Disclaimer: Los personajes de Martin Mystery y Team Galaxy son propiedad de Marathon Media, no de mi autoría.
Capítulo XXXVI
El regalo
El grupo regresó a Torrington justo a tiempo para asistir a las clases matutinas, lo cual permitió a Diana presentarse como de costumbre pese al cansancio acumulado tras la misión. Por fortuna no tenían evaluaciones agendadas ese día, así que sólo necesitaba mantener la concentración lo suficiente como para no quedarse dormida, para ello había decidido presentarse en cada clase con un enorme tazón lleno de cargadísimo café negro, el cual debió repetir varias veces durante la jornada para ganarle al sueño. Martin por otro lado, quien sólo asistió a clases gracias a la insistencia de su hermanastra, se dedicó a dormir apaciblemente sobre su puesto sin una pizca de vergüenza, ni siquiera el golpe que uno de los profesores dio contra su pupitre logró hacerlo reaccionar salvo por un par de minutos, tras los cuales volvió a dormirse con total descaro.
- ¡No puedo evitarlo Diana, mi organismo me pide dormir! ¡Tuvimos que trabajar tanto esta noche!- Comentó Martin refunfuñando infantilmente frente a su bandeja del almuerzo. Ambos hermanastros habían decidido tomar asiento en una de las mesas exteriores para disfrutar del buen clima primaveral mientras comían.
- Sólo son excusas.- Respondió Diana con incrédula molestia, aún sin dar señales de pretender tocar su comida.- apuesto a que incluso sin que hubiese pasado todo lo de la noche anterior te habrías quedado dormido de todas formas.
- ¡Claro que no!- Exclamó Martin levantando la voz.
- ¡Que sí!- Contestó Diana de vuelta.
- ¡Que no!
- ¡Que sí!
- ¡Como sea, al menos yo asistí a clases!- Dijo Martin cruzándose de brazos.- No como ese holgazán de Josh ¿Por qué él puede irse a dormir y yo no? ¡No es justo!- Exclamó el chico mientras miraba al cielo con ojos llorosos, casi como si implorase justicia divina.
- Porque él se irá pronto ¿Recuerdas?- Señaló Diana sin dejar de juzgar a su hermanastro con la mirada.- Todo por culpa de tu tonta promesa.
Aquello sólo era una excusa para seguir reprochándolo y Diana lo sabía. Con o sin promesa Josh y sus compañeros debían dejar Torrington para volver a su tiempo ahora que el caso estaba resuelto. El acuerdo entre ambos chicos había dado a los viajeros temporales la justificación perfecta para su partida y, considerando el nulo interés de Martin por averiguar cuál sería el nuevo hogar de los cadetes espaciales, no había necesidad de crear una historia para cubrir nada, con verlos desaparecer el agente se daba por satisfecho, ayudando sin querer con ello no sólo a resolver el caso, sino dándoles también la excusa perfecta para abandonar el lugar.
- ¡Es verdad! ¡Ahora que el caso está definitivamente resuelto no hay razón para que sigan aquí!- El cansancio de Martin desapareció como por arte de magia, recordar que al fin había llegado el día en que Josh abandonaría definitivamente Torrington le devolvió sus energías.
- Así que finalmente todo ha terminado ¿No es así?- Dijo Diana mientras observaba con sutil melancolía su reflejo en la superficie de la taza de café que acompañaba su almuerzo.
Pese a que el caso estaba resuelto, los cadetes espaciales prefirieron no partir rumbo al futuro hasta estar totalmente seguros de ello, después de todo, considerando lo que había sucedido en ocasiones anteriores, no descartaban la posibilidad de que las cosas dieran un vuelco inesperado a último minuto, prefiriendo quedarse en el pasado hasta asegurarse de que Libra y sus monstruos artificiales hubiesen sido frenados definitivamente, lo cual para sorpresa de todos no tomó más que un par de días en ocurrir.
- ¿Entonces dices que finalmente todo ha terminado?- Preguntó Brett a M.O.M. luego de oírla dar el último informe del caso mediante la pantalla de su computadora, la cual observaba atentamente en compañía de su equipo y los tres agentes del Centro.
- Así es.- Respondió la directora sonriendo satisfecha.- nuestros descubrimientos en las instalaciones de Libra volvieron innegable su culpabilidad en el caso y ante las pruebas en su contra el jurado no tuvo más opción que declararlos culpables de todos los cargos.
- ¡Fabuloso!- Exclamó Josh de forma triunfal.
Ante la noticia, tanto los agentes del Centro como los cadetes espaciales celebraron en el cuarto de Brett y Josh, después de tanto tiempo finalmente el caso estaba definitivamente resuelto.
- Y eso no es todo.- Añadió la directora.- dado que Libra no respetó los tratados intergalácticos al espiar nuestra agencia, los efectos de la decisión jurada llegaron hasta las Naciones Unidas, quienes a causa de las decisiones tomadas por Wright deberán pagar una fuerte compensación al Centro.
- ¿Una compensación? ¿De qué tipo?- Preguntó Diana.
- Económica, pero a decir verdad el dinero que nos ofrecían no significaba nada para nosotros, es por eso que pedimos una compensación más adecuada y solicitamos la aprobación de una nueva ley por la cual toda actividad que Libra lleve a cabo deberá requerir consentimiento previo del Centro para ser realizada, sumado a otra serie de medidas que nos asegurarán completo conocimiento e influencia en las decisiones que puedan tomar de aquí en adelante.- Respondió M.O.M. a través de la pantalla.
- Vaya, no esperaba que todo esto llegase a tanto.- Comentó Martin sorprendido.- ¿Cuánto tiempo tardará en concretarse esa ley? ¿Podemos estar seguros de que Libra no intentará retomar su plan de crear monstruos artificiales antes de su aprobación?
- No se preocupen, de hecho la ley ya fue aprobada y comenzará a regir tan pronto como Libra nombre a un nuevo director y retome sus labores, lo que de seguro sucederá muy pronto.- Señaló M.O.M.
Aquello sorprendió a los chicos, no sólo porque de ahora en adelante Libra debiese rendir cuentas hasta del más mínimo detalle al Centro, sino por la velocidad en que todo se había llevado a cabo.
- M.O.M., hay algo que no entiendo, apenas han pasado unos días desde que resolvimos el caso ¿Cómo es posible que esa ley fuese aprobada tan rápido?- Preguntó Diana con legítima curiosidad.
- Agente Lombard.- Dijo la directora con su seriedad usual.- cuando se trata del Centro las cosas funcionan de manera muy distinta que con otras instituciones, después de todo esto afecta las relaciones entre los gobiernos terrestres y organizaciones espaciales, y créame, nadie lo suficientemente listo intentaría oponerse a nuestros altos mandos.
La respuesta de M.O.M. les dijo todo lo que necesitaban saber, una vez más quedaba en evidencia que el sistema judicial podía llegar a operar sorprendentemente rápido dependiendo de qué tan importantes fuesen las partes afectadas.
- Bien, eso es todo por ahora.- Dijo la directora a modo de despedida.- nuevamente los felicito por su increíble trabajo, gracias a ustedes este caso está finalmente resuelto.
M.O.M. cortó la comunicación, dejando a los chicos sin poder creer lo que oían: Finalmente, después de todo lo que habían luchado para lograrlo, Libra y con ellos la creación del monstruo que destruiría la galaxia parecían haber sido detenidos permanentemente.
- ¡No puedo creerlo, por fin no hay pretexto para que sigas en Torrington!- Celebró Martin eufórico.
- Tienes razón, y soy una persona que cumple sus promesas.- Contestó Josh sonriendo.
- No escuchar a Martin, Java no querer ver partir a los chicos.- Dijo triste el cavernícola mientras Yoko se acercaba a consolarlo.
- Está bien Java, sabíamos que este momento llegaría, hay que tomarlo con sabiduría y verlo como una etapa que se cierra para dar paso a una nueva.- Señaló Yoko frotándole la espalda.
- ¿Cuándo planean irse?- Preguntó Diana a Josh.
- Mañana temprano, imagino que ninguno de nosotros está listo para partir a esta hora.- Contestó el cadete dándole una mirada a sus compañeros, quienes no mostraron oposición al respecto.
- ¿No podría ser a la hora del almuerzo en vez? Ya sabes, para despedirnos…- Dijo Diana sonriendo incómoda.
- ¡Hora del almuerzo, Java querer despedirse también!- Exclamó apenado el cavernícola interrumpiendo toscamente a su compañera, a lo que Josh no hizo más que desviar incómodo la mirada.
- Diana tiene razón.- Señaló Brett tras ver la expresión de Josh.- no es como si un par de horas fuesen a cambiar gran cosa a esta altura, la hora de almuerzo me parece bien.
Las palabras del niño hicieron al joven cadete levantar rápidamente la mirada, dirigiéndose a Diana y Java con una sonrisa:
- Bien, si Brett lo dice no veo por qué no.- Las palabras de Josh hicieron sonreír a todos los agentes menos Martin, quien con notorio desagrado dejó ver una mueca de molestia a la que nadie dio importancia.
Una vez terminada la conversación, Martin, Diana y Java se despidieron de los cadetes para volver a sus dormitorios y dejarle tiempo a los chicos de preparar su viaje, después de todo la última actualización del caso había llegado en pleno atardecer, por lo que si querían partir al día siguiente durante la hora del almuerzo tendrían que darse prisa en ordenar sus cosas.
Tan pronto como llegó a su dormitorio, Diana cerró la puerta e intentó concentrarse una vez más en sus estudios sin mayor resultado, saber que esta vez la partida de los chicos sería definitiva le había dejado un mal sabor de boca aun creyendo estar preparada para ello. Hubiese querido hacerles un regalo a modo de despedida, pero sabía que darles algo como eso sólo complicaría las cosas, después de todo una vez llegasen a su tiempo olvidarían todo lo vivido en Torrington y con ello cualquier obsequio se volvería imposible de comprender para ellos.
Sin embargo había algo que de seguro debía irse con ellos, y tan pronto como pudo recordarlo tomó su bolso para asegurarse de tenerlo consigo el día de la partida: se trataba de la tarjeta olvidada por Josh una de las noches que pasó en su cuarto. Pese a haber hablado de ella el día del baile no había tenido la oportunidad de devolvérsela a su dueño, y aunque parte de ella estuviese tentada ante la idea de quedársela, sabía que lo mejor para todos era que volviese con el chico.
De repente, una serie de golpes en su puerta la distrajo ¿Quién podía ser a esa hora?
- ¿Josh? ¿Qué haces aquí? Deberías estar ordenando tus cosas para mañana.- Dijo Diana tras abrir la puerta.
- Tranquila, Fluffy se encargará de eso.- Respondió Josh con aire despreocupado.- sólo tiene que reabsorber los hologramas tangibles y todo estará listo para partir.
- ¿De verdad? ¿Por qué no nos lo dijiste?- Preguntó Diana.
- Nunca lo preguntaron…- El chico observó el interior del dormitorio desde el marco de la puerta y añadió.- Por cierto ¿Puedo pasar?
Diana hizo un gesto casual con su mano a modo de bienvenida, permitiéndole a Josh la entrada.
- Por cierto, aún no respondes mi pregunta ¿Qué haces aquí exactamente?- Preguntó extrañada Diana mientras cerraba la puerta sin dejar de observar como el chico se acomodaba sobre la silla de su escritorio con absoluta confianza.
- El otro día querías saber cómo llegué a descubrir el escondite de Libra y el truco para abrir los capullos ¿No es así?- Respondió Josh observándola fijamente.- ¿Aún tienes ganas de saberlo?
Tan pronto como Diana asintió, Josh comenzó a contarle en detalle la historia de su viaje al futuro alterado tras el ataque de Libra y todo lo que vio en él: cosas como que en ese tiempo Brett se había vuelto decano del ICAE tal y como Octavia lo había sido alguna vez, o que Yoko, ahora convertida en una increíble agente, lo había salvado de unas horribles criaturas para luego llevarlo de vuelta a Torrington por entre una lluvia de monstruos viscosos que intentaban destruir el avión en que viajaban después de que Lawrence, quien ocupaba ahora el cargo de Wright, le revelase el secreto para vencer al meta-monstruo y abrir los capullos mientras esperaba la llegada de su mortífera creación, pretendiendo sacrificarse junto al planeta como forma de expiar su error.
El chico se esmeró en contar su historia sin dejar fuera ni un solo detalle, cosas como el golpe eléctrico que recibió al llegar, o el lujoso vino reserva del 2005 que Brett había comprado sólo para hacerle una broma, incluso como Yoko utilizó un lanzallamas para acabar con los monstruos que les bloqueaban el paso cuando luchaban por atravesar el patio de Torrington para regresar al pasado eran compartidos con Diana, quien observaba perpleja al chico mientras lo escuchaba.
- No entiendo ¿Por qué decidiste contarme todo esto?- Preguntó Diana confundida.
- Porque soy el único que conoce la existencia de ese mundo y cuando regrese a mi tiempo lo olvidaré completamente, por eso quiero que me hagas el favor de recordarlo. Sé que no es mucho lo que pude conocer acerca de ellos, pero al menos así alguien sabrá que esas versiones de mis amigos existieron alguna vez ¿Podrías hacer eso por mí?
- Claro, cuenta conmigo.- Dijo Diana sin entender por qué motivo Josh le pedía un favor tan extraño como ese.
- Bien, eso es todo, gracias como siempre.
Apenas el chico se levantó de su asiento para dirigirse rumbo a la puerta, Diana lo detuvo.
- Espera, hay algo que debes llevar contigo.- Dijo Diana mientras le entregaba la tarjeta que el chico había dejado por error en su habitación.
- ¡Mi holocard!- Exclamó Josh emocionado.- Había olvidado que aún la tenías, gracias por devolvérmela.
- No es nada, lamento haberla revisado, supongo que a veces la curiosidad saca lo peor de mí.- Respondió Diana sonriendo avergonzada.
- Está bien, sólo espero no terminar desapareciendo por ello.- Comentó Josh a modo de broma.
- Bueno, si eso pasa puedes regresar a sacármelo en cara, asumo mi responsabilidad.- Mencionó Diana.
- Tranquila, no creo que ocurra.
- Hablo en serio Josh.- Señaló Diana con gesto serio.- si llegas a convertirte en un error temporal puedes regresar a Torrington, así como el Centro ayudó a Java con su adaptación apuesto a que también lo harían por ti.
- Puedo imaginarlo….- Comentó Josh sin darle mayor importancia.- en fin, veamos qué sucede a su debido tiempo ¡Nos vemos mañana!
- Si, nos vemos…- Dijo Diana mientras observaba al chico alejarse por el pasillo.
La tarde del día siguiente llegó y con ello la hora de que los chicos regresaran a su tiempo, momento para el cual todos volvieron a reunirse en el ahora vacío dormitorio de Brett y Josh para darles la despedida final, donde el terrible llanto de Java conmovió inevitablemente a cada uno de ellos.
- Bien, es hora de irnos.- Comentó Brett dirigiéndose a los agentes con su seriedad usual.- una vez más gracias por su ayuda, especialmente a ti Diana, voy a extrañar tener una compañera de trabajo tan responsable como tú.
- Lo mismo digo, buena suerte en su viaje.- Contestó Diana esforzándose por sonreír.
- ¡Java estar muy triste, no querer que se vayan!- Exclamó llorando el cavernícola mientras se apoyaba en el hombro de su compañera, estaba tan afectado que apenas controlaba sus fuerzas, provocando que Diana casi terminase en el piso.
- Tranquilo Java, no llores ¡Mira, te traje un regalo para que nos recuerdes!- Dijo enérgicamente Yoko mientras le entregaba a Java un presente envuelto en un colorido papel de regalo, el cual debió abrir ella misma dado el nulo interés que el cavernícola demostró ante el paquete, estaba tan concentrado llorando que apenas parecía haberlo notado.- Es el primer libro que leímos juntos en la biblioteca, te compré una copia para que puedas leerlo cada vez que quieras recordarnos.
Ante el regalo de Yoko, el llanto de Java no hizo más que empeorar.
- ¡Pero no ser lo mismo! ¡Java va a extrañarlos mucho!
- Tranquilo Java, incluso si los chicos se van nosotros seguiremos contigo.- Comentó Diana en un intento por calmar a su amigo.
- Java saber, pero no ser lo mismo.- Dijo el cavernícola entre ruidosos sollozos.
En medio del escandaloso llanto de Java, Josh observó a Martin de reojo, quien para su sorpresa había llegado a despedirlos. No parecía particularmente afectado ante la situación, sin embargo el sólo hecho de verlo ahí con ellos le hizo sentir que tal vez ya no lo odiaba tanto después de todo.
- ¿Y qué hay de ti Martin? Pensé que no vendrías a despedirnos.- Comentó Josh.
- Había pensado en no hacerlo, pero de ninguna manera iba a perderme la oportunidad de ver como dejas Torrington de una vez y para siempre.- Respondió Martin con evidente desprecio.
Josh lo observó incómodo, había sido demasiado positivo al suponer que el chico ya no lo odiaba, sin embargo aún guardaba esperanzas de que las cosas pudieran cambiar con los años, después de todo aún faltaban varias décadas para su nacimiento y difícilmente alguien podría conservar rencores adolescentes por tantos años… ¿Verdad?
- No le prestes atención a Martin, sólo está comportándose como un idiota para molestarte.- Señaló Diana mientras le dedicaba una mirada de reproche a su hermanastro, quien respondió volteando la cara con indiferencia.
- Lo sé, pero no importa, al menos le agradezco que esté siendo honesto.- Respondió Josh.
En medio de la conversación, Fluffy restregó una de sus patas contra las piernas de Diana mientras intentaba despedirse tal como sus compañeros, haciendo con ello que la chica se agachase para dedicarle unas palabras a aquella criatura que la observaba con brillantes ojos llorosos.
- Yo también voy a extrañarte Fluffy.- Dijo tiernamente Diana mientras le acariciaba con afecto la cabeza.- fuiste muy valiente defendiéndonos a todos de esos horribles monstruos híbridos, por favor sigue protegiendo a los chicos tan bien como lo has hecho hasta ahora.
Tan pronto como Diana se levantó del suelo, sintió una fuerte embestida por parte de Yoko, quien de un salto se había lanzado a abrazarla efusivamente a modo de despedida.
- ¡Diana querida! ¡Voy a extrañar mucho trabajar contigo! Fue un placer organizar el baile de primavera a tu lado.- Exclamó enérgicamente la chica.
- Lo mismo digo.- Contestó Diana intentando ocultar su incomodidad ante la energía de su ex compañera de comité.
- Oye Yoko ¿De casualidad no vas a abrazarme a mí también?- Preguntó Martin intentando conmoverla con la mirada más enternecedora que podía expresar.
Ante la solicitud de Martin, Yoko lo miró con gesto neutro y, tras soltar a Diana, le dio la mano de forma solemne, dejándole en claro que no tenía ni el más mínimo interés en demostrarle algo de afecto durante su despedida.
- Adiós Martin, gracias por ayudarnos.- Dijo Yoko con inédita seriedad.
- ¡No puedes ser tan fría conmigo, es la última vez que vas a verme!- Exclamó Martin profundamente afectado, dejando ver escandalosos gestos melodramáticos en el proceso.
Pese a la evidente indiferencia de Yoko, Fluffy parecía estar dispuesto a darle algo de afecto al agente en lugar de su compañera, lanzándose sobre él para, en un afectuoso gesto, despedirse del chico, quien pese a no llevarse bien con el resto del equipo le había tomado rápidamente cariño a la ultramascota.
- Gracias Fluffy, al menos tú sí me aprecias.- Contestó Martin lamentándose exageradamente.
- Bien, creo que este será nuestro último adiós.- Dijo Josh antes de tomar la mano de Diana para poner algo en su interior.
- ¿Qué es esto?- Preguntó la chica al sentir un pequeño objeto metálico contra su piel, el cual observó tan pronto como abrió su puño.- ¿Una llave?
- Es la llave de mi motocicleta, ahora es tuya.- Señaló Josh sonriendo.
- ¿¡Qué dices!? ¡Pero si ni siquiera sé manejarla!- Exclamó Diana perpleja ante tan inesperado regalo.
Sin darle importancia a la reacción de la chica, Josh respondió:
- Bueno, tal vez sea hora de que aprendas a hacerlo ¡Hasta luego agente Lombard!
Diana observó como el chico caminaba rumbo a donde se encontraban sus compañeros, quienes lo esperaban ya con la máquina del tiempo entre sus manos, activándola tan pronto como Josh se sumó a ellos, tras lo cual desaparecieron instantáneamente frente a la vista de todos, dejando tras de sí un fuerte haz de luz blanca.
- Adiós Josh, buena suerte…- Murmuró Diana tras verlo partir.
- Bien, al fin se fueron, hora de ir a ver si aún queda algo para comer en la cafetería.- Dijo Martin mientras abandonaba la sala con total indiferencia.
- ¡Java estar triste, querer a los chicos de vuelta!…
En medio de los imparables sollozos del cavernícola, Diana volvió a observar detenidamente la llave que Josh le había dejado.
- Quien sabe, tal vez debería intentarlo…- Pensó Diana en voz alta sin dejar de mirar aquel inesperado regalo.
Después de terminadas las clases, Diana se dirigió rumbo al garaje improvisado y, tras levantar el grueso cobertor verde, observó la motocicleta de Josh que ahora era suya.
- Bien, vamos a intentarlo ¿Qué tan difícil puede ser?
Diana observó las manillas de la hermosa motocicleta sin comprender qué hacían exactamente, podía imaginar en base a su limitada experiencia conduciendo autos la función que probablemente cumplirían, pero a pesar de ello sabía que las probabilidades de cometer un error eran altas y considerando que se trataba del regalo que Josh le había dejado no podía arriesgarse a dañarla con alguna torpeza de principiante.
- Tal vez debería pedirle a M.O.M. que me enseñe a conducirla, después de todo trabajo gratis para ella, lo menos que podría hacer por mí es ayudarme con esto.- Comentó Diana antes de volver a cubrir la motocicleta con el cobertor.
Diana caminó de vuelta a su dormitorio no sin antes dar una mirada a la puerta de la habitación donde Josh y Brett se habían hospedado durante su estadía en Torrington con la esperanza de que tal vez estuviesen de vuelta por algún detalle inconcluso al igual que antes, sin embargo tras abrir la puerta solo encontró frente a ella el dormitorio vacío.
- Que tonta soy, por supuesto que no estarían aquí.- Dijo avergonzada Diana con una amarga sonrisa antes de cerrar la puerta y regresar a su dormitorio, no podía creer que había hecho algo tan tonto como eso.
Mientras caminaba por el pasillo, Diana seguía pensando en su última visita al dormitorio de Brett y Josh. No podía creer que hubiese deseado algo tan ridículo como verlos nuevamente en Torrington, después de todo un posible regreso implicaría haber fallado en su misión de detener a la criatura ¿Por qué entonces anhelaba algo como eso? Se sentía miserable de sólo pensar en cuan egoísta estaba siendo con su actitud.
Entró a su habitación, en la que tampoco encontró a Josh esperándola para decir que se había convertido en un error temporal por culpa de las mil y un alteraciones que él y sus compañeros habían causado, sin embargo su egoísta deseo de que algo así pudiese suceder seguía ahí, y aunque le avergonzaba reconocerlo, la idea de interponerse en la futura relación de Martin y M.O.M. había pasado por su mente más de una vez.
- ¿¡Pero qué estoy pensando!? ¡No puedo hacer algo como eso!- Exclamó avergonzada Diana para sí misma.- Además, considerando que Josh no ha regresado es obvio que no va a funcionar.
Mientras más le daba vueltas al tema peor se sentía y sus recuerdos relacionados a los cadetes espaciales no hacían más que agolparse en su interior. Era incapaz de pensar en algo que no fueran todas las aventuras que había vivido junto a Josh y sus compañeros: la llegada de los chicos a la academia, el baile de primavera, las salidas en motocicleta… fue entonces cuando un recuerdo en especial le hizo sentir una sensación fría recorrerla.
"Soy consciente de que este no es mi tiempo y que todos están ansiosos por volver a casa pero… ¿Por qué no siento las mismas ansias que los demás de hacerlo?"
El recuerdo de aquella conversación con Josh en el café la hizo sentir miserable ¿De verdad había sido una broma todo eso? Tratándose de alguien tan despreocupado como él era difícil de saber ¿Pero qué clase de persona bromearía con un tema así? El que lo hubiese mencionado sólo podía significar que había estado pensando en ello, y de ser ese el caso difícilmente sería considerable como una broma.
Los sentimientos de Diana no hacían más que hundirla con cada nueva vuelta que le daba al tema. Su actuar había sido terrible y no sólo por querer arruinar la futura vida amorosa de su hermano, sino porque había dejado ir a Josh sabiendo que en realidad quería quedarse. Resultaba evidente cuando recordaba sus palabras aquella vez en el café, aun cuando había intentado disfrazarlo como una broma era obvio que sólo intentaba ocultar sus verdaderos sentimientos para evitar preocuparla, bastaba reflexionar un segundo al respecto para notar lo que estaba sucediendo y sin embargo no había sido capaz de hacerlo ¿Cómo pudo tomar esa supuesta broma tan a la ligera? Debió obligarlo a quedarse con ella de alguna forma así tuviera que ser por la fuerza. Pero ya era demasiado tarde para cambiar las cosas.
- No puede ser, he cometido un error terrible, jamás debí dejarlo ir...- Se lamentó Diana apenada.
Sus pensamientos no hacían más que atormentarla innecesariamente, y aun sabiéndolo era incapaz de superarlo. Sin importar cuánto pensara en ello nada traería a Josh de vuelta, pero su mente se negaba a aceptarlo.
- ¡Esto no puede seguir así!- Exclamó Diana frunciendo el ceño mientras se levantaba de un salto.- Si sigo dándole vueltas al asunto perderé toda la tarde lamentándome y aún tengo mucho que estudiar, necesito distraerme de alguna forma para dejar de pensar en esto…
¿Pero qué podía hacer para distraerse en esas circunstancias? Salir a caminar no haría más que empeorar las cosas y estaba demasiado bloqueada para realizar cualquier actividad mental, necesitaba alguna tarea simple con la que su mente pudiese distraerse fácilmente y debía encontrarla rápido.
- ¡Eso es, podría ordenar mi habitación!- Mencionó Diana forzando una sonrisa triunfal.- Nada como limpiar tu entorno para deshacerte de pensamientos obsesivos.
Una vez tomada la decisión, Diana eligió comenzar revisando la enorme pila de libros que se habían acumulado con el pasar de los días sobre su escritorio, debía seleccionarlos y ver cuáles se encontraban cerca de su fecha de devolución, después de todo perder una semana de préstamos por olvidar devolver un libro era algo que no podía permitirse, especialmente considerando que pronto comenzaría la semana de exámenes.
Tan pronto como se acercó a la pila de libros acumulados, uno que nunca antes había visto llamó su atención, parecía muy distinto a sus lecturas usuales y estaba segura de que no correspondía con ninguno de sus préstamos bibliotecarios.
- ¿Qué es esto? ¿La máquina del tiempo por H. G. Wells?
Le bastó con leer el título para comprender su origen, por lo que abrió la primera página preguntándose si habría algo más oculto en aquel extraño libro.
"¡Nos vemos en el futuro!"
Bajo aquel mensaje se encontraban anotados los nombres de los tres viajeros temporales acompañados por una pequeña marca bajo la cual habían escrito el nombre de Fluffy, bastaba con ver los adornos dibujados en cada nombre para reconocer la personalidad de su dueño, lo que le daba a esa sencilla dedicatoria un encanto especial.
Diana se recostó sobre su cama sin dejar de observar aquel inesperado obsequio. Resultaba fácil comprender por qué los chicos habían elegido un libro como ese ¿Quién habría tenido la idea? Sin duda la compra sólo podía haber sido hecha por Josh o Yoko, pero la selección del título resultaba tan infantil que cualquiera de ellos podía ser el responsable.
- Con que nos vemos en el futuro… ¿Verdad?
La chica observó fijamente el techo de su habitación mientras reflexionaba respecto a esa frase. Tal vez tenían razón, después de todo Josh sería parte de su familia algún día, por lo que reencontrarse resultaba altamente probable siempre y cuando los cambios provocados no eliminasen su nacimiento. Si aquello llegase a ocurrir, si la vida nuevamente le daba la oportunidad de estar a su lado, entonces no todo estaría perdido, aun si detener su regreso al futuro ya era imposible, todavía tenía la oportunidad de ayudarlo a ser feliz cuando pudiera conocerlo nuevamente.
Tras llegar a esa conclusión, Diana se levantó de la cama y sacó de su bolso el comunicador del Centro para llamar a M.O.M.
- ¿Qué tal Diana, a qué se debe esta sorpresa? Considerando todo el tiempo que has debido emplear en resolver el caso no imaginé recibir una llamada tuya tan pronto.- Contestó M.O.M. a través de la pantalla holográfica, incluso bajo su severo semblante usual podía notarse cierto aire de curiosidad.
- Hola M.O.M., todo está bien, sólo llamaba para preguntarte si serías capaz de hacerme un pequeño favor.- Mencionó Diana intentando sonar amigable en un intento por conmover a la directora.
- Eso depende de a qué te refieres exactamente con pequeño.- Dijo la directora sin parecer feliz al respecto.
- Pues…- Diana procuró seleccionar cuidadosamente sus palabras antes de responder.- sé que te gustan las motocicletas y últimamente he estado interesada en ellas, me preguntaba si de casualidad cuando tengas tiempo libre ¿Podrías enseñarme a manejar una?
M.O.M. miró a Diana sorprendida a través del holograma, jamás pensó que su agente le pediría algo como eso.
- ¿Y a qué se debe este repentino interés tuyo por las motocicletas?- Preguntó M.O.M. con renovada curiosidad.
- Nada en especial.- Dijo Diana.- sólo que a un amigo le gustan y me hizo querer intentar manejarlas también.
- ¿Acaso tu amigo no puede enseñarte?- Volvió a preguntar la directora sin dejar de lado su seriedad usual.
- No lo creo, ya no está aquí como para hacerlo.- Se lamentó Diana esforzándose por evitar sonar demasiado afectada.
M.O.M. guardó silencio por unos segundos antes de responder con expresión severa:
- Está bien, veremos qué puedo hacer.
- ¡Gracias M.O.M.!- Exclamó Diana dejando ver una sonrisa.
La directora cortó la llamada, dejando a la chica sumergida una vez más en el silencio de su habitación. Había tomado una decisión y estaba decidida a cumplirla, no sabía cómo ni mucho menos cuándo podría lograrlo, pero de algo estaba segura: cuando el momento llegase y la vida volviera a juntarlos, encontraría el modo de mejorar las cosas para Josh de alguna forma.
