Capítulo 6

Rey avanzó por el recibidor de la mansión, podía escuchar los golpes y los zumbidos de los sables de luz en el exterior.
La mansión era amplia, el lugar estaba sucio y con los muebles destruidos, columnas altas, ahora sucias de hollín y quemaduras, siguió avanzando, con el sable en mano hasta detenerse.
Delante de ella, estaba Moonstone, quien se retiró el casco y lo lanzó a un lado, Rey observó que ella, tenia tatuajes faciales y unos ojos amarillos, los mismos tonos que vio en Palpatine.
—Sith ¿verdad?
—Sí—respondió Moonstone, con las manos en la espalda.
—Eso no tiene sentido—exclamó Rey—El ultimo Sith fue destruido en Exegol…él murió ¿acaso tuvo una aprendiza? ¿Eres su aprendiza?
—¿Aprendiza? No, no lo soy. Darth Sidius no fue mi maestro y como te darás cuenta, mi nombre es Hanna Moonstone. No soy una Sith de Bane.

Darth Bane había instaurado una orden Sith que seguía una regla estricta, la Regla de dos: Maestro y Aprendiz. A lo largo de los siglos, así fueron como se mantuvieron ocultos de los Jedi hasta los tiempos de Palpatine, con Maul como su primer aprendiz y con Darth Vader como el último.
—Entonces ¿Quién eres? — preguntó Rey caminando hacia el lado derecho, Moonstone lo hacía al lado opuesto.
—No he venido hablar de mí, Jedi—exclamó Moonstone—Háblame de tu abuelo, Palpatine.
—Sidius no es mi abuelo—exclamó Rey.
—Sigue negándolo, Jedi, pero sabes que es verdad.
—Tú debes venir de algún lado—exclamó Rey, ignorando el comentario, pero Moonstone ya no quería seguir hablando, le mostró las manos donde portaba una empuñadura laser, un hilillo brillante cayó al piso y agitó su látigo laser escarlata.
Rey esquivó, encendió su sable de luz dorado y volvió a esquivar.


Jannah contuvo el ataque del pretoriano con las vibro voulge, repelió y volvió a atacar, pero él era demasiado rápido para ella, uno se unió a la refriega mientras la Jedi dio un salto hacia atrás, extendió una mano para tirarlos mediante la Fuerza.

Finn apuñaló a uno mientras se giraba para contraatacar a otro, quien usaba un electro bisento, esquivaba los embates mientras otro se acercaba a su espalda, rodó al suelo, pero sintió el pinchazo en la espalda.
Gimió de dolor, pero no podía detenerse, el de bisento giró su arma y fue tras él, el Jedi lo empujó con la Fuerza y al otro lo atrajo para apuñalarlo mientras uno más se acercaba.
Usó la pileta para lanzarse a la cara.
Vio a Jannah en el suelo, retrocediendo mientras el de electro látigo de cadena bilari, golpeaba al suelo.
Finn dio un salto y le rajó la espalda, Jannah se puso de pie y levantó su mano para atraer su espada de luz, pero el de la hoja vibro la terminó destruyendo al aire.
Jannah atrajo las hojas vibro airbir de un pretoriano caído, el del látigo agitó su arma hacia Finn, quien volvió a esquivar mientras Jannah luchaba con dos al mismo tiempo.
A uno lo empujó mientras al otro le cortaba la cabeza, giró sobre sus talones para contener las hojas de ambos, la Jedi lo empujó y le lanzó la hoja vibro, impactándole en el pecho.

Con una sola hoja, aguardó al que tenia la vibro voulge, quien corrió hacia ella con el arma en alto, Jannah giró los talones y hundió la hoja vibro.
Vio a Finn apuñalar a uno, cayendo hacia la pileta mientras retrocedía, el pretoriano de electro látigo volvió a agitar, conteniendo el arma del Jedi y empezó a jalarlo hacia él.
Jannah agarró la vibro voulge y lo lanzó hacia el pretoriano, usando la Fuerza para mantener la trayectoria, impactándole en la cabeza.

Cayó, golpeándose en el bordillo de la pileta, Finn respiró hondamente mientras la joven Jedi se acercó a su amigo.
—¿Estás bien?
—Estoy cansado—exclamó y gimió de dolor—La espalda.
—Bueno, no es tan grave, pero debes quedarte aquí, voy a ayudar a Rey.
Finn asintió mientras se sentaba en la hierba, le entregó su sable de luz, cruzándose las manos y las presionó suavemente. Jannah y Finn se observaron, y él asintió.
—Cuídate.
—Lo haré.

Jannah se puso de pie, avanzó hacia la entrada mientras el Jedi, observó los cuerpos caídos de los pretorianos. No podía creer que haya podido derrotarlos, eran demasiados agotadores, mucho más que Sion Syko, el Jedi oscuro que enfrentó un año atrás.
Al menos con él, contó con la ayuda de Rey, Gawyn y Jacen mediante el enlace mental.


Rey adoptó el Camino del Mynock o la Forma Soresu contra su rival.
Con un pie adelante, y la mano extendida, giró el sable para repeler el látigo laser, pero le estaba costando demasiado.

Moonstone destruía todo a su paso al blandir su arma, haciéndola correr a la Jedi, quien volvió a usar un golpe de la Fuerza para apartarla del camino, la Sith retrocedió y volvió a agitar su látigo láser, quemando el muslo de la Jedi, quien tropezó y cayó de cara al piso.
Se giró, Moonstone se acercaba con el látigo en alto y la Jedi, golpeó el puño al suelo, provocando una onda de la Fuerza, lanzando hacia atrás a la mujer, quien destrozó algunas cerámicas.

Rey se puso una mano en el muslo, usando una curación rápida, aún le dolía, pero era lo suficiente para mantenerla de pie, curarla por completa era usar toda su energía.
Usó la Fuerza para salir proyectada como un bólido, pero terminó estrellándose con una especie de muro invisible, Moonstone había usado un escudo de la Fuerza y extendió una mano para provocar rayos de la Fuerza.

Rey los contuvo con su sable de luz, pero ella ejercía mucha presión, la Jedi apretó los dientes y tensó los músculos, retrocedía mientras sentía el calor y las chispas rebotar por todos lados hasta que cayó de espaldas.
Moonstone se puso de pie y con el látigo empezó a golpear cualquier objeto que iba hacia ella, puesto que Rey los lanzaba mediante la Fuerza.
—Nada mal, Jedi. Hábil y me estás dando más de un problema.

Rey respiró agitadamente, tenia que acabar ahora porque ya sentía el cansancio, y el dolor en el muslo cada vez se ponía más agudo.
— ¡Rey!

Jannah llegó al costado de Rey, con el sable azul refulgiendo, la mencionada la observó de reojo.
—Finn esta bien, un poco herido, pero hemos salido bien—susurró rápido.

La Sith blandió su látigo hacia Jannah, Rey creó una onda en la mano y lo lanzó hacia la Sith, quien retrocedió, Jannah corrió hacia ella con el sable en alto, pero tuvo que detenerse y sintió el látigo rozar la mejilla derecha.
Pero siguió avanzando hacia ella, Moonstone levantó su mano e invocó los rayos de la Fuerza, ocasionando que la Jedi tuviera que detenerse a contener el ataque de la mujer del Lado Oscuro, Rey lanzó su sable de luz hacia la mano de la Sith, amputándola y el arma regresó a la mano de la Jedi.
Moonstone chilló de dolor al verse amputada, retrocedió y flexionó las rodillas, observó que Jannah se acercaba lentamente, así que Moonstone lanzó un grito Sith; Rey lo supo antes, por ello creó un escudo de la Fuerza, y aguardó a Moonstone que se acercaba con gran velocidad.
El grito Sith hizo que Jannah se paralizase, pero Rey también sintió pesadez en las piernas y al ver a la usuaria del Lado Oscuro muy cerca, rodó al suelo con el sable en alto, cortándole las dos piernas.
Moonstone rodó al suelo hasta caer las escalerillas del recibidor.

Entre susurros lastimeros, las amputaciones humeaban, Jannah avanzó lentamente hacia ella al igual que Rey, quien colocó la punta del sable en la nuca de Moonstone.
—Has perdido, Sith. Ríndete.
Viéndose derrotada, Hannah cerró los ojos, como si meditara, luego los abrió y miró de reojo a Rey.
—Haz lo que quieras, Jedi—exclamó Moonstone, rindiéndose.
—Nada de trucos. —exclamó Jannah, Rey la sondeó con la Fuerza y no captó dobles intenciones de la mujer.
—No, lo dice en serio— y miró a Jannah—El senador debe estar en su habitación.
—Bien, iré a por él.
Rey agarró el sable látigo, lo examinó, luego lo destruyó.

Minutos después, el lugar estaba atestado de soldados y oficiales de seguridad, Finn abrazó a Rey y a Jannah, el senador ithoriano se acercó a para agradecerles la ayuda.
La Jedi observó que Moonstone era puesta en una camilla.
—¿Qué haremos con ella?
—Irá a la prisión de la Alianza—exclamó Rey, quien vio que uno de los oficiales le ponía un collarín supresión de la Fuerza—Nunca he visto eso.
—Ah, eso—exclamó el ithoriano con incomodidad—Esos collarines fueron creados en el Imperio y bueno, nunca dejaron de fabricarlos.
—Oh, de acuerdo—exclamó Rey, era evidente que esos collarines mantenían a raya a los Jedi cautivos, hacia ya mucho tiempo atrás.
—Debemos ir a Shili—exclamó Jannah—Debemos reencontrarnos con Kaydel e informar lo sucedido.
—Si, cierto—exclamó Finn—Y también ver a Poe, se lo prometimos.
Rey sonrió y asintió.
—Vamos.
Los tres Jedi se despidieron del ithoriano y abandonaron el lugar, rumbo al hangar.
Pasaron por el deslizador ambulancia, donde Moonstone ingresaba sin mostrar ningún tipo de problema.


Una vez en el interior de la ambulancia, observó todo lo que le rodeaba: implementos médicos, luego vio a dos paramédicos subir, uno de ellos era humano y el otro era un humanoide de piel púrpura. Sonrió al reconocerlos.
—Temía que no hayas captado mi mensaje mental—exclamó Moonstone al hombre joven que se sentaba a su costado izquierdo.
—Y nunca supe que siempre piensas en un plan por si pierdes— exclamó el joven humano, procediendo a retirarle el collarín supresor de la Fuerza. Si los Jedi no captaron la presencia de dos Sith en la ambulancia, era porque ambos estaban ocultos en la Fuerza.
—Sabes que me gusta ver mi futuro, Gavar—exclamó Moonstone mientras la ambulancia era puesta en movimiento—Siempre ten un plan B.
— ¿Sabías que ibas a terminar así?
—Sí, pero quería enfrentarme a la Jedi—exclamó con amargura— ¿Quién es el chofer?
—Un de mi especie—exclamó el humanoide de piel púrpura—No es Sith, si te preguntas. Es solo un chofer para nuestra huida.

Moonstone miró al techo mientras Gavar limpiaba las cicatrices.
—Pensé que estaba prohibido dejar el planeta.
—Lo está, pero tu maestra sintió tu muerte y quiso evitarlo, así que, con el permiso del Gran Maestro, nos eligió para esta misión de rescate o como quieras llamarlo.
—Mi maestra…no sé con qué cara la voy a ver.
—No creo que esté molesta, tal vez decepcionada—exclamó Gavar con una sonrisa.
—Gracias, Gavar—exclamó con amargura y de tono sarcástico.
—Descansa, Moonstone—exclamó el keshiri de piel púrpura—Debe guardar esas energías, el viaje será largo.

Moonstone cerró los ojos, mientras la ambulancia tomaba varios atajos hasta salir de la ciudad, avanzando por un terreno baldío y de tierra seca. Una nave transporte los aguardaba no muy lejos de ahí.
Descargaron la camilla mientras iban a la nave, dos droides médicos descendieron de ahí rumbo a los tres que llegaban.
—Parches de bacta para las quemaduras—exclamó Gavar a un droide médico.
Los droides se llevaron a Moonstone a la nave de carga al igual que los dos aprendices Sith y el chofer.

La nave de carga se elevó, cruzó los bosques ithorianos y salió del planeta, rumbo a su planeta hogar.