Capítulo 1

Reto


Las serpentinas caían por todos lados mientras la gente de Saltadilla festejaba alegremente el carnaval. Todos salieron a divertirse; muchos estaban bien disfrazados, y otros sólo portando simples máscaras y antifaces. Las calles se llenaban de diversos ruidos; ya sea por la música, los cuetes o la risa y alegría de la gente. La mayoría se pusieron a bailar al compás de la música, otros se pusieron a jugar con globos de agua. Habían varios puestos de comida y entretenimiento. Las tiendas más cercanas aprovechaban la multitud de personas para sacar su mercancía a la vista de todos; con lentejuelas, pistolas de agua, disfraces, mascaras y más.

Ocultó en un árbol cercano, unos ojos verdes y oscuros recorren el lugar, observando y buscando algo desde lo alto del roble; es un niño de no más de 12 años de edad. Detiene su vista cuando por fin encuentra a su objetivo. A la distancia se ve a tres niñas acompañadas de un hombre con bata blanca, el chico centra su atención sólo en la niña de cabello negro.

Aún no puede creer cómo se metió en este lío.


"Entonces serán 200, no, 300 dólares que ganarás si cumples este reto" El hombre de piel verde y gafas oscuras sonríe fanfarronamente balanceando los billetes en su mano.

Él tenía desconfianzas al respecto, así que encaró al tipo. "¿Y qué te hace pensar que no te los quitaré fácilmente justo ahora con tan sólo darte un golpe?".

Ante esto el hombre verde soltó una risa, seguida de las risas de sus otros camaradas. "Mira chico..." Bajó un poco sus gafas. "Aún no conoces bien lo que son los tratos y negocios entre villanos. Por aquí tenemos reglas, pero es comprensible que no las sepas, ya que todavía eres muy joven e inexperto...además de cobarde". Dijo esto último para provocarlo.

Sus ojos se llenaron de ira.

"¡¿Cobarde?! ¡Butch es todo menos un cobarde!" Voló hasta estar a centímetros del hombre y lo agarró por la chaqueta con fuerza. "Dime, ¿qué es lo que quieres que haga para obtener esos billetes?".

Una sonrisa maliciosa se formó en la boca de Ace mientras compartía miradas de complicidad con sus subordinados.

"Quiero que beses a una Chica Superpoderosa".

El niño estaba horrorizado del asco, tal sentencia hizo que se le formara una mueca de disgusto en el rostro. Pero antes de decir algo o mandarlos al diablo, escuchó cómo ellos se burlaban de él, haciendo sonidos de gallina asustadiza.

Volvió a mirar al líder que aún tenía en su agarre y éste sólo le ofreció una mirada juguetona. "A menos claro, que en realidad no seas un hombre, sino sólo un pollito asustado de una niña cualquiera".

Era muy impulsivo, y su orgullo estaba en juego. Apretó los dientes con rabia y a regañadientes aceptó el reto.

"Lo haré".


No pasó mucho tiempo hasta que las niñas y su padre se separaron para ir a lugares diferentes a divertirse. Dos de ellas fueron a jugar por la plaza de la ciudad, mientras que la de cabello negro sólo se quedó sentada por un rato observando el lugar con una evidente cara de aburrimiento.

Luego de unos minutos ella se para y comienza a caminar para distraerse un poco. Se pierde entre la multitud que pasa bailando y festejando por la calle. El chico baja rápido del árbol y comienza a seguirla a una distancia prudente, sin que ella note su presencia.

La niña se detiene un momento para ver un espectáculo de títeres, riendo cada vez que los muñecos hacen una ocurrencia. Él se aburre de esperar otra vez y piensa en terminar rápido con el reto, pero no puede acercarse a ella así sin más. Butch podrá ser muy impulsivo pero no es idiota, sabe que si ella lo ve empezarían una pelea que probablemente no terminarían hasta que ambos quedasen casi destruidos. Y por mucho que la idea de pelear con ella le atrae, no le conviene, ya que si sucede eso sus hermanas también se unirían a la lucha y sería una desventaja de tres contra uno. Así que él opta por hacer trampa.

Aprovecha que la niña está muy distraída y va a una tienda de disfraces cercana. Se roba una capucha negra y una máscara de payaso para usarlas y pasar inadvertido.

Cuando vuelve ella ya no está. Molesto y estresado, deja escapar algunos gruñidos de enojo y comienza a correr para buscarla otra vez.


Entre uno de los callejones cercanos, la banda Gangrena observaba expectantes con binoculares todos los movimientos del niño. Esperando impacientes a lo que sucedería después de que completace el reto.

Ace era el más emocionado.

"¿Estás seguro de que esto funcionará?" Pregunta Arturo, el más bajito del grupo.

"Hey, te prometí un buen espectáculo como regalo de cumpleaños, ¿y qué mejor que ver una pelea entre dos superhumanos?" Se agacha para quedar a la par con el pequeño. "Tranquilo enano, cuando ese mocoso bese a Bellota lo que pasará después es que terminarán en una lucha a muerte que destrozará todo a su paso. ¡Será como ver luchar a dos leones salvajes o presenciar una película de acción en vivo! Y nosotros nos divertiremos bastante viendo cómo se matan entre ellos".

Convencidos por las palabras de su líder; se comenzaron a reír con malicia ante la imagen de lo que sucedería.


La máscara ya le comenzaba a estorbar. Odiaba tener que tomarse tantas molestias sólo para encontrar a una estúpida niña y tener que besarla. Odiaba que esos sujetos se burlaran de él y lo subestimaran creyendo que era un cobarde y un gallina.

Él no era un gallina ni un pollito asustadizo. Para eso estaba su hermano Boomer, por supuesto.

La gente chocaba sin querer contra él, absortos en la animosidad de las fiestas y el baile; Butch los detestaba. Nunca fue alguien que disfrutace estar cerca de la gente, precisamente. Él prefería la destrucción antes que socializar y hacer amigos, ¿para qué quería amigos de todas formas? si para eso ya tenía a sus hermanos. Ver a esta gente felices y contentos sólo le dio ganas de vomitar y querer destruirlo todo. Eso era lo que lo hacía verdaderamente feliz: el caos.

Pero de todas formas se permitió perderse un poco entre la multitud y hundirse entre la alegría de las personas; tal vez así encontraría más rápido a la Superpoderosa.

Sus oídos captaron diferentes sonidos viniendo de todas las partes posibles, desde niños riendo hasta tambores e instrumentos varios sonando; también habían fuegos pirotécnicos. Podía oler muchos tipos diferentes de comida e incluso los distintos perfumes y aromas que muchas mujeres y hombres traían. Sus ojos perezosos se movieron analizando cada lugar. Había caminado hasta llegar a la plaza principal de la ciudad. Se detuvo cuando su atención se centró en una chica de vestido verde y cabello negro.

La había encontrado.

Ella estaba a unos metros de él, entreteniendose con la gente de disfraces ridículos que bailaban dando vueltas y giros sin parar. Gracias a esto a él se le ocurrió una idea y caminó directamente hasta ella, mientras unos binoculares lo seguían desde lejos.

"¿Quieres bailar?" Preguntó abruptamente.

La niña, sorprendida, volteó para ver quién le hablaba. Luego cambió su expresión a una de confusión.

"¿Qué se supone que eres tú?" Exclama con curiosidad.

Él no entiende al principio pero después capta de inmediato a lo que se refiere.

"¿Qué no es obvio? soy un payaso malvado".

"Pues no se ve muy original a diferencia del resto". Sus ojos verde lima se cruzan con sus ojos verde oscuro detrás de la máscara. Ella siente una extraña familiaridad al respecto.

"¿Te conozco de alguna parte?".

"Claro que lo haces" Respondió. "Somos compañeros de escuela" Las mentiras le salían con naturalidad, incluso mejor que a su hermano Brick.

"¿En serio? quie-" Antes de que ella pudiese hacerle otra pregunta acerca de su identidad, éste la agarró del brazo con fuerza y la sacó a bailar.

"¡Espera! ¡¿qué haces?!" Gritó cuando la hizo girar en círculos sosteniendola con firmeza.

Respondió con obviedad ante la tonta pregunta. "¡Pues bailar!".

"¡Pero si ni siquiera te conozco!".

"Al diablo con eso, no seas gallina y baila conmigo" Si se supone que era casi igual a él en actitud, entonces no tardaría en reaccionar por el insulto.

Y no se equivocó; la niña lo miró con furia y empezó a seguirle los pasos.

"¡Yo no soy ninguna gallina! y si vuelves a decir eso sólo te ganarás un puñetazo en la cara, ¿entendiste, payaso?".

No pudo evitar esbozar una sonrisa bajo esa máscara; ella era igual de atrevida y agresiva que él. Eso de alguna manera le gustó, aunque trató de olvidar rápido ese sentimiento.

"Entendido".

Creyó tener todo bajo control cuando el niño comenzó a mostrarse más obediente con ella.

"Gallina".

Hizo una mueca de rabia y frunció el ceño. Con un gruñido empujó al chico hasta dejarlo en el piso con ella sobre él; encarandolo con enojo.

Butch sintió la adrenalina y las ganas de pelear, pero hizo todo lo posible por contenerse a sí mismo.

"Te lo preguntaré una vez más, ¡¿quién rayos eres?!".

Hubo un breve silencio entre los dos. Tenía que pensar rápido en una respuesta más creíble pero sin ser tan obvio, así que volvió a hablar. "Soy alguien que tú conoces muy bien, alguien que tiene muchos sentimientos por ti". Y los tenía, en eso era sincero, tenía muchos sentimientos por ella: odio, ira, y unas fuertes ganas de golpearla contra el pavimento.

La chica se mostró más confundida que antes, e inconscientemente dejó de sostenerlo con tanta fuerza, sintiendo una curiosidad repentina por lo que acababa de decirle.

Tomó esto como una ventaja y la agarró por los brazos, tumbandola al piso; ahora siendo él el que estaba sobre ella ejerciendo su dominio.

El agarre que tenía sobre ella era igual de equiparable a la fuerza descomunal de sus poderes. La niña comenzó a sentirse nerviosa.

"¿Q-quién eres?" Titubeó un poco y se culpó a sí misma por dejar mostrar dicha debilidad.

"Cierra los ojos y te lo mostraré".

La niña expresó dudas en su rostro, no estaba segura de toda esta situación extraña.

"Confía en mí, Bellota" Se dignó incluso a pronunciar su feo nombre, y habló fingiendo una voz suave y dulce bajo esa fachada. Butch pensó que hasta se merecía un trofeo por ser tan buen actor.

"Cierra tus ojos".

Ambos se miraron, esperando algo del otro; ella en específico lo miraba a él tratando de buscar alguna pista para identificarlo, pero no halló nada. La gente a su alrededor no prestaba ninguna atención a lo que estaba pasando, estaban más absortos en festejar que otra cosa. Y ella pensó que no tenía otra opción más que hacerle caso, ya que el muchacho la tenía acorralada usando una fuerza equiparable a la suya; lo cual sólo hizo aumentar su curiosidad por saber quién era en realidad.

Entonces, a regañadientes, cerró los ojos.

Él se quitó la máscara rápidamente y en segundos sus labios estaban presionados contra los de ella. Bellota no tardó mucho en darse cuenta de lo que estaba pasando y abrió en shock sus ojos; él ya no estaba, y sintió de repente una ráfaga de viento a su alrededor. Cuando se levantó del suelo, todo lo que pudo ver fue una difusa coloración verdosa y oscura desapareciendo por las calles.

Lo único que quedó del misterioso niño fue su máscara de payaso tirada en el piso.

"Ese...ese fue mi primer beso" Habla lentamente, aún sin salir del shock.


Él corrió por las calles hasta alejarse de la cuidad y adentrarse en el bosque. Su corazón golpeaba repetidamente su pecho como el de un conejo. Cuando se sintió más seguro de que estaba solo se permitió descansar por un momento en un árbol cercano; los labios aún le hacían cosquillas.

Se pasó la lengua por su boca sintiendo un extraño sabor a limón dulce en ella. Butch nunca se imaginó lo que se sentía besar a alguien, y la sola idea lo repugnaba hasta los huesos. Pero justo ahora sentía que iba a explotar, bueno, no de forma literal esta vez, sino que estaba fuera de sí y tenía muchos sentimientos encontrados que no sabía cómo explicar. El optó por ignorarlos, le ponía nervioso pensar que tenía sentimientos más allá del odio y la ira.

El amor...esa palabra impronunciable para él no estaba en sus planes y nunca lo estaría.

En vez de seguirse atormentando a sí mismo con inútiles pensamientos, prefirió volver a casa con sus hermanos y jugar videojuegos para olvidarse de este día tan molesto y estresante. Ya mañana por la mañana iría a buscar a Ace por su dinero.

Aunque aún se preguntaba por qué un viejo como ese le daría tanto dinero sólo por verlo besuquearse con una Superpoderosa que odiaba.

A pesar todo, y por mucho que no lo quisiera admitir; no se arrepintió al respecto, por mucho que la odiase, le gustó el beso.


"¡Tu dijiste que sería como una película de acción en vivo!".

Arturo estaba enojado y pateó con fuerza la entrepierna de Ace.

"¡No una película de romance en vivo! ¡Si hubiese querido ver romance, hubiera visto mi telenovela de las cinco de la tarde!".

El pobre hombre cayó de rodillas ante el dolor mientras el resto de la banda estallaba en risas.