Disclaimer: Los personajes de Martin Mystery y Team Galaxy son propiedad de Marathon Media, no de mi autoría.


Capítulo XXII
Víctima sospechosa

Habían pasado varios días desde el secuestro de Lawrence y pese a que las investigaciones del Centro aún no lograban dar con el paradero del ex agente, Diana intentaba no perder las esperanzas, aunque no podía negar que cada nuevo día sin información aumentaba sus temores respecto a la seguridad del joven.

- Bien, ya está, el CD se grabó correctamente.- Dijo Diana mientras retiraba de su computadora el disco para entregárselo a Josh.- Desbloqueé previamente los archivos, así que no habrá problemas para revisarlos.

- Gracias Diana, lamento haberte hecho perder tiempo con esto, pero ya sabes como es Brett, ha insistido tanto en revisar los archivos referentes al caso, se siente muy frustrado por no poder ayudar.

- No debería preocuparse tanto, nos ha ayudado mucho en el caso antes, además, sin ser capaz de acceder a la base de datos del Centro por supuesto que no podría hacer mucho.

- Lo sé, pero que él entienda es lo difícil.- Dijo Josh demostrándole a Diana con su gesto que la sensación de Brett le parecía absurda.-En fin, supongo que esto será suficiente para mantenerlo ocupado por un tiempo.

Pese a que Diana estaba de acuerdo con que Brett le había dado demasiada importancia al comentario crítico de Martin, no podía negar que entendía perfectamente sus sentimientos, no ser capaz de hacerse responsable por su propia misión y en vez dejarla en manos de alguien más era frustrante y Diana lo sabía por experiencia, verse atada de manos ante el secuestro de Lawrence la ponía en una situación similar a la del niño, por lo que si entregarle una copia de todos los archivos e informes del caso podía servirle para aliviar su malestar estaría encantada de hacerlo.

- Apuesto a que si, son muchos archivos.- Comentó Diana.- además, si llega a necesitar algo extra no dudes en pedírmelo.

- Probablemente lo haga, casi no tenemos información útil con nosotros así que dependemos mucho de los archivos que el Centro posee en esta época. De hecho había pensado en darle a Brett una copia de la lista de solicitudes que me diste cuando estuvimos investigando lo del espía, pero no pude encontrar el aparato que usé esa vez ¿De casualidad no lo habrás visto por aquí? Se ve como una tarjeta.

Diana sintió que su cuerpo se erizaba al oír la pregunta de Josh, para su desgracia sabía perfectamente a qué tarjeta se refería y no estaba orgullosa de ello.

- Para nada, no la he visto.- Respondió Diana esforzándose por evitar sonar sospechosa. No podía decirle a Josh la verdad, si descubría que ella tenía la tarjeta podría empezar a preguntarse si habría sido capaz de activarla, y si se daba cuenta de que no sólo había logrado hacerlo, sino que además consiguió revisar su contenido estaría muy molesto y preocupado por las consecuencias de ello.

- Bueno, debe estar olvidada en alguna parte, no es la primera vez que la pierdo.- Dijo Josh con sorprendente tranquilidad para tratarse de un objeto del futuro que había extraviado.- En fin ¿Cómo han ido las cosas con lo del ex agente?

- No muy bien, aún no consiguen encontrarlo, ni a él ni a Lawrence.- El semblante de Diana tomó un gesto deprimente, resultando evidente que todavía estaba afectada por el secuestro.

- Lamento oír eso, sé que estás preocupada por ese chico.

- Así es.- Dijo Diana bajando la mirada.- Pero intento ser positiva y pensar que el Centro va a encontrarlos pronto, así que trato de concentrarme en mis quehaceres diarios en vez de pensar demasiado en el caso.

- Es una buena actitud frente a las circunstancias ¿Y qué hay del baile de primavera?- Preguntó Josh.

- Todo va bien, aunque es un poco agotador lidiar con la energía de Yoko, pero gracias a ella todos hemos trabajado el doble de lo usual, ha estado dedicándose de lleno a dar ideas y diseñar el decorado para el gimnasio.

- Tal vez deberías decirle que baje un poco su ritmo, no todos son tan intensos como ella.- Las palabras de Josh dejaban en claro que conocía perfectamente el estilo de su amiga a la hora de llevar a cabo un proyecto, y no se equivocaba, pese a que el comité se había acostumbrado a la energía de Yoko, era innegable que muchas veces los saturaba.

- Oh no, está bien.-Comentó Diana.- después de todo sólo falta una semana para el baile, nos vendrá bien una dosis de presión para hacer el último esfuerzo. Y hablando del baile, debo ir al salón de teatro, hoy son las audiciones para el concurso de canto y tenemos que elegir a los participantes ¿Quieres venir?

- Claro, será divertido, además hay alguien a quien debo apoyar en su audición.

Diana no pudo evitar preguntarse mientras caminaba junto a Josh hacia el salón de teatro a quién se refería el chico exactamente, hasta lo que sabía no tenía más amigos en la academia aparte de ella y sus compañeros de equipo, por lo que no podía imaginar a quién pretendía animar.

Entraron al sorpresivamente concurrido salón de teatro, en el que un montón de alumnos invadían el lugar esperando su turno para presentarse sobre el escenario. Era increíble ver lo emocionados que parecían al respecto, sin duda Yoko había dado en el blanco con su idea del concurso de canto y considerando lo popular que había resultado era probable que se repitiera en años futuros, lo que pese a ir contra el plan de Josh y su equipo era ya un hecho que no podían eliminar. No quedaba más que ver la situación con ojos positivos y, tal como Yoko había dicho, esperar que todos los cambios fueran para mejor.

- ¡Diana, al fin llegas! ¿Por qué tardaste tanto? Las chicas del comité no han dejado de preguntarme por ti.- Exclamó Martin dedicándole a su hermanastra una infantil mirada cuestionadora. A su lado Java observaba la situación con un neutral gesto serio sin emitir palabra.

- ¿Martin? ¿Qué haces aquí?- Preguntó Diana.

- ¡Vine a concursar por supuesto! Te dije que no podía privar a las chicas en Torrington de escuchar mi hermosa voz.- Contestó Martin con un enérgico tono pretencioso acompañando su confiada sonrisa.

Aquello no sorprendió a Diana, Martin amaba participar en cada concurso de la academia, por supuesto que uno de canto no sería la excepción. Lo que seguía sin entender era a quién pretendía Josh apoyar en las audiciones ¿A Martin tal vez? Aquello le sonó absurdo considerando lo mucho que su hermanastro lo detestaba.

- ¿Y tú qué haces aquí, Java? ¿Viniste acompañando a Martin?- Dijo Diana dirigiéndose al cavernícola.

- No, Java venir a cantar.

Diana miró sorprendida al cavernícola, no esperaba que dijese algo como eso, por lo que no pudo contenerse de expresar sus pensamientos al respecto:

- ¿Cantar?- Java asintió con la cabeza a la pregunta de Diana.- Pero Java, tú no cantas…

- Claro que canta ¿Tiene voz no?- Comentó Josh.- Yoko ha estado entrenando a Java todas las tardes desde que lo escuchó decir que quería participar y han trabajado muy duro en sus prácticas.

- Espera ¿Lo has oído cantar?- Preguntó Martin, parecía sumamente sorprendido ante la noticia.

- Por supuesto, hasta lo he acompañado en sus entrenamientos con Yoko, después de todo no tenía nada mejor que hacer y ver sus avances ha sido divertido.- Comentó Josh.

- ¿Entonces a quien venías a apoyar era a Java?- Preguntó Diana con extrañeza.

Resultaba evidente que Josh no compartía la sorpresa de ambos hermanastros ante la decisión de Java, terminando por confirmarlo al responderle a Diana con otra pregunta:

- Así es ¿A quién más podía ser?

- ¡Diana, que bueno que llegas!- Exclamó Yoko, quien apareció corriendo a saludarla.- Te estábamos esperando, Jenny y las demás están listas para iniciar las audiciones.

Diana no tuvo tiempo de responder, antes de poder decirle adiós a los tres chicos ya había sido arrastrada por Yoko al sector tras bambalinas en donde se encontraba el comité organizador, parecían muy serios en su labor y llevaban cada uno un papel con la lista de participantes y su respectivo orden de presentación. Diana se asomó por entre las cortinas y dio una mirada a la mesa de los jueces, encontrándose con la sorpresa de que el jurado era mucho más serio de lo que esperaba.

En medio del bullicio causado por los alumnos esperando su turno, Jenny apareció sobre el escenario y habló frente al micrófono.

- ¡Silencio chicos! Vamos a empezar con las audiciones para nuestro concurso de canto, las que determinarán a los seleccionados para presentarse el día del baile de primavera y ¡Concursar por el premio al mejor cantante de la Academia Torrington!- Todos los estudiantes en el público aplaudieron lanzando gritos de emoción, parecían desesperados por comenzar de una vez por todas con las audiciones.- Esta tarde nos acompaña nuestro jurado, el cual está compuesto por nuestro estimado director Pebbleton, nuestra profesora de música: la señora Taylor, el dueño de la tienda de música: Señor Stevens, el pianista estrella de la academia: Jeremy Simons y en representación de nuestro comité la reina de la escena del karaoke mundial: Yoko.

- ¡¿Yoko?!- Exclamó Josh sorprendido desde su lugar en el público, estaba seguro de que a Brett no le gustaría en lo absoluto enterarse de lo que estaba sucediendo.

- ¿Te sorprende? Era obvio que estaría en el jurado, ni siquiera se me pasó por la mente dudarlo.- Respondió Martin con tono altanero.

Josh no hizo más que guardar silencio, sólo le quedaba esperar que aquella irresponsable acción de su compañera no provocara cambios demasiado grandes en el futuro, aunque considerando las circunstancias parecía difícil.

- ¡Buena suerte a todos y que las audiciones comiencen!

Los alumnos comenzaron a pasar uno tras otro por el escenario, siendo llamados por los miembros del comité y conducidos tras bambalinas para luego ocupar su lugar en el escenario frente al jurado. Pese a ser un concurso de canto aficionado era sorprendente el alto nivel de algunos estudiantes, haciendo que quienes no sabían de técnicas vocales ni entonación resultaran especialmente evidentes. Tras ver a los participantes Diana coincidió con el resto del comité en que habían hecho bien al realizar audiciones para elegir a los concursantes definitivos que participarían el día del baile de primavera, pese a que ella se había opuesto al principio dado que un proceso de audiciones previo implicaría más trabajo, no podía negar que habían recibido más inscripciones de las que esperaban, a tal punto que incluirlos a todos habría abarcado la noche entera sin dejar tiempo para el baile, por lo que una selección era sin duda la forma más democrática de determinar quiénes quedarían al final.

- Martin Mystery y Java el Cavernícola, por favor vengan conmigo.- Dijo Diana intentando aparentar seriedad profesional.

- ¡Vamos Java, nuestro público nos espera!- Exclamó Martin, quien se levantó enérgicamente de su silla seguido por Java.

Diana apareció en el escenario, era su turno de presentar a los nuevos participantes.

- A continuación Martin Mystery, con la canción…- Diana titubeó al descubrir de qué tema se trataba, teniendo que contener las ganas de golpear a su hermanastro ¿Cómo había sido capaz de elegir una canción de tan mal gusto? Sólo esperaba que no terminase haciendo enfadar al jurado con ello.-… Badass Gigolo.- Dijo abandonando el escenario avergonzada mientras imaginaba la escena que estaba a punto de presenciar.

Pese a la vergüenza de Diana frente a la desagradable selección de Martin no podía negar que aquello era esperable, de seguro pensaba que con una canción como esa podría, como él decía: "conquistar los corazones de las chicas en la academia", lo que por muy ridículo que pudiera sonar para una persona normal parecía ser perfectamente lógico en el mundo de su hermanastro.

- Y bien ¿Qué tal estuvo mi performance?- Preguntó Martin a Diana una vez fuera del escenario.

- Martin, después de ver esto puedo oficialmente decir que tu humor no sólo es inmaduro, sino de muy mal gusto.

- ¿Mal gusto? ¿Llamas a eso mal gusto? Se llama ser sensual Diana, algo que jamás comprenderías.- Dijo Martin con una infantil actitud altanera.

Las palabras de la siguiente presentadora interrumpieron la conversación de ambos hermanos.

- Ahora se presentará en nuestro escenario Java el Cavernícola con la canción Mi lugar en el mundo.

Java subió nervioso al escenario en medio de los aplausos de sus amigos, quienes lo alentaban desde el público y tras bambalinas. Con manos temblorosas tomó el micrófono y comenzó a cantar una dulce canción cuya sencilla melodía parecía tener cierta inocencia y tristeza a la vez, despertando en el público una sensación muy nostálgica. Pese a la voz tosca del cavernícola había algo en su forma de cantar que resultaba encantador y hasta melancólico, como si se tratase de un sonido que trasladara a sus oyentes a otro tiempo, uno en donde se sentían más bienvenidos que en este.

- ¡Java!- Exclamaron Martin y Diana al borde del llanto al ver al cavernícola bajar del escenario.

- ¡Eso fue muy dulce, no sabíamos que podías cantar de ese modo!- Comentó Diana siendo seguida por Martin, quien apenas parecía ser capaz de hablar entre tanto llanto.

- Ni que pudieras conmovernos a este grado, no entiendo por qué, pero no puedo dejar de llorar.

- Ven, se los dije, Yoko puede ser un asco cantando, pero es buena enseñando a cantar.- Dijo Josh, quien apareció tras bastidores una vez terminada la presentación de Java.

La alarma del reloj-u comenzó a sonar para sorpresa de todos, en especial para Diana, un llamado del Centro era lo que venía esperando desde hace días, y aunque recibirlo en plena audición implicaba interrumpir sus labores como encargada de la organización del evento, prefería sacrificar presentar a un par de participantes que perderse posibles nuevas noticias sobre Lawrence.

- ¡El deber llama!- Exclamó Martin.

- Espero que sean buenas noticias...- Dijo Diana, intentando mantener bajo control sus esperanzas.

- Lo mismo digo, suerte con todo. Yo por mi parte me quedaré a ver el resto de las audiciones, si alguien pregunta por ustedes inventaré alguna excusa.- Dijo Josh a modo de despedida.

Los tres agentes abandonaron la zona cercana al escenario para buscar el portal del Centro haciendo uso del reloj-u.

- ¡Lo encontré!- Exclamó Martin, señalando un fondo de utilería cubierto por una gran tela, la cual al ser retirada reveló ante ellos la ubicación de la nueva entrada.- ¡Vamos!

Entraron rápidamente al portal, abandonando el salón de teatro y apareciendo en la cinta transportadora del sistema de seguridad del Centro.

Martin Mystery, autorizado
Diana Lombard, autorizada
Java el Cavernícola, autorizado

Los tres agentes llegaron a las oficinas del Centro, en donde fueron recibidos por Billy, quien apareció volando sobre su pequeño platillo volador para saludarlos.

- ¿Qué tal chicos? Escuché por ahí que hoy fueron sus audiciones para el concurso de canto ¿Qué tal les fue?

- ¡Maravillosamente querido Billy!- Comentó Martin confiado.- El público estaba encantado con nuestra actuación.

- ¿Maravillado? Yo más bien diría asqueado con el número de Martin.- Dijo Diana cruzándose de brazos disgustada.

- Tonterías, sólo fue demasiado seductor para alguien tan mojigata como mi hermana.

- Java cantar también.

- ¡Así es, y fue increíble! Nunca pensamos que nuestro cavernícola pudiera ser un diamante en bruto de la canción.- Exclamó Martin emocionado.

- ¡Me alegro por ti Java!- Comentó Billy con una sonrisa.

- Gracias, a Java gusta cantar.

El grupo tomó el ascensor y llegó hasta la oficina de M.O.M., en donde la directora los esperaba con su escritorio vacío para lástima de Martin.

- Buenas tardes agentes, probablemente piensan que los he llamado para darles buenas noticias, pero mentiría si les dijera que es así.

- ¿Qué quieres decir con eso M.O.M.? ¿Acaso no encontraste una nueva pista sobre el paradero de Lawrence? Dijiste que nos llamarías sólo de haber nueva información respecto al caso- Dijo Diana nerviosa.

- Precisamente por eso los he llamado, no puedo decir que sea exactamente información nueva, pero estoy segura de que está relacionada al caso.

- Explícanos de qué se trata M.O.M.- Comentó Martin.

- Hemos recibido un nuevo reporte de desaparición, se trata de Douglas Hales, dueño de un laboratorio farmacéutico ubicado en Nueva York, desapareció de su apartamento sin dejar rastro.

- ¿El dueño de una farmacéutica desapareció? ¿Acaso fue un secuestro?- Preguntó Diana sorprendida, que el desaparecido fuese dueño de una farmacéutica no podía ser casual.

M.O.M. respondió a la pregunta de Diana con su severidad usual:

- Es muy probable, especialmente considerando que su farmacéutica es una de las mencionadas en el listado que obtuvimos de la computadora de Marianne.

Ambos chicos quedaron sorprendidos ante la revelación, si una de las farmacéuticas relacionadas con la red de tráfico había sufrido el secuestro de su dueño, la probabilidad de que la desaparición estuviese conectada al caso del ex agente era alta.

- Si estaban en la lista de Marianne significa que realizaban investigaciones ilegales para la red de tráfico ¿Sabes algo respecto a ello?- Preguntó Martin.

- Así es.- Respondió M.O.M.- envié agentes a investigar el lugar cuando encontramos la lista en la computadora de Marianne y descubrimos que estaban llevando a cabo experimentos ilegales relacionados a ingeniería genética muy similares a los de Genosplice, y al igual que con ellos declararon que se trataba de un proyecto perteneciente a la farmacéutica y que nadie más estaba relacionado.

- E insisten en ocultar la información de quien está costeando todo esto, el patrón es evidente.- Mencionó Diana.

- Así es, por eso los he llamado. Necesito que vayan a Nueva York e investiguen el caso, Billy abrirá un portal para ustedes, quiero que vayan al apartamento de la víctima y revisen hasta el último rincón.

- ¡Entendido M.O.M.! Nos haremos cargo.- Exclamó Martin.

Tras pasar por el portal, los tres agentes llegaron al edificio donde vivía la víctima: Una hermosa construcción antigua con vista a Central Park y una encantadora entrada con puertas de bronce y cristal similar a la de un lujoso hotel, resultaba evidente que sólo personas verdaderamente ricas podrían darse el lujo de costear vivir en un lugar como ese.

- Buenas tardes, venimos del Centro, estamos aquí para investigar la desaparición del señor Douglas Hales.- Dijo Diana al imponente recepcionista del edificio mientras mostraba su credencial de agente.

- ¿El señor Hales? Por supuesto, por favor pasen, los llevaré a su apartamento para abrirles la puerta.- Comentó el guardia, quien le hizo un gesto a uno de los conserjes para que vigilara la entrada mientras conducía a los tres agentes al ascensor.- Todos estamos impactados con su desaparición, este tipo de cosas no suelen ocurrir aquí, es un sector muy seguro.

- ¿Quién denunció la desaparición?- Preguntó Diana.

- Su secretaria, el señor Hales tenía agendada una reunión ayer en la mañana y no se presentó, intentó contactarlo por teléfono pero tampoco respondió, así que vino a su departamento para saber si estaba bien, después de todo el señor Hales está en una edad complicada y es fácil pensar que pudo haber sufrido un accidente. Sin embargo, al llegar descubrió que el lugar estaba hecho un desastre y que habían roto el ventanal, pensamos que tal vez fue secuestrado, aunque no entendemos cómo lograron subir sin que nadie pudiera verlos, hemos revisado las cámaras de seguridad pero no hay nada extraño en ellas. Bien, ya llegamos.- Dijo el guardia al sentir que el ascensor se detenía en su destino.

Los tres agentes entraron al departamento encontrándose con un espectáculo deprimente: los bellos muebles de diseñador estaban repartidos por doquier y lo que era originalmente un lujoso espacio exquisitamente decorado había sido reducido a una pila de objetos azotados contra las paredes frente a un ventanal destruido, que pese a su estado seguía dejando ver una preciosa vista de Central Park.

- Bien, les dejo las llaves, no olviden devolvérmelas a la salida.- Dijo el guardia antes de dejarlos a solas en el lugar.

- ¡Miren nada más que apartamento!- Exclamó Martin impresionado.- Este sujeto debe ser millonario para poder costear un lugar como este.

- Por supuesto que tiene dinero Martin, es el dueño de una farmacéutica importante ¿Qué esperabas?- Comentó Diana irritada ante lo poco profesional del comentario de su hermanastro.-Ahora vamos a inspeccionar el lugar y ver si encontramos alguna pista.

El grupo comenzó a revisar cada rincón del apartamento, partiendo por la cerradura, la cual a simple vista podían notar que no había sido forzada.

- La cerradura está en orden, el guardia dijo que nadie sospechoso pasó por la entrada principal y los restos de vidrio del ventanal destruido dan hacia el interior del apartamento. Es obvio que usaron la ventana para entrar y llevarse a Hales.- Comentó Martin.

- Tiene sentido.- Dijo Diana.- Si esta cosa se parece a la criatura que se llevó a Lawrence debió entrar volando al departamento.

Martin siguió inspeccionando el lugar sin encontrar nada extraño a simple vista, sin embargo Diana prefirió concentrarse en los detalles y comenzó a revisar los cajones en busca de algún documento que pudiera dar luz a la situación.

- Esto no tiene sentido, no hay ningún rastro de baba visible ni nada que indique qué o quiénes se llevaron a Hales, a menos que… ¡Ya sé!

Reloj-u activado: Selección lentes alfa

Con la ayuda de los lentes alfa, Martin comenzó a revisar el lugar, encontrando esta vez algo mucho más interesante.

- ¡Marcas de rasguños! ¡Lo sabía!- Exclamó Martin al notar una serie de raspados en algunas partes de la habitación imperceptibles a simple vista.- Y no sólo eso, mira estos trozos de vidrio en el suelo, están llenos de restos de tejido, la criatura debió lastimarse al romper el ventanal. Vamos a ver qué nos dice el bioescáner sobre esto.

Reloj-u activado: Selección bioescáner

Martin escaneó los restos de vidrio haciendo uso del área frontal del bioescáner, recibiendo una respuesta en cuestión de segundos.

Analizando datos… Tipo de muestra: Tejido queratinoso de reptil desconocido.

- Un reptil de origen desconocido, suena parecido a lo que te atacó el otro día, Diana.

- ¡Martin, mira esto!- Exclamó Diana tras revisar una carpeta, la cual se encontraba guardada en un cajón.- Son copias de documentos del Centro, y también hay unos recibos.

- ¿Recibos?

- Son comprobantes de depósitos.- Mencionó Diana.- Aunque parecen ser una fotocopia, dice que su beneficiaria es la farmacéutica Novalife y fueron emitidos por un tal Frank Henderson.

- ¿Frank Henderson? Ese nombre es nuevo, le pediré a Billy que averigüe más acerca de él.

- Martin ¿Crees que él sea…?- Preguntó Diana afligida.

- ¿El ex agente detrás de todo esto? No voy a negar que suena probable, después de todo, unos recibos guardados junto a documentos ultra-secretos del Centro no son lo que yo llamaría una prueba de inocencia. En fin, volvamos al Centro, creo que ya hemos barrido este lugar.

Los tres agentes regresaron a la oficina de M.O.M., en donde tras contarle a la directora los descubrimientos que habían hecho aquella tarde vieron llegar a Billy, quien tan veloz como siempre volvía con los resultados de la solicitud de Martin.

- ¡Que tal chicos!- Exclamó Billy mientras entraba volando a la oficina de la directora.- Tengo los resultados del nombre que me enviaron, aunque no puedo decir que aporten gran cosa: Es un químico farmacéutico jubilado que vive en Florida, y contrario a lo que indican sus depósitos no parece la clase de persona que pueda permitirse gastos tan grandes, su situación económica es buena, pero no como para pagarle sumas tan grandes a una farmacéutica.

- ¿Pudiste comparar su ADN con el de nuestro sospechoso?- Preguntó Diana.

- Me temo que no es posible.- Comentó Billy.- no contamos con muestras de ADN suyas, aunque podrían ir a inspeccionar su residencia actual y conseguir una, nuestra base de datos tiene registro de su dirección.

- ¡Muy bien, en ese caso vamos a darle una visita a nuestro sospechoso!

- No tan rápido, Martin.- Dijo M.O.M. frenando en seco la enérgica reacción de su agente.- Algo me dice que hacer eso no será más que una pérdida de tiempo, sin embargo hay otro lugar al que preferiría enviarlos a inspeccionar.

Martin observó desde el asiento del conductor la elegante mansión de Charles Bradley sin entender qué pretendía M.O.M. al enviarlos a la residencia del dueño de Genosplice en vez de a la dirección de su nuevo sospechoso, la excusa de que probablemente no encontrarían nada ahí no le parecía lo suficientemente convincente como para hacerle caso, pero siendo M.O.M. su jefa y por ende quien tomaba las decisiones no le quedaba más alternativa que seguir sus órdenes.

Las palabras de M.O.M. resonaron en la cabeza del joven agente:

- No pongas esa cara Martin, enviaré un equipo a revisar la residencia del nuevo sospechoso hoy de todas formas, pero prefiero que mis agentes estrella vayan a hacerse cargo de cosas más importantes que esa.

Pensar en M.O.M. llamándolos sus agentes estrella lo hizo sonreír de forma inconsciente, no era usual recibir elogios por parte de la directora, así que cuando llegaba a oírla decir algo como eso no podía negar que hasta la peor de las circunstancias parecía mejorar.

Los tres agentes se bajaron de la camioneta preparados para entrar a la mansión.

- Martin ¿De verdad estás de acuerdo con M.O.M. en esto? No tenemos ninguna prueba de que las cosas vayan a ocurrir como ella dijo.- Mencionó Diana preocupada.

- Tranquila, sólo confiemos en su juicio, no voy a negar que también me parece absurdo, pero ella sabe lo que hace. Además, dijo que había enviado agentes a proteger a cada uno de los dueños de las farmacéuticas mencionadas en la computadora de la profesora de cocina en caso de que haya otro intento de secuestro esta noche, así que no somos los únicos en esto.

Martin se acercó a la entrada de la mansión seguido de cerca por sus compañeros y tocó el timbre, escuchando una gastada voz femenina del otro lado:

- Si ¿Diga?

- Buenas noches señora, soy el agente Martin Mystery, venimos del Centro, estamos…

- Lo siento joven, el señor Bradley me dijo que no recibiera a nadie, especialmente agentes del Centro.

- Creo que no está entendiendo señora, no es decisión del señor Bradley si abrir o no la puerta, venimos con una orden judicial.- Contestó Martin con tono severo.

- Eso suena serio, deje que le pregunte al señor Bradley al respecto.- Dijo la anciana mujer desde el otro lado del comunicador.

Pasaron más de cinco minutos sin que recibieran respuesta de la anciana ama de llaves, dándoles a entender que realmente no había planes de recibirlos. Ante ello Martin volvió a presionar el timbre, esta vez sin obtener respuesta.

- ¡Esto es ridículo, no quieren cooperar!- Exclamó Martin molesto.

- Tranquilo, déjamelo a mí.- Dijo Diana para luego gritar mientras golpeaba la puerta con el puño.- Señor Bradley, por favor tiene que recibirnos, usted corre peligro, hemos venido a protegerlo.- No hubo respuesta.

- ¿Ves? ¡Esto no está funcionando! Debimos haber ido a revisar la casa del sujeto de los recibos en vez de estar perdiendo el tiempo aquí.- Refunfuñó Martin.

- ¡Eso es!- Diana volvió a gritar.- Señor Bradley ¿Le suena el nombre de Frank Henderson?- la chica sacó una libreta de su bolso y escribió en grandes letras mayúsculas el nombre en una hoja para luego pasarla por debajo de la puerta.- Sabemos que él fue quien pagó por las investigaciones del hombre-rata, pero lo importante ahora es que usted está en grave peligro.

- ¿Sabemos eso? ¿No crees que estás exagerando?- Preguntó Martin en un susurro.

- ¿De verdad lo crees? Pensé que te gustaba correr riesgos, Martin.- Respondió Diana con una sonrisa maliciosa.

Martin no hizo más que guardar silencio mirándola irritado. Pese a que no era usual en él quedarse callado frente a un comentario de Diana, esta vez su hermana lo había dejado sin palabras, no podía creer que ella hubiese pensado en un plan como ese primero. Procuraría que algo así no volviera a suceder en futuros casos.

- Bien pensado hermanita, puedo notar que has aprendido muy bien de mi ejemplo, pero aún estás lejos de superar al maestro.- Respondió Martin rompiendo su enojo para reemplazarlo con falso orgullo, sabía que Diana odiaba eso y que hacerlo le aseguraría la victoria incluso frente a una situación como esa.

- Como tú digas Martin…- Dijo Diana irritada ante la estúpida actitud pedante de su hermano, era increíble cómo podía manipular cualquier situación para sentirse triunfal en ella, incluso teniendo todo en contra.

La puerta se abrió frente a ellos, dejando ver a la anciana ama de llaves, quien con total gentileza los invitó dentro para conducirlos a la sala de estar, en donde Charles Bradley los esperaba sosteniendo entre sus manos el papel que Diana había dejado bajo la puerta.

- ¿Cómo fue que supieron de Frank Henderson?- Preguntó Bradley sin siquiera saludar a los agentes, parecía impactado tras haber oído ese nombre.

- Apareció mencionado junto a unos archivos del Centro encontrados en el departamento del dueño de la farmacéutica Novalife, quien fue secuestrado hace unos días y posee también registro de haber estado realizando experimentos ilegales.- Respondió Diana.

- ¿Secuestrado? ¿Y por qué habría de importarme eso?- Dijo Bradley molesto.

- Porque pensamos que usted podría ser la siguiente víctima.- Comentó Diana.

- ¿Yo? ¿Y por qué habrían de secuestrarme? No le veo ningún sentido a eso.

- Porque usted hizo negocios con Frank Henderson.- Respondió Diana.- él pagó a Genosplice para que realizaran el experimento del hombre-rata tal como lo hizo con Novalife, y ahora está secuestrando a los dueños de las farmacéuticas por alguna razón.

- ¿Qué pruebas tienen para acusar específicamente a mi farmacéutica de algo como eso?

- Puede que no las tenga, pero eso no es lo que importa, ahora tenemos que sacarlo de aquí y llevarlo a un lugar seguro.- Mencionó Diana.

- ¿Un lugar seguro? ¡De qué estás hablando! Sólo quieren convencerme para poder tomarme detenido ¡No puedo creer que pretendan hacerme caer en una trampa tan burda!

- ¡Pero no es una trampa señor Bradley, de verdad está en peligro!- Exclamó Diana.

- ¿Ah sí? ¿Y cuándo se supone que van a secuestrarme? ¿Esta noche?

Diana no sabía que responder, era consciente de que no tenía pruebas para convencerlo del peligro en que se encontraba, pero no podía permitir que la red de tráfico lo secuestrara, suficiente tenían con que Lawrence y el director de Novalife estuviesen en peligro como para que alguien más terminase corriendo riesgo.

- No lo sabemos, pero no podemos arriesgarnos a que suceda.- Dijo Diana con voz severa.

- ¡Tonterías! Sólo intentan engañarme, pero ni crean que no me defenderé, los demandaré por injurias contra mi persona ¡No pueden venir y tratarme de culpable frente a un crimen del que no tienen ninguna prueba para acusarme!

- ¿Qué tan tonto eres Bradley? No se trata de los experimentos ilegales ¡En caso de que no lo hayas notado estamos intentando salvarte el trasero!- Exclamó Martin al ver que el civilizado acercamiento de Diana no estaba dando frutos.

- ¡Suficiente, fuera de mi casa ahora mismo!- Gritó Bradley.- ¡Si no tienen pruebas en mi contra entonces no tengo nada que hablar con ustedes!

De repente una fuerte corriente de aire azotó los grandes ventanales que daban al patio interior de la mansión, destrozando los cristales por completo y empujando al grupo contra el piso. Aquello sin duda no era una ráfaga de viento normal.

- ¡Es la criatura!- Exclamó Martin.

Al notar que una vez más se repetía la escena que había visto en su habitación, Diana gritó:

- ¡Va a llevarse a Bradley, tenemos que detenerla!

El hombre no hacía más que gritar despavorido ante la escena, mirando de un lado a otro e intentando ver a la criatura sin resultado.

- ¿Dónde está? ¿¡Por qué no puedo verla!?- Gritó Bradley aterrado.

Martin se levantó del piso de un salto y se preparó para contratacar.

- ¡Java, llévate a todos lejos de aquí, yo me haré cargo de este intento de monstruo sin sombra!- Ordenó Martin a Java, quien en cuestión de segundos había puesto a Bradley y a la ama de llaves bajo sus brazos para salir de ahí y alejarlos del peligro.

Reloj-u activado: Selección bastón-x

Martin activó el bastón-x con la intención de golpear a la criatura para enlentecerla, pero era imposible hacerlo sin ser capaz de detectar su posición. Debía intentar otra forma de atraparla, una que pudiera delatar su forma.

- ¡Lo tengo, la red!

Intentando predecir la posición de la criatura, el agente lanzó la red esperando que la suerte y su instinto lo acompañaran en ese momento. Sin embargo fue incapaz de adivinar la posición de la criatura y no le quedó más que ver la red caer al piso antes de recibir una fuerte embestida por parte del monstruo.

- ¡Martin necesita ayuda! Si no es capaz de ver a la criatura no podrá hacer nada.- Diana buscó por todas partes con la mirada algo que pudiera permitirle revelar la forma de la criatura, hasta que tuvo una idea.- ¡Ya sé!

Martin saltaba de un lado a otro en su intento por esquivar las embestidas del monstruo sin lograr más que ser golpeado una y otra vez, era difícil escapar de golpes cuya procedencia no podía ser identificada. Necesitaba encontrar alguna forma de hacer visible a la criatura o de lo contrario sería comida de monstruo.

- ¡Toma esto engendro asqueroso!- Gritó Diana lanzándole una bolsa llena de harina a la criatura, cuya espalda se volvió visible bajo el blanco manto de polvo.

- ¡Bien pensado Diana! ¿Dónde encontraste eso?

- En la cocina por supuesto, puede que esta sea una mansión, pero por fortuna la distribución de los espacios no es tan diferente comparada con la de una casa normal.

Ahora que parte de la criatura resultaba visible atraparla sería más fácil, por lo que Martin se apresuró en lanzar su red esperando un resultado favorable. Sin embargo pese a que su cuerpo era ahora reconocible, seguía sin verse lo suficiente como para lograr dar en el blanco a la hora de intentar capturarlo.

- ¡Martin! ¿Quieres hacer las cosas bien esta vez?- Gritó irritada Diana mientras golpeaba a la criatura con otra bolsa de harina, haciendo su forma cada vez más reconocible.

- ¡Eso hago, pero apenas puedo ver el tamaño de esa cosa!

La forma de la criatura logró ser totalmente visible para los dos agentes luego de que Diana la golpeara con tres sacos de harina. Era una especie de dragón alado cuya forma y tamaño resultaron ser mayores a lo que calculaban, eso les permitió entender por qué sus intentos de atraparlo lanzándole la red sin verlo no habían dado resultado.

Martin extendió el bastón-x y observó cuidadosamente como la criatura, ahora visible gracias a la harina, volaba de un lugar a otro intentando confundirlo con sus movimientos para que no acertara en su siguiente intento de capturarlo. Sin embargo el monstruo no contaba con que esta vez el plan era diferente, y ahora con su cuerpo completamente visible no resultaba imposible de atrapar como antes.

- ¡Toma esto!- Gritó Martin mientras golpeaba con fuerza a la criatura con su bastón-x, logrando empujarla contra un rincón en donde permaneció quieta por unos segundos.

- ¡Rápido Martin, usa la red!

- ¡Ahora sí que no voy a fallar!- Exclamó Martin lanzando la red contra el monstruo, el cual yacía en el piso completamente visible gracias a la harina. Las posibilidades de acertar parecían mucho mayores ahora que Martin podía verlo con claridad y sus movimientos habían sido controlados.

- ¡Bien hecho Martin, tenemos a la criatura!- Exclamó Diana al ver que el monstruo se retorcía bajo la red.

- ¡Fabuloso! Ahora que está atrapado y podemos verlo sólo tenemos que instalarle el ras…

- ¡Martin, mira la red! ¿A dónde se fue esa cosa?

El chico levantó la vista sorprendido ante la pregunta de Diana. En cuestión de segundos el dragón había desaparecido del interior de la red, volviendo a recuperar su libertad y con ello su invisibilidad.

- ¿¡Dónde está!? ¿Por qué ya no está en la red?- Exclamó preocupada Diana.

- ¡Oh no! Debió derretirse como el monstruo que atrapó M.O.M. el otro día.- Comentó nervioso Martin.- no pensé que sería capaz de hacer eso, el otro era mucho menos agresivo que este.

- ¡Cómo pudiste olvidar ese detalle! ¿Ahora qué hacemos? Tenemos que volver…-

En cuestión de un instante Diana había sido empujada por una enorme fuerza lejos de la vista de su hermanastro, bajo un golpe tan rápido que la chica simplemente desapareció frente a Martin sin dejar rastro.

- ¿Diana?- Martin miró de un lado a otro buscando a su hermana sin resultado, no oía ni un solo grito, ni siquiera podía ver algo volando alrededor, tanto Diana como la criatura se habían esfumado en el aire.- ¡Diana!- Gritó Martin desesperado mientras corría a donde estaban Java y los demás.

- ¿Martin estar bien?- Preguntó Java preocupado al ver a su compañero tan asustado.

- No Java, no estamos bien ¡Esa cosa se llevó a Diana!