Capítulo 9
Insecto
El niño pisoteó con rabia y satisfacción a las cucarachas que corrían despavoridas por todos lados. Aturdido por la emoción, su corazón le palpitaba más y más rápido con cada zapatazo que daba, haciendo que sus víctimas quedaran aplastadas con un sonido crujiente en el proceso. Era divertido y liberador para el muchacho descargar su odio con los más débiles e insignificantes, la furia punzante salía con cada cucaracha aplastada y destrozada; era como un loco dando pisotones sin cesar.
Una sombra apareció de repente en ese solitario callejón: le pertenecía una niña que lo juzgaba con disgusto. Osada como era, la susodicha se adentró más al lugar, interrumpiendo las actividades enfermizas del pequeño villano. El niño apretó los puños listo para pelear, pero ella hizo algo diferente al sentarse en el sucio piso y observar tranquilamente a las asquerosas plagas que huían por impulso, logrando aplastar a una con el puño. Aquello hizo que el niño le dirigiera una mirada interrogante llena de confusión.
La niña agarró sin miedo al inmundo y moribundo animal.
"¿Ves esto?" Le dijo levantando a la criatura y poniéndola en frente de él.
Observó furioso a la alimaña y luego a la muchacha. Su rabia incrementó en unos segundos al darse cuenta del significado detrás de esto, y de lo que ella quería darle a entender. A lo cual la niña sonrió con astucia.
"Esto, esto eres tú".
La cucaracha se retorció en dolor; la niña la exprimió con la mano hasta la muerte, haciendo que saliera un líquido extraño del pobre ser y muchas de sus patas se comenzaran a caer. La criatura crujió hasta quedar partida y deshecha por completo, dejando sólo una imagen miserable a la vista, fruto de una burla siniestra.
