo? Yoko nos habló de él ayer y todos coincidimos en que algo extraño debía estar sucediendo si otro chico nuevo aparecía de la nada a esta altura del semestre, o bueno… Brett y yo coincidimos en ello, Yoko aún estaba un poco impresionada tras verlo.

- Es Lawrence, el asistente del director de Libra.

- ¿Libra? ¿La gente que está detrás de la red de tráfico?

- Bueno, no exactamente ¿Te contaron Brett y Yoko que Libra descubrió a un espía supuestamente enviado por el Centro robándoles información?

- ¿Qué? No, nunca me contaron eso.- Diana rodó los ojos, no sabía si aquello era señal de que Brett y Yoko habían olvidado contarle a Josh sobre los nuevos avances del caso o si Josh había olvidado lo que sus compañeros le contaron al respecto, era difícil de saber.

- En ese caso deja que te actualice: Libra se comunicó con el Centro para contar que habían descubierto a un espía que decía haber sido enviado por nuestra agencia, así que M.O.M. pidió una reunión con el director de Libra y tuvimos que acompañarla.

- ¿Conocieron al director de Libra?- Preguntó Josh extrañado ante aquel detalle.

- Así es, y no sólo a él, también a su asistente Lawrence, a quien acabas de ver haciéndose pasar por un alumno de la academia.

- Sabía que había algo raro con ese chico ¿Por qué lo enviaron a Torrington?

- Para mantenernos vigilados, vernos con M.O.M. les hizo pensar que sería buena idea mantener nuestros movimientos bajo observación, así que lo verás a menudo con nosotros.

- ¿Y supongo que eso te alegra verdad?- Preguntó Josh mirando a Diana con una sonrisa maliciosa.

- ¿Por qué estaría feliz de tener a alguien siguiéndonos el rastro en Torrington?

- ¡Oh vamos Diana! Veo que apenas puedes resistir sonreír cuando dices su nombre, es evidente que te gusta.- Respondió sonriendo pícaramente frente al fallido intento de Diana por ocultar sus sentimientos hacia Lawrence.

- Bueno… no puedo negar que es increíblemente guapo.- Dijo Diana desviando avergonzada la mirada.

- ¡Lo sabía! Pero debes tener cuidado, incluso si la gente de Libra dice ser inocente nunca hay que confiarse.

Las palabras del chico la hicieron pensar inmediatamente en M.O.M., era increíble que ambos llegasen a la misma conclusión. Cada vez que recordaba la conexión entre Josh y la directora del Centro era imposible para Diana no sentirse culpable por haber entrado a los archivos del chico pese a todas las advertencias recibidas respecto a los efectos que sus acciones podrían tener en el futuro. No le quedaba más alternativa que asumir la situación e intentar actuar como si no supiera nada al respecto.

- Tranquilo, estás hablando conmigo, soy muy cuidadosa con lo que digo, aún si estoy hablando con un chico tan hermoso como Lawrence puedes estar seguro de que no filtraré nada de lo que el Centro nos ha dicho.

- Hay algo que no entiendo.- Comentó Josh tomando una actitud seria.- ¿Por qué M.O.M. los llevaría con ella a las instalaciones de Libra? Era obvio que si llegaba a sus oficinas llevando agentes consigo terminarían en la mira de esa gente ¿Por qué lo hizo?

- M.O.M. dijo que quería nuestra opinión respecto a la situación, por eso nos llevó con ella para que diéramos ideas sobre cómo lidiar con el asunto.

Josh se tomó un instante para reflexionar y luego dijo:

- O tal vez quería poner a Libra en una posición que los volviera fáciles de vigilar, M.O.M. dijo que Torrington está muy controlado. Tal vez no sólo los utilizó como consejeros, sino como un señuelo para atraer a Libra hasta un terreno donde ella tiene la ventaja.

Diana sintió un escalofrío recorrerla al pensar en la teoría de Josh. Viéndolo de ese modo tenía mucho sentido y además sonaba como la clase de plan que la directora tendría. Considerando que era su hijo del futuro quien lo sugería era muy probable que, en efecto, M.O.M. hubiese pensado algo como eso.

- Vaya… aquello tiene mucho sentido.- Respondió incómoda Diana

- No actúes tan asustada, entiendo que una estrategia como esa suena un tanto terrorífica y tal vez pueda hacerte sentir un poco usada, pero saber que M.O.M. tiene todo planeado también hace fácil confiar en su juicio.

Josh tenía razón, pese a las tendencias extremas que presentaba el carácter de la directora, saber que todas sus decisiones no eran casualidad provocaba cierta tranquilidad. Sin embargo lo que realmente llamaba su atención en ese momento era la forma en que Josh hablaba de ella, sus palabras daban a entender que la respetaba ¿Acaso su relación en el futuro era mejor de lo que imaginaba? Pero de ser así ¿Por qué actuaba tan indiferente ante la idea de no volver a verla? El chico no parecía particularmente afectado la primera vez que interactuó con M.O.M. en su oficina y nada en su actuar daba la idea de que sintiera aprecio por ella ¿Qué clase de relación afectiva mantenían en la que pese a la frialdad de trato entre ellos seguía existiendo cierto grado de admiración? Las preguntas de Diana no parecían más que aumentar mientras más pensaba en el asunto.

- Una cosa es importante.- Comentó Josh.- Debemos evitar a toda costa que ese sujeto descubra nuestro origen, aún si Libra es una víctima en todo esto no podemos permitir que sepan quiénes somos, o de lo contrario el futuro podría sufrir cambios terribles, debes prometerme que no dirás nada sobre nosotros.

- Tranquilo, no lo haré, no lo hice con Martin, mucho menos lo haré con Lawrence.

- ¿Estás segura?- Preguntó Josh volviendo a dedicarle una sonrisa traviesa.- Porque parecías muy encantada por ese chico bonito.

- Claro que puedes confiar en mí, no soy mi hermanastro.- Ambos rieron ante el comentario de Diana, el cual parecía haber calmado el ambiente.