El humo del cigarrillo llego hasta sus fosas nasales, absorbiendo todo de el como si fuera el oxígeno en vez de aquel tabaco que arremetía contra sus pulmones peligrosamente. Sus ojos se desviaron hasta la persona que se encontraba a unos cuantos pasos de su persona, apoyada contra la puerta de un auto algo viejo, fumando aquel cigarrillo tranquilamente.
Sus labios se entreabrieron, queriendo pronunciar una palabra, pero pronto se cerraron, pensando muy bien en lo que quería decir, y así tan pronto sus ojos lo miraron, sus manos fueron a parar a sus bolsillos, resguardándose del frio.
— No deberías estar aquí, mi padre te vería, además que fumar es malo para tu salud.— Sasuke fijó sus ojos en los suyos, manteniendo un contacto visual que le hacía temblar de pies a cabeza y por un momento temió por su estabilidad mental.
— Que ridículo, ni siquiera tienes padres y hablas de ello como si estuvieran vivos.— Un quejido salió de sus labios, algo lastimero pero más como una queja. Él tenía razón.— Vamos, he venido a verte como todas las noches ¿Ahora me quieres lejos?— La sonrisa que mantenía el azabache en sus labios era socarrona, sabiendo la respuesta que Naruto le daría. Pronto el cigarrillo que antes había absorbido de apoco, desapareció en el suelo, siendo pisoteado.
— Hoy no quiero tenerte en mi cama ¿vale? Ya puedes irte, no necesito tu presencia ahora mismo.— Una risotada de parte de Sasuke lo descolocó, ¿acaso había contado un buen chiste que no se dio ni cuenta?
— Nunca conté con que sería una prostituta barata de por ahí, pero por lo visto si lo soy para ti. Naruto, yo no ando a la pinta tuya. Vine como siempre y espero lo de siempre, no me vengas con estupideces.
El rubio se movió de su lugar rápidamente para tomar al azabache de su brazo abrupta mente y cuando logro moverlo con brutalidad, pegó su cuerpo al del contrario y lo encaró de frente, sin dejar que su vista se despegara de la de él. Esa sonrisa que llevaba Sasuke en su rostro le molestaba y no encontraba ninguna gracia a lo que le estaba diciendo, quería echarlo de ahí, y aún así no era bueno para su sistema nervioso tenerlo tan cerca, pero la única manera de poder alejarlo, era teniéndolo cerca, o eso creía su buena "lógica" que era algo absurda.
— Con esa cercanía tuya podría hasta besar tus labios, ah, pero tú me quieres echar, tienes permitido el paso, bésame.— Naruto no le entendía y su ceño fruncido lo evidenciaba, ¿Qué esperaba de él? ¿Por qué lo confundía aun más?
— Sasuke yo... quiero que te vayas de mi casa, no, de mi vida. Por más que vengas todas las noches, esto no es correcto, no es correcto que mi corazón siga latiendo desbocado por ti cuando se que lo único cerca que puedo estar de ti es... sexualmente.
Entonces Sasuke lo entendió todo.
Se soltó del agarre de su amante levemente y se separo del cuerpo contrario, aun reteniendo su mirada en aquellos azules que lo embelesaban. Tenía dudas. ¿Por qué Naruto quería dejar todo esto cuando el igual sentía lo mismo? No, se suponía que él no se enamoraba, él, no.
— ¿Una noche más?— Naruto lo pensó por un segundo, pero no lo dudo. El negó y precisamente era eso lo que Sasuke quería evitar. Su corazón roto, porque la única forma en la que podía mantener su cercanía con el rubio era de una manera, sexual.
— Lo siento.
Naruto se enderezo, lo miró por última vez y se dedico a entrar al edificio en donde vivía, siendo seguido por la mirada de Sasuke, quien no deseaba que el de ojos azules se alejara de su persona, después de todo, era lo único que le quedaba. Al igual que él, había perdido a su familia. Su hermano mayor al otro lado del mundo, sin saber su paradero, sus padres muertos y sin un indicio de tener algo más a lo cual las personas llamaban "familia" ¿En qué momento sus ojos pasaron de mirar a aquella persona con deseo a amor? No lo sabía y si indagaba, no lo encontraría, solo pasó y ya.
Cuando las nubes dejaron ver por la mañana al reluciente sol, Sasuke aun dormía en su auto fuera de su frio hogar. Había dormido toda la noche en su rígido coche y no le molestaba en absoluto, ya varias veces lo había hecho.
Aquella casa en la que vivía le molestaba en su totalidad, todo era espeluznante a su vista. Su cama, su pieza, los cuadros y todo lo que la adornaban tenia frialdad pintada por todos los alrededores, el aun no habia encontrado la calidez que sentía con aquél rubio en un lugar semejante en donde si debía sentirlo.
De a poco, sus ojos comenzaron a abrirse y su mirada recayó en el poste de luz que tenia frente. No sentía nada, todo se expresaba de tonos grises, más no se quejó, era su día a día. Un pequeño suspiro salió por sus labios lentamente y una mano se froto por su rostro, quitando lo poco de sueño que aún le quedaba. Entonces su teléfono sonó. Con rapidez buscó por todos lados sintiendo un poco de emoción por pensar que sería aquel chico de ojos azulados, pero cuando su mano alzó el aparato frente a su rostro, cayó en la realidad de que ya lo había perdido.
En la pantalla se reflejaba el nombre de su amigo Suigetsu, no quiso contestarle, pero cuando se volvió tan insistente simplemente dejo la llamada en altavoz, escuchando todas las palabrerías absurdas que no tuvo ningún interés en responder.
— Vamos, Sasuke ¿Qué te pasa, hombre?— El nombrado se recompuso en su asiento y apoyo sus brazos y cabeza sobre el volante, bufando un poco por su mala vida.
— Naruto... Naruto me botó.— Silencio. Silencio era lo único que se escuchaba al otro lado de la línea, hasta que una pequeña risa fue soltada por el muchacho de cabellos blancos.
— Oye, no deberías de sentirte tan mal. Después de todo Naruto y tú eran un simple acoston, ¿no? Qué más da, ahora estas libre, puedes hacer lo que se te venga en...— Ni siquiera alcanzo a terminar de hablar cuando entonces la llamada fue cortada de golpe. Sasuke no quería escuchar más.
Sus ojos divagaron un poco por aquí y por allá, entonces su mente comenzó a trabajar. Tal vez y solo tal vez debería pensar en ir a la universidad, seguir estudiando, sacar su carrera y punto final, pero el necesitaba a su chico rubio de ojos azules. Una sonrisa salió de sus labios, que bobo sonaba eso.
Por otro lado, Naruto caminaba con una bata blanca de aquí para allá, cumpliendo su turno en el hospital como interno y es que era duro para él a tan solo 22 años de edad estar madrugando y trabajando para así poder sacar su tan ansiado título en medicina general. Aunque aun no terminaba la universidad como debía, siempre hacia uno que otro trabajo en clínicas para estar preparado en un futuro, aún cuando no pudiera ejercer del todo lo que estudiaba en los establecimientos médicos, hacer suturas y dar chequeos rápidos a las personas era su ocupación —y debía admitir que si no fuera por su profesor, Obito, el no estaría ocupado en aquel establecimiento después de clases—
Su cabeza durante todo el día estuvo desorientada en lo de la noche anterior, Sasuke de verdad lo dejaba mal, física y psicológicamente y de verdad quería arrancarlo de su vida como a nada en el mundo, él simplemente quería olvidarse de aquellos particulares sentimientos que de la noche a la mañana llegaron a la puerta de su corazón para refugiarse y jamás escapar. Lo odiaba, odiaba todo aquello a lo que implicaba una vida intima y llena de cariño que nunca tuvo, pero finalmente lo aceptaba de apoco, pero no era correspondido. Lo sabía, aunque no fuera cierto del todo.
Mucho antes de que su turno terminara, una abuelita de no más de 65 años llegó para atenderse. La señora se había quemado con agua hirviendo en uno de sus brazos y era muy peligroso para personas de su edad tener quemaduras de tal grado, ya que su vejez afectaba mucho más rápido a su cuerpo, pudiendo así acelerar sus últimos días.
Un doctor de rango más avanzado que el suyo llegó a su auxilio, indicándole como debía curar a la mujer y aprendiendo así a lo que vendría al futuro. Naruto simplemente agradecía tener esa oportunidad de aprender la practica en un lugar donde un estudiante no debería estar, pero después de todo, como Obito se lo habida dicho, se lo merecía. Su inteligencia y fascinante manera de ingerir todo, ayudaba a su estadía en donde ejercicio su tan añorada profesión que pronto le llegaría.
Cuando ya su turno dio por finalizado, Naruto fue a los vestidores y miró la hora en el reloj que se posaba en lo más alto dando la hora. 20:30 pm. Tiempo bueno para regresar a casa, alimentarse, estudiar y dormir. Ya quería olvidarse de todo para poder relajarse, se sentía tan abrumado con todo los "problemas" que indagaban por su cabeza, que ya quería no saber más de lo que le rodeaba o mejor dicho, no quería saber de una persona en particular.
— Hasta mañana, Naruto.— Despidió Sakura, su compañera de área.
— Hasta mañana, ten una bonita noche.— Con una sonrisa leve dirigida hacia la chica, salió del establecimiento, soltando un leve suspiro que fue acompañado de una expresión deprimente.
No pasó mucho tiempo cuando empezó a andar con la cabeza gacha hasta el estacionamiento para recoger su auto, cuando sus pies frenaron abruptamente al reconocer unas zapatillas negras algo gastadas paradas frente a él. Con delicadeza y lentitud, subió su mirada, encontrándose ahí parado a un sonrojado y malhumorado Sasuke. Al parecer llevaba encima la mala noche que así mismo, Naruto también había tenido.
— ¿Qué haces aquí? No deberías estar aquí.— Sasuke frunció el ceño y se cruzo de brazos, demostrando su evidente abatimiento.
— Dijiste eso mismo ayer, no volveré a ser rechazado de nuevo.— Suspiró y se irguió correctamente.— Solo vine a hablar contigo antes de desaparecer por completo de tu vida, después de todo, tú me lo pediste así.— Naruto se mordió la parte inferior de su mejilla al no entender nada, estaba curioso por escuchar lo que el azabache le diría y también dolido.
— Entonces habla. Te escucho.
El azabache dio un paso hacia adelante tratando de obtener una cercanía más intima con el rubio, pero este simplemente dio otro hacia atrás y todos sus intentos de querer sentirlo una vez más rosando su piel, fueron absurdas.
— Mírame a los ojos, Naruto.— El nombrado no quería hacer caso a la seductora petición del azabache, pero sin querer, solo lo hizo y el contrario sonrió levemente.— He venido hasta aquí no solamente para hablar contigo, sino que también para raptarte y llevarte lejos de toda esta porquería, pero antes de eso, quería que sepas lo que... lo que, yo.— Le costaba admitirlo frente a esos ojos azules. Le costaba abrirse completamente ante él y de algún modo le aterraba ser nuevamente rechazado y desechado como la noche anterior, pero no abría otra forma que confesarse si es que aun quería recuperar al ser que tanto anhelaba a su lado.— Lo que yo sentía por ti, digo, siento, por...ti. He estado completamente solo toda mi vida, los pocos amigos que me acompañan son solo pasajeros a mi parecer, pero nunca se han ido de mi lado. Cuando nos cruzamos en la universidad aquella vez, no fue solo un roce, Naruto. Fue muy tonto como actué, pero si no fuera por eso, yo, nunca te hubiese conocido y no quiero pensar en cómo sería mi vida sin ti, porque de seguro seria una atrocidad y es que yo te quiero. Si. Te quiero.
Los ojos azulados de Naruto se abrieron abruptamente sin creer del todo aquellas palabras que había deseado escuchar desde el mismísimo momento en que se había empezado a enamorar de ese serio, engreído y malhumorado azabache que llevaba por nombre, el amor de su vida. Pero realmente aun no lo digeria bien, y también, por un segundo, imaginó haber escuchado mal.
— Te quiero ciegamente, tirando todo por la borda solamente para no perderte. No fue solamente sexo, no. Fue más que eso y supongo que me di cuenta tarde cuando ya habían pasado dos años. No importa. Me botaste ayer por la noche, pero yo te recupero una noche después, no se tu respuesta aún y si fuera la negativa, de seguro aceptaría todo y comenzaría a avanzar, por mucho que duela, pero, espero tu respuesta.— Y así sin más, Sasuke se dio la media vuelta y se encamino hacia su viejo auto, tal cual él lo había hecho la noche anterior, dejando un corazón palpitante y alegre, más, melancólico.
— ¡Espera! Sasuke.— El mencionado paró su andar, más no dio la vuelta, entonces una sonrisa se posó en su rostro.
— ¿Sí?— Contesto algo curioso.
— También te quiero.
Sonrió aun mas grande que anteriormente y Naruto tampoco evito hacerlo, olvidando todas las preocupaciones que antes llevaba consigo por su trabajo y demás, centrándose completamente en el azabache que ahora mismo, caminaba hasta él para luego atraerlo hacia su cuerpo, cerrando la distancia en un tierno beso que contenía pasión y amor. Nada loco, nada ajetreado como las noches que compartían hacia unos días atrás, no, este era más suave, era único, como todos los que después llegaron.
