Disclaimer: Los personajes de Martin Mystery y Team Galaxy son propiedad de Marathon Media, no de mi autoría.


Capítulo XXI
Sentimiento de culpa

Yoko caminaba de vuelta a su cuarto agotada tras terminar la jornada de clases, pese a que había logrado acostumbrarse al ritmo de la academia no podía negar que actuar como estudiante le parecía absurdo, una vez volvieran al futuro todos sus días asistiendo a clases en Torrington serían inútiles y no aportaría nada más allá de provocar alteraciones innecesarias. Sin embargo Brett había insistido en que debían asistir a clases si querían vivir en Torrington sin levantar sospechas y el trato con su compañero había sido actuar como alumnos a cambio de que les consiguiera un par de dormitorios haciendo uso de sus habilidades alterando bases de datos virtuales. Para Yoko y Josh el precio parecía alto, pero no podían negar que asistir a clases era más fácil que vivir ocultos en los bosques que rodeaban la academia.

Los pensamientos de la chica fueron interrumpidos al voltear la esquina del pasillo, encontrándose con Java, quien observaba atentamente el tablón de anuncios.

- ¿Qué tal Java? ¿Qué miras, está todo bien?

- Java mirar cartel.- Yoko observó el tablón de anuncios intentando ver a qué cartel se refería el cavernícola exactamente, llevándose la sorpresa de que se trataba de uno muy familiar para ella.

- ¿El del concurso de canto?

- A Java gusta cantar, pero Java no ser alumno.

Los ojos de Yoko se iluminaron al escuchar las palabras del cavernícola, que alguien como él a quien le costaba tanto comunicar sus sentimientos estuviese interesado en cantar frente a toda la academia la llenaba de emoción.

- ¡Pero Java querido, no necesitas ser alumno para participar! Cualquier persona de la academia puede inscribirse.

Bajando avergonzado la mirada ante el comentario de Yoko, el cavernícola dijo con tristeza:

- Java no saber cantar.

La respuesta del cavernícola despertó en Yoko sus impulsos pedagógicos, si había algo que disfrutaba tanto como cantar era enseñarle a otros a hacerlo.

- ¡Despreocúpate! Si he podido enseñarte a bailar puedo enseñarte también a cantar ¡Voy a transformarte en toda una estrella del karaoke! ¡Ya verás!- Exclamó Yoko emocionada, las ideas respecto al nuevo entrenamiento para Java pasaban por su mente una tras otra. Ya le había ayudado a mejorar sus habilidades en danza y teatro, estaba segura de que enseñarle a cantar no sería problema.

- Java no poder, Java tener pánico escénico.

Enternecida por la tímida actitud del cavernícola, Yoko exclamó:

- ¡Eso es sólo al comienzo! Ya verás que una vez estés cantando con todo tu corazón te sentirás en la cima, déjamelo a mí y yo me encargaré de volverte todo un rey de los escenarios.

- Java tener miedo.- Dijo nervioso el cavernícola.

Con una esperanzadora sonrisa, Yoko comentó emocionada:

- ¡No hay nada que temer! Sólo debes dejar que tu querida amiga Yoko se encargue, después de todo soy una experta en ayudar a las personas con pánico escénico.

Estaba decidida, ahora que sabía del deseo de su amigo lograría hacer que participara en el concurso de canto a como dé lugar. Java era un alma sensible, hambrienta de poder comunicar sus emociones y si había algo que sabía por experiencia era que la música permitía a las personas transmitir lo que sus corazones añoraban expresar. Era su deber ayudarlo para que todo Torrington lo escuchase.

Subiendo las escaleras, Martin se esforzaba por acelerar el paso, quería llegar a su habitación tan pronto como fuese posible para librarse de Lawrence al menos durante el resto del día. El chico se había pegado a él como una sanguijuela y ni siquiera lo dejaba en paz para ir al baño, estaba decidido a perseguirlo hasta el último rincón de la academia con tal de no perderle la pista. Martin sabía que M.O.M. planeaba aprovechar la instancia para que él y su equipo espiasen también al asistente del director de Libra, pero aquello era más fácil de ordenar que de hacer y tener que cargar con su decisión se había convertido en toda una molestia, por lo que no dejaba de pensar que si tanto le importaba a M.O.M. mantener a Lawrence vigilado debió ella misma hacerse cargo en vez de arruinar la privacidad de su mejor y más leal agente.

De pronto, la risa de Diana resonó tras Martin interrumpiendo sus pensamientos y empeorando las cosas con ello. Su hermana, por el contrario, parecía disfrutar demasiado todo esto de la vigilancia y tener a Lawrence persiguiéndolos le daba la excusa perfecta para coquetearle todo el día. Martin no podía evitar pensar en cuan agradable hubiera sido que el asistente del director fuese una mujer, imaginar a una chica linda siguiéndolo a todas partes parecía mucho más agradable, quizás hasta podría haberla invitado a dormir a su cuarto para que la vigilancia fuese total. Pero en vez tenía que soportar al desagradable remedo de príncipe seguirlo a todas partes mientras hipnotizaba a las chicas de la academia con sus rizos perfectos y su cara bonita.

- ¡Oh Lawrence, eres un encanto!- Exclamó Diana entre risas coquetas.- Nunca había oído de nadie aquí a quien le gustase la ópera aparte de mí, tal vez podríamos ir a ver una obra algún día.

- Por supuesto Diana, sería un placer.- La chica no pudo evitar sonrojarse al oír las palabras del joven.

Martin rodó los ojos en señal de desagrado sin ser visto por Diana ni Lawrence mientras se acercaba a la puerta de su dormitorio, pensando en que finalmente conseguiría quitarse de encima al desagradable espía de Libra.

- Bien, hogar dulce hogar, hora de volver a mis asuntos, a solas, sin espías.- Dijo Martin a modo de despedida.

- ¡Espera, no puedes hacer eso, tengo órdenes de mantenerte vigilado!- Comentó Lawrence con gesto serio.

Al oír las palabras del joven, Martin notó que pretendía seguirlo incluso al interior de su dormitorio, por lo que antes de que consiguiera poner un pie dentro lo detuvo en seco y exclamó molesto:

- ¡No! ¡Puedo soportar que me sigas por toda la academia, pero deja mi cuarto fuera de esto! Mi privacidad es sagrada.

- Pero tengo órdenes…- Lawrence fue incapaz de terminar su frase antes de que Martin le cerrara la puerta en la cara, dejándolo perplejo.

Frente a la escena que acababa de montar su hermanastro, Diana se acercó a Lawrence y dijo:

- Bueno, supongo que Martin necesita un tiempo para acostumbrarse, espero que mi compañía también sirve para tu misión.

- Por supuesto, muchas gracias Diana.

Diana dejó ver una amigable sonrisa, agradeciendo para sus adentros que Martin los hubiese dejado solos, cada oportunidad de compartir con Lawrence en privado era para ella una bendición de la que debía disfrutar, por lo que tan pronto como pudo aprovechó la instancia para invitarlo a beber algo a la máquina expendedora y luego, con la excusa de conversar en un lugar más cómodo y privado que el pasillo, ofreció al joven continuar la charla en su cuarto ¿Qué habrían pensado Martin y M.O.M. al respecto? De seguro no estarían de acuerdo con que lo dejase entrar a su habitación por segunda vez considerando que se trataba del asistente del director Wright. Pero pese a las comprensibles preocupaciones, Diana sabía que en su cuarto no había nada confidencial relacionado al Centro ni a su trabajo como agente, por lo que no veía peligro en invitarlo.

- Lamento incomodarlos de este modo.- Comentó Lawrence avergonzado, observando su botella de soda mientras permanecía sentado en la silla del escritorio de Diana.

Desde su lugar sobre la cama, la chica lo observaba sin soltar su lata de refresco. Oír a Lawrence hablar en ese tono afligido dejaba ver una sutil incomodidad la cual el joven luchaba por ocultar, verlo tomar esa actitud resultaba conmovedor al punto de hacerla querer abrazarlo.

- No te sientas mal por ello.- Dijo Diana.- sólo haces tu trabajo.

Volteándose hacia ella, Lawrence respondió:

- Lo sé, pero eso no quita que ser visto como un espía resulta muy desagradable, realmente quiero que todo este problema se resuelva pronto.

Diana lo observó sin saber qué decir, se rehusaba a reconocer que ahora con él en Torrington, pasando tanto tiempo junto a ella, ya no le interesaba que el problema de la red de tráfico se resolviera. Sabía que detener a los culpables implicaría no volver a ver a Lawrence otra vez, y si para tenerlo cerca era necesario que las cosas continuasen como estaban, por más que le avergonzara reconocerlo prefería que así fuera.

Sin embargo aquello no era algo que planease reconocer, por lo que prefirió cambiar de tema:

- Por cierto ¿Has recibido nuevas noticias sobre el caso? ¡Sólo los detalles que tengas permitido contar por supuesto, no estoy intentando sacarte información!- Exclamó Diana nerviosa al notar que sin querer había sonado como una espía.

- Nada aún.- Respondió Lawrence sin parecer desconfiado ante la pregunta.- el director Wright dio la orden de interrogar al personal para ver si podemos obtener algo de información adicional, pero aún no hemos conseguido resultados ¿Y qué hay del Centro? ¿Han podido descubrir algo?

- Nada que M.O.M. nos haya contado por lo menos.- Diana tomó una actitud reflexiva y luego de un corto silencio dijo.- Pienso que quien sea que esté detrás de todo esto debe ser lo suficientemente listo como para ocultarse de dos agencias tan poderosas.

Ante las palabras de Diana, Lawrence asintió:

- Coincido con ello, no es fácil escapar de dos agencias como el Centro y Libra, estas personas deben saber muy bien cómo opera todo para ser capaz de esquivarnos con tanta facilidad.

- Es comprensible considerando que lograron meter espías dentro de Libra...- De repente, las palabras que Lawrence había dicho resonaron en la mente de Diana, interrumpiendo sus pensamientos.- Ahora que lo pienso… ¿Cómo pudieron descubrir la existencia de ambas agencias en primer lugar? Si no supieran que existen, no podrían haber hecho nada de lo que están haciendo.

Lawrence reflexionó por un momento en torno a lo que Diana acababa de decir y respondió:

- Ciertamente es muy extraño, sin duda se trata de alguien que sabe mucho sobre nosotros, tanto como para incluso saber a quiénes ofrecerles el trabajo de espías, eso es algo increíble considerando lo leales que somos quienes trabajamos para Libra, la mayoría de nosotros jamás habríamos aceptado filtrar información sin importar cuánto dinero nos ofrecieran, va contra todos nuestros principios.

Una vez más, las palabras de Lawrence llamaron la atención de Diana, si la lealtad de la que el joven hablaba era real, Libra debería ser en teoría un lugar imposible de espiar mediante el soborno, y aunque dudaba que todo su personal tuviese el grado de compromiso moral que Lawrence o el director Wright presentaban, le costaba creer que el joven pudiese decir algo tan ingenuo como ello con tanta seguridad.

- Dime Lawrence ¿Qué tan seguro estás de que los miembros de Libra sean tan leales como tú?

- Completamente seguro.- Respondió el joven sin mostrar duda alguna en su voz.- Entrar a Libra es muy difícil y parte de los requisitos incluyen experimentar un alto grado de pasión por los derechos humanos y la paz, sólo personas verdaderamente dispuestas a entregar sus vidas por la humanidad son admitidas.

Aquello no tenía sentido para Diana, si Lawrence aseguraba con tan marcada convicción que gran parte de Libra poseía tal grado de lealtad ¿Cómo había logrado la gente tras la red de tráfico dar exactamente con uno de los pocos agentes que pondría su propio beneficio por sobre el bienestar de la agencia? El riesgo de seleccionar al agente equivocado era enorme en una organización cuyos empleados poseen un sentido tan fuerte de la lealtad, las posibilidades de terminar siendo delatados en el proceso por alguien fiel a Libra eran demasiado altas como para simplemente elegir un nombre al azar de entre una lista de empleados. Quienes estaban tras el espionaje sabían a quién estaban eligiendo, y si habían conseguido información como esa sólo podía significar una cosa…

- ¡Lo tengo! ¡Ya sé la respuesta!- Exclamó Diana emocionada.

- ¿A qué te refieres?- Preguntó Lawrence confundido mientras observaba a Diana levantarse de la cama de un salto para dirigirse hacia donde se encontraba su bolso.

- ¡Creo que ya sé cómo descubrir a quién está tras todo esto! Necesitamos informárselo al Centro y a Libra ahora mismo ¿Puedes llamar al director Wright?- Exclamó Diana mientras sacaba de su bolso el comunicador del Centro.

- S… si ¡Claro!- Respondió Lawrence, dirigiendo torpemente sus manos al bolsillo de su pantalón, alcanzando su comunicador sin poder comprender cómo había podido Diana llegar de un minuto a otro a una conclusión de la que parecía tan segura.

- ¿Qué sucede Diana?- Dijo M.O.M. desde el otro lado de la pantalla holográfica.

- ¿Lawrence? ¿Estás bien, sucedió algo?- Preguntó el director Myers tan pronto como el joven logró establecer comunicación.

- ¡M.O.M., director Wright, ya sé quién está detrás de todo esto!- Exclamó Diana.- Necesitamos que revisen las listas de ex empleados del Centro y de Libra, busquen coincidencias genéticas entre ellos ¡El responsable de todo esto es alguien que trabajó para ambas agencias!

La comunicación con ambos directores se cortó tan pronto como Diana terminó de pronunciar su frase, era la primera vez que experimentaba mala señal dentro de su dormitorio utilizando el comunicador del Centro.

Sin embargo no tuvieron mucho tiempo para intentar reponer la comunicación, pues antes de que pudieran contactar nuevamente con los directores de ambas agencias, una intensa ráfaga de viento golpeó contra la ventana del dormitorio de Diana, rompiendo los vidrios y botando a los dos agentes directo al suelo.

- ¿¡Qué fue eso!?- Preguntó Diana espantada a su compañero, quien levantó la cabeza pareciendo tan confundido como ella.

- ¡No lo sé!- Fue lo único que alcanzó a decir Lawrence antes que una fuerza invisible lo embistiese a gran velocidad para terminar por azotarlo violentamente contra la puerta del dormitorio.

- ¡Lawrence!- Gritó Diana logrando finalmente comprender lo que estaba sucediendo: Era la criatura invisible que la había perseguido tras la captura de Myers y contrario a lo que pensaban, todavía estaba oculta en la academia. Debía darse prisa y encontrar un modo de distraerla antes de que pudiese provocarle más daño a su compañero.- ¡Oye bestia asquerosa, si vas a meterte con alguien procura que sea tan horrible como tú!- Fue la única amenaza que se le ocurrió a Diana gritar en ese momento, consiguiendo atraer la atención de la criatura y haciéndola abalanzarse contra ella para embestirla con enorme fuerza.- ¡Dije alguien horrible bicho asqueroso! ¿Quién te crees que eres para considerarme dentro de esa categoría?

Aprisionada contra el suelo por el monstruo invisible, Diana intentaba resistirse al ataque sin lograr mayor resultado, necesitaba golpear a la criatura pero sus brazos permanecían fijos contra el suelo bajo la presión ejercida por su captor. Rápidamente comenzó a pensar en alguna forma de lastimar al monstruo, sabía que intentar herirlo sería inútil considerando que no podía ver su cuerpo pero no tenía alternativa, debía probar suerte si no quería terminar siendo comida de criatura y tenía que darse prisa. Diana miró a su alrededor, retorciéndose en un intento por mantener a la bestia alejada de sus zonas vitales tanto como fuese posible mientras buscaba algo con qué atacarla.

- ¡Toma esto!- Exclamó Lawrence, quien nuevamente en pie, había agarrado un enorme y pesado diccionario que se encontraba en un rincón del dormitorio, utilizándolo como arma para golpear con todas sus fuerzas a lo que supuso debía ser el lomo de la criatura. La consistencia viscosa del monstruo, similar a la de una bolsa llena de líquido y restos de carne putrefacta, dejó al joven invadido por una sensación de asco, la cual debió superar tan pronto como vio a Diana levantarse del piso.

- Eso estuvo cerca…- Dijo Diana nerviosa.- Rápido, tenemos que irnos de aquí antes de que esa cosa vuelva a atacarnos.

Antes de que consiguieran dar su primer paso rumbo al pasillo, Lawrence fue nuevamente embestido por la criatura, esta vez con una fuerza mucho mayor a la del primer ataque. Resultaba evidente que el monstruo no estaba feliz luego de haber sido golpeado y esta vez parecía decidido a deshacerse de su atacante.

- ¡Lawrence, no!- Gritó Diana al verlo ser azotado contra la pared una vez más, sin embargo fue incapaz de poder correr a su rescate, pues en cuestión de segundos un fuerte gruñido, similar al de un animal salvaje enfurecido, resonó por todo el cuarto lastimando los oídos de Diana y paralizándola al punto de hacerla caer al suelo con la cabeza entre sus bazos en un intento por evitar oír el horrible grito de la criatura.

Tan pronto como Diana pudo levantar la mirada se encontró con una horrible imagen: Lawrence había perdido el conocimiento y yacía tirado en el suelo bajo la pared contra la que acababa de ser golpeado. Enfurecida ante el horrible espectáculo frente a ella, observó a su alrededor buscando algo con lo que poder distraer de manera más eficiente al monstruo para así detenerlo.

- ¡Lastimaste a mi chico ideal, pagarás por ello!- Gritó Diana tan pronto como el chillido de la criatura cesó. Con admirable determinación, agarró una sábana para lanzársela encima a lo que supuso debía ser el monstruo en un intento por volver su cuerpo visible, acertando con sorprendente precisión.

Aquel movimiento logró cegar a la criatura por un instante, lo que le dio tiempo a Diana de arrastrar a Lawrence a través del pasillo para tratar de llevarlo a un lugar seguro. Necesitaban la ayuda de Martin, no había forma de que pudieran pelear sin él contra un monstruo como ese, especialmente estando su compañero aún inconsciente. Debía ir al cuarto de su hermanastro, pero si dejaba solo a Lawrence era probable que la criatura volviese a atacarlo. Tenía que hacer algo y rápido.

Recostado sobre su cama, Martin observaba con una sonrisa maliciosa el rollo fotográfico que sostenía entre sus dedos. Dentro de ese pequeño dispositivo estaba contenida el arma que haría a Lawrence el chico menos popular de la academia en cuestión de minutos. Había sido difícil seleccionar sus poses más comprometedoras, especialmente porque rara vez parecía tomar una actitud ridícula o vergonzosa, era como si estuviese diseñado para verse perfecto y angelical sin importar lo que hiciera, por lo que no había sido un trabajo fácil. Sin embargo estaba seguro de haberlo conseguido, y una vez expusiera su obra frente a toda la academia las chicas verían la peor faceta de ese desagradable sujeto de una vez por todas. Como gozaba imaginando las miradas de asco que recibiría Lawrence luego de que sus fotos fuesen expuestas, de seguro pasaría todo el día preguntándose cómo es que se había ganado la burla de todos en Torrington tan rápido. Martin estaba decidido, iba a enseñarle al tonto sujeto de Libra una lección: Nadie se mete con Martin Mystery y sale intacto de ello.

- Ya verás Lawrence, mañana iré al centro de Torrington y mandaré a revelar este rollo, muy pronto tu reinado sobre las chicas de la academia llegará a su fin ¡Y todo volverá a la normalidad! ¡Nadie se mete con mis chicas, nadie!- Exclamó Martin sin ser capaz de contener una dramática risa malvada.

De un segundo a otro, su maléfica carcajada fue interrumpida por una especie de aullido lejano proveniente desde el pasillo, el cual consiguió distraerlo en cuestión de segundos: aquello sin duda era extraño y sabía suficiente de monstruos como para reconocer que se trataba de algo paranormal. Considerando los eventos de los últimos días, era fácil imaginar que un sonido tan horrible como ese sólo podía significar problemas.

- ¡Oh no, Diana!- Exclamó Martin levantándose de un salto para salir corriendo rumbo al cuarto de su hermana sin pensarlo dos veces.

No tardó más que un par de minutos en llegar al dormitorio de Diana, sin embargo lo que vio al llegar ahí iba más allá de todo lo que esperaba: Frente a la puerta, apoyada contra la pared del pasillo, Diana yacía sentada en el piso observando con la vista perdida el interior de su cuarto, el cual estaba hecho un completo desastre: el piso estaba cubierto de papeles, trozos de vidrio y artículos varios los cuales eran difíciles de reconocer en la penumbra, todo daba a entender que dentro se había llevado a cabo una pelea, y considerando el estado de su hermana no parecía una teoría poco probable.

- ¿Qué es esto? ¿Qué sucedió?- Preguntó Martin mientras se agachaba para ayudar a Diana, quien respondió aún en pánico:

- ¡Uno de esos horribles monstruos invisibles se llevó a Lawrence! ¡Martin, tenemos que hacer algo!

M.O.M. llegó a la academia junto a Billy y un equipo del Centro para hacerse cargo de limpiar el desastre que la criatura había dejado y borrar unas cuantas memorias, debía asegurarse de que ningún alumno pudiese recordar los eventos de aquella noche. La situación se había salido de control y pese a que sus agentes estaban a salvo no podía evitar preocuparse por el joven asistente de Wright. En base a lo sucedido resultaba evidente para la directora que la red de tráfico no había dejado de espiarlos sólo por haber capturado a uno de sus monstruos, pensaba que la captura de la criatura que había atacado su apartamento sería escarmiento suficiente como para que dejaran en paz al Centro y sus agentes, pero podía ver que había subestimado sus planes.

- M.O.M. ¿Cómo vamos a recuperar a Lawrence? No tenemos idea de dónde se esconde nuestro sospechoso, pero estoy segura de que es él quien envió ese monstruo a atacarnos, es evidente que si lo hizo fue porque mi teoría es correcta.- Diana hablaba más rápido de lo usual y su nerviosismo era notorio, el secuestro de Lawrence parecía haberla afectado mucho más que el ataque de la criatura.

- ¿Tu teoría?- Preguntó Martin confundido.

- Diana y Lawrence nos llamaron para pedirnos que investigáramos las listas de ex agentes del Centro y Libra en busca de compatibilidad genética entre personas.- Comentó M.O.M.

- Así es.- Asintió Diana.- Pensamos que quien está detrás de todo esto debió haber trabajado en ambas agencias, por eso sabía perfectamente a qué agentes elegir al momento de buscar espías, habiendo trabajado con ellos era fácil saber quiénes se prestarían para su plan y quiénes no.

El comunicador del ultra reloj-u de M.O.M. comenzó a sonar. Era el director Wright, quien tan pronto como la directora aceptó su llamada dijo con voz afligida:

- ¿Qué fue lo que ocurrió M.O.M.? ¿Pudiste comprobar si nuestros agentes están a salvo?

Con gesto serio y decidida a dejar de lado los rodeos, la directora respondió:

- Malas noticias, Lawrence fue secuestrado.

El director Wright palideció al oír la respuesta de M.O.M., exclamando profundamente afectado:

- ¡Oh no, esto no puede estar pasando! ¡Jamás debí haberle permitido ir a vigilar la academia!

- Tranquilízate Wright.- Dijo M.O.M. manteniendo la calma.- Si queremos salvar a Lawrence tenemos que mantener la mente fría ¿Le enviaste la lista de tus ex agentes a Billy con sus respectivas muestras de ADN?

- Así es, lo hice tan pronto como me lo pediste.

- ¡Buenas noticias!- Exclamó Billy, quien apareció volando sobre su platillo volador desde el pasillo.- Aunque no tan buenas considerando las circunstancias… pero bueno, lo importante es que encontré alguien que calza exactamente con el criterio de búsqueda, dos sujetos cuya compatibilidad genética es de 99% y cuyo análisis fotográfico arroja que sin ninguna duda son la misma persona, se trata de John White y David Turner.

- ¿John White?- Preguntó M.O.M.- ¿Te refieres al científico que despedimos hace varios años por utilizar los recursos del Centro para realizar experimentos ilegales?

- Así es, él mismo.- Contestó Billy.

- David Turner…- Desde la pantalla del ultra reloj-u de M.O.M., el director Wright permaneció en actitud reflexiva por un instante.- Ahora que lo pienso, no hace muchos años que dejó de trabajar para nosotros, era un muy buen elemento, no sabíamos que había sido parte del Centro.

- Bien, es obvio que estaba intentando ocultarlo, no por nada se presentó ante ustedes con una identidad falsa.- Dijo Billy.

- Billy ¿Tienes alguna forma de encontrar a este sujeto?- Preguntó M.O.M.

- No realmente, no hay registros de sus datos actuales y considerando que ha utilizado diferentes identidades para trabajar en cada agencia es probable que ya no esté utilizando ninguno de estos nombres, aunque estoy seguro de que si utilizamos sistemas de reconocimiento de ADN en vez de nombres será mucho más fácil de encontrar.

- M.O.M., envíanos los resultados del análisis por favor.- Comentó Wright.- Permítenos buscar a este hombre en nuestras bases de datos. No permitiré que un demente secuestre a mi asistente y siga actuando como si nada, haremos que pague por todo lo que ha hecho.

- Puedes estar seguro de que Billy te los hará llegar, y no te preocupes Wright, encontraremos la forma de recuperar a Lawrence, ningún ex agente intentará vernos la cara de idiotas sin pagar el precio.- Respondió M.O.M. antes de cortar la llamada.

La directora levantó la vista de su reloj, encontrándose con que Diana permanecía quieta junto a ella, contemplando el suelo con tristeza.

- Todo esto es mi culpa.- Dijo Diana aún impactada por lo sucedido.- Si ese monstruo no nos hubiese visto descubriendo lo del ex agente, Lawrence estaría a salvo en su dormitorio en este momento ¿Cómo se supone que lo encontraremos ahora?

- Tranquila Diana, ve el lado amable, ahora sabemos a quién buscar y ya no hay que preocuparse de tener a un vigilante persiguiéndonos por toda la academia.- Respondió Martin, cuyo alivio ante la partida de Lawrence resultaba evidente, sin él rondando por Torrington ya no tendría ningún espía pegado a su espalda y todas las chicas de la academia volverían a actuar con normalidad.

- ¡Cómo puedes decir algo como eso Martin!- Exclamó Diana irritada ante la insensible actitud de su hermanastro.- ¡Lawrence fue secuestrado y a ti sólo te importa que ya no estará en Torrington recibiendo la atención de todas las chicas!

- ¿Crees que es sólo por las chicas? ¡Claro, como a ti te gustaba ese sujeto! Pues déjame decirte que tenerlo pegado a mí como un parásito era insoportable.

- ¡Cállense los dos!- Exclamó la directora.- Más que de Lawrence deberían preocuparse por ustedes mismos, es evidente que el líder de la red de tráfico está espiando Torrington haciendo uso de sus monstruos invisibles y eso significa que no están a salvo aquí.

- ¿Piensas que volverán a atacar?- Preguntó Diana nerviosa.

- Es una posibilidad.- Dijo M.O.M. con gesto severo.- Pero no hay forma de saberlo, es obvio que secuestraron a Lawrence como una advertencia al ver que estamos avanzando.

- ¿Pero qué podemos hacer? Dejar Torrington no es una opción, quién sabe cuándo terminará todo esto y no podemos arriesgarnos a perder clases.- Comentó Diana preocupada, ya había perdido suficiente tiempo con el caso, tener que incluso abandonar Torrington a causa de ello estaba fuera de sus planes.

- Concuerdo con M.O.M. en lo peligrosa de nuestra situación actual, si es necesario debemos dejar Torrington, nuestras vidas son más importantes que unas cuantas semanas de clases.- Dijo Martin con absoluta seriedad.

- No Martin, seguirán asistiendo a clases como de costumbre.- La respuesta de M.O.M. acabó de inmediato con la falsa actitud seria de Martin, la cual fue reemplazada por una infantil mueca de desagrado.- Sólo procuren mantenerse alertas y permanecer juntos, especialmente tú Diana ¿Tienes aún el botón de pánico, verdad?

Diana sintió como si su corazón se encogiese al recordar el botón de pánico, había olvidado por completo su existencia ¿Cómo pudo cometer un error tan grande como ese? De haberlo tenido consigo al momento del ataque podría haber solicitado ayuda a Martin y al Centro con tan sólo presionarlo, tal vez así el rapto de Lawrence hubiese podido ser evitado.

- Así es… está en mi bolso…

- Muy bien.- Dijo la directora.- en ese caso mantenlo cerca por si algo como esto vuelve a suceder.

Durante las clases de la mañana siguiente, Diana permaneció con la mirada fija en el pizarrón sin poner atención a las palabras del profesor. Apenas había logrado dormir después de ocurrido el ataque de la criatura y el secuestro de Lawrence era todo lo que ocupaba su mente. No podía evitar sentirse culpable al respecto, si hubiese recordado el botón de pánico podría haberlo utilizado para pedir ayuda y evitar su secuestro. Pero eso no era todo lo que pasaba por su mente, saber que la academia Torrington estaba en la mira y que el peligro de ser atacados parecía ocultarse en cada esquina hacía difícil pensar en algo que no fuese el caso, haciéndola repetir una y otra vez los recuerdos de lo sucedido la noche anterior en su cabeza:

- Tranquila Diana, no hay de qué preocuparse, dudo que vuelvan a atacar esta noche.- Dijo Martin sentado en el piso de su dormitorio, parecía muy tranquilo, especialmente comparado con su hermana.

- Eso dices porque no fue tu cuarto el que atacaron...- Respondió Diana, quien yacía acostada sobre la cama de Martin observando molesta el botón de pánico.

- ¡Vamos Diana! Hemos peleado con cientos de monstruos antes, te aseguro que conmigo a tu lado no hay nada que temer.- Exclamó Martin arrebatándole el botón de pánico juguetonamente a su hermana.- Así que por ahora sólo duérmete, si uno de esos bichos invisibles aparece yo me encargaré de agarrarlo a golpes.

No podía negar que lo dicho por Martin durante la noche era verdad, estaba segura de que habían luchado con monstruos mucho más poderosos antes, pero a pesar de ello no podía dejar de preocuparse después de lo vivido en su dormitorio.

Una voz familiar distrajo a Diana de sus pensamientos, haciéndola volver a la realidad.

- Vaya Diana, hoy no te ves bien ¿Pasaste la noche de largo hablando con Lawrence o qué?- Preguntó Josh una vez terminada la clase.

- Ojalá fuera eso…- Contestó Diana afligida.- Sucedió algo que necesitan saber.

Diana y Josh se dirigieron al cuarto de los chicos esperando toparse con Yoko en el camino sin lograr encontrarla. De todas formas aquello no era impedimento para iniciar la reunión, ya podrían sus compañeros contarle los detalles más tarde.

Tan pronto como Diana entró a la habitación, fue recibida con un alegre saludo por parte de Brett y Fluffy:

- ¡Qué tal Diana! ¿Traes algo nuevo para que investigue? He estado buscando todo lo posible en línea sobre Charles Bradley y James Graham desde la última vez que viniste pero no hay nada interesante, tampoco he tenido suerte con Genosplice, realmente una empresa es mucho más cuidadosa con su información que los particulares.- Comentó Brett.

- No exactamente…- Respondió Diana cabizbaja.- Vengo con malas noticias, una criatura atacó mi cuarto anoche y secuestró a Lawrence, el asistente del director de Libra.

Ambos chicos observaron a Diana asombrados ante la noticia.

- ¿El chico del que nos habló Yoko? ¿Pero cómo?- Preguntó Brett sorprendido.

- Más importante que eso ¿Qué hacía exactamente un muchacho como ese en su habitación, señorita Lombard?- Preguntó Josh con una sonrisa maliciosa.

- ¡Josh, esto es serio!- Exclamó Diana irritada.- Estábamos hablando sobre el caso y entonces un monstruo apareció por la ventana y nos atacó, era invisible como el que nos persiguió la semana pasada pero esta vez intentó lastimarnos, golpeó a Lawrence y se lo llevó.- Diana parecía nerviosa cada vez que mencionaba lo ocurrido, el recuerdo la hacía volver a visualizar el momento en que la criatura se llevó a Lawrence una y otra vez.

- ¿Cómo fue que ocurrió el ataque?- Preguntó Brett a Diana en un intento por evitar que ambos adolescentes acabasen desviando el tema.

- De casualidad descubrimos que quien estaba tras la red de tráfico había trabajado para ambas agencias, llamamos a M.O.M. y al director Wright para contarles y la criatura nos atacó mientras hablábamos con ellos. Pero eso no es todo, Billy comparó las bases de datos de ex agentes de ambas agencias y en efecto había alguien que cumplía con las características de quien buscábamos, el único problema es que no pudieron encontrar nada sobre su ubicación actual, pero están investigando por si encuentran alguna pista.

- Genial, tan cerca pero tan lejos.- Dijo Brett molesto.- Si ninguna de las agencias sabe dónde está y es tan hábil cambiando su identidad, encontrarlo será muy difícil sin pistas adicionales, pero me pregunto ¿Por qué se llevaría su monstruo al asistente del director de Libra?

- De seguro es para sacarle información o tal vez mantenerlo callado, sea lo que sea será mejor encontrarlo rápido, o quién sabe qué podrían hacerle.- Comentó Josh.

- Eso es precisamente lo que me preocupa…- Diana parecía sumamente afligida al decir aquella frase, el secuestro de Lawrence la había afectado profundamente.

- Tranquila, el Centro ya tiene los nombres falsos y el ADN de nuestro culpable, que lo atrapen es sólo cuestión de tiempo.- Dijo Josh con total seguridad.

- ¡Pero no podemos quedarnos aquí sin hacer nada cuando la vida de Lawrence corre peligro!- Exclamó Diana enojada.

- ¿Y qué pretendes hacer para rescatarlo? ¿Tienes alguna idea de dónde puede estar?

- Pues… no, no lo sé.- Respondió Diana a la pregunta de Josh con un deprimente todo de voz, reconocer que salvar a Lawrence estaba fuera de sus posibilidades resultaba frustrante.

- En ese caso no hay nada que puedas hacer, no siempre está a nuestro alcance solucionar un problema y cuando son otros quienes tienen las herramientas para hacerlo debemos dejar que ellos se encarguen.

Diana no podía creer lo que oía, la vida de Lawrence corría peligro y a pesar de ello Josh era capaz de decir algo como eso.

- ¿Esa es tu idea Josh? ¿Dejar a Lawrence por su cuenta?- Preguntó Diana cada vez más alterada.

- Tú tampoco tienes una idea mejor, querer salvarlo no significa poder hacerlo.

Aquello se sintió para Diana como la última gota que rebalsó el vaso:

- ¿Sabes algo? ¡Por primera vez creo que Martin tiene razón, no eres más que un irresponsable y un perezoso que sólo espera a que los demás hagan las cosas por ti!- Exclamó Diana molesta.

- Enójate todo lo que quieras Diana, pero eso no cambia las cosas.

La chica lanzó una mirada fulminante contra Josh antes de dejar la habitación cerrando la puerta de golpe. Oírlo hablar de esa forma era insoportable, especialmente cuando se daba esos aires de saber perfectamente cómo responder a cada cosa que le decían. No ponía en duda que aquella actitud de aparentar control frente a cualquier situación era herencia de M.O.M., sólo que en un chico tan irresponsable como él resultaba mucho más irritante que en la directora del Centro.

- Josh, lo que le dijiste no estuvo bien.- Comentó Brett preocupado luego de ver a Diana abandonar el cuarto tan alterada.

- Tranquilo, sólo está afectada porque ya no tiene a su novio, cuando se calme notará que tengo razón.

- No estoy de acuerdo contigo ¿Sabes? Creo que los chicos tienen razón, no somos más que unos irresponsables.- Dijo Brett con un deprimente tono de voz.

- ¿Irresponsables? Entonces dime ¿Qué ha sido toda la investigación que has hecho sobre los nombres que te dio Diana? ¿Un juego acaso? Mira, entiendo lo que sientes, pero sabes que tengo razón al decir que nuestros recursos son demasiado limitados, ni siquiera la información del Centro contenida en Fluffy nos ha servido de algo. Martin y Diana han logrado conseguir cosas que nosotros no logramos encontrar en lo que el Centro nos dio para investigar y eso es un hecho.

- Si, pero eso no quita que deberíamos encontrar el modo de hacer algo al respecto.

- Lo dice quien se la pasa investigando sin llegar a ningún resultado.- Contestó Josh con un sutil gesto severo.- Mira Brett, sé que esto te incomoda, pero acéptalo, no estamos en Galaxy High, no tenemos los recursos que tendríamos allá, no tenemos el Hornet, ni bases de datos, ni Defender, ¡Como gran cosa pudimos traer a Fluffy y ni siquiera puede dejar la habitación sin su disfraz de perro!- La ultramascota comenzó a emitir ruidos furiosos a modo de queja ante el comentario de su dueño.- Sé que no es tu culpa Fluff, haces lo que puedes.

- ¡Eso es, Fluffy!- Exclamó Brett con energías renovadas.- Podríamos usarlo para hackear las computadoras de Genosplice, tal vez así encontremos algo.

Josh observó incrédulo a Brett, no podía creer que pretendiera en serio algo como eso.

- Bien pensado, pero tendríamos que llevarlo hasta Genosplice y si mal no recuerdo esa farmacéutica está en Washington, ni pienses que iremos hasta allá dos chicos y una ultramascota arriba de una motocicleta, no hay forma de que no llamemos la atención haciendo algo como eso.

- Entonces debemos encontrar otra forma de hacerlo.- Contestó Brett con actitud severa.- Pero tiene que haber algo que podamos hacer y voy a descubrirlo de algún modo.

Martin entró a su habitación agotado tras pasar toda la tarde intentando conquistar chicas en los patios de la academia, ahora que Lawrence no estaba alrededor sus posibilidades de lograr conseguir una cita eran mayores, por lo que debía aprovechar la oportunidad para volver a sus andanzas amorosas. Lamentablemente para él la cacería no había dado buenos resultados aquella tarde y considerando cuan vacía estaba la academia a esa hora prefirió regresar a su cuarto para relajarse.

Sin embargo su plan de pasar la tarde jugando videojuegos no iba a durar mucho, ya que instalada en el Mini-Centro estaba Diana, concentrada leyendo documentos relacionados a John White, el ex agente del Centro tras de la red de tráfico.

- ¿Qué haces Diana? No creo que puedas ayudar mucho a M.O.M. con lo que encuentres en el Mini-Centro, después de todo te aseguro que ella también revisó la base de datos.

Las palabras de Martin se sintieron para Diana como una nueva burla, no podía creer que todos actuasen como si nada frente al secuestro de Lawrence sólo porque el chico les incomodaba ¿Acaso olvidaban que su vida corría peligro? Jamás se había sentido tan frustrada como en ese instante.

- ¿Por qué todos parecen tan tranquilos ante lo que está sucediendo? ¿Se olvidan que Lawrence es prisionero de este sujeto?

- Sí, pero M.O.M. dijo que ella y Wright se harían cargo de la investigación a partir de ahora, ya hiciste un gran trabajo descubriendo la identidad del sujeto tras todo esto, en vez deberías descansar un poco, especialmente después de lo de Lawrence.

Frente a la respuesta de su hermanastro, Diana respondió levantando molesta la voz:

- ¿¡Cómo pretendes que descanse cuando la vida de Lawrence corre peligro!? ¿¡Por qué lo odias tanto!? Es verdad que Libra lo envió para espiarnos y que era más popular que tú con las chicas ¿Pero crees que merece desaparecer sólo por eso? ¿¡Cómo puedes ser tan despiadado!? ¡Hay un límite para ser despreciable y tú lo has superado con creces!

Martin observó a Diana en silencio, decidido a darle todo el tiempo que necesitase para descargar su ira contra él. Sólo tras comprobar que su hermana había terminado con el furioso discurso que acababa de recitar volvió a tomar tranquilamente la palabra.

- No lo odio Diana.- Dijo Martin tomando asiento sobre la silla de su escritorio para luego deslizarse hasta encontrarse junto al Mini-Centro.- Es sólo que por ahora ya hicimos nuestra parte. Créeme que quiero resolver esto tanto como tú, pero necesitan ubicar primero dónde está exactamente este sujeto antes de que podamos capturarlo y sólo el Centro puede hacerlo. Tampoco me agrada esta sensación de que nos dejen de lado en la investigación, pero no puedo negar que estamos estancados mientras M.O.M. no encuentre el actual paradero de ese ex agente.

Diana bajó afligida la mirada, sabía que Lawrence no era precisamente la persona favorita de Martin, pero a pesar de ello no podía negar que su hermano tenía razón.

- Lo que dices tiene sentido, pero sabiendo que Lawrence está en peligro no puedo quedarme de brazos cruzados, no cuando fue mi culpa que esto sucediera...

- ¿Tu culpa? Diana, lo que sucedió sólo es culpa de quien envió ese monstruo a atacarlos anoche, tú sólo hacías tu trabajo como agente, eso es todo.

- Pero Lawrence estaba en mi cuarto... y yo olvidé activar el botón de pánico…- Respondió Diana con gesto afligido, parecía estar luchando por contener las lágrimas.

- ¿Y eso qué? Sólo fue un pequeño olvido, creer que todo fue tu culpa sólo demuestra que te das demasiada importancia ¡Oye, tal vez es eso! Apuesto a que tu problema es que crees ser más importante de lo que realmente eres.- Exclamó Martin en un irritante tono infantil que no hizo más que sacar de quicio a su hermana.

- ¿¡Qué dices Martin!? ¿¡Cómo puedes tratarme de esa forma!? Si no fuera por mí ni siquiera habríamos encontrado al espía para empezar ¡Por supuesto que soy importante!

- ¡Lo sabía!- Exclamó Martin juguetonamente.- ¿Ves a lo que me refiero? ¡Todo esto lo estás haciendo por ti, no por Lawrence! Pero déjame decirte que no eres ni tan importante ni tan indispensable como crees, así que ve, relájate un poco y usa este tiempo para algo más productivo que lloriquear por tu falso novio.

Diana estaba hecha furia ante las palabras de Martin, al punto de simplemente lanzarse a golpearlo. Sin embargo su brazo fue agarrado al vuelo por su hermanastro antes de que pudiese asestarle un golpe.

- Vaya ¿Así que quieres pelear? En ese caso vamos a pelear en serio.- Martin tomó una delgada caja de entre sus cosas y se la mostró a Diana.

- ¿Un juego de pelea?- Dijo Diana descolocada frente a la reacción de su hermanastro.

- ¡Y no cualquier juego de pelea! Es la última versión de Emperadores de los combates, apenas salió a la venta hace unos días y me llegó por correo el fin de semana pasado ¿Sabías que ya está agotado en todas las tiendas?- Exclamó Martin emocionado, parecía muy orgulloso ante su nueva adquisición.

- ¿Y qué tiene que ver tu tonto videojuego con todo esto?- Preguntó Diana molesta.

- Bueno, que tú quieres pelear y yo casualmente tengo un nuevo juego de pelea en el que de seguro puedo ganarte hasta con los ojos vendados.- Dijo Martin en un burlesco tono desafiante.

- ¿Perder contra ti? Martin, es un estúpido videojuego, no se requieren más de dos neuronas para comprender la mecánica de sus controles.

- Entonces supongo que no te importaría jugar contra mí, a menos que tengas miedo de perder.- Dijo Martin, cuya burlesca mirada no hacía más que empeorar la provocación.

Diana no podía creer que luego de todo lo que le había dicho, Martin fuese incapaz de otra cosa que no fuera hacer una proposición tan ridícula como jugar un videojuego. Ofendida ante la cada vez más irritante actitud de su hermanastro, se dirigió molesta hacia la salida, no tenía sentido seguir soportándolo.

- ¡De ninguna manera, no voy a perder mi tiempo con algo tan tonto e infantil como un videojuego cuando tengo un amigo al que rescatar!

- ¡Dices eso porque sabes que voy a ganar! Por eso huyes de la batalla ¡Porque es obvio que perderás!- La voz del chico parecía sonar más burlesca con cada frase que salía de su boca.

- ¡Claro que no Martin!

- ¿De verdad? ¡Entonces demuéstramelo!- Comentó Martin con un pícaro tono desafiante.

Diana lo observó desde la entrada del dormitorio sin dejar de sostener con fuerza la manilla de la puerta, pensando una y otra vez sobre si debería dejarse llevar por la provocación de su hermano o simplemente irse sin decir nada. Sin embargo su espíritu competitivo fue más fuerte, haciéndola cerrar la puerta de golpe para luego dedicarle al chico una mirada furiosa.

- Está bien Martin, te demostraré que puedo ganarte en cualquier tonto juego de pelea, y cuando te gane me dejarás en paz ¿Entendido?

- Por supuesto, es una promesa.- Respondió Martin en un tono pícaro que aunque guardaba cierta actitud desafiante no perdía su toque infantil.

Ambos hermanos comenzaron a jugar, cada uno decidido a ganarle al otro. Sin embargo no tomó mucho tiempo para que Diana perdiera la primera tanda de rounds dándole a Martin la victoria.

- ¡Gané! ¿Ves? ¡Tengo razón, no puedes ganarme!- Respondió Martin aún más burlesco que antes.

- ¡Esto sólo fue una mala racha inicial, ya verás que voy a ganar la próxima jugada!

Así fue como las victorias de Martin fueron acumulándose una tras otra, y con ellas los deseos de Diana por seguir jugando aumentaban, siempre con la esperanza de que tarde o temprano podría encontrar la forma de vencerlo. Estaba segura de que debía haber una técnica y tan pronto como lograse descubrirla podría acabar con la buena racha de su hermanastro.

- Bien, esta vez estoy segura de que voy a ganar, puedo sentirlo en mis dedos… ¿Qué? ¡No es posible, perdí otra vez!- Exclamó Diana sin poder creer lo que veía, de verdad sentía que tenía la victoria asegurada en esta ocasión.

- Bueno, así es la vida, a veces se pierde y a veces se gana, pero esta vez gané yo.- Dijo Martin con una sonrisa triunfal.- Ahora es hora de cerrar el ring, no creo que quieras pasar toda la noche jugando.

Diana levantó la vista de la pantalla para dar una mirada a su reloj, el cual marcaba las once de la noche, no podía creer lo rápido que habían pasado las horas jugando ese tonto juego de pelea junto a Martin.

- ¡No es posible, jamás pensé que sería tan tarde!- Exclamó Diana estupefacta.

- Así es con los videojuegos, el tiempo vuela. En fin, no sé si prefieres dormir aquí o en tu cuarto, aunque después de lo que pasó ayer entendería que quisieras quedarte, pero ni pienses que seguiremos jugando más videojuegos por ahora.

- Está bien Martin, considerando la hora es mejor que deje lo de ganarte para otro día. Por cierto, agradezco tu ofrecimiento, pero prefiero dormir en mi cuarto, no es la primera vez que nos enfrentamos a monstruos después de todo y si esa cosa decide regresar le daré una paliza que nunca olvidará.

- En ese caso será mejor que no se cruce en tu camino, especialmente después de tantas horas jugando juegos de pelea, apuesto a que no podría hacerte ni cosquillas.- Dijo Martin con una sonrisa.

- Así es, estoy lista para cualquier amenaza.

-Bueno, en ese caso buenas noches, suerte lidiando con esos monstruos.

Diana abandonó el dormitorio de Martin para volver al suyo sin dejar de pensar en el videojuego, aun habiendo acumulado tantas derrotas parecía sentirse más tranquila tras todas esas horas viendo figuras animadas golpeándose entre ellas, lo cual sin duda había ayudado a distraerla del secuestro de Lawrence. Tal vez ese tonto juego de Martin no era tan tonto después de todo.