Capítulo 16

Osadía


"Hey Boomer, ¿a qué hora dijo Brick que teníamos que reunirnos con él en la pizzeria?".

"¿Qué?" Boomer estaba distraído con una bolsa de papas fritas sobre su cabeza, intentando lamer la sal y pedacitos sobrantes de papas.

Butch, quien iba manejando, quitó la vista del camino por un momento para sacarle la bolsa y darle un sopapo en la cabeza a su hermano, haciendo que éste soltara un "auch" como queja.

"Concéntrate despistado, te hice una pregunta" Dijo deteniéndose frente a un semáforo rojo.

Boomer se masajeó la cabeza adolorido. "No lo sé, creo que en media hora. Supongo que no falta mucho".

"Bien. Espero que esas pizzas sean de calidad, la última vez que elegimos un local de comida para pasar el viernes por la noche recuerdo que se te ocurrió la brillante idea de llevarnos a un puesto de tacos en mal estado" Dijo mirando severamente a su hermano menor.

Boomer no prestó atención y volvió a husmear en su bolsa de papas, sacando un pedazo pequeño ya lamido. "¿Quieres?" Dijo ofreciéndoselo a Butch, éste con evidente asco apartó la mano de su hermano con un fuerte "no". Al rubio no le importó, comiéndose él mismo la papa llena de saliva.

Sabía que su hermano menor podía ser muy tonto, distraído y torpe, pero Butch mentiría si dijera que no disfrutaba de su compañía; le divertían sus constantes payasadas y actitud risueña.

"Maldición, ¿qué haría sin ti, hermanito? eres un caso perdido" Apoyó su brazo fuera de la ventanilla del auto, el semáforo aún seguía en luz roja y las calles estaban algo silenciosas y vacías. Se acomodó en su asiento, presintiendo que iban a tardar más de lo esperado. Podría haber aprovechado para acelerar ignorando el molesto semáforo, pero no quería arriesgarse a obtener otra multa de tránsito de las muchas que ya acumulaba por ir a toda velocidad en sus noches anteriores de fiesta.

Todo estaba tranquilo en el ambiente; se escuchaba el cántico de los pájaros, algunas motos o camiones transitado, y el ruido de ciertas voces en el fondo. De repente se comenzaron a escuchar gritos, parecían los de una mujer lanzando groserías.

"¿Oíste eso?" Dijo Boomer con curiosidad. "Parece que viene de atrás".

"Sí, eso parece" Butch observó por el retrovisor exterior a dos personas discutiendo; la mujer estaba golpeando al hombre qué, cabizbajo, permanecía sentado en la vereda. Ambos hermanos pudieron escuchar todos los comentarios ofensivos que la fémina le dirigía con odio y veneno, cosas como: "poco hombre", "fue tu culpa que te engañara con otro", o "no eras demasiado atractivo para mí, de todas formas". Seguido de otra serie de insultos soeces.

"Si yo fuera él, me largaba de allí ahorrándome la vergüenza" Dijo Boomer, entretenido por la bochornosa escena.

"Si yo fuera él, no me habría dejado humillar por cualquiera así de fácil" Dijo Butch fijándose en la expresión de dolor y tristeza que portaba el rostro pecoso del joven, el cual patéticamente intentaba cubrirse con los brazos del maltrato que recibía. Un sentimiento de empatía atravesó el pecho de Butch, dándole la necesidad de ir e intervenir para defender a ese perdedor incapaz de hacerlo por sí mismo. Algo en él hacía que le recordara a su hermano menor, al que más de una vez también tuvo que proteger de gente estúpida y peligrosa.

"Tsk, al diablo, qué más da" Dijo apagando el auto y abriendo la puerta, yendo directamente hasta la pareja.

"¡Espera, Butch! ¿a dónde vas? ¡el semáforo ya cambió a verde!" Boomer salió corriendo tras su hermano. No quería que se entrometiera en asuntos ajenos a los de ellos, pero si iba a cometer una tontería, quería estar cerca de él para apoyarlo.

La muchacha, al ver que se acercaba gente, dejó de gritar aparentando una posición más dócil. El chico pecoso levantó un poco la cabeza para ver a los dos sujetos que se acercaban, teniendo miedo de que le hicieran algo malo por tener una idea errada de lo que estaba pasando.

"Disculpa por ser metiche, ¿pero qué diablos está sucediendo aquí?" Cuestionó Butch.

"¿Eh? oh, nada realmente. Sólo le decía a éste remedo de hombre" Señaló al chico sentado en la acera con desprecio. "que nuestra relación se terminó por ser un inútil incompetente intento de buen novio" Dijo con porte arrogante y voz irritable.

"Pero yo escuché que decías que le habías sido infiel con otro" Agregó Boomer con simpleza e ingenuidad, callándose de inmediato al notar que la mujer fijó sus ojos en él como dagas llenas de ira.

"¡Claro que sí! pero es su culpa por no prestarme tanta atención" se defendió ella, tratando de justificar sus errores.

Los iris negros del chico se cruzaron con los iris verdes de Butch; éste último tenía una dureza característica que hacía temblar a cualquiera. El chico bajó con ansiedad la cabeza sin pensarlo dos veces, pegando la mirada únicamente al suelo, como un niño pequeño y asustadizo que temía el castigo de un padre severo.

Para Butch, el mocoso era sólo un gallina rogando por ayuda. Con esa forma de ser jamás lograría nada en la vida; osadía era lo que le faltaba para poder salir adelante, pero ello requería de un empujón, de una motivación. Pensó que no sería tan descabellado hacerse amigo suyo para enseñarle a ser más valiente, y quizá tal vez en el futuro él les sería de mucha utilidad en algunas cosas.

Dejó de prestarle atención para encarar a la mujer. "¿Y por eso crees que es divertido humillar la masculinidad de un hombre aprovechándote de su baja autoestima?".

"Ehh...Pues sí, ¡duh!" Se cruzó de brazos haciéndo una mueca. Butch negó con la cabeza ante la visible ignorancia que resaltaba la fémina, y se acercó hasta el muchacho para tenderle una mano y ayudarlo a levantarse del pavimento; éste se sintió extrañado por la amabilidad que le ofrecían, aceptándola con cautela.

"¿Cómo te llamas?".

"...Mitch".

"Muy bien, Mitch, ¿qué tal si vienes con nosotros y nos acompañas a la pizzeria? Nos dirijiamos allí para encontrarnos con nuestro otro hermano. Boomer pagará todo, no te preocupes" Dijo señalando con el pulgar al rubio parado detrás de él.

"Cierto" Asintió Boomer, sin haber prestado mucha atención a las últimas palabras. "Espera, ¡¿qué dijiste?!".

"¿Realmente quieren que los acompañe? No quiero causar lástima ni moles-" No pudo terminar la oración porque Butch le dio unas palmadas en la espalda típica de camaradas. "¡Dije que no te preocupes, hombre! Ven con nosotros, no necesitas tener que seguir lidiando con estos problemas, lo que necesitas es relajarte".

La grata elocuencia del hombre contagió a Mitch causando que apareciera una sonrisa tímida en la comisura de sus labios. "Si es así, entonces con gusto iré" Dijo mientras caminaban al auto y entraban.

"Perfecto. Dime, ¿qué tipo de pizzas te gustan?" Butch abrió la puerta del conductor y tomó sus llaves para encender el automóvil. Habían ignorado por completo a la chica, cosa que la hizo quedar estupefacta por el giro de los acontecimientos que presenciaba delante de ella; creyó que la defenderían y le darían su merecido a Mitch, no que lo apoyarían demostrándole afecto y comprensión. Dominándola la rabia e indignada por no ser el centro de atención, dio un fuerte pisotón gritándole histéricamente a su ex novio.

"¡Oye, imbécil!, ¿y qué pasará conmigo, eh?, ¿acaso planeas dejarme aquí sola?, ¡que no se te olvide que la única víctima soy yo y no tú!".

Mitch planeaba tratar de responderle a pesar de su ansiedad, pero Butch se le adelantó; siendo fiero y osado al hablar.

"El no necesita más de tus porquerías, ¿acaso no recuerdas que le acabas de terminar la relación por algo que fue sólo TÚ culpa?" Metió la mano en el bolsillo de su pantalón y sacó algo. "Pero tienes razón en una cosa: no se puede dejar a una 'dama' sola en plena calle, ¡toma!" Le lanzó una moneda de 1 centavo, ella la atrapó con el ceño fruncido expresando confusión.

El hombre de ojos verdes sonrió con galantería e hizo una reverencia como jugarreta. "¡Siempre se le debe de dar a una mujer lo que realmente esté a su valor y medida; y la suya, señorita, es un centavo tan insignificante como ése! Con eso tal vez le dé para el taxi, ¿verdad?" Dicho esto, Butch soltó una carcajada, entró, cerró la puerta y arrancó el auto, ganándose risas de parte de Boomer y Mitch; el último estaba más que agradecido con el hombre por denfenderlo y tratarlo como a un colega. No era usual que la gente lo tratara bien, de hecho siempre se aprovechaban de él por ser tan inseguro. El compañerismo y aceptación honesta que le expresaban estos sujetos que recién conocía era mucho más de lo que había recibido de su ex o incluso de su propia familia, siendo que su abuela la mayoría de las veces lo rechazaba poniéndo a la televisión y sus telenovelas como algo más importante que él. Era de cierta manera hilarante que prefiriera a un aparato antes que a pasar tiempo de calidad con su único nieto.

La ex novia de Mitch apretó los puños furiosa y botó al piso la moneda, maldiciendo con insultos al auto que desaparecía por las calles ante el atardecer del cielo. Los tres hombres se divirtieron como si no hubiera mañana. Comieron muchas pizzas, charlaron y celebraron un nuevo comienzo en la vida de su más reciente integrante. Al muchacho de cabellos castaños le asombró que de entre tanto pesar cosas buenas podían llegar a pasar, inmortalizando ese día como el día que Mitch Mitchelson perdió un amor, pero se ganó a dos grandes amigos.