Capítulo 17

Perdida


Fantasmas y demonios se levantan.

Caigo llena de heridas, moretones y fatiga; los malditos monstruos que decidieron arremeter contra Saltadilla no pensaron en mejor momento para hacerlo que a las 3 de la madrugada. Decidieron unir fuerzas y trabajar juntos para invadir la ciudad causando un caos enfermizo nunca antes visto, logrando lamentablemente su cometido: los desgraciados destruyeron la ciudad por completo.

La oscuridad nubla mi vista.

La noche se ilumina por el fuego ardiente consumiendo los edificios derrumbados, los gritos de histeria se oyen por todos lados. No puedo volar ya que estoy demasiado débil, así que recorro las desoladas calles a pie, tratando de que el humo de las llamas no ciegue mi vista. Aprieto mis dientes en rabia e impotencia, cuando al pasar noto los cuerpos de algunos ciudadanos muertos entre los escombros.

Contaminada por mi dolor y mi miedo.

Hace más de dos horas que no he tenido señales de mis hermanas, sin poder siquiera contactar al Profesor. Sólo rezo esperando que todos ellos se encuentren a salvo mientras busco una salida de este infierno. Mis heridas abiertas palpitan en dolor, lo que causa que no pueda moverme bien y comience a ir a paso lento. No lo quiero admitir pero tengo miedo; habíamos luchado contra tantas bestias durante tanto tiempo, siendo ésta la primera vez que un centenar de ellas nos vencen dejando en vergüenza nuestros superpoderes...¡No! ¡aún no nos han vencido si queda una de nosotras en pie! Esto aún no ha acabado.

Fallando una y otra vez.

El enorme animal me asfixia entre sus tentáculos, hago un esfuerzo y con un grito libero rayos láser de mis ojos que hieren a la criatura haciendo que me suelte con un agudo chillido monstruoso. Vuelvo a caer sin tener la oportunidad de aterrizar bien; mi cuerpo choca contra los cimientos destruidos del devastador escenario ante mí. Esta es la milésima vez que intento luchar contra las bestias, pero no tengo éxito alguno. Ya han pasado más de tres horas y sigo sin poder contactarme con mi familia. Estoy llena de ira por lo inútil que me siento, con la euforia dominandome sin poder hacer nada en frente de éstas brutales alimañas. Las lágrimas desean salir pero no me arriesgo a humillarme más. Con dificultad vuelvo a volar tratando de seguir luchando, aunque la sangre manche todo mi cuerpo y mi ropa se siga rasgando hasta quedar en un estado deplorable.

Me vuelvo loca, llorando hasta que esté vacía.

No sé qué hora es, no sé qué día es, he perdido la noción del tiempo peleando y peleando, creo que las contusiones en mi cerebro comienzan a hacer efecto en mi pobre mente. Estoy recargada en unos muebles dentro de una casa casi destruida, me logré ocultar con suerte, ya que si seguía contra ellos podía terminar muerta. Ya no puedo seguir fingiendo con todo lo que llevo dentro y rompo a llorar, jalando mi cabello en desesperación, ¿qué demonios haré ahora sin mis hermanas?

Luego comenzar de nuevo.

Ha vuelto a ser de noche, las bestias siguen eliminando todo lo que aún quedaba sin destrozar. Durante el día traté de buscar sobrevivientes haciendo un esfuerzo para continuar a pesar de mis dolencias, pero sólo descubrí más cadáveres, incluso vi el de unos niños pequeños; a todos les hice tumbas decentes honrando sus memorias. Admito que se me helaba la sangre cada vez que veía un cuerpo, pensando que podría ser el de una de mis hermanas o el de mi propio padre.

Estoy siendo perseguida por mí misma.

He comenzado a tener alucinaciones; aveces escucho voces, risas, y en otras ocasiones veo sombras o personas lejanas. He visto a Burbuja cantando más de un vez, sosteniendo con cariño a Octi entre sus brazos. He oído a Bombón regañandome desde la lejanía, diciéndome que no sea tan testaruda y dura con los demás. Una vez también sentí al profesor acariciando mi cabello, y al abrir los ojos toda la sensación desapareció junto con la imagen de mi padre reconfortandome.

Sueño de noche contigo y nadie más.

Una pesadilla es bastante recurrente últimamente: en ella veo a mi familia siendo devoraba por un engendro gigante de ojos magenta con fieros colmillos, yo estoy en la orilla del mar y cuando intento ir a salvarlos; el agua me devora, luego todo se vuelve rojo sangre y despierto sudando. Los escalofríos que siento por mi ser después de eso me perturban.

Estoy privada de sueño sintiéndome paralizada.

Ya no duermo bien, me quedo despierta día y noche por temor a revivir esos sueños horrendos. No han vuelto a haber señales de monstruos pero tengo mis dudas. Pasaron los días y no he tenido el valor de salir; me he vuelto dependiente de mis paranoias e inseguridades. Me mantengo viva gracias a los pequeños animales que cazo, ya sean ratas o lagartos pequeños, pero el agua es escasa. Siento que cambié, siento que miré demasiado al abismo y éste terminó comiéndome, tragandome en sus oscuras fauces, convirtiéndome en una de esas bestias a las que odio con gran obsesión.

Hay un veneno que viene de adentro.

Traté de curarme las heridas pero se infectaron aún más, también estaba deshidratada, así que me arriesgué a salir para buscar agua y poder limpiarme. Caminé hasta encontrar la antes plaza de la ciudad que ahora era sólo un montón de tierra seca con algunos buitres rondando la zona, aunque el lago seguía allí, sólo que ya no se veía tan puro y cristalino como en antaño. Quice acercarme pero me detuve drásticamente, pude divisar una cosa saliendo lentamente del agua, así que por impulso instintivo tomé un cuchillo que usaba para despellejar mi alimento y en segundos corrí y acuchillé salvajemente a la criatura hasta asegurarme de que estuviera muerta, cuando paré abrí los ojos sorprendida, notando que al que había matado no era a un monstruo, sino un perro viejo que aparentemente se estaba bañando en aquel lugar; sentí otra vez las punzadas en mi pecho a la par que mi estómago me dolía.

Este dolor podría hacer que los ángeles lloren.

Me llevé al perro conmigo y no tuve de otra que prepararlo para mi cena, sacándole la piel para aprovechar usándola como manta, también sería de utilidad cuando quisiera esconderme de los enemigos. Entonces cerré los ojos por primera vez en varias noches y traté de descansar, ignorando con todas mis fuerzas las imprudentes lágrimas que caían por mis mejillas. Esa noche no tuve pesadillas, sólo el inquietante aullido de un cánido persiguiéndome entre la penumbra de ensueños.

¿Cómo puede alguien estar vivo y muerto al mismo tiempo?

Observé mi reflejo después de muchos años en un espejo roto; no sabía qué edad tenía, pero aún seguía viva, ¿cierto? Eso era lo único que importaba y sabía con certeza. Por alguna razón mis superpoderes desaparecieron, supuse que fue porque dejé de usarlos conforme los días pasaban y me iba olvidando de mi vida anterior a la actual, reemplazando el vuelo, los rayos láser y otros poderes por cosas comunes de gente común, o tal vez de animales, porque me comportaba más como uno que como una persona: trepaba árboles, era capaz de morder para defenderme, rasguñar, emitir gruñidos de bestia como advertencia, correr en cuatro patas e incluso comer carne completamente cruda. Mi ropaje ya no era el verde típico de heroína, siendo suplantado por pieles de distintos reptiles y mamíferos. Otra cosa que fui descubriendo cuando decidí tener un estilo más nómada; migrando de lugar a lugar sin detenerme, es que Saltadilla sólo era el punto inicial de la destrucción de los monstruos, luego fueron avanzando hasta otras ciudades, pasando fronteras e invadiendo países enteros con sumo descaro. Al final el mundo se sumió en una nueva era oscura donde los monstruos eran los líderes y los más débiles tenían que ser obligados a sobrevivir o morir. Confieso que muchas veces pensé en suicidarme, pero mientras más sabía y más conocía, sentí que no era mi momento para partir y huir.

Estoy obsesionada.

Jamás he dejado de ver a mis hermanas, ellas me acompañan en cada aventura que tengo y cada nueva pelea que debo enfrentar. A mi padre lo veo únicamente en sueños, cambiando las pesadillas por fantasías hermosas, sonriéndome con orgullo. Sé que mi familia estará viva mientras la siga teniendo en mi corazón, sé que este mundo moribundo aún necesita de un héroe, y sé que no estaré totalmente perdida, ya que mi razón de vivir se encuentra en vengar a mis seres queridos depurando este apocalipsis de todos los monstruos que encuentre siguiendo mi destino, siguiendo mi propia lucha obsesiva.

Aún no nos han vencido si queda una de nosotras en pie.

.

.

.


Notas del autor: respondiendo a la pregunta anterior de Perla Pucca; no, Butch no defendió a Mitch de Bellota sino de Princesa, debido a la actitud mandona de la misma.