Capítulo 4
Planeta desconocido, 28 DBY
Una joven de cabello castaño claro, estaba sentada en la tierra áspera, podía escuchar las voces de su alrededor, pero no le dio importancia. Solo tenia que concentrarse en la Fuerza, en el Lado Oscuro.
Solo era una aprendiza, pero sentía que había progresado mucho y estaba ansiosa por demostrarlo ante su maestra.
Escuchó pasos, pero no ingresaron a la tienda donde estaba, reconoció la voz de su maestra y el otro era el Sable Sith, Jord Khai.
—¿Está segura que está lista?—preguntó Jord Khai.
—Ella ejecutará la misión de infiltración en la galaxia.
—Aún tengo mis dudas. El Gran Maestro ha consultado con las brujas locales, aún no es el momento de invadir…la criatura milenaria aún no despierta.
—Es la palabra del Gran Maestro—exclamó la maestra de Moonstone—Y sé lo que significa si ella se va.

Moonstone abrió los ojos, si ella se iba a una misión de infiltración eso significaría que ya no podría regresar al planeta. Eso no le preocupaba, quería conocer la galaxia, quería salir del planeta y estaba segura que esa tal criatura milenaria celestial no existía.
Se puso de pie, y vio que su maestra y el Sable Sith ingresaba a la tienda.
—Supongo que ya escuchaste todo ¿verdad? —preguntó Jord Khai.
—Sí, Sable Khai—exclamó Moonstone inclinándose a modo de respeto, conocía al hombre porque había entrenado junto con su hijo, Gavar.
—El Gran Maestro ha escuchado rumores de una organización Sith en las Regiones Desconocidas. Él quiere saber si son ciertas, así que irás, pero no regresarás. Pero eso no significa que no te puedas reportar.
—¿Me uniré a su organización Sith?
—Eso no lo sabemos, solo sabemos que en las Regiones Desconocidas está escondido un grupo disidente del Imperio. Infíltrate, crece y acércate al que esté a cargo.
—Lo haré maestra.


Infiltrarse no fue una tarea fácil. Tuvo que esperar casi un año para hacerlo, en ese tiempo estuvo observando y estudiando los movimientos de las tropas de asalto en un día de practicas en un planeta de las Regiones Desconocidas.

Usando un traje de camuflaje, estaba escondida en unos matorrales de hierba alta, con la Fuerza, usaba imágenes espejadas para fortalecer su camuflaje.
Vio a dos soldados de asalto, se detuvieron, uno de ellos revisaba una caja de duracero mientras el otro, estaba a la espada de él, cubriéndolo.

Era un ejercicio, Moonstone se concentró en el soldado de la caja, y recordando las enseñanzas de su maestra, ya que ella decía que la Fuerza vivía en todos los seres vivos y si uno se concentraba, podía sentir la sangre, el oxígeno y el corazón.
Solo tenia que chasquear los dedos y el pobre soldado caería al suelo, muerto por un infarto o en una convulsión violenta; los médicos certificarían una muerte natural, pero ella no necesitaba matarlo.
Solo lo hizo desmayar, el soldado se giró sorprendido.
—¿Estás bien?

Moonstone se puso de pie y le rompió el cuello con la Fuerza, cayendo al suelo, su arma reglamentaria rodó. Acercándose rápidamente, y cerciorándose que el área estuviese limpia de ojos curiosos, se desvistió.
Colocó el traje de camuflaje al soldado y lo lanzó a los matorrales, luego de ello, se colocó el casco y agitó los hombros del desmayado.
—¡Despierta! ¿Estás bien?
—¿Qué paso?
—Te desmayaste—exclamó Moonstone—Vamos, el ejercicio ha terminado.
El soldado se puso de pie, agarrándose a la cabeza.
—DZ-1313 ¿Podrías revisar el contenido de la caja?
—Recibido—exclamó Moonstone, memorizando el nombre.
Se arrodilló y usó la Fuerza para abrirla, era un tubo de duracero.
—Debemos regresar, la capitana debe estar esperándonos.
Moonstone le siguió en silencio hasta llegar a un terreno más amplio, donde observó a varios soldados de asalto, y una soldado de armadura cromada, con una capa negra ondeando se acercó cuando ellos llegaron.
—FN-2199 y DZ-1313, llegan tarde—exclamó la capitana Phasma.
—FN-2199 ha sufrido un desmayo, capitana—explicó Moonstone—Tuve que atenderlo y luego cumplimos con la misión—y le entregó el cilindro.
Phasma recibió el cilindro y sin decir una palabra más, movió la cabeza en dirección a las tropas formadas. Ambos fueron hacia ellos.
Moonstone sonrió bajo el casco, ahora todo dependía de ella.

...

En los siguientes días y meses, el soldado DZ-1313 empezó a destacarse por encima de sus compañeros.
Dos años después, la capitana Phasma la llamó a su oficina.
Moonstone se presentó puntual y después de saludar militarmente, la capitana se puso de pie y se acercó.
—Me has sorprendido cadete DZ-1313. Tus entrenamientos y ejercicios han estado por encima de los que se espera de las tropas— se dio la vuelta y miró al vidrio de transpiacero—El general Hux ha visto tu desempeño, tanto en los entrenamientos como en el combate que tuvimos con los ssi-ruu. Es por ello que ha pedido que vayas a Yinchorr.
—¿Yinchorr, señora?
—Cree que eres una buena candidata a ser una guardia pretoriana. Ya sabes, la élite, los guardaespaldas de Snoke y la exigencia es menor— se giró para verla—Y estoy de acuerdo, tus talentos están siendo desperdiciados como una soldado de asalto. Esto es un ascenso, y partirás ahora.
Cuando Moonstone salió de la oficina, supo que estaba más cerca de su objetivo, ahora la prioridad era superar a los candidatos para espiar al Líder Supremo Snoke.

Yinchorr era un planeta árido y seco, fatigante y podía ser un gran desmoralizador para los candidatos, pero no para Moonstone, ya que había crecido en un planeta similar, aunque con la diferencia que su planeta tenia también zonas verdes y tundras, ubicado en el Espacio Salvaje.
El maestro de los pretorianos quedó complacido al ver las habilidades de la nueva recluta.
Y fue seleccionada guardia pretoriana, siendo su arma un electrolátigo de cadena bilari.
Solo tuvo que esperar un año para conocer al Líder Supremo, Snoke.

Era realmente repugnante al verlo personalmente, su cultura en su lejana tierra admiraba la belleza física, así que verlo fue un poco sorprendente pero no estaba muy segura si él podía sentir la Fuerza, así que cada vez que estaba cerca de él, se ocultaba.
Sus compañeros no eran conversadores así que no podía sacarles información, pero si tenia acceso a sus aposentos.
No encontró nada ahí, y el misterio de Snoke aún la carcomía por dentro, se preguntaba de donde venia y de como construyó la Primera Orden de las cenizas del Imperio.
Se preguntó si sus colegas de la Tribu podrían dar el golpe y tomar a la Primera Orden por la fuerza, matando a Snoke y a su aprendiz, Kylo Ren.

Moonstone sabia quien era Kylo Ren y de donde venia, ella estaba presente cuando Snoke entrenaba a ese aspirante al Lado Oscuro.
Cansada de estar de pie al lado de Snoke, a quien no podía descifrarlo, solicitó ser la maestra de los demás guardias pretorianos.

El Líder Supremo estaba al tanto del talento de su guerrero y sabía que tenía un talento oculto.
Siendo él un maestro de la Fuerza, sentía que aquel guardia ocultaba algo.
—De acuerdo—había exclamado mientras observaba la galaxia por el transpiacero— ¿Tienes algo más que decir?
—No, mi señor—exclamó Moonstone.
Snoke se giró y avanzó hacia ella.
—De acuerdo…pero ¿porque siento que me ocultas algo?
—Nunca ocultaría nada mi señor.
—Retírate—movió la mano, y la pretoriana se puso de pie y se marchó. Snoke se abrió a la Fuerza, y finalmente sintió que el Lado Oscuro la acompañaba. Y todo empezaba a tener sentido, ella era demasiado hábil para haber escalado rápido.

Decidió que las cosas sigan su curso, si Kylo Ren fallaba...no, ella era intrigante y se preguntaba de donde venia. Kylo Ren no fallaría, el hijo de la Princesa será el perfecto reemplazo del decante cuerpo de Sidius.
Moonstone también lo había sentido cuando Snoke la sondeó. Y se preguntaba porque no la había atacado ¿acaso intentaba averiguar de donde venia? Trazaría su plan cuando llegase a Yinchorr y entrenase a los guardias pretorianos suplentes.


Un año después, Moonstone era informada de la destrucción de la Base Starkiller y del asesinato de Snoke.

El nuevo Líder Supremo Kylo Ren suprimió a la guardia pretoriana, Moonstone recibió la noticia no con agrado, pero trabajaría a la sombra del nuevo líder, obsesionado con una chiquilla recolectora de carroña.
—¿Tienes alguna noticia?—había preguntado su maestra.
—La Primera Orden está muy ocupada luchando contra una banda de rebeldes—explicó—Podemos tomar el poder.
Su maestra parecía dudar.
—Siento que es demasiado pronto.
—La Celestial no nos ayudará porque no existe, maestra—exclamó Moonstone frunciendo el ceño—La carroñera solo es una aspirante Jedi, no hay Jedi…es el momento.
—No, quédate ahí. No intervendremos.
Su maestra abandonó el mensaje holográfico, dejando a Moonstone molesta.

Juntó los dedos y empezó a meditar, Kylo Ren tenia su sequito de caballeros Ren y ella no tenia un papel fundamental en la Primera Orden, más que conspirar en dar un golpe de estado.
Podría infiltrarse, nadie conocía su rostro.
Quitándose la pesada armadura roja, se disfrazó de una oficial de la Primera Orden.

Y una vez en su nave, acudió a las reuniones convocadas por el mismo Líder Supremo, vio a la joven que tenia tan obsesionado en el destructor estelar, a lo lejos, mientras ella escapaba en un viejo carguero.
Había informado a su maestra del regreso del antiguo señor Sith, Darth Sidius, pero ella parecía tan poco interesada que frustró a Moonstone.
¿Por qué Sidius trabajaba con Kylo Ren? Se preguntaba mientras estaba mirando por el transpiacero.
Cerró los ojos, hacia mucho que no usaba esta técnica de viajar en la Fuerza.
Solo iba hacia atrás ¿y si iba hacia adelante? El futuro siempre estaba en movimiento.
Vio a Kylo Ren llegar a un planeta, y hablaba con un demacrado y decrepito Darth Sidius, Moonstone oyó la revelación de aquella chica carroñera era su nieta.

Abrió los ojos, entendió su obsesión con ella; no solo lo había derrotado en la Base un año atrás, si no que ella era fuerte en la Fuerza.
Y tenia que irse, porque también vio el final de la Primera Orden.

Moonstone usó el sigilo y el ocultamiento de la Fuerza para salir del destructor estelar y tomar un caza TIE rumbo a Yinchorr.
Entonces, encontró a los ocho sobrevivientes de la masacra perpetrada por Kylo Ren y la carroñera llamada Rey.
Además, había otro hombre refugiado ahí, el agente de la Seguridad de la Primera Orden, Terex. Moonstone había escuchado hablar de él, pero cuando lo vio, se dio cuenta que no le serviría de nada, pero aún así, necesitaba un aliado.
Terex había conseguido ayuda de un grupo criminal debido a su experiencia en ello, y ella reunió a los ocho sobrevivientes.
—¿Tiene algo que decirnos, maestra?
—Sí, ahora las pruebas serán duras, la Primera Orden morirá en las próximas horas y es nuestro momento de tomar el poder.
Los ocho miembros asintieron y empezaron a correr por el campo árido, Moonstone los observó en silencio y con los brazos cruzados.


Un año después, Terex atacó Taris sin consultarle, echando por tierra el factor sorpresa.
El objetivo era golpear al Imperio de la Mano, para tomar a la fuerza sus ejércitos y armas.
Moonstone se enfureció con Terex, quien lo mandó a Ord Cantrell.
Ithor es un buen planeta, de clima tropical y un perfecto lugar para tomar a la Alianza de manera sorpresiva.
Uno de los senadores vivía ahí y la lanzadera lambda aterrizó en los jardines de la residencia del senador.
Los pretorianos no tuvieron problemas en acabar con los guardias mientras Moonstone avanzaba por los jardines hasta ingresar a la mansión.

Destrozó todo a su paso hasta llegar a una habitación cerrada con una puerta de duracero.
Una vez que lo arrugó como papel, ingresó.
El senador ithoriano temblaba como una hoja, su esposa estaba detrás de él, la mujer Sith sonrió al sentir el miedo.
Se retiró el casco, el ithoriano tembló aún más cuando vio esos ojos amarillos y tatuajes faciales.
—Eres el senador de la Alianza, dame un enlace para hablar con el Jefe de Estado o sufrirás las consecuencias.
El ithoriano se puso de pie con dificultad y empezó a andar con dificultad.
—Está al otro lado de la mansión—exclamó con miedo.
Moonstone no dijo nada más, retrocedió y sacó su látigo de luz, el senador lideró el camino y observó la sala ocupada por ocho pretorianos de armadura roja.