Disclaimer: Los personajes de Martin Mystery y Team Galaxy son propiedad de Marathon Media, no de mi autoría.


Capítulo XXIX
El baile de primavera

La noche del baile llegó a la academia Torrington tras un largo día de instalar decoraciones, hablar con los músicos y el DJ para confirmar su participación, preparar los bebestibles y la barra de snacks. Diana agradecía que tras tantas horas trabajando sin descanso finalmente todo estuviese listo.

Los miembros del comité observaron impresionados el resultado de su trabajo, obra de la pasión y empeño que Yoko había puesto en cada detalle. La decoración había transformado el gimnasio en toda una obra de arte, la que iluminada por el increíble juego de luces multicolor hacía sentir a todos quienes entraban al lugar como si se internaran en otra dimensión.

- No puedo creer que de verdad Yoko fuese capaz de hacer realidad esta loca idea suya.- Comentó sonriendo Jenny mientras observaba a los invitados hablar sobre las asombrosas estatuas de unicornios que dejaban caer estrellas y flores holográficas cada vez que alguien entraba al gimnasio.

- Tienes razón, realmente creo que debería dedicarse al diseño de interiores o algo por el estilo, entrar al gimnasio se siente como estar en otro planeta.- Añadió una de las chicas del comité.

Diana observaba el lugar desde la barra de snacks sin poder creer que no estuviese soñando, la extraña decoración mezclada con la música del DJ hacían que el gimnasio pareciera la extraña fantasía de una adolescente, y pese a que la ornamentación no debía ser más que un complemento para la fiesta, era en realidad el tema central de la noche.

- Yoko sí que se esforzó esta vez ¿No crees?- Comentó Josh mientras se acercaba a la barra junto a Diana.

- No puedo creer que haya logrado hacer todo esto.- Dijo Diana impresionada.- Digo… ¡Solo mira este lugar! Es como estar dentro de una obra de arte, no un gimnasio ¿Viste las estatuas sirviendo refrescos? Ni siquiera imaginé que algo así existía.

- Y no existe.- Señaló Josh con una sonrisa incómoda.- No aún por lo menos… supongo que Yoko decidió saltarse un par de reglas para cumplir su deseo de hacer la fiesta más increíble que tu academia haya visto.

Aquella respuesta sorprendió a Diana, no quería que la chica diera tanto por el baile de primavera al punto de poner el futuro en peligro, después de todo sólo era una simple celebración de secundaria, arriesgar tanto por algo así era exagerado.

- No entiendo ¿Por qué se esforzó tanto?- Preguntó Diana confundida.

- Porque nos ayudaste, así que estaba en deuda contigo, por eso cuando supo que necesitabas ayuda en algo que sabía hacer sintió que era su momento de compensarte.- Dijo Josh sin parecer preocupado por las consecuencias de la decisión tomada por su compañera de equipo.- ¡Mira, allá están Yoko y los demás! Vamos a hablar con ellos.

Diana siguió a Josh sin dejar de pensar en lo que acababa de decir, saber que Yoko estaba tan agradecida era conmovedor, y pese a no haber sido de mucha ayuda para el caso era evidente por lo que estaba viendo que no era precisamente por no querer aportar con lo que sus habilidades le permitían.

- ¡Josh! ¡Pero mira nada más que bien te ves esta noche!- Exclamó coquetamente Jenny al verlo acercarse.

- Gracias, tú también te ves muy bien.- Respondió Josh con la cordialidad suficiente para dejarla encantada.

La conversación fue interrumpida de golpe por Martin, quien apareció entre la multitud para dirigirse a la chica con tono seductor en un intento por captar su atención:

- ¡Oye Jenny! ¿No quieres bailar con Martin Mystery, el rey de las pistas?

- Olvídalo Martin, estoy con alguien más.- Jenny le dedicó a Martin un gesto de desprecio mientras se aferraba con fuerza al brazo de Josh, saber que una vez más tendría que soportar al hermanastro de Diana armando escándalo a su alrededor la sacaba de quicio, sin embargo luego de tantos años aguantándolo ya era experta en huir de sus coqueteos y sabía que la presencia de otros pretendientes era la mejor forma de alejarlo.

- ¡Como quieras, tú te lo pierdes! - Exclamó Martin con cierta altanería en su voz para luego dirigirse a su siguiente objetivo.- ¡Oigan chicas! ¿Linda fiesta no?

- Lo siento Jenny, Martin es tan molesto.- Comentó Diana avergonzada tras ver a su hermanastro alejarse.

- ¡Lo sé!- Exclamó Jenny aún sin despegarse de Josh.- Pero no es tu culpa, que tu hermano sea un tonto sólo es una circunstancia desafortunada.

Una figura familiar apareció por entre la multitud: era Billy, quien llevando consigo su disfraz humano miraba de un lado a otro fascinado.

- ¡Hola Diana, linda fiesta! De verdad que se lucieron con la decoración, ayer no imaginé que terminaría viéndose así de increíble.- Comentó el extraterrestre.

- Gracias Billy, me alegra ver que pudiste venir.- Dijo Diana a modo de saludo.

- Por supuesto, no me lo hubiese perdido por nada, después de todo es tu fiesta y además yo ayudé un poco.- Contestó Billy sonriendo, resultaba evidente en su reacción que haber sido partícipe de la decoración le provocaba cierto orgullo.

- Oye tú, eres el chico raro de ayer, no es la primera vez que te veo en la academia.- Comentó una de las chicas del comité dirigiéndose al extraterrestre.- Gracias por ayudarnos ayer acarreando todas esas cajas.

- No hay problema.- Dijo Billy, quien tras el desagradable impacto inicial de la frase logró sentirse más cómodo al notar que no había mala intención por parte de la chica.

- Por cierto ¿Quieres ir a bailar un rato? tengo libre hasta que comience el concurso.

- ¡Claro!- Respondió Billy sonriendo emocionado ante la proposición, no esperaba conseguir una pareja de baile tan rápido.- ¿Diana, no importa si te dejo un rato?

- Por supuesto que no, ve y diviértete.- Respondió Diana forzando una sonrisa.

La primera parte del baile se llevó a cabo sin problemas, el DJ se lucía con sus mezclas mientras los invitados bailaban al son de la música, haciendo que los miembros del comité observaran orgullosos su trabajo.

- ¡Diana! Los chicos no dejan de hablar sobre lo increíble de nuestra fiesta, a todos les encantó como quedó la decoración, en especial las estatuas griegas sirviendo refresco ¡Sabía que le darían un toque increíble al lugar!- Dijo Yoko mientras bailaba enérgicamente con un grupo de invitados. Sin duda la decoración era el tema por excelencia de la fiesta y nadie quería perderse la oportunidad de hablar al respecto con la autora en persona.

- Y tienen mucha razón, todo quedó increíble y es completamente tu logro, de no ser por ti jamás hubiésemos hecho algo como esto.- Señaló Diana esforzándose por sonreír.

- ¡Por supuesto! Pero esto es para ti, tómalo como un regalo de agradecimiento.- Exclamó Yoko para luego guiñarle un ojo.

- ¡Oye Yoko, ven aquí! Aún tengo que presentarte a los miembros del club de arte- Dijo una chica de estilo gótico, quien llegó para llevarse a la artista con ella.

- ¡Bueno Diana, nos vemos luego!- Tan pronto como Yoko terminó de despedirse fue arrastrada por entre la multitud rumbo a intercambiar ideas con los otros artistas de la academia.

- Veo que Yoko se ha vuelto muy popular.- Dijo una voz familiar.

- ¿Josh?-Preguntó Diana sorprendida de ver al chico frente a ella.- Pensé que estabas bailando con Jenny.

- Lo sé, pero quería ir a beber algo a las estatuas de refresco, así que me tomé un descanso.- Comentó el chico mientras le mostraba a Diana su vaso a medio llenar.- Todos parecen muy felices, incluso Martin, no pensé que podríamos estar en el mismo lugar sin que se enojara por ello.

- Esa sin duda es señal de que la fiesta está siendo todo un éxito.- Dijo Diana esforzándose por sonreír.

De repente la música quedó en silencio y una de las chicas pertenecientes al comité apareció sobre el escenario:

- Queridos compañeros, bienvenidos al baile de primavera ¿Se están divirtiendo?- Preguntó antes de que los gritos aprobatorios dejaran en claro la respuesta.- Pues déjenme decirles que lo mejor aún está por venir, ya que como todos saben, esta noche realizaremos algo inédito en la historia de nuestra academia ¡El primer festival de canto del baile de primavera!

Los gritos y aplausos no se dejaron esperar, los invitados estaban ansiosos de ver el espectáculo, pues todos tenían alguna conexión con el concurso, ya fuese que ellos o uno de sus amigos hubiesen sido seleccionados para participar.

- ¡Bien, ahora comenzaremos con nuestro primer participante!

- Que extraño, imaginé que Yoko estaría encargada de animar el festival.- Comentó Josh.

- Nada de eso.- Dijo Diana.- pensó que sería demasiado llamativo hacer algo así, por increíble que parezca.- Ambos jóvenes contuvieron las ganas de reír al respecto, considerando todo lo que Yoko había hecho a esa altura, verla tomar una precaución como esa parecía casi una broma.

Sin comentar más al respecto, Josh y Diana permanecieron atentos al concurso, apoyando cada una de las canciones participantes por igual.

- Muy bien.- Dijo la presentadora volviendo a aparecer sobre el escenario.- Esos serían nuestros tres primeros concursantes de la noche, ahora sigan disfrutando de nuestra fiesta de primavera y no olviden votar por su cantante favorito en nuestro sector de votaciones, donde nuestros asistentes los estarán esperando.

El baile continuó con su DJ mezclando todo tipo de música para entretener al público, seguido cada media hora por una nueva tanda de concursantes presentándose en el escenario, haciendo que el público se mantuviera entretenido gracias al dinámico formato de la fiesta.

- ¿Java el Cavernícola? ¿Martin Mystery?- Dijo una de las chicas del comité acercándose a ambos con una lista en sus manos.- En la próxima tanda será su turno, alístense para su presentación y cuando estén listos vayan al lado del escenario.

- ¿Oíste eso Java? ¡Es nuestro turno de brillar!- Exclamó Martin emocionado luego de recibir el anuncio.

- Java estar muy nervioso.- Dijo tímidamente el cavernícola.

Sin prestarle mayor importancia a los nervios de su compañero, Martin le dio una amigable palmada en la espalda a modo de apoyo y enérgicamente añadió:

- ¡Tranquilo Java! Sólo ve y lúcete frente a todos.

El DJ siguió realizando sus mezclas en medio de la alocada multitud hasta terminar su set, tras lo cual la presentadora del festival volvió a tomar su lugar en el escenario para presentar a los siguientes concursantes.

- ¡Bien Torrington! ¿Se están divirtiendo?- El público dejó ver su aprobación con una ruidosa respuesta.- ¡Eso es precisamente lo que quería escuchar! Ahora continuaremos con una nueva tanda de concursantes en nuestro festival de canto, comenzando por el participante Java el Cavernícola, quien nos cantará el tema Mi lugar en el mundo.

Diana junto a sus amigos y los miembros del comité gritaron a todo pulmón mientras aplaudían para apoyar a Java. Sabían que tratándose del encargado de la cafetería no recibiría el mismo apoyo que el resto de los participantes, por lo que debían gritar tanto como pudieran para hacerlo sentir bienvenido. Sin embargo una vez comenzó a cantar, todos en el público cayeron hipnotizados bajo la insólita dulzura de esa voz tosca, cuya melodía hizo a los invitados transportarse por un momento a una situación diferente, en donde podían sentir como si aquella canción conectase directamente con la parte más frágil de sus corazones, haciéndolos experimentar una inexplicable sensación de soledad, la cual no desapareció ni siquiera tras terminada la canción.

Para sorpresa de Diana y los demás, tan pronto como llegó la hora de aplaudir a Java todos en el público lo hicieron con una solemnidad impresionante, nadie gritó, ni silbó, ni mucho menos abucheó, todo lo que hicieron fue aplaudir mientras intentaban comprender qué acababa de suceder, no esperaban que el extraño sujeto de la cafetería los transportase de manera misteriosa a otro plano con su melancólica canción.

- Muy bien.- Dijo la presentadora con algo de incomodidad.- luego de ese conmovedor número viene algo un poco diferente para traerlos de vuelta a la realidad ¡Con ustedes nuestro siguiente concursante, Martin Mystery con la canción Badass Gigolo!

Diana sentía la vergüenza consumirla por dentro al ver la presentación de Martin, quien apareció sobre el escenario con una estrafalaria tenida ajustada y una camiseta de tirantes hecha de malla, dejando muy poco a la imaginación de su público. Sin duda aquello aseguraría convertir a Martin en la comidilla de la academia por lo que quedaba de su último año en Torrington.

- ¡Vamos Martin, estás luciéndote esta noche!- Exclamó una chica en el público.

Diana no podía creer lo que acababa de oír ¿Una chica apoyando a Martin? Eso no tenía sentido, necesitaba saber quién estaba alentando el ridículo acto de su hermanastro para comprobar que no fuese alguien burlándose de él. Sin embargo su sorpresa no hizo más que aumentar cuando notó que no se trataba sólo de una chica, sino un grupo de ellas, quienes lo apoyaban enérgicamente en medio de la multitud ¿Qué chicas en Torrington podrían estar alentando las locuras del tonto de su hermanastro? Aquello no tenía sentido, necesitaba acercarse al grupo y averiguar la razón tras esa inexplicable reacción.

- Hola chicas ¿Se están divirtiendo?- Saludó Diana al grupo con lo que intentaba ser una sonrisa encantadora. Siendo parte del comité organizador sabía que su acercamiento no levantaría sospechas.

- ¡Hola Diana! Linda fiesta la de esta noche, tú y los demás miembros del comité sin duda se lucieron.- Diana pudo distinguir entre la oscuridad la identidad del misterioso grupo de chicas sin problemas: eran las hermanas de la fraternidad Psi Psi Psi.

- Gracias por el cumplido, trabajamos muy duro para prepararlo todo. Por cierto, que sorpresa verlas apoyando a Martin, no pensé que viviría para ver el día en que algo como esto sucediera.- Comentó Diana con cierta ironía en su voz.

Las hermanas de la fraternidad Psi Psi Psi se miraron unas a otras extrañadas ante el comentario de Diana y, sin esforzarse por contener su reacción, comenzaron a reír.

- ¿Hablas en serio?- Preguntó una de las chicas entre risas.- Martin es el consejero de la fraternidad ¿Lo olvidaste? Por supuesto que íbamos a apoyarlo, es nuestro amigo después de todo.

- ¿Olvidarlo?- Dijo Diana.- ¿Cómo podría hacerlo? Después de todo pasó un mes chantajeándome con ello hasta que ustedes decidieron aceptarme en la fraternidad.

Las chicas no pudieron evitar reír nuevamente al recordar aquella situación.

- Por cierto Diana, creo que deberías participar en nuestras reuniones más a menudo, a este paso empiezo a pensar que ser miembro honorario funcionaría mejor para ti.- Señaló con tono casual una de las chicas.

- Tienes razón, hasta Martin viene más a nuestras reuniones que Diana.- Comentó riendo otra de las hermanas de la fraternidad.

Diana no pudo evitar sentirse avergonzada ante la situación. Las chicas tenían razón, se le dificultaba mucho ir a las reuniones, especialmente ahora con todo lo del caso y los preparativos para el baile de primavera, pero se rehusaba a dejar la hermandad a pesar de ello, después de todo haber sido parte de Psi Psi Psi sonaría muy bien en el historial de su paso por Torrington.

- ¡Lo siento chicas! He estado tan ocupada últimamente que no he podido ir a las reuniones, pero ya verán que seré muy constante ahora que ya terminamos con lo del baile.- Se excusó Diana sonriendo avergonzada.

- Eso espero.- Comentó una de las chicas.- Aunque si no tienes tiempo sería comprensible, debe ser difícil participar en tantas actividades a la vez ¿No te cansas a veces?

- ¿Cansarme? ¡No, para nada! Tengo tanta energía que podría pasar toda una semana sin dormir, soy inagotable.- Respondió Diana entre risas exageradas.

- Me alegra oír eso ¡Miren, terminó la canción de Martin! ¡Lo hiciste genial, eres el mejor!

Las chicas de la hermandad Psi Psi Psi gritaron a todo pulmón al terminar Martin su presentación, la cual cerró con el chico en una dramática pose mientras el público enloquecía aplaudiéndolo. Todos alrededor de Diana gritaban con locura, como si el número hubiese sido tan ridículo que resultaba imposible no ovacionarlo, o al menos eso era lo que pensaban todos menos ella, quien observaba a su alrededor sin poder creer lo que veía. Su hermano era un fracasado, alguien rechazado por las chicas y odiado por los novios de éstas ¿Por qué todo se veía tan diferente ahora?

Diana miró a su alrededor, viendo como también Yoko e incluso Josh lo apoyaban. No tenía sentido que las cosas se dieran de ese modo, se suponía que ella sería la única apoyándolo, siempre había sido así y de ese modo era como todo debía continuar ¿Verdad?

Josh aplaudía enérgicamente la presentación de Martin, aquel era el espectáculo más ridículo que había visto en su vida y pese a lo extrañas de las circunstancias no podía negar que resultaba una experiencia divertida. Era una lástima pensar que tan pronto como terminaran de resolver el caso lo olvidaría para siempre. Mientras pensaba en ello, el chico miró en dirección a Diana, esperando verla aplaudir con incluso más entusiasmo que los demás invitados. Sin embargo grande fue su sorpresa al notar que no sólo parecía poco entusiasta, sino que evitaba aplaudir por completo, llegando al punto de abandonar cabizbaja en gimnasio.

Diana caminó rumbo al patio, en donde tomó asiento sobre una de las bancas esperando que alejarse de la fiesta un rato la ayudara a tranquilizarse ¿Por qué había estado actuando tan extraña esa noche? Desde el comienzo de la fiesta una sensación amarga la perseguía, haciéndola sentir insignificante y prescindible.

En ese momento pensó inmediatamente en Yoko, era consciente de que había actuado con buenas intenciones y eso era lo importante, pero no podía evitar sentirse mal de saber que comparado con todo el trabajo de la chica, lo suyo se reducía a haber instalado un par de guirnaldas. Una vez más alguien se encargaba de realizar su trabajo y lograba hacerlo mucho mejor de lo que ella hubiese podido.

- ¿Un regalo de agradecimiento por mi trabajo en el caso? No me hagas reír…- Pensó en voz alta Diana con evidente molestia.

Aquello no había sido un regalo, sino una burla por parte de la vida que le recordaba una y otra vez como los avances del caso no eran fruto suyo, sino del trabajo de Martin, quien sin importar que tan tonto y atolondrado fuese, era quien había acabado salvando la situación mientras que ella era capturada por el monstruo de turno. No era la primera vez que su hermano la había salvado al mismo tiempo que resolvía el caso, podía recordar una tras otra situaciones como esa, lo cual la hizo inevitablemente pensar en la evaluación de M.O.M. y el caso de Octavia, en que su enojo frente al resultado de su deficiente desempeño como agente no había hecho más que provocar un inmenso daño al Centro.

- ¿Diana? ¿Estás bien?

La chica se volteó sorprendida al escuchar la voz de Josh, no esperaba que alguien la hubiera seguido.

- ¿Qué haces aquí? Deberías estar divirtiéndote con los demás.- Comentó Diana intentando ocultar su molestia, lo que menos necesitaba era tener testigos en un momento tan vergonzoso como ese.

- No después de ver tu escenita ahí dentro.- Dijo Josh señalando el gimnasio.- Ten, te traje un vaso de refresco, puedes tomarlo si quieres.

Diana recibió el vaso y lo dejó a su lado sin atreverse a mirar al chico de vuelta, no podía creer que su reacción al número de Martin fuese tan patética y evidente que Josh hubiese decidido salir tras ella.

- ¿Recuerdas cuando dijiste que en el futuro Martin sería considerado un agente legendario, pero yo no? Estoy empezando a entender por qué...- Comentó Diana cabizbaja.

- ¿A qué te refieres?- Preguntó Josh mientras tomaba asiento a su lado.

- Sé que no puedes revelar nada del futuro ¿Pero podrías responderme algo sólo esta vez?

- No, pero eso no quita que puedas preguntar de todas formas.- Contestó Josh con un sutil tono burlón.

Levantando la mirada y fijándola en el chico, Diana preguntó afligida:

- ¿Martin no me necesita, verdad?

Sin parecer afectado al respecto, Josh pensó en su respuesta por un segundo y respondió:

- Bien, esa es una pregunta difícil de responder, después de todo dicen que uno es menos necesario de lo que cree.

Diana volvió a bajar la mirada, aquello no le decía nada. Debió imaginar que Josh no respondería de forma directa, sin embargo ya estaba ahí con ella y considerando que había sido testigo de su escape del gimnasio era inútil contenerse con él:

- Cuando atrapamos al espía fue Martin quien ideó el plan.- Dijo molesta Diana, con la mirada fija en el paisaje frente a ella.- y de no ser por él jamás habríamos podido capturar al ex agente. Luego todos ustedes pelearon contra los monstruos para rescatarme ¿Y qué hice yo? Tuve que esconderme en un rincón junto a los rehenes. Ahora todo lo que debía hacer era organizar un tonto baile de secundaria y ni siquiera eso fui capaz de hacer ¿De qué sirvió estar en el comité organizador si apenas instalé un par de adornos?

- ¿Te sientes mal porque Yoko se hizo cargo de la organización del baile?- Preguntó Josh sorprendido.- Vaya, con razón dicen que a veces se arruina más de lo que se ayuda.

- Lo del baile no es más que un detalle.- Señaló Diana irritada.- piensa en el caso de la criatura, Martin es quien merece todo el crédito, no yo, aun cuando siempre pensé lo contrario…

- Estás siendo demasiado dura contigo misma.- Dijo Josh con tranquilidad.- sin tu trabajo de investigación no hubiésemos llegado a ninguna parte.

- No intentes ser amable conmigo, sabes que tengo razón.- Comentó Diana molesta.

Ambos adolescentes guardaron silencio por un momento.

- ¿Sabes?- Preguntó Diana.- Siempre pensé que Martin me necesitaba, que si no estaba a su lado la gente lo trataría mal y nunca llegaría a ninguna parte por su cuenta, pensaba que se apegaba a mí porque no tenía amigos, y cuando entró al Centro pensé que debía seguirlo para asegurarme de que no hiciera algo estúpido. Pero ahora veo que no sólo puede arreglárselas bien en las misiones sin mí, sino también en su vida...

- ¿Estás segura de lo que dices?- Preguntó Josh.

- ¡Tú oíste a toda esa gente ovacionándolo!- Exclamó Diana mirando a Josh irritada.- Estaban las chicas de la fraternidad Psi Psi Psi, nuestros amigos del Centro, y no sólo ellos ¡Muchísimos chicos de Torrington! Pensé que si yo no aplaudía nadie más lo haría, pero fue todo lo contrario...

Josh la observó fijamente por un instante.

- Tienes razón Diana.- Dijo Josh.- Martin no te necesita, pero tú tampoco lo necesitas a él.

- ¿Qué intentas decir?- Preguntó Diana afligida, las palabras del chico se habían sentido como un balde de agua fría, sin embargo la última parte de su respuesta la descolocó.

- Todo lo que dices gira en torno a Martin, Martin es quien disfruta trabajar para el Centro, Martin es el que necesita amigos, Martin es el tonto e inadaptado al que las chicas rechazan ¿Pero qué hay de ti? Parece como si vivieras por tu hermano, sin embargo lo haces sólo porque tú eliges hacerlo, no porque él te lo pida.

Diana permaneció en silencio tras oír las palabras de Josh y, luego de reflexionar al respecto, dijo:

- ¿Crees que debería dejar de preocuparme tanto por Martin?

- Digo que deberías empezar a preocuparte por ti.- Contestó Josh.- ¿Qué es lo que quieres? ¿Seguir en el Centro, estudiar medicina? Martin no te necesita, así que eres libre de hacer lo que quieras, aprovéchalo.

- ¿Que haga lo que yo desee?

- ¡Por supuesto!- Exclamó Josh sonriendo.- Especialmente considerando que Martin está viviendo bajo sus propias reglas, tú deberías hacer lo mismo.

De repente, un par de brazos cubrieron los hombros de ambos chicos tomándolos por sorpresa, haciéndolos saltar del susto.

- ¡Josh, querido! ¡Que alegría me da encontrarte! Eres justo la persona que estaba buscando.- Los dos se tranquilizaron al notar que los misteriosos brazos pertenecían a Yoko, quien con tono sobreactuado se dirigió a ambos.- Diana ¿Me permites tomar prestado a mi compañero un segundo?

- Claro…- Contestó Diana sorprendida ante la situación, no esperaba que la chica apareciera tras ellos tan de repente.

Diana observó atentamente como Yoko arrastraba al chico a través del patio. Ni siquiera le había dado tiempo de responder si estaba bien para él abandonar la conversación tan de repente, lo cual parecía extraño en alguien como ella, quien había dado señales de ser sumamente sensible a las interacciones humanas. Era evidente que algo importante sucedía y eso tenía a la chica preocupada ¿Pero qué podía ser considerando las circunstancias? ¿Algo relacionado al caso? ¿O tal vez un tema completamente diferente? Fuera lo que fuese, su instinto detectivesco le decía que debía escuchar esa conversación, especialmente considerando que las posibilidades de descubrir algo nuevo relacionado al futuro no eran bajas cuando se trataba de ellos, y tras haber descubierto que Josh era hijo de M.O.M. su curiosidad por saber más al respecto no había hecho más que aumentar después de la incomodidad inicial que haberse metido en los archivos de Josh le había causado.

Con la astucia de un ninja, Diana se deslizó sigilosamente por entre las áreas verdes del patio, procurando mantener la vista fija en los dos adolescentes, quienes se alejaban cada vez más de la construcción principal en busca de un punto seguro para hablar de lo que sea que Yoko tuviera que contar, resultaba evidente que debía tratarse de algo serio y notarlo no hacía más que aumentar las ansias de Diana por oír su conversación ¿Qué cosa podía ser tan secreta como para necesitar ocultarse tanto? Sin duda no podía ser algo más revelador de lo que había visto en el dispositivo de Josh ¿O sí?

- ¡Oye Yoko, tranquilízate! Ya me has arrastrado por todo el patio ¿Qué pretendes?- Exclamó Josh dirigiéndose a su compañera, quien miraba de un lado a otro con el nerviosismo de quien necesita contar un secreto cuya confidencialidad es de vida o muerte.

- ¡Intento evitar que hagas algo estúpido!- Dijo Yoko angustiada en un susurro similar a un grito contenido.

- ¿Algo estúpido? ¿Qué estás diciendo?- Preguntó Josh sin entender a qué se refería Yoko exactamente.

- ¡Josh, a mí no me engañas! Mira, no tengo nada en contra de verte enamorado, de hecho me hace feliz que alguien tan distinta a ti haya logrado conquistar tu corazón ¡Pero este no es ni el lugar ni el momento correcto para algo como eso!

- ¿Crees que estoy enamorado de Diana? ¡No puedes hablar en serio! ¿Te das cuenta de la ridiculez que estás diciendo?- Exclamó el chico golpeándose la frente, impresionado ante lo que oía.

- No soy tonta Josh.- Dijo Yoko molesta.- Puedo darme cuenta de lo que está pasando y no puedo permitirlo ¿Has pensado en lo que sucedería si ella se enamorara de ti? ¡Podrías terminar destruyendo a tu familia! ¿Qué acaso quieres hacerlos desaparecer?

- ¿¡Qué!?- Exclamó Josh.- ¡Yoko, estás exagerando! Sé perfectamente que Diana es parte de mi familia, créeme.

Diana no podía creer lo que oía ¿Cómo podían estar ella y Josh emparentados siendo él hijo de M.O.M. y de un tal Kirkpatrick? Aquello no podía ser, simplemente no tenía sentido.

- Por favor Josh, prométeme que no harás nada estúpido.- Suplicó Yoko nerviosa.

- Tranquila.- Contestó Josh sin parecer preocupado.- Lo prometo, puede que nos hayamos metido en muchos problemas y que a veces yo sea un poco impulsivo, pero no voy a permitir que alguien de mi círculo desaparezca, ni tú, ni Brett, ni mi familia, ni nadie ¿Entendido?

- Más te vale…- Dijo Yoko angustiada.- No quiero ni pensar en lo horrible que sería cometer un error así, la neutralización de recuerdos es tan profunda que no podríamos enterarnos de que borramos la existencia de alguien inocente en el nuevo futuro por más que quisiéramos ¿Y si tal vez ya hicimos desaparecer a alguien? ¡Nunca podremos saberlo!

- Lo sé, es algo estresante.- Señaló Josh preocupado.- Pero así es como son las cosas, no nos queda más remedio que confiar en que todo salga bien.

Diana seguía impactada tras su descubrimiento, intentando imaginar qué clase de parentesco compartía con Josh. La única forma de saberlo era encarando a ambos chicos y obligándolos a decir la verdad, después de todo si les revelaba lo que sabía no tendrían excusa para negarle una respuesta. Ahora que había descubierto tanto sobre él no podía dejarlo ir sin saber cuál era la conexión entre ambos.

- ¿A qué se refieren al decir que Josh y yo somos familia?

Ambos chicos palidecieron al instante tras oír la voz de Diana pronunciando esa frase, sin poder creer cómo habían sido tan tontos de no considerar la posibilidad de que ella los espiara como algo altamente probable, especialmente basados en sus experiencias previas en la academia. Todo era culpa de los nervios de Yoko, si no hubiese estado tan ansiosa por evitar que Josh hiciera algo irresponsable nada estaría sucediendo, o al menos nada peor que ver a Diana preguntándoles algo como eso.

- Diana ¿Acaso no te han dicho que escuchar conversaciones ajenas es muy descortés?- Respondió Josh molesto.

- Chicos, miren, voy a ser honesta con ustedes, ya sé que Josh es hijo de M.O.M. y que vienen del año 2025, no tienen que seguir ocultándolo.- Dijo Diana con tanta severidad que parecía ser ella la ofendida con lo que estaba sucediendo.

Josh y Yoko escucharon atentos a Diana antes de mirarse mutuamente con extrañeza, casi como si lo que acababan de oír fuese un absoluto sinsentido.

- ¿De dónde sacaste todo eso del año 2025 y de que M.O.M. es mi madre?- Preguntó Josh confundido.

- Encontré una extraña tarjeta en el piso de mi dormitorio y al tomarla se convirtió en una especie de pantalla, quise apagarla, pero…- Las palabras de Diana fueron inmediatamente interrumpidas por Yoko.

- Espera ¿Dices que encontraste una tarjeta que se convierte en pantalla?

Diana asintió esperando una reprimenda por parte de Yoko, quien parecía sumamente molesta ante la noticia que acababan de recibir. Sin embargo para su sorpresa no fue ella quien terminó por llevarse la peor parte.

- Josh…- Dijo Yoko enfurecida.- ¿¡Cómo pudiste perder tu holocard en pleno pasado y no decirnos nada al respecto!?

- Es que siempre la pierdo, pensé que estaría en algún rincón de mi dormitorio como de costumbre.- Respondió Josh avergonzado.

- ¿¡Tienes idea de en qué problema nos metiste con tu desorden!? ¡Siempre te digo que tengas más cuidado con tus cosas, de verdad que eres un desastre!- Exclamó Yoko.

- Lo sé, soy terrible, ni yo mismo aguanto mi desorden.- Respondió Josh de forma relajada.

La respuesta del chico no hizo más que empeorar la furia de Yoko, quien contestó:

- ¡Josh, tus bromas no van a salvarte si terminas borrando tu existencia! ¿Sabes?

- ¡Esperen un momento!- Exclamó Diana molesta.- ¿Acaso han olvidado que sigo aquí y que los escuché decir que Josh y yo somos familiares? ¡Aún deben responder qué quisieron decir con eso exactamente! Después de todo ya vi lo que había dentro de esa tarjeta y sé perfectamente que M.O.M. aparecía contigo en unas fotos.

Yoko se cruzó de brazos y observó a Josh con una mirada crítica, esperando que se hiciera cargo de la situación, después de todo él era no sólo quien había perdido su holocard, sino el único que podía responder a la pregunta de Diana.

Josh dejó escapar un suspiro y dijo:

- Bien, basado en tus palabras imagino que lograste activar la holocard y viste los archivos ¿No? Cielos, debí haber borrado esas fotos…- Dijo Josh mientras se pasaba la mano por la cara en señal de ansiedad.

- También vi la carta que dejó tu padre.- Dijo Diana.

- ¡Y especialmente debí haber borrar eso!- Contestó Josh aún más angustiado que antes.

- Entonces dime de una vez.- Señaló Diana con tono desafiante.- ¿Por qué sigues negándome que M.O.M. es tu madre cuando evidentemente es ella la mujer de las fotos?

Josh miró a Diana sin poder creer lo que estaba a punto de decir, dejando escapar un largo y tenso suspiro para prepararse antes de hablar:

- Porque la mujer de las fotos no es tu jefa, sino su hija, la directora del Centro es mi abuela...

- ¿Tu abuela dices?- Preguntó Diana sorprendida.- Pero M.O.M. aún no tiene hijos, si es tu abuela significa que ustedes vienen de un futuro mucho más distante del que imaginaba.- La nueva información permitió a Diana notar su error, al descubrir ese detalle sobre los viajeros del futuro pudo comprender mejor cómo Fluffy podía despedazar computadoras y desarmar sistemas de seguridad con tanta facilidad.

- Bueno, eso no lo puedo negar, pero me guardaré la reserva al respecto, por lo menos déjanos algo que ocultar.- Dijo Josh de mala gana.

- ¿Dejarnos algo que ocultar? Yo más bien diría que tú puedas ocultar, Diana no sabe de mi origen, ni tampoco del de Brett, tú eres quien reveló su información personal ¡Y la única causa fue tu desorden!- Comentó irritada Yoko.

- ¡Así que M.O.M. no tendrá un niño, sino una niña!- Exclamó Diana sorprendida.- ¿Me pregunto cuándo sucederá?

- Bien, supongo que eso soluciona todo este problema.- Dijo Josh luchando por ocultar sus nervios.- Ahora volvamos a la fiesta y…

- ¡Esperen un momento! - Exclamó Diana, deteniendo en seco a los dos adolescentes, quienes ya pretendían dejar el lugar.- ¡Aún no me han explicado qué clase de parentesco existe entre Josh y yo! ¿O acaso creían que me había olvidado de ese detalle?

Los dos chicos se detuvieron en seco al oír el impositivo tono de Diana, volteándose lentamente hacia ella sintiendo una sensación helada recorrerlos.

- ¿Sabes? No tengo por qué responder a eso, después de todo no tienes más pistas que usar en mi contra.- Respondió Josh tras hacer un esfuerzo por recuperar su valor, sabía que el único recurso con el que contaba Diana era la holocard y estaba seguro de que no había nada en ella que pudiese darle la ventaja esta vez.

- Aguarda un momento.- Señaló Diana con un desafiante gesto triunfal.- No necesito que me digas nada ¡Tengo toda la información necesaria para adivinarlo!

Josh y Yoko volvieron a entrar en pánico, Diana tenía razón, con todo lo que sabía sus posibilidades de acertar eran altísimas. Sin embargo no había de qué preocuparse, después de todo aunque las opciones fuesen pocas, el margen de error seguía jugando a favor de los viajeros del futuro.

- Veamos, si tu madre es hija de M.O.M. y tu padre se apellida Kirkpatrick lo único probable es que yo sea tu abuela, pero de ser así…- Diana palideció al instante.- ¡Oh por Dios! ¡Acabo de enterarme por error del apellido de mi futuro esposo! ¡Eso significa que no podré estar con nadie que no se apellide Kirkpatrick o de lo contrario jamás nacerá tu padre y eso eliminaría tu nacimiento!

Diana entró en pánico, no había pensado que las consecuencias de su descubrimiento pudiesen terminar afectándola de manera tan directa. Sabía que no había ningún otro Kirkpatrick en Torrington, por lo que de seguro debía tratarse de un futuro compañero de universidad ¿Pero qué pasaría si se enamorase de un chico que no fuese Kirkpatrick? Tendría que dejarlo ir para evitar borrar el nacimiento de Josh, pero limitar tanto sus opciones volvería su vida amorosa aún más vacía de lo que ya era mientras no conociera a Kirkpatrick, además, nada le aseguraba que enterarse de la verdad no hubiese provocado cambios tan grandes que terminaran por evitar que Kirkpatrick se enamorara de ella ¿Qué tendría que hacer en ese caso? ¿Obligarlo a casarse con ella? Todo se había vuelto mucho más complicado de lo que esperaba.

- ¿¡Qué!? ¡No Diana, no hagas eso! ¡Por nada del mundo te cases con un Kirkpatrick!- Exclamó Josh horrorizado ante las palabras de la chica.

- ¿Qué dices? ¡Pero si no lo hago borraré la existencia de tu padre! ¡¿Acaso quieres desaparecer?!

- Diana, tranquilízate, mi viejo no es tu hijo.

La respuesta de Josh la tomó por sorpresa, agradecía descubrir que Kirkpatrick no sería el apellido de su esposo, sin embargo aquello significaba que Josh no era su nieto ¿Pero entonces qué clase de parentesco podía haber entre ellos? Después de todo ser la madre de su padre era la única opción posible para ella, y ahora que había sido descartada no parecía encajar en ningún otro lugar del árbol genealógico. A menos que su relación con Josh fuese menos directa de lo que imaginaba, pero de ser así las opciones se reducían a una sola, la cual era tan ridícula que incluso en esas circunstancias no le hacía sentido.

- Pero Josh.- Dijo Diana confundida.- Si tu padre no es mi hijo eso sólo puede significar una cosa...

Josh dejó escapar un tembloroso suspiro mientras respondía agachando la cabeza:

- Así es, Martin es mi abuelo…

Diana palideció al oír la respuesta de Josh.

- ¿¡Qué!? ¡No puedes hablar en serio! Eso es ridículo, no tiene ningún sentido.- Respondió Diana totalmente escandalizada ante la revelación.

- Es verdad Diana, los abuelos de Josh son tu hermano y la directora del Centro, soy testigo de ello.- Comentó Yoko mientras le frotaba la espalda a Diana intentando tranquilizarla.- ¡Felicidades Josh, mira lo que hiciste! a este paso si volvemos al futuro y no has desaparecido va a ser un milagro.

- ¿Y qué querías que hiciera?- Exclamó Josh ante el enfurecido comentario de su compañera.- Ya sabía demasiado, si no se lo decía iba a deducirlo de todas formas.

- ¡Podrías haberle mentido!- Dijo Yoko molesta.

- ¿Diciéndole qué? ¿Que mi viejo es su hijo? ¡Eso hubiese sido peor!

Diana era incapaz de oír lo que Josh y Yoko discutían, estaba demasiado impactada con la noticia de que en el futuro no sólo M.O.M. tendría una hija, sino que su padre sería el tonto de su hermano, simplemente era demasiado absurdo para ser verdad.

- Pero no entiendo…- Dijo Diana aún perpleja mientras luchaba por darle sentido a las palabras de Josh.- ¿Cómo podrían Martin y M.O.M. tener una hija? Ya han visto lo mal que se llevan, la directora ni siquiera soporta tenerlo en su oficina y además, considerando su edad bien podría ser la madre de Martin.

- Pero no lo es…- Respondió incómodo Josh sin saber cómo lidiar con la situación.- Diana, la cosa es que vengo del futuro, por supuesto que todo esto no te hace sentido, pero créeme, cuando llegue el momento lo hará.

¿Qué faltaban cosas por suceder? Eso era ridículo, después de todo sin importar cuánto tiempo pasara, Martin y M.O.M. tendrían que seguir llevándose mal, nada iba a cambiar la inmadura actitud de su hermanastro y ni hablar de la severidad de la directora, Martin simplemente no podría soportar estar con alguien como ella y mucho menos M.O.M. podría aguantar convivir con alguien tan inmaduro, especialmente cuando ni siquiera parecía disfrutar el tenerlo cerca. Diana sabía que la directora sentía un evidente e inexplicable favoritismo por Martin: para navidad se esmeraba especialmente en su regalo por más que nunca acertase con lo que escogía y aun siendo sumamente estricta e inflexible para sancionar a sus agentes, por alguna razón Martin solía ser la excepción, rara vez recibía un castigo más allá de limpiar celdas o tener que ordenar la oficina de M.O.M. y no sólo eso, la directora le había dado una evaluación perfecta pese a que basándose en sus constantes errores ya debería tener residencia permanente en el Polo Sur.

Aquello siempre le había molestado, sin embargo nunca consideró interpretarlo como algo más que una mayor compatibilidad entre la metodología de ambos a la hora de lidiar con los casos ¿O había algo más? Diana reflexionó al respecto, ahora que lo pensaba ¿No había mencionado Martin una vez algo de que M.O.M. le daría clases privadas de biología en su oficina por las noches para ayudarlo a mejorar sus calificaciones? Recordar las palabras de su hermanastro la invadió de una desagradable sensación fría, mezcla de asco y enojo. Con lo que ahora sabía todo había cobrado un nuevo sentido, uno desagradable que la hizo ponerse roja de frustración. Era consciente de que la directora podía ser muy alocada en muchos aspectos, pero jamás pensó que sería la clase de persona a la que se le podía comprar de forma tan burda ¡Y pensar que había sufrido tanto por esa tonta evaluación de M.O.M.! De haber sabido lo que se ocultaba tras el impecable resultado de su hermanastro las cosas hubiesen sido muy distintas.

- ¡Ay no, mira lo roja que se puso Diana!- Exclamó Yoko angustiada.- ¡De seguro está pensando en algo vergonzoso y todo es tu culpa Josh! ¡Si no hubieses perdido tu holocard nada de esto estaría pasando!

- Lo sé, pero lo hecho, hecho está.- Dijo Josh cruzándose de brazos.

- Por favor díganme… ¿Cómo es que esos dos terminarán teniendo una hija?- Preguntó Diana luchando por contener su ira.

- No tengo ni la menor idea, no sé detalles tan íntimos de mis abuelos y a decir verdad tampoco me interesa averiguarlo.- Contestó Josh con gesto severo.

- Entiendo, es comprensible...- Dijo Diana aún impactada.- De todas formas supongo que ya tuve suficientes revelaciones por una noche.

Los tres adolescentes regresaron al gimnasio tras su incómoda conversación, pese a la amarga sensación que los invadía debían volver con los demás y actuar con normalidad para no levantar sospechas, después de todo habían estado un largo tiempo fuera y considerando las circunstancias sería difícil justificar su ausencia de alguna forma que no resultase incómoda.

- ¡Chicos, al fin regresan! Veo que Yoko logró encontrarlos, espero que no haya interrumpido algo importante.- Comentó Jenny con cierta picardía en su voz, era obvio lo que estaba pasando por su mente y pese a no ser lo que Diana quería verla suponer, no dejaba de ser mucho menos incómodo que la realidad.

- No, para nada, sólo salimos a tomar algo de aire y conversar.

- Con que a tomar aire y conversar ¿Verdad?- Dijo Martin dirigiéndose a Diana con tono cuestionador, no parecía feliz de saber que su hermanastra había estado a solas con Josh fuera del gimnasio antes de que Yoko fuese por ellos.

- ¡Vamos chicos, no sean aguafiestas! Es el baile de primavera, déjenlos divertirse un poco.- Exclamó alegremente Yoko en un intento por bajar el perfil de la situación.

- Yoko tiene razón, deberíamos ir a sacar chispas a la pista de baile en vez de estar aquí perdiendo el tiempo.- Dijo Diana con una sonrisa incómoda.

El grupo volvió a reunirse con el resto de los alumnos para volver a bailar una vez más. Todos parecían estar divirtiéndose menos Diana, quien pese a esforzarse por actuar normal no podía evitar que su incomodidad resultase evidente, por fortuna las circunstancias hacían creer a todos que su actitud se debía a haber sido descubierta por Yoko en algo romántico con Josh y nadie lo ponía en duda, jamás podrían imaginar que la verdadera razón era haber descubierto que el chico era nieto de su hermanastro.

Diana observó a su alrededor, encontrándose con Martin y Josh, quienes pese a estar bailando en grupos diferentes permanecían lo suficientemente cerca el uno del otro como para verlos al mismo tiempo. Aun cuando desde un comienzo había notado lo similar que era la actitud de ambos, nunca consideró el parecido físico entre ellos, cualquiera que los hubiese observado detenidamente habría supuesto un parentesco, no podía creer que incluso viéndolos juntos tantas veces no hubiera sido capaz de darse cuenta hasta ahora.