Capítulo 2
Taris estaba destruida, después de que el sol empezase a asomarse en el horizonte, los sobrevivientes caminaban por las calles sucias y llenas de escombros, se escuchaban las sirenas de las ambulancias y bomberos, los rascacielos que no fueron destruidos, estaban bastante dañados.
En el cielo de Taris se asomaron los primeros cruceros estelares de la Alianza Galáctica, y las naves transporte aterrizaban en el planeta donde las tropas hacían su desembarco.
Gian Ackdan, el Jefe de Estado, ingresó a su oficina, destruido y donde debería estar una pared, se veía el panorama desolador.
Sabía que aún quedaban partidarios de la Primera Orden, pero lo que ignoraba era que hicieran su movimiento, bombardeando la capital, no sabia que ellos aún tenían armas. Había sido tan iluso de pensar que la guerra había terminado con la firma del Tratado Ackdan Talcyon.
—Señor.
Ackdan se giró y movió su mano para hacer ingresar a la directora adjunta de la Inteligencia Galáctica, Kaydel Ko Connix, como también a los comandantes Poe Dameron y Jessika Pava, además de los Jedi Rey y Jacen.
—Menudo desastre—exclamó Ackdan sentándose— Los muertos están aumentando e igualmente los heridos. Nuestros hospitales están casi colapsados, así que a algunos los estamos enviando a otros sistemas. Dime directora Connix ¿Fueron nuestros enemigos?
—Fue la Primera Orden, señor. Al menos, la facción dirigida por Terex.
—Terex—exclamó Poe—Tengo algo pendiente con él, Jefe de Estado. Envíame tras él.
—De acuerdo—exclamó el calamari—directora Connix ¿El Imperio de la Mano ha declarado algo?
—El representante ha partido antes del alba. Señor, ellos nos han dejado claro la posibilidad que los guardias pretorianos estén reactivados.
—¿La guardia pretoriana?—exclamó confuso.
—Fueron la escolta de Snoke—exclamó Rey—Guerreros poderosos y habilidosos. Me enfrenté a ellos cuando estaba en la nave de Snoke, Kylo Ren me ayudó a derrotarlos.
—Eso fue hace dos años.
—Sí, pensé que ellos eran los únicos—acotó la Dama Jedi.
—Ellos son entrenados en Yinchorr, una maestra los selecciona y manda a los mejores para Snoke, mientras sigue entrenando al resto—exclamó Kaydel—Esta información es del Imperio.
—Si ellos saben dónde están ¿Por qué no los ataca?
—Lo han hecho—exclamó Kaydel—Perdieron porque ellos tienen tres destructores estelares.
—¿Cómo han conseguido armas?—preguntó Jess.
—Capturaron puestos que no fueron ocupados por el Imperio de la Mano. Asi que se armaron con destructores, cazas TIE y artillería, pero no tienen tropas. Por ello, han formado una alianza con el Kanjiklub.
—Bueno, ya tengo esta información—exclamó Ackdan y miró a Rey—Quisiera contar con su ayuda, Dama Jedi…una vez más.
—Lo ayudaré, señor.
—¿Pueden los Jedi encargarse de los pretorianos? Sé que su experiencia con ellos puede ser de ayuda.
—De acuerdo, señor, déjennos a los pretorianos.
—Bien, lo agradezco Dama Jedi. Comandante Pava, convoque a su equipo; el escuadrón Negro e Inferno serán los encargados del ataque de la Alianza. Les devolveremos el golpe.
—A la orden, señor.
Una vez que abandonaron la oficina del Jefe de Estado, el grupo salieron al exterior donde el polvo se extendía al horizonte.
—Esto es terrible—exclamó Rey—Sentí…esas almas…fue doloroso.
—Lo sé—exclamó Jacen.
—Jacen ¿Quieres unirte al escuadrón Negro? —preguntó Pava—Hay un cupo disponible.
—Claro, siempre quise volar en esos Ala X, cuenta conmigo Jess.
—Aunque me hubiera gustado que Rey volase con nosotros—exclamó Jess—Ese Ala X de Luke...el enemigo se volvería loco.
—Lo sé—exclamó Rey—Pero tengo una misión en mente.
—De acuerdo, vayamos al hangar.
Yinchorr es un planeta árido, con rocas y montañas de tierra rojiza, este lugar fue el lugar de entrenamiento de los guardias pretorianos.
Como era una fuerza de élite, los entrenamientos eran rigurosos y extenuantes, los mejores eran seleccionados para el Líder Supremo, y a pesar de la muerte de Snoke y la negativa de Kylo Ren de ser su guardia protector, fueron dejados al olvido, pero no para Hanna Moonstone.
Hanna observaba a sus guardias en entrenamiento, ellos corrían y saltaban obstáculos. Kylo Ren los disolvió, pero ella los reunió tras Exegol.
Con las manos en la espalda, los observaba en silencio cuando sintió a Terex a la espalda.
—¿Querías verme?
—Sí—exclamó Moonstone, Terex alzó la vista, ya que la mujer era muy alta, el hombre viejo calculó que debía medir casi dos metros.
—¿Atacaste Taris?
—Lo hice.
—Yo no he dado esa orden—exclamó Moonstone sin mirar a Terex—Yo soy la que da ordenes, ahora la Alianza sabe que estamos en movimiento.
—Y ¿Quién te ha dicho que eres la líder aquí? Yo soy agente de la Seguridad de la Primera Orden, tú solo eres la maestra de los pretorianos.
Moonstone levantó una mano, y de a pocos formaba un puño, pero no lo cerraba, Terex se llevó una mano a la garganta, gorjeando.
—Tengo habilidades que van mas allá de su comprensión, agente. Soy la Pretoriana de Elite, maestra de estos guardianes. Yo soy la que da órdenes y usted las acata; recuerde que la Primera Orden le ha puesto implantes para mostrar su fidelidad.
Terex cayó al suelo, jadeando, alzó la vista y observó que Moonstone bajaba la mano, pero en ningún momento lo ha visto.
¿Qué es lo que hizo? Se preguntó mientras se ponía de pie, había escuchado rumores que Kylo Ren podía hacer lo mismo ¿Acaso ella era uno de ellos?
—Prepare las naves y dígales a los criminales de Kanjiklub que saldremos de este planeta. Es probable que los traidores hayan informado a la Alianza de nuestra ubicación.
—De acuerdo, señora.
Terex se fue, Moonstone alzó el brazo y sus guardias se detuvieron bruscamente, ella lo bajó lentamente y ellos se acercaron.
—Reclutas, desde ahora dejaran de serlo para convertirse en Guardias Pretorianos. Yo soy su nueva líder y me seguirán a donde vaya.
—Lo haremos, maestra Moonstone.
Moonstone les dio la espalda y empezó a caminar en dirección al interior de la base, los ocho guardianes la siguieron en silencio.
En el hangar de Taris, había mucho movimiento, pilotos y personal de mantenimiento corrían de un lugar a otro, Rey había llegado al Halcón Milenario cuando escuchó a Poe llamarla.
—Poe ¿vienes a despedirte? —preguntó Rey con un pie en la rampa, el piloto se acercó con el casco bajo el brazo.
—Sí—exclamó mirando el viejo carguero y luego miró a Rey—Lamento no acompañarte. Mientras haya Señores de la Guerra, no podremos estar en paz.
—Lo sé—exclamó Rey—Iré a Shedu Maad. Luego buscaré a Connix para más información.
—Iremos a Shili a establecer una base. Te esperamos ahí—exclamó Poe y extendió una mano. Rey alzó las cejas.
—¿Por qué tan formal, piloto?
Y lo abrazó, Poe sonrió y rodeó sus brazos en la cintura de la Jedi, mientras ella colocaba sus brazos por encima de los hombros del piloto.
—Que la Fuerza te acompañe, Poe.
—Lo mismo, para ti.
Se separaron, Poe se llevó una mano a la frente y se despidió, Rey solo lo observó irse cuando giró su cabeza a la derecha, donde vio a Rose con una mochila de herramientas.
—¿Desde cuándo estas ahí?
—Desde que se abrazaron—exclamó sonriente.
—De acuerdo—exclamó Rey sintiendo calor de un momento a otro.
—Parecían una pareja ¡que dulce!
—De acuerdo, Rose, solo son dos amigos despidiéndose.
—Está bien, Rey, como digas—exclamó la ingeniera de naves guiñándole un ojo.
—¿Estarás con ellos?
—Sí, tal vez nos veamos luego.
—Sí, tal vez.
Rose se despidió de la Dama Jedi, Rey se dio la vuelta y cerró la rampa del Halcón Milenario.
Fue directamente a la cabina de piloto, y una vez que se sentó, escuchó los pitidos de R2.
—Hola a ti también.
Rey observó la rapidez de los Ala X despegar del hangar, luego de ellos, las naves de transportes.
—Traza una ruta a Shedu Maad. Luego nos uniremos a ellos.
Y el viejo carguero corelliano alzó vuelo, se cruzó con algunos cazas estelares y al salir del planeta, vio varias corbetas corellianas y cruceros estelares estacionados sobre Taris, Rey presionó algunos botones y el Halcón saltó al hiperespacio.
.
Después de un largo viaje, Rey despertó de su siesta, y observó el planeta verde de Shedu Maad, donde estaba su Praxeum Jedi.
Una vez que aterrizó en el hangar, la joven Jedi descendió de la nave acompañada por el viejo droide astromecánico, y fue directamente a buscar a Finn y a Jannah.
—¡Maestra!—exclamó Temiri corriendo hacia ella cuando cruzó la explanada verde, el niño abrazó y ella también lo hizo.
—¿Cómo estás?
—Bien, estuve entrenando con la maestra Gawyn.
Si bien era cierto, Rey era la maestra oficial de Temiri Blagg, pero cuando ella no estaba disponible, el niño era entrenado por Gawyn Kora.
—¿Has visto a Finn?
—Está en ese templo grande.
—De acuerdo, nos vemos, Tem.
Temiri asintió mientras se unía a un compañero suyo llamado Tedney; el templo mencionado no estaba muy lejos de ahí. La Jedi ingresó, encontrando a Finn con Jannah y Neespi.
—Ah, Rey—exclamó Finn sonriente— ¿Jacen?
—De acuerdo, escuchen lo que voy a decir.
Rey contó todo lo acontecido en Taris, desde el bombardeo hasta el movimiento militar de la Alianza.
—Es por esto que necesito tu ayuda Finn y también Jannah—exclamó Rey—Nosotros nos encargaremos de los Pretorianos.
—No hay problema, Rey. Te seguiremos—exclamó Finn.
—Sí, cuenta con nosotros—exclamó Jannah asintiendo.
Rey sonrió y asintió.
Y los tres fueron hacia la explanada a entrenar antes de unirse a la búsqueda de los Pretorianos, Neespi se acercó lentamente, observando la gran explanada verde y los bosques frondosos.
