Capítulo 12

Pasatiempo


"Vaya, vaya, ¡pero si no es nada más ni nada menos que mi superheroína favorita número uno!" Exclamó Butch en un típico tono sarcástico. Bellota sólo rodó los ojos, ya acostumbrada a la actitud burlesca del villano.

"Sólo quería relajarme un poco, y bendita sea mi mala suerte que te encuentro aquí" Dejó de volar para sentarse a su lado en el pasto.

"Oh, pero de todas formas aún te das la gentileza de pasar tiempo conmigo, ¡qué tierno!" Sonrió mostrando los dientes, con un ápice de ironía en sus palabras. Bellota habló sin verlo a la cara, apreciando únicamente el paisaje del atardecer frente a ella en aquella tranquila montaña alejada de la ciudad.

"Y será mejor que lo aproveches cuanto puedas, porque no siempre tengo el lujo de tener pasatiempos como este en mi estresante vida".

"¿Qué pasa?, ¿acaso la reina de los golpes ya se está cansando de su molesto trabajo?".

Una brisa suave acarició el rostro ojeroso de la mujer, moviendo un poco los mechones de su cabello. "No lo sé...supongo que aveces simplemente necesito tomarme un poco de tiempo para observar las flores en la vida. O eso es lo que según me ha dicho una de mis hermanas" Bajó sus ojos con cariño hacía los ranúnculos, rosas y margaritas retoñando en la tierra y adornando el lugar.

Se habría reído de ella por haberse vuelto tan sensible de repente, cosa que no hizo al notar lo extrañamente deprimida que se veía; tenía un anhelo inusual en sus iris que lo hacían revolverse por dentro.

Hubo un largo silencio entre ambos, suficiente como para oír el crujir de las ramas en los árboles y el pequeño chirrido de la cigarras, saliendo conforme se anochecía el cielo y aparecían las estrellas.

"Bueno, no te preocupes tanto, pequeño ranúnculo" Ella se sorprendió por el curioso apodo que usó, poniendo su atención en el hombre a su lado. "Después de todo, las flores sólo necesitan un poco de agua, sol y una buena dosis de peleas que eleven la adrenalina para florecer y verse más vivas" Butch, siempre juguetón, le guiñó un ojo y se levantó, despidiéndose de la heroína.

"Sabes, pensándolo bien, la jardinería no me vendría mal. Creo que me encantaría ayudar con unos cuantos golpes a cierta florecilla tristona que he visto últimamente".

"Tal vez esa florecilla te dé mañana unas buenas palizas en el trasero" Le respondió Bellota, formando una leve sonrisa divertida en sus labios.

Butch voló al cielo soltando una ruidosa carcajada, sus últimas palabras apenas se podían oír mientras se alejaba. Aunque gracias a sus poderes, la mujer las pudo escuchar claramente.

"¡Entonces mañana a primera hora será, mi pequeño ranúnculo!".


Notas del autor: Un agradecimiento a Perla Pucca, que al parecer es la única persona que se digna a leer las historias que hago. Me contenta que al menos alguien las lea y todo el trabajo no haya sido en vano.