Disclaimer: Los personajes de Martin Mystery y Team Galaxy son propiedad de Marathon Media, no de mi autoría.
Capítulo XXXIII
Dificultades climáticas
Josh observó el pasillo y respiró hondo, pese a que se trataba de algo sencillo no podía evitar estar nervioso. Con paso decidido caminó rumbo a la oficina y giró la manilla de la puerta, para su sorpresa estaba sin llave.
- ¿Hola? ¿Está el director aquí?- Dijo Josh mientras entraba lentamente al lugar, en donde pudo ver a un elegante anciano de cabello blanco que observaba fijamente la hermosa vista que ofrecía el ventanal de su oficina sin siquiera voltearse para ver quién acababa de entrar.
- ¿El director dices?- Preguntó el hombre con indiferencia.- ¿Quién podría necesitar hablar conmigo en un momento como este? Si lo que buscas son declaraciones de mi parte sobre lo que está sucediendo ya hay publicado un comunicado oficial al respecto.
- En realidad no vengo por eso.- Señaló Josh desde la entrada.- sino porque necesito tu ayuda.
- ¿Mi ayuda? ¿Y qué clase de ayuda podría ofrecerte yo en un momento como éste?- Preguntó el director, volteándose para ver el rostro del extraño sujeto que acababa de entrar a su oficina. No podía creer que incluso cuando faltaban horas para el fin del mundo siguiera habiendo gente dispuesta a desperdiciar su valioso tiempo de esa forma.
- Bastante en realidad.
El director permaneció un instante observando detenidamente el rostro del misterioso joven frente a él, estaba seguro de que lo había visto antes, sin embargo no consiguió reconocerlo hasta que notó el extraño mechón de cabello en forma de rayo a un costado de su cabeza.
- Ese mechón de cabello… hace muchos años conocí a una persona con uno igual ¿Quién eres?- Dijo el director mientras se acercaba al chico para observarlo de cerca.
- Hace casi cincuenta años tú y tu jefe me atacaron con uno de sus monstruos dentro de las instalaciones del Centro la noche en que lo destruyeron.
- ¿El Centro dices?- Preguntó Lawrence extrañado.- Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que alguien me habló de ellos.
- Tienes una cicatriz en el cuello.- Respondió Josh rápidamente, parecía querer terminar pronto la conversación y su expresión dejaba en claro que no compartía la sorpresa de su contraparte al verlo.- yo te la hice esa noche al tomarte de rehén.
El director miró atónito a Josh con sus enormes ojos azules, sin poder evitar tocarse la cicatriz de forma refleja tras oír las palabras del joven misterioso, aquello simplemente no tenía sentido.
- No es posible.- Dijo atónito el director.- no puedes ser el mismo chico, habrías envejecido después de todos estos años.
- Puedes llamarle un milagro si quieres.- Contestó Josh.- pero he venido a salvarte.
Lawrence miró extrañado al chico, nada de lo que decía tenía sentido.
- ¿Salvarme? Eso es imposible, nadie puede hacer eso, a menos que sepas cómo detener a ese horrible monstruo que creamos…- El director bajó afligido la mirada.- Que ironía, todo lo que el director Wright y yo queríamos era proteger a la humanidad, pero al final va a extinguirse por nuestra culpa...
- ¿Y si te dijera que evitarlo es posible?
- ¿Cómo?- Respondió Lawrence volviendo a mirarlo esperanzado, pese a lo difícil de creer que sonaba su propuesta estaba tan desesperado por encontrar una solución que quiso aferrarse a ella.
- Tengo el poder de viajar en el tiempo.- Dijo Josh con la confianza de quien habla sobre un hecho evidente.- puedo regresar al pasado y detener la creación del monstruo que va a destruir la Tierra, pero para eso debes decirme cómo salvar a los agentes secuestrados la noche en que lograron destruir el Centro hace casi cincuenta años.
La respuesta destruyó de inmediato las esperanzas del director, debió imaginar que se trataría de una broma o algo similar. Era obvio que alguien tan evidentemente emparentado con el agente del extraño rayo en el cabello que lo había atacado hace casi cincuenta años no estaría ahí con él para algo que no fuese burlarse de su desgracia en representación de su antepasado.
- Lo sabía, debí imaginar que sólo era una broma…- Dijo Lawrence desilusionado mientras volvía a darle la espalda al chico misterioso.
- No estoy bromeando, de verdad puedo viajar al pasado.
El director volvió a mirarlo, no podía creer que el chico pretendiera continuar con una broma tan absurda como esa por más de un segundo, de seguro sólo estaba aprovechándose de las circunstancias para ver qué tan lejos podía llegar considerando que no había nadie de seguridad en el edificio a quien el director pudiera pedirle que lo sacara de su oficina.
- ¿No te da vergüenza molestar a un miserable viejo como yo? Ya sé que haber creado a ese horrible monstruo estuvo mal, pero por eso estoy aquí dispuesto a recibir mi castigo y no en un refugio espacial, en el que por cierto deberías estar en este momento, eres muy joven para perder tu vida aquí por más que creas estar haciendo algo heroico al venir a molestarme.- Respondió furioso el director.
- ¿De verdad crees que habría venido a este lugar sólo para molestarte cuando tu monstruo está a punto de destruir la Tierra?- Preguntó Josh dedicándole a Lawrence una mirada cuestionadora.- No me habría sacrificado por algo tan tonto, de verdad estoy siendo honesto al decir que puedo viajar en el tiempo.
El director volvió a mirarlo pensativo ¿Qué pasaría si el chico estuviese diciendo la verdad? Pese a ser imposible de creer no podía negar que sus palabras tenían sentido, y aunque no descartaba la posibilidad de que se tratara simplemente de un muy arriesgado adolescente llevando una broma demasiado lejos, tal vez haría bien en escucharlo.
- No puedes hablar en serio, eso es imposible.- Respondió incrédulo el director.
- Cree lo que quieras.- Dijo Josh encogiéndose de hombros.- pero piénsalo, dentro de unas horas la Tierra será destruida ¿Qué puedes perder a esta altura con intentar una locura?
Lawrence lo observó con cautela, sabía que en el fondo aquel chico tan parecido a quien lo había atacado aquella noche en que destruyeron el Centro tenía razón, no perdía nada con seguirle el juego a un extraño fantasma del pasado, por lo que tras pensarlo un momento, caminó rumbo a su escritorio mientras sacaba de entre su ropa una vieja libreta de anotaciones, cuyas amarillentas páginas revisó durante unos minutos para luego anotar algo en una nueva hoja de papel.
- El director Wright me enseñó muchas cosas durante sus años como mi superior.- Mencionó Lawrence mientras terminaba sus anotaciones.- una de ellas fue que para resguardar información secreta debes ser selectivo, hay información que basta con almacenar dentro de sofisticados sistemas de seguridad para que no te de problemas, pero hay otra clase de información mucho más importante y esa debes ocultarla haciendo que parezca insignificante.
- ¿Qué es esto?- Preguntó Josh después de que Lawrence se le acercase para entregarle una pequeña hoja de papel con lo que parecía ser un nombre junto a una serie de números escritos en ella.
- Son las coordenadas del lugar al que llevamos a los agentes del Centro secuestrados la noche del ataque.- Señaló el director sin dejar de lado su apariencia desanimada.- ahí fue no sólo donde los convertimos en monstruos, sino donde creamos a la criatura más poderosa de todas. Si lo que dices es cierto y realmente puedes viajar al pasado, salva el Centro y evita que Libra cometa un terrible error, es lo que el director Wright y yo hubiésemos querido de saber lo que nuestros planes causarían a la humanidad.
- ¿Y qué hay del meta-monstruo?- Preguntó Josh.- ¿Cómo lo detengo?
- Las debilidades que tenía originalmente habían sido neutralizadas para ese entonces.- Señaló Lawrence.- sin embargo aquello provocó una nueva debilidad: su composición proteica es mucho más sensible al calor que antes, así que puede ser desnaturalizada fácilmente si someten al monstruo a temperaturas superiores a los cien grados centígrados.
- ¿Quieres decir con eso que si hacemos hervir al monstruo podremos vencerlo?
- Sí, algo así…- Asintió el director.
- ¡Vaya!- Exclamó Josh sorprendido tras darse una palmadita en la frente.- ¿Cómo no lo pensamos antes? ¡Era tan lógico, pocas cosas sobreviven a temperaturas muy altas! ¿Hay algo más que debería saber?
- Pues…- Lawrence reflexionó al respecto por un instante.- ahora que lo mencionas sí: se trata de los capullos donde encerramos a los agentes, para abrirlos necesitarás un láser especial, cada guardia a cargo de prisioneros llevaba uno en ese entonces, pero hoy en día no conservamos ninguno en este edificio, por lo que deberás quitárselo a ellos para liberar a tus compañeros.
- ¡Genial, saber eso facilitará mucho las cosas!- Exclamó Josh sonriendo triunfal.- ¿Algo más de casualidad?
- No, creo que no…- Lawrence volvió a reflexionar al respecto.- tal vez que pueden entrar mediante los ductos de ventilación, les permitirá acceder a todos los rincones de las instalaciones fácilmente y en ese tiempo los guardias jamás los revisaban.
- ¡Eso es aún mejor de lo que esperaba! ¡Gracias Lawrence! Eres menos desagradable de lo que pensaba.- Exclamó sonriente Josh antes de salir corriendo a toda velocidad de la oficina rumbo a la azotea.
- Buena suerte…- Dijo el director a la distancia mientras observaba al chico alejarse.
Josh llegó a la azotea llevando en su mano el papel que Lawrence le había dado, ahora que sabía dónde se encontraban los agentes perdidos y el truco para vencer al meta-monstruo todo lo que debía hacer era regresar a Torrington, activar la máquina del tiempo y volver al pasado con su equipo.
- ¡Chicos, ya lo tengo, tengo las coordenadas!- Exclamó enérgicamente Josh mientras corría rumbo a la nave de Brett, en donde tras acercarse a las escaleras se encontró de frente con una extraña criatura similar a una medusa.- ¿¡Qué rayos es esto!?
En cuestión de segundos, la criatura intentó rodearlo con sus viscosos tentáculos sin resultado, el chico había sido más rápido y en una ágil maniobra esquivó el ataque cayendo contra el suelo, donde giró a un costado sólo para terminar chocando contra otro monstruo, al cual rápidamente se le sumaron otros similares.
- ¡Cielos!- Exclamó Josh nervioso.- nunca había visto tantos tentáculos juntos, presiento que esto no terminará bien…
Justo cuando el chico estaba a punto de ser atacado, las criaturas comenzaron a explotar una tras otra frente a sus ojos, dejándolo cubierto de una desagradable sustancia viscosa.
- ¡Josh! ¿Estás bien?- Preguntó una voz familiar.
El chico levantó la mirada y vio como Brett y Yoko lo observaban preocupados desde la entrada del avión, en donde su compañera apuntaba con una enorme pistola de rayos láser al lugar donde hace unos segundos se encontraban las asquerosas criaturas que intentaba atraparlo.
- ¿¡Qué acaba de suceder!?- Preguntó Josh aún paralizado en el piso antes de notar como un nuevo grupo de coloridas medusas gigantes se acercaban rápidamente a él.
- ¡Son esporas de la criatura! ¡Josh, sube ahora mismo o te atraparán!- Gritó Yoko mientras hacía explotar con un nuevo disparo de su arma láser a otro de los monstruos viscosos.
Tras oír la orden de su compañera, Josh corrió a toda velocidad esquivando las decenas de esporas que se habían reunido alrededor de la nave para intentar impedir su escape mientras que Yoko les disparaba con impecable precisión, dejando un charco de resbaladiza sustancia gelatinosa donde antes había una espora. Era increíble ver lo buena tiradora que se había vuelto.
Luego de luchar por mantener el equilibrio durante su carrera sobre las escaleras bañadas en restos de esporas, Josh entró a la cabina, tras lo cual Yoko cerró la puerta de golpe, frenando con ello a los monstruos deseosos de entrar a la nave.
- ¡Oye, tienes mejor puntería de lo que recordaba!- Exclamó impresionado Josh ya a salvo en el interior de la nave.
- Gracias.- Respondió Yoko sin dejar de tratarlo con severidad.- dispararle a cosas era lo único que me ayudaba a lidiar con la frustración de estar atrapada en otra época.
- Bueno, al menos sirvió para mejorar tus habilidades ¿No?- Bromeó Josh en un intento por calmar los ánimos, recibiendo una mirada fulminante como respuesta, era evidente que la broma no le había hecho a Yoko nada de gracia.
- ¡Prepárense chicos, vamos a despegar!- Gritó Brett desde la cabina de vuelo mientras hacía ascender el avión, cuyo movimiento provocó que un montón de esporas terminaran cayendo contra el suelo, en donde rodaron como si fueran pelotas a través de la azotea del edificio.
- ¿Por qué habrían esporas del monstruo rodeando la nave?- Preguntó Josh a Yoko una vez emprendido el vuelo.
- Porque la criatura está cerca.- Respondió preocupada su compañera.- las esporas son el primer síntoma de ataque.
- ¿De verdad faltaba tan poco para que esa cosa llegase a la Tierra? Y yo pensando que estaban exagerando.- Comentó Josh sorprendido.
- ¡Claro que no estábamos exagerando! ¡Como siempre no te tomas nada en serio!- Gritó Yoko molesta, no recordaba que los comentarios de Josh le hubiesen parecido tan irritantes en el pasado.
- Tranquila, lo importante es que ya tengo las coordenadas y sé la forma de acabar con el meta-monstruo.- Dijo Josh mientras mostraba orgulloso el papel que Lawrence le había entregado.
De repente, el avión comenzó a ser sacudido por fuertes turbulencias, las cuales interrumpieron la conversación de Josh y Yoko.
- ¿Qué está pasando?- Preguntó Yoko extrañada.- El informe meteorológico no mencionaba vientos fuertes en nuestra ruta.
- ¡Yoko, tenemos problemas!- Gritó Brett nervioso desde la cabina de vuelo.
Aquello era precisamente lo que Yoko no quería escuchar, sabía que tarde o temprano las cosas se pondrían difíciles, pero considerando su tranquilo vuelo rumbo a las instalaciones de Libra, era fácil albergar esperanzas en torno a completar la misión sin problemas. Debió imaginar que estaba siendo demasiado positiva al respecto.
- No puede ser…- Comentó Yoko frunciendo preocupada el ceño.- Josh, guarda ese papel y no lo pierdas, debo preguntarle a Brett qué está sucediendo.
- ¡Espera, voy contigo!- Exclamó el chico mientras seguía de cerca a su compañera.
Apenas llegó Yoko a la cabina de vuelo se encontró con una horrible sorpresa: todo el parabrisas estaba cubierto de esporas, las que intentaban destruir el avión mientras Brett observaba en pánico la escena sin saber qué hacer.
- ¿¡De donde rayos salieron tantas de esas cosas!?- Exclamó Brett con voz temblorosa sin despegar la vista del montón de medusas que le tapaban la visual.
- ¡Maldición!- Exclamó Yoko irritada.- ¡Debe ser porque vienen del cielo y somos lo primero que detectan moviéndose!
- ¿¡Y ahora qué hacemos!?- Pregunto Brett en pánico.
Yoko tomó el lugar de su compañero y rápidamente reprogramó los controles, si querían salir vivos de esa horrible invasión de esporas necesitaban cambiar su estrategia de pilotaje.
- Oigan chicos, si el vuelo les resulta muy difícil tal vez yo debería hacerme cargo.- Dijo Josh mientras observaba como Yoko reajustaba los parámetros de vuelo.
El comentario sorprendió a los dos adultos, quienes pese a comprender el motivo tras su ofrecimiento no podían evitar considerarlo gracioso. Aún recordaban que el chico piloteaba el Hornet durante sus años en Galaxy High, por lo que debía resultar lógico para él que estando juntos otra vez su deber fuera hacerse cargo de pilotear la nave, especialmente tratándose de un vuelo difícil. Sin embargo para ellos, quienes ahora tenían edad de sobra para ser sus padres, el corto tiempo vivido en Galaxy High no era más que una anécdota lejana en sus largas carreras como agentes veteranos del ICAE, por lo que las palabras de Josh les parecían sumamente enternecedoras.
- ¿Encargarte de qué? ¿De volar el avión?- Preguntó su compañera de forma burlona.- A esta altura he volado por más horas de las que tú has vivido, así que agárrate de tu asiento y deja que yo me haga cargo.
Yoko tomó el volante y aumentó la aceleración para dificultarle a las esporas adherirse contra la nave, tras lo cual activó las escobillas de limpieza en un intento por eliminar la viscosa sustancia verde que ensuciaba el parabrisas bloqueándole la visión, mejorando con ello las condiciones de vuelo momentáneamente, pues tanto ella como Brett podían notar que la lluvia de esporas no hacía más que aumentar conforme avanzaban rumbo a Torrington.
- Esto no se ve bien…- Comentó Yoko preocupada.
- En ese caso deberías limpiar el parabrisas otra vez ¿No crees?- Respondió Josh.
- ¡No tonto, hablo de la lluvia de esporas!- Exclamó Yoko irritada.- Está aumentado demasiado rápido, a este paso la criatura llegará antes de lo que esperábamos.
- ¿Crees que podremos llegar a Torrington antes de que el monstruo nos vuelva basura espacial?- Preguntó Josh.
- No podemos, tenemos que lograrlo.- Dijo Yoko mientras volvía a aumentar la aceleración.
- ¡Yoko, no podemos acelerar tanto!- Exclamó preocupado Brett.- ¡Si la policía aérea nos detiene estaremos acabados!
- ¡Por Dios Brett!- Contestó Yoko levantando la voz.- ¡Es el fin del mundo, nadie está a cargo de nada ahora!
Una vez más aceleraron, golpeando con ello a las cientos de coloridas esporas que caían a su alrededor cada vez en mayor cantidad, cuyos viscosos cuerpos se adherían al parabrisas sin que las escobillas lograran dar abasto para limpiar la sustancia viscosa que dejaban al reventar contra el vidrio, la cual aumentaba con cada minuto que avanzaban.
- Yoko, según el GPS llegaremos a Torrington en menos de diez minutos.- Dijo Brett.
- ¡Al fin, sólo un poco más y lo lograremos!
Yoko estaba ansiosa por tocar tierra, era evidente que la criatura estaba cerca por el aumento en la cantidad de esporas que caían a su alrededor como si de una tormenta tropical se tratase. Sabía que su final sería inminente, pero a pesar de ello debían lograr salvar a Josh a como dé lugar, incluso si lo odiaba por haberla abandonado en el 2005 y con ello arruinado su vida, al menos debía asegurarse de que su sacrificio permitiera salvarlos a todos, incluso si esa versión de ella que tanto había sufrido para lograrlo no fuese a disfrutarlo.
Luego de un turbulento viaje surcando por entre la interminable lluvia de esporas, la nave logró aterrizar sana y salva en el patio frontal de la academia, ocupando el mismo lugar que cuando llegaron a su encuentro con Josh, sólo que esta vez aterrizando sobre una desagradable y densa capa de esporas viscosas.
- Bien, ya llegamos.- Comentó Yoko, sintiéndose más aliviada ahora que estaban en tierra.
- Chicos, no quiero sonar negativo, pero… ¿De verdad creen que podremos entrar al edificio?- Preguntó Josh mientras observaba por el parabrisas como todo a su alrededor se encontraba completamente cubierto de coloridas esporas.
- Tienes razón.- Respondió Yoko.- no se ve fácil… pero tranquilo, tengo algo que nos ayudará.
Yoko abandonó la cabina de vuelo para dirigirse rumbo a la bodega interior de la nave, regresando unos minutos más tarde cargando un enorme equipo como si fuese una mochila, junto a un pequeño aparato mucho más fácil de transportar.
- ¡Oh, un lanzallamas y un escudo sónico!- Exclamó Brett sonriendo.- ¡Pero que maravillosa idea! Con todo esto llegar al edificio principal será muy sencillo.
- ¿Verdad?- Comentó Yoko.- Por fortuna cargué el lanzallamas hace unos días pensando que podría sernos de utilidad para esta misión.
Mientras Josh observaba impresionado el enorme lanzallamas de su compañera, Brett se le acercó portando una caja blanca entre sus manos y dijo:
- Josh, considerando las circunstancias creo que ya es hora de que tomes esto: es la máquina del tiempo ¿Aún llevas las coordenadas contigo, verdad?
- Tranquilo, están sanas y salvas en mi bolsillo.- Respondió Josh mientras recibía la caja que contenía el aparato.
- Bien.- Dijo Yoko.- en ese caso prepárense, y tú también Fluffy, tan pronto como de la señal, Brett activará el escudo sónico y comenzaremos a avanzar rumbo al edificio principal.
Luego de que el grupo aprobase su orden, Yoko activó la escalera y abrió la puerta, permitiendo con ello que las esporas ya adheridas a la nave comenzaran a entrar rápidamente a la cabina.
- ¡Ahora!- Gritó Yoko mientras encendía el lanzallamas, quemando con él a las decenas de esporas que luchaban por entrar a la cabina y abriéndole paso a sus compañeros.
Bajo la protección del escudo sónico y liderados por Yoko con su lanzallamas, el equipo avanzó lentamente rumbo a la entrada del edificio principal, la que apenas podía distinguirse por entre la desagradable lluvia de esporas que no paraba ni un segundo.
- Chicos.- Interrumpió Brett nervioso.- no quiero asustarlos, pero veo una mancha negra en el cielo y algo me dice que no es buena señal.
El grupo levantó la vista para ver a qué se refería Brett exactamente, encontrándose con una figura similar a un enorme sol negro que se levantaba imponente en medio del cielo invadido por esporas.
- No puede ser, es la criatura...- Comentó Josh preocupado mientras se aferraba con fuerzas a la caja de la máquina del tiempo.
- ¡Maldición!- Exclamó Yoko molesta.- ¿Qué tan fuertes estarán los niveles de radiación en este momento?
- No lo sé.- Respondió Brett.- ni tampoco tenemos tiempo de averiguarlo, por ahora conformémonos con que aún no sentimos sabor metálico en la boca y démonos prisa.
El grupo aceleró su marcha, logrando llegar finalmente a la entrada, cuya puerta abrieron lo suficiente como para pasar sin que se colasen demasiadas esporas al interior del edificio, aún con Yoko intentando mantenerlas controladas era imposible evitar que algunas se le escaparan en el proceso.
- Al fin, ya estamos dentro.- Comentó Yoko mientras Fluffy se encargaba de acabar con unas cuantas esporas que habían logrado sobrevivir al lanzallamas.- ahora vamos a tu cuarto y terminemos con esto de una vez por todas.
El grupo se adentró en el hall central y tomó la escalera principal, permitiéndole a Josh dar una última mirada a la academia Torrington del año 2052, la que pese a los casi cincuenta años de diferencia, parecía similar a como era durante el 2005. A excepción de los siempre cambiantes carteles en los tablones de anuncios, todo lo demás conservaba la misma apariencia anticuada que recordaba.
- Oigan, cuando vuelva al pasado ¿Qué será de ustedes?- Preguntó Josh mientras subían las escaleras.
- No preguntes estupideces.- Respondió Yoko con gesto severo sin siquiera darse el tiempo de mirar a su joven compañero.- sabes que moriremos horriblemente a manos de la criatura, tú compondrás el pasado y todo será como si nosotros jamás hubiésemos existido.
- ¿No han pensado en viajar al pasado conmigo?- Preguntó Josh avergonzado.- De esa forma no tendrían que desaparecer del todo.
- ¿Qué estás diciendo?- Preguntó Yoko levantando la voz.- ¿Olvidas acaso que si viajamos contigo al pasado nos fusionaremos con nuestras versiones de ese tiempo?
- Claro que no lo he olvidado.- Contestó Josh.- ¿Pero no es eso mejor que dejarlos desaparecer aquí?
- ¡Por supuesto que no!- Exclamó Yoko enfurecida.- Prefiero que me destruya el monstruo a tener que olvidar toda mi vida y además, incluso si pudiera volver al 2005 sin desaparecer ¿De verdad crees que voy a querer vivir estos horrorosos casi cincuenta años otra vez? ¡Estás loco, de ninguna manera!
- Habla por ti, yo los disfruté mucho.- Mencionó Brett sonriendo satisfecho.
- ¡Claro que sí, señor decano del ICAE!- Exclamó Yoko ofendida.- Con tu jet privado y tu vida de lujos…
- Pero si se quedan aquí desaparecerán por completo, ni siquiera yo podré recordarlos.- Dijo Josh observándolos preocupado.- cuando esto termine y regresemos a Galaxy High olvidaré todo lo relacionado a la criatura, incluyéndolos a ustedes…
Al oír el comentario de Josh, Yoko detuvo en seco su marcha frente a la vista nerviosa de Brett, quien sabiendo lo que pensaba su compañera respecto a la situación podía sentir una fuerte discusión acercarse.
- Mira Josh.- Respondió Yoko esforzándose por evitar que el enojo se apoderase de ella.- siempre supiste que esto sucedería, te lo dijimos cuando ideaste tu plan y tal vez hayas tenido razón al creer que esta era la única forma de conseguir esas coordenadas, así que no te culpo. Pero haznos un favor y deja de actuar como si lo que vaya a suceder con nosotros a partir de ahora te importase ¿Quieres? Considerando nuestro sacrificio para salvar al Centro lo mínimo que merecemos es un poco de honestidad.
- ¡Pero Yoko!- Exclamó Josh afligido.- ¡No es justo que tras todo lo que han hecho terminen desapareciendo por completo sin que nadie los recuerde!
- ¿Y eso qué?- Contestó Yoko frunciendo el ceño.- Tú mismo lo dijiste Josh, a veces la vida es injusta.
Josh fue incapaz de responder a las palabras de Yoko, quien continuó caminando por el pasillo de los dormitorios sin pronunciar palabra hasta que llegaron al cuarto que buscaban.
- Bien, ya llegamos.- Dijo Yoko con tono severo.- ahora apresúrate y programa esa cosa para que te largues de una vez.
- Yoko tiene razón.- Asintió Brett.- considerando lo cerca que está la criatura será mejor que te des prisa, o su radiación podría terminar afectándote.
Josh bajó la mirada y, tras sacar la máquina del tiempo de su caja y encenderla, seleccionó como fecha de llegada exactamente un minuto después del momento en que emprendió su último viaje al futuro, así podría estar seguro de no acabar fusionándose con su versión del pasado por error.
- Todo está listo.- Comentó Josh.- sólo debo presionar el botón y estaré de vuelta.
- ¿Llevas contigo el papel verdad?- Preguntó Brett.
- Sí.- Asintió Josh.- y vi a Lawrence arrancarlo de una libreta nueva, así que de seguro no se fusionará con nada al regresar. Por cierto, no se imaginan su reacción cuando me vio, creyó que mentía al decirle de dónde venía ¿Cómo puede ser así cuando su institución es la dueña de una máquina del tiempo?
- Probablemente porque la ocultamos del ICAE por seguridad.- Comentó Brett.- llamémoslo una pequeña falta a mi código profesional.
- Vaya, me pregunto cuántas otras faltas a tu código profesional tendrás ocultas.- Dijo Josh sonriendo maliciosamente.
- Prefiero guardarme ese secreto.- Contestó Brett sonriéndole de vuelta a su antiguo compañero.
- En fin, ya es hora… gracias por todo chicos, y a ti también Fluffy.- La ultramascota reaccionó a la despedida de Josh con una serie de tristes ladridos electrónicos, había esperado tantos años para ver a su amigo una vez más que verlo irse nuevamente le partía el corazón.
- ¡Ya vete Josh, aprieta ese maldito botón de una buena vez y lárgate!- Exclamó Yoko irritada ante la melodramática escena.
- ¡Ya voy, ya voy!- Exclamó el chico.
Tras el agresivo comentario de Yoko, Josh presionó el botón sin darle más vueltas al asunto, desapareciendo al instante frente a la vista de sus compañeros, quienes permanecieron de pie observando el lugar que hasta hace un segundo ocupaba el chico.
- Al fin, después de casi cincuenta años hemos terminado nuestra parte.- Comentó Brett sonriendo satisfecho.
Yoko caminó desanimada rumbo a la ventana del dormitorio y observó como la densa lluvia de esporas caía sin cesar a su alrededor, impidiéndole ver lo que alguna vez había sido el patio frontal de la academia Torrington.
- Que injusto, tanto trabajo para que ni siquiera seamos merecedores de ver un paisaje decente antes de morir.- Dijo Yoko afligida mientras Brett se ubicaba a su lado para mirar junto a ella la lluvia de esporas.
- ¿Hablas en serio, de verdad quieres morir aquí?- Preguntó Brett.
- ¿Y qué otra alternativa tenemos?- Comentó Yoko molesta.- La Tierra será destruida y en cosa de unos meses el resto de la galaxia correrá la misma suerte, además, no hay forma de abandonar este lugar con esas esporas y su saliva corrosiva desintegrándolo todo.
De repente, el ruido de un fuerte golpe resonó por el pasillo, haciendo a Yoko saltar del susto.
- ¡Que tal chicos!- Saludó una voz familiar.- Vaya, que nostalgia da venir aquí, aunque no recordaba que hubiesen tantas esporas en el patio antes.
- ¿¡Billy!?- Exclamó Yoko sorprendida al ver a su viejo amigo extraterrestre dentro del dormitorio.
- ¡Hola Billy!- Dijo sonriente Brett.- Llegas tarde.
- Lamento la demora.- Se excusó avergonzado el extraterrestre.- pero con esto de la criatura hemos tenido mucho trabajo en el Centro, recibimos millones de denuncias diarias pidiendo una solución, y aunque nuestros científicos están trabajando muy duro para crear una nueva cámara de contención todavía no lo hemos conseguido, pero presiento que no falta mucho para lograrlo.
- Nos alegra oír eso, espero que puedan frenar pronto todo este problema.- Respondió Brett.
- Por cierto ¿Dónde está Josh?- Preguntó Billy recorriendo el dormitorio con la mirada.
- Acaba de regresar al año 2005.- Dijo Brett.
- ¡Oh no, y yo que quería saludarlo!- Se lamentó el extraterrestre.- después de todo esta era mi última oportunidad de verlo. Pero en fin, espero que le vaya bien con el resto de su plan. Por cierto, hablando de planes, tengo listo el portal que me pediste, Brett.
- Espera ¿Brett te pidió que le prepararas un portal?- Preguntó Yoko extrañada.
- ¡Claro!- Exclamó Billy.- ¿Acaso no te lo dijo? Me contó que con esto de ayudar a Josh no podrían tomar ningún vuelo del programa de evacuación terrestre y me preguntó si era posible que abriera un portal transdimensional para llevarlos a todos rumbo a uno de los refugios para damnificados que la alianza interplanetaria ha preparado.
Yoko quedó sorprendida ante la noticia, desde un comienzo había estado tan convencida de que todo terminaría para ellos tras ayudar a Josh que jamás pensó en la posibilidad de intentar sobrevivir al fin del mundo.
- No lo sé Billy.- Señaló Brett apenado.- no estoy seguro de que Yoko quiera ir, después de que Josh se fue parecía muy melancólica.
- ¿¡Qué dices!? ¡Claro que quiero ir!- Exclamó Yoko con enérgica severidad.- ¡Y apuesto a que Fluffy también quiere! ¿No es así?
La ultramascota asintió con alegres ladridos a la pregunta de su compañera.
- En ese caso démonos prisa.- Dijo Billy mientras observaba la pequeña pantalla de su nave.- mis sensores de radiación indican que los niveles están subiendo preocupantemente rápido, a este paso la criatura debería estar aquí muy pronto.
- ¿¡Qué!? ¿¡Y por qué no lo dijiste antes!?- Exclamó preocupada Yoko.- ¡Podríamos estar sanos y salvos en un confortable refugio a esta altura de haberlo sabido! ¡Vamos Billy, abre ese portal ahora mismo y larguémonos de aquí!
Brett observó con una sonrisa la enérgica reacción de su compañera, feliz de ver que pese a todo seguía conservando su entusiasmo. Sin duda había sido buena idea pedirle a Billy que preparara ese portal, terminar siendo destruidos junto con la Tierra luego de casi cincuenta años viviendo con el plan de Josh como prioridad resultaba mucho menos tentador que pasar el resto de sus vidas en otro planeta, donde hasta podrían darse la oportunidad de armar nuevos proyectos, y quien sabe, tal vez incluso Yoko podría intentar retomar su carrera como cantante, después de todo fuera de la Tierra habrían muchos extraterrestres dispuestos a escucharla.
- ¡Entendido, vámonos chicos!- Dijo Billy antes de abrir el portal que los conduciría fuera de la Tierra.
