Halloween
Summary: Ai y Makoto tienen planes.
Impmon sentía curiosidad, sus tamers se habían comportado de manera extraña durante las últimas semanas. Callaban cuando lo veían acercarse y se reían con mucha frecuencia. Ambos habían admitido que le estaban ocultando algo e incluso le prometieron que le dirían, el 31 de octubre.
Finalmente había llegado Halloween e Impmon estaba seguro de que no podría esperar por más tiempo, ni siquiera por un día.
Nada lo hubiera preparado para la sorpresa de los mellizos, o al menos eso era lo que Impmon pensaba en ese momento. Ai y Makoto estaban disfrazados y se veían como él. Incluso se habían atado un pañuelo rojo en el cuello y pegado unos postales de aluminio en los zapatos.
—¿Qué te parece? —preguntaron los hermanos al unísono.
—Es... hermoso —respondió y era sincero. Ver a sus tamers vestidos como él lo había conmovido profundamente.
—¡Y eso no es todo! —comentó Ai feliz.
—¡Tenemos una bolsa para ti!
Impmon sabía que era una tradición pedir dulces en Halloween, había escuchado a los niños hablar de eso prácticamente las veinticuatro horas del día y, aunque en más de una ocasión pensó en lo mucho que le gustaría ir, no creyó que fuera una posibilidad.
—Impmon —lo llamó la mamá de los pequeños —, acércate a Ai y a Makoto para que pueda tomarles una fotografía.
No fue solo una fotografía. Pasaron varios minutos antes de que la mujer decidiera que tenía suficientes recuerdos. A los niños le molestaba, en especial porque tenían prisa, a Impmon no, disfrutaba ser el centro de la atención y no era algo de lo que se avergonzaba.
En las primeras casas recibieron muchos dulces, algunos elogios y uno que otro pellizco en las mejillas. A ninguno le gustaba que les pellizcaran las mejillas, pero no se quejaban, las ancianas que lo hacían también daban los dulces más deliciosos. En la tercera casa las cosas fueron diferentes. Ai, Makoto e Impmon fueron recibidos con globos de agua.
—La frase dice "Dulce o truco" ¿cierto? —preguntó Impmon con tono malicioso.
Ai y Makoto supieron de inmediato en qué pensaba su compañero y estaban de acuerdo con él. Llevaban unos huevo podridos que habían preparado para la ocasión e Impmon podría encargarse de poner papel higiénico en los lugares menos accesibles.
