Disclaimer: Los personajes de Martin Mystery y Team Galaxy son propiedad de Marathon Media, no de mi autoría.


Capítulo XXVI
Un rival menos

Al día siguiente, luego de terminadas las clases, Diana abandonó a toda prisa el salón y caminando a paso rápido se dirigió al gimnasio, en donde darían inicio los ensayos para el concurso de canto. El lugar aún no empezaba a ser preparado y pese a que faltaban sólo unos días para el baile, la autorización le permitía al comité instalar la decoración sólo a partir de la tarde del día anterior a la noche del evento, sin embargo aquello no les prohibía instalar momentáneamente la estructura que utilizarían como escenario para que los concursantes practicasen sus presentaciones.

- ¿Qué tal Diana? ¡Qué bueno que llegas!- Saludó Yoko con su energía usual.

- ¿Ya están todos aquí?- Preguntó Diana sorprendida al ver que los miembros del comité ya habían instalado el escenario improvisado.- Pero si las clases acaban de terminar…

Al ver la expresión preocupada de la chica, Yoko dijo en un intento por calmarla:

- Tranquila Diana, hablé con los profesores de cada miembro del comité y les pregunté si sería posible que los dejaran salir media hora antes para preparar el ensayo del concurso.

- ¿De todos?- Preguntó Diana confundida.- ¿Pero entonces qué hay de mí?

- Acordamos con el comité que sería mejor no interrumpirte, sabemos lo importantes que son las clases para ti y no queríamos quitarte tiempo.- Aquella frase de Yoko resonó en Diana ¿Acaso era su forma de intentar compensarla por todas las horas que debió dedicar al caso? Su consideración era enternecedora, aún si media hora no representaba mucho tiempo.

- Bueno chicas.- Dijo una voz familiar.- Ya terminé de instalar los parlantes ¿Necesitan algo más?

- ¿Josh?- Preguntó Diana al ver aparecer al chico, no podía creer que incluso él estuviese presente y no ella.- ¿Qué haces aquí? Hasta lo que sé no eres parte del comité.

Al oír la pregunta, Yoko se apresuró en tomar la palabra antes que su compañero:

- Josh no quería entrar a clases y lo descubrí intentando fugarse, así que lo arrastré conmigo al gimnasio para ponerlo a hacer algo más útil que dormir bajo la sombra de los árboles.

- Bueno.- Dijo Josh sin mostrar intención de negar su falta.- En realidad esto de ayudarlos no está tan mal, es mejor que asistir a la aburrida clase de matemáticas.

El comentario del chico gatilló en Diana su molestia ¿Por qué tenían que siempre quejarse de su clase favorita? Estaba harta de tener que oír a Martin hacer comentarios como ese todo el tiempo y no tenía intenciones de soportarlos en alguien más:

- ¿Qué tienes contra las matemáticas?- Exclamó Diana dirigiéndose a Josh.- ¡Son una materia muy emocionante!

- En ese caso te cedo un cupo extra en la clase.- Bromeó el chico.- y como adicional puedes hacerte cargo de mi tarea también.

El comentario de Josh fue seguido de inmediato por Jenny, quien coquetamente añadió:

- ¿Sabes Josh? Sé que no soy tan buena en matemáticas como Diana, pero si quieres podemos estudiar juntos para los próximos exámenes.

- No te preocupes, no es necesario, estudiar en grupo no es lo mío… bueno, a decir verdad estudiar en general no lo es.- Todos en el grupo rieron al unísono ante la respuesta de Josh.

El equipo continuó realizando las instalaciones y afinando los detalles finales mientras poco a poco los participantes comenzaban a llegar junto con los artistas invitados para tocar las canciones del certamen. Pese a que conseguir una banda para que tocara era mucho más complejo que poner música envasada, Yoko insistió en que un concurso como ese requería música en vivo para que el espectáculo valiese la pena, pues según ella el sonido de los instrumentos reales acompañaba mejor la voz en vivo que una pista grabada, y aunque nadie en el comité parecía compartir el pensamiento de la chica, no tuvieron más remedio que aceptar su decisión cuando la vieron llegar a una de las reuniones con una lista de músicos disponibles para tocar durante el día del evento.

- Bien.- Comentó Jenny mientras revisaba la lista de asistencia.- Ya casi todos los integrantes de la banda están aquí y no faltan muchos participantes, al parecer podremos comenzar el ensayo justo a la hora planeada.

- Espera ¿Dónde está Martin? Ya debería haber llegado.- Preguntó Diana mientras revisaba con la vista cada rincón del gimnasio.

- No lo he visto por acá.- Contestó Jenny.- Creo que aún no ha llegado.

- ¡Ese Martin!- Exclamó irritada Diana, quien una vez más comprobaba que su hermanastro era experto en causar problemas.- Apuesto a que está por ahí perdiendo el tiempo como de costumbre.

- Tranquila Diana, de nada sirve enojarse por ello.- Dijo Josh.- ¿Quieres que vaya a buscarlo?

- ¿Podrías hacerlo, por favor?- Solicitó Diana sin darle importancia al problema que aquello podría representar, después de todo la sola presencia de Josh sacaba de quicio a Martin y era consciente de ello, sin embargo estaba demasiado ocupada como para interrumpir su labor con una pequeñez como ir a sacarlo de su cuarto.

- Claro, déjamelo a mí.- Respondió Josh antes de dejar el gimnasio para dirigirse con toda calma al ala de los dormitorios.

Martin observaba extasiado la pantalla de su computadora mientras revisaba un nuevo sitio web recomendado por uno de los usuarios del foro paranormal que frecuentaba: Se trataba de una tienda en línea que ofrecía artefactos embrujados reales, garantizados por una bruja experta en hechicería quien además daba la opción de comunicarse directamente con ella para recibir asesoría personalizada durante el proceso de compra, ayudando a que sus clientes pudieran escoger el producto adecuado según sus necesidades e intereses, lo que le aseguraba a Martin recibir un artículo cuyas características estuviesen perfectamente claras y no derivasen en efectos secundarios desconocidos como los causados por la estatuilla de gemelas que Diana había roto por error.

- ¿Martin? ¿Estás aquí?- Preguntó Josh abriendo la puerta, sorprendiendo al agente con ello.

- ¡Oye!- Exclamó Martin volteándose molesto.- Se pregunta antes de entrar ¿Sabes?

- Lo siento.- Dijo Josh sin parecer apenado al respecto.- pensé que la puerta estaba cerrada con llave y la abrí por error... Como sea, Diana me envió para decirte que el ensayo del concurso va a empezar.

- Está bien.- Contestó Martin tras volver a centrar su atención en la pantalla de la computadora.- Dile que iré enseguida.

Josh aprovechó la instancia para dar un vistazo a su alrededor, era la primera vez que visitaba el dormitorio de Martin, el cual para su sorpresa estaba lleno de carteles de viejas películas de terror y afiches deportivos, sumado a un montón de cosas apiladas por todas partes. Era fácil notar que su propietario no era precisamente una persona ordenada.

- Oye Martin ¿Qué son todos estos papeles?- Preguntó Josh al ver una serie de documentos y fotos pegados a una de las paredes como si se tratara de un tablón de evidencias.

- ¿Esos que están en el muro?- Dijo Martin sin dejar de mirar la pantalla.- Ah, fue la investigación que hice antes de que resolviéramos lo del ex agente, pensé que si estudiaba otros casos similares al de la criatura que destruyó tu dimensión tal vez podría encontrar algo que explicara de dónde había salido la idea de traer monstruos de otro plano a este mundo, pero ahora que todo se resolvió no lo necesito.

- ¿Te importa si le llevo todo esto a Brett?- Preguntó Josh.- Desde que resolvimos el caso ha estado obsesionado con seguir revisando la documentación disponible y apuesto a que le gustará leer archivos nuevos.

- ¿Sigue revisando documentos?- Preguntó Martin extrañado, dejando de lado la pantalla para mirar a Josh con una expresión preocupada.- Pero si el caso está resuelto ¿Para qué hace eso?

- Se siente inútil por no haber sido quien lo resolviera y ahora no hace más que aferrarse a los documentos como un loco esperando a que eso cambie las cosas de alguna forma.

Martin no podía creer lo que oía, que el niño se sintiera inútil le parecía comprensible, pero que siguiera investigando sobre el caso pese a estar ya resuelto bordeaba terrenos enfermizos.

- ¿De verdad? Cielos… tu compañero tiene problemas.- Comentó Martin.

- No voy a negarlo.- Respondió Josh encogiéndose de hombros.- Pero no hay nada que pueda hacer salvo llevarle documentos nuevos para que calme sus impulsos.

Apenado ante la situación, Martin no pudo evitar apiadarse del niño y sus problemas psicológicos, si revisar archivos nuevos le hacía sentir mejor, lo menos que podía hacer era proporcionárselos:

- Que deprimente… en ese caso llévale también la copia de los informes que utilicé, ahí tendrá material para entretenerse un rato.- Dijo Martin mientras sacaba de entre sus cosas un CD.- Ten, aquí está, había grabado los archivos para no tener que volver a revisar el Mini-Centro cada vez que los necesitara.

- Gracias Martin.- Contestó Josh tras recibir el disco.- Sé que Brett no va a dejar de sentirse frustrado por la situación, pero al menos tendrá documentos nuevos que revisar.

- Sin duda…- Dijo Martin mientras volvía a concentrarse en la pantalla.- Cielos, que dura es la vida para los cerebritos, y yo que le dejo siempre lo de revisar papeleo a Diana, no podría imaginar deprimirme por algo como eso.

Unos minutos más tarde ambos adolescentes bajaron rumbo al gimnasio, encontrándose con que un enorme número de participantes, incluyendo a Java, estaban presentes en el lugar esperando el comienzo del ensayo sentados en las gradas o en el piso frente al escenario improvisado.

- ¡Martin, al fin llegas! ¿Qué estabas haciendo?- Preguntó Diana molesta.

- Sólo revisaba información muy delicada sobre la actividad paranormal alrededor del mundo.-Respondió Martin de forma pedante.- Ya sabes, objetos embrujados de lugares lejanos, brujas altamente conocedoras de las artes ocultas.

- ¿Objetos embrujados? ¿Estabas comprando tonterías por internet? ¿Por eso no bajabas?- El tono de Diana parecía haberse vuelto aún más amenazante tras oír el motivo de su hermanastro.

- Bueno…- Balbuceó Martin avergonzado.- Verás, yo…

- Oigan, tenemos un problema.- Interrumpió Jenny.- Acaba de llamar Chad, el chico que iba a tocar la guitarra eléctrica y dijo que no podría venir al ensayo.

- ¿Sólo al ensayo o tampoco al concurso el día del baile?- Preguntó Diana preocupada.

- Sólo al ensayo, pero eso significa que por hoy no habrá nadie tocando la guitarra eléctrica.

La noticia tranquilizó a Diana, no tendrían que buscar un nuevo guitarrista para el sábado:

- En ese caso no es tan terrible, sólo tenemos que practicar con los miembros de la banda que tenemos.

- ¡Oigan, ya sé!- Exclamó Martin emocionado.- Yo puedo tocar la guitarra como reemplazo.

- ¿Tú tomar el lugar de Chad?- Preguntó Diana luego de intercambiar miradas con Jenny.- Pero Martin, no sabes tocar la guitarra.

- ¡Claro que sé!- Señaló Martin orgulloso.- ¿Acaso no recuerdan mi tiempo como vocalista de los Sofisticados?

Diana y Jenny sintieron sus estómagos revolverse frente a ese recuerdo.

- ¿Los Sofisticados?- Preguntó Jenny.- ¿Te refieres a esa tonta banda que armaste con el hombre de la cafetería y tu amigo extraño? Martin, por si no te enteraste la única razón por la que todas las chicas empezamos a seguirte el juego fue para burlarnos de ti, tu popularidad era sólo una tonta broma que se nos salió de control, nada más.

Diana no dejaba de sorprenderse al recordar la extraña conclusión a la que habían llegado las chicas de Torrington respecto al incidente de la guitarra poseída por el sello de Afrodita. Aquella vez y por extraño que pudiera parecer, el Centro consideró innecesario borrar la memoria de las alumnas afectadas por la maldición, provocando que todas las chicas de la academia recordasen haber estado actuando como si fueran fans de Martin sin ninguna razón aparente. La única explicación racional que pudieron darle a la situación fue que algunas chicas, a modo de broma, habían decidido seguirle el juego a Martin y actuar como sus fans, lo cual, por alguna inexplicable razón, pareció resultar tan gracioso para las alumnas de la academia que todas empezaron a hacer lo mismo y a exagerar sus muestras de fanatismo. Sin embargo la broma llegó demasiado lejos cuando una de las chicas decidió filtrar información privada de Martin, la cual no sólo incluía fotografías familiares, sino también todo su historial escolar, médico y familiar, haciendo que el director Pebbleton se viera obligado a tomar medidas al respecto.

La dirección no pudo descubrir quién había filtrado la información, pero quien quiera que fuese debía ser alguien con acceso a datos tan confidenciales de Martin que ni siquiera la academia poseía. Finalmente la situación se calmó cuando, de un minuto a otro, todas las chicas decidieron que la broma de jugar a ser fans de Martin simplemente había dejado de ser graciosa.

- Jenny tiene razón, nunca fuiste bueno tocando la guitarra eléctrica, ni ningún otro instrumento.- Comentó preocupada Diana.

Al oír los comentarios de ambas chicas, Yoko no pudo resistirse a opinar. Siempre se emocionaba al ver a alguien interesarse en la música y ver a sus compañeras de comité negándole la oportunidad a Martin de mostrar sus habilidades despertó en ella la necesidad de defenderlo:

- ¡Vamos chicas! Denle a Martin una oportunidad, después de todo sólo es un ensayo y además Chad nos dejó su guitarra, no pasará nada si alguien más la usa.

- ¿Ven? ¡Yoko sí que me entiende!- Martin corrió emocionado al escenario y de un salto subió para tomar la guitarra eléctrica. Habían pasado meses desde la última vez que había tenido un instrumento musical entre sus manos, lo que no hacía más que aumentar su entusiasmo.

- Bien chicos, alístense para tocar.- Dijo Yoko mientras el resto de la banda realizaba afinamientos de último minuto a sus instrumentos.- Haremos una pequeña prueba de sonido antes de iniciar con el primer participante.

- ¿Todos listos?- Preguntó uno de los miembros de la banda.- Tres, dos…

Antes de terminado el conteo, Martin interrumpió tocando un estridente solo de guitarra con toda la pasión de un rockstar, haciendo tanto escándalo como fuese posible e intentando lucir sus habilidades frente a la multitud, la cual veía el desastroso número con total desagrado. A pesar de ello nadie parecía atreverse a callarlo, ni siquiera el resto de la banda, todos estaban impresionados de que el chico tocara con tanta confianza pese a su nula habilidad que prefirieron guardar silencio.

- ¡Ya cállate Martin, tocas horrible!- Gritó Diana mientras se subía furiosa al escenario para detener el molesto solo de su hermanastro.

- ¡Oye!- Exclamó Martin.- ¿Cuál es tu problema? Todos estaban disfrutándolo ¿Verdad?- Los abucheos por parte del público no se hicieron esperar, ahora que Martin por fin se había callado podían comunicar su opinión sin que la guitarra los callase.

- Josh ¿Por qué no lo intentas?- Comentó Yoko a su compañero.- Después de todo tú sabes tocar la guitarra eléctrica.

- ¿¡Qué!?- Exclamó todo el equipo organizador al unísono.

- ¡Yoko! ¿Por qué no nos dijiste eso antes de que Martin nos volviera locos a todos?- Preguntó Jenny.

- Porque quería darle una oportunidad de intentarlo.- Respondió Yoko.- No iba a arruinar su momento de brillar.

- Oh cielos…- Dijo Jenny golpeándose la frente.- Como sea ¿Josh, puedes intentarlo?

El chico suspiró tan pronto como escuchó la petición de Jenny, sabía que aquello iba a traerle problemas.

- Está bien…

Josh subió de mala gana al escenario y tras tomar la guitarra con poco entusiasmo comenzó a tocar un impecable solo, sorprendiendo con ello a todas las chicas del comité y en especial a Jenny, quien parecía aún más encantada ahora que conocía sus habilidades con la guitarra. Todos observaban asombrados como el chico deslizaba hábilmente sus dedos a través de las cuerdas, todos excepto Martin, quien no pudo evitar dedicarle una mirada de profundo desprecio.

- ¡Josh, eres increíble!- Comentó coquetamente Jenny subiendo al escenario para aferrarse a su brazo.- ¿Por qué no nos dijiste que tocabas tan bien la guitarra?

- No pensé que fuera importante...- Respondió Josh mientras observaba a Martin de reojo, quien tras darse la vuelta para evitar verlo junto a Jenny, abandonó el gimnasio evidentemente irritado.

Diana, al igual que Josh, observaba a la distancia como Martin se alejaba hecho furia del gimnasio, parecía estar conteniendo las ganas de llorar y conocía a su hermanastro lo suficiente como para darse cuenta que aquel golpe le había dolido más de lo usual. Quiso seguirlo, pero el anuncio de Jenny dificultó poder dejar el lugar.

- ¡Bien, ahora que tenemos guitarrista para el ensayo podemos comenzar!- Exclamó enérgicamente Jenny.- El primer participante es…

- Diana.- Susurró Yoko mientras el primer número daba comienzo.- ¿Puedes ir a hablar con Martin? Todavía faltan varios participantes para que sea su turno y yo puedo encargarme de ir preparando las entradas, tú ve y habla con él.

Diana asintió con la cabeza y dejó el gimnasio de forma disimulada, la situación para Martin ya era lo suficientemente mala como para que sus compañeros la vieran corriendo tras él. Una vez fuera se dirigió de inmediato al cuarto del chico, sabía que ningún otro lugar ofrecería para Martin más seguridad que ese.

- Martin ¿Puedo pasar?- Preguntó Diana frente a la puerta sin recibir respuesta.- Voy a entrar de todos modos y lo sabes ¿Verdad?- Una vez más no hubo respuesta, por lo que Diana simplemente abrió la puerta, sabía que su hermano sólo la cerraba a la hora de dormir, por lo que las posibilidades de encontrarla sin cerrojo eran altas.

Tras abrir la puerta y entrar al dormitorio vio a Martin acurrucado sobre la cama dándole la espalda, parecía intentar ocultar su rostro, lo que la hizo pensar que había estado llorando.

- ¿Qué pasa ahora?- Preguntó Diana con severidad.- ¿No deberías estar acostumbrado a que Josh te supere a esta altura?

- No estoy para chistes en este momento Diana.- Dijo Martin volteándose a mirarla con los ojos rojos.- ¿Por qué tiene que superarme en absolutamente todo? Le gusta a Jenny, es popular con las chicas, tiene un mechón con forma de trueno en el cabello, es bueno peleando, sabe andar en motocicleta ¡Hasta toca espectacular la guitarra eléctrica! Es como si la vida hubiese decidido enviarme una bofetada en forma de un desagradable sujeto de otra dimensión ¿¡Qué he hecho yo para merecer esto!?

Diana lo observó sin parecer conmovida, no veía una reacción como esa desde que Marvin había estado asistiendo a Torrington. No podía negar que parte de ella lo disfrutaba, pero en el fondo oír a Martin hablar de ese modo resultaba deprimente, aún si el tono melodramático del chico le quitaba seriedad al asunto.

- Vamos Martin.- Comentó Diana.- Que te supere en cosas como esas no es tan grave, después de todo incluso sin él aquí seguirías siendo malo en todo lo que mencionaste.

- ¡Esto es horrible!- Exclamó Martin dramáticamente.- Es como tener a Marvin en la academia otra vez, sólo que ahora en versión más alta y bronceada.

- Bueno, en eso tienes algo de razón supongo...- Dijo Diana mientras reflexionaba al respecto. A decir verdad Marvin y Josh no podían ser más diferentes, Marvin era sumamente culto y responsable mientras que Josh no hacía más que callar a la gente con su humor seco y escapar de cada tarea que le destinaban.

- ¡Sólo quiero que todo esto del baile termine de una vez por todas para no tener que ver a Josh nunca más!- Refunfuñó infantilmente Martin.

Diana no pudo evitar sentir cierta ironía del destino en ello, considerando que su hermanastro llegaría a ser un agente legendario en el futuro gracias a su trabajo en el Centro y que M.O.M. sería la madre de Josh, las probabilidades de que volviera a encontrárselo eran muy altas.

- Y terminará pronto.- Señaló Diana.- Después de todo el baile es el sábado, falta menos de una semana para que todo esto acabe, y además, por si no lo recuerdas tienes un número que presentar hoy.

- ¿Para qué? ¿Para que me comparen otra vez con Josh?- Preguntó Martin irritado.

- Bien...- Diana reflexionó en ello por un segundo.- En eso tienes razón, pero si no te presentas ¿Quién encantará a las chicas de Torrington con su dulce voz? Hasta lo que sé Josh aún no ha dado pruebas de ser bueno cantando.

Las palabras de Diana iluminaron de inmediato el rostro del chico, quien tras oírla volvió a sentarse sobre la cama para dedicarle una enorme sonrisa.

- ¡Tienes razón!- Exclamó Martin emocionado.- ¡Todavía queda algo en lo que le puedo ganar! Puede que sea bueno tocando la guitarra, pero cuando las chicas escuchen mi canto vendrán corriendo a mí y se olvidarán de una vez y para siempre de ese tonto solo de guitarra.

- ¡Así es Martin!- Asintió Diana.- ¡Ese es el espíritu! Ahora ve a ese gimnasio, preséntate en el ensayo y muéstrales a las chicas quien es el macho alfa en Torrington.

- ¡Eso haré!- Exclamó Martin, levantándose de un salto de la cama y corriendo a toda velocidad rumbo al gimnasio.

Diana dejó escapar un suspiro tras verlo abandonar su habitación, se había ido tan rápido que ni siquiera recordó entregarle las llaves para cerrar la puerta.

- En fin, nada como alimentar su ego masculino para que vuelva a ser el mismo tonto de siempre.- Dijo Diana con una dulce sonrisa en el rostro.

La chica regresó al gimnasio y vio que el número de Java estaba llevándose a cabo, su amigo cavernícola parecía nervioso, pero a pesar de ello podía notar que se esforzaba por dar lo mejor de sí.

- Muy bien, ahora sales por aquí tal como lo hizo el participante anterior.- Dijo una de las chicas del comité mientras dirigía a Java hacia la salida del escenario.

- Veo que todo salió bien.- Dijo Yoko, quien se había acercado a la puerta del gimnasio al ver llegar a Diana.- Martin parece haber recuperado su buen humor.

- Así es.- Contestó Diana.- Siempre se repone rápido de sus caídas, supongo que su ego las amortigua, no es común que reaccione tan mal frente a algo, pienso que debió ser por los abucheos de los chicos, a Martin no le gusta sentirse rechazado por sus pares.

- Ahora.- La voz de la chica encargada de dirigir a los participantes resonó por los parlantes.- El siguiente concursante es Martin Mystery, por favor pasa al escenario.

- Vaya, veo que llegó justo a tiempo.- Comentó Diana sorprendida.

- En realidad no.- Señaló Yoko en un susurro.- Pero hice que cambiaran su lugar en la lista para que no lo llamaran mientras no estuviese presente.

Aquel gesto llamó la atención de Diana, no esperaba que la chica se preocupara tanto por Martin.

- Gracias Yoko.- Dijo Diana.- fue muy considerado de tu parte.

- ¡No hay de qué! Es lo menos que puedo hacer para ayudar a quienes se hicieron cargo de nuestro problema.- Contestó Yoko guiñándole un ojo.

Martin comenzó a cantar su horrible canción con tanto entusiasmo que era difícil imaginar lo afectado que estaba hace unos minutos. Se movía de un lado a otro por el escenario, haciendo vergonzosos gestos en un intento por actuar sensual, todo mientras daba a Josh miradas de odio a ratos, a las que el chico respondía simplemente bajando la mirada.

- Bien Martin.- Dijo una de las chicas del comité.- Ahora recuerda salir por el lado contrario al que entraste. Ahora el siguiente concursante es…

- Y bien ¿Qué tal estuve?- Preguntó Martin orgulloso al encontrarse con Diana y Yoko, quienes habían aprovechado de acercarse al escenario para recibirlo.

- ¡Increíble Martin! Sin duda tienes mucha presencia escénica.- Exclamó Yoko.

Sonriendo y decidida a no amargarle más el día a su hermanastro, Diana comentó:

- Que puedo decir, sigue pareciéndome muy vulgar, pero al menos fue divertido.

El resto de los números pasaron uno tras otro hasta llegar al final del ensayo, en el que los miembros del comité, junto con Josh, Martin y Java, se quedaron para limpiar el lugar y dejarlo listo para la clase de gimnasia del día siguiente.

- Es una lástima que no podamos dejar todo instalado ahora.- Comentó Diana mientras terminaba de trasladar un parlante.- Con la ornamentación que ha preparado Yoko tendremos que trabajar muy duro para colocarla en tan poco tiempo.

- Está bien.- Respondió Jenny.- Somos varios miembros y además el director Pebbleton nos dijo que podíamos pedirle apoyo a la gente de mantenimiento.

- ¡Así es!- Asintió enérgicamente Yoko.- Además, Java equivale como a cinco conserjes juntos, con él ayudándonos avanzaremos muy rápido.

- Java querer ayudar, ser bueno para cargar cosas.- Dijo el cavernícola justo antes de terminar de arrastrar las piezas del escenario a un rincón del gimnasio.

- ¡Además, Josh también nos ayudará!- Exclamó Jenny volviendo a aferrarse coquetamente al brazo del chico, sin provocar mayor reacción en él.

- Bueno.- Contestó Josh.- Si con eso puedo ayudar a acelerar las cosas claro, cuenten conmigo.

- Oye Jenny, yo también puedo ayudarte a cargar cosas si lo deseas.- Dijo Martin en un tono seductor.

Asqueada ante la actitud del chico y aferrándose a Josh como si buscase su protección, Jenny respondió:

- No gracias Martin, Tenemos suficientes manos por ahora.

- ¡No es justo!- Refunfuñó el agente, maldiciendo a Josh una vez más para sus adentros.

El lugar volvió a su estado usual tras unos minutos ordenando, el escenario había sido desarmado y todo estaba listo para la clase de gimnasia del día siguiente.

- Bien.- Dijo Yoko golpeándose las manos.- Ya terminamos de ordenar, el gimnasio está tal y como estaba antes de que llegáramos.

- En ese caso supongo que hemos terminado por hoy.- Señaló Jenny.- No olviden que tenemos autorización para preparar la decoración del gimnasio a partir del viernes por la tarde, espero verlos aquí para entonces.

Todos abandonaron el gimnasio y separaron caminos una vez fuera, regresando cada uno a su habitación por entre los silenciosos pasillos de la academia, la cual parecía mucho más lúgubre después de terminadas las clases que durante la mañana, cuando el lugar rebosaba de vida y movimiento. Pese a estar ya encendidas las luces, la incómoda sensación no cambiaba demasiado.

- Hola Josh ¿Cómo les fue con lo del ensayo?- Preguntó Brett tras oír la puerta del dormitorio abrirse y sin dejar de mirar la pantalla.

- No muy bien, Martin se enojó conmigo otra vez.- Dijo de mala gana Josh mientras acariciaba a Fluffy, quien había corrido a saludarlo enérgicamente.

- ¿De nuevo?- Peguntó Brett volteándose para observar sorprendido a su compañero, no podía creer que una vez más esos dos tuviesen problemas.- ¿Qué pasó ahora?

- Se enojó porque sé tocar la guitarra eléctrica.- Contestó Josh mientras subía a su litera.

- Cielos…- Dijo Brett golpeándose la frente.- ¿Pero por qué lo hiciste? Debiste suponer que algo como eso pasaría.

- Después de que Martin se ofreciera para tocar la guitarra y todos se quejaran por lo mal que lo hacía, Yoko dijo que yo sabía hacerlo.

- ¡Oh no!- Exclamó Brett decepcionado.- Yoko es tan mala para guardar secretos, se emociona demasiado.

- Lo sé.- Comentó Josh.- pero bueno, al final lograron solucionar las cosas, aunque Martin me odia más que antes.

- Bueno, eso no es nada nuevo.- Señaló Brett sin mostrarse preocupado al respecto.- Te lleva odiando desde que pasó lo de esa chica que le gusta… En fin, no necesitas preocuparte demasiado, una vez termine todo este asunto del baile volveremos al futuro y Martin no tendrá más razones para odiarte.

Josh permaneció con la mirada fija en el techo y luego de unos segundos en silencio, dijo:

- Oye Brett ¿Crees que la vida será muy diferente a como la recordamos cuando volvamos a Galaxy High?- Preguntó Josh dirigiendo la mirada a su compañero.- Hemos causado tantas alteraciones que me espero cualquier cosa.

Sin dejar de lado la pantalla, Brett contestó:

- Tal vez, quién sabe, después de todo hemos provocado muchos cambios, es muy probable que nos topemos con una realidad muy diferente a la que recordamos.

- ¿No te has preguntado qué tan distinto era el futuro del que veníamos originalmente?- Preguntó Josh volviendo a centrar su mirada en el techo.- Cuando volvimos a nuestro tiempo después de capturar al espía ya habíamos provocado alteraciones, pero cuando intento comparar ambas versiones del futuro no puedo hacerlo, es imposible identificar las diferencias... realmente viajar de vuelta a nuestro tiempo alterará nuestra mente y me pregunto… así como nos olvidamos de nuestra realidad original y considerando que detuvimos a quien crearía en el futuro a la criatura, significa que nunca habrá una criatura que detener en primer lugar, por lo que jamás habremos viajado al pasado en esa nueva versión del futuro.

- Pues sí, así es.- Contestó Brett sin parecer interesado en el tema.

- ¿Eso significa que olvidaremos todo lo que hemos vivido en Torrington, verdad?

Brett no pudo evitar sorprenderse ante el comentario de Josh, desde un inicio sabían que una vez lograran detener a la criatura y volvieran al futuro olvidarían todo lo vivido en el pasado. Pero en ese entonces a ninguno de ellos le pareció importante, y ahora que el caso estaba resuelto, Torrington junto con las personas del pasado habían tomado un nuevo sentido para ellos, saber que los olvidarían por completo parecía mucho más serio que al comienzo.

- Sí Josh, olvidaremos todo lo que hemos vivido en Torrington una vez volvamos a Galaxy High.- Dijo seriamente Brett, quien pese a no haber generado un vínculo especial con la academia, comprendía que la situación de Josh y Yoko era muy diferente a la suya.

- Bien, supongo que es inevitable, no hay nada que hacer salvo asumirlo.- Dijo Josh bajo un falso tono de indiferencia.

- Josh…

- Oye por cierto.- Comentó Josh interrumpiendo a su compañero.- Martin te envió un regalo, revisa el bolso que dejé sobre tu cama.

Brett dejó su puesto en el escritorio y se acercó al lugar mencionado por su compañero para seguir sus instrucciones.

- ¿Un CD?- Preguntó Brett confundido luego de revisar el bolso.- ¿Y qué son estos papeles?

- Son los archivos de una investigación que estaba haciendo Martin para complementar la búsqueda.- Señaló Josh.- Pensó que tal vez podría encontrar alguna pista en los informes de otros casos relacionados a monstruos y portales, pero ahora que resolvimos todo ya no los necesita. Le conté que estabas con una crisis por no haber podido participar en la investigación y te envió esas cosas para darte algo más que revisar, si vas a estar mirando documentos de forma compulsiva será mejor tener cosas nuevas que agregar a tu listado.

Las palabras de Josh hicieron sentir a Brett una sensación amarga en el estómago, que Martin le hubiese enviado algo como eso sólo podía ser por pena, o peor aún, por sentir lástima de su locura. Sentirse menospreciado era una cosa, pero ser tratado como el demente del grupo resultaba ofensivo a niveles irritantes.

- Bien, gracias supongo…- Contestó Brett molesto, no estaba interesado en seguir dándole vueltas al ofensivo regalo que acababa de recibir.- Aunque no intentes cambiar de tema, estábamos hablando de lo que sucederá cuando volvamos al futuro.

- ¿Para qué?- Preguntó Josh.- ¿De qué sirve? Aparte de volver la situación más deprimente no lograremos nada haciendo eso, será mejor evitar pensar en ello y disfrutar de nuestros últimos días en Torrington sin amargarnos por lo que sucederá una vez volvamos al futuro.

Brett no hizo más que mirarlo con tristeza, sabía que Josh odiaba tocar temas que le resultasen difíciles de asimilar y evitarlos por completo era su típica estrategia para sobrellevarlos. Sin embargo no podía negar que en parte tenía razón, después de todo, sin importar lo que hicieran, nada cambiaría el hecho de que una vez volvieran a Galaxy High olvidarían todo lo que habían vivido en Torrington y pensar en ello sólo arruinaría sus últimos días ahí.

A la mañana siguiente, las clases se llevaron a cabo con total normalidad y Josh, para sorpresa de sí mismo, por primera vez sentía deseos de asistir a ellas. No es que le hubiesen dejado de parecer aburridas, pero sabiendo que serían sus últimos días en Torrington todo parecía más interesante de lo usual, especialmente cuando lo observaba desde su puesto en el fondo del salón, desde el cual podía ver la escena casi como si no fuese parte de ella. Ver a Martin y a Diana sentados unos cuantos puestos por delante de él, peleando en silencio por la posición de una goma de borrar mientras el profesor dictaba su clase parecía especialmente enternecedor, tal como todo lo que sucedía a su alrededor. Saber que esa vida no podría ser siquiera un recuerdo en su memoria le estaba afectando, y aun queriendo dejar el asunto de lado para simplemente disfrutar del momento, su mente se rehusaba a hacerlo.

- Oye Josh ¿Quieres ir a almorzar con nosotros a la cafetería?- Preguntó Diana una vez terminado el primer bloque de clases.

- ¡Diana! ¿Qué haces?- Refunfuñó Martin.- ¡Yo no quiero almorzar con este tipo!

- Está bien Diana.- Contestó Josh sonriendo.- No te preocupes, había pensado llevarle el almuerzo a Brett para ahorrarle a Java algo de trabajo.

- Oh, ya veo, en ese caso nos vemos después.- Respondió Diana con una sonrisa un tanto incómoda a causa de la desagradable rabieta de su hermanastro.

Josh fue a la cafetería y, tras recibir por parte de Java el almuerzo de Brett, subió las escaleras en dirección al ala de los dormitorios, en donde se llevó la sorpresa de encontrar a alguien parado frente a la puerta de Diana.

- ¡Oye! ¿Qué estás haciendo?- Preguntó Josh con tono amenazante, pensando que era alguien intentando entrar al cuarto de Diana, sin embargo su actitud cambió al notar que se trataba de alguien a quien ya conocía.- Espera… ¿Tú aquí? Si mal no recuerdo te llamabas Lawrence ¿No es así?

El joven se volteó para mirar a quien acababa de dirigirle agresivamente la palabra sin parecer alterado al respecto.

- Así es.- Asintió Lawrence con su cordial tono usual.- Nos conocimos en clases, cuando aún era un alumno… y bueno, también nos hemos visto en circunstancias menos alegres, gracias por salvarme el otro día, de no ser por ustedes todo habría acabado muy mal.

- No hay problema ¿Pero qué haces aquí?- Preguntó Josh confundido.

- Quise venir a darle las gracias a Diana y a Martin por haberme salvado.- Contestó Lawrence con su formalidad usual.- Y para saber cómo están después de los eventos del otro día.

- Ya veo… aunque a esta hora los encontrarás en la cafetería, no aquí.

Al oír las palabras de Josh, Lawrence se golpeó suavemente la frente y dijo:

- ¡Pero qué tonto soy! ¿Cómo no lo pensé antes? Había olvidado el horario de almuerzo.

- Por cierto ¿Cómo estás después de lo que pasó?- Preguntó Josh.- Recuerdo que tuvieron que llevarte al hospital.

- Así es, pero estoy bien.- Señaló Lawrence.- Sólo me dejaron hospitalizado unos días para asegurarse de que los golpes de corriente no hubiesen causado mayor daño, pero ya me dejaron ir a casa, aunque el doctor dijo que debo ir a revisión dentro de unas semanas para asegurarnos de que todo esté en orden.

- Bien, eso es bueno.- Contestó Josh.- Me alegra oír que tu recuperación va sin problemas.

- Muchas gracias.- Dijo Lawrence inclinando suavemente la cabeza.- Ahora si me disculpas iré a la cafetería, espero poder encontrar a Martin y a Diana a tiempo.

- Estoy seguro de que lo harás, en fin ¡Nos vemos!

Josh llegó al dormitorio que compartía con Brett y abrió la puerta, encontrándose como de costumbre a su compañero sentado frente a la computadora, parecía especialmente interesado en lo que estaba revisando, por lo que supuso debía tratarse de los archivos que Martin le había entregado.

- ¡Oye Brett!- Exclamó Josh escandalosamente.- Vengo a interrumpir tu crisis, te traje el almuerzo.

- Hola Josh, déjalo sobre el escritorio, comeré enseguida.- Contestó Brett sin despegar la vista de la pantalla.

Las palabras del niño sorprendieron a Josh, quien se acercó al escritorio para dejar la bolsa de papel no sin antes expresar su asombro:

- Espera ¿Qué acabo de oír? ¿Tú rechazando comida?

- No la estoy rechazando.- Contestó Brett.- Sólo quiero terminar de revisar esta parte antes de comer, no quiero perder el sentido del texto.

- Por cierto ¿Encontraste algo interesante? Sea lo que sea que eso signifique…- Preguntó Josh mientras tomaba asiento sobre la cama de Brett.

- Algo así… estaba leyendo la historia de Libra, el archivo de Martin menciona que fue creada en 1946 por el gobierno norteamericano después de terminada la Segunda Guerra Mundial, como complemento para una propuesta llamada el Plan Baruch, cuya finalidad era controlar el uso de la energía nuclear y evitar que los países pudieran tener armas de destrucción masiva. La idea era que Libra cumpliera el papel de fiscalizador para asegurarse de que los países siguieran lo que dictaba el plan, pero no todos estuvieron de acuerdo al respecto y el Plan Baruch fue descartado.

- ¿El plan fue descartado?- Preguntó Josh confundido.- ¿Pero por qué entonces Libra aún existe?

- El gobierno norteamericano decidió crear Libra de todas formas, pero esta vez con una meta diferente, debían encargarse de espiar a otras naciones para informar al gobierno sobre el poder armamentista del que disponían las demás potencias, y en efecto a eso se dedicaron hasta que fueron asignados a trabajar para las Naciones Unidas como una agencia a cargo de controlar el poder armamentístico en el mundo.

- Vaya, así que pasaron de espías a una agencia pacifista.

- Así es.- Confirmó Brett.- De hecho el actual director tomó el mando de Libra en 1990, poco después del final de la Guerra Fría, cuando la agencia ya había tomado un sello pacifista.

- Bien ¿Y qué tiene todo eso que ver con tus sospechas?

- Aún nada, pero no pierdo la fe.- Las palabras de Brett sólo consiguieron que Josh lo mirase de forma crítica, no podía creer al punto que llegaba la obsesión de su compañero.

- ¡No puedes estar hablando en serio!- Exclamó Josh.- De verdad que esta crisis tuya da miedo… ¡En fin! Iré a dar una vuelta en mi motocicleta.

- ¿Dar una vuelta?- Preguntó Brett.- Pensé que planeabas asistir a clases todo el día, parecías muy entusiasmado durante la mañana.

- Pues cambié de opinión.

- ¿Hablas en serio?- Dijo Brett dedicándole a su compañero un gesto cuestionador.

Josh se detuvo en plena puerta antes de salir y miró críticamente a su compañero desde ahí.

- Dentro de unos días nos iremos de aquí y lo olvidaremos todo ¿Y tú quieres que vaya a clases? De verdad que tienes un problema.- Dijo Josh antes de irse.

Diana almorzaba junto a Martin y Billy en la cafetería, sin dejar de sorprenderse ante lo limitados que resultaban los temas de su hermanastro a la hora de conversar, jamás pasaban más allá de los monstruos, las películas, las cosas asquerosas y las chicas, también podía hablar del Centro cuando nadie estaba mirando, pero eso no aplicaba en lugares llenos de gente como donde se encontraban en ese momento.

- ¡Estoy seguro de que con la poción de amor que encargué podré hacer que Jenny finalmente se enamore de mí!- Exclamó emocionado el agente.

- No lo sé Martin, no creo que usar pociones de amor sea la mejor forma de conquistar a una chica…- Comentó Billy, quien cada vez parecía menos convencido de las estrategias románticas de su amigo.

- ¡Tonterías! En la guerra y en el amor todo vale.- Contestó Martin.

- ¿Pero qué tal si la poción le causa a Jenny dolor de estómago? Después de todo no sabes qué hay en ella.- Dijo Billy preocupado.

- ¡Tranquilo!- Exclamó Martin.- La compré en un sitio en línea de excelente reputación, estoy seguro de que funcionará a la perfección.

La preocupación del extraterrestre no hacía más que empeorar con cada palabra del agente, conociendo la clase de sitios que Martin frecuentaba, dudaba seriamente de la supuesta excelente reputación de la poción.

- De verdad Martin, no creo que sea buena idea usarla así nada más.- Señaló Billy.- tal vez deberías dejarme analizarla cuando llegue.

- Disculpen…- Una suave voz llamó la atención del grupo.

- ¡Lawrence! ¡No pensé que volvería a verte!- Exclamó Diana emocionada, levantándose de un salto de su silla para abrazar al chico.

- ¿Qué tal Diana? También me alegro de verte.- Contestó el joven sonriendo.

- ¿Lawrence? ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar trabajando? ¿O en otro lugar que no sea Torrington?- Preguntó Martin con notorio desagrado.

- No hay de qué preocuparse.- Señaló Lawrence.- Me encuentro con permiso médico en este momento, salí hace poco del hospital y pensé que sería una buena idea hacerles una visita para agradecerles por su trabajo, me alegra que finalmente todo esté en orden una vez más.

- A nosotros también nos alegra, Lawrence.- Dijo Diana emocionada, no pensó que podría ver al joven una vez más.- ¿Cómo has estado después de los golpes de corriente?

- Estoy bien, gracias por preguntar, aunque el doctor dijo que debe revisarme un par de veces más hasta estar seguro de que estoy en buenas condiciones. Pero esos son sólo detalles, he venido aquí para darles las gracias por su gran trabajo, mi jefe está profundamente agradecido por todo lo que han hecho, de no ser por ustedes las relaciones entre nuestros empleadores hubiesen sufrido enormemente.

- ¡No es nada Lawrence, sólo hacíamos nuestro trabajo! Por cierto ¿No prefieres hablar afuera? Ya terminamos de comer y creo que sería más cómodo para todos estar en un lugar más adecuado para conversar que la cafetería.- Dijo Diana, intentando ser tan sutil como le era posible, hablar de cosas secretas en un lugar tan concurrido era difícil, y sin duda bastante incómodo.

- Por supuesto, sería mucho más adecuado.- Asintió Lawrence.

El grupo abandonó la cafetería y se dirigió a un área alejada del patio para asegurarse de que nadie escucharía su conversación, esperando poder hablar con Lawrence sobre los detalles de la misión con más soltura.

- ¿Pudiste hablar con el director Wright sobre lo sucedido?- Preguntó Diana.

- Así es, de hecho fue a visitarme al hospital, estaba muy sorprendido por todo lo que estaba sucediendo, pero también muy agradecido con ustedes por resolver el caso, como representante de Libra puedo decirles que nunca podremos agradecerles lo suficiente.

- Nos sentimos muy halagados.- Comentó Diana sin dejar de lado su sonrisa.- ¿Han podido averiguar más datos sobre la información que pudo robar el ex agente?

- Aún estamos investigándolo, de hecho activaron un protocolo anti-espionaje para asegurarnos de que no hayan más infiltrados entre nuestras líneas. Por cierto, cuando estábamos en las instalaciones de la guarida del ex agente no pude evitar escuchar lo que hablaban sobre un instituto en el cual Diana había participado, disculpen que pregunte, pero ¿A qué se referían exactamente?

Diana reaccionó incómoda ante la pregunta de Lawrence, recordar su participación en el ICAE era algo que la avergonzaba profundamente.

- Es una historia un tanto… desagradable.- Contestó Diana sonriendo avergonzada, pese a que no deseaba arruinar la imagen que Lawrence tenía de ella no le quedaba más alternativa que contarle la verdad si no quería quedar aún peor ante él.- Una vez me molesté con el Centro a causa de una mala evaluación y recibí una oferta de un lugar llamado ICAE que realizaba labores similares a las del Centro, su decana me ofreció muchos beneficios a cambio de trabajar para ella y los acepté, pero en realidad todo era una trampa y la decana era una ex agente del Centro que buscaba vengarse de M.O.M. por una mala evaluación que ella le puso hace años y que derivó en que la expulsaran.

- ¿Y qué tenía todo eso que ver con el ex agente?- Preguntó Lawrence confundido.

- Al parecer esa institución era propiedad suya y de la decana, pero ella actuó por su cuenta y arruinó las cosas.- Contestó Diana.

La respuesta de la agente no ayudó a cambiar la confundida expresión de Lawrence, para quien el tema seguía sin parecer del todo coherente:

- Vaya ¿Y por qué te preguntaba tanto al respecto?

- Pensaba que la decana me había revelado detalles secretos sobre su institución y que yo se los había entregado al Centro.- Señaló Diana.- Pero la verdad es que ella nunca me dijo nada más allá de lo básico, aunque por supuesto, de haber sabido algo importante se lo habría dicho al Centro.

Como forma de apoyar la explicación de Diana, Billy añadió:

- De hecho la investigación arrojó que Octavia tuvo acceso a los archivos secretos del Centro, pero no habíamos podido descubrir su método para lograrlo, por eso al darnos cuenta de que el ex agente contaba con una red de espías localizados dentro de organizaciones ultrasecretas que le permitían proveer a los laboratorios trabajando para él con información y que el instituto de Octavia estaba bajo su mando finalmente pudimos solucionar nuestra duda.

- Así que a eso era lo que se refería el ex agente.- Comentó Lawrence, quien ahora parecía comprender la conexión entre ambos temas.- Con razón se esforzó tanto al interrogar a Diana.

- Pero bueno ¡Ya todo terminó y al fin podemos relajarnos!- Señaló Diana con una alegre sonrisa satisfecha.

- Por cierto Lawrence.- Interrumpió Martin.- Supongo que con el caso ya resuelto y todas las sospechas descartadas, ya no tendrás que volver a Torrington ¿Verdad?

- En efecto agente Mystery, mi presencia en la academia ya no es necesaria.

Las palabras de Lawrence iluminaron el rostro del chico, al fin había conseguido librarse de la amenaza que su presencia representaba.

- ¡Eso es! ¡Un rival menos en la guerra del amor!- Exclamó Martin con nula sutileza.

- ¡Martin!- Exclamó Diana con tono de reproche.- ¿Quieres mantener un mínimo de profesionalismo?

- ¡Oye!- Refunfuñó el chico de vuelta.- ¿Qué acaso no tengo derecho a alegrarme?

Lawrence sonrió al oír discutir a ambos agentes y dijo:

- Está bien Diana, no hay razón para actuar tan formal frente a mí, entiendo que Martin es una persona muy espontánea.

- Tal vez demasiado espontánea…- Dijo Diana, dedicándole una mirada de desprecio a Martin la cual lo hizo sentir empequeñecido.- Por cierto Lawrence, esto no tiene ninguna relación con el Centro, pero habrá una fiesta en Torrington este sábado y me preguntaba si querrías venir.

- Lo siento Diana, agradezco profundamente tu invitación, pero me temo que no me siento a gusto en fiestas para adolescentes, simplemente no son lugar para un hombre de mi edad.

- ¡Vamos Lawrence, no exageres!- Exclamó Diana sonriendo.- Aunque respeto tu opinión, si no te sientes a gusto no necesitas venir.

- Agradezco tu comprensión, Diana.

Tan pronto como Lawrence acabó de inclinar suavemente su cabeza, la campana que señalaba el inicio de las clases resonó por toda la academia.

- ¡Pero miren nada más que hora es chicos!- Exclamó Martin sonriendo entusiasmado mientras se aferraba a los hombros de Diana.-Es hora de volver a clases! Bien señorito Lawrence, me temo que mis amigos y yo debemos volver a nuestro deber educativo.

- ¡Espera Martin!- Reclamó Diana intentando liberarse de las manos de su hermanastro.- Lawrence, antes de que te vayas, me preguntaba si volveremos a verte un día de estos.

- Es poco probable.- Contestó el joven.- No vivo tan cerca de ustedes como para visitarlos frecuentemente y no contamos con algo parecido a los portales del Centro, así que no puedo darme el lujo de viajar todo el tiempo a este lugar.

- Es verdad ¿De dónde eres Lawrence?- Preguntó Diana.- Creo percibir un leve acento en tu voz ¿No eres de los alrededores verdad?

- Así es, y como pueden imaginar abusar de los recursos de Libra sólo para visitar amigos no estaría bien, aunque esta vez vine aquí gracias al señor Wright, él quería que les diera las gracias de manera presencial.

- Vaya, muy amable de su parte.- Dijo Billy.

- En ese caso, supongo que este será el adiós definitivo probablemente.- Señaló Diana intentando evitar sonar deprimente pese a la agridulce sonrisa que se dibujó en su rostro, no podía creer que en menos de una semana debería despedirse para siempre de tantas personas.

- Me temo que así es.- Dijo Lawrence, despidiéndose de Diana con un apretón de manos.- Ha sido un placer conocerla, agente Lombard.

- El gusto es mío.- Respondió Diana luchando por contener las lágrimas.

- Agente Mystery, un placer conocerlo.- Dijo Lawrence estrechando la mano del chico.

- Lo mismo digo, pero eres más agradable estando en tu oficina que en Torrington.

- Bueno, considerando que disfruto más estar ahí optaré por considerarlo como un cumplido.- Lawrence se acercó a Billy y repitió el gesto.- Vaya, no puedo creer que de verdad seas el asistente de M.O.M., ese disfraz se ve sumamente realista.

Billy miró a todos lados para asegurarse de que no hubiese alumnos alrededor y desactivó su disfraz por un instante, dejando ver su pequeña apariencia verdosa.

- ¡Increíble, de verdad eres tú!- Exclamó Lawrence asombrado.- El Centro realmente tiene tecnología increíble.

- ¿Verdad?- Dijo Billy sonriendo mientras volvía a activar el B.S. 1000, recuperando con ello su apariencia humana.- Tal vez vuelva a usarlo cuando nos veamos en alguna reunión de agencias ultrasecretas.

- Sería genial.- Asintió Lawrence.- Aunque de hacerlo te recomiendo que le des una apariencia un poco más profesional, no creo que esa clase de atuendo funcione bien en situaciones formales.

Billy dio una mirada rápida a su traje, pese a que el estilo formal no era lo suyo resultaba innegable que Lawrence tenía razón.

- Bueno, en ese caso supongo que M.O.M. podrá hacerle algunos ajustes cuando llegue el momento.- Contestó el extraterrestre

- Bien agentes, suerte con sus clases.- Dijo Lawrence a modo de despedida.

- ¡Adiós Lawrence, que te vaya bien en tu viaje de regreso a casa!- Exclamó Diana justo antes de ser arrastrada por Martin de vuelta al edificio principal.- ¡Martin! ¿¡Qué haces!? ¿No ves que intento despedirme?

- Lo sé hermanita, pero si te dejo ahí parada pasarás todo el resto de la tarde despidiéndote.- Comentó Martin sin soltarla de su muñeca.