DISCLAIMER: STAR WARS pertenece a Lucasfilm.
NA: Continuación de Amanecer de la Fuerza: la ultima Alianza.
Se ubica un año después de los eventos de TROS.
Damerey y Jannfinn secundario.
Cronología: 36 DBY
Capítulo 1
Taris es un planeta tan cosmopolita como Coruscant, pero la diferencia era la densidad de la población, es menos poblada que la segunda y que en el pasado, fue la capital de la Antigua República.
La fachada del edificio de la Inteligencia Galáctica parecía más a un edificio residencial, común y corriente, perfecto para pasar desapercibido.
El conocimiento general era que la Resistencia se desintegró una vez que terminó la guerra, pero solo un grupo de personas sabían que solo cambiaron de nombre: la Inteligencia Galáctica, siendo sus primeros objetivos: vigilar los límites y capturar a los Señores de la Guerra que aparecieron en los rincones.
Estos señores no reconocen a la Alianza Galáctica ni la rendición de la extinta Primera Orden; algo que a Kaydel Ko Connix, directora adjunta y fundadora de la IG, está tratando de averiguar sus paraderos.
La carrera de Kaydel creció mucho en los últimos años, empezando como una analista de comunicaciones y terminando como directora adjunta a pesar de su juventud.
Su despacho era de tamaño medio, con una ventana que se podía visualizar los rascacielos de Taris, un escritorio, dos sillones y un estante. La joven mujer revisaba unos holos y frunció los labios, el Primer Ministro Gian Ackdan iba a organizar una cena de gala en el Palacio de los Cristales, donde se reuniría con los principales líderes de los planetas de la Alianza.
Tenía pocos agentes, así que tenía que ayudarse con algunos soldados.
Tocaron la puerta.
—Adelante.
Un hombre, joven, pero algo mayor que Kaydel, ingresó.
—Agente Rafan Harik— exclamó Kaydel levantando la vista, de cabellera rubia peinado hacia atrás y ojos esmeraldas, juntó los pies para saludar.
—Tengo información— exclamó Rafan, un antiguo cadete de la SEGCOR o seguridad corelliana, natural del planeta Corellia, ingresó a la IG por medio de una recomendación de la directora de la SEGCOR, Syal Antilles. Kaydel asintió y lo invitó a sentarse.
—¿Qué es lo que tienes?— exclamó Kaydel juntando los dedos.
—El Imperio de la Mano me ha ayudado a identificar a un Señor de la Guerra y a una mujer relacionada con la Primera Orden— exclamó Rafan colocando los dos holos a la mesa, donde se mostró dos imágenes: un hombre viejo y una mujer joven— Terex y Hanna Moonstone.
—Ella se ve joven.
—Según el Imperio de la Mano, Moonstone es instructora de los guardias pretorianos, los antiguos guardaespaldas del finado Snoke.
—¿Pretorianos? Pensé que Rey y Kylo Ren los exterminaron, no sabía que quedaban algunos.
—Es bastante probable. Los mejores van a una academia ubicada en Yinchorr, donde esta mujer los entrenaba.
—Háblame del otro, su nombre me suena un poco.
—Terex era un oficial de seguridad de la Primera Orden. Lo que se sabe es que se alió con esta mujer y sus guardias pretorianos, además tiene una alianza con los Kanjiklub.
—¿Sabemos dónde están?
—Ellos se mueven en cada lugar. Sus espías nos informaron que se encontraban en el Borde Medio, pero eso fue hace cinco días.
Kaydel se masajeó la barbilla.
—El Imperio de la Mano ¿Ha dicho que nos ayudará con la reunión en el Palacio de los Cristales?
—Han rechazado prestarnos ayuda— exclamó Rafan bajando la mirada— De acuerdo con sus palabras, tienen suficiente con ayudarnos en buscar a los Señores de la Guerra.
—De acuerdo— exclamó Kaydel casi frustrada— Tengo tan pocos agentes, pero debo enviarlos, aun eso signifique tener solo uno en la Central
—Puedo buscar a la directora Antilles; puedo decirle que nos ayude con un par de agentes de la SEGCOR.
—¿Lo harías? Te lo agradecería, agente Harik— exclamó con una sonrisa— Es dentro de dos días, espero que puedan ayudarnos con esto.
—No hay problema— exclamó Harik sonriendo, algo que Kaydel sintió sus mejillas encenderse. El joven agente se puso de pie y antes de retirarse, volvió a preguntar— ¿No has pedido a los Jedi para que te ayuden? ¿No era la Jedi Skywalker tu amiga?
—Estoy dudando en eso— exclamó Kaydel reclinándose en su sillón— Los políticos que estarán ahí, no simpatizan con los Jedi, pero podría comentar esto a Rey.
—Tal vez mande a uno o a dos.
—Podría ayudarnos para cubrir más terreno— exclamó Kaydel reflexionando— De acuerdo, se lo comentaré.
Rafan Harik se inclinó y procedió a retirarse de la oficina, Kaydel volvió a ver los holos de los dos fugitivos. Giró el sillón, donde quedó observando los edificios por unos minutos para volver a su intercom, empezando a llamar a Rey.
Los días corrieron rápido, el Palacio de los Cristales, llamado así por sus decoraciones y ornamentos de cristal, se iban llenando de gente, había numerosos agentes: entre los de la IG como la SEGCOR.
Kaydel se paseó por la entrada, observando a los políticos que iban llegando, se detuvo y vio a Rey, sonrió al ver a su amiga.
—Rey, me alegra que hayas venido— exclamó Kaydel y miró a Poe— Poe ¿Qué tal?
—He venido con Jacen— exclamó Rey— Él esta adentro, vigilando.
—De acuerdo, gracias por tu ayuda—sonrió Kaydel, los dos ingresaron al palacio, la joven volvió su vista a la entrada cuando llegó Harik.
—Directora Connix, hemos terminado de revisar los puntos y esta todo en orden.
—Bien, gracias, agente Harik— exclamó Kaydel.
—Volveré a la ronda.
—Infórmame cada detalle por comlink.
—De acuerdo.
Una vez que se fue Harik, Kaydel volvió su vista hacia la calle, donde un deslizador de lujo se detuvo, bajaron dos hombres pelirrojos, uno de ellos abrió la puerta donde descendió un joven, Kaydel reconoció a aquel joven, era el Príncipe Nahod Chal, conde de Miktraland, un reino neutral al conflicto contra la Primera Orden, la política de aquel gobierno era aislacionista, así que le pareció extraño verlo ahí.
El príncipe Nahod Chal saludó a algunos políticos cercanos y subió los escaños hasta llegar al rellano, donde un agente revisó con un sensor para luego ingresar al palacio.
Rey caminaba en medio de los políticos, nadie la detuvo, se escabullía usando la Fuerza para poder pasar desapercibida hasta llegar a la mesa de bufet, donde Poe comía algunos panecillos, el piloto sonrió al verla llegar.
—No pensé verte por aquí— exclamó Poe.
—Solo le hago un favor a una amiga— exclamó Rey agarrando una pequeña tartaleta— Cuento las horas para que esto termine y me vaya. Tal vez me pase por la azotea para tener una mejor vista.
—Si, a mi también me gusta la vista de Taris. Tal vez, tal vez…suba yo también a admirar dos bellezas.
Rey sonrió con cierta coquetería mientras agarraba una tartaleta.
—¿Hablas de los edificios y del tapcaf?
—En realidad no estoy hablando del tapcaf, si no de cierta Dama de espada brillante.
Rey soltó una risa corta mientras tapaba su boca, luego miró a la multitud, ella había llegado con Jacen, pero no lo podía ver en el gentío, aquel hombre era bastante reconocible a larga distancia debido a su verde cabello.
—¿Has visto a Jacen?— preguntó Rey, agarrando otra tartaleta de crema, realmente le parecían deliciosas.
—Lo vi conversar con Jess— comentó Poe distraídamente mientras se servía una copa de vino corelliano. — Fueron a un lado, no sé por dónde.
—Espero que no se distraiga. Esto es importante. — volvió a agarrar otra tartaleta mientras Poe terminaba de comer un panecillo— ¿Volverás a Shedu Maad?
—Sí, dentro de unos días— exclamó el piloto mientras se acercaba a la joven Jedi— Para serte sincero, realmente te eché de menos estos últimos días.
—Lo entiendo— exclamó Rey sonriendo—El sentimiento es mutuo. Por cierto, Gawyn recibió un mensaje de una familia de Onderon, parece que un familiar de ellos es sensible a la Fuerza.
—Suena interesante, uno más para tu academia.
—Me gustaría que vengas conmigo a investigar— exclamó Rey con las mejillas encendidas, el piloto le sonrió coquetamente
—Entonces, estoy a su servicio, Dama Jedi.
Rey rió del coqueteo del piloto, colocó suavemente una mano en el brazo de Poe.
—De acuerdo, volveré a la vigilancia, flyboy.
Poe se inclinó hacia el oído de Rey susurró.
—Después te veo en la azotea.
Rey le guiñó al piloto con las mejillas rosadas, luego avanzó hacia la multitud, perdiéndola de vista. Poe se giró y vio a Ackdan de pie ante él, sintió como sus mejillas ardían.
—Parece estar muy entretenido, comandante Dameron.
—Bueno, yo…
—No importa, venia para decirte que ingreses al salón, la reunión está por empezar.
—De acuerdo, en camino.
La sala era bastante amplia, con grandes ventanas en el lado izquierdo, Poe reconoció a varios líderes reunidos, incluyendo al príncipe de Miktraland, alguien le dio un codazo amistoso.
—Poe— saludó Jess, colocándose a su lado izquierdo.
—Jess ¿Dónde estabas? — preguntó Poe.
—Estuve conversando con uno de los Jedi de Rey, me lo encontré en la mesa de bufete y decidimos salir un rato. ¿Sabías que sabe de naves? Él también es piloto.
—Nada raro, su madre era piloto de la Rebelión.
—¡Lo sé!— exclamó sonriente— ¿No es fantástico? Al fin un hombre que pueda hablar de naves sin que se sienta incómodo y me deje hablando sola.
—Siento mucho que tus citas sean un desastre, pero te recuerdo que esto no es una cita.
—Lo sé, no me lo recuerdes, aguafiestas— bromeó Jess, Poe se río de la broma de su mejor amiga; Ackdan le hizo señas para que se acercaran e igualmente, ellos fueron hacia él.
— ¿Le pediste su número?
—Algo mejor, iré a Shedu Maad a mostrarle mi nave— exclamó emocionada mientras se sentaban cerca de Ackdan, el príncipe Chal se sentó al lado izquierdo del Primer Ministro; en los lados de la ventana, había agentes de la SEGCOR como de la IG, Poe paseó su vista por la mesa y vio a un agente del Imperio de la Mano, supuso que era el representante de la Gran Moff.
—Me alegro por ti, Jess— susurró— En serio, nada me alegra verte feliz, después de lo que hemos pasado en esta guerra.
—Gracias, hermano.
Poe sonríe y le da una palmada amistosa, Ackdan se pone de pie y les da la bienvenida a todos los presentes, presenta a Poe como instructor de vuelo de la Academia de pilotos y a Jess como comandante del escuadrón negro, el escuadrón que está tras los pasos de los señores de la guerra y luego presenta a los líderes reunidos hasta detenerse en el príncipe Nahod.
—Príncipe Nahod Chal de Miktraland, le doy la bienvenida a la Alianza Galáctica.
—Gracias por su bienvenida, Primer ministro Ackdan. La razón de mi llegada es que mi reino está listo para salir de su aislacionismo. Como saben, históricamente no nos hemos metido en las guerras que azotaron en nuestra galaxia, ni tampoco hemos comerciado con otros sistemas. Si bien es cierto que las guerras al fin acabaron, quedar asilados no es lo correcto. Somos seres sociales y queremos hacer negocios, es por ello que quiero solicitar un lugar en el nuevo senado.
—Estoy de acuerdo.
—Miktraland es un estado con una gran economía— exclamó Nuk Defrao de Ryloth, su guardaespaldas se había acercado lentamente a la ventana— Nos veríamos beneficiados.
—Voy a acelerar los trámites para aceptarlo en la Alianza, príncipe Nahod— exclamó Ackdan, Pava juntó los dedos y trató que el aburrimiento no se notase en su cara, Poe miraba el techo y luego bajó la vista, escuchando los discursos y conversaciones de los políticos.
Poe desde ese momento, supo que la política no era lo suyo, le aburría y odiaba estar sentado escuchando palabras sin sentidos y discutir temas que no llegaban a ningún puerto. Lo suyo era volar, no importaba si era un gran combate o un viaje entre planeta. Aunque la idea de enseñar a futuros pilotos no le parecía tan mala, le gustaba la idea de compartir esa pasión con otros estudiantes.
La reunión tomó muchas horas, lo suficiente para que Ackdan diese por terminada la reunión e invitase al resto de los políticos a disfrutar de la velada.
Jess y Poe fueron los primeros en salir.
—¿Estás buscando a tu Jedi?—preguntó burlonamente, Jess le dirigió una sonrisa mordaz.
—Y tú también lo haces, flyboy. Tu piloto Jedi.
Poe rió.
—Entonces, buena suerte, hermana.
—Lo mismo para ti, hermano.
Jess fue hacia la multitud, Poe avanzó lentamente hacia ellos, esquivando a cada político gordo que se cruzaba en su camino, cuando vio a Rey en la ventana, sus miradas se cruzaron, y ella le dirigió una mirada de misterio y desapareció de su vista.
El piloto se humedeció los labios y fue tras ella, esquivando con dificultad, hasta llegar a la ventana, se giró buscándola cuando la vio en la parte superior de las escaleras.
Rey sonrió con los labios, un grupo de caamasianos taparon su vista de la Jedi y no volvió a verla, pero sabía que ella había tomado una puerta que la llevaba a la azotea y subió con rapidez.
Llegó al rellano, se giró a la derecha y vio la puerta de la azotea, entreabierta, empujó levemente y la vio de espaldas, apoyada en el murillo; observando el paisaje urbanístico de la ciudad, la corriente de aire agitaba su cabellera.
Poe admiró la silueta de la Jedi y avanzó hacia ella, hasta llegar a su misma altura.
—Te encontré.
—Bien hecho, flyboy—exclamó Rey y volvió su vista la ciudad, Poe se inclinó también para ver los edificios. Sentía que su corazón latía a mil por hora, estaba muy tentado de robarle un beso, pero no estaba seguro, no quería precipitar las cosas, solo hacia un año, tras Exegol, se habían vuelto muy cercanos y empezaba a verla con otros ojos.
Rey se deslizó hacia su derecha, ahora estaban muy juntos.
— ¿No es hermoso?
—Lo es—exclamó el piloto—Mejor que Coruscant.
—Ah cierto—exclamó Rey y miró a su acompañante—Todo es mejor que Coruscant, aquí…todo es tan bonito.
Ella se humedeció los labios, Poe se percató que ella esperaba que hiciera su momento, pero escuchó sonidos sordos…como de una turbina. Abrió los ojos, ya que reconocía esos sonidos y Rey también se sobresaltó y miró a los cielos.
—Conozco ese sonido.
A pesar de la oscuridad, la contaminación lumínica no impidió para ver tres destructores estelares de color rojo, deteniéndose en los cielos de Taris.
—¡Vamos!—gritó Rey tirando del brazo de Poe mientras buscaba su comlink para comunicarse con Jess cuando escuchó explosiones y la tierra tembló.
—¡Todos al sótano, nos atacan!
La multitud empezó a aglomerarse mientras las explosiones sucedían y no paraban, los vidrios estallaron.
Rey y Jacen se cruzaron, y usando la Fuerza para calmar a los asistentes, todos fueron hacia el patio trasero donde estaría la puerta que los llevaría a las catacumbas.
—¡Protejan al Jefe de Estado!—ordenó Kaydel en la puerta, Poe observó a lo lejos a los edificios ardiendo.
—Maldición, los cazas... están lejos para tomarlos.
—No podemos, Poe—exclamó Jess—Solo somos dos. He llamado al escuadrón de Zay y al resto de los chicos, pero tardarán.
—Vamos—exclamó Rey—Ya están todos dentro.
Ingresaron a las catacumbas, quienes remecieron con cada explosivo, con cada golpe y las explosiones no pararon después de un rato.
—Eran destructores estelares, los he visto—exclamó Poe, Ackdan miró al representante del Imperio de la Mano.
—Entonces son ellos, la Primera Orden.
—Entonces ¿Nos ayudará el Imperio? —preguntó Ackdan, el representante se quedó callado, apretando los dientes.
—No puedo decidir nada sin la aprobación de la Gran Moff, pero le haré saber.
—Mas te vale, porque no todos tienen refugios anti aéreos.
Ackdan estaba realmente enfadado a diferencia de los otros políticos e invitados, quienes estaban asustados para emitir sonido alguno.
