Disclaimer: Los personajes de Martin Mystery y Team Galaxy son propiedad de Marathon Media, no de mi autoría.


Epílogo
Cuando el futuro se haga presente

El día de su cumpleaños número dieciocho supuestamente debía ser especial, sin embargo para Josh no parecía muy distinto al de cualquier otro año. Había despertado con su celular repleto de saludos enviados por sus familiares y tras el vergonzoso anuncio matutino del sargento deseándole feliz cumpleaños con un cursi discurso sobre la importancia de su entrada al mundo adulto a través de cada pantalla en Galaxy High era difícil imaginar algo peor, sólo esperaba que su padre no planease superarse a sí mismo este año añadiendo algún otro vergonzoso gesto festivo del tipo meloso que tanto le gustaban, no estaba dispuesto a tener que aguantar otro espectáculo como ese por lo menos durante el resto de la jornada.

- ¡Feliz cumpleaños señor adulto responsable!

Sentado en la barra de la cafetería y sin dejar de beber su malteada, Josh miró de reojo a su equipo, quienes habían llegado a felicitarlo con gorros, serpentinas y Yoko cantando una canción de cumpleaños con su desafinado tono usual.

- Lo siento, no hablo con menores de edad.- Respondió el chico con fingida indiferencia antes de dar un nuevo sorbo a su pajilla.

- Vaya, con que así son las cosas.- Comentó Brett cruzándose de brazos mientras observaba a su compañero sonriendo con falso reproche.- supongo que en ese caso debemos llevarnos nuestros regalos.

- No se preocupen, esos pueden dejarlos con mi asistente.- Dijo Josh sin dejar de lado su juguetona descortesía.

- ¿Y quién sería tu asistente?- Preguntó Brett.

- Veamos…- Josh pensó por un instante al respecto y respondió.- ¿Qué hay de ti Fluffy? ¿Quieres ser mi asistente?

Ante el comentario de Josh, la ultramascota agitó de un lado a otro su cabeza, rechazando la idea sin dejar caer el gorro de cumpleaños que sus compañeros le habían puesto ni soltar la pequeña trompeta que llevaba en su hocico.

- Supongo que no habría mucha diferencia entre eso y su rol actual.- Comentó Yoko mientras, al igual que Brett, tomaba asiento en la barra junto a Josh.- Por cierto ¿Qué tal han estado los presentes este año? ¿Conseguiste que el director te regalara esa nave que tanto querías?

- Claro que no.- Señaló Josh con indiferencia.- le dije que una nave propia sería una buena forma de simbolizar el reconocimiento a mi adultez, pero se negó de todas formas.

En la oficina del director, Kirkpatrick permanecía sentado en su escritorio observando fotos de Josh cuando pequeño casi a punto de llorar. No podía creer que su hijo ya fuese un adulto, y aun siendo consciente de que cumplir dieciocho no cambiaría sus malas costumbres, resultaba inevitable para él sentirse orgulloso. Sabía que como padre estaba lejos de ser un ejemplo, había cometido muchos errores en la crianza de su hijo y era consciente de ello, pero sacarlo adelante siendo un padre viudo incluso contando con el apoyo de su familia no había sido fácil, después de todo nadie puede suplir la ausencia de una madre y lo sabía, por lo que pese a dedicar su vida por entero a sus deberes como padre y director de Galaxy High, resultaba casi inevitable que Josh se convirtiera en el niño problema al que expulsaban de cada escuela y despreciaban todos los profesores, por lo que verlo llegar a la adultez sin un prontuario policial y camino a convertirse en alguacil espacial lo llenaba de orgullo.

- Lo hice Ofelia, logré que nuestro hijo no terminara convertido en un delincuente, sé que no es gran cosa, pero fue lo mejor que pude hacer.- Dijo Kirkpatrick mientras observaba con ojos vidriosos la fotografía que mantenía sobre su escritorio en que aparecía junto a su difunta esposa y que jamás había tenido el valor de retirar.

De repente, una videollamada interrumpió el instante emotivo del director.

- ¿Qué tal Kirkpatrick? Espero no haber llamado en un mal momento...- Preguntó una mujer mayor de cabello corto y delantal blanco al verlo contestar al borde del llanto.

Frente al comentario, Kirkpatrick parpadeó con fuerza un par de veces intentando disimular su mirada vidriosa y, luego de recuperar su formalidad usual, respondió:

- No, en lo absoluto Diana, estoy maravillosamente.

- Me alegra oírlo.- Respondió sonriendo la mujer, la reacción del director no parecía haber llamado su atención.- porque llamaba para preguntarte si no habría problema en hacerle a Josh una visita por su cumpleaños.

- ¿Problema?- Preguntó Kirkpatrick sorprendido.- ¡Por supuesto que no! Siempre es un placer que nos visites y además, considerando que eres su pariente favorita estoy seguro de que le alegrará verte.

- ¡Perfecto!- Exclamó Diana complacida.- En ese caso estaré en la entrada dentro de media hora, te llamaré cuando llegue para que apruebes mi acceso.

Diana cortó la videollamada, saber que su impecable record de visitas a Josh para su cumpleaños permanecería invicto la hizo esbozar una sonrisa, especialmente considerando que este año era particularmente especial. Pensando en ello fue que volvió a mirar su celular y decidió que era hora de realizar una última videollamada antes de partir rumbo a Galaxy High.

- ¡Diana! Me alegra verte.- Exclamó Martin sonriendo enérgicamente desde el otro lado de la pantalla.- llamas justo a tiempo, un minuto antes y no habría podido contestar, acabo de vencer a una anaconda zombie de tres cabezas muy poderosa, había peleado antes con otras pero esta…

- Martin ¿Recuerdas qué día es hoy verdad?- Mencionó Diana aparentando irritación más por costumbre que por verdadera molestia, después de todo su hermano siempre había sido una persona despistada y lo tenía asumido desde hace mucho.

- Pues…- La expresión alegre del agente pasó a ser reemplazada por una de evidente pánico.- por favor dime que no es el cumpleaños de M.O.M.

Diana le dedicó una mirada cuestionadora antes de responder:

- No tonto, hoy es el cumpleaños Josh.

Ante las palabras de su hermanastra, la expresión de Martin se relajó al instante y luego de dejar escapar un suspiro aliviado dijo:

- ¡Menos mal! Siempre que olvido su cumpleaños me castiga, pero aun así no puedo evitarlo, no tengo memoria para las fechas…

- Voy camino a Galaxy High para hacerle una visita.- Interrumpió Diana con indiferencia ante su tono lastimero. Sabía que Martin podía pasar horas hablando sobre lo severa que era M.O.M. con él a modo de inspirar lástima y no tenía intenciones de llegar tarde por su culpa.- ¿Quieres venir? De seguro le gustaría verte.

- Lo siento Di.- Respondió Martin lamentándose.- pero sabes que no puedo hacerlo, si M.O.M. supiera que visité a Josh sin ella me mataría… literalmente.

Sabía que las palabras de Martin eran sólo una exageración, llevaba años diciendo lo mismo y sin embargo seguía vivo. Aunque eso no restaba al hecho de que la directora podía ser muy despiadada cuando algo no le gustaba, especialmente a su edad, los años la habían vuelto una persona aún más autoritaria de lo que era cuando la habían conocido.

- Martin, a veces cuestiono seriamente qué tan saludable es la relación entre ustedes.- Comentó incómoda Diana.

- Tranquila, en realidad no es tan mala como suena.- Respondió el agente sonriendo con gesto despreocupado.

Aquella respuesta ni siquiera la sorprendía a esta altura. La relación entre su hermano y M.O.M. era sumamente extraña y aunque para quienes los conocían sólo como la flamante dupla de agentes legendarios del Centro podían parecer un ejemplo de éxito, era sabido por sus cercanos que estaban lejos de ser tan convencionales como aparentaban a primera vista.

- Está bien, supongo que cada quien tiene sus gustos…- Añadió Diana para luego cambiar abruptamente de tema.- pero en fin, me pregunto si algún día Kirkpatrick dejará que M.O.M. vea a Josh otra vez.

Ante las palabras de su hermanastra, la relajada actitud de Martin fue reemplazada por una expresión agridulce.

- Quién sabe.- Dijo el agente.- ha pasado mucho tiempo desde la última vez que hablaron, quizás podrías preguntarle a Kirkpatrick qué opina al respecto.

- Lo intentaré.- Señaló Diana dejando ver una sutil sonrisa.- aunque no hoy por supuesto.

- Claro que no, sería absurdo arruinarle a Josh su día especial.

- Por cierto…- Preguntó Diana pensativa.- ¿Aún lo odias?

Extrañado ante las palabras de su hermanastra, Martin preguntó de vuelta:

- ¿A quién? ¿A Josh?

- Sí.- Asintió Diana.- ya sabes, por lo de Jenny.

Martin reflexionó un segundo al respecto: de todas las situaciones que había vivido durante su vida, la de Josh era una de las más extrañas. Cuando su difunta hija le contó que salía con un tal Kirkpatrick ni siquiera asoció ese apellido al desagradable sujeto que había conocido en Torrington, por lo que nada le pareció extraño hasta el momento en que nació su nieto y pudo ver como aquel extraño mechón con forma de rayo aparecía con el pasar de los meses a un costado de su cabeza.

- No voy a negártelo.- Señaló Martin con gesto serio.- descubrir que el sujeto de Torrington era mi nieto fue extraño, pero no podría odiarlo por eso, después de todo él es lo único que nos queda de Ofelia, de lo contrario ¿Por qué crees que M.O.M. odiaría tanto a Kirkpatrick por no dejarla ver a Josh? Tú y yo sabemos que no es precisamente la mujer más maternal del mundo por más que su acrónimo aparente lo contrario.

- Lo sé, y es comprensible.- Añadió Diana desanimada.- incluso si nunca fue afectuosa con Ofelia supongo que en el fondo la quería.

- Así es, lástima que se dio cuenta demasiado tarde…- Respondió Martin con una amarga expresión en su rostro.

- En fin, me alegra saber que ya no odias a Josh, especialmente porque eres uno de sus abuelos favoritos.- Dijo Diana en un intento por cambiar de tema, sabía que hablar de Ofelia era complicado para todos y siendo ese día el cumpleaños de Josh no quería arruinar la vibra festiva del momento.

- ¿Abuelos favoritos? ¡Oye, yo debería ser el abuelo favorito!- Exclamó Martin recuperando su energía usual.- Pero bueno, supongo que es difícil superarlas a M.O.M. y a ti en esa competencia, aunque obviamente tú ganas el primer lugar, después de todo desde que nació no has dejado de estar ahí para él, hasta tus hijos bromeaban sobre como lo querías más que a ellos.

- Que puedo decir, mi relación con él es especial.- Dijo Diana sonriendo.

- Lo sé…- Respondió Martin sonriéndole de vuelta.- ¡En fin! Deséale un feliz cumpleaños de mi parte, supongo que M.O.M. le habrá pedido a Billy que le enviase un regalo por correspondencia como todos los años ¿Puedes averiguar si lo recibió esta vez?

- Por supuesto.- Asintió Diana.- sabes que siempre lo hago.

- Gracias Di, eres la mejor.

Tras cortar la videollamada, Diana salió de su oficina y tomó el ascensor rumbo a los estacionamientos subterráneos del hospital donde trabajaba como médico cirujano para luego subir a su automóvil y emprender camino a Galaxy High.

Josh dormía plácidamente en medio de la clase como de costumbre, intentando evitar que la profesora Schragger lo notase. De todos en la academia ella era el oponente más duro a la hora de hacer pasar desapercibidas sus siestas, siempre descubría a quienes se dormían y él no era la excepción. A pesar de ello, sus esfuerzos por conseguir camuflar sus descansos lo habían llevado a crear una compleja técnica para parecer despierto que, pese a no dar muy buenos resultados, seguía siendo la mejor estrategia con que contaba en circunstancias como esa. Sin embargo tal como el resto de las veces, Josh no pudo evitar despertar de golpe en medio de la clase, sólo que esta vez debido a un horrible sueño y no a las reprimendas de la profesora.

- Señor Kirkpatrick, más allá de recordarle que no está permitido dormir en clases, debo preguntarle ¿Está todo en orden?- Dijo la maestra, quien no pudo evitar preocuparse al ver el violento salto que Josh acababa de dar sobre su puesto.

- ¡Si, si profesora Schragger, todo bien!- Exclamó nervioso el chico. Pese a que dormir en clases era ya parte de sus costumbres seguía siendo vergonzoso que lo descubrieran, especialmente tras un despertar tan exagerado.

Al ver a la maestra retomar su clase, Josh aprovechó la instancia para agarrarse la cabeza en un intento por controlar la horrible confusión que lo invadía. Desde hace un par de días había comenzado a tener extraños sueños que lo hacían despertar de un salto y que jamás lograba recordar, parecían como un bombardeo de imágenes indescriptibles, el cual terminaba provocándole esa extraña sensación de confusión que lo desconectaba de la realidad por un momento.

- Oigan ¿Nunca han soñado algo imposible de recordar que al despertar los deja completamente confundidos?- Preguntó Josh a sus compañeros de equipo, quienes se encontraban junto a él en la cafetería después de clases.

- Claro, muchas veces.- Comentó Yoko sin parecer sorprendida ante las palabras del cadete.- pero he encontrado la solución manteniendo una bitácora de sueños al lado de mi cama.

- No Yoko, no me refiero a eso.- Señaló Josh con gesto serio.- quiero decir realmente confundido, como si hubiesen metido tu cerebro en una batidora.

- ¿A qué te refieres?- Preguntó Brett, para quien la respuesta de su compañero no sonaba del todo normal.

- Verán, desde hace unos días he empezado a tener sueños muy extraños, nunca puedo recordarlos, pero doy un salto al despertar y luego siento esa sensación de confusión absoluta por un momento. Al principio pensé que era algo puntual, pero ha seguido repitiéndose cada vez que duermo.

Las palabras de Josh llamaron la atención de sus compañeros, quienes luego de mirarse mutuamente con compartida sorpresa comentaron al respecto:

- ¿Confusión absoluta? ¿Durante cuánto tiempo?- Preguntó preocupado Brett.

Josh guardó silencio por un segundo y luego de reflexionar en torno a su respuesta dijo sin mucha seguridad:

- Un minuto, o quizás un poco más…

- En la escala del uno al diez ¿En qué nivel pondrías esa confusión?- Preguntó Yoko.

- Veamos…- Josh volvió a reflexionar en torno a su respuesta.- probablemente un nueve.

Las palabras del chico hicieron a sus compañeros levantarse atónitos de sus asientos.

- ¿¡Un nueve!?- Exclamaron Yoko y Brett al unísono.

- Tienes que estar exagerando...- Añadió Brett.

- ¡Para nada, les juro que no!- Respondió Josh.- Cuando sucede con suerte puedo recordar cómo me llamo.

Yoko y Brett se sorprendieron al oír eso, no era extraño despertar confundido luego de un sueño muy denso, pero aquello como mucho llegaría a un tres o tal vez un cuatro en sus respectivas escalas, que su compañero lo hubiese puesto en un nueve resultaba preocupante.

- Tal vez deberías ir a la enfermería y pedir que te revisen, no es normal despertar así de confundido.- Comentó Brett preocupado.

- Chicos, están exagerando demasiado.- Señaló Yoko intentando calmar a sus compañeros.- yo creo que debe ser estrés, aunque parezca imposible tratándose de Josh. Pero tranquilos, tengo un excelente té de hierbas medicinales perfecto para esta ocasión, siempre que estoy estresada luego de una misión tomo una taza y mis chakras vuelven a armonizarse, deberías probarlo.

- Yoko, no creo que esto se arregle con una infusión de hierbas.- Dijo Brett.- esa confusión al despertar podría ser síntoma de algo mucho más grave, creo que Josh debería hablar con un médico pronto.

Las opiniones de Brett y Yoko sólo lograron aumentar sus temores. Tal vez tenían razón en que debía solicitar una hora al médico y dejar que le hicieran un escaneo rápido.

De repente, por entre los parlantes ubicados en cada rincón de Galaxy High, un mensaje proveniente de la dirección interrumpió la conversación de los chicos.

Joshua Kirkpatrick, favor dirigirse a la oficina del director, repito, Joshua Kirkpatrick, favor dirigirse a la oficina del director.

- ¿Y ahora qué querrá el sargento?- Preguntó Josh con desagrado.

- Obviamente debe ser algo relacionado a tu cumpleaños ¡Oye, tal vez te regale esa nave que tanto querías!- Exclamó Yoko.

- Lo dudo, pero la esperanza es lo último que se pierde.- Dijo Josh antes de dirigirse con sus compañeros a la oficina de su padre.

Mientras Diana esperaba a que el cumpleañero apareciera, se dedicó a observar cada detalle en la oficina de Kirkpatrick, desde la enorme foto en que aparecía junto a sus compañeros de la academia militar tomada durante una de sus misiones, hasta los varios reconocimientos relacionados a la fundación de Galaxy High y su labor como director. Ver todos esos recuerdos permitía identificar no sólo los hitos de su vida que lo enorgullecían, sino también como su cabello se había blanqueado con los años a una velocidad impresionante, probablemente a causa del estrés y las múltiples pérdidas vividas en el ámbito personal.

El sonido de la puerta hizo a Diana voltear la cabeza, pudiendo ver como Josh y sus compañeros entraban a la oficina. Todos se veían tal como los recordaba durante su estadía en Torrington hace casi cincuenta años a excepción de Yoko, quien ahora llevaba el cabello teñido de forma mucho más llamativa que en ese entonces.

- ¡Josh, mi querido sobrinieto, que alegría me da verte!- Exclamó Diana dándole al chico un fuerte abrazo.- ¡Muy feliz cumpleaños y bienvenido al mundo de los adultos!

- Gracias tía abuela…- Respondió el chico sin parecer muy emocionado al respecto, estaba acostumbrado a que ella lo visitase para su cumpleaños y era fácil suponer que de todos los años, este no sería la excepción.

- ¡Jovencito! ¿Qué pasa con ese tono tan descortés hacia tu tía abuela Diana?- Reclamó Kirkpatrick molesto.- Deberías estar agradecido de que teniendo una agenda tan ocupada se haya dado el tiempo de venir a saludarte.

- Está bien Kirkpatrick, no necesitas defenderme, puedo imaginar que no es nada genial ser visitado por tu tía abuela teniendo dieciocho, después de todo sé cómo son los chicos a esta edad y no quisiera hacer quedar mal a Josh frente a sus compañeros.- Dijo Diana mientras observaba a Brett y a Yoko.

- ¡No se preocupe señora, nosotros creemos que es un lindo gesto de su parte venir todos los años para el cumpleaños de Josh!- Exclamó Brett hablando con un severo tono militar.

Diana dejó escapar una alegre carcajada al oír el comentario de Brett, quien tal como lo recordaba mantenía aquel recto y serio carácter maduro que resultaba tan inusual en un niño de su edad. Agradecía su amable comprensión, sin embargo no podía negar que en el fondo sabía que tarde o temprano aquella tradición de visitar al chico para su cumpleaños tendía que terminar, aunque era difícil asumir que ya era el momento.

- Gracias Brett, como siempre eres un niño muy gentil ¿Cómo ha ido todo en la academia? ¿Este viejo amargado de Kirkpatrick los ha molestado mucho?- Preguntó Diana sonriendo con ironía.

- Bueno…- Dijo Yoko dedicándole a Kirkpatrick una mirada cuestionadora.- mentiría si dijera que no.

- ¡Señorita Yoko, es mi deber como su director inculcarles responsabilidad y profesionalismo, por supuesto que no puedo ir por ahí permitiéndoles actuar contra el protocolo!- Exclamó con enérgica severidad Kirkpatrick.

- ¿Y qué hay de ti Fluffy? ¿Han sido buenos los chicos contigo?- Preguntó Diana mientras se agachaba para acariciar la cabeza de la ultramascota a modo de saludo, recibiendo una serie de dulces ruidos electrónicos como respuesta.

Hasta la reacción de Fluffy se mantenía tal y como la recordaba, aunque no podía decir lo mismo de Josh y los demás, quienes pese a verse igual que en sus recuerdos, actuaban frente a ella de forma completamente diferente a como lo hacían durante su estadía en Torrington, después de todo ella era un adulto ahora y aunque resultaba difícil de asumir, ellos no eran exactamente los mismos chicos que había conocido en su juventud.

- ¡Mira Josh, hasta tus compañeros han sido más amables con tu tía abuela que tú!- Exclamó Kirkpatrick a modo de reproche.- ¿Qué tienes que decir al respecto?

- Pues que lamento ser un nieto horrible, pero como ella misma dijo así es como somos los adolescentes, no puedo evitarlo, está en mi naturaleza.- Dijo Josh mientras dejaba ver una pícara sonrisa.

- ¡No uses esa irónica condescendencia tuya para excusarte!- Comentó molesto el director.

- Tranquilízate Kirkpatrick.- Dijo Diana observando al padre de Josh con severidad.- es su cumpleaños, al menos por hoy debería tener derecho a hablar sin que lo reprendas.

- Gracias por defenderme, tía abuela.- Contestó satisfecho Josh mientras luchaba por evitar sonreír demasiado ante la situación. Pese a que las visitas de su tía abuela no lo emocionaban mayormente, siempre disfrutaba verla ejercer autoridad sobre el sargento.

- No hay de qué.- Añadió Diana.- por cierto ¿Qué tal va tu día especial? ¿Te regaló tu padre esa nave espacial que tanto querías?

Ante la pregunta de Diana, Kirkpatrick no pudo evitar sentirse incómodo, sabía que tratándose del cumpleaños número dieciocho de su hijo lo ideal hubiese sido regalarle algo como eso, pero conociendo a Josh, sin duda una nave espacial propia no habría significado más que dolores de cabeza adicionales para él como padre, además, no era como si le faltasen medios de transporte, tenía el Hornet para navegar por el espacio y aunque sólo podía usarlo durante sus misiones no veía motivo por el cual Josh pudiese necesitar dejar la Tierra para algo que no fuera netamente profesional.

- Claro que no, ya sabes como es.- Señaló Josh.

- Por cierto, tus abuelos me pidieron que te deseara un feliz cumpleaños ¿Supongo que habrás recibido su regalo no?- Preguntó Diana dirigiéndole a Kirkpatrick una agresiva mirada de reojo, dejándole en claro que más le valía no haber ocultado el paquete si no quería meterse en problemas.

- Tranquila, ya lo recibí, tal como todos los años.- Respondió Josh con una sonrisa incómoda. Los problemas entre su padre y su abuela eran un clásico de las fechas familiares y su cumpleaños no era la excepción.

Tras oír la respuesta de su sobrinieto, Diana recuperó su sonrisa y emocionada dijo:

- En fin ¿Estás listo para nuestra salida de cumpleaños? He preparado un programa especial para celebrarlo en grande.

Aquello no sorprendió a Josh en lo absoluto, su tía abuela era la reina de las planificaciones y cada vez que debían celebrar su cumpleaños había un ordenado programa el cual debían seguir al pie de la letra. Pese a ello siempre terminaba divirtiéndose, pero no podía negar que con una agenda más flexible hubiese disfrutado mucho más de sus planes.

- Genial, otra de tus planificaciones.- Respondió Josh con notoria ironía en su voz.- ¿Y qué tienes preparado esta vez?

- ¡Algo que de seguro te encantará!- Exclamó alegre Diana.- Sé que hoy tenías clases, así que debí reducir el plan a sólo unas cuantas actividades, pero aun con esa limitante me aseguré de elegir las mejores opciones para hacer de tu cumpleaños algo memorable: primero iremos al simulador hiperrealista de surf sobre cometas que abrieron en la ciudad, dicen que en la Tierra es lo más parecido a practicarlo que se puede estar, originalmente mi idea era llevarte al espacio a surfear de verdad, pero tu padre no estuvo de acuerdo y debo hacerle caso, después de todo no quiero terminar como tu abuela.

Una vez más Kirkpatrick pudo sentir el comentario de Diana golpearlo, sabía que ella estaba en desacuerdo con su decisión de impedirle a Josh relacionarse con su abuela, pero si había hecho algo como eso era sólo pensando en la seguridad de su hijo. No podía negar que la admiraba a nivel profesional, como agente y directora del Centro su desempeño resultaba ejemplar, sin embargo a nivel personal las cosas eran muy distintas. Su suegra poseía una actitud intensa y temeraria que le preocupaba pudiese influir negativamente en Josh, después de todo el chico había heredado la misma personalidad osada de sus abuelos y temía que dejarlos interactuar con él sólo ayudaría a fomentar esa peligrosa parte suya.

- Bueno, es innegable que no suena tan emocionante como practicarlo de verdad, pero considerando las circunstancias me parece bien.- Respondió Josh con cierta indiferencia.

- ¡Fabuloso!- Exclamó Diana satisfecha.- luego iremos por una hamburguesa a ese lugar que tanto te gusta. Hubiese preferido algo más refinado, pero es tu cumpleaños y sé que te agradan.

- Que puedo decir, soy de gustos simples.- Señaló el chico sonriendo despreocupado.

Diana rio de buena gana ante el comentario de Josh, incluso tratándola de forma tan diferente seguía manteniendo el mismo agudo sentido del humor que ella recordaba.

- Bien, entonces ve por tu motocicleta y vamos a la ciudad, hoy vine en la mía y dudo que quieras irte aferrado a mi espalda.- Dijo Diana con una pícara sonrisa.

- ¡No, de ninguna manera! En ese caso será mejor que yo conduzca.- Contestó el chico incómodo. Salir de paseo con su tía abuela ya era suficientemente vergonzoso teniendo dieciocho, si además lo veían siendo transportado por ella sobre una motocicleta sin duda sería el hazmerreír de Galaxy High durante el resto del año.

- ¡Sólo bromeaba!- Exclamó Diana riendo de buena gana.- Tengo el auto estacionado afuera.

Diana conducía sin dejar de reír para sus adentros mientras pensaba en cuan aliviado parecía Josh al descubrir que lo de la motocicleta era sólo una broma. Verlo tan preocupado por la opinión de sus compañeros lo hacía ver mucho más infantil en comparación a como lo recordaba, sin embargo comprendía que no podía verlo de la misma forma que en aquella época, después de todo habían casi cincuenta años de diferencia entre la Diana que lo conoció en ese entonces y la que ahora era su tía abuela.

- Y bien ¿Qué tal estuvo?- Preguntó Diana al verlo salir del simulador de surf sobre cometas.

- ¡Genial!- Exclamó Josh, ahora mucho más animado que antes.- Realmente lograron reproducir muy bien la sensación, sin duda supera por mucho a las simulaciones con las que practicamos en Galaxy High.

- ¿Lo practicas con tus amigos de Galaxy High?- Preguntó Diana sorprendida.- No pensé que Brett y Yoko estuviesen interesados en algo como eso.

- No con ellos, con otros amigos.- Respondió el chico.

- En ese caso no los conozco.- Comentó Diana.- ¿No tendrás por ahí una foto de ellos? Al menos para hacerme una idea de cómo se ven.

- Claro.- Dijo Josh mientras sacaba de su bolsillo una holocard idéntica a la que Diana recordaba haber visto hace casi cincuenta años, en la que el chico empezó a deslizar sus dedos hasta dar con la foto en cuestión.- Son ellos.

Diana observó la fotografía sin poder evitar esbozar una sonrisa, estaba segura de que había visto a esos chicos cuando revisó la holocard de Josh por primera vez.

- ¿Y quién es la chica de cabello celeste?- Preguntó Diana.

- Es Toby.- Señaló Josh.- practica surf sobre cometas con nosotros y suele ganar en las competencias deportivas, es una de las chicas más geniales de Galaxy High.

- Vaya, suena perfecta para ser tu novia.- Comentó Diana dejando ver una pícara sonrisa.

- Lo sé.- Dijo Josh mientras observaba su holocard con indiferencia.- de hecho salimos un tiempo, pero no funcionó, supongo que las relaciones no son lo mío.

Aquella respuesta no sorprendió a Diana, quien aún recordaba lo popular que Josh había sido entre las chicas durante su estadía en Torrington, jamás olvidaría como Jenny pasó días lamentándose por los pasillos luego de que él y Yoko abandonasen la academia. Era increíble que pese a cuan parecido era el chico a su abuelo, hubiese resultado ser completamente opuesto a él en el ámbito amoroso.

Una vez fuera del simulador de surf sobre cometas, ambos se dirigieron a la hamburguesería favorita de Josh en la ciudad, donde el chico pidió la opción más grande del menú: un sándwich colosal con triple carne, tocino, queso, lechuga y tomate del que fácilmente hubiesen podido comer tres personas, el cual le quitó a Diana el apetito con sólo oír su descripción.

- A mí sólo dame una ensalada, gracias.- Dijo Diana al mesero robot que esperaba por su pedido frente a la mesa.

- ¿En serio, sólo ensalada?- Preguntó Josh sorprendido.

- Es lo único comestible que parecen vender aquí.- Comentó Diana asqueada.

- ¡Tía abuela, siempre eres tan saludable!- Exclamó Josh entre risas.

- Te aseguro que serás igual cuando tengas mi edad.- Respondió Diana sin parecer sorprendida ante las palabras de su sobrinieto, después de todo no era la primera vez que trataba con alguien como él.

- ¿En serio? ¿Acaso mi abuelo come como tú?- Preguntó Josh esbozando una sonrisa burlona.

Diana pensó en los hábitos alimenticios de Martin sin tener una idea clara de ellos, rara vez habían tenido la oportunidad de comer juntos después de dejar Torrington, por lo que desconocía si su dieta de pasteles, pizzas y hamburguesas había cambiado desde esa época.

- No sabría responderte, no comemos juntos a menudo.- Señaló Diana.

- De todas formas.- Dijo Josh.- incluso si un día llegase a terminar comiendo como tú, aún falta mucho para eso.

- No te confíes demasiado, el tiempo pasa más rápido de lo que crees.- Respondió Diana.

Al llegar su pedido a la mesa, Diana observó como el chico engullía su sándwich a una velocidad sorprendente mientras ella apenas comenzaba con su ensalada, era difícil comer frente a tal espectáculo, más por lo desagradable que le resultaba que por lo impresionante.

- Si vas a meterte toda esa bomba de sal y grasas saturadas en el cuerpo, por lo menos tómate el tiempo de disfrutarla ¿No crees?- Señaló Diana juzgando al chico con la mirada.

- Lo siento, es la costumbre.- Respondió Josh con la boca llena.- siempre competimos por quién termina primero a la hora del almuerzo.

- ¿Hablas en serio?- Preguntó Diana preocupada.- Eso es pésimo para tu digestión.

- Tranquila, ya me preocuparé de ello cuando cumpla los cuarenta.- Dijo Josh con una sonrisa despreocupada, haciendo notoria su indiferencia ante el consejo de su tía abuela.- Por cierto, hablando de salud ¿Qué tal va tu trabajo? ¿Se te ha muerto algún paciente esta semana?

- No aún, pero nunca sabes cuándo aparecerá una emergencia con pocas esperanzas ¿Y qué hay de ti? ¿Algún criminal espacial ha dado problemas últimamente?

- Siempre, pero logramos resolverlo como de costumbre.- Respondió Josh con la boca llena.

Ambos permanecieron en silencio mientras terminaban de comer su almuerzo sin que Diana pudiese evitar mirarlo, era sorprendente tener frente a ella una vez más al chico que había conocido en Torrington hace tantos años. Todo en él seguía siendo igual a como era en ese entonces, incluso la ropa que llevaba puesta. Sin duda aquella debía ser la época en que originalmente Josh y sus compañeros habían emprendido rumbo a Torrington para frenar a la criatura destructora de planetas, estaba casi completamente segura de ello.

- Por cierto, aprovechando que estás aquí, necesito hacerte una pregunta profesional.- Comentó Josh luego de dejar a un lado su refresco.

- ¿Una pregunta profesional?- Preguntó Diana sorprendida ante el inesperado comentario.- Si te sientes mal parte por dejar de comer esa horrible comida chatarra.

- Gracias, lo tomaré en cuenta dentro de treinta años, pero no se trata de eso.- Señaló Josh.

- ¿A qué te refieres entonces?

- Bueno…- El chico se rascó la cabeza mientras pensaba en cómo exponer su situación sin preocupar demasiado a su tía abuela.- desde hace unos días he estado sintiendo algo muy extraño, como una especie de confusión muy fuerte que dura cerca de un minuto, o a veces un poco más, ocurre cada vez que duermo, despierto de un salto y luego siento como si hubieran metido mi cerebro dentro de una licuadora.

- ¿Una confusión mental dices?- Preguntó Diana extrañada.- ¿Recuerdas haberte golpeado la cabeza últimamente?

- No, para nada, no sé qué pudo haberla detonado.

- Una confusión muy fuerte…- Diana reflexionó al respecto por unos segundos.- según mis conocimientos de neurología podría ser desde algo completamente pasajero hasta un tumor cerebral en estado terminal.

- Gracias, eso me dice mucho.- Dijo Josh de forma irónica. Una respuesta tan general como esa no era de mucha ayuda.

- Lo siento, no puedo darte un mejor diagnóstico sin realizar exámenes.- Respondió Diana.- pero te recomiendo darle un tiempo y ver qué sucede, si no se pasa dentro de unas semanas podría ser algo preocupante.

- Espero que no sea nada grave.- Comentó Josh.- pero es difícil no preocuparse cuando sientes como si hubieses perdido tu capacidad de conectar con la realidad cada vez que despiertas.

Aquello resonó en Diana, no era la primera vez que alguien le mencionaba un síntoma como ese.

- Dime ¿Hay alguien más sufriendo lo mismo que tú en Galaxy High?- Preguntó Diana.

- No lo sé.- Contestó Josh.- sólo he hablado con Brett y Yoko al respecto, pero me dijeron que no les ha pasado lo mismo y es muy extraño, en especial porque siempre que ocurre tengo un sueño muy raro…

- ¿Un sueño dices?

- Sí.- Dijo Josh.- pero no puedo recordarlo, aunque siento como si fuese siempre el mismo sueño por alguna razón, se ven una serie de imágenes pasando muy rápido, tanto que no puedo identificar ninguna de ellas.

Las palabras del chico hicieron a Diana pensar de inmediato en lo que Brett había dicho sobre la sintomatología de un viajero del tiempo tras fusionarse con su nueva versión de sí mismo. No entendía por qué sólo Josh lo estaba experimentando y no sus compañeros, pero resultaba evidente que aquella debía ser la causa tras sus ataques de confusión y de ser así significaba que había tenido razón, finalmente se encontraba en la época de la cual venían los viajeros del futuro.

- Tranquilo, dale tiempo, considerando que apenas lleva unos días de seguro se pasará solo.- Señaló Diana con total seguridad.

- Bien, supongo que eso haré por ahora.- Dijo Josh encogiéndose de hombros. Aquella respuesta estaba lejos de serle útil, pero al menos tenía el consuelo de que su tía abuela no parecía estar preocupada al respecto, lo que le daba cierta tranquilidad.

- Por cierto, ahora que lo pienso aún no te he entregado mi regalo.- Recordó Diana de repente.

- ¿Tu regalo?- Preguntó Josh confundido.- Pensé que esta salida era tu regalo.

- ¡Claro que no!- Exclamó Diana sonriendo mientras se levantaba de su asiento.- Aún tengo otra sorpresa preparada para ti. Ven, vamos a mi auto.

Ambos abandonaron la hamburguesería y tras volver al estacionamiento, subieron al automóvil de Diana para emprender rumbo a otro lugar.

Era inevitable para Diana mirarlo de reojo una y otra vez mientras manejaba. Haber descubierto que Josh estaba sufriendo los síntomas de fusionarse con su versión del futuro anterior no dejaba de sorprenderla. Sabía que los recuerdos de aquel tiempo habían sido suprimidos y resultaban inaccesibles, pero aun así no podía dejar de pensar en como una parte del Josh que conoció hace casi cincuenta años estaba ahora con ella.

- Bien, ya llegamos.- Dijo Diana tras estacionarse frente a una hermosa casa ubicada en las afueras de la ciudad.

- ¿Tu casa?- Preguntó Josh sorprendido.- ¡Vaya! No visitaba este lugar desde la vez que el sargento nos expulsó por perder el Hornet ¿Qué clase de regalo puede requerir venir hasta aquí?

- Uno que no puede ser transportado dentro de un auto, por supuesto.

Diana bajó del vehículo junto a Josh y tan pronto como estuvo fuera, sacó de su bolsillo un control remoto con el cual hizo que la puerta del garaje se abriera frente a ellos, dejando ver en su interior una hermosa motocicleta clásica en perfecto estado.

- Feliz cumpleaños Josh, es toda tuya.- Dijo Diana sonriendo.

El chico observó perplejo la brillante motocicleta roja sin poder creer lo que veía, nunca antes había estado tan cerca de un modelo como ese y oír a su tía abuela decir que se la regalaba parecía difícil de creer.

- ¿Hablas en serio?- Preguntó el chico asombrado, aún no parecía convencido de lo que acababa de oír.

- Claro que sí, no te hubiese traído hasta aquí sólo para jugarte una broma pesada.- Contestó Diana sonriendo burlonamente mientras se cruzaba de brazos.

- ¡No puedo creerlo, y está en perfectas condiciones! ¡Debió costarte una fortuna!- Exclamó el chico mientras revisaba de cerca la motocicleta aún sin poder creer que fuese un regalo para él.- ¿Cómo la conseguiste?

- No te preocupes por esos detalles, sólo disfrútala.- Dijo Diana antes de entregarle un llavero con la llave de su nueva motocicleta.

- ¡Por supuesto!- Exclamó Josh emocionado.- ¿Te importa si la conduzco ahora mismo?

- Para nada, adelante.- Contestó su tía abuela sonriendo satisfecha al ver la reacción del chico.

Tras recibir el permiso por parte de Diana, Josh subió de un salto a su nueva motocicleta y echó a andar el motor, su sonido era tan increíble como su estado general, dejando en claro que cada detalle había sido mantenido de forma impecable a pesar de los años.

Desde su lugar, Diana observaba sonriente la escena, ver que finalmente había sido capaz de reunir aquella motocicleta con su dueño luego de pasar años protegiéndola para asegurarse de que llegase en perfecto estado al futuro la llenaba de una enorme satisfacción. Durante un largo tiempo se preguntó cuál sería el mejor momento para entregársela y tras mucho pensarlo llegó a la conclusión de que su cumpleaños número dieciocho parecía ser la fecha perfecta, después de todo coincidía con la edad que aparentaba durante su estadía en Torrington, y considerando que el chico estaba dando muestras de sufrir los efectos secundarios del viaje en el tiempo, todo indicaba que había tomado la decisión correcta.

- ¿Vienes conmigo?- Preguntó Josh aún sentado sobre su motocicleta sin apagar el motor.

- ¿A dónde?- Preguntó Diana sorprendida.

- ¡A dar una vuelta por supuesto!- Exclamó Josh emocionado.- Después de un regalo como este es lo mínimo que te has ganado.

- Bueno, si no es problema para ti.

Diana subió lentamente a la parte trasera de la motocicleta, despertando con ello una serie de recuerdos en su interior, estar sentada junto a Josh una vez más en la misma motocicleta que habían utilizado en ese entonces era como haber viajado de vuelta al pasado por un segundo.

Tan pronto como estuvieron listos, Josh aceleró y dejó atrás el garaje para lanzarse por los caminos que rodeaban la zona, recordándole a Diana aquellas cálidas tardes primaverales en Torrington hace casi cincuenta años, corriendo por los caminos que serpenteaban los verdes bosques alrededor de la academia. Aun cuando el desértico paisaje del lugar la traía de vuelta al presente, bastaba con cerrar sus ojos para sentirse tal y como lo había hecho aquella lejana ocasión.

- Y bien ¿Qué te pareció mi regalo?- Preguntó Diana mientras veía acercarse a Josh con un par de latas de café que había comprado en una máquina expendedora ubicada en el mirador donde habían decidido detenerse.

- ¡Increíble!- Exclamó Josh tras abrir su lata.- Aunque será difícil para el sargento superarlo.

- Puedo imaginarlo.- Respondió Diana entre risas antes de dar un sorbo a su café.

Ambos permanecieron un momento observando el sol ocultarse en medio del seco paraje que los rodeaba, tiñendo todo de un encantador tono dorado que le recordó a Diana las salidas por Torrington de hace tantos años. Pese a que el lugar era totalmente opuesto a los verdes bosques que rodeaban la academia, las circunstancias daban a la situación un encanto similar al de aquella época.

- Por cierto Josh.- Dijo Diana sin dejar de mirar el horizonte.- si pudieras viajar al pasado y cambiar algo en tu vida ¿Qué escogerías?

Josh pensó su respuesta durante unos segundos y contestó:

- Pues… a decir verdad creo que dejaría las cosas como están, o tal vez intentaría ganarme la lotería, ya sabes, copiando los números ganadores en el futuro y luego llevándomelos al pasado.

Diana no pudo evitar sorprenderse ante su respuesta, de todo lo que hubiese esperado oír aquello no estaba en su lista. Sabía que su sobrinieto solía tomarse las cosas a la ligera, pero incluso sabiéndolo esperaba oírle decir algo muy diferente.

- ¿Hablas en serio?- Preguntó Diana sorprendida.- Siempre pensé que querrías cambiar muchas cosas, ya sabes, como la mayoría de las personas.

- ¿Y según tú qué cosas debería querer cambiar?- Preguntó el chico sonriendo despreocupado.

Diana se armó de valor para hacerle aquella pregunta que desde hace años rondaba su mente y cuya respuesta siempre había querido averiguar, considerando que finalmente Josh había llegado a cumplir la misma edad de cuando estuvo en Torrington, pensó que era el momento correcto para pronunciarla:

- No lo sé… cosas como lo de tu madre por ejemplo ¿No intentarías salvarla?

La expresión de Josh tomó un aura densa pese a su intento por aparentar neutralidad mientras daba un largo sorbo a su lata de café. Resultaba evidente que el tema le había incomodado y no fue hasta unos segundos más tarde que se decidió a hablar:

- ¿Sabes? Puede que esto te suene horrible, pero debo ser honesto contigo: la verdad es que no lo había pensado.

Diana permaneció en silencio por un instante, perpleja ante las palabras de su sobrinieto. De todas las veces que había imaginado a Josh respondiendo a esa pregunta jamás consideró recibir una respuesta como esa.

- ¿Qué? ¿Pero cómo?- Preguntó Diana aún incrédula.

Pese a lo evidente que resultaba el que la respuesta había incomodado a su tía abuela, Josh juntó valor y, volteando el rostro para fijar su mirada en ella, dijo:

- ¿Puedo contarte un secreto sin que me juzgues por ello?

- Por supuesto, sabes que yo jamás te juzgaría.- Respondió Diana esforzándose por esbozar una cálida sonrisa. Ahora más que nunca sentía que debía hacerle entrar en confianza con ella y era necesario que actuase con normalidad si quería lograrlo.

- Pues…- Josh bajó la mirada avergonzado y respondió.- sé que para ustedes mi madre era muy importante, pero si te soy sincero ni siquiera recordaría su rostro de no ser por los videos y las fotos que el sargento ha insistido en mostrarme una y otra vez, por eso aunque sé que debo quererla no puedo negar que es difícil hacerlo cuando no puedo dejar de verla como a una extraña a la que estoy obligado a tenerle cariño...

Diana guardó silencio por un momento. Había pasado tantos años preguntándose por qué el chico no utilizó la máquina del tiempo para salvar a su madre cuando tuvo la oportunidad sin ser capaz de llegar a una respuesta y ahora que sabía la verdad todo lo relacionado al tema había tomado un sabor amargo. Enterarse de la razón le rompió el corazón, pero resultaba fácil comprender sus motivos, después de todo era muy pequeño cuando perdió a su madre y aunque para ellos el recuerdo de Ofelia seguía presente, para él era sólo alguien de quien hablaba su padre, pretender que Josh sintiese lo mismo que ellos cuando ni siquiera podía recordarla era absurdo.

- No voy a negar que es impactante oír algo así.- Dijo Diana.- pero puedo comprenderlo, a fin de cuentas es como si nunca la hubieras conocido...

- Por favor prométeme que no se lo dirás a nadie.- Solicitó Josh avergonzado.- en especial al sargento, se ha esforzado tanto por mantener vivo su recuerdo que si se enterase de lo que te dije le partiría el corazón.

El chico tenía razón, conociendo a Kirkpatrick era fácil para Diana imaginar su reacción ante una revelación como esa. Siempre había mantenido a Ofelia presente al punto de jamás volver a intentar entablar una relación con alguien más y aún mantenía fotos de ella en su oficina, si se llegara a enterar de que su esfuerzo por lograr que Josh desarrollara afecto hacia su madre había logrado todo lo contrario de seguro se sentiría miserable.

- Tranquilo, puedes estar seguro de que no se lo diré a nadie.- Respondió Diana con un agridulce intento de sonrisa dibujándose en su rostro.

- Gracias, tía abuela…- Dijo Josh sonriéndole de vuelta sintiéndose mejor que antes.

Terminada su conversación, ambos se devolvieron a casa de Diana, en donde el automóvil los esperaba para regresar a Galaxy High, sin embargo Josh rechazó la idea y prefirió volver por su cuenta con la idea de disfrutar manejar aquella increíble motocicleta un poco más, después de todo la academia estaba relativamente cerca y llegar no le tomaría más de media hora.

- ¿Estás seguro de regresar por tu cuenta a Galaxy High? Apuesto a que no le gustará a tu padre verte llegar solo.- Comentó Diana desde la vereda, en donde observaba a Josh montado sobre su nueva motocicleta siendo iluminado por las luces de la calle. Faltaba poco para que anocheciera por completo y aunque no quería pasar por demasiado sobreprotectora, no podía negar que dejarlo volver solo la preocupaba.

- Tranquila, ya soy un adulto y además, incluso si se enoja no puede hacer gran cosa.- Dijo Josh sonriendo confiado mientras arrancaba el motor de su motocicleta, la cual inundó el ambiente con su suave ronroneo.

- Supongo que tienes razón…- Respondió Diana no sin cierta desconfianza, sabía que no debía hacer sentir a Josh como un niño, pero era difícil cuando lo conocía desde incluso antes que fuera un bebé.- Por cierto, antes de que te vayas ¿Puedo preguntarte algo extraño?

La pregunta de su tía abuela llamó la atención de Josh, después de su conversación aquella tarde no se imaginaba qué clase de tema incómodo podría querer tocar ahora, sin embargo no le quedaba más alternativa que responder.

- Considerando el regalo que me has hecho no podría negarme.- Dijo Josh con ironía.- ¿Qué cosa?

- Pues…- Diana sintió la incomodidad invadirla, sabía que a esa altura de seguro estaba quedando de vieja entrometida a ojos del chico, pero necesitaba oír su respuesta y sabiendo lo feliz que se encontraba con su regalo de cumpleaños era sin duda el mejor momento de preguntarle sobre él mismo.- Ya sé que no cambiarías nada del pasado, pero aun así no puedo evitar preguntarme ¿Eres feliz estando en Galaxy High?

Josh miró a Diana extrañado ante aquella inesperada duda suya.

- ¿A qué viene esa pregunta tan rara?- Preguntó Josh mirándola con sospecha.- Imagino que algo debió decirte el sargento...

- No, nada de eso.- Dijo Diana sonriendo incómoda, debió suponer que el chico deduciría algo como eso, sin embargo no podía negar que aquello era mucho más creíble que la verdad.- sólo que tuviste tantos problemas de pequeño, ya sabes, las constantes expulsiones de las escuelas, los conflictos con tu padre y todas esas cosas, me preguntaba cómo estaría la situación para ti ahora.

Josh reflexionó por un momento la respuesta mientras el sonido del motor de su motocicleta acompañaba sus pensamientos:

- Pues… supongo que todo va bien, las clases son una molestia, pero las misiones son divertidas, en fin, supongo que no está tan mal.- Respondió el chico sin darle demasiadas vueltas al asunto.

- Me alegra oír eso.

- ¡En fin, nos vemos luego! ¡Recuerda que puedes ir a visitarme cuando quieras! - Exclamó Josh a modo de despedida antes de ponerse el casco de motocicleta que Diana le había prestado.

- ¡Adiós Josh! ¡Y no necesitas sacrificarte tanto por mí, ya sé que te gustó tu regalo!- Respondió Diana sonriendo, apostando para sus adentros que de seguro el chico se olvidaría de la invitación que acababa de hacerle tan pronto como llegara a la academia.

Josh aceleró su motocicleta y partió de vuelta rumbo a Galaxy High ante la vista de Diana, quien lo observó perderse en la distancia antes de dirigirse al interior de su casa esbozando una sonrisa. No estaba segura de si debía creer en la respuesta de Josh ante su pregunta, pero considerando que confiaba en ella lo suficiente para revelarle algo tan privado como lo que sentía respecto a su difunta madre era fácil suponer que no había mentido.

Diana cruzó la entrada de su casa sin encontrar a nadie dentro. Su marido, otro médico con quien solía interactuar más trabajando que durante su tiempo libre, estaba de turno esa noche, por lo que no podría verlo hasta la próxima vez que se diera la casualidad de estar ambos libres al mismo tiempo, aquello resultaba sumamente inusual, por lo que era más realista esperar a verlo durante su próximo turno en el hospital, lo cual ocurriría dentro de unos días, de todas formas no pasaría mucho hasta que pudieran verse nuevamente.

- Bien, misión cumplida, finalmente he podido devolverle esa motocicleta, espero que haya sido lo que él hubiese querido.- Pensó Diana en voz alta.

¿Habría estado Josh de acuerdo con su decisión? No tenía cómo saberlo, después de todo pese a seguir existiendo, su sobrinieto no era exactamente el mismo chico que había conocido hace casi cincuenta años. Ni siquiera sabía que aquella motocicleta le pertenecía y aunque secretamente Diana guardaba la esperanza de que verla pudiese detonar en él sus recuerdos neutralizados, la realidad era que no lo había conseguido, por lo que jamás podría encontrar la respuesta a su pregunta.

Al menos tenía el consuelo de que Josh había disfrutado tanto su reencuentro con aquella motocicleta como para invitarla a visitarlo pronto, sabía que aquel deseo no era más que un meloso agradecimiento que pasaría en cuestión de días, a menos que las molestias causadas por la fusión temporal durasen más de lo esperado y acabase por requerir su asesoría médica. Seguía pareciéndole curioso que de los tres chicos sólo Josh llegase a sufrirlas, tal vez comenzarían a manifestarse pronto en los demás y cuando eso sucediera culparían a sus misiones por ello, lo cual en el fondo no sería del todo erróneo.

Mientras reflexionaba al respecto, Diana subió por las escaleras y se dirigió rumbo a la biblioteca del tercer piso, de donde retiró una pequeña caja con cerrojo oculta entre varios libros de medicina. Abrió la caja usando una pequeña llave de hermoso diseño que llevaba colgando en su cuello como si de una joya se tratase y retiró de su interior el libro que Josh y sus compañeros le habían dejado como recuerdo hace casi cincuenta años para observar la sencilla dedicatoria escrita en las ahora amarillentas páginas de aquella novela elegida probablemente sólo por el título, la cual revisaba cada vez que ponía en duda la veracidad de su experiencia, confirmando nuevamente que aquel increíble encuentro ocurrido en Torrington hace tantos años no había sido sólo un sueño. Resultaba tan difícil de creer que todo eso fuese real, especialmente cuando observaba a su sobrinieto, simplemente parecía imposible creer que técnicamente ese chico fuese la misma persona que había conocido en el pasado, y sin embargo aquel libro le recordaba una vez más que aquella era la verdad por imposible que resultase.

- Josh dijo que era feliz, me pregunto si mi influencia en su vida habrá ayudado en algo para que lo sea.- Pensó Diana en voz alta sin dejar de observar aquella vieja dedicatoria.

Aquello era imposible de saber, sólo el Josh que había conocido hace casi cincuenta años podría decírselo y no estaba ahí para hacerlo. Sin embargo el tono de su respuesta parecía muy distinto al que había usado cuando habló con ella al respecto en el pasado, haciéndole pensar que tal vez el chico no mentía, y de ser ese el caso su lucha por intentar mejorar su vida sería considerable un éxito, aunque sabía que declarar algo como eso podía resultar exagerado.

Fuera cual fuese la verdad, sólo le quedaba el consuelo de saber que había hecho todo lo posible para mejorar su vida. Estuvo a su lado desde el momento en que nació y tras la sorpresiva muerte de su madre no hizo más que esforzarse aún más por él, dándole todo lo que podía ofrecer: tanto afecto como era capaz de dar, apoyo para cuando el mundo pareciera estar en su contra y una vieja motocicleta. Sabía que no era gran cosa, pero aun así esperaba haber logrado con ello hacer una diferencia.

Volvió a mirar la dedicatoria, pensando en que aquella había sido oficialmente su última visita de cumpleaños. Ahora Josh ya era un adulto y aunque le doliera reconocerlo, el chico ya no necesitaba pasar su día especial corriendo de un lado a otro con ella como cuando era un niño. Ver poco a poco la alegría de Josh transformarse en vergüenza le había dejado en claro que su tradición no podría durar para siempre, sin embargo quiso mantenerla por tanto tiempo como fuese posible y sabía que los dieciocho eran una buena edad de corte para ello, especialmente siendo el momento que había escogido para entregarle su regalo final.

Diana cerró el libro y tras devolverlo a su caja, volvió a ocultarlo en un disimulado rincón de la biblioteca, donde estaría esperándola para cuando necesitase recordar que aquel chico tan parecido a su sobrinieto al que había conocido hace casi cincuenta años no era un invento de su imaginación.

- Fin -


Nota del autor:

Finalmente, luego de treinta y seis capítulos y un epílogo llegamos al final de este enorme fic que espero haya hecho para quienes lo han seguido más ameno estos difíciles tiempos que nos ha tocado vivir. Cuando comencé a trabajar en esta historia el mundo era muy distinto al de ahora en muchos sentidos y es impactante cuando pienso en ello. Sé que el día en que vuelva a leer este fic recordaré lo mucho que pueden cambiar las cosas en muy poco tiempo.

Quiero dar las gracias a todos quienes han leído y lleguen a leer esta historia hasta el final, especialmente a Byakko que sin falta me animaba con sus reviews a seguir subiendo cada domingo un nuevo capítulo, si llegué a actualizar sagradamente durante treinta y siete semanas contra viento y marea fue gracias a tu apoyo, te agradezco haber estado presente en todo este proceso y espero que hayas disfrutado tanto como yo de este fanfic.

¡Nos vemos en el siguiente fic! (que no será tan largo como éste… probablemente)